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La BANALIZACIÓN del MAL | El Niño con el Pijama de Rayas | Relato y Reflexiones

Farid Dieck15:38

Transcription

En Berlín, un niño de 8 años llamado Bruno corre jugando con sus amigos de camino a casa. Es la Segunda Guerra Mundial. Cuando Hitler gobierna Alemania y los judíos pierden sus derechos, Bruno llega a casa y la encuentra decorada. Su madre, Elsa, le dice que esa noche celebrarán el ascenso de su padre, Ralph, un oficial nazi.

Ralph le dice a sus hijos que se mudarán al campo, ya que será jefe de un campo de trabajo forzado. Bruno se entristece por dejar a sus amigos, pero Ralph le promete que podrá hacer nuevos amigos ahí.

Bruno y su familia llegan a su nuevo hogar, una casa de dos plantas con jardín y altos muros. Desde su ventana, Bruno ve unas casas a lo lejos y piensa que son granjas con niños. Más tarde, le dice a su madre que los granjeros llevan pijamas de rayas, lo cual le parece raro. En eso, un anciano llamado Pavel entra con verduras y Bruno nota que él también lleva un pijama de rayas. Elsa, curiosa, mira los tobillos de Pavel y descubre la verdad.

Bruno pregunta a su padre sobre los granjeros con pijamas y Ralph le dice que no son personas en absoluto. Al descubrir que la granja es un campo de trabajo forzado, Elsa, furiosa, enfrenta a Ralph, quien le había prometido que estaría lejos. Deciden dejar que Bruno crea que es una granja y le prohíben jugar ahí, diciéndole que esos niños son diferentes. También bloquean la ventana desde donde Bruno podía ver el campo.

Pasan muchos días y Bruno, triste y solitario, juega solo. Un día ve una puerta que da al patio trasero e intenta colarse sin hacer ruido, pero Elsa lo llama de vuelta. Bruno se ve obligado a quedarse dentro y acostumbrarse a su nueva realidad. Durante la cena, Ralph anuncia que ha conseguido un maestro particular para Bruno y su hermana Gretel.

Después, mientras Bruno juega en un columpio, ve humo en el cielo. Intenta buscar de dónde viene el humo, pero se cae y se lastima. El anciano Pavel lo ayuda y le da primeros auxilios. Bruno duda del vendaje y piensa que debería ver a un médico, pero el anciano le asegura que está bien y le dice que él mismo fue médico antes. Bruno se sorprende de que un médico trabaje pelando papas en su casa. Pronto llega Elsa, ve a Pavel cuidando de Bruno y le pide a Bruno que suba a su habitación. Después de pensarlo mucho, Elsa agradece a Pavel.

Más tarde, el nuevo profesor de Bruno y Gretel llega y empieza a enseñarles sobre el régimen nazi y su historia. Cuando Bruno dice que no sabe nada de historia y prefiere los libros de aventuras, el profesor le dice que es hora de dejar la ficción y aprender sobre la vida real, dándole un grueso libro de historia.

A sus 8 años, los niños no se preocupan por la política ni los conflictos ideológicos. Les interesan cosas simples como jugar, divertirse y conectar con otros. Es el adoctrinamiento y comportamiento de los adultos lo que les roba su inocencia y les enseña a odiar a otros. Vemos que Bruno enfrenta muchas dificultades tras mudarse. Pierde su casa, su vecindario, su rutina diaria y, lo más importante para un niño, a sus mejores amigos. Esto lo deja sin comunidad, sin hogar y sin compañía. Se siente aislado, confundido y solo. Su única preocupación es recuperar esos aspectos perdidos.

Después, mientras Bruno lee su aburrido libro de historia, se da cuenta de que la puerta del patio trasero está abierta y corre rápidamente hacia el cobertizo. Cruza la ventana y se adentra en el bosque para explorar, sin saber a dónde lo llevará el camino.

Bruno termina llegando al campamento que cree que es una granja. El lugar está rodeado de alambre de púas y todos adentro llevan pijamas de rayas con números. Al otro lado, Bruno ve a un niño sentado solo. Se presenta y descubre que el chico se llama Shmuel y tiene la misma edad que él. Shmuel le dice que tiene hambre y le pregunta si ha traído comida, pero Bruno no tiene nada. Al ver los números en la ropa de Shmuel, Bruno piensa que es parte de un juego, pero Shmuel le dice que no. En ese momento, un guardia empieza a silbar y Shmuel regresa rápidamente al campamento con una carretilla. Bruno regresa a casa y sigue leyendo con su maestro. Luego ve una barra de chocolate y piensa en Shmuel, así que decide tomarla.

Después, le pregunta a su madre por su pelota de fútbol y Elsa le dice que revisen el sótano. Al bajar, Bruno encuentra su pelota, pero se asusta al ver decenas de muñecas desnudas apiladas. Corre hacia Gretel, pues son suyas, pero ella, mientras pega carteles de Hitler y los nazis en su pared, le responde que las muñecas son para niñas y que no está bien jugar con juguetes tontos, mientras hay gente que arriesga su vida por el país. Bruno está confundido.

Más tarde, Bruno vuelve al campo con la barra de chocolate para Shmuel y su balón de fútbol, pero Shmuel no aparece. Bruno visita el campo varias veces hasta que finalmente encuentra a Shmuel. Le pregunta por qué lleva pijama todo el día y Shmuel le explica que no son pijamas, sino que les quitaron toda su ropa y no tienen otra opción. Bruno descubre que Shmuel es un judío que fue llevado al campo con sus padres y no puede salir. Bruno también le pregunta a Shmuel sobre el humo que sale de las chimeneas y Shmuel le dice que no sabe y que no se le permite acercarse a ellas. Bruno regresa a casa prometiendo a Shmuel que volverá mañana.

Vimos que Gretel estaba en una situación similar a la de Bruno. Antes, sus muñecas eran su principal interés, pero ahora no tiene con quien jugar. Está rodeada de adultos y soldados, y esta presión la empuja a adoptar la ideología nazi. Gretel solo quería conectar y pertenecer, pero termina adaptándose para encajar. A mí me parece que si hubiera tenido a alguien con quien compartir sus intereses, probablemente habría resistido mejor la presión. Bruno, en cambio, encuentra a Shmuel, un chico de su edad con quien se identifica porque se ve reflejado en él. Igual que Shmuel, Bruno tuvo que dejar su hogar y separarse de su comunidad de amigos. Pero, claro, Bruno no entiende la gran diferencia entre su cambio de vida y el de Shmuel. Son dos chicos de la misma edad, género y nacionalidad, pero sus vidas son muy diferentes por una sola cosa: su grupo étnico, algo que no pueden cambiar.

Más tarde, Bruno pregunta a su padre sobre el humo de las chimeneas. Ralph le dice que huele porque a veces queman basura ahí. Elsa nota que Gretel se ha estado comportando más agresiva y, al visitar su habitación, ve los pósters nazis en su pared, lo que le hace sospechar de lo que su maestro les está enseñando. En la siguiente clase, el profesor enseña a los niños que los judíos son malvados y la causa de los problemas del país, pero Bruno, pensando en Shmuel, dice que también hay judíos buenos. El profesor le responde que si encontrara un judío bueno, sería el mejor explorador del mundo.

Después de la clase, Bruno decide visitar a Shmuel y se acuerda de llevarle algo de comida. Empaca la comida en su mochila, pero su madre lo detiene. Astutamente, le dice que lleva libros de aventuras y se dirige al campo de trabajo. Le da la comida a Shmuel y lo observa mientras la come. Luego, Bruno lanza su pelota de fútbol al interior del campo para jugar con Shmuel, pero este, asustado, se la devuelve rápidamente. Shmuel se esconde detrás de unos pilares y le dice a Bruno que tendrá problemas si alguien los descubre.

A Elsa también le molesta el mal olor que sale de las chimeneas. El teniente Kotler le explica que el humo se debe a la quema de cuerpos. Elsa, al enterarse, se sorprende y va inmediatamente a enfrentarse a su esposo. Ralph le explica que su ascenso vino con una promesa de confidencialidad y justifica sus acciones diciendo que no pueden construir el país que desean sin tareas como estas. Elsa se horroriza al ver en lo que se ha convertido su marido. Ralph le pregunta quién le habló del humo y Elsa le dice que fue Kotler.

Ralph es presentado como un hombre racional y amoroso con su familia, pero comete actos terribles justificándolos con que, como soldado, solo debe cumplir con su deber. Este argumento de "solo seguir órdenes" fue utilizado en los juicios de Núremberg. Trata principalmente sobre libre albedrío, ya que se argumenta que si en un grupo desobedecer puede llevar a la muerte o encarcelamiento, en realidad no hay muchas opciones. En esta línea, la filósofa judía Hannah Arendt, durante el juicio de Adolf Eichmann, un alto funcionario nazi, determinó que personas comunes podían cometer crímenes horribles al simplemente seguir órdenes sin considerar las consecuencias morales. A esto le llamó la "banalización del mal". Sin embargo, yo creo que el mal no surge solo de la obediencia ciega, sino también de un proceso previo de adoctrinamiento, deshumanización y la construcción de una ideología que justifica la crueldad. Muchos soldados sabían lo que hacían e incluso pensaban que hacían un bien. Como vemos, desde muy jóvenes se les enseñaba a ver a los alemanes como superiores y a los judíos como malvados. Repite una mentira muchas veces y empieza a parecer verdad. La gente empieza a creerlo y poco a poco se contagia socialmente, hasta que, como Ralph, terminan creyendo sinceramente que sus actos son necesarios para construir el país que desean, justificando sus acciones terribles. En fin, los juicios de Núremberg determinaron que seguir órdenes no exime de la responsabilidad ética y legal. La historia tiene muchos ejemplos de personas que resistieron bajo gobiernos autoritarios. ¿Tú qué opinas? ¿Por qué personas comunes cometen actos terribles? ¿Es posible tomar decisiones morales valientes en situaciones extremas?

Kotler y el abuelo han venido a cenar. Durante la cena, Ralph descubre que el padre de Kotler dejó el país y empieza a presionarlo, sugiriendo que desaprobaba a Hitler o que hay un linaje judío en la familia de Kotler. Kotler se siente sumamente incómodo y, justo entonces, Pavel derrama accidentalmente vino mientras le sirve, y Kotler le da una brutal paliza. Kotler se sintió humillado, débil e impotente, rodeado de superiores a quienes no podía enfrentar, y terminó descargando su frustración sobre Pavel, que no puede defenderse. Esta escena refleja el sentimiento colectivo en Alemania que facilitó el Holocausto. Tras la Primera Guerra Mundial, Alemania fue humillada y sufrió una hiperinflación devastadora. El país estaba en crisis, con la moral y la economía por los suelos, creando un ambiente propicio para una dictadura. Y en este contexto, alguien afirmó que no habían sido derrotados por otras naciones más grandes, sino traicionados por los judíos, y así toda la frustración del país se canalizó hacia ellos, que se convirtieron en chivos expiatorios, como Pavel.

Esto afecta a Bruno, que llora con su hermana. Gretel dice que Pavel se lo merecía y le revela que el campo no es una granja, sino un campo de trabajo para judíos porque son malvados y peligrosos. Bruno se pregunta si su padre es realmente una buena persona, pero Gretel dice que deberían estar orgullosos de él porque está levantando al país. Como vemos, esto es un claro ejemplo de adoctrinamiento. No se trata de obedecer ciegamente, sino que muchos creen genuinamente que estaban haciendo un bien.

Un día, mientras deambula por la casa, Bruno ve a Shmuel limpiando copas de vino. Bruno se alegra de verlo y le ofrece comida. Shmuel empieza a comer, pero antes de terminar, llega Kotler y lo acusa de robar la comida. Enfurecido, Kotler grita a Shmuel, quien dice que su amigo Bruno le dio la comida. Kotler le grita a Bruno y, asustado, Bruno miente diciendo que no conoce a Shmuel. Kotler entonces le dice a Shmuel que cuando termine de limpiar, tendrán una charla sobre lo que les pasa a las ratas que roban. Bruno se siente culpable por poner a Shmuel en peligro y corre al campo para buscarlo, pero no lo encuentra. Decepcionado, regresa a casa y ve llegar a unos militares. Ralph les da la bienvenida y los lleva a ver un documental sobre la vida en el campo. Bruno lo ve en secreto y cree que los niños juegan y las familias disfrutan. En realidad, este es un falso documental para ocultar lo que en realidad sucedía, y esta fue una estrategia real usada por los nazis en la Segunda Guerra Mundial para ocultar las atrocidades en los campos de trabajo. Los nazis realizaron una campaña propagandística cuidadosamente planificada para convencer al mundo de que los prisioneros vivían en buenas condiciones. Una de las tácticas principales fue producir un documental que mostraba la vida en Theresienstadt, un campo en Checoslovaquia, como si fuera normal y feliz. El objetivo era desmentir los rumores sobre las condiciones inhumanas y las ejecuciones masivas. El clímax de esta estrategia ocurrió en 1944, cuando los nazis permitieron que la Cruz Roja Internacional visitara Theresienstadt para elaborar un informe sobre la vida en el campo. Los prisioneros fueron obligados a fingir felicidad y los nazis construyeron falsas escuelas y cafés para crear una ilusión de normalidad. Los delegados de la Cruz Roja fueron engañados y se convencieron de que las acusaciones sobre las cámaras de gas eran infundadas, creyendo que los judíos estaban siendo cuidados por los alemanes.

Bruno, sin entender esto, abraza a su padre, creyendo que es un buen hombre. Luego ve a Shmuel en el campo con un ojo herido por Kotler. Bruno se disculpa, se pregunta por qué lo hizo diciendo que Gretel y otros decían cosas malas y Kotler da miedo. Shmuel acepta las disculpas y le da la mano.

Mientras tanto, Ralph informa al partido que Kotler no reportó la deslealtad de su padre y Kotler es enviado al frente como castigo. Irónicamente, la propia madre de Ralph repudia a los nazis.

Bruno sigue reuniéndose con Shmuel y esta vez juegan damas chinas, lo que Shmuel encuentra muy divertido. En medio del oscuro lugar, por fin hay algo de risas. Shmuel le dice a Bruno que no quiere que se vuelva a ir y Bruno responde que él tampoco.

Sin embargo, Elsa está muy afectada por la crueldad de Ralph. Ralph la ve jugando en el columpio de Bruno por la noche. Discuten. Elsa teme por el futuro de sus hijos viviendo ahí. Después de haberse enterado de la verdad sobre los campos y el trabajo de su esposo, Elsa se sintió devastada emocionalmente. El acto de jugar en el columpio parece una defensa psicológica, una regresión a una época más inocente y sencilla, cuando no existían las complicaciones y los horrores de su vida actual, y esto de cierta forma la ayuda a contener la angustia emocional que siente. Ralph entonces decide enviar a sus hijos a otro lugar. Informa a Bruno, pero él no quiere irse. Aún así, le dice que se irán con su madre al día siguiente.

Bruno, triste, visita a Shmuel para despedirse, pero Shmuel no responde porque está preocupado por la desaparición de su padre desde el día anterior. Bruno le dice a Shmuel que puede visitarlo en Berlín cuando todos sean amigos otra vez. Al ver a Shmuel triste, Bruno decide ayudarlo a encontrar a su padre para compensar su error anterior y se da cuenta de que puede cavar bajo los alambres. Antes de volver a casa, Bruno le pide a Shmuel un pijama de rayas para ayudarlo.

Al día siguiente, ningún esfuerzo de adoctrinamiento convenció a Bruno de la visión nazi sobre los judíos. Los niños piensan de manera simple y directa. Cuando su padre le dice que los judíos no son personas y su maestro trata de convencerlo de que son malvados, a Bruno esto no le hace sentido porque ya ha interactuado con ellos. Pavel lo ayudó con su herida y Bruno se ve reflejado en Shmuel. Sus experiencias no coinciden con lo que le dicen los adultos.

El día llega. Mientras él se empaca, Bruno prepara un bocadillo para Shmuel y se dispone a visitarlo. Bruno le dice a su madre que va a jugar en el columpio por última vez y Elsa accede. Bruno toma una pala, corre hacia Shmuel, quien le da un pijama. Bruno se lo pone, cava bajo el alambre y entra al campo para buscar al padre de Shmuel. Elsa se da cuenta de que Bruno no está en el columpio y, al ver la puerta del jardín abierta, descubre que saltó por la ventana del cobertizo. Avisa a Ralph, quien inmediatamente ordena una búsqueda con perros y soldados.

Bruno y Shmuel buscan al padre de este en una barraca. En ese momento, un grupo de soldados llega y ordenan a todos salir. Como Bruno lleva un pijama de rayas, nadie nota que no es judío. Los prisioneros son llevados a un vestuario y les dicen que se quiten la ropa para ducharse. Mientras tanto, Ralph encuentra la ropa de Bruno fuera de la valla y se da cuenta de que su hijo está en el campo. Entra rápidamente y ordena buscarlo. Elsa toma la ropa de Bruno y empieza a llorar, gritando su nombre.

Bruno y Shmuel son llevados a una cámara de gas sin saber lo que ocurre hasta que un soldado vierte el gas mientras otros judíos entran en pánico. Bruno y Shmuel se cogen de las manos, sin entender lo que está por suceder. Al no encontrar a Bruno en ninguna barraca, Ralph se da cuenta de que hay una ejecución en masa y grita el nombre de su hijo. Elsa cae de rodillas y llora. La cámara de gas se silencia, indicando que todos los prisioneros, incluyendo a Bruno y Shmuel, han muerto.

Las ideologías basadas en el odio y la división terminan volviéndose contra todos, incluso contra quienes las promueven. Kotler es enviado al frente, lo que es prácticamente una sentencia de muerte. El mismo sistema que él apoyaba lo destruye. Por otro lado, Ralph sufre la pérdida devastadora de su hijo como una consecuencia directa del entorno que él ayudó a crear y controlar. La película nos muestra así que nadie, ni siquiera los perpetradores, escapa a las consecuencias destructivas de las ideologías deshumanizantes y opresivas.

Para terminar, quiero reflexionar sobre la escena en la que Bruno cruza la valla y se pone un pijama de rayas para ayudar a Shmuel, que me parece muy simbólica. Al cruzar la valla, Bruno cruza las barreras de prejuicios y creencias que deshumanizan al otro, levantadas por ideologías que dividen y separan a las personas. Al cruzar, Bruno deja atrás estos prejuicios y entra en el mundo de Shmuel. Ponerse el pijama de rayas representa la empatía y la capacidad de ponerse en el lugar de Shmuel. Bruno ahora puede ver el mundo desde la perspectiva de él, lo que le permite entender y sentir la realidad en la que vive y, finalmente, aceptarlo como su amigo. Este acto de cruzar barreras y ponerse en el lugar del otro es clave para que florezca la amistad, tanto entre individuos como entre grupos. Desafortunadamente, mucha gente se niega a hacer esto y las divisiones alcanzan niveles peligrosos. Pero la realidad es que solo al dejar nuestros prejuicios y ver el mundo desde los ojos del otro podemos superar las divisiones impuestas por el odio y la ignorancia y crear una humanidad más unida y un mejor lugar para todos.