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LA EDAD MEDIA: AL-ÁNDALUS Y REINOS CRISTIANOS | Historia de España 🇪🇸

La cuna de Halicarnaso16:31

Transcription

La Edad Media es un periodo de extraordinaria complejidad en la historia de la península ibérica. Ello convierte al Medievo hispano en único, excepcional y apasionante, y nos sigue atrayendo hoy en día por el crisol de culturas, de personajes y hechos históricos. Es también uno de los periodos de nuestra historia más estudiados y debatidos dentro de la historiografía, con cuestiones que siguen a día de hoy, a pesar de todo el tiempo pasado, avivando acalorados debates.

Por ejemplo, ¿debemos considerar al Al-Ándalus como parte de nuestra historia y, por tanto, la presencia musulmana como tal? ¿Está bien usar el término de Reconquista? ¿Ya podemos hablar de "España" en época medieval? Es decir, ¿existía España en la Edad Media? Estas son cuestiones muy interesantes sobre las que os invito a leer, pues a pesar de que pueda parecernos lejano y algo desconectado con nuestro presente, son debates que están más vivos que nunca e incluso moldean nuestra percepción, por ejemplo, de España a día de hoy. Pues hay quienes indican estos pasados con idea de construir un relato común que, en algunas ocasiones, lamentablemente, tergiversa la historia para antojos de sus intereses partidistas. Y ojo, tanto de un espectro político como de otro.

Pero en este vídeo no voy a poder meterme en ese berenjenal, a pesar de las ganas que podría tener de explicaros lo con mucha más profundidad. Que no quita, quita que me vais a meter en un lío. ¡Anda ya! Hola, soy el profesor José Antonio Lucero y este es el vídeo en el que repasaremos la evolución política, social y cultural de la Edad Media en la península ibérica para que estudies este tema de cara a Selectividad.

Pero antes de nada, ¿te gustaría apoyar mi labor divulgativa en este canal y acceder a contenido exclusivo como apuntes o resúmenes de estos vídeos? Hazte mecenas de Patreon en el enlace que os dejo aquí debajo, ¿vale? Y ahora sí, comenzamos.

Los musulmanes llegaron a la península a comienzos del siglo VIII, pero antes tenemos que estudiar su religión, el Islam. El Islam se trata de una religión monoteísta que surgió en la península arábiga, fundada por Mahoma, el profeta de Alá. Mahoma predicó en La Meca, aunque tuvo más tarde que huir a Medina, dando así comienzo al Islam con la Hégira en el año 622. Los primeros califas estuvieron emparentados con Mahoma, aunque más tarde tomaron el control del imperio musulmán la familia Omeya, trasladando su capital a Damasco.

La ocupación del territorio de la península ibérica por parte de los musulmanes fue facilitada por los visigodos. Tras la muerte de Pitita, donde los pretendientes al trono visigodo ayudaron al caudillo musulmán del norte de África, Musa, en su expansión, con la idea de derrotar a Rodrigo, quien se había proclamado rey de los visigodos. Como veis, todo fue un tremendo lío que benefició a los musulmanes.

Recordemos que a comienzos del siglo VIII nos encontramos en la península con el reino visigodo, como vemos, un gigante con pies de barro, hundido en conflictos dinásticos entre familias de poder como Rodrigo y Égica. En el año 711 se produjo la batalla de Guadalete, en la cual los musulmanes, comandados por Tarik, derrotaron a Don Rodrigo, quien murió en combate. Algunos años después, el reino visigodo se desmoronaba ante el avance de las tropas musulmanas de Muza, con quien buena parte de la nobleza visigoda pactó la sumisión y el pago de tributos a cambio del mantenimiento de sus propiedades.

Una vez los musulmanes asentaron su influencia y su poder en la península ibérica, fundaron en ella Al-Ándalus, es decir, un reino musulmán. Podemos dividir la historia de Al-Ándalus en cuatro grandes periodos. El primero de ellos fue el Emirato dependiente, que transcurrió entre los años 711 y 756, y que dependía del Califato Omeya de Damasco, con la capital situada en Córdoba.

En el año 750, los Abasíes derrotaron a los Omeyas en Bagdad, por tanto, cambiaron la dinastía del mundo musulmán. Pero Abd al-Rahman I, de la familia, logró escapar a Al-Ándalus y dio comienzo con ello al periodo llamado Emirato independiente, un emirato Omeya dentro de un mundo musulmán que había comenzado a ser dominado por los Abasíes.

En el año 929, Abd al-Rahman III fundó el Califato de Córdoba, dando pie a una nueva etapa andalusí, y la considerada como la de mayor prosperidad. No obstante, se produjeron ciertos conflictos internos que debilitaron el poder de los musulmanes hasta la muerte del caudillo Almanzor, el cual, debido a sus campañas militares, mantuvo a raya a los reinos cristianos. La muerte de Almanzor y la inestabilidad en el califato propició su desaparición en el año 1031.

¿Qué ocurrió por tanto en Al-Ándalus? En las antiguas provincias musulmanas, los gobernantes adquirieron cierta autonomía, lo que dio lugar a las llamadas primeras taifas, reinos independientes unos de otros. Algunos de estos reinos se vieron obligados a transformarse en parias de reinos cristianos, pagándoles un tributo a cambio de su territorio y su supervivencia.

En el año 1085, el leonés Alfonso VI, que veremos más adelante, conquistó la taifa de Toledo, lo que propició la intervención de una tribu musulmana venida de África, los llamados Almorávides. A partir de este momento, dio comienzo el periodo Almorávide de Al-Ándalus, donde se disputaron batallas como, por ejemplo, la batalla de Sagrajas, que en 1086 derrotaron a Alfonso VI.

La intervención en la península de otra tribu dio comienzo además a otro periodo, el llamado periodo Almohade, entre el 1195 y el 1125, surgiendo con ello las conocidas como segundas taifas, de entre las cuales destacaba sobre todo Sevilla. En 1212, los cristianos lograron derrotar a las taifas Almorávides en la batalla de las Navas de Tolosa, lo que abrió la posibilidad a los cristianos de conquistar un territorio que hasta entonces no habían conocido, como era, por ejemplo, la Andalucía actual occidental.

Tras ello, surgieron las terceras taifas, entre las que destacamos al reino Nazarí, que en 1238 se convirtió en vasallo de Castilla. La taifa granadina fue la última de más de ocho siglos de dominación musulmana, cuando en 1492, como verás más adelante, los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, conquistaron Granada y expulsaron el poder musulmán de la península.

Esta es la historia de la evolución política de Al-Ándalus. Mientras ello ocurría, el poder musulmán y la cultura árabe arraigaban en la población hispanorromana y la transformaban social, económica y culturalmente.

En lo referente a la economía, Al-Ándalus era una civilización eminentemente urbana con una muy buena economía agraria que trajo grandes innovaciones a la península ibérica, como pueden ser, por ejemplo, el regadío, las norias o las acequias, y desarrollaban una destacada artesanía y un comercio muy importante a través de las rutas entre reinos cristianos y el mundo musulmán.

En cuanto a la sociedad, Al-Ándalus presentaba una gran variedad de grupos étnicos y religiosos. La población invasora musulmana de origen árabe era minoritaria, pero conformaba el poder y se hizo dueña de los grandes latifundios. Los bereberes, musulmanes del norte de África, en la tierra y la ganadería, y formaban el núcleo de los ejércitos. En cuanto a la población autóctona hispanorromana, aquella que habitaba la península desde hacía mucho tiempo, la mayoría se integraron en el mundo religioso, cultural y económico musulmán, formando el grupo llamado de los muladíes. Por el contrario, otra parte de la población, una parte minoritaria, mantuvo su fe cristiana, adoptando eso sí, buena parte de la cultura y las costumbres islámicas; son los llamados mozárabes. Un tercer contingente de población, los judíos, detentaban gran poder económico, sobre todo en las ciudades, aunque estaban socialmente apartados en ellas.

Paralelamente a todo este proceso, en la Edad Media de la península ibérica se conformaron los llamados reinos cristianos en la parte más occidental. Por la zona de la cordillera cantábrica encontramos territorios romanizados con presencia visigoda que se resistieron al avance musulmán. En el año 722 se disputó la batalla de Covadonga, donde el noble Don Pelayo logró expulsar a los musulmanes, lo que dio comienzo con ello al dominio y al control de la zona. Fueron los comienzos del reino astur, del que el rey Alfonso I decretó la capital en Cangas de Onís y que posteriormente Alfonso II, gracias a una fuerte expansión territorial, la trasladó a Oviedo.

Esta expansión permitió además la fundación de numerosos feudos, entre los que tenemos que destacar al condado de Castilla. Quedaos con este nombre, ¿vale? Reyes sucesorios consiguieron expandir este reino hasta la ribera del Duero y Ordoño I trasladó la capital a León, nombrándolo así como el Reino de León. Posteriormente, Castilla fue adquiriendo cada vez más poder y se incorporaron además territorios navarros a su dominio. En el año 1035, Fernando I fue nombrado rey de Castilla, inaugurando con ello la historia independiente del reino llamado a dominar siglos después gran parte del territorio peninsular. Volveremos a Castilla más adelante.

Por otro lado, en el núcleo pirenaico destacamos tres grandes posesiones territoriales que ganarán importancia en este momento: serán Navarra, Aragón y los condados catalanes. En el siglo IX, Íñigo unificó tres condados y estableció Pamplona como su capital, comenzando a formar lo que podríamos llamar como Reino de Pamplona, hasta que la muerte de Sancho III convirtió a Ramiro I en rey de Aragón. Por otro lado, el condado de Barcelona, comandado por Wilferdo el Velloso, fue capaz de reducir la influencia de los francos hasta que Borrell II declaró su independencia con respecto a estos.

Sí, ya sé que ha sido un poco lío, pero una vez situados los reinos en su tablero de juego, podemos hablar de cómo se expandieron por la península ibérica a lo largo de la Edad Media.

Por un lado, el reino castellano-leonés. En el año 1085, como dijimos anteriormente, destacamos como Alfonso VI logró conquistar la taifa de Toledo, aunque poco después se produciría la división entre Castilla y León. A raíz de esto, Alfonso VIII declaró la independencia de Portugal mediante el Tratado de Zamora. Tras la batalla de las Navas de Tolosa, Fernando III logró unificar todos los territorios en la llamada Corona de Castilla. Más adelante consiguió además conquistar el Guadalquivir, Murcia y Cádiz, hasta que en 1344 logró conquistar Algeciras, lo que propició un control total del estrecho por parte de Castilla.

Por otro lado, en la ribera pirenaica, Alfonso I de Aragón logró conquistar la taifa de Zaragoza en 1118, lo que hizo expandir su reino hacia el sur. Y el matrimonio entre Petronila de Aragón y Ramón Berenguer IV de Barcelona en 1150 propició la unificación de los condados catalanes y del reino de Aragón, siendo Alfonso II el primer rey de la, a partir de entonces, conocida como Corona de Aragón.

Tras la batalla de las Navas de Tolosa, que como ves fue un punto de inflexión importante en todos los reinos, Jaime I logró conquistar las Islas Baleares, Castellón y Valencia. La rivalidad entre las dos grandes coronas cristianas, Castilla y Aragón, fue resuelta mediante el Tratado de Alcañiz.

Ante el avance del dominio cristiano sobre tan amplios territorios, fue necesario llevar a cabo un proceso conocido como repoblación, es decir, la cesión de tierra a nuevos propietarios para que las pueblan y las exploten. La repoblación de todos estos territorios conquistados por Castilla y Aragón en la península ibérica fue llevada a cabo por distintos métodos. Por ejemplo, en la Marca Hispánica se llevó a cabo el conocido como "aprisión". En Aragón, mediante dominios nobiliarios. En Castilla, mediante la "apresura" y la repoblación concejil, por los valles del Tajo y del Guadiana, gracias a las órdenes militares. Y en el valle del Guadalquivir se produjo un repartimiento por parte de la nobleza que, en la zona de la Andalucía occidental, adquirió un gran dominio.

Hablemos ahora de la sociedad y la economía de los reinos cristianos. En cuanto a la sociedad cristiana, podemos afirmar que estaba fuertemente jerarquizada. Los privilegiados eran principalmente nobles, hidalgos y caballeros con extensos señoríos, además del clero, donde encontramos a las altas jerarquías eclesiásticas y al bajo clero. Después nos encontramos al pueblo llano, conformado por campesinos, pequeños propietarios y la burguesía. Por último, se situaban las minorías étnicas, entre las que debemos destacar a los judíos y a los mudéjares.

En lo referente a lo económico, se trataba de una sociedad con base agrícola y mucha vida urbana, sobre todo en Aragón. En Castilla, destacamos a la ganadería ovina y la lana, y la fundación del Honrado Concejo de la Mesta, creado por Alfonso X. Y en Aragón, destacamos por igual a la Casa de Ganaderos de Zaragoza.

Las principales instituciones de gobierno en Castilla eran las Cortes, en las que representantes de cada estamento tomaban las decisiones de gobierno. Esto propició un aumento de la autoridad real y del poder del pueblo. En Aragón se hacía un mayor uso de las Cortes específicas, destacando, por ejemplo, en Cataluña la Generalitat y en Valencia y Aragón las Diputaciones del Reino.

A lo largo de la Baja Edad Media, la dinastía Trastámara se hizo con el poder tanto en Castilla, donde Enrique II fue capaz de ascender al trono respaldado por la nobleza, y en Aragón, tras la muerte sin descendencia de Martín I, propiciando el ascenso de Fernando I de Trastámara al trono.

La crisis de la Baja Edad Media, que asoló a partir del siglo XIV, también tuvo su reflejo en estos reinos. Lo primero fue una fuerte crisis demográfica, causada por una crisis de subsistencia promovida por la escasez de alimentos, epidemias como la Peste Negra o continuos enfrentamientos, sobre todo en el campo. Por otro lado, se produjo una crisis económica debido al abandono del campo y una fuerte conflictividad social, y por un descenso también de la artesanía y la inseguridad en los caminos.

Algunas medidas tomadas a mediados de siglo permitieron una leve recuperación. No obstante, todo ello no frenó la expansión de Castilla y Aragón durante la Baja Edad Media. En el caso castellano, destacamos la conquista de Canarias, así como en el caso de Aragón, la conquista de Sicilia, Cerdeña y Nápoles en el Mediterráneo.

La conflictividad social en Castilla se debió al enfrentamiento de los sectores nobiliarios, así como el rechazo hacia las minorías étnicas. En Cataluña, destacamos la Guerra de las Remesas, además del enfrentamiento de Juan II de Aragón contra la Generalitat. El conflicto fue resuelto gracias a las Capitulaciones de Pedralbes (1472). Además, en Mallorca surgió la Revuelta Foránea en 1450, que fue sofocada por Alfonso V dos años después.

Por aquel entonces, dos jóvenes casaderos, Isabel y Fernando, herederos poco tiempo después de Castilla y Aragón, estaban a punto de sellar su matrimonio y, con ello, los destinos de las grandes y convulsas coronas que iban a heredar. Es decir, Castilla y Aragón serán los llamados Reyes Católicos, pero su historia la dejaremos para otro vídeo.

Y hasta aquí este vídeo. ¿Qué te ha parecido? Déjamelo aquí abajo en los comentarios, así como tu like y tu suscripción, y sobre todo, para no perderte ninguno de los vídeos con los que repasaremos la historia de España de cara a la prueba de la ABAU. Y recuerda que si te conviertes en mecenas del canal, podrás acceder a un montón de contenido exclusivo. ¡Nos vemos en el próximo vídeo!

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