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LECCIONES de CRISIS: El CRACK del 29 ¡Explicado! | EduCaixa

EduCaixaTV6:35

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Durante la década de los veinte, los norteamericanos vivieron una época dorada: la gente tenía acceso a muchos productos de consumo y millones de pequeños ahorradores invirtieron en una bolsa que no paraba de crecer.

El jueves 24 de octubre de 1929 se acabaron de golpe los sueños de millones de norteamericanos. La mañana del 24 de octubre de 1929 se pusieron a la venta en Wall Street 13 millones de títulos a un precio bastante bajo sin encontrar comprador, y el pánico se apoderó de los accionistas. A pesar de los esfuerzos de los banqueros, que decidieron comprar acciones en masa el lunes 28 y el martes 29 de octubre, la bolsa perdió más de 30.000 millones de dólares, una cifra 10 veces superior al presupuesto de los Estados Unidos. Esos tres días se conocen como el jueves, el lunes y el martes negros, y fueron el preludio de una profunda crisis económica que afectó a todo el mundo.

Para conocer la raíz de la crisis y sus causas, es necesario remontarse al final de la Primera Guerra Mundial. Los Estados Unidos fueron uno de los mayores proveedores de los aliados, y desarrollaron una gran industria de producción de bienes de consumo. Los países europeos quedaron endeudados con los Estados Unidos, que se convirtió en el prestamista del futuro crecimiento del viejo continente. El oro de Europa fue a parar a América. Las inmensas reservas de oro de los Estados Unidos facilitaron el crédito a bajo coste y, como consecuencia, se incrementó el consumo: electrodomésticos, muebles, automóviles, espectáculos...

A pesar de esto, la capacidad productiva de América y Europa era superior a la demanda real. Existía una superproducción que no encontraba salida y que, en el caso del campo, hacía bajar notablemente los precios. Las empresas podían repartir beneficios porque las cotizaciones de los valores en bolsa no dejaban de subir gracias al exceso de crédito. La subida de las acciones no respondía a la actividad real de las empresas, y el dinero que se debería haber invertido en mejoras en la producción iba directamente a la especulación. Ante las ganancias que producía la bolsa, muchos norteamericanos decidieron invertir sus ahorros comprando a crédito. Esta situación hizo que los intereses de los préstamos subieran, y las empresas no pudieran acceder a ese crédito. Todos los recursos iban a la especulación y no a la economía productiva.

En la mayoría de crisis financieras, los bancos son como los canarios de las minas de carbón: avisan cuando hay algo que no funciona, y generalmente son los excesos, o la especulación, o algún tipo de exceso de crédito lo que ha provocado la mayoría de fallidas financieras y económicas americanas. En 1929 sucedía esto: no sólo el mercado bursátil estaba fuera de control, también lo estaban los bancos. Estaban completamente fuera de la regulación del gobierno. Simplemente siguieron a lo suyo, y pagaron un precio muy alto por ello.

La crisis del 29 se convirtió en una crisis mundial, por una mala política de la Reserva Federal americana, que subía los tipos de interés de los créditos y provocaba el colapso de muchas empresas. También contribuyeron a la depresión las medidas proteccionistas de muchos países que frenaron el comercio y la caída continuada de los precios que provocaron una deflación. Entre 1928 y 1932, la producción mundial cayó en un 40% y el comercio en dos terceras partes, llevando a millones de trabajadores al paro. Al no poder devolver los préstamos, miles de familias de campesinos perdieron sus tierras. Todo este proceso vino acompañado con el cierre de miles de bancos en los Estados Unidos.

La depresión provocó crisis social en muchos países, como Alemania, facilitando la llegada del nazismo. A la crisis social le siguió una crisis política y una radicalización ideológica. En los Estados Unidos se pusieron las bases para la recuperación con la llegada a la Casa Blanca del presidente Roosevelt. Roosevelt impulsó medidas de intervención del estado basadas en el incremento de la deuda pública, la política conocida como el New Deal.

El efecto más notable de la política del New Deal de Roosevelt fue uno en particular: por primera vez el gobierno americano se involucró seriamente en políticas de bienestar. Por primera vez proveyó cosas como el desempleo, seguridad social, y otras redes de seguridad que la economía industrial ya casi tenían en todo el mundo, especialmente en Europa, pero que los Estados Unidos no tenía. Por tanto, lo que hizo el New Deal fue introducir en América el gobierno en mayúsculas, con todos sus pros y sus contras.

A pesar de las políticas del New Deal, la economía no se recuperó hasta bien entrada la década de los cincuenta, cuando los países occidentales recuperaron los niveles de producción de antes de la Segunda Guerra Mundial.