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Doy gracias a Dios por este momento tan especial de darnos la oportunidad de estar en la casa de Dios. Y ser, pues, el primer día que vamos a dar la doctrina, la palabra. Y queremos también aprovecharlo, ¿verdad?, para saludar a toda la audiencia, a los que están conectados a través de las redes sociales, a través de radio, a través de televisión, en cualquier parte del mundo. Que Dios me lo bendiga muchísimo.
A nuestras iglesias filiales, a mi hermano Nilton allá en Piura, Perú, nuestra iglesia amada en Piura. Que Dios le bendiga muchísimo a todo ese grupo de hermanos que siempre están allí congregados glorificando a Dios juntamente con nosotros. Reciban nuestro saludo de la iglesia central que está orando por ustedes. Y también a nuestro hermano Amilcar, nuestra hermanita Senia. Amén. Que es ese matrimonio que Dios ha puesto al frente como gerente de la radio para trabajar, gloria a Dios, en la obra de Dios allá en Radio Gemán, esto, Revelación y TV Gemán. También a nuestros muy amados hermanos, el hermano Adonay, la hermana Soila, ¿verdad?, la hermana Estenia Madai, eh, sus niñas Laurita, sus esposos, ¿verdad?, el hermano Rolando. Todos, a todos, muchos saludos a todos los pastores, evangelistas, predicadores de la palabra. Y como yo digo siempre, a toda esa iglesia que ama a Jesús más que a su propia vida. [Aplausos]
Bueno, estamos preparados ya. Ya vamos a ver. Hoy les quiero pedir algo. Antes de empezar a entregar esta palabra, quiero que te conectes con Dios y con la palabra, y algo va a pasar. Amén. Aquí puede surgir una explosión de Dios. Hoy, aleluya. [Música]
¿Por qué? ¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque el tema que hoy voy a tocar es un tema que aterroriza el [Música] infierno. Aleluya. Su nombre, gloria. Es más, los demonios ya están temblando. Y por qué le digo que están temblando, porque yo sé que ellos ya saben de lo que voy a hablar esta noche. ¿Usted cree que el [inaudible] no tiene sus secuaces que manda y dice: "Averigua qué está escribiendo en ese cuaderno"? Eso es lo que menos me despreocupa a [Aplausos] mí.
Hoy quiero hablar bajo el tema: "El poder de la oración". Santo. La iglesia todavía no se ha enterado. Se lo puedo asegurar que la iglesia todavía no se ha enterado del poder que tiene la oración. No. Santo. Aleluya. ¡Ay, si la iglesia se hubiera dado cuenta, hermano! Yo le aseguro en el nombre de Jesús de Nazaret que los pueblos estarían temblando, los demonios estarían, aleluya, estremecidos. Las cantinas estarían cerradas, los prostíbulos estarían cerrados, el infierno estuviera temblando. ¡Yamay a su nombre, gloria! Aleluya.
¡Ay, el día que usted entienda lo que significa orar! Un hombre que ora, lo respeta el Santo. Él dice: "Mira, busca a ver cómo lo detienes, haz lo que puedas". [Aplausos] Ya Dios te ha revelado lo que él quiere hacer. Él te quiere atacar la familia. Y antes de que él te toque la familia, Dios te revela y te dice: "Viene un ataque del [Aplausos] prepárate". Santo. Aleluya. Oh, alaba lo que él vive. Gloria a Dios.
Y el cristiano que ora empieza a decir: "Cubre a mi familia, cubre a mis hijos, cubre esposa, cubre a mi esposo, cubre la iglesia, cubre al pastor, cubre a los líderes, cubre a fulano, cubre a loto". Gloria a Dios. Y él dice: "¿Para dónde me [Aplausos] voy?". ¡Ah, ma kimala!
Ay, es que es que yo le dije esta noche a mi Señor: "Manifiéstate". Gloria a Dios. Voy a hablar de la oración. Le dije: "Y les voy a decir a la iglesia el poder que haya en la oración". Pero yo te pido, Señor, que mientras yo hablo, tu palabra liberta los cautivos, sana los enfermos, rompe las cadenas. Y estoy seguro que el Dios de esa palabra está aquí en esta hora, porque él va a manifestar el poder de la [Aplausos] palabra. [Aplausos] Santo. Ay. Oh, Santo.
El avivamiento jamás llegará hasta que los hombres despierten a una vida de oración profunda. Él se nos reirá en la cara cuando los hombres están entretenidos y están encuevados sin hacer nada. Pero el día que la iglesia se despierte, gloria a Dios. Oh, iglesia, Dios te dio poder, Dios te dio autoridad para reprender, para dar y desatar. ¡Amando! ¡Átalo, ese demonio que te está atormentando! ¡Átalo en el nombre de Jesús! ¡Átalo! Ese demonio que te quiere quitar la paz, que te quiere quitar el gozo, que te quiere quitar la libertad. ¡Átalo en el nombre de Jesús! Pero, ¿cómo se hace? Ora. El poder de la oración. Yo sé lo que eso significa. Te cambia la vida. Aunque no andes nada en la cartera, eres un príncipe de Dios en la [Aplausos] tierra. Santo.
Pocos hombres entendieron esto como lo entendió el apóstol Pablo. Abra su Biblia. Ese texto lo voy a leer así rápido, porque tengo tanto que compartir esta noche. Primera de Tesalonicenses 5:17. Cuando usted lo tenga, dice: "Amén". Y le voy a hacer una preguntita: ¿Usted entiende lo que lee? Y si lo entiende, ¿por qué no está [Música] orando? Y si lo entiende, ¿quién es el que tendría que estar temblando aquí? ¿Usted o el Santo? Así, cortito, pero es una [Música] dinamita.
¿Qué palabra le soltó Pablo a la iglesia de Tesalónica? Y yo, ya nosotros, le dijo así: "Orad sin cesar". Pastor, ¿y eso qué significa? Simplemente esto: Ora y no pares de orar. [Aplausos] [Música]
Oh, gloria a Dios. Va a sufrir el [inaudible] en esta hora, hermanito. Va a sufrir porque Dios se va a meter en esta iglesia. Yo sé que Dios va a despertar esta juventud para la gloria de Dios. A veces uno dice: "No, mi hermano, es que los jóvenes son carnales". Pero el día que se les meta a Dios por dentro, hermanito, esos jóvenes se pueden convertir en unos poderosos en el poder del Espíritu Santo. Aleluya. Bendito [Aplausos] Dios.
Si te ha levantado el desánimo, ora sin cesar. Si te está atacando el desánimo, ora sin cesar. Estás sintiendo que ya no puedes con esa batalla que llevas, ora sin cesar. Aleluya. Él te está atacando en el trabajo, en la casa, en la iglesia, en la familia, por todos lados. Ora sin cesar. [Aplausos]
Pastor, es que yo no sé qué hacer. Aleluya. Mire, me vienen ataques de acá, ataques de allá, ataques del frente y ataques de atrás. Pero cuando eso venga, sigue orando sin cesar. Gloria a Dios. ¡Ay, Santo, mi alma te alaba! ¡Qué batalla se le está formando al [inaudible] en esta noche aquí, hermanito! Yo quiero que usted aprenda como iglesia el poder de la oración. Aleluya. El poder de la oración va a desatar las cadenas del [inaudible]. El poder de la oración va a romper los yugos de Satanás. Aleluya. Aquí va a haber liberación. Mire, aquí van a haber demonios que van a chillar porque van a tener que salir fuera, porque el día que la iglesia entienda, gloria a Dios, lo que dice ese pasaje de la Biblia: "Orad sin cesar". Al [inaudible] le queda fecha. Y ora por [inaudible]. Aleluya. Porque cuando la iglesia ora, la iglesia gana terreno.
Wow, ¿cómo se le sale esto a Pablo? Yo me imagino que Pablo, un hombre lleno del Espíritu Santo, guiado por Dios, meditaba y miraba la necesidad de la iglesia en lo espiritual, en lo material, en la persecución, en la lucha, en la prueba. Y Pablo decía: "¿Qué le digo a este pueblo?". Gloria a Dios. Pablo, quizás, decía: "Mire, le voy a hablar que se mantengan en santidad, que se mantengan unidos, que se mantengan consagrados, buscando a Dios". Pero de repente, el Espíritu Santo inspira a Pablo y le dice: "Mira, Pablo, escríbeles una palabra que va a ser una dinamita. Dile a mi iglesia que ore sin cesar". Gloria a Dios. El resto déjaselo a Dios. Aleluya. Que cuando la iglesia ora, tus batallas no las cargas tú, las batallas te las carga Dios. Aleluya. Cuando la iglesia ora, Dios se mete en la batalla. Cuando la iglesia [inaudible], Dios pelea por ti. Cuando la iglesia [inaudible], no estamos solos. ¿Cuántos lo sienten? Saben que está aquí en esta noche. ¡Ay, es que se están pudriendo los yugos del [inaudible] en esta noche!
Oh, gloria a Dios. Esa palabra no está ahí para que te la leas y la memorices. Está ahí para que la [Música] [Aplausos] vivas. Se van a terminar las debilidades espirituales. Es que yo sé de lo que le estoy hablando, hermanito. Haz la prueba, porque aquí algo grande va a pasar. Aquí hay gente que vino va a poder del Espíritu Santo. Aquí hay gente que vino atada y se va a ir libre en el nombre de Jesús de Nazaret. Aquí hay gente que va a salir del templo y se va a ir al cuarto, a la recámara secreta, a pelear la bendición que Dios le ha dado. Aquí hay gente que va a perder hoy, aleluya, esa frialdad que tenía y se va a despertar. Gloria a Dios. Y va a decir: "Basta ya, ya no quiero estar atado, ya no quiero estar oprimido, ya no quiero estar vacío. Yo voy a pelear". [Música] [Aplausos] [Música]
¡Salama! ¿Hasta cuándo vas a dejar que el [inaudible] te esté sacando la lengua? ¿Hasta cuándo vas a dejar que el [inaudible] se esté burlando de ti, de tu casa, de tu familia? ¿Hasta cuándo le vas a permitir al [inaudible] que vengas a la iglesia y te vas vacío, estás atado y no eres libre? ¿Hasta cuándo se lo vas a permitir? Hoy se le va a terminar ese jueguito, porque aquí hay gente que se va a [Aplausos] despertar. Aquí hay gente que el poder del Espíritu Santo, aleluya, le va a meter un hambre en el espíritu de orar sin cesar. Y que el [inaudible] va a decir: "Ataquen esa familia, ataquen ese hombre, ataquen esa mujer". Pero esa mujer y ese hombre siguen de haciendo ef. ¡Ay, gloria!
Es que siento cosas que tengo que decir esta noche. Predicador, si quieres unción sin cesar, maestro, si quieres fluidez de la palabra, ora sin cesar. ¡Alaba lo que él vive! Tú que cantas y quieres que Dios te use cuando pases al altar, ora sin cesar. Músico, quieres que Dios te use esas manos cuando toca, ora sin cesar. Hermanito que está aquí sentado, que ama a Dios más que a su propia vida, quieres que cambie la vida tuya para siempre y no ser una estatua de hielo sentado en la silla, ora sin [Aplausos] cesar. Gloria, gloria. Que el que está a tu derecha y el que está a tu izquierda sienta las caricias del Espíritu Santo por la unción que te acompaña. Ora sin [Aplausos] cesar. ¡Lamanqu! ¡Alábalo! ¡Alábalo en esta noche! Oh, gloria.
¿Quieres que te acompañe la unción que acompañaba a Pedro, que sacaban a los enfermos para que siquiera la sombra de Pedro les diera? Y cuando la sombra de Pedro les daba, y como dice el coro, no era la sombra, ni tampoco era Pedro, era el que andaba con Pedro. Gloria a Dios. Pero, ¿cuándo se da eso? Cuando los hombres oran, cuando las iglesias oran, cuando los cristianos oran, cuando los hombres y mujeres [Aplausos] oran. Cuando tú oras, te acompaña una unción. Cuando tú oras, te acompaña la unción. Santo. Y esa unción no se puede manipular. Esa unción se siente, porque el que tiene el Espíritu de Dios sabe quién es de Dios. Y el que no es de Dios, la iglesia ora, no se meten los falsos cristianos, no se meten los falsos profetas, no se meten la falsa doctrina, porque cuando la iglesia ora, la iglesia tiene [Aplausos] discernimiento. ¡Ay, aquí hay unción esta noche! La unción te contagia. ¡Saita! ¡Ay, yo la siento aquí en esta [Aplausos] noche! Sigue orando, que la unción va en aumento. Sigue orando, que esto no lo pare el [inaudible]. Esto es lo que tenía la iglesia primitiva. [Aplausos] Santo.
Prepárate, porque mientras yo predico, si no tienes el bautismo del Espíritu Santo, esta noche Dios te puede [Música] bautizar. Ay, mientras yo predico la palabra, pueden haber bautismos del Espíritu en esta noche. ¿Por qué? Porque la iglesia está orando. Lo que dice la palabra se tiene que cumplir. La palabra no te miente, la palabra no te engaña, la palabra es la verdad, la palabra es vida, la palabra te santifica. Aquí hay gente que va a caer bajo la unción del Espíritu Santo esta [Aplausos] [Aplausos] noche. Deje al [inaudible] que haga sus alborotos. Usted ore sin cesar. Lo critiquen, que se levante contra usted, que le levanten calumnias, que murmuren, que hablen mal de usted. Usted no pierda su tiempo. Usted siga orando sin [Aplausos] cesar. Santo.
El poder de la oración. El poder de la oración está rompiendo cadenas en esta noche. Aquí hay gente que vino [Aplausos] cargada. Aquí hay gente que vino cargada y yo sé que Dios está haciendo algo [Aplausos] extraordinario. [Aplausos]
Y quizás usted tenga una pregunta, como la tienen miles y miles a través de radio y televisión: "Pastor, ¿y cuándo es que tengo que orar? Porque a veces no tengo ganas. A veces quiero, pero siento ganas más de dormir que de orar. A veces no siento deseos". ¿Y cuándo es que tengo que orar, pastor? ¿Solamente cuando tengo deseos de orar? ¿Solamente cuando siento caricias del Espíritu Santo? Te lo voy a responder con la Biblia. Efesios, capítulo 6, versículo 18, dice la Biblia: "Orando en todo tiempo". Escúchalo, iglesia: "Orando en todo tiempo". Cuando tengas ganas y cuando no tengas ganas. Cuando estés bajo la bendición y cuando estés bajo la prueba. Cuando sientas deseos de venir a orar y cuando no tengas ganas de venir a orar. "Orando en todo tiempo". Cuando la gente entiende ese principio bíblico, aquí se le armó una guerra al [inaudible], porque esa es la gente que el [inaudible] no puede [Aplausos] detener. [Aplausos]
Le dice Pablo a los hermanos de Éfeso: "Oren, aunque sea debajo de un palo, pero oren". Lo único que no puede la iglesia es lujo, es de dejar de orar. Si esto lo entiende la iglesia, aquí se le va a armar una batalla terrible a Satanás. Y espero que miles a través de radio y televisión despierten en esta noche. Dios está llamando a la iglesia. Vienen persecuciones, vienen tribulaciones, vienen tiempos más difíciles de los que hemos vivido. Pero mientras la iglesia esté orando, aleluya, no hay quien detenga el poder de Dios en la iglesia. No hay [inaudible] la verdadera iglesia de [Aplausos] Jesucristo. "Oren en todo tiempo". Y le dice: "Con toda oración y súplica en el espíritu". Oiga, ¿cómo es que se ora? Con súplica. Aquí no necesitamos, hermanitos, "Ay, Señor, ayúdame". Aquí necesitamos gente orando con toda súplica. "Danos la victoria, rompe las cadenas del [inaudible], hasta el brujo mayor de esta ciudad, liberta los [Aplausos] endemoniados". ¡Alábalo! ¡Alábalo! ¡Alábalo! Sácalo de las drogas. ¡Ahí! Súplica. Gloria a Dios. Aleluya. Gloria a Dios.
"Con toda oración y súplica en el espíritu". No hay nada más poderosísimo que ver una mujer y un hombre orando con súplica, pero en el espíritu. Hermanito, le voy a decir algo: una persona que ora así, el demonio vino y dijo: "Esta noche le voy a meter sueño a los hermanos, les voy a meter desánimo, les voy a quitar el deseo de orar". Y empieza el hermanito a orar con súplica en el espíritu. El demonio que vino a estorbar dice: "Me siento mal". [Aplausos] Aleluya. Estaba aquí, al rato está por allá. Y dice: "Parece que mejor me voy". Se para en la puerta de la iglesia y se queda viendo hacia adentro y dice: "Aquí parece que todos están orando en el espíritu. Si me quedo, me derrotan. Si me quedo, me echan fuera. Si me quedo, ¡ay, me van a mandar de a donde vine!". Gloria a su nombre. Gloria. Alaba a Cristo, que él vive. Que el Señor lo reprende en esta noche. Él sabe que si se queda, esta iglesia lo echa fuera. [Aplausos]
Recuerdo una anécdota que muchas veces la contaba mi pastor de dos demonios. Le dijo: "Mira, ustedes", les dijo el [inaudible], "van a hacer un trabajo. La meta de ustedes es enfriar esas iglesias y que no oren". Y salieron los dos demonios, cada uno a su iglesia que le correspondía atacar. El primero entró a una y los hermanitos, nada de nada, entraban al templo y se sentaban a hablar entre ellos. El demonio sintió confianza y dijo: "Aquí la cosa está fácil, está buena". Entró y se sentó en la primera fila y quería predicar y no podía. El otro demonio fue a una iglesia como esta, entró por la puerta y decía: "¡Aleluya!" por allá, "¡Aleluya!" por acá, "Santo", "Gloria", de cabeza, orando, orando, orando, orando, y otros reprendiendo: "¡Echa la opresión del [inaudible] de aquí, Señor! ¡Echa ese demonio de desánimo fuera de aquí, Señor!". El [inaudible] dijo: "Aquí la cosa está fea, hay un ambiente tóxico en esta iglesia para mí". Y los dos demonios volvieron a dar su reporte donde el [inaudible]. El primero iba bien gordito, bien bonito. Se juntaron los dos demonios y le dijeron: "¿Y cómo te fue?". "A mí, de maravilla", le dijo. "Esa gente no ora, no alaba". Esa gente, le dijo, lo que van es a bostezar a la iglesia. Ahí le dijo: "Yo me siento como que me han sentado a la orilla de una playa, me sentí de vacaciones en esa iglesia, bien, nadie me molestó". "¿Y a ti?", le dijo. "Cállate. Mira como vengo yo. A esa iglesia no vuelvo ni loco. Le di aleluya, me reprendió uno de la derecha y el otro de la izquierda, me reprendía el de adelante y me reprendía el de atrás, y el que no reprendía, alababa a Dios. Y cuando ellos empezaban a alabar a Dios y a orar en el espíritu, yo tenía que salir de la iglesia derrotado". No dejes que el [inaudible] haga fiesta contigo. Gloria a Dios. Por eso te vine a decir en esta hora, el poder de la oración es lo que marca la diferencia en los ministerios, gloria a Dios, en la iglesia, en la vida pastoral, en los predicadores, en los maestros de la palabra, en los líderes de la iglesia, en los diáconos de la iglesia. Es la oración en el espíritu lo que marca la diferencia. Y Pablo le agregó y dijo: "Y velando en ello con toda perseverancia, aleluya, y súplica por todos los santos". Si la iglesia estuviera haciendo eso que dice ahí Pablo, hoy no tuviéramos iglesias carnales, no tuviéramos iglesias liberales. Amén. ¿Por qué se ha metido el libertinaje a las iglesias? ¿Por qué se ha metido el mundo? Por falta de una vida de oración en el [Aplausos] espíritu. A su nombre, gloria.
Espérese, que esto se va a poner terrible aquí. Más. Lucas, capítulo 11, verso 1. Hermanito, deja que la palabra hoy quede clavada en tu alma. Esto que dice Lucas 11:1 me ha impactado a mí, porque aquí hay un discípulo que no le dice a Jesús: "Señor, enséñame a predicar, enséñame a hacer milagros, enséñame cómo echar fuera demonios". Señor, no dijo algo más poderoso que eso. Dice la Biblia: "Honrando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo". Léalo. "Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar". Escuchó bien, hermanito, ¿qué estaba haciendo Jesús? Orando en un lugar. Jesús no solo era el mejor predicador y el mejor maestro, era el mejor ejemplo. ¿Qué le parece, hermano? ¿Quiere conocer a Dios? Mire lo que Cristo hacía y hágale usted su ejemplo, su maestro. ¿Por qué este discípulo le hace aquella pregunta? ¿Cree usted que era porque estaba Jesús comiéndose allí una, como hay unas comiditas muy ricas allá en Israel, una pita que le dicen allá, unas tortillitas de de trigo? No. ¿O piensa usted que Jesús estaba comiendo un cordero asadito? No. Lo que había impactado aquel discípulo era ver cómo Jesús oraba. Yo creo que ese muchacho le hacía así, daba vuelta y miraba a Jesús: "Wow". Y Jesús: "Padre, liberta al endemoniado gadareno. Padre, tú sabes que lo han atado con grillos, cadenas, y vive en el sepulcro desnudo. Pobre hombre, no tiene nadie que lo haga con él. Pero cuando yo vaya a Gadara, Padre, dame esa unción a la cual me tienes acostumbrado". ¿Cuántos lo adoran, hermanito? Y aquel discípulo poniéndole el ojo. Ponle el ojo a la gente que es santa. Ponle el ojo a la gente que da testimonio. Ponle el ojo a la gente que da buen ejemplo. Pégate a esa gente que le gusta orar y pronto tú estarás orando también. Pégate a esa gente que le gusta el ayuno, que ama la palabra, que ama la santidad, que ama la sana doctrina. Pégate a esa gente y pronto estarás brillando bajo la gloria de Dios. No te pegues a un carnal, no te pegues a un chismoso, no te pegues a a un problemático. Únete con esa gente que le gusta estar en el tercer [Aplausos] cielo.
Mire, yo tengo que amarlos a todos, porque el amor de Dios así lo manda. Pero si a mí me dieran la oportunidad de escoger la gente que quiero que ande conmigo, lo primero que quisiera es averiguar si está orando. Y cuando me digas: "Sí, pastor, estoy orando", tú eres mi amigo. Vente, aleluya, porque yo tengo un dicho: "Yo no creo en nadie que no busque a Dios". Aleluya. ¡Qué fuerte lo que acabo de decir! Es que el que busca a Dios no te da garantías de nada. Pero el que busca a Dios, el que ora, el que teme a Dios, el que vive en santidad, el que vive apegado a esa palabra, despreocúpate. Puedes dejar la cartera y no te toca nada de lo que tú tienes. Puedes confiar, aleluya, lo más íntimo que tú cargas adentro y no te va a traicionar. Gloria a Dios, porque la única gente fiel es la gente transformada por el poder de Dios. ¡Sat malaya! ¿Cuántos adoran a Dios, hermano? El que no busca a Dios es un sube y baja. El que no busca a Dios, hoy está contento, mañana está enojado. Hoy alaba a Dios, mañana está amargado. Pero el que busca a Dios vive lleno del Espíritu Santo todos los días. [Aplausos]
Oh, no se haga. Usted haría lo mismo. Pero recalco lo que dije: si Dios me pidiera, el me diera el permiso, pero no me lo ha dado. Me ha dicho que ame a todo el mundo. La Biblia dice: "Soportar a los débiles". Ahí se pone buena la cosa, porque la Biblia no dice que lo critiques, dice que ores por el débil. Los más fuertes soporten a los débiles, porque el fuerte no ve al débil abajo. No, el fuerte es es el instrumento que Dios tiene en la iglesia para ayudar a ese hermanito que ya está a punto de tirar la toalla. Gloria a Dios. Por eso yo no creo en ese evangelio que se dedican a destruir a los demás. Yo creo en ese, aleluya, que cuando miras a tu hermano que ya no puede, le tiendes la [Aplausos] mano. Pero todo eso lo hace el poder de la oración. Es que esto está tan bueno que yo leo el texto y me voy. Y dice la Biblia: "Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar". Oiga esto. ¿Y cuándo terminó? Uno de sus discípulos le dijo: "Señor". Lo está viendo, hermanito. Llegó con reverencia, llegó con temor y temblor. Qué lindo es cuando uno mira a un cristiano con hambre de Dios. Eso es una cosa linda. Que no viene a la iglesia, ¿cómo viste? ¿Viste vestida? ¿Ver si tacones, no tacones, zapatos, no zapatos, qué color anda? ¡Quia! Él viene con [Música] hambre. Hambre de Dios. Aleluya. ¿Cuántos adoran a ese Dios? ¿Cuántos quieren ser como ese discípulo? ¿Cuántos vamos a ser como ese discípulo? Si hay algo que debe de aprender la iglesia es que le pregunte al Señor: "Enséñame a orar". Sí, pero él tenía a Jesús en persona. Pero hoy usted tiene el Espíritu Santo, que está aquí. Hoy la iglesia no está sola. Aquí está el Espíritu Santo en esta noche. Jesucristo lo dijo: "Yo me voy, pero enviaré al Consolador para que esté con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". Cristo ya se fue, así lo dice la palabra en el libro de los Hechos, en el capítulo uno. Pero él dijo: "No les voy a dejar huérfano". Aleluya. "Enviaré al Consolador para que esté con vosotros". Y yo soy testigo del poder de Dios, que la iglesia no está sola. La iglesia tiene aquí hoy el poder del Espíritu [Aplausos] Santo. Y dice la Biblia: "Enséñanos". Le dio. Fíjese que hay algo que me impacta a mí la vida de este discípulo. No sé si usted ya se dio cuenta mientras leyó la palabra. Él no tenía un espíritu egoísta. Él no dijo: "Enséñame yo, quiero hacer aquí, ser el mejor de todo". Dijo: "Enséñanos". Le [Música] dijo. Como dice: "Si vas a ir, también al que está aquí, bendice el que está a mi lado, bendice el que está al frente, bendice el que está atrás, bendícela a toda, a toda la iglesia, bendícela". Aleluya. "Si me vas a enseñar algo a mí, revélate también a ellos". ¿Cuántos están orando así en la iglesia, hermano? ¿Cuántos se acuerdan de orar por su hermano que tiene a su lado? ¡Ay, hermanito! Hay gente que vive pidiendo solo por ellos, solo por ellos y solo por ellos. Acuérdate que también aquí hay un hermanito que necesita de la oración de tu hermano, de la oración del que está a su lado. Gloria a Dios. Ora por él. Ora por él. Y si Dios te llena a ti, que llene el que está a tu lado. Cuando yo me convertí, le decía al Señor: "Señor, yo me voy a sentar aquí, pero cuando tú me llenes del Espíritu Santo, llena el que esté a la derecha, llena el que esté a la izquierda, llena el que esté atrás y el que esté al frente mío". Y yo lo sentí, hermano, que Dios contestaba a mi oración, porque cuando el poder de Dios venía sobre mí, también llenaba a todos los que estaban a mi lado, porque Dios responde al poder de la oración en su [Aplausos] pueblo. Por eso es que el [inaudible] apaga las iglesias, porque usted, en lugar de estar pidiendo por su hermano, está: "¿Ya te fijaste? ¿La viste?". Usted necesita que le apliquemos aquello que dice: "Si no ayudas, no estorbes". ¡Alábalo! "Enséñanos a orar, como también Juan enseñó", le dijo a sus discípulos. Wow. Te vas a tu casa esta noche, te tiras de rodillas y le dices a Dios: "Quiero que me enseñes". Y enseña a toda la iglesia a orar. Es más, quiero algo más que eso. "Señor, ¿qué quieres, hijo mío?". "Enséñame cómo interceder". Señor, yo ya escuché al pastor que dice que quiere un avivamiento. "Enséñanos cómo lo vamos a lograr". Oh, Dios. Hechos, capítulo 12. Hechos, capítulo [Música] 12.
Hoy quiero mostrarte con la Biblia, con la Biblia, abre el corazón, por favor, el poder de la oración en una iglesia que ora. La oración no es un asunto sencillo, es algo de extremadamente poderoso. La gente se le ha olvidado eso. Por eso es que usted mira las iglesias hoy, que da bendito el [inaudible] haciendo estragos. Pero yo te voy a enseñar con la Biblia el poder que tiene la oración. Ya tiene Hechos, capítulo 12, amén, del verso 1 al 5. Léalo. Dice este libro sagrado: "En aquel tiempo, perdón, en aquel mismo tiempo, el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para qué, hermanito, para maltratar, o sea, para hacerles la vida cuadritos". Verso 2: "Y mató a espada Jacobo, hermano de Juan". Eso está pasando en la iglesia primitiva. Mataron a Jacobo. En el verso 3 dice aquí la Biblia: "Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a aprender también a Pedro". Eran entonces los días de los panes sin levadura. Verso 4: "Y habiéndole tomado preso, le puso en en la cárcel". ¿Dónde lo puso, hermanito? En la cárcel. ¿Y qué hizo ese ingrato de Herodes? Entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiaran y se propuso sacarle al pueblo después de la Pascua. 16 soldados cuidando a un predicador, porque tenían miedo que se le saliera, que agarrara la puerta y se fuera. En ese conflicto terrible que se está moviendo, dice la Biblia: "Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel, pero la iglesia hacía de vez en cuando cuando les daba la gana". ¡Ay, ahí me llama, hermano! "Hoy no puedo, mejor más adelante". "Fíjese que hoy amanecí así como medio desanimado, sin ganas de ir al culto". ¡Hágase a un ladito, por favor, que gente así no sirve para nada! Gloria a Dios. Aquí necesitamos gente de carácter, gente contemplativa, gente que diga: "Si aquel no quiere, cuente conmigo. Si aquel se desanima, yo estoy aquí listo para pelear". [Aplausos]
Oh, mi alma te alaba, Jesús. Si miras que alguien está atado por el [inaudible], empieza a orar, a orar, a orar y no dejes de orar hasta que se rompan esas cadenas, hasta que se abran esas puertas de esa cárcel. ¡Ay, Santo, mi alma te alaba, Jesús! Hay cárceles que se van a abrir en esta noche. Hay cárceles que se van a abrir cuando la iglesia empiece a orar. Hay ataduras del [inaudible] que se van a romper el día que la iglesia entienda que la oración sigue teniendo el mismo poder. Oh, [Aplausos] Dios. Pero la iglesia, silla sin cesar, oración a Dios por él. "Saca a Pedro, sácalo". Y venía el [inaudible] y les metía la duda: "Son 16 soldados y lo tienen encadenado y está en lo más profundo de la cárcel". Y la iglesia decía: "Cristo tiene poder más que los 16 soldados que están cuidando a Pedro. Cristo tiene poder para desmenuzar las cadenas, los grillos que tienen esas puertas. Mi Cristo tiene poder para enviar un ángel del cielo que se meta a la cárcel, abra las puertas y salga Pedrito caminando". Gloria a Dios. Y nadie lo detenga. Y tal como la iglesia pedía, el ángel del Dios del cielo se metió a la cárcel y cuando se metió a la cárcel, Pedrito salió caminando. Oh, gloria a Dios. Cuando pasan estas cosas, cuando la iglesia entiende el poder de la oración, ora, ora, ora, ora. Miras a tus hijos atados, ora, ora, ora por ellos. No dejes de orar por ellos. Mira que tu hogar va en decaída, sigue orando por tu hogar. Aleluya. Oh, Dios mío, iglesia, qué poder tan grande hay en la oración. Yo quiero que en esta noche vaya a Hechos, capítulo 4. Téngala ya abierta la [Música] Biblia. Quiero que te vayas [Música] aleluya a tu casa entendiendo con claridad lo que esto significa. Yo quiero que termines de estarte quejando, de estar murmurando, de estar diciendo: "No se puede, es imposible". Tú simplemente ora. ¿Sabes qué hacía la iglesia primitiva cuando eran amenazados? Dice la Biblia en Hechos, capítulo 4, verso 19 en adelante: "Pedro y Juan diciendo: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios. Juzguen ustedes", les dijeron a los sacerdotes. "Sean ustedes los propios jueces". Verso 20: "Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído". No podemos. En el verso 21 dice la Biblia: "Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigar por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad tenía más de 40 años". Amenazado. ¿Cómo te sientes en esta noche? ¿Amenazado? ¿En prueba? ¿En lucha? ¿En desánimo? ¿Decaído? Quiero que hoy te levantes y te voy a decir: "Usa el poder de la [Música] [Aplausos] oración". Los primeros cristianos no empezaron a llorar y a decir: "¿Y qué les pasa, hermano? Ya no quieren que prediquemos". [Aplausos] Oh, ¿sabe qué hicieron? Verso 24: "Ellos, y ellos habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios y le dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste es el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay". Aleluya. ¿Qué clase de oración, hermano? Oiga esto: "Soberano Señor". ¿Sabe qué le están diciendo? "Nadie está por encima de ti, ni esos sacerdotes que están ahí amenazando, por encima de ti. Tú eres soberano, Señor, que hiciste los cielos, hiciste la tierra". ¿Casi a nadie estaban llamando, hermanito? No estaban llamando al pastor David Gutiérrez, estaban llamando al Soberano Señor. ¿Y qué piensa usted que la iglesia primitiva estaba temblando? "¡Ay, Dios mío, qué miedo! ¡Ay, qué miedo!". Verso 29: "Y vamos a concluir al 31". "Ahora, Señor, mira sus amenazas". Así, así de sencillo. "Nosotros aquí tranquilos, vamos a seguir predicando". Mientras tú, mi Señor, mira las amenazas que nos están haciendo, nos están diciendo que no prediquemos. "Mira sus amenazas y concede a tus siervos que con denuedo hablen tu palabra". O sea, si nos faltaba algo, ahora danos denuedo. "Suéltalos, esta lengua, aleluya, nada de que me le voy a poner zíper. Suéltame esta lengua que le voy a predicar a esta gente lo que tienen que oír de parte de Dios". "¿Que te vamos a amenazar si predicas así de fuerte?". Nada. Voy a decir lo que diga papá en esta palabra. Gloria a Dios, sin quitarle ni agregarle, porque esta palabra no se le quita ni se le [Aplausos] agrega. Y oiga esto, hermanito, poder de la oración. "Mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús". Ahí, o sea, danos denuedo, predicamos tu palabra y mientras predicamos la palabra, hazle un revuelo. Sana los enfermos, sanidades, liberta los cautivos, echa fuera los demonios. Gloria a Dios. Verso 31 dice la Biblia: "Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con denuedo la palabra de Dios". ¡Santo!
Hermano, yo le voy a decir al [inaudible], el lugar en que estaban tembló. Y yo siento que los demonios están temblando. La Biblia dice que los demonios creen, pero tiemblan. Mire lo que, qué poder tiene la oración. Miren todo lo que ha pasado. Fueron amenazados. Ellos no entraron en nervios, se pusieron a orar. Cuando oraron, mire la clase de oración: "Quisieron, Soberano Señor". Terminan de orar y las cosas empieza a temblar la tierra. ¡Qué poder! Te voy a decir algo: oren, que Dios va a hacer algo grande aquí también. Solo oren. Yo no sé por dónde estés pasando tú. Tienes amenazas, tienes aquello, no tengo papeles, me siento mal, estoy enfermo, estoy aquí, estoy allá. [Aplausos] Ora, que algo va a hacer Dios. Lo único que sé es que algo va a hacer Dios. Yo quiero que todo este pueblo se meta a sus cuartos, se meta a su recámara secreta, se meta donde se tenga que meter. Mañana, aleluya, orando, pasado mañana, orando, y seguimos orando. Ya verá usted que aquí se va a desatar un avivamiento y nuestros jóvenes no van a ser la burla de la sociedad, no van a ser la burla, ni van a ser los esclavos en nuestras escuelas de la manipulación de los que están en el mundo. No, nuestros jóvenes se van a llenar del Espíritu Santo y van a tener la autoridad para atar esos demonios provocándoles. ¿Creen eso, hermanito? Vamos a orar por esta juventud para que cuando tengan a un a un pecador frente a ellos diciéndole: "Mira la pornografía", y le diga: "Te reprendo, demonio de la lascivia, en el nombre de Jesús". Y cuando le diga: "Fúmate un purito de marihuana", él le diga: "Te reprendo, espíritu del [inaudible], porque yo tengo la autoridad del Cristo de la gloria y no me puedes manipular, porque el que está conmigo es más grande que el que anda contigo". ¿Cuántos tienen ese poder? Esta juventud va a marcar la diferencia. Esta juventud le va a poner una pauta. Pero para eso tenemos que usar el poder de la [Aplausos] oración. Santo, mi alma te alaba, Jesús. Eso es lo que necesitamos. Gente que ore. Y cuando se ponga el [inaudible] enfrente, átalo ese demonio en el nombre de Jesús. Átalo con la autoridad que Dios te ha [Aplausos] dado.
Lo voy a dejar ahí, porque el tiempo ya se me fue. Yo te iba a decir en esta noche lo que pasa con el que ora y lo que pasa con el que no ora, pero lo dejamos para otro día, con otro tema. Aleluya. Esta noche, el que tenga necesidad, véngase, que voy a orar por usted. Si hay algún amigo, véngase también, que esta es su noche. Y no venga pensando: "Tal vez a ver si Dios puede hacer algo". No, no, no, no. Venga con la certeza: "Mira, Señor, aquí. Ay, ese se ha burlado tanto de mí, me ha amenazado, me ha amenazado que si oro me ataca, si ayuno me ataca. Pues vamos a ver el poder de la oración hoy. Lo vamos a atar en el nombre de Jesús". Ay, Señor, te adoro. Santo, te adoro. Venga con fe. Yo no sé cuál es tu problema, tu necesidad, yo no sé cuál es tu proceso. Suéltate, Soberano Señor. ¡Qué lío se le está armando al [inaudible] aquí ahora, hermanito! ¡Samal! Jamás volverás a ser víctima del [inaudible]. Jamás. Tú no tienes que seguir siendo el títere del [inaudible]. Que el [inaudible] te diga lo que tienes que hacer. No, señor. ¡Manso! Hay una unción tan fuerte, hermanos. Hay una unción tan fuerte. ¡Ay, Santo! Deja que Dios trate contigo. Déjalo. Déjalo que te quite esa carga. Déjalo, déjalo, déjalo, déjalo, déjalo. Deja que Dios está quitando cargas en este momento. Está quitando cargas. La manso. ¡Ay, hay cadenas que se están haciendo pedacitos! ¡Mando reta! ¡Manso! ¡Quita laya! ¡Kay! ¡Hay ataduras del [inaudible] que están cayendo desmenuzadas! ¡It! ¡Manso! ¡Amando! ¡Ay, Santo! ¡Sando reta! ¡Ay, Dios mío! Habla con el Señor. Habla con el Señor. Usa el poder de la oración en este momento. Iglesia, usa el poder de la oración. Úsalo. Úsalo. ¡Amanda! Viene respuesta de Dios, hermanos. Viene respuesta de Dios a la oración de muchos de ustedes. Aleluya. Viene respuesta de Dios. Hay gente aquí que quiere a Dios, ama. Viene respuesta de Dios para muchos de los que están aquí. Viene respuesta de Dios. Ur. Rebita. Prepárate, porque Dios te va a responder. Dios te va a responder. Hay gente que va a tener respuesta de Dios. Respuesta de [Música] Dios. Aquí hay gente que ha pasado batalla, ha pasado lucha, ha pasado posición del [inaudible] demonio se dejó puesto por todos lados. Pero ya le llegó el día. Aleluya. Aquí está el Cristo de la gloria en esta noche. Estaba aquí mal. ¡Ay, Santo! Te alabo. Esto aterroriza el [inaudible]. Algo grande está pasando, hermanito. ¡Ay, Santo, mi alma te alaba! Espíritu de Dios, algo grande está pasando. Algo grande está pasando. ¡Ay, Dios mío! Te alabo. ¡Ay!
Te alabo. Hay cadenas que se están rompiendo. Hay puertas que se están abriendo. Ahora, abas aquía mientras la iglesia ora. Dios está abriendo puertas mientras la iglesia ora. Hay grillos del cadenas del que están siendo desmenuzadas mientras la iglesia ora. Ay, Santo. Gloria. Algo grande está pasando en el mundo espiritual. Santo, mi alma te alabe en esta hora. Ay, Santo. Aleluya, aleluya, aleluya. Ay, conéctate con Dios que algo grande está pasando. Laita, laaca, rabaca, sita, la bacanda. Hoy te sacan de esa cárcel. Hoy te sacan de esa cárcel. Hoy te sacan de esa cárcel. Hoy te saca Dios de la cárcel. Sam, Malaquías. Ay, mira lo que está haciendo el Espíritu Santo, hermano. Ay, gloria, gloria, gloria. Te están sacando, te están sacando. Las puertas de la cárcel se están abriendo. Sabac, marcaba, sabaya. Hay puertas que se están abriendo. Saaa. Ay, gloria, gloria, gloria. Ay, gloria, gloria, gloria. Y el poder de Dios empezó a hacer cosas grandes, hermano. Oh, gloria, gloria, gloria. Ay, mi alma te alaba. La iglesia sigue orando y las puertas de la cárcel se están abriendo. Las puertas de la cárcel se están abriendo. No importa los entes de demonios que el haya puesto. A Dios no lo detiene nadie. A Dios no lo detiene nadie. A Dios no lo detiene nadie. Ay, Santo. Te alabo, te alabo, te alabo. Ay, te alabo, te alabo, te alabo, te alabo. Sigue clamando, sigue clamando. Ay, sigue clamando. Ay, sigue clamando. Ay, sigue clamando. Sigue clamando. Ay, sigue clamando. Que mientras la iglesia ora, aquí hay gente que necesita liberación. Aquí hay gente que tiene que salir de las cadenas de la droga, de las cadenas de todo vicio, de ataduras de pornografía. Hoy se rompen esas cadenas del en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Hoy tienes que ir, diabl, diao, te tienes que ir. Aquí llegó el poder de Dios. Aquí el poder de Dios. Ay, Santo. Hay poder de Dios. Ay, mi alma te alaba, Espíritu Santo. Ay, mi alma te alaba. Yo no sé trampas te han puesto. Yo no sé cadenas te han puesto. Dónde estabas en esta noche, pero llegó el día de tu libertad. Llegó el día de tu [Risas] victoria. La iglesia no puede estar atada. La iglesia no puede estar oprimida. La iglesia no puede estar encadenada. La iglesia de Dios es libre. Shaya, te vas en el nombre de Jesús. Demonio, te tienes que ir. Te tienes que ir. Este es propiedad de Dios. Este es campamento de Dios. Este es campamento de Dios. Oh, ay, ay, Santo. Ay, Santo. Aleluya. Ay, Santo. Te alabo. Ay, hermanito, es que algo grande está pasando. Es que yo sé que esto está rodeado de ángeles. Esto está rodeado de ángeles. Hermano, Dios mandó un ángel a que sacar a Pedro, pero Dios ha mandado ángeles también en esta noche. Y aquí hay gente que Dios la está sacando. La está sacando. La está sacando. Le está sacando. Re llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate, llénate del Espíritu Santo. Llénate, llénate, llénate. Ay, recibe, recibe, recibe, recibe Espíritu Santo y fuego. Recíbelo, recíbelo. Oh, gloria. Oh, gloria. Señor, experiencia contigo. Dale una experiencia contigo. Él vino hasta aquí por una necesidad, pero tú lo trajiste con un propósito. Márcalo, sacando, rec. Oh, Dios de la gloria, en esta noche te ruego que lo marques. En esta noche te ruego que lo marques. Porque no es casualidad que lo hayas traído al templo. Tienes propósito. Dios de la gloria, retando. Gracias te doy. Lo estás librando de cosas terribles a este varón. Gracias, gracias, gracias. Levanta en esta iglesia una iglesia poderosa en la oración. Una iglesia que sacuda la ciudad donde vivimos. Una iglesia que transforme la sociedad donde estamos, Señor. Levanten esta iglesia una juventud que lleve el poder del Evangelio a la escuela, a la universidad. Que los siervos y siervas tuyas que están aquí lleven este bendito evangelio a sus lugares de trabajo, a la casa, donde quiera que se metan. Padre, que la unción que acompañaba la iglesia primitiva acompañe esta iglesia, padre mío. Y donde quiera que se meta un miembro de esta congregación, que allí esté, ahí esté la gloria tuya acompañando. Gloria, gloria, gloria. Esa presencia te ruego para ellos. Amacando aquí. Pon hambre de orar en este lugar. Pon hambre de orar. Pon hambre de orar. Un hambre sobrenatural, Dios de la gloria. Que nadie pare esta obra. Que nadie pare este ministerio. And, quita manso, quita laa, laqu. Oh, Dios mío, llévanos a los confines de la tierra. Llévanos donde tú quieres que abramos obreros. Llévanos, Cristo de la gloria. Levanta aquí obreros llenos del Espíritu Santo. Levanta, levanta, levanta pastores, levanta evangelistas, levanta profetas, levanta maestros, levanta predicadores llenos del Espíritu Santo. Bat. Aleluya. Ay, Santo. Algo grande va a pasar aquí. Así, en esa comunión que usted está, todos los que están aquí que no han aceptado a Cristo, que están apartados, quiero que hagas esta oración conmigo. Y si tú te habías descuidado espiritualmente, haz la oración conmigo. Señor Jesús, en esta noche te acepto como Señor y Salvador de mi vida. Límpiame con tu sangre. Me reconcilio contigo. Perdóname todos mis pecados. Límpiame de toda maldad y escribe mi nombre en el libro de la vida y no te acuerdes nunca, nunca más de mis pecados. Gracias. Muchas gracias. Ay, Dios mío. Dios te bendiga. Escúchenme bien, iglesia. Escúchenme bien. Sé que ya el tiempo se me fue, pero quiero decir esto. Abre el corazón a esta palabra. Yo no sé qué va a ser el Espíritu Santo, pero el Espíritu de Dios va a trabajar en muchos de ustedes. Ustedes se van a ir a su casa y estando en la casa van a sentir un deseo de orar. Sean obedientes. Tírense de cabeza. Es que Dios está llamando porque Dios va a hacer aquí cosas gloriosísimas. Se va a mover. Yo creo. Por razones de tiempo, yo no pude terminar hoy todo lo que traía, pero mire, aquí hay algo tan poderoso. Yo lo estuve leyendo Hechos capítulo 19. Wow. Y dice la Biblia, y Dios hacía grandes maravillas y milagros por la mano de Pablo. Y yo estaba orando y leía eso. Yo le dije, Señor, ¿y por qué no pasa eso hoy? Si tú eres el mismo, le dije. Y esta le dije, es tu palabra. Y el Dios de Pablo es mi. Y venía esta noche con eso y le puse allí encima del texto lo que hace Dios con el poder de la oración y más abajo y lo que pasa con los que no oran. Porque abajito están los hijos de Eva que querían echar fuera un demonio y decían, por Jesús ese que predica Pablo. Ellos no lo predicaban. Ellos no lo andaban. Entonces ellos sabían quién es el que lo andaba era Pablo. Sí, tú un Pablo. Dios me les [Aplausos] bendiga. Cuando siento algo, lo digo. Y yo siento que Dios va a despertar algo aquí. Eso es lo que el Espíritu Santo trató conmigo esta tarde. Me dijo, háblales mi palabra. Háblales del poder de la oración y yo voy a tratar con ellos y algo grande va a pasar. Va a entrar por esa puerta y a llorar al altar a llorar a llorar a llorar a llorar a llorar simplemente a llorar. Por lo tanto, solo me queda pedirles que oren mucho por este servidor porque la próxima semana salgo para la República del Salvador a predicar. Voy a estar en Chalatenango por primera vez predicando el. Sus oraciones son muy necesarias para mí. No deje a ningún.