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Bienvenidos al último curso del año. Un curso que va a estar bien, bien fuerte, así es que agárrense porque les viene su nueva mejor versión.
Gracias a todos por estar aquí, por invertir su tiempo, su dinero y su confianza en ustedes mismos a través de mí. Es un placer poder acompañarlos esta última recta del año.
Les voy a pedir, por favor, eh, todos su cámara prendida, su micrófono apagado. Es muy importante tener la la cámara prendida. Esto se les indicó desde el correo donde se inscribieron. Y eh, instrucciones. Si tienen lápiz y papel a la mano, sería ideal que lo trajeran. También Kleenex. Si no tienen, no pasa nada. Recuerden que van a contar con acceso a la grabación durante 30 días.
La grabación se les va a mandar hoy mismo, pero a veces tarda hasta 24 horas en llegar a su correo. Entonces, es muy importante que estén pendientes de su bandeja de correo y de su spam o correo no deseado, porque luego, la mayoría de las veces, llegan ahí nuestros correos, ¿okay? Si para el lunes, fíjense bien lo que les estoy diciendo, si para el lunes no tienen la grabación, es bien importante que nos manden un mensaje, sea al correo o a eh, DM en Instagram, en Facebook, en TikTok. No hay pretexto para no localizarnos. Ustedes tienen que estar pendientes de la grabación porque, insisto, son 30 días, entonces si nos escriben un día antes de que caduque el plazo, no les podemos ampliar el plazo. Es muy importante que estén pendientes de la grabación. Okay.
Muy bien. Entonces, déjenme verlos. Primero que nada, déjenme verlos, déjenme reconocerlos. Mucho gusto. Entonces, cámara prendida, micrófono apagado. Muy bien, pues vamos a empezar.
2025. 2025 creo que para cada uno de nosotros ha sido un año particular, tan particular que no veo yo a nadie en redes diciendo, "2026 va a ser mi año". Como que ya estamos ciscados, como que no sabemos si sí, si no. Sabemos si el año fue bueno porque tuvo muchos aprendizajes, pero fue malo porque no salieron las cosas como yo quise. Y a lo mejor tuve cosas muy buenas, pero también hubo cosas no tan agradables. Entonces, siento yo que la energía general del 2025 es como, no sé si voy, vengo, regreso. Este año me dejó como aquí, como el llenito, no más, landando.
Y muchos de nosotros, los que estamos aquí, a pesar de esa energía confusa que trajo el 2025, tenemos estas ganas, esta necesidad de empezar un año de verdad diferente. Yo creo que ya estamos en el momento, el nivel de conciencia y la edad donde ya no se trata de "2026 va a ser mi año, voy a cumplir todas mis metas". Creo que estamos en un punto que se trata de "2026 es el año donde yo por fin me voy a permitir ser yo". Más allá de lo que logre o no logre, más allá de lo que haga o no haga.
Creo que ustedes están aquí porque resuenan conmigo en este lugar donde yo lo que quiero es paz, güey. O sea, paz. Paz a nivel económico, paz a nivel relacional, paz a nivel familiar, paz a nivel salud. Paz no significa no tener problemas y que todo me salga increíble. Paz significa saberme capaz de manejar lo que sea que se presente y no perderme en el proceso. Poder entrar o sostener una relación de pareja, de amistad, de familia, de trabajo, donde yo no me pierdo a mí misma, a mí mismo en el otro, en las exigencias de mi jefe, en los dramas de mi amiga, en los juicios de mis padres, en la dependencia de mi pareja. Eso es paz. Saber que pase lo que pase, yo me quedo conmigo. Y que se presente lo que se presente, creo y confío suficiente en la persona que soy, en las herramientas que tengo, en la historia que he vivido como para saber que voy a salir adelante.
Si nosotros alcanzamos ese nivel de conciencia y logramos encarnar esa identidad, no importa lo que te propongas, no importa cuáles sean tus metas para el próximo año, vas a lograr quizá no solo materializarlas, sino alcanzar un nuevo nivel de paz y de alegría y de realización personal, porque de eso se trata la vida. La vida no se trata, el año nuevo no se trata de lograr más cosas, de por fin alcanzar ese peso ideal, tener esa pareja, comprar esa casa. La vida no se trata de lo que hacemos ni de lo que tenemos. La vida se trata de quién somos.
Y si todos estos años que hemos vivido, que creo que son muchos, pasamos año tras año diciendo, "Chin, ya es diciembre y no logré ponerme a dieta, no logré concretar mi emprendimiento, no logré tener pareja". Si van tantos años donde al final del año no te terminas de sentir brutalmente bien contigo misma, es que algo no estamos haciendo bien. Y ese algo no tiene que ver con las acciones, tiene que ver con quién estamos eligiendo ser para lograr esa acción.
Te pongo el ejemplo. A lo mejor tú eres la la persona que cada año dice, "Este año voy a inscribirme al gimnasio y me voy a poner bien bueno, bien buena". Y no se logró. Es diciembre y tienes que bajar más kilos que los que tenías que bajar en enero. La mayoría de la gente dice, "Es que es falta de voluntad, es que es falta de disciplina, es que no no tengo la fuerza". Pero no es nada de eso. Es que para alcanzar esa meta de ser fit, ir diario al gimnasio y estar bien bueno, bien buena y bajar de peso, subir de peso, lo que sea que tú quieras lograr, tienes que tener una identidad, una forma de ser y un sistema nervioso que puedan sostener ese nuevo peso, ese nuevo cuerpo, esa nueva forma de presentarte en el mundo.
Entonces tú desde tu fuerza de voluntad, desde tu convicción, desde tu "lo voy a lograr, lo voy a lograr, lo voy a lograr" en la mente, no te fijas en cómo reacciona tu cuerpo, cómo reacciona tu inconsciente cuando tú siquiera imaginas tener 5 kilos menos. Tú estás de "Yo lo voy a hacer porque porque es lo que debo hacer porque odio estar gordita o flaquita o no tener músculo. Odio esto, lo voy a lograr". Pero dentro de ti hay información que dice, "El pastel, estar flaca o estar fuerte o comer sano es peligroso". ¿Por qué es peligroso? Porque me van a juzgar, porque me van a mirar. Voy a ser demasiado visible porque tengo que crecer y hacer hábitos y tener cierta disciplina y cierta constancia que para la identidad que tú, perla, tienes hoy no concuerda.
Una persona que va diario al gimnasio es una persona disciplinada y que tiene muy claro por qué lo hace y para qué lo hace y que no tiene miedo a ser fuerte y no tiene miedo a sentirse bien en su propio cuerpo. Y tu identidad hoy es la de una persona que todo le da flojera. El clima es pretexto para no levantarme para ir a mi clase. No me gusta hacer las cosas repetitivamente porque me aburro y además tengo un gran problema con que me volteen a ver con, "Ay, qué guapa". Me da miedo que los hombres me volteen a ver. Desde esta identidad que yo estoy encarnando, desde esta persona que yo soy hoy con mi cuerpo, con mi imagen, con mi forma de ser, con mi disciplina, con mis hábitos, desde esta forma de ser no puedo lograr mi meta, porque mi meta requiere una identidad completamente distinta, ¿me entienden?
Yo quiero poner un negocio, quiero hacer un emprendimiento y el próximo año lo voy a lograr. Perfecto. ¿Quién tendrías que ser para poder no solo crear, sino sostener tu emprendimiento? La persona que eres hoy, la identidad que que tienes hoy, los hábitos, la forma de pensar, la forma de expresarte, las creencias, los miedos, los patrones que tienes hoy como persona, son los de alguien que puede sostener un emprendimiento, un negocio exitoso. Porque si tú eres de las personas que siempre está diciendo, "Es que no tengo dinero, es que es muy difícil, es que no sé cómo, es que ay, me da flojera aprender inteligencia artificial o es que ay, no, yo no sé nada de redes o no sé, no sé nada, no sé nada". ¿Te parece que esa es la identidad de una persona exitosa a nivel negocio? No.
Entonces, ¿cómo pretendemos lograr cosas decretando, visualizando, shifteando si yo no soy la persona que pueda sostener eso que digo que quiero? ¿No les parece que llegamos a un punto donde todos estos meses, los últimos dos meses del año, he estado hablando mucho de para de sanar, para de comprarte ideas de que, o sea, ideas mágicas donde si yo decreto y visualizo y pienso y lo doy por hecho, como decía Earl Nightingale y demás, ya con eso lo realicé? Porque si fuera así, ¿no creen que todos estaríamos ya millonarios? Si fuera así, ¿no creen que todos estaríamos sanísimos? Nada más de asumir la salud perfecta y visualizarme en luz verde esmeralda. No creen que todos estaríamos sanísimos, millonarios, este, con nuestra alma gemela, felices con nuestra vida.
Entonces, ¿por qué si tenemos tantas herramientas, tanta información, tantas técnicas y filosofías? ¿Por qué no lo logramos? Entonces, mucha gente te dice, "Es sabotaje, son tus creencias limitantes, es tu niño interno, son tus lealtades invisibles". Sí, todo eso tiene que ver. Por supuesto que todo eso tiene que ver, pero yo te voy a explicar algo que nadie a lo mejor te ha explicado. Todo eso, lealtades invisibles, creencias, miedos, este autosabotaje de tu inconsciente, tu niño herido, todo eso se vive, se ancla y se expresa en el mundo a través de un único instrumento: tu cuerpo. Y es el único lugar donde no has mirado.
Te enseñaron a constelar tus lealtades invisibles, no acostar a tu padre y a tu madre. Te enseñaron a este decretar y visualizar y sostener y tener mucha fe. Te enseñaron a prender la vela, a hacer el ritual, a todo, todo muy bonito, pero creo que nadie te ha enseñado que tu cuerpo es el primero que, desde antes de prender la vela, ya te está avisando si la vela va a funcionar o no. Cuando tú estás decretando, afirmando, haciendo mis shiftings, tu cuerpo te está avisando y tú no te das cuenta de que no se cree ni una sola palabra de lo que está diciendo. Y si tu cuerpo no lo cree, y si tu cuerpo considera que es peligroso, y si en tu cuerpo hay información que dice, "Lo que estás diciendo, visualizando, deseando, orando, no coincide con la información que yo guardo dentro de mí", perdóname, mana. Así te pares de cabeza y te vayas de rodillas a la vida, a la villa, no lo puedo sostener yo, tu cuerpo no lo puedo sostener.
¿Y qué significa que tu cuerpo sostenga tu deseo, tu visualización o tu identidad? Significa que se sienta a salvo, que no entres en ansiedad, que no te quedes congelada, que no te disocies con Netflix, con las redes o no, simplemente viendo al techo. Que cuando tú puedas, o sea, cuando tú visualices, desees, inicies algo, tu cuerpo vaya contigo.
Y quiero que piensen los que en algún momento se pusieron la meta de ir al gimnasio, bajar o subir de peso, cambiar sus hábitos alimenticios. Quiero que recuerden por un segundo cómo se sintió su cuerpo con la simple idea de ponerse a dieta. Por ejemplo, cómo si si yo les digo, si ustedes quieren tener un cuerpo superfeliz y demás, a partir del primero de enero, tienen que vivir a base de lechuga, carne asada, pollo asado y levantarse diario, hacer 2 horas de pesas. Sientan en su cuerpo cómo se siente eso. Se siente superligero, super expandido y se siente padrísimo. Tu cabeza puede decir, "Sí, lo sé y lo voy a hacer. Estoy segura que lo voy a hacer porque ahora sí ya me lo propuse". Pero yo no quiero que escuches a tu cabeza. Tu cabeza no te ha llevado a ningún lado. Quiero que escuches a tu cuerpo. En tu cuerpo. Esto que te estoy diciendo, ¿qué es lo que te dicen en las redes sociales? 2 horas de pesa y sobre todo si tienes más de 40. 2 horas de pesa, pero lechuga y carne asada porque no hay más opciones en el menú porque todo es peligroso, todo es veneno, todo hace daño. Entonces tienes que vivir a base de prana y pesas. Y en tu cuerpo eso, ¿cómo se siente? Precioso.
Okay, hagamos otro ejercicio. Imagínate que tienes la imagen corporal ideal. Estás en tu peso ideal, el que tú quieras, subir, bajar de peso, como sea. Espectacular a tu forma de pensar lo que es un cuerpo espectacular. Okay. Entonces, ya tienes este cuerpo espectacular. Vas vestido, vestida divina, caminando por la calle y pasas por una construcción donde hay muchos albañiles y te gritan, "Sí, te daba, mi reina". ¿Cómo se siente eso en tu cuerpo? Peor aún, llegas a un lugar donde hay muchísimas mujeres, muchísimas mujeres que tú sabes que son medio envidiosas, medio criticonas y tú llegas con tu mejor peso, tu mejor cuerpo, tu mejor outfit, tu mejor actitud y todas te voltean a ver así de arriba abajo. ¿Cómo se siente eso en tu cuerpo? ¿Se siente padrísimo? ¿Te encanta? ¿Te empoderas? No, ¿verdad? Se siente luego luego la tensión, el miedo, el hoyo en el estómago, a lo mejor las ganas de salir corriendo o como que te quedas así de, "Oye, ahora, ¿qué hago? Estoy con puro enemigo".
Ah, esa eso que estás sintiendo en tu cuerpo, esa es la única información que importa. Esa información que estás teniendo ahorita, que te está dando tu cuerpo, esa es la razón por la que no logras subir, bajar de peso, tener el cuerpo ideal. Por eso esa es la información más valiosa que vas a obtener. Y esa información no te la puede dar ningún terapeuta, ni yo te la puedo dar. Esa información solo te la puede dar tu cuerpo.
Entonces, en esa información donde siento miedo o me dan ganas de salir corriendo o quiero ponerme a llorar porque me siento demasiado vista, demasiado visible, demasiado juzgada, eso es el conjunto de todo lo demás que has visto. Que si lealtades invisibles, que si traumas de la infancia, heridas de la infancia, creencias limitantes. Esa sensación que hay en tu cuerpo es información emocional. Sí, tú has tratado de manejar esa información emocional desde la mente sin tocar el cuerpo. Entonces, por eso vas a una terapia, vas a un retiro, vas a un curso y todo parece cambiarte la vida durante dos días. Al tercer día volviste a repetir el patrón, volviste a subir los kilos, volviste a sabotearte con tu emprendimiento, volviste a pelearte con tu pareja porque a nivel emocional cambiaste la información, pero a nivel biológico siguió igual. El cuerpo sigue sosteniendo la misma información y tu cuerpo es quien vive, tu cuerpo es quien tiene guardado, asimilado y quien proyecta y actúa la información que lleva dentro. Y la única manera de cambiar esa información es trabajando el cuerpo, no la mente.
Cuando tú trabajas el cuerpo y a través del cuerpo te permites descubrir las heridas, las emociones, los traumas, el cambio se hace radical porque el cambio a nivel del cuerpo es un cambio a nivel biología, a nivel sistema nervioso. Tú no eres un cuerpo, eres un alma en un cuerpo, pero esa alma necesita a huevo del cuerpo en esta vida para poder expresarse y para poder vivir y para poder evolucionar. Sí, la clase de vida que tu alma va a experimentar depende por completo de la información de tu cuerpo. Así tu alma sea muy luminosa y venga a hacer grandes cosas. Si tu alma está contenida dentro de un cuerpo que se levanta todos los días como si fuera a pelear la guerra de Vietnam, por más que tu alma sea luz y paz y amor en un cuerpo que está así, le tiembla el ojo y le tiembla la cara, pues no se puede.
Sí, yo soy muy amorosa y muy luminosa, pero mi cuerpo está así. Yo decreto abundancia. Yo sé que vine a ser millonaria y a crear empleos y a contribuir al mundo. Yo sé que soy abundancia, pero mi cuerpo desde muy niña, cada vez que toca dinero, dice, "Fuchila, hay que lavarse las manos porque esto está sucio". Ay, yo tengo dinero, pero algo dentro de mí, cada vez que tengo dinero, hace que me lo gaste. Desde la mente podríamos decir, "Son tus lealtades invisibles, son tus creencias, son tus miedos, es todo tu sabotaje".
Desde el cuerpo, el cuerpo te dice, "Yo tengo guardada una memoria que dice que dinero es igual, o sea, tener dinero es igual a tener la desaprobación de mi padre". Y si para mí dinero igual a desaprobación de mi padre a nivel biológico, porque cuando yo era niña yo escuchaba que mi papá decía de la gente rica que eran muy malos y corruptos y y que mejor pobres pero humildes. Y yo como niña eso lo experimentaba como miedo porque mi papá lo decía con enojo, con rencor y a mí me decía, "Lo mejor que para qué quieres el dinero, niña, si tú no sabes ni para qué sirve el dinero". Y entonces yo me hacía chiquita y me encogía. Y todo eso cuando somos niños no se vive a nivel mental. Un niño no puede analizar de "Claro, mi papá está estresado y tiene lealtades con su propio padre, entonces me está hablando desde un lugar de carencia". No, soy niño. El niño solo vive a nivel biológico, a nivel del aquí y el ahora. Y el aquí y el ahora se vive a través del cuerpo.
Entonces, si mi padre me dice, "Tú para qué quieres dinero. Yo no soy banco. Deja de pedirme dinero. No lo necesitas". Porque además, "Toda la gente que tiene mucho dinero es corrupta y mal". ¿Qué creen que siente el cuerpo de un niño? Tensión, miedo, angustia, desprotección. Y esa información, más allá de las palabras de tu papá, más allá de las lealtades de tu sistema familiar, con la gracia, olvídate. Esa información, esas emociones, sensaciones físicas que tú sentiste cuando eras niño en torno a tu padre y al dinero, se quedaron guardadas en tu cuerpo.
¿Qué ha pasado con esa información? Esa información en tu cuerpo es la que te ha llevado a repetir una y otra vez el mismo patrón con el dinero que dice, "Cada vez que tengo dinero, tengo que deshacerme de él porque si no me deshago de él, mi padre se enoja conmigo". Ah, insisto, si lo vemos desde cualquier otro punto de vista, biodescodificación, psicología, constelaciones, entonces todo el mundo te va a decir, "Hay que mirar el vínculo con tu padre, hay que tomar a tu padre". Sí, sí, sí. Pero, ¿qué tal que hay un camino diferente, un camino más rápido y sobre todo un camino que permita que yo suelte esta información dolorosa, no solo a nivel mental y emocional, sino a nivel biológico, a nivel de la vasija que contiene la luz, la abundancia, la paz, el amor de mi alma? Eso es lo que vas a aprender hoy. Eso es lo que yo te voy a enseñar. Cómo convertir tu cuerpo en la vasija que pueda sostener con madurez, con conciencia, con paz, con tranquilidad lo que dices que quieres.
Vamos bien hasta aquí. Vamos entendiendo. Okay. Yo quiero que se pregunten una cosa. ¿Cómo se ven a sus 80 años? Imagínate que tienes 80 años. ¿Cómo te ves? ¿Cómo te gustaría verte a los 80 años? No, no me refiero físicamente, sino tienes 80 años, ya eres abuelito, abuelita, ya estás como en una etapa de tu vida donde estás para vivir y disfrutar y pasar tu sabiduría. A tus 80 años, tú todavía quisieras estarte tronando los dedos por dinero. Todavía quisieras estarte quejando de que las cosas no te salen como tú quieres, de que tu cuerpo nunca se miró y pesó y lució como tú querías. A tus 80 años, ¿qué le vas a compartir a tus nietos, por ejemplo, o a la gente a tu alrededor? ¿Lo dura que fue la vida? ¿Lo mucho que sufriste? ¿Lo mucho que te esforzaste? Eso es lo que tú le vas a compartir a tu gente.
Yo quisiera verme a los 80 años como como estas viejitas que salen en los memes, ¿no? Vestida de colores con lentes así. Eh, la vida. Yo quisiera verme como una abuelita alegre, que lo único que tuviera para compartir con sus nietos y con la vida fuera alegría y lo padre que es la vida y lo mucho que no deben de perderse nada y gozar. Si tú no quieres ser la viejita de 80 años que va a estar así, ¿no? "Mi vida fue muy dura, mi hijita, y todavía yo dependo de la buena voluntad de mis hijos que me mantengan". Para que tienes que cambiar tu identidad ahora porque les puedo casi firmar que la persona que son hoy va directo hacia esa identidad a los 80 años.
Si tú hoy, hoy eres la persona que todavía está mirando su pasado, que todavía cree que tiene mucho que sanar, que todavía está dándole vueltas al dolor que ha vivido, a lo difícil que ha sido, a lo mal que lo trata la vida, el dinero, el karma y los astros, vas directo a ser el viejito y la viejita de 80 años, que lo único que tiene para compartir es dolor y sufrimiento. ¿Por qué? Por tu identidad. La identidad lo es todo. No es tu mentalidad, no es tu buena vibra, no es tu tus hábitos. La identidad, ¿qué es la identidad? Es la forma en que estás dentro de ti misma y, por lo tanto, la forma en que te proyectas hacia el mundo. Y dentro de ti mismo hay muchas formas de estar.
Puedes estar sin estar, ¿no? Completamente disociado. Es este estado donde siento que estoy en, o sea, siento que estoy aquí funcional, pero no conecto con nada ni con nadie, ni siquiera con mis propias sensaciones y emociones. Estoy, pero no estoy. Puedo estar en la lucha dentro de mí misma, peleándome conmigo misma, porque es que no lo has logrado, es que no has hecho, es que qué tonta eres. Puedo estar en huida constante dentro de mí con el mundo. Entonces, así de, "Me acabo de dar cuenta que tengo un patrón con el dinero que es, siempre me lo gasto en zapatos, pero no importa, me voy a comprar 10 zapatos. Vamos a hablar de otra cosa. Hablemos del clima porque no puedo enfrentar, tengo que huir".
Puede estar en congelamiento absoluto. No sé, no sé. O sea, yo nada más como, duermo, trabajo funcionalmente, pero no sé qué más hacer con mi vida. No sé para dónde ir. Estar dentro de ti también puede ser estar constantemente mirando el "por qué nadie me quiere, porque todos los hombres, las mujeres son iguales, porque siempre me abandonan" y vivir con este constante estado de victimismo, de cuestionamiento de la vida. Esa es tu identidad. Como tú eres por dentro, contigo va a determinar quién tú eres por fuera con todo el mundo, porque tú no puedes darle a nadie lo que tú no te das a ti mismo y siempre vas a darle al mundo lo que tú eres por dentro.
Si tú por dentro eres una persona que vive en carencia porque nada te parece suficiente, tú no te sientes suficiente, de todo te quejas, no agradeces, sobre todo sigues quejándote de tus padres y de la vida horrible que te dieron o no te dieron, tú no puedes darle abundancia a otros. No puedes porque no eres abundancia. Tu identidad es la identidad de una persona carente. Vas a esforzarte muchísimo por tener dinero, porque tiene la abundancia y yo soy amor y el dinero me ama. Yo amo el dinero. Mentira, cochina. Dentro de ti eres una persona que no se siente suficiente, que la vida le parece insuficiente.
Entonces, yo voy a llegar y te voy a dar 10,000 pesos. Así, "Toma, te lo regalo". Y tú te vas a sentir culpable, te vas a sentir avergonzada, no lo vas a poder recibir o vas a decir, "Así, muchas gracias, voy a hacer algo muy bonito con él". Y te lo vas a gastar. ¿Cómo? ¿Quién sabe? "Se me fue el dinero, ¿no?". La gente que dice, "El dinero se me va como el agua". No, el dinero no se va solo. El dinero no se puede mover solito. Tú te lo gastas a lo [ __ ] porque no lo valoras. Y si no valoras el dinero es porque no valoras tu vida. Es una cuestión de identidad, de quién tú crees que eres.
Vamos bien hasta aquí, nos vamos entendiendo. Entonces, si tú no quieres llegar a los 80 años tronándote los dedos y contando tu triste historia de dolor, pues tienes que elegir ser una persona diferente desde hoy. ¿Y cómo se le hace para ser una persona diferente? Porque yo creo que muchos de nosotros quisiéramos simplemente despertar un día y decir, "Hoy amanecí. Ya amanecí siendo la mujer abundante, empoderada, el hombre chingón, exitoso, libre". Así, solo y ya. Yo también quisiera, pero no funciona así porque la vida nos quiere mucho y la vida lo que quiere es que evolucionemos.
Evolucionar significa que nosotros tomemos conciencia y nosotros nos esforcemos, hagamos el trabajo necesario para quitarnos todas estas viejas identidades, viejos patrones, viejas creencias, de manera tal que, gracias, fíjense qué brutal es esto, que gracias al cambio de sistema nervioso que hacemos en nuestro propio cuerpo, repito, gracias al cambio de información en nuestro propio sistema nervioso, la información de carencia, de amor, de enfermedad, de pérdida, de adicción no pase a las generaciones siguientes. Porque la única forma, ¿no?, de que el dolor no pase a la siguiente generación, hablando a nivel genealógico, es que la información se limpie a nivel sistema nervioso.
¿Tú crees que por todos los "veintes" que te han caído en la vida ya sanaste un chingo a tu sistema familiar? ¿Qué crees que no? Si esa información no se ancló a nivel sistema nervioso, si no hubo verdaderamente un cambio de identidad en ti, no hay sanación. O sea, solo fue un "veinte" que te cayó. Una liberación momentánea del patrón. ¿Cuántas veces ustedes han ido a X terapia, la que dicen, "Ah, ya me cayó el veinte, ya entendí, ya perdoné a mi madre". "Ahora sí, ya". Pero llegaste el fin de semana a ver a tu madre, reaccionaste igualito, la criticaste igualito, te encogiste igualito cuando ella te criticó a ti. ¿Tú crees que ya hay un cambio de identidad? Pero, ¿cuántas veces has dicho, "Yo eso ya lo sané"?
Entonces, no nos queremos, o sea, nos vendemos y nos compramos a nosotros mismos la mentira de "ya lo sané" justamente porque no queremos ser otra persona, porque no queremos cambiar de identidad, queremos que el otro cambie, queremos que el mundo cambie solito, pero yo seguir siendo la misma persona. Porque, ¿quién sería yo si renuncio a la identidad de la hija mayor que siempre tuvo problemas con su madre, que se tuvo que hacer cargo de todos y tengo todo este resentimiento porque a mí nadie me vio, nadie me quiso? Y entonces, ¿quién sería yo sin esa identidad? ¿De quién me voy a quejar? ¿A quién le voy a reclamar?
En el caso del peso, esto es como un denominador común en las personas con problemas de peso. ¿Quién sería yo si dejo de ser "la gordita de la familia" o de mi grupo social? Soy, me dicen "la bodoquito". ¿Cómo voy a dejar de ser "la bodoquito"? Si así me decía mi papá y ser "bodoquito" me conecta con mi papá, entonces prefiero seguir siendo gordita antes que perder el vínculo con mi padre que me decía "bodoquito". Todo es un tema de identidad.
¿Quieres tener abundancia? Tienes que tener un sistema nervioso, una biología, una red neuronal capaz de sostener la abundancia. ¿Quieres tener pareja? Tienes que tener un sistema nervioso capaz de sostener la atención del otro, el compromiso, la intimidad, la vulnerabilidad, la sexualidad, la cercanía emocional y el alejamiento emocional también. Cuando tú estás en pareja o has tenido pareja y tu pareja no te contesta en 3 horas, ¿cómo siente tu cuerpo? No, que te cuentas en tu cabeza, no las historias espantosas que te haces, cómo se siente en el cuerpo cuando ves que tu galán, tu galán, tu pareja no te contesta el teléfono. Sientes que te mueres. Rigidez, tensión, hoyo en la panza, la mandíbula apretada, la boca seca, la taquicardia, el ojo que te tiembla. Acá quien es diferente, pero todos hemos vivido ese patrón, ¿no? Que te dejan en visto, que no te conteste a tiempo.
¿Tú crees que eso se sana solamente trabajando el vínculo con tu madre y con tu padre? ¿Tú crees que eso se sana haciéndote tres shiftings? "No pasa nada, estoy bien, todo está bien. No pasa nada. Me sigue amando. Yo lo sigo amando". Vas. ¿Qué es esa reacción en tu cuerpo cuando alguien te deja en visto, cuando alguien te grita y se enoja contigo, te insulta? ¿Qué es esa reacción en tu cuerpo cuando alguien trata de acercarse a ti, te echa un piropo y tú no puedes? "Ay, qué bonita tu blusa". "Ay, esto es un vestigio. Tiene años que lo compré. Es más, a mí ni me gusta". No son las palabras. ¿Qué sucedió en tu cuerpo? En el segundo, en el instante en que te dijeron "qué bonita tu blusa", ¿qué pasó en tu cuerpo? Eso es identidad.
Entonces, para yo ser una persona que pueda recibir un piropo con gratitud, con "Ay, sí, ¿verdad? Está divina, me encanta", tengo que sentirme cómoda a nivel biológico para recibir el piropo. Mi cuerpo tiene que saber que no está en peligro porque le están mirando. Mi cuerpo, no mi cabeza. Si yo logro que mi cuerpo entienda que no está en peligro, mi cabeza naturalmente va a decir, "Gracias, ni me lo digas. Lo sé, me veo divina. Así te traiga batón y tubos en la cabeza, soy divina". Pero no porque me convencí, no porque trabajé mi autoestima y mi amor propio, sino porque tengo un sistema nervioso tal que entiende que la atención del otro no es un peligro. Vamos bien.
Entonces, si tienen papel y pluma, quiero que escriban. Si no tienen, no se preocupen, lo pueden escribir después. Es importante que lo escriban porque todo lo que escribimos es lo que sale del sistema nervioso. Cuando tú escribes las cosas, sobre todo con papel y pluma, no tanto en la computadora, esa información sale de tu sistema nervioso. Si te la quedas en la cabeza, se queda dentro de tu sistema nervioso.
Entonces, quiero que escribas cinco, solo cinco cosas que quisieras lograr el próximo año. Lo que sea, poner mi negocio, conseguir pareja, ganar X número de X cantidad de dinero al mes, cinco cosas. Les vuelvo a recordar a los que tienen la cámara apagada que es indispensable tener la cámara prendida, por favor. Listo. Ah. Okay.
Entonces, quiero que vean esa lista. La primera cosa que escribiste. Voy a escoger a alguien al azar. Claudia Martínez, ¿puedes prender tu micrófono? Claudia Martínez. Espérame que voy a mandar solicitud de activación de audio. Ya te perdí. Ay, ¿dónde estoy? ¿Quién me ayuda con Claudia Martínez? ¿Que traes playera negra y como una ballenita morada? Ah, Medm. No es Martínez. Medm, que no alcanzo a ver porque me da el sol de frente. Claudia, ¿cuál fue la primera cosa que escribiste?
Un viaje familiar a ver las ballenas. Y tres ballenas en tu playera. Vamos bien. Es buena señal. El deseo está congruente. Okay, Claudia, todos pueden ir haciendo lo mismo. Okay, yo voy a dirigir a Claudia, pero ustedes van a hacer lo mismo con sus propias metas.
Entonces, Claudia, quiero que cierres los ojos un segundo y pienses que estás en ese viaje con tu familia. Y quiero que sientas tu cuerpo. Cuando te ves en ese viaje, las ballenas con tu familia, ¿qué sientes en tu cuerpo? ¿Se siente ligero o se siente pesado? ¿Tu cuerpo? Se siente un poco contraído. Okay. Si esa contracción pudiera hablar, pudiera decirte ante qué o quién se está contrayendo, ¿qué te diría? ¿Qué es?
Ah, pues el cómo lo voy a lograr, de dónde van a venir los recursos. Okay. Puro control. Okay. Cuando piensas en tu familia, que o sea, visualiza tu familia ahí contigo, están ahí viendo las ballenas, todo, todo precioso. Y si tú eres honesta contigo, tu cuerpo, ¿cómo se siente estando ahí con la familia y con las ballenas? Puede ser muy bien, muy ligero, muy expandido. Puede ser, no lo sé, puede ser muy mal, quiero vomitar. ¿Cómo se siente?
Se siente como mucho hormigueo en todo el cuerpo y como con mucho movimiento por dentro en el cuerpo. ¿Ese movimiento agradable o es desagradable? No es desagradable. Okay. Entonces, cuando piensas en el "cómo le voy a hacer, dónde va a salir el dinero", ¿cómo se siente tu cuerpo? Ahí sí quiero vomitar. Okay. ¿Dónde? ¿En tu cuerpo sientes esa sensación de vomitar? ¿En la garganta, en el estómago?
Ah, en el estómago y en la parte de las lumbares hasta me están punzando. Okay. Voy a pedir que pongas una mano en tu estómago y otra parte en tus y otra mano en tus lumbares y dile a esa sensación, esa parte de tu cuerpo, dile, "Te veo". Te veo. Observa qué cambia. Aumenta la sensación, disminuye, cambia la sensación.
Se sintió como si hubiera salido como aire así por diferentes lados, como si el globo se hubiera desinflado. Okay. Si esa sensación representara una parte de ti, un momento de tu vida, una edad, ¿qué edad tendría? Me llegó cuatro. Okay. Dile a esa parte tuya que tiene 4 años, dile, "Veo que crees que es difícil". Veo que crees que es difícil. Te entiendo. Te entiendo. Pero ya he crecido. Pero ya he crecido y puedo con esto. Y puedo con esto. ¿Cómo se siente esa parte tuya cuando le dices eso?
La parte de atrás como que ya se siente con espacio, pero la parte de enfrente eh hay como como que todavía hay como pesadez. Okay. Si esa pesadez pudiera hablar, pudiera decirte algo, explicarte algo, ¿qué te diría? ¿Qué o quién le pesa tanto?
Pues me llega mamá. Okay. Cuando piensas en mamá, ¿qué siente tu cuerpo? Eh, inmediatamente que dije mamá sentí como si mi mamá tuviera un nudo en el estómago. Dile a tu cuerpo, "Gracias por mostrarme mi vínculo con mi mamá". Gracias por mostrarme mi vínculo con mi mamá. Está bien. Está bien. Respira ahí. Inhala profundo por tu nariz y trata de exhalar lento por la boca como si te desinflaras. ¿Qué sucede ahí en tu cuerpo?
Ya hasta siento como más descanso. Okay. Vuelve a pensar en tu vacación con tu familia y esa sensación de "no puedo, ¿dónde voy a sacar el dinero? ¿Cómo le voy a hacer?". ¿Cómo va? Ya disminuyó bastante. ¿Quién tendrías que ser? ¿Cómo tendrías que pensar, hablar, sentir en tu cuerpo para ser la persona que pueda hacer ese viaje posible?
Alguien más confiada y segura. ¿Cómo se sentiría si tú ya fueras una persona más confiada y segura? ¿Cómo se sentiría si ya fuera realidad?
Como un cuerpo que está como que se siente como sostenido y no como que se va hacia abajo. Okay, siéntelo. ¿Qué pasa en ti con tu forma de pensar, de visualizar, de creer que puedes hacer ese viaje cuando te sientes de esa manera?
Se siente una seguridad completa, o sea, no hay como ninguna duda de nada. Es como "vinimos a disfrutar, estamos disfrutando", o sea, es como todo bien. Exacto. Abre tus ojos un segundo. Cierra tus ojos de nuevo. Piensa en el en el viaje y en el "no puedo, de dónde va a salir el dinero". Todavía está ahí como un 5%. Okay. ¿Qué sería ese 5%? ¿Dónde en tu cuerpo lo sientes?
Como en el costado, en el igual como en la zona abdominal, pero como en el costado. Okay. Dile, tocas aparte tu cuerpo y dile, "Te escucho". Te escucho. Aquí estoy. Aquí estoy. Y si esa parte de tu cuerpo pudiera darte un mensaje, decirte algo, ¿qué te diría?
Que estoy enojada con el dinero. Dile, "Gracias por mostrármelo". Gracias por mostrármelo. Y si te permites conectar con ese enojo, con el dinero, ¿dónde en tu cuerpo lo sientes?
Como que ya se extendió. Ya no solo es aquí, ya es como desde el vientre como hasta la garganta, así como si fuera una armadura, algo así. Okay. Entonces, respira profundo, respira. Inhala por la nariz y exhala lento por la boca. Varias veces. Solo ves respirando en ese enojo, en esa armadura. Y si el dinero representara algo o alguien en tu vida, este dinero con el que estás enojado, ¿a qué o a quién representa?
A mí misma. Okay. Lleva tu mano al pecho. Sigues respirando y dile, imagina que hay una parte de ti con la que estás enojada. Estás enojada con la totalidad de ti. Estás enojada quizá con la parte de ti que no sabe administrar el dinero o que cree que no puede tenerlo. Dile esa parte de ti.
Lo siento. Lo siento. Perdón. Perdón. Te amo. Te amo. Gracias. Gracias. Ya me di cuenta. Ya me di cuenta. Y ahora puedo hacerlo diferente. Y ahora puedo hacerlo diferente. ¿Cómo se sentiría en tu cuerpo ser la mujer que lo está haciendo diferente, que sabe administrar el dinero, que disfruta del dinero, que lo puede sostener? ¿Cómo sentirías en tu cuerpo?
Se siente ligereza. como poder caminar estando como estable, o sea, como si sí es como con firmeza. Siéntelo, súbele volumen, siéntelo en todo tu cuerpo. ¿Y qué pasa en ti, en tu forma de verte a ti misma y de ver el dinero? cuando estás en esa energía, en esa identidad de la mujer que puede sostener el dinero sin enojo.
Es como una gran sonrisa. Y cuando estás en esa gran sonrisa, si piensas en tu viaje a ver las ballenas con tu familia, ¿qué sientes?
Mucha alegría, mucha satisfacción. Eh, las frases, las preguntas, "¿cómo le va a hacer? ¿Dónde va a ser el dinero?" ¿Todavía están ahí? Están ahí, pero es como si ya no tuvieran efecto. Es como es más grande la sensación de alegría, de satisfacción, de sonrisa. Ese sentirme firme como con la espalda como recta, sostenida. Y están ahí, pero es como "algo va a pasar". Es como de esas de esas formas de, no sé, no sé cómo va a ser, pero sé que esto es posible. Esa sensación de de seguridad y ya esas preguntas no son como relevantes.
Okay, ahora sí abre tus ojos. Agarras cualquier muñeca, ¿no? Vas a hacer tapping aquí. Y vas a decir, "Sé que es posible". Sé que es posible. Ya descubrí. Ya descubrí a la mujer en mí. A la mujer en mí que puede hacerlo realidad. Que puede hacerlo realidad. Y la voy a sostener. Y la voy a sostener. Y la voy a encarnar. Y la voy a encarnar. Y libero y dejo ir todo lo demás. Y libero y dejo ir todo lo demás. Envuelve tu muñeca. Inhala y exhala. Y desas paz. Paz.
Cierra tus ojos, piensa en tu viaje. ¿Qué sientes?
Alivio, descanso, como una sensación de gozo que como nueva, diferente a otras sensaciones de gozo que he experimentado, como muy completa. ¿Hay alguna parte de tu cuerpo que aún se sienta incómoda, pesada, tensa?
Un poco la espalda como media, pero es muy ligero. Okay. Dile a esa parte de tu cuerpo, "Está bien, está bien. Te acompaño. Te acompaño. Esto es un proceso. Esto es un proceso. Y ahora yo cuento con mi propio apoyo". Y respira profundo una vez y exhalas lento.
Ahora sí abre tus ojos. ¿Cómo te sientes?
Mucho mejor. Hasta tronaron algunas vértebras. Maravilloso, maravilloso. Muchas gracias, Claudia. Muchas gracias.
Okay. Algunos de ustedes lo hicieron a la par, otros como que nada más querían ir viendo. No.
Pasa nada. Cuando tengan la grabación, usen este ejemplo para hacerlo con sus propias metas. ¿Okay?
¿Qué hicimos aquí? ¿Qué fue este ejercicio? Esta es una combinación de terapia somática, ejercicios somáticos, es decir, soma significa cuerpo. Es eh un ejercicio para conectar con el cuerpo sin meter la mente. Si se fijan, me habló de su mamá, me habló de una niña de 4 años, me habló de partes del cuerpo que representan cosas. No me metí a interpretar qué onda con su mamá. No me metí a interpretar qué onda con su niña de 4 años, que le habrá pasado a los 4 años. Porque no necesitamos saber eso. Lo que necesitamos es saber cómo se siente el cuerpo cuando piensa en su meta.
Su cuerpo siente necesidad de control. Esa necesidad de control lleva la mente a pensar, pero ¿cómo le voy a hacer? ¿Por dónde va a sacar el dinero y el tiempo? Pero esos pensamientos negativos en la mente están disparados por el sistema nervioso del cuerpo. Un cuerpo que probablemente aprendió desde los 4 años que es muy difícil lograr las cosas o que el dinero no se consigue fácil. Un cuerpo que a lo mejor aprendió a ver a mamá desde muy niña tronándose los dedos por dinero, luchando con la vida.
En este punto en el que estamos aquí los presentes, ya no es necesario ir y explorar el dolor durante seis sesiones para ver por qué tu mamá y entonces tú y ya estás repitiendo la historia. No se necesita. Lo único que necesitas es escuchar a tu cuerpo, hacerle las preguntas correctas y acompañar a tu cuerpo a que deje de cargar esa información sin necesidad de analizar, de entender, de retraumatizarte, de darle 20 vueltas.
¿Cuál fue el cambio que sucedió aquí con Claudia? ¿Qué pasó de un estado biológico, un estado nervioso, nivel sistema nervioso, necesidad de control, miedo a poder? Ah, no sé ni cómo, pero ya siento que puedo. Eso es lo que queremos lograr con nuestras metas, lo que queremos lograr en la vida. Poder mirar lo que yo tengo enfrente, lo que digo que quiero crear, manifestar, hacer. No sé cómo, pero voy a poder. Soy la clase de persona. Tengo la clase de personalidad, la clase de mentalidad, la clase de energía, la clase de hábitos, la clase de convicción. Soy la clase de persona que tiene la clase de convicción que me va a llevar a lograrlo.
Pero eso no viene de mentalidad. Eso no se entrena con mentalidad, ni con repeticiones, ni con pensamientos positivos, ni sanando a tus ancestros. Se entrena a nivel sistema nervioso. Y este ejercicio que acabamos de hacer es lo más, lo más profundo, lo más transformador que tú puedes llegar a hacer a nivel de trabajo personal.
Cada vez que tengas una meta, un objetivo, un algo que quieres lograr, algo que quieras cambiar en tu vida, lo primero que tienes que hacer es sentarte con tu cuerpo y preguntar: ¿cómo se siente mi cuerpo? No mi cabeza, no mi niño interno, no mis ancestros, no mis guías espirituales. ¿Cómo se siente mi cuerpo cuando yo pienso en esta meta? Y tienes que dejar de autoengañarte porque muchas veces yo les pregunto, ¿cómo se sienten? Si yo les digo que visualicen que tienen un millón de dólares en las manos, ¿cómo se siente? Y la mayor, y muchos de ustedes me van a decir, "Se siente precioso, padrísima", porque eso dice tu cabeza que deberías sentir.
Entonces, tienes que aprender a no engañarte y a escuchar tu cuerpo. Entonces, yo quiero manifestar un millón de dólares, pero cuando yo pienso en tener un millón de dólares en mi cuenta, en mis manos, en el colchón, ¿cómo se siente mi cuerpo de verdad? Y entonces tu cuerpo a lo mejor te hace un nudo en el estómago. Ese nudo en el estómago se va a convertir en voces en tu cabeza que dicen, "Es muchísimo dinero, no sé cómo manejarlo." Entonces, ¿qué haría? Pero es que me van a pedir prestado y entonces, ¿qué tal que me pueden robar? Pero el cuerpo le da la orden a la cabeza de cómo pensar, no al revés.
Lo que pasa es que es un ciclo vicioso. El cuerpo ve dinero, hace así, "Ay, no sé qué es esto, pero no quiero. Este dinero es demasiado." En base a esta información somática, biológica, la mente entra en alerta y dice, "No, es demasiado dinero, ¿cómo le vamos a hacer?" Y habla, y habla, ya habla. Pero estos pensamientos que empieza a tener la mente, que además siempre son aprendidos, le dicen al cuerpo, "No bajes la alerta, no, mantente así, no recibas ese dinero, gástatelo rápido porque el dinero es peligroso." Y entonces el cuerpo se gasta el dinero. O sea, tú vas, gastas el dinero y tu cuerpo entra ahora en culpa. "Es que, ¿cómo es posible que me lo haya gastado? Si era un montón de dinero, me lo gasté." Y entonces esa sensación en el cuerpo de culpa, que es otro tipo de contracción o de hoyo en la panza o tensión o aceleramiento cardíaco, esa información del cuerpo, vuelve a decirle a la cabeza, "Ahora castígate, soy una tonta, siempre hago lo mismo. Ninguna terapia que he tomado ha funcionado en la vida porque yo no he crecido, inmadura." Y esa información le dice a tu cuerpo, "Alerta, no se están atacando." ¿Quién está atacando? Yo misma. ¿Entienden?
El cuerpo le manda a la mente hasta que te conviertas en la persona que está al mando del cuerpo y de la mente, no solo de una. Tú has querido estar a cargo de tu mente, por eso haz afirmaciones, por eso vas a terapia, por eso tratas de pensar positivo. Pero insisto, en un cuerpo donde el dinero, ¿no? O sea, hablo de dinero porque es un tema que a todos nos interesa en algún nivel. El cuerpo ya tiene la información, el cableado necesario para ver dinero y decir, "Ah, alerta, peligro, peligro, peligro." Entonces, tu cuerpo te está haciendo peligro, peligro, peligro. Te está haciendo un nudo en la panza, tensión, angustia, asco, peligro, peligro, peligro. Tú te estás diciendo, "El dinero me ama. Yo amo el dinero. El dinero me ama." y tu cuerpo sigue así. No hay congruencia entre lo que dices y la respuesta nerviosa que tu cuerpo puede sostener. ¿Entiendes?
¿Qué hay que cambiar primero? Se puede hacer de en ambas vías. Puedes repetir, repetir, repetir y afirmar y visualizar y hacer distintos ejercicios somáticos, neurolingüística, para que el cuerpo entienda a base de repetición y de experiencias y de testimonios que el dinero no es peligroso, lo cual lleva más tiempo. O puedes irte directo con el cuerpo, decirle, "Tranquilo, todo está bien, el dinero no nos va a lastimar, no corremos ningún peligro." Y entonces deshaces el nudo desde el principio.
¿Alguna vez han visto o han tomado alguna sesión de biodescodificación o les ha pasado que ven un video, un podcast, leen un libro, van a un curso, les cae un 20 y pum, en el momento que les cae el 20 es como, ah, se ponen a llorar, no porque estuvieran tristes, no porque pensaron en algo horrible que los hiciera llorar, sino porque la toma de conciencia los llevó a llorar. Ese llanto que viene cuando te cae un 20, ese llanto es liberación somática. Sí, me cayó el 20 que todos mis pedos de dinero vienen por mi padre. Ya lo entendí, ¿no? Y sí, y viene una liberación brutal y hasta te sientes como ah, me liberé, hasta cansancio me vino. El nudo que estaba en tu cuerpo que no entendías por qué te hacía gastarte el dinero al güey o que nunca hacía suficiente o siempre endeudarte, ese nudo, ese no sé de dónde viene ese miedo, papá, por miedo al dinero, se deshizo porque hubo liberación biológica, que es el llanto.
Sí, pero ¿qué pasó cuando saliste de la de la sesión o cuando acabó el curso? O sea, ya lloraste, ya te quedó el ya lloraste. ¿Y qué pasó después contigo? ¿Qué cambio hiciste en ti, en tu vida, en tu forma de hablarte a ti, de hablar el dinero, de administrar el dinero, de tus hábitos financieros? ¿Qué cambio hiciste tú? Ninguno. Ninguno, ¿cierto? Y entonces pasa un año o pasa una semana, ya dependiendo de cada quien, y te vuelve a pasar lo mismo con el dinero o con la pareja o con la salud o con lo que sea.
Entonces, ¿por qué chingados sigo repitiendo? Porque sigues siendo la misma persona. Aunque el nudo biológico se haya deshecho, si tú no sostienes la identidad, la nueva identidad de "ya entendí, el dinero y mi papá no son lo mismo, ya puedo manejarlos diferente", lo entendiste en el momento, pero no lo sostuviste en el tiempo. No te acompañaste en esta nueva identidad, no la sostuviste. Y sin embargo, pretendías que no se repitiera el patrón. Pues nada, todo lo que se repite en tu vida es un espejo de quien tú estás eligiendo ser.
Entonces, duele aceptar esto, pero si tú has trabajado y trabajado y trabajado y también el dinero, la pareja, lo que sea, y sigue repitiendo el mismo patrón, es porque tú sigues siendo la misma persona. No ha cambiado tu identidad. ¿Entienden esto? ¿Vamos bien?
¿Cómo hago este cambio de identidad? Les decía, "Quisiéramos despertar y ser otra persona en todas las áreas de mi vida. No, quisiera despertar una realidad completamente diferente." No, no vas a dormir y despertar a una realidad diferente, pero sí puedes despertar ahorita al entendimiento de que para ser una persona diferente y tener una realidad diferente, tienes que sostener esa identidad todos los días, todo el tiempo. Esto no es un trabajo. Yo yo no ofrezco este remedios mágicos. Yo ofrezco trabajo de adulto, cambios de adulto para que tengas una vida adulta en una vida de niño que tiene poquito dinero, poquita parejita, poquito sexo, poquito trabajito. Poquito. El adulto es el único ser humano capaz de sostener mucho y por lo tanto crear mucho y compartir mucho.
Entonces, este trabajo que tú tienes que hacer para poder encarnar una nueva identidad en el 2026 requiere trabajo desde todos los días. Y este trabajo todos los días es: aprende a preguntarle a tu cuerpo, ¿qué siento yo cuando pienso en querer esto? ¿No? ¿Qué siento yo en mi corazón? Porque también les voy a decir una cosa, está sobrevalorado el trabajo emocional. Le hemos dado tantísimo poder al niño interno, a las heridas, a los duelos, a los traumas, que tantito siento miedo, tantito siento dolor, tantito siento triste, soy una magdalena. Pero esa magdalena que sale de dentro de ti, temo decirte que no es un adulto. La parte de ti que sigue llorando porque ya le cayó el 20, ya es que ya me acordé de mi madre, que no le puedo superar. Esa parte de ti que llora no es tu adulto, es tu niño interno, es tu víctima interna, es tu necesidad de ser vista, visto.
El adulto dentro de ti puede reconocer las ganas de llorar, decir, "Wow, estoy sintiendo muchísima tristeza." Incluso puede permitir una descarga de. Pero sigue en este lugar de conciencia donde dice, "Okay, ya lo solté, ya pasó, tranquila. No lo negué, no lo resistí, no hice como que no estaba yo sintiendo nada, ni tampoco me dejé ir como media con la emoción. Permito que la emoción pase a través de mí, que pase a través de mi cuerpo, pero yo sigo siendo la persona que observa el proceso, no que se identifica con el proceso, sino que lo observa."
Fue lo que hicimos ahorita con Claudia. Claudia en ningún momento se identificó con el dolor de la espalda. Ay, me duele. Vio su parte de 4 años y no se puso a llorar por la niña de 4 años. Y apareció su madre y no se puso a pelearse con su madre. Ella solamente, ¿qué hizo? Observar las sensaciones, las imágenes que estaban apareciendo a través de su cuerpo y acompañarlas desde una presencia adulta. La presencia adulta que dice, "Te veo, aquí estoy. No eres bueno ni malo, no trato de entenderte, no será de, ay, pobrecita, estás muy tramada." No, el adulto observa objetivamente y acompaña objetivamente. Respirar es lo más objetivo y más adulto que puedes hacer en tu vida. Estoy sintiendo un hoyo en el estómago. Ni lo juzgo, ni lo interpreto, ni lo descodifico, ni le mando luz y amor y llama violeta. Solo lo respiro y lo acompaño. Y cuando yo hago ese pequeño acto que parece tan [ __ ] pero es lo más poderoso que puedes hacer en tu vida, cuando yo acompaño esas sensaciones corporales en mi cuerpo, estoy 100% en la identidad adulta, 100% en la no identificación con el drama, el trauma y el dolor.
Cuando mi sistema nervioso nota que yo, la conciencia, ya no estoy en el drama de la niña o del niño y en cambio estoy en la conciencia del adulto, cuando mi sistema nervioso se da cuenta de eso, dice, "Ay, ay, ya no tengo que asustarme cada vez que me pagan, por ejemplo. Ahora lo puedo respirar." Se llama predicción negativa en en neurociencias. Supongamos que a ti te da miedo cobrar. A ti te da miedo cobrar y entonces cada vez que vas a cobrar sientes un hoyo en la panza. Pero tú tienes que cobrar todos los días porque todos los días trabajas y todos los días tienes clientes. Entonces, todos los días estás sintiendo este hoyo en la panza. Tu sistema nervioso, tus redes neuronales, tu cerebro ya tiene un camino, una red neuronal aprendida. Una red neuronal es como el camino que agarras para llegar a tu trabajo todos los días. Tú ya sabes que te tienes que ir derecho y a la derecha. Todos los días vas por ahí, derecho a la derecha. Haya tráfico, no haya tráfico, tú te vas derecho y a la derecha. Eso es una red neuronal.
Entonces, la red neuronal que dice, "Tengo miedo a cobrar es voy a cobrar, voy a sentir un hoyo en el estómago, me voy a hacer chiquita, voy a ir lo que usted guste." Entonces, ¿no sabes que mejor no te cobro esta por mi cuenta? Ya es un caminito aprendido hacerme chiquito para cobrar. ¿Qué tenemos que hacer con esa red neuronal? Tenemos que enseñarle que ahora tiene que ir derecho y a la izquierda, no a la derecha. O que es más, que no se vea derecho, que vayan zigzag, pero que ya no vaya hacia el mismo camino, obtener el mismo resultado.
En mi personal experiencia, meditar, constelar, descodificar, repetir afirmaciones no funcionó. Lo único que funcionó fue poder visualizar que estoy cobrando, estoy cobrando bien, estoy cobrando segura de mí misma, encantada en la vida de poder servir, pero también super convencida de lo que yo estoy ofreciendo y quedarme con mi cuerpo. He tenido que llorarlo, he tenido que gritarlo, he tenido que temblar, temblar biológicamente hasta poder visualizarme, sentirme cobrando en este estado, ¿no?, de "soy la mujer que cobra bien, cobra sin miedo, cobra segura del valor de lo que está ofreciendo y mi cuerpo se siente bien y no entrar en pánico." ¿Entienden?
Cuando yo logro que mi cuerpo se sienta bien, no porque repetí cosas, no porque visualicé cosas, no porque liberé mis ancestros, cuando yo simplemente logro que mi cuerpo se sienta en paz y bien y convencido y congruente con la identidad que digo que quiero sostener, el cambio se produce a nivel red neuronal. Entonces, la siguiente vez que intenté cobrar, en vez de irme derecho y a la derecha, me fui en zigzag a la izquierda y fue maravilloso. Pero porque ya es un tema de neuronas, no es un tema de mentalidad positiva, no es un tema de trabajo en mi autoestima, no es un tema de sanar el vínculo con mi padre que me va a tomar 10 años, no es un tema. Mi cuerpo ya aprendió que cobrar es un acto seguro, bondadoso, amoroso para mí y para los demás. ¿Entienden?
Eso es lo que yo quiero que se lleven hoy. Eso es lo que se están llevando. Les tengo que dar teoría y les tengo que dar ejercicios para que lo entiendan y lo integren. Porque si yo les doy solo ejercicios y no se los explico, no hay un proceso total de aprendizaje a nivel neuronal. Sí.
Entonces, vamos a hacer el siguiente ejercicio. Ya se los expliqué. Vamos a hacer el siguiente ejercicio. Todos vamos a hacer el mismo ejercicio y lo vamos a hacer con dinero. ¿Por qué con dinero? El dinero lo representa todo en la vida. Dicen que el dinero no compra la felicidad. Mentira, cochina. Si tú aprendes a ser feliz con con el dinero, aprendes a ser feliz con todo, porque el dinero es la fuente, o sea, metafóricamente el dinero es energía de vida. Sin dinero no puedes vivir. Te guste o no te guste. En este plano, sin dinero no puedes vivir. El dinero es energía de vida. Si seguimos con las metáforas, ¿de quién nos viene la vida? De mamá y de papá. ¿Qué otra cosa es energía de vida en este plano terreno? El sexo. Sin sexo no hay vida. ¿Y qué otra cosa es energía de vida? El amor de pareja, porque sin pareja no hay sexo y sin sexo no hay vida. Si yo puedo empezar a sentir paz en mi sistema nervioso respecto al dinero, me va a ser mucho más fácil sentir paz respecto a la pareja, respecto a la vida en sí misma, respecto al sexo, respecto al trabajo. ¿Okay?
Entonces, todo les voy a pedir que cierren sus ojos. Vívanlo. ¿Saben? Más que escribir y tomar, ¿no? Para eso tienen la grabación. Ahorita vívanlo para que yo los pueda acompañar. Traten de hacer el ejercicio junto conmigo. Todos cierren sus ojos y van a tomar una respiración profunda. Inhalas por tu nariz. Vas a sostener el aire 4 segundos. Un, dos, tres, cuatro. Y vas a exhalar por la boca. Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Inhalas. Un, dos, tres, cuatro. Sostén el aire. Uno, dos, tres, cuatro. Exhala. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Inhala. Un, dos, tres, cuatro. Sostén. Dos, tres, cuatro. Exhala. Dos, tres, cuatro, cinco, seis. Y ahora inhala y exhala a tu ritmo. Inhalando por la nariz, exhalando lento por la boca. Y siente tu cuerpo, esté consciente de tu cuerpo, de cómo está ahorita, si hay tensión en alguna parte. Si hay dolor, si hay pesadez, solo esté consciente sin juzgarlo, sin interpretarlo.
Ya que te hiciste consciente de tu cuerpo, quiero que imagines que de repente te cae en tu cuenta, en tu cartera, una cantidad de dinero que para ti sea mucho dinero. 50.000, 1.000, 100.000 pesos, 10.000 pesos, lo que para ti digas, "no manches, mucho dinero." Y observa inmediatamente qué sucede en tu cuerpo, cómo se siente tu cuerpo. Identifica las zonas del cuerpo donde hay incomodidad y empieza a respirar hacia esas zonas y esas sensaciones. Lleva tu inhalación hacia esa tensión o quizá un nudo en el estómago, quizá el corazón que se acelera. Inhala y lleva el aire hacia esa parte y exhala. Imagina que esa parte de tu cuerpo está sacando esa tensión, esa incomodidad. Y mientras vas respirando hacia esa parte de tu cuerpo, le dices a tu cuerpo, "Está bien, estoy a salvo, aquí estoy."
Y ahora imagina que ese dinero ya está en tu cuenta, o sea, ya no hay manera de mover, es tuyo, es tu dinero y ya está en tu cuenta y está en tu cartera. Visualízate, imagínate mirando ese dinero, sabiendo que es tuyo y observa la incomodidad, la alerta, la pesadez, la rigidez, el miedo que pueda presentarse en tu cuerpo. Inhalas y exhalas por la boca. Dile a tu cuerpo, "Está bien, está bien tener dinero. No corro ningún peligro. Ya he crecido, puedo manejarlo." Y sigue inhalando y exhalando y ve tomando nota mental de si tu cuerpo se va aflojando, se va relajando y se siente más liviano, si sientes más espacio interno, si tu cuerpo siente un poquito más de amigabilidad hacia el dinero.
Toma una última respiración profunda. Abre tus ojos. Mira hacia arriba, hacia el techo. Mira hacia enfrente. Mira hacia un lado. Mira hacia el otro. Vuelve a mirar hacia enfrente. Vuelve a cerrar tus ojos y piensa en dinero. Esa gran cantidad de dinero que llegó en tu cuenta, en tu cartera, que sientes físicamente, que siente tu cuerpo. Con que se sienta un poquito mejor, un poquito menos tenso que la primera vez, ya es un gran cambio. Abre tus ojos. ¿Cómo están? ¿Cómo se siente? ¿Todo bien? ¿Nadie nadie se desmayó? ¿Nadie está en crisis? ¿Estás bien?
Okay, les explico esta primera parte. Yo sé que aquí no hay fuegos artificiales ni magia ni wow. No, mis ancestros. Ahora entiendo. Sin embargo, este es el trabajo más mágico que vayas a hacer en tu vida. Acabas de cambiar, aunque sea en un mínimo porcentaje, las la respuesta de tu sistema nervioso, la idea de tener una gran cantidad de dinero. No importa si este cambio fue de un 1%, porque todavía pienso en el dinero y me siento así, no importa, pero bajo un 1%. El sistema nervioso tiene cuatro posibles respuestas ante el conflicto: lucha, no pelear, huida, quiero salir corriendo, colapso, no me desmayo como las zarigüellas, me hago la muerta y no quiero saber nada, o congelamiento. No sé si reaccionar, si no reaccionar, hablo, no hablo, digo, no digo. Okay.
Cada uno tiene una respuesta diferente ante la idea de tener más dinero, que les llegue una gran cantidad de dinero. Si cuando viste el dinero te dio, por ejemplo, ganas de salir corriendo, no no lo quiero ni mirar ni mirar, y ahorita aunque sea un 1% menos, puedes quedarte ahí sin huir del dinero, acabas de empezar a reconfigurar tu sistema nervioso.
¿Qué significa que reconfigures tu sistema nervioso? ¿Qué efecto va a tener esto en tu vida? Que estás haciendo espacio para ser la persona, o sea, no vamos a hablar en términos de de metafísica de atraer y manifestar, porque ¿qué es atraer y manifestar? Hacer material en tu vida. Y entonces creemos que atraer y manifestar es algo que el universo, ¿no? No sé, las constelaciones y los planetas y los cometas me mandan dinero de la nada y se manifiesta en mi vida. Las cosas se manifiestan. Ahí te la explicación científica. Manifestar las cosas significa que tu cerebro, tu cerebro, una parte de tu cerebro que se llama sistema reticular activador y tu corteza prefrontal, que tu cerebro sea capaz de poner su atención, su concentración, su atención, su mirada en aquello que te va a permitir ver en tu realidad aquello que dices que quieres. No tiene nada que ver con los astros, no tiene nada que ver con la energía, tiene nada que ver con tus ángeles, tiene que ver con tu cerebro.
Entonces, un cerebro cuya amígdala, que es una la parte de tu cerebro que reacciona este ante el peligro, es la parte de tu cerebro que dice lucha, huida, congelamiento, nos hacemos los muertos. ¿Qué procede en esta situación? Tú tienes una amígdala que ve el dinero, así como ve a los hombres, a las mujeres, el trabajo, a la familia, como peligro. Entonces, en esta amígdala, en esta parte de atrás de tu cerebro, está todo el tiempo la señal de "el dinero es peligroso, el dinero es peligroso, el dinero causa conflicto. El dinero hizo que mis padres se pelearan toda la vida, el dinero hizo que mi papá este siempre viviera amargado. El dinero siempre fue algo que mi mamá le costó mucho trabajo conseguir." Entonces, el dinero es peligroso. No tengo ninguna emoción positiva asociada al dinero. Todo lo que yo veo sobre el dinero es conflicto.
Entonces, tu amígdala dice, "Cuando venga el dinero, recházalo. Cuando venga el dinero, entra en pánico. No, porque no sabes qué hacer con él. Cuando venga el dinero, cuando recibas más dinero, siéntete culpable." Un una respuesta de congelamiento, siéntete culpable y entonces termina endeudándote. Porque dinero, según yo, tu amígdala, dinero es igual a peligro.
Cuando la amígdala está a cargo de nuestra percepción de la realidad, en este caso del dinero, tu corteza prefrontal, que es la parte de tu cerebro encargada de ver las cosas objetivamente y tomar decisiones maduras, tu corteza prefrontal se apaga. Aquí está la señal de peligro, peligro, peligro, peligro, peligro. Y tu corteza prefrontal dice, "Yo no juego, yo no juego. Yo con esta cantidad de peligro no puedo tomar decisiones maduras ni adultas. Me voy a comprar otro par de zapatos con este dinerito extra que me cayó." Ajá. No hay, si no hay corteza prefrontal, no hay adulto. Hay repetición de patrón, hay peligro. Hay niño interno que dice, "Quiero te par de zapatos. Voy a hacer otro viaje. Oye, pero tienes que ponerte a trabajar y tienes que mantener." No, me importa, me voy a otro viaje. No, Dios proveerá. Eso no es corteza prefrontal de adulto. El sistema de respuesta automática del niño que dice, "Tener dinero es peligroso. Entonces, ¿qué hago para gastarme este dinero? Me voy a otro viaje." No me voy a otro viaje porque lo disfruto y porque ya me gusta viajar y me dedico a ser bloguero de viajes. No me voy porque me tengo que gastar el dinero en algo y mi forma de gastarme el dinero en algo es viajar, es decir, huir de mi realidad. ¿Entienden?
Entonces, cuando yo estoy en la amígdala percibiendo el dinero como peligro y mi corteza prefrontal está apagada y no puede ver claramente ni decidir claramente como un adulto maduro que sabe administrar y gastar, invertir el dinero, esto no hay touch. ¿Cómo creen que voy a actuar con el dinero si solo está la amígdala con peligro? ¿Qué voy a ver en mi realidad? Voy a ver muchísimo dinero y abundancia. Y que la vida me apoye y el universo me apoya, yo manifiesto todo lo que quiero. Si tengo un cerebro que me está diciendo que el dinero es peligroso, que la vida es peligrosa, que no tengo apoyo, que no tal, entonces tú puedes estar, "Amo el dinero, ¿no? Libero y dejo ir todo lo que me impida tener dinero, libero y dejo ir, libero y dejo ir." Sí, el shifting cambia, calma el sistema nervioso, pero no basta solo con hacer shifting, hay que apagar la amígdala, hay que decirle a la amígdala, "Ey, tranquilo, el dinero no es el enemigo."
Entonces, cuando tu amígdala entiende, ¿qué es lo que acabas de hacer ahorita con este ejercicio? Cuando tu amígdala entiende que recibir más dinero no es peligroso, se activa tu corteza prefrontal, la del adulto que dice, "Ay, no pasa nada si recibo más dinero, no estoy haciendo nada malo, no estoy en peligro." Y se activa otra parte de tu cerebro que se llama sistema reticular activador. Tu sistema reticular es lo que te ayuda a concentrarte cuando tú le pides una señal al universo y empiezas a ver el 111 por todos lados. No es el universo, es tu cabeza que ya creyó, ya hizo una red neuronal que dice, "A las 111 hay que pedir un deseo, pero no es porque porque estás bendecido y a las 111 volteaste a ver el reloj, es porque tú ya tienes una red normal que hace que tú, sin darte cuenta, a las 11:11 voltees a ver el reloj buscando un milagro." Ese es tu sistema reticular activador, sucede a nivel cerebral. Tú puedes darle todas las explicaciones metafísicas que quieras y está bien, yo te estoy dándole la explicación científica.
Entonces, ese sistema reticular activador, cuando la amígdala está activada, el sistema reticular activador va a buscar señales, comprobaciones del peligro que la amígdala le está diciendo. La amígdala dice, "El dinero es peligroso." Entonces, tu sistema reticular activador te lleva a ver que asaltaron a alguien, te lleva a ver que el mundo está en la peor crisis económica de la historia, te lleva a ver dónde carajos gastarte el poco dinero que tienes para no tener dinero porque el dinero es peligroso. ¿Sí queda claro?
Si yo desactivo la amígdala a través de ejercicios somáticos de respiración y de conciencia profunda, entonces mi sistema reticular activador me va a llevar a mirar qué peligro o paz. Paz. ¿De qué forma? Si yo ya empiezo un poquito a sentir que recibir más dinero no es peligroso, ¿qué me puede mostrar ahora mi sistema reticular activador? Pues ahora a la mejor me puede mostrar cómo conseguir un dinero extra. La vida siempre tuvo por ahí un ingreso pasivo esperándome, pero yo no lo podía ver porque el dinero es peligroso. Recibir más dinero es peligroso. Ahora que ya no creo eso, ahora que mi sistema nervioso puedo aceptar más dinero. Oh, magia. Se me ocurrió la idea de un ingreso pasivo nuevo. Oh, no es magia, espacio cerebral. Es espacio para nuevas redes neuronales que pueden ver al dinero como un aliado, no como peligro. ¿Entienden lo poderoso del trabajo que acaban de hacer? A pesar de que no hay fuego artificial, no hubo catarsis, no lloraron amargamente, no nada, nada. Sin embargo, es el trabajo más adulto y más profundo que has hecho en mucho tiempo. Te lo firmo con sangre.
Entonces, tu primera tarea a partir de hoy, no el primero de enero, a partir de hoy, es practicar este ejercicio todos los días, la mayor cantidad de veces que puedas. Y no solo lo vas a hacer con el dinero, dentro de tu lista de metas, que hiciste tus cinco cosas que quieres lograr el próximo año, vas a hacer este mismo ejercicio como lo hicimos con Claudia. Te vas a visualizar logrando tu meta, ¿no? Haciendo eso, yéndote ese viaje, teniendo la pareja, ten el cuerpo y te vas a preguntar con total honestidad, ¿qué siente mi cuerpo? Y vas a respirar en esa incomodidad. Inhalo. No piensas, "Llevo paz, llevo amor." Porque porque tenemos también un concepto de la paz y el amor muy muy eh. A ver, espérame, estoy viendo un comentario. Den un segundo porque no veo los comentarios. ¿Dónde veo, niñas? ¿Dónde veo el chat? Ahora ya se me perdió la pantalla. Está mal. Espérenme, espérenme, espérenme. Chatar, aquí está.
¿Se puede hacer este ejercicio para esas historias pasadas que quiero dejar ir? No, no, aquí no estamos hablando de dejar ir. Y esto es muy importante que lo entiendan. Basta de sanar. Yo sé que les han enseñado que en diciembre hay que soltar el pasado, hay que dejar ir. Ah, diciembre es el basurero emocional donde vengo a tirar todo lo que ya no me sirve. Y yo te estoy planteando una opción diferente. ¿Qué tal que dejas de dejar ir el pasado? Que ya agarraste por una porquería. Pero toda esta porquería te ha traído cosas maravillosas, te ha traído aprendizajes, te ha traído crecimiento, te ha traído sanación, te ha traído quizá incluso oportunidades que de otra manera no hubieras tenido.
Entonces, en este momento de tu vida ya no se trata de dejar atrás historias y dejar atrás el pasado. Se trata de mirar hacia delante y en la medida en que tú mires hacia delante para abrir posibilidades y te enfoques en ese futuro, el pasado se queda atrás solito. Ustedes me dicen, "Quiero dejar atrás el pasado." Hagan de cuenta que están haciendo, o sea, si yo quiero ir al 2026 con mi silla. Aquí vengo a a programar el 2026 cargando mi silla, cargando toda mi porquería. Cuando me dicen, "Lo quiero soltar." Es como yo quiero avanzar, pero quiero seguir con esta historia porque aunque digas que la quieres soltar, si esa historia no te definiera y no fuera parte de tu identidad, ya la hubieras soltado. Para soltar las cosas hay que saber a qué más agarrarse. Si yo me voy a soltar de mi ex, de mi novio, es porque estoy dispuesta a agarrarme fuerte de mí. Si yo voy a soltar un patrón tóxico con mi familia, es porque estoy dispuesta a agarrarme del patrón sano dentro de mí.
Entonces, soltar historias, seguir creyendo que tienes que soltar el pasado, que tienes que soltar historias, es creer que tú sigues siendo esa persona y que hasta que tú no sueltes eso, no te puedes agarrar de ti. Y es al revés. Yo me agarro de mí, yo me agarro de la identidad que quiero encarnar ahora, yo me agarro el futuro que quiero crear ahora y porque me agarré, dejé de agarrarme la silla, me agarré de la mesa, en el vivir agarrada de la mesa, la silla solita, eventualmente se va. ¿Entienden la metáfora? Se las tomo. No sé si alcanzan a ver ahí la silla porque ahora me está preparadeando la pantalla, pero aquí está la silla. Yo quiero avanzar al 2026. Aquí está mi pasado. Yo quiero avanzar al 2026 y voy soltando poco a poco. Voy soltando al 2026. Pero como estoy identificada con esa historia, como yo creo que soy esa historia, como yo creo que soy esa persona, como me encanta revivir mi historia de dolor, creer que tengo que sanar mis patrones, entonces por más que yo la suelto, pues luego la vuelvo a agarrar porque yo no sé cómo ser sin esta silla, sin este pasado.
Entonces, doy tres pasitos para para el futuro y luego me regreso y la vuelvo a traer para acá porque ah, me falta mirar el vínculo con mis padres, ah, me falta perdonar por todo lo que me hizo, no me hizo y así. Y entonces así voy, dos pasitos para adelante, uno para atrás. Pero esto solo es por una cosa, porque yo solita me creí que mi pasado pesa demasiado para permitirme avanzar y esa solo es una creencia que te estorba un chingo. En cambio, si yo agarro, veo a mi pasado, este es mi pasado. Digo, sí, sí pasó, sí existe. Sí estuvo de la fregada. Me doliste horrible. Pero, ¿qué crees? Ya pasó y ahora me toca avanzar. Y entonces yo lo que hago es simplemente avanzar hacia el futuro. ¿Dónde quedó la silla? Ahí atrás. ¿Dónde quedó el pasado? Atrás. Porque yo avancé. No me quedé a resolver, no me quedé a entender, no me quedé a soltar, no me quedé a perdonar, no me quedé a hacerle rituales de despedida. Yo solo avancé, dejé de agarrarme de mi silla y me agarré del hermoso paisaje que tengo allí enfrente y me convertí en la persona por mis creencias, por mi sistema nervioso, por mi forma de sostenerme a mí misma. Me convertí en la persona que dejó de necesitar andar cargando esa historia.
¿Qué necesito para poder? O sea, para poder soltar tengo que saber a qué me voy a agarrar cuando suelte. ¿Qué necesito para poder agarrarme de eso? Necesito una nueva identidad. Necesito querer dejar de ser el hombre o la mujer despechada que no puede soltar a su ex. Necesito dejar de ser la mujer carente que se tiene que tronar todos los dos cada mes porque no sabe dónde va a sacar dinero. Necesito dejar de ser la persona que siempre está peleando con su familia porque la han tratado horrible y es el hermano el que todo el mundo envidia y tengo que querer renunciar a esa identidad. Es para eso vinieron de este curso. Okay.
Entonces, su primer ejercicio, su primera tarea es hasta todos los días. 5 minutos. Este ejercicio no nos tomó más de 5 minutos. Y estoy diciendo 5 minutos pensando que su cuerpo tenga mucha resistencia y mucha ansiedad, mucha tensión respecto al tema que vayan a trabajar. Entonces, pensando que hay mucha resistencia en tu cuerpo al pensar en dinero, por ejemplo, a lo mucho te tomarás 5 minutos respirarlo. A lo mucho. A veces es en un minuto, en dos, en tres. Estoy pidiendo 5 minutos. al día para cambiar radicalmente tu sistema nervioso respecto al dinero. 5 minutos al día respirando. O sea, ni siquiera tienes que recordar una frase, un decreto, una ABC, nada. Respirando las partes de tu cuerpo que sienten tensión cuando piensan el dinero. No te estoy pidiendo mucho. Y sin embargo, lo que te vas a dar a ti misma con eso es el gran cambio que siempre has pedido y lo vas a hacer, insisto, no solo con el dinero, sino con las metas que escribiste. Te imaginas a ti mismo, ¿no? Te visualizas logrando esa meta, ese objetivo y eres honesto contigo y te preguntas, ¿dónde está la tensión en mi cuerpo? Y esa parte de tu cuerpo le puede sacar información, le puedes preguntar, "¿Qué estás tratando de decirme? ¿Qué edad tienes? ¿Qué tengo que mirar aquí?" A veces recibirás respuestas, a veces no. Eso depende de tu apertura comunicarte con tu cuerpo, pero no importa si no te da información. O sea, puede que no te dé información hablada, pero la información te la está dando, la información más valiosa te la está dando con la sensación corporal, con la tensión, con la rigidez, con el aceleramiento cardíaco, con el la dificultad para respirar. Esa es la información valiosa, es todo lo que necesitas, porque esa esa respuesta de tu cuerpo, acuérdate que viene de dónde? De tu cerebro, de tu, o sea, de tu neurobiología. Si tú cambias esa respuesta nerviosa y neuronal, cambia automáticamente tu forma de pensar respecto al dinero o a tu viaje o a tu pareja o lo que sea, porque entonces la información que el cuerpo manda a la mente es de paz, es de no lucha, de no huida, de no colapso, es de "puedo sostener". Sí, queda claro.
Hasta aquí bien. Al ser este un trabajo de sistema nervioso, van a sentir muchísimo cansancio el día de hoy, muchísimo. Puede ser que ahorita ya empiecen a sentir así como de, "Ay, güey, ah." Es completamente normal, ¿okay? No se asusten, dense chance y si, o sea, si se sienten muy cansados, descansen. Y lo que les voy a pedir es que se hidraten mucho, que tomen agua.
Entonces, vamos a hacer un descanso de 10 minutos. Son las 11:42 en mi reloj. En estos 10 minutos les pido que se hidraten y que traten de no darle vueltas y de entender nada de lo que hemos hablado hasta ahorita. No le den vueltas, no traten de, "Es que yo hice el ejercicio y sentí, ¿será que tenía que ver con mi padre?" Porque no, no, no, no hagas eso. Si tú le das vueltas y te pones a analizarlo, deshaces todo el trabajo que ya hiciste a nivel sistema nervioso, porque lo que le estás diciendo a tu cuerpo es, "Alerta, cuidado. Esto no está resuelto hasta que yo lo entienda." Entonces, regresa al modo hipervigilancia e hiperalerta. ¿Okay? Tómate 10 minutos para de verdad distraerte. Si puedes salir al aire libre que te dé el sol, maravilloso. Y si no, por lo menos toma mucha agua y regresamos en 10 minutos. Okay. Vamos, hasta ahora. Vamos bien. Van cayendo los 20es.
Solo para aclarar, yo no digo que todas las demás terapias, técnicas y demás no funcionen, al contrario, todo funciona. Si no funcionara, también no habrías llegado hasta aquí. Todo funciona, pero quiero que te quede claro que si tú no aprendes a sostenerte como adulta en tu nueva identidad después de cualquier terapia que tomes, de nada te sirve la terapia. Tú puedes ir a terapia, que te caigan 20s, entender 1000 cosas, comprometerte un millón de cosas, pero si saliendo de la terapia, del curso, el retiro o lo que sea, sigues siendo la misma persona y no eres capaz de sostenerte desde tu identidad adulta, vas a seguir repitiendo patrones.
El tema de este curso es justamente ayudarte a encarnar tu identidad adulta, hacerte cargo de ti entre una terapia y otra, entre un curso y otra, entre una sesión y otra, que sin importar en qué momento de tu vida estés y sin importar en qué crisis entres, qué problema tengas, tú seas capaz de autorregularte y autosostenerte. Y siempre, siempre, siempre lo primero que tienes que saber regular y sostener es tu cuerpo. Tu cuerpo siempre es el primero en hablarte, no es tu cabeza, es tu cuerpo.
Entonces, si tú tienes una crisis de de repente algo en el trabajo, se te atoró y todo, tienes que presentar el informe 2 horas, ahí necesitas un adulto. Ya no, ya no estás en edad de entrar.
En crisis, ya no estás en edad de agobiarte y apanicarte y frustrarte. Estás en edad de decir, "Okay, okay, okay, ya siento así el corazón, ya me estoy mordiendo las uñas, okay, respiro y le digo a mi cuerpo, tranquilo, no estamos en peligro porque aunque tenga que presentar un un reporte en el trabajo dentro de una hora y no tengo nada, no importa porque soy adulta y tengo las capacidades. En el peor de los casos, pues veré cómo resuelvo, pero aquí estoy yo, la adulta, la conciencia adulta. Acompaño a ti, mi querido cuerpo, que está sosteniendo todo este caos y estos pensamientos negativos. Sí, ese es tu primer ejercicio para hacerte adulto, no solo para reconfigurar tu sistema nervioso y atraer lo que quieras, hacerte adulto, saber acompañarte, saber regularte.
¿Qué es regular? ¿Qué es la regulación emocional y la regulación nerviosa? Es la capacidad de no identificarte con tus emociones y con las respuestas de lucha o huida. Eso es la autorregulación. No, autorregularse no significa no sentir, no significa hacer menos tus emociones ni minimizar tus problemas, significa quedarte contigo en tu centro mientras transitas la crisis, la emoción, la catarsis, el duelo, lo que sea, desde esta parte de ti que sabe que va a salir adelante, que sabe que puede, que sabe que tiene las capacidades, esa es tu nueva identidad.
Sin identidad adulta, sin ser, o sea, tu mejor versión de ti no es la versión que todo le sale bien y viaja por el mundo y es millonario. Esas cosas son consecuencia de tu mejor versión. Tu verdadera mejor versión es la versión de la edad emocional que tienes hoy. La edad emocional que tienes o deberías tener hoy es la de un adulto, no la de un niño. La mejor versión de un niño es ser un niño, ¿no? De la edad que sea. Un niño. La mejor versión de un niño de 8 años es ser capaz de ser un niño, no un adultito que tenga que cuidar de sus hermanos. La mejor versión de un adolescente de 15 años es ser adolescente, ser rebelde, pelearse con el mundo, odiar a su madre. Esa es la mejor versión del adolescente porque esa es la edad emocional que le corresponde en ese momento. Pero si tú ya tienes más de 20 años, ya no puedes actuar como niño chiquito. Esa no es tu mejor versión.
Sí. Cuando tú actúas como adulto, la vida te trata como adulto porque tu cerebro, tu sistema reticular activador, uno atrae, es decir, se enfoca en las cosas de adulto, las cosas que un adulto puede sostener. Un adulto puede sostener mucha abundancia, un trabajo padrísimo, puede sostener el éxito, puede sostener una relación sana. Un niño no puede. Entonces, ¿qué tenemos que hacer? Generar un sistema nervioso de adulto con una madurez emocional de adulto que pueda crear una vida de adulto. Los viajes, el éxito, la relación, el el proyecto, todo eso es consecuencia del adulto.
Tener dinero no te ha hecho adulto emocional. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo? En otros momentos de tu vida has conseguido lo que querías, quizás no todo, pero sí has conseguido partes. En algún momento conseguiste tener la cantidad de dinero que que querías tener, conseguiste el viaje que querías hacer, conseguiste la pareja que querías tener, lo conseguiste. Pero a nivel emocional seguiste siendo un niño. Tener lo que querías no te hizo madurar. Es al revés. Maduras y entonces obtienes lo que quieres.
Sí. ¿Cómo se madura? También tenemos muy confundido la madurez con con el dejarme morir lentamente y aborrirme el resto de mi vida. A veces creemos que ser adulto es ser aburrido y es justo el revés. Ser adulto es tener toda la libertad de ser quien tú quieras y hacer lo que se te hinche tu regalada gana desde un lugar de responsabilidad y de respeto y de conciencia y de poder. Es mucho más divertido ser adulto que ser un niño. El niño necesita permiso. El niño necesita que lo estén cuidando, que lo estén acompañando, que le digan qué hacer. Y el niño tiene muchísimas limitaciones. El adulto no. El adulto el mundo es para él.
Entonces, madurar a nivel sistema nervioso, a nivel emocional, significa ser capaz de mirar la vida entera como es, tal como es, con sus problemas y sus cosas que no me gustan. Mirar la vida y decir, "No pasa nada porque yo me hago cargo." No importa. Y para eso, insisto, se lo decí hace rato, para eso tenemos que dejar de mirar el pasado, tenemos que dejar de creer que tenemos que sanar y el vínculo con mis padres y ahora tengo mis heridas de la infancia y ahora tengo mis traumas y ahora tengo mis tipos de apego y ahora tengo las lealtades ancestrales y siete generaciones para atrás, no [ __ ] no termino nunca. El adulto que ya maduró a nivel sistema nervioso y a nivel emocional ya entendió que ya no tiene que mirar hacia atrás. Que toda esa información que a lo mejor sí sigue pendiente de trabajarse o de mirarse, le va a ser revelada en el momento que de verdad se requiera. Y cuando de verdad se requiera mirar esa información, como el adulto ya está en su lugar y está en sí mismo, entonces solito puede hacerse cargo a través de su cuerpo y a través de las distintas herramientas que ha adquirido a lo largo de su vida, porque herramientas te aseguro que tienes un chorro. La pregunta es, ¿las aplicas?
Vives en la identidad de la persona que no solo ha tomado millones de cursos y leído millones de libros de autoayuda y tomado millones de terapias. Tienes la identidad de una persona que sabe aplicarse a sí misma lo que ha aprendido, que vive en congruencia con todo lo que ha estudiado? Eso es lo que estás aprendiendo aquí. Si tú aprendes a regular tu cuerpo, como te lo acabo de enseñar, tienes el 80 del% del camino recorrido.
Ahora, hay dos cosas que se interponen muchísimo en nuestra capacidad de encarnar esta nueva identidad, de convertirnos en adultos, de lograr lo que queremos. Miedos y creencias. Todo lo demás es adicional, que si las lealtades, que si los tipos de apego, todo proviene de lo mismo, creencias y miedos. ¿Okay? Si tú sabes trabajar tus creencias y sabes trabajar tus miedos, el camino es de bajada. Nada te detiene. Nada te detiene. Y es lo que te voy a enseñar a trabajar ahora.
Entonces, ya viste que para lograr tus metas para el próximo año, primero que nada, tienes que ver cuál es la respuesta nerviosa de tu cuerpo ante esas metas o objetivos. Irregular esas esa respuesta nerviosa es mucho más sencillo de lo que tú creías. Ya lo viviste, ya lo practicaste. Ahora solo es cuestión de que tú decidas hacerlo todos los días. Todos los días. Imagínate si todos los días le dedicaras 5 minutos a regular tu sistema. Eh eh de respuesta nerviosa ante el dinero. ¿Cuánto crees que pueda cambiar tu relación con el dinero de aquí a un mes? Si tú pudieras sentir la paz que sentiste hace rato con el ejercicio, cada vez que te pagan, cada vez que cobras, cada vez que tienes dinero, cada vez que lo gastas, cada vez que hablas de dinero con alguien, 1000, 8000, ¿cuánto crees que cambiaría tu relación con tu dinero? Con 5 minutos al día. Si aparte le quieres dedicar 5 minutos a regular tu sistema nervioso con tu pareja o con los hombres o las mujeres en general, con el trabajo, con la familia, pues imagínate lo que eres capaz de crear en nada de tiempo. O sea, el tiempo que te tome depende de ti, de tu nivel de compromiso, consistencia. ¿Sí?
Entonces, primer paso para convertirme en la persona que digo que quiero ser en el 2026, regular mi sistema nervioso a través de la respiración. Eh, con los tappings me cambia la la neurona. Ahorita vamos a hablar de del tapping, del shifting en particular y cómo lo vas a utilizar. ¿Okay? Pero primero quiero que trabajemos creencias y miedos.
Segundo paso, Claudia nos puso el ejemplo que cuando pensó en su viaje, lo primero que le vino fue, "¿Cómo lo voy a hacer? ¿Cómo lo voy a lograr?" A, eso es una mezcla de miedo con creencia. No expresó directamente la creencia, pero la creencia es no me siento capaz de lograrlo. El miedo es y si no lo logro y si paso un año más deseando esto, yo otra vez no puedo lograrlo. Entonces quiero que mires las cinco cosas que escribiste. Escoge una de ellas. Y quiero que te preguntes, ¿cuál es mi creencia negativa sobre esto?
Entonces, de nuevo, voy a escoger un conejillo de India Salazar y vamos a trabajarlo. Joana Pérez. A ver, Jona, habla. Hola, Perla. Hola, Joana. A ver, cuéntame qué meta o objetivo escogiste. Escogí aplicar para mi doctorado. Okay, perfecto. ¿Qué creencia negativa crees tú que tienes al respecto? Que no voy a ser seleccionada. Perfecto. ¿Dirías que esa es más una creencia o un miedo? Un miedo que tengo. Okay. Vamos a buscar entonces la creencia debajo de ese miedo. La creencia te suena que podría ser no soy tan buena o no soy tan capaz. Sí. Perfecto.
Entonces, cada uno de ustedes va a elegir su creencia. No puedo, no tengo el dinero, no tengo el tiempo, no sé cómo, no valgo suficiente, no lo merezco, no soy suficientemente bueno. Cada quien escoja su creencia y van a seguir exactamente el mismo proceso que yo voy a hacer aquí, ¿okay? Tienen que seguirlo al pie de la letra cada uno de ustedes. No se pongan a escribir, no se pongan a porque si no pierden la oportunidad de experimentarlo. Okay.
Entonces, yo te voy a hacer una serie de preguntas y lo que yo necesito es que tú contestes con una, dos palabras, una frase máximo. ¿Sabes? No quiero que te metas a sobreanalizar ni a sobreentender las cosas, sino que me contestes con lo primero que te venga lo más cortito y conciso posible. ¿Okay? En todo momento vas a tener tus ojos cerrados y eh insisto, vas a contestarme lo primero que venga y luego yo te voy a pedir que sientas las cosas y cuando te pida que sientas las cosas quiero que sientas físicamente y también emocionalmente. Okay. Sí.
Bien, entonces piensa en la creencia, no soy suficientemente buena para ser elegida. Cada uno de ustedes piensa en su creencia. ¿Listo? Okay. Cuando piensas en esta creencia, ¿qué te hace sentir? ¿Qué sientes cuando piensas en eso? Física y emocionalmente. Tú me tienes que contestar, Joh. Me siento ignorada. Okay, perfecto. En tu cuerpo, ¿dónde lo sientes? En mi pecho y en mi estómago. Okay. Siente eso que me acabas de decir. Te sientes ignorada en tu pecho y en tu estómago. Dime brevemente qué sucede en ti, es decir, en tu cuerpo, en tu forma de actuar, de hablar, de elegir, de sentir. Cuando estás en esa creencia de no soy suficientemente buena y en esas sensaciones, ¿qué sucede en ti? Siento un nerviosismo. Perfecto.
Piensa en tu creencia, piensa en ese nerviosismo y dime, ¿qué tendría que pasar para que tú dejaras de creer que no eres suficientemente buena para ser elegida? Ser valiente e intentarlo. Okay. ¿Cómo te sentirías física y emocionalmente si fueras valiente y lo intentaras? Imagínate que ya eres esa mujer valiente que lo está intentando, que a pesar de que tiene dudas no se da por vencida y lo intenta. ¿Cómo se siente ser esa mujer? Libre, vista. Perfecto. Siéntelo en tu cuerpo, siéntelo emocionalmente. Observa que se abre, que se expande, que se relaja. Y cuando estás siendo esa mujer que a pesar de que duda se la cree y es valiente y lo intenta, ¿qué nueva creencia positiva adoptarías en este escenario? De relajarme y de creer en mí. ¿Cómo lo podrás poner en una frase de creencia positiva? De creérmelo yo misma que sí puedo. Lo podríamos poner así. Elijo creer en mí y en que si puedo. Elijo creer en mí y que sí puedo. Okay.
Vuelve a decir esa frase y siéntela. ¿Cómo se siente física y emocionalmente? Feliz, menos tensa. ¿Qué sucede en ti? ¿Cómo actúas? ¿Cómo te sientes? ¿Cómo te mueves cuando estás en esta creena, en esta creencia sintiéndote feliz y menos tensa? Me siento vista. ¿Y cómo se siente eso en tu cuerpo? Relajada. Muy bien. Toma una respiración profunda. Exhala. Lento por la boca. Abre tus ojos. Y ahora piensa en tu creencia limitante. No me siento suficientemente buena para ser elegido. Todavía está ahí. Piensa en Elijo creer en mí y en que sí puedo. ¿Cómo se siente cuando lo piensas? Que miro con más claridad. Si te imaginas, te visualizas aplicando para tu doctorado, ¿qué sientes? Confianza en mí misma. Wow. Gratitud, emoción. Y ahí viene una liberación. Deja salir. Sí. Muy bien. Excelente trabajo. Gracias. Gracias a ti.
Ahora tu tarea, la tarea para todos después de hacer este ejercicio cuando ya encontraron su creencia positiva es todos los días. Cada que piensas en eso, puedes hacerlo aquí en el centro de tu pecho el tapping o puedes hacerlo aquí en tu mano. Repetirte esa creencia. Elijo creer en mí y en que sí puedo. En mí que sí puedo. Elijo creer en mí y en que sí puedo. Elijo creer en mí y que sí puedo. Y elijo creer en mí y en que sí puedo. Tres veces seguidas. Y elijo creer en mí y que sí puedo. Envuelves tu muñeca inhalas y exhalas. Paz. Paz. Cada que te acuerdas lo haces. El chiste es, ¿no?, o sea, ahorita ¿qué hicimos? Hicimos un cambio de creencias a nivel neuronal y a nivel este fisiológico. Ahora hay que anclarla. Todos los días. Hay que reforzar esta nueva identidad que ya conseguí. Entonces, te sugiero, apunta tu nueva creencia y todos los días cuando te acuerdes, haces este tres veces seguidas va a seguir anclando esta nueva identidad, esta nueva creencia. Okay. Muchísimas gracias, Pela. Gracias a ti, hermoso trabajo. Gracias. ¿Cómo están los demás? Este ejercicio se les va a mandar por escrito junto con la grabación. Se les manda un PDF con las instrucciones de cómo hacer este ejercicio y otros dos ejercicios que les puse ahí para trabajar creencias. Okay. Cada vez que ustedes quieran lograr algo, quieran hacer algo, simplemente cachen, de repente descubran que tienen una creencia limitante, hagan este ejercicio inmediatamente.
Este ejercicio se llama eh shifting de creencias. Shifting, no solamente tapping. Este, quienes ya estudiaron la la certificación lo saben. Shifting es una metodología de cambio de redes neuronales, de regulación del sistema nervioso, de cambio de identidad, que implica muchas herramientas. Esta es una de ellas. ¿Qué pasó con este con este ejercicio que hicimos? Nos han hecho creer que cambiar creencias, cambiar patrones, cambiar cosas es superclicado, ¿no? Y hay que rascarle muchísimo. Yo hoy te estoy enseñando una nueva realidad. Nada es complicado cuando lleva de por medio al cuerpo. Mientras tú incluyas a tu cuerpo en en la ecuación, todo se puede cambiar. Y si se fijan, las preguntas que que hice son brutalmente sencillas. ¿Qué sientes? Es la única pregunta que debería importarte en la vida. ¿Qué siento física y emocionalmente? ¿Qué es lo que esto me hace sentir física y emocionalmente?
Entonces, este proceso está diseñado para que pasemos a nivel emocional, mental y biológico, que pasemos de un estado mental y emocional negativo a un estado fisiológico, mental y emocional positivo. Todo a través de las sensaciones corporales y emocionales. Cuando tú eres capaz de sentir en tu cuerpo esta nueva identidad, esta nueva creencia como si ya fuera una realidad, tu sistema nervioso y tus neuronas se reconfiguran automáticamente. Tú eliges tu nueva creencia, ¿no? Ahorita Joan escogió su creencia. Elijo creer en mí y en que sí puedo y lo siento como si fuera real. Lo estoy sintiendo en mi cuerpo. No necesito nada más para cambiar esta red neuronal. La red neuronal ya cambió. En el momento que yo pueda sentirlo, ya cambió. Si yo voy y compruebo, a ver, voy a volver a pensar en mi creencia negativa, todavía la siento como real. Si todavía la siento como real, repito el ejercicio igualito. Vuelvo a hacer los mismos pasos que están en el PDF que les vamos a mandar y lo repito las vez que sean necesarias hasta que yo cuando piense en mi creencia negativa ya no la sienta como real. Una vez que ya no la siento como real, que ya puedo sentir al 100% mi nueva creencia positiva, ya hay una reconfiguración de redes neuronal y de sistema nervioso. ¿Qué tengo que hacer? Sostenerla. Porque es lo que les digo, cuántas veces hemos ido a un curso, un retiro, a un una plática, salimos así de, "Wow, me cambió la vida. Tres días después vuelvo a ser la misma persona con los mismos patrones." Eso sucede porque no sostengo la nueva identidad, no sostengo el cambio que ya se había producido en mí. Entonces, una vez que ya encontraste tu creencia positiva y que ya la sientes como real, que ya hay reconfiguración de neuronas, hay que sostenerlo. El shifting, ¿no? El tapping es una forma maravillosa de anclar información en tu cuerpo. Solo tienes que hacer aquí. Esta es mi nueva creencia. Esta es mi nueva creencia. Esta es mi nueva creencia. Paz. Puedes hacer aquí también tres veces repites la creencia. Paz. ¿Por qué sirve? ¿Por qué sirve el tapping? Porque el tapping se hace en puntos del cuerpo relacionados con los meridianos de acupuntura, ciertos puntos de los meridianos de acupuntura que son los que tocamos en shifting. En shing no tocamos todos los puntos que toca el tapping tradicional por razones que no me da tiempo de explicar aquí, pero con los con tocar este punto que es el timo o acá el karate ch estamos tocando muchísimas terminaciones nerviosas y muchísimos puntos energéticos que nos permiten liberar o anclar información de forma biológica desde la perspectiva de encuentro sagrado, que no es la misma que el tapping tradicional. El tapping sirve como método para anclar información en el cuerpo o liberar información en el cuerpo, igual que la respiración, igual que la terapia somática. ¿Sí? Entonces, esta es tu forma de anclar tu nueva creencia. La tienes que anclar. Si no la anclas y no te la estás repitiendo al menos 7 días, se te va a olvidar y vas a volver a caer en el mismo patrón. Sí. Cualquier creencia, la que me digan, se puede trabajar y cambiar radicalmente con este ejercicio. La que quieran, la que quieran. No sé qué hacer el ejercicio. Y en el PDF les puse otros dos ejercicios más sencillos que también sirven brutalmente. Pero si por algo ven que alguno de los otros dos ejercicios no les funcionan, vayan a este que es el número dos. O sea, viene ejercicio uno, ejercicio dos, ejercicio tres. Este es el ejercicio dos, pero ahí tienen otras dos formas de trabajar creencias. ¿Okay? Entonces, cuando yo pienso en mis metas y en todo lo que quiero hacer y todo lo que quiero lograr y me viene voz en mi cabeza que dice, "No es cierto, no vas a poder, lo que sea, directo a esto y no hay forma de que algo te detenga."
El otro obstáculo en el camino de encarnar nuestra verdadera identidad son los miedos. Entonces, yo les voy a hacer, fíjense, yo les voy a hacer una serie de preguntas. Vamos a definir la visión cuántica de su nueva identidad, quién quieren ser a partir de ahora. ¿En quién se quieren convertir? Estas preguntas también se las voy a mandar en PDF. Ahorita las van a ir contestando, no las tienen que contestar ahorita por escrito, prefiero que las sientan, que las vivan, ¿okay? Que vayan visualizando y contestándose en su mente y en sus emociones. Pero estas preguntas, este PDF lo vas a utilizar para que cada vez que tú quieras manifestar, materializar algo en tu vida, usa estas preguntas para definirlo a nivel energético, emocional y biológico. ¿Okay?
Entonces, yo les voy a hacer estas preguntas. Vas a ir tú definiendo quién quieres ser a partir de ahora y solitos los miedos que tengas al respecto van a ir surgiendo, ¿no? O sea, yo me puedo visualizar como, no sé, quiero ser una mujer ejecutiva que va caminando por la calle, tacón con su portafolio, ¿no? Por decir algo. Y el simple hecho de visualizarme así me da un hoyo en el estómago porque a lo mejor me da miedito este dejar la comodidad de andar en chanclas y tubos todos los días y de trabajar en mi casa, ¿no? Entonces siento un miedito aquí en la panza. Eso es lo que tú tienes que notar para que después puedas trabajar ese mía. Sale.
Entonces, les voy a pedir que de preferencia cierren sus ojos para que se puedan concentrar y lo puedan vibrar profundamente y solito se van a ir contestando ustedes las preguntas. ¿Okay? ¿Cómo quieres verte y sentirte contigo mismo y con tu vida a partir de ahora? ¿Cómo te quieres ver físicamente? ¿Cómo te quieres ver en actitud? En forma de hablar, en forma de moverte por la vida, de moverte con el dinero, de moverte en tus relaciones personales, familiares, en tu trabajo. En esta nueva visión, de esa nueva identidad, ¿qué detalles puedes notar en esa visión de ti misma? A lo mejor lo que notas es la forma en que estás vestido o la forma en que caminas ahora, tu postura corporal, tu forma de comer, de hablar o notas el detalle de que hay más luz en tu casa y en tu vida. Observa los detalles de esa nueva identidad, de esa nueva vida, esa nueva imagen. ¿Cómo es tu día a día cuando ya estás encarnando esa identidad y esa vida que quieres? ¿Cómo se ve un día en tu vida desde esa nueva identidad? ¿Qué tan fácil y qué tan rápido o tan lento lograste manifestar esta nueva identidad? ¿Cómo ha cambiado tu vida, tu cuerpo, tus relaciones desde que empezaste a encarnar esta nueva identidad tuya? ¿Qué beneficios trae al mundo esta nueva versión de ti? ¿Qué beneficios trae para tu familia, para tu economía, para tu trabajo, para tus amigos, para tus parejas, para tu salud? ¿En qué clase de regalo o contribución te conviertes para el mundo con esta nueva identidad? ¿Qué piensan los demás de ti cuando estás en esta identidad? Tanto las personas cercanas a ti como las no tan cercanas. ¿Cómo te miran? ¿Qué opinan de ti? Y una vez que ya estás en esta identidad, ¿cuál va a ser tu siguiente paso? Desde aquí, ¿qué vas a elegir? ¿Cuál va a ser tu siguiente caración? ¿Qué vas a manifestar? ¿Quién vas a ser? ¿Hacia dónde vas? ¿Y con quién vas? Y ahora echa un último vistazo a toda esta manifestación de tu nueva identidad, tu nueva vida y pregunta Pregúntate, ¿cuál sería el mayor miedo o el mayor peligro si yo lograra esto? Listo. Abre tus ojos.
Ya todos identificaron su miedo. Vamos a dejarlo tantito a un lado para hacer un paréntesis. ¿Lograron todos en mayor o menor nivel visualizar esta nueva identidad, esta nueva vida? Lo prim, el primer paso para poder encarnar esta nueva identidad es entender con objetividad, sin juicio, sin culpa, que yo no soy hoy esa persona que estoy viendo allá enfrente. Primero que nada, quiero que reconozcas dónde estás hoy en relación a esa nueva identidad. Solo reconocerlo, solo decir, "Okay, yo me estoy viendo como una persona con un negocio super exitoso y hoy todavía ni ni negocio tengo. Sin juicio, está bien. Solo tienes que reconocer dónde estás porque no puedes ir hacia donde quieres y no sabes dónde estás. Y a la vez no hay peor marinero que el que no sabe hacia dónde navegar. Tú ya sabes hacia dónde quieres navegar, pero tienes que saber cuál es tu punto de partida, de qué puerto estás saliendo, qué tan cercana es tu visión y tu versión o identidad actual a la versión de ti que quieres encarnar. Si hay mucha distancia entre una y otra, no pasa nada, porque la distancia se acorta con trabajo somático, es decir, perdiéndole el miedo a esa versión de ti, trabajando tus creencias y trabajando tus miedos y todas esas herramientas las vas a adquirir hoy. Si la distancia es corta, dices, "Yo ya estoy muy cerca de ser esa persona que estoy visualizando." Entonces, ¿qué te falta para hacerlo? Sostenerla todos los días. Congruencia y consistencia es todo lo que te falta.
Entonces, necesito que entiendas que no está mal que veas muy lejos tu visión, porque no está lejos en el tiempo y no está lejos en el esfuerzo. Está lejos en la creencia de que te va a costar mucho trabajo. Está lejos en la creencia de que es muy difícil y tienes mucho que sanar y mucho que aprender y mucho que liberar antes de llegar a ser esa persona. Esas creencias las trabajas con el ejercicio que te acabo de dar. ¿Entiendes? No está lejos, no te falta mucho para ser esa persona. Solo te falta renunciar a ser la persona que eres hoy. Y la persona que ha sido hasta hoy es una persona que ha decidido no trabajarse a diario, no sostener a diario los cambios que según esto ha logrado. Pero tú ya hiciste una lección, por eso estás aquí. Aquí a este curso solo vino la gente, porque eso es lo que yo le pedí a la vida, que de verdad pueda sostener las herramientas que yo les voy a dar. Tú sabes que puedes sostenerlo. Sí lo sabes, si no estarías aquí. Entonces, no estás lejos de ser la persona que siempre has deseado ser. Estás más cerca de lo que crees, pero sí tienes que estar dispuesto a renunciar a la versión de ti que cree que no puede, que es muy difícil, que está cabrón. Y no tienes pretexto para no renunciar a esa persona porque ya te di el ejercicio para cambiar esa creencia. Sí.
Okay. Ahora, ¿ya identificaste tu miedo? La última pregunta que te hice fue, ¿cuál es el mayor miedo, el mayor peligro de encarnar esta versión de mí? Sí. Okay, vamos a [ __ ] un conejillo de Paulina Ruiz. Hola, hola, hola, Paulina, cuéntame, ¿cuál sería tu mayor miedo o el mayor peligro de encarnar esta versión de ti? No saber qué hacer con mi tiempo. Perfecto, me encanta. Okay, entonces vamos a hacer el ejercicio. Todos agarran su miedo y van a hacer el ejercicio junto con Paulina con su propio miedo. Okay. Eh, entonces quiero que digas, me da miedo no saber que hacer tiempo. Me da miedo, no me da miedo no saber qué hacer con mi tiempo. Perfecto. Cuando dices eso, ¿qué sientes en tu cuerpo? La espalda tensión. En la espalda tensión. Perfecto. Si esa voz que está hablando, que dice que tiene miedo de no saber qué hacer con su tiempo, tuviera una edad o fuera una etapa de tu vida, ¿qué edad tendría esa voz o qué etapa de tu vida representaría? Lo que se me vino fueron 2 años. ¿Te acuerdo? Piensa en una niña de 2 años o en ti de dos añitos, no sabiendo qué hacer, ni con su tiempo, ni con la vida, ni con nada. Esa niña, ¿qué necesita? Contención. Necesita un adulto que le diga que no pasa nada.
Entonces, si quieres puedes cerrar tus ojos o no, como tú prefieras. Visualiza esa parte de ti que tiene 2 años, que siente miedo de no saber qué hacer con su tiempo y lo siente en la espalda. Y dile a esa niña, tranquila, tranquila, todo va a estar bien. Todo va a estar bien. Yo me encargo. Yo me encargo. Y observa qué siente esa niña y qué cambia en tu cuerpo. Baja la atención. Perfecto. Ahora quiero que te preguntes, ¿qué sabe mi parte adulta? Sobre este miedo cuando yo no estoy asustada. Yo desde mi adulta, ¿qué sé de verdad respecto a no saber qué hacer con mi tiempo? Como la parte de estar sola de Ajá. La parte de ti que que siente miedo solo es una parte de ti, no eres tú la totalidad, ¿okay? Es tu parte niña de 2 años. Dentro de ti también hay una adulta. Esa adulta no siente miedo. Esa adulta sabe algo sobre el miedo no saber qué hacer con tu tiempo. ¿Qué sabe que puede hacer con su tiempo? Hacer ejercicio, disfrutar la vida. Exacto. Exacto.
Entonces, que esa adulta, imagina que tú, la adulta le dices a esa niña, "Tranquila, tranquila. Yo sé que con todo ese tiempo libre Yo sé que con todo ese tiempo libre puedo hacer ejercicio. Puedo hacer ejercicio. Puedo pasear. Puedo pasear. Puedo salir con gente que me caiga bien. Puedo salir con gente que me caiga bien. Puedo crear cosas nuevas. Puedo crear cosas nuevas y disfrutar la vida. Y disfrutar la vida. Siguiente pregunta. ¿Dónde en tu cuerpo sientes un poquito más de calma, apertura o posibilidad? En el estómago. Perfecto. Lleva tu mano a tu estómago y respira hacia ahí. Respira hacia el estómago. Inhala, lleva aire al estómago y exhala. Saca cualquier tensión que todo esté ahí. Imagina que esa apertura, ese bienestar en tu estómago se expande un 5% más. Un 5% más intensa. Y ahora desde esta identidad adulta que puede contener y acompañar a su niña de 2 años que tenía miedo. Dices en voz alta, "Yo camino, yo camino como la versión de mí. como la versión de mí, que siempre sabe qué hacer con su tiempo. Que siempre sabe qué hacer con su tiempo. Y cómo disfrutar la vida. Y cómo disfrutar la vida. ¿Cómo se siente eso para ti y para tu cuerpo? Bien. Bien. Quiero que pienses en Me da miedo no saber qué hacer con mi tiempo. Me da miedo no saber qué hacer con mi tiempo. ¿Todavía se siente real? No. ¿Hay algún otro miedo que haya surgido ahorita? No. Pregúntale a tu niña de 2 años. ¿Todo está bien? Todo está bien. ¿Estás de acuerdo? ¿Estás de acuerdo? Y que te contesta que sí está bien. ¿De acuerdo? Una respiración profunda. Abre tus ojos. Y última pregunta, ¿qué qué micro micro acción, una acción chiquitita puedes hacer hoy que tu que tu versión con miedo no haría? O ¿qué microacción puedes hacer hoy para probarle a tu niña de 2 años que no hay nada que temer? Por ejemplo, pasarte una hora sin hacer nada, escribirle una carta, eh, no lo sé. ¿Qué microacción se te ocurre? Escribir. Perfecto. Es tu compromiso como adulta y madre de esa niña cumplirle esa acción. Sí. Última prueba. Piensa en qué voy a hacer con todo ese tiempo libre. ¿Qué voy a hacer con todo ese tiempo libre? ¿Qué sientes? Tranquila y que en realidad sí sé qué hacer, pero no me atrevo, ¿no? Okay. Entonces, ahorita acabas de descubrir una creencia, el no me atrevo a hacer lo que sí, o sea, lo que quiero hacer, no me atrevo a hacerlo. Eso, eso de no sé o no me atrevo, lo trabajas con el ejercicio de creencias. Sí. Ya se me congeló, Paulina. Ay, ya. Ah, ya.
Entonces, fijan, solito el cuerpo y la mente cuando estamos acompañándonos, solito el cuerpo nos muestra qué es lo siguiente que tenemos que trabajar. Si tú fueras con un psicólogo, un terapeuta, a trabajar tu nueva identidad y tus metas para el próximo año, a lo mejor no sale esto, porque como terapeutas, como los que somos facilitadores de conciencia, le damos tantas vueltas a las cosas y buscamos por tantos lugares diferentes que se nos olvida lo más importante del mundo. Lo más importante del mundo es que nosotros nunca tenemos la razón. El cliente siempre tiene la razón. No, su mente, su cuerpo, su inconsciente. Las cosas que dices sin pensar son las que siempre tienen la razón. Tú te acabas de mostrar a ti misma cuál es tu creencia. No me atrevo. No me atrevo a ser tan feliz, tan libre, sí, tan creativa, tan desocupada en la vida. ¿De dónde viene esto? Seguramente de tus padres que siempre te querían ocupada o seguramente que tú siempre he visto a tus padres ocupados sin poder descansar. No importa dónde viene, no importa. Ya lo encontraste, lo trabajas y lo quitas. Fin. Sí. Okay. Sí. Gracias. Gracias, Paulina. Todos los demás, ¿cómo se sintieron con su miedo? ¿Meó? ¿Cambió? Sí. Okay. Así se trabajan los miedos. Probablemente lo vieron en mis historias, en un video que hice. Este, yo trabajé un miedo mío con el dinero, con este ejercicio. A las 2 horas me cayeron tres pagos que yo ni siquiera estaba esperando. Solo con esta con esta pendejadita logré que me empezaran a pagar lo que no me habían pagado. Entonces, no subestimen el poder de estos ejercicios porque son demasiado sencillos y no tienen efectos especiales y fuegos artificiales. Son brutalmente poderosos porque trabajan en el nivel que todo se debería de trabajar, que es el nivel de la identidad adulta versus identidad niña en el nivel de neurociencias y neurobiología. Háganlo con cualquier miedo que tengan. Y si después de hacer esta primera ronda dicen, "Híjole, no, todavía siento mi miedo medio real." Repitas el ejercicio. Cuando un miedo no se quita con con una ronda de este ejercicio, es porque no es una sola parte tuya la que tiene miedo. O sea, en este caso vimos con Paulina que era su niña de 2 años. Pero si el miedo no se le hubiera bajado es porque probablemente haya otra parte suya de 7 años o de 14 años que también tiene ese miedo. Si tú haces dos, tres rondas máximo de este ejercicio, el miedo se va y los cambios son prácticamente automáticos.
La pregunta es, ¿y si de veras quieres ver los resultados? ¿Qué tanto estás dispuesto a sacrificar a cambio de tener resultados extraordinarios? ¿Qué tal tu flojera? ¿Qué tal tu deia? ¿Qué tal tu creencia de no es cierto? No puede ser tan fácil, ni tan rápido, ni tan cómodo. ¿Cuántos de ustedes están creyendo eso? Que no puede ser tan fácil. Quien tenga esa creencia, los invito a que lo trabajen con el ejercicio de creencias. Y esta es una creencia que todos tenemos, que no puede ser fácil ganar dinero, que no puede ser fácil este las relaciones de pareja, que no puede ser fácil tener éxito en la vida y nos hemos encargado, o sea, como tenemos esa creencia, nuestro inconsciente se encarga de darnos la razón y dice, "Claro que sí. Vamos a hacer que tu vida laboral sea un infierno para que veas que no es fácil. Vamos a hacer que ganar 10 pesos te cuesta un chingo de trabajo para comprobarte que no es fácil. Esa es una de las creencias que todos los seres humanos tenemos y yo les sugiero ampliamente trabajar desde hoy. Quítate esa creencia. Todo en la vida puede ser fácil. Y no me refiero a una facilidad de niño donde que la vida me lo dé. No me refiero a la facilidad de que tú seas el adulto que se puede esforzar, que le puede echar ganas, tiempo, creatividad y que no se le atoren las cosas y que no se desquicie porque no le salieron bien a la primera. Facilidad es estar en paz con el proceso de obtener el resultado, sin importar cuánto tiempo tome o cuántos obstáculos hay en el camino. Sí.
Okay, vamos a resumir para que tú empieces el año, porque ni siquiera se trata de esperar el primero de enero, o sea, esto tiene que ser ya, porque yo lo que quiero es que ustedes entren al primero de enero del 2026, ya sintiéndose esta versión de ustedes que siempre han querido encarnar. Y no significa, por decir algo, o sea, si quieres tener un peso diferente y quieres bajar 10 kg en 3 semanas, pues a lo mejor no se va a poder, ¿sabes? Pero a mí no me interesa que bajes 10 kg. A mí me interesa que seas el hombre o la mujer que se siente espectacular en el cuerpo que tiene ahorita. Me importa más eso que bajes 10 kg. A ti debería importarte más eso que bajar 10 kg. Porque si tú empiezas a sentirte espectacular con el cuerpo que tienes hoy, el peso se va a ir naturalmente. Es como sé que para las mujeres en particular el peso y la imagen es un tema, les quiero dar un tip para eso o decirles cómo trabajar eso, que prácticamente es lo mismo que les he explicado hasta ahorita, pero vamos a enfocarlos rápidamente en el peso y en el cuerpo. Todos los días, así como te dije, el ejercicio del dinero, ¿no? Me visualizo recibiendo dinero, me visualizo gastando dinero y regulo a través de mi respiración, mi reacción nerviosa. Vas a hacer lo mismito con tu cuerpo y con tu peso. Te vas a ver todos los días frente al espejo, de preferencia sin ropa, vas, o sea, desde que te miras el espejo vas a empezar así por dentro y por fuera, ¿no? La respuesta automática de criticarte, de mirarte la lonja, la celulitis, el la arruga, lo que sea. Entonces, te vas a parar frente al espejo, te vas a mirar, vas a observar cuáles son las reacciones a nivel corporal y vas a respirar hacia esas sensaciones. Yo me estoy mirando al espejo y estoy viendo, híjole, se me ve la papada horrible aquí, ¿no? Qué asco. Pero no importa tanto lo que estoy diciendo, importa lo que estoy sintiendo. Cuando yo me estoy criticando frente al espejo, donde yo estoy es en un estado de lucha, ¿okay? No es huida, no es congelamiento, no es colapso, es lucha. Me estoy peleando conmigo misma, con la imagen que veo en el espejo. Entonces, cuando yo empiezo y me veo la papada y ya me estoy criticando, estoy en lucha. Va a haber una fuerte tensión en mi cuello, en mis hombros, a lo mejor en mis manos. Puede ser que también me no me soporte la mirada a mí misma frente al espejo. Entonces, ¿qué voy a hacer? Solo sentí así. Sí, la papá. Yo respiro la papada, aunque me choque mi papá, no importa. Yo respiro y suelto y suelto. No me voy a decir nada bonito, no me voy a hablar lindo, nada. No estoy en condiciones de hablarme bonito porque no estoy parada en mi identidad adulta. Esta respuesta que estoy sintiendo de mi cuerpo, esta necesidad de criticarme, juzgarme, de quererme cambiar, tasar y así para sentirme mejor, no es mi adulta, es mi niña. Entonces, ¿qué tengo que hacer? Solo respirar. Y todos los días, 2 minutitos, dos 2 minutitos frente al espejo, voy a hacer eso, bajar la respuesta de lucha que ya está grabada en mi cuerpo con el espejo todos los días, dejar de pelearme. Si tú no haces esto y sin hacer esto quieres ponerte a dieta, hacer ejercicio, leer mi libro del cuerpo que siempre quisiste, eh, si tú quieres hacer eso sin hacer este trabajo, nada te va a funcionar porque tu principal lucha no es con la comida y no es con la báscula, es contigo misma. Entonces, ¿qué tienes que hacer? Dejar de pelearte contigo. Claramente, si tú tienes problemas de peso, alimentación, claramente no te ha servido ni el body positive, ni las afirmaciones bonitas, ni el shifting, no te ha servido nada. No porque esas cosas no sirvan, sino porque no estás en la identidad de alguien que pueda no pelearse consigo misma. ¿Me entiendes? Tienes un sistema nervioso, insisto, que va a la guerra de Vietnam todos los días y desde ahí quieres sentirte en paz con tu cuerpo. Pasco, mana, no se puede. ¿Entiendes? La la disonancia cognitiva que hay ahí. ¿Sí me entienden? Díganme que sí. Okay. No, no entiendo nada. No puedo bajar de peso. ¿Qué significa bajar de peso? Dejar de cargar. Peso físico es igual a peso emocional. Todo lo que me pesa en el cuerpo es lo que me pesa en las emociones y no me pesa de hoy. O sea, lo que hoy me pesa en mis emociones que me está se está reflejando en mi cuerpo, me viene pesando toda la vida. Toda persona que tiene sobrepeso, que no puede bajar de peso, aunque sea medio kilo, es porque está en estado de lucha o de huida, o sea, está con
El sistema nervioso, así, el cortisol hasta acá, la adrenalina está acá. Y tú me puedes decir, "No es cierto, yo me siento cansada todo el día." Es lo mismo. El cortisol y la adrenalina te hacen sentir muy cansados.
Lo primero que necesitas para poder bajar de peso es bajar el nivel de respuesta de lucha huida del cuerpo. Pero, ¿sabes quién es la primera persona que te pone los nervios de punta? Tú, desde que te despiertas. Tú, desde que te ves en el espejo, ¿sí o no?
Entonces, ¿qué tenemos que hacer? Pues amigarnos con unas, nosotras mismas. Te puedo dar el camino largo y te puedo decir, "Compra mi curso de sanación del niño interior." Luego te vas al de la madre, el vínculo de la madre, porque la madre es todo el peso y la alimentación. Y luego te vas a comprar mis cinco clases sobre el cuerpo y el peso. Es el camino largo, muy bonito, muy profundo y largo.
O bien, simplemente te paras frente al espejo todos los días 2 minutos a la hora que te estés maquillando y conforme te den ganas de criticarte y sientas rechazos hacia tu cuerpo, lo respiras y lo regulas. Y desde la adulta le dices a la parte de ti que está en lucha, "Tranquila, todo está bien, no corres peligro, aquí estoy. Yo te amo." No es "Yo acepto mi cuerpo tal como es, acepto mi..." No, yo te amo a ti, la niña. Yo, la adulta, estoy aquí para ti, la niña. Yo, la adulta, me doy cuenta de que sí, efectivamente vivo en guerra, pero como ya crecí, me hago cargo. Sí.
Lo mismo puedes hacer con los antojos. Si tú eres una persona que come por antojo, por ansiedad, te hace atracones, lo mismo. No te estoy yo, nunca jamás en la vida te voy a decir que no comas algo, ni que te pongas dieta. Jamás en la vida. Pero sí te puedo decir, cuando tengas un antojo brutal de un pan, de un chocolate o de un atracón, solo antes respira. "Qué rico el chocolate. Chocolate." Y respíralo. Va a pasar una de dos cosas: o se te va a quitar el antojo del atracón o de la comida, o te lo vas a comer con conciencia.
Lo que engorda no es la comida, es comerla para no sentir tus emociones. Cuando tú te permites sentir tus emociones antes de comer, la comida no te puede engordar. No hay manera. Los antojos excesivos que tienes de algo, eso que no puedes dejar a un sabiendo que no te cae tan bien. Y no hablo solamente de pan y chocolate, eh, hablo de que hay gente que le encanta la carne, no puede dejar la carne y, sin embargo, la inflama. La comida causa efecto en tu cuerpo, no por la comida en sí misma, sino por lo que ese alimento representa para ti.
Si tú tiendes a comer algo que ya no quieres comer, que no te hace bien, que crees que engorda, regúlate. O sea, regúlate. Me refiero, échate 10 respiraciones antes de comértelo. 10 respiraciones, no más. Verás el cambio solito, verás el cambio.
Y si tú empiezas este trabajo de aquí a que termina el año, para cuando empiece el año y quieras hacer tu meta de "me voy a meter al gimnasio y ahora sí a dieta y ahora sí la chingada", puedes trabajar creencias que ya te enseñé cómo. Puedes trabajar miedos, miedo a que me miren, miedo a que me envidien, miedo a que me digan, "Ay, [ __ ] flaca, horrible." Eh, cualquier miedo que tengas, cualquier creencia de "bajar de peso es difícil", "este, bajar de peso a mi edad ya no se puede", "o es de 40 engordan". Todas esas creencias absurdas, trabájatelas, pero primero regula tu sistema nervioso y verás el cambio. No es el cambio, no, yo te estoy prometiendo que vas a bajar 10 kilos en dos días, sino verás el cambio en tu en la forma en que te miras a ti.
Y si tu mirada hacia ti cambia, tu imagen cambia radicalmente. Si no te gusta algo de ti hoy, de tu imagen, es porque eso que ves en ti te está reflejando algo que no has mirado de ti mismo, de tu pasado, algo que tienes que resolver. Entonces, ¿qué tienes que hacer para que te guste tu imagen? Pues tienes que convertirte en la persona que sí te guste ser. Si no te gusta cómo te ves, es porque no te gusta quién eres. ¿Quién sí te gustaría ser? ¿Cómo sí te gustaría estar ante el mundo? Ya hiciste este primer ejercicio, ¿no? De definir cuál es tu nueva identidad. Lo que queda en el proceso es cómo la voy a sostener. La vas a sostener con estos ejercicios que te acabo de dar. No necesitas más.
Y todos estos ejercicios se resumen a una sola cosa: ya me di cuenta que ya soy un adulto hecho y derecho. No soy una niña. No estoy en peligro. Si acaso sí estoy en peligro porque tengo una persona que me amenaza, está amenazando mi integridad física, como soy una adulta, en vez de paniquearme, "pobre de mí, vivo en peligro", voy a tomar acción legal, por ejemplo. Voy a poner límites, me voy a defender, me voy a proteger, me voy a salir de ahí. Todo se resume a: ya soy una adulta y puedo con esto y elijo poder con esto. Nada, nada en mi vida es más grande que yo, salvo Dios. Pero Dios y yo somos uno y el mismo, compadres. En mi vida no hay nada más grande que yo, a menos que yo decida hacerme pequeña. Eso es lo que he venido haciendo. El dinero, mi carencia es más grande que yo. El no tener pareja o tener esta pareja es más grande que yo. Mi trabajo o mi no trabajo es más grande que yo. Todo parece muy grande cuando estás en estado niño. Todo parece fácil de manejar cuando estás en estado adulto. Y estar en est en estar adulto lo único que requiere es que sepas acompañarte, que no te dejes jalar al caos de tus emociones ni de tus respuestas nerviosas. ¿Okay?
Ahora, última herramienta práctica que les voy a dar, el verdadero shifting. Shifting de verdad, no shifting con frases bonitas que ven en TikTok. Mis shiftings que les comparto en redes sí sirven, insisto, son muy letas para ayudarte a transitar ciertos temas, ciertas áreas de tu vida. Sin embargo, shifting como herramienta de autorregulación es mucho más fácil de lo que parece.
Entonces, vamos a hacer una prueba todos para que vean cómo funciona. Quiero que piensen todos en algo que hayan vivido recientemente y que no les gustó, nada traumático, nada fuerte, sino algún corajillo que han hecho, alguna preocupación, algo que vivieron recientemente y no les gustó. Sí. Cuando piensan en eso, ¿cómo se sienten emocionalmente? Identifiquen la emoción. Y esa emoción, ¿dónde en su cuerpo la sienten? En la cabeza, en la espalda, en el estómago. Identifiquen la parte de su cuerpo donde sienten esa emoción. Y del uno al 10, ¿qué tan intensa es esa emoción y esa sensación corporal? Siendo 10 superintenso, cero, pues nada intenso. Listo, lo identificaron.
Okay. Miren al frente, todos con los ojos abiertos. Esto es indispensable. Ojos abiertos, mirando al frente y repitan conmigo: "Libero y dejo ir." Junto al ojo. "Libero y dejo ir." Abajo del ojo. "Libero y dejo ir." Clavículas. "Libero y dejo ir." Centro del pecho. "Aseguro dejarlo ir." Inhala. Exhala. Paz. Piensa en tu problema. Ubica la sensación y la emoción. ¿Subió, bajó, sigue igual o cambió? ¿Ya te diste cuenta?
De nuevo. Repite conmigo: "Arriba del ojo. Libero y dejo ir." "Junto al ojo. Déjalo ir." "Abajo el ojo. Sí, pasó por pasó. Ya. Déjalo ir. No es para tanto. Déjalo ir." Clavículas. "Déjalo ir." Centro del pecho. "Es seguro dejarlo ir." Mano en el pecho. Inhalo y exhala. Paz.
De nuevo. Piensa en tu problema, situación. La molestia física emocional. ¿Subió, bajó, igual o cambió? Listo. De nuevo. Mírame, mírame los ojos fijamente. Y ahora quiero que hagas esto: sonríe. Sonríe así, que se te vean los dientes. No quiero que estés feliz. Feliz, nunca. Solo sonríe biológicamente. Okay. Sonríe y mientras sonríes, repite conmigo en tu cabeza. Okay. "Liberdo y dejo ir." "Déjalo yo ir." "Déjalo ir." "¿Qué pendejada es esto? No sé qué estoy haciendo, pero liber y dejo ir." "Liberto y dejo ir." "Es seguro dejarlo ir." Inhala, exhala. Paz.
Y si piensas en tu problema de hace unos días, una de dos: o ya estás sonriendo, o la intensidad bajó radicalmente. ¿Qué? Magia. Tomó ni 3 minutos reloj en mano de empezamos una, dos, con este ejercicio. Es la una cuatro y te sientes mejor respecto a algo que pudo haberte estado persiguiendo durante semanas en 2 minutos. Eso es el verdadero shifting. Esto es lo que no enseñó en Reis. Esto se llama autorregulación emocional y autorregulación nerviosa. En términos coloquiales, esto se llama sacar al buey de la barranca. Te tomó 2 minutos. Ya hay quien está bostezando. Es completamente normal. El tapping manejado de esta forma como yo lo manejo, porque no es lo mismo que el tapping tradicional, causa una relajación inmediata del sistema nervioso y una activación inmediata del nervio vago. El nervio vago es la parte de tu sistema nervioso que se encarga de relajarte. Este bostezo que nos está dando otra vez es completamente normal. Tus tu nervio vago se activó. Tu sistema simpático, que no tiene nada simpático, el sistema simpático, sistema nervioso simpático, es el que te tiene así, no tiene nada simpático. El parasimpático es el que se relaja.
Entonces, cuando hacemos shifting de esta manera, desactivamos al sistema simpático, lo sacamos de esa historia espantosa que se estaba contando de "fue horrible y entonces me dijeron toda esa historia horrible, la que estabas..." Se desactiva con el shifting y se activa la historia del parasimpático, la historia que dice, "Ya no pasa nada, hasta lo estoy sonriendo, ya lo puedo dejar ir." Y cuando yo le puedo sonreír a lo que veía como una cosa espantosa, entonces activa mi nervio, eh, mi nervio vago y mi sistema nervioso parasimpático. Aquí es donde quiero estar la mayoría del tiempo. Pon tú no tan relajada, no tan bostezando y disfuncional, pero aquí es donde queremos tener el sistema nervioso, ¿saben? En esta en este nivel de conciencia donde claro que hay mil cosas que me afectan, claro que hay 1 cosas con las que me engancho, claro que hay 1 problemas en la vida. Ah, pero yo puedo. Paz.
No sé, esta es la clase de persona que siempre has deseado ser. Quítale los adornos de el dinero, los viajes, el éxito, los seguidores, lo que sea que tú estés buscando. Quítale los adornos. Al final tú quieres dinero, no por el dinero, sino por la sensación que crees que te va a dar el dinero de libertad, de respaldo, de posibilidades. Tú quieres una pareja, no por por la pareja en sí misma. Quieres ser capaz de amar y sentirte amado, de elegir y sentirte elegido, de respetar y sentirte respetado. Todo eso, ¿para qué? Para sentirte en paz. Quieres tener un negocio exitoso. Sí, sí, porque quieres el éxito y el reconocimiento del aplauso y quieres generar trabajo para otros y quieres ser una contribución para el mundo, para el final de tu vida. Cuando llegues a los 80 años decir, "¿Qué? Vida, nada me debes. Va, estamos en paz." Todo lo que buscas lo quieres para una sola cosa: paz. Por eso la palabra paz es el ancla, el anclaje que te hago en todos los shiftings. Inhalas y exhalas, paz. Porque es lo único que siempre has estado buscando, paz. Y si tú observas tu vida, a pesar de que has tenido dinero en algún momento, has tenido amor en algún momento, has tenido éxito en algún momento, no has tenido paz. Tu paz no vino de ahí. Cuando has tenido paz, tu paz no ha venido de ahí. Tu paz, verdadera paz ha venido o de la aceptación total y absoluta de una circunstancia de tu vida, de un momento de tu vida, o de la renuncia, no de "renuncio, me doy por vencido", sino de la del desapego a los resultados, de saber confiar, sentir que de alguna manera estás completamente sostenido. Ya, ya no me voy a esforzar como el chiste, ¿no? Que Dios se encarga de mí, yo no me voy a preocupar. Esa es la paz. Eso es la paz que estás buscando en todas las cosas y lugares equivocados: el dinero, el trabajo, la pareja, el éxito, la salud. Y no lo has encontrado allí afuera porque no depende de allá afuera, depende de acá dentro.
Esto que sientes ahorita después de hacer un shifting de 2 minutos, menos de lo que dura un video mío de TikTok, hiciste un shifting de 2 minutos y te dio paz. Tú eres la paz. Esto eres tú. Tú no eres el caos, no eres el drama, no eres el chanta absoluto, no eres tu historia de dolor, no eres tus heridas. Eres la paz que sobrevive y se sobrepone a todo eso. Y esa paz está tan cerca de ti, tan a tu alcance, que entonces lo que más le conviene al mundo, a la sociedad y más ahora a la sociedad metafísica espiritual, lo que más les conviene es alejarte de esa verdad. Y es importante que entiendas esto. Y no lo digo desde un lugar de juicio, porque yo soy parte de esa comunidad, metafísica, espiritual, superación personal. Yo soy parte de esta comunidad, ¿no? Finalmente a esto me dedico. Pero pues llega un punto que tienes que entender, te tiene que caer el 20, tienes que aceptar que al mundo metafísico, a los psicólogos, a los coaches, a los influencers, a los terapeutas, no les conviene que tú entiendas que tú eres la paz. Te pueden predicar de "todos somos paz, todos somos uno, la paz del mundo". Sí, pero si tú observas todas todas las técnicas de sanación y de superación personal que hay ahí afuera, lo que hacen es alejarte cada vez más de tu paz en vez de acercarte a ella. Vas a una constelación, resulta que con una no basta, tienes que hacer cuatro generaciones. Haces una biodescodificación y resulta que no basta con descodificar el síntoma, hay que sacar fechas de todos tus ancestros. No [ __ ] te das cuenta que tienes un tipo de apego y resulta que tienes que, o sea, mi forma de apegarme a las cosas no es sana, tengo que sanarlo, tengo que tener apego seguro, pero para tener apego seguro tengo que sanar mis [ __ ] de la infancia. Para sanar mis [ __ ] de la infancia tengo que mirar todo mi [ __ ] pasado y aparte tengo que mirar la historia de mis padres y darme cuenta que no cargo solo con mi dolor, sino con el dolor de mis padres, güey. Eso no es paz. Te ha traído conciencia, sí. Te han caído ventas, sí. Han cambiado algunas cosas de tu vida, sí, sí, sí, pero tu paz, ¿dónde está? ¿Detrás de cuál de todas esas técnicas o filosofías o maestros? A nadie en este mundo espiritual le conviene que tú entiendas esto, que tú eres esta paz. Y esta paz, vuelvo a repetirte, no tiene nada que ver con que tu vida sea perfecta. Eso no existe. Tu vida nunca va a ser perfecta según tu visión de lo que es perfecto. Porque perfecto crees que es sin errores, sin fallas, sin obstáculos. Eso no es perfecto. Perfecta es la vida tal como es, porque así la creó Dios, con sus fallas, con sus errores, con sus luces y sus oscuridades y sus sombras. Lo perfecto en la vida es tu capacidad de relacionarte con ella. Y como dice Un Curso de Milagros, en la vida solamente te puedes relacionar o mover desde dos lugares: el amor o el miedo. Todos nos hemos movido en la vida a través del miedo. Mi intención ahora en cuanto sagrado es pues llevarnos a todos a movernos en la vida con amor, con esta paz que trasciende toda comprensión porque a pesar de que se no tengo dinero, no tengo pareja, se me está cayendo el mundo encima, está lloviendo, hace frío y estoy enfermo, pero paz. Pero sí a todo tal como es, porque hoy entiendo que yo soy hoy la versión de mí capaz, primero que nada, de ver una bendición, un regalo detrás de todo esto. Dos, de sacarme adelante todo esto. Si lo he hecho todos estos años, por supuesto que me vuelvo a sacar adelante, lo que sea. Y tres, hoy soy la versión de mí que sabe que solo depende de mí mi paz y mi felicidad y mi abundancia. Ya no lo estoy buscando allá afuera, ya no estoy sanando, ya no estoy esperando a que mi pareja venga y me rescate o que mis padres me pidan perdón. Ya entendí que yo soy la única persona capaz de rescatarse a sí misma. Y si yo soy la única persona capaz de rescatarse a sí misma, qué bendición. Qué bendición. Porque me amo suficiente para sacarme a mí misma de cualquiera que sea el bache en el que esté, emocional, económico, físico, lo que sea. Y todo esto que te estoy describiendo de una personalidad ideal, ya lo eres. No te hace falta nada para llegar ahí. ¿Te das cuenta? No, no me doy cuenta. No estoy entendiendo. Te lo voy a explicar más fácil. Voltea y ve tu vida hacia atrás. Mira hacia atrás todas las cosas de las que te has sacado adelante. Llorando, gritando, pataleando y vomitando, pero te has sacado adelante. Mira todas las veces en que a pesar de que tú estabas destruido o destruida por dentro, estuviste ahí para otros. Quizá empezando por tus hijos. Mira todas las veces que juraste que se te acababa la vida, que nunca más te iba a llegar el dinero o la pareja o el trabajo o el amor y te llegó. Mira como a pesar de que has creído que no tienes mucho, te sobró para venir a este curso. Entonces, ¿qué tal que no tienes en realidad que ser nada ni nadie diferente? ¿Qué tal que solo tienes que renunciar a la historia que te estabas contando de que no eras quien siempre quisiste ser? Sí eres. Sí eres la persona que se saca adelante de sí misma. Sí eres la persona que ha logrado manifestar lo que quiere, aunque sea a paguitos, a poquitos, pero lo has logrado. Si eres la persona que ha amado, ya ha sido amada. Si eres la persona que ha prosperado, aunque sea en una mínima área de su vida. Si eres la persona que ha contribuido a la vida de otros. Si eres la persona que ha sido contribuida por otros en su vida, aunque sea una vez en la historia. Si eres la persona que a pesar de todas las dificultades ha salido adelante. Sí, eres. Solo había una parte dentro de ti, una vocecita en tu cabeza que decía, "No, no es cierto, no es cierto, no pude, no salí." O fue tan doloroso, fue tan horrible, fue tan horrible que no puedo ver la fuerza, la magia, la dignidad que todo eso me trajo.
Entonces, ahora te voy a pedir que cierres tus ojos y quiero que mires a esa versión de ti, la versión del 2025, del 2024, del 2023, del 2022, del 2021, del 2020 en plena pandemia, del 2019, del 18, del 17, del 16. Mira todas esas versiones de ti. Cada año aparentemente una versión diferente. Cada año aparentemente una lucha con la vida distinta. Y cada una de esas versiones, la más la versión de ti que más en guerra estaba, la versión de ti que más en supervivencia estaba, la que más abandonada se sintió, la que más carente se sintió, se convirtieron todas y cada una de esas versiones tuyas año tras año, en la versión que dejó de abandonarse a sí misma. En la versión que se dio todo lo que necesitaba y que incluso le sobrara para el curso de hoy. La versión que siguió sonriendo a pesar de tantas lágrimas. La versión la más dolida, la más traumada, la más la más hecha [ __ ] de ti. Hoy, hoy estás sonriendo.
Entonces, quiero que mires a cada uno de esos "yo" tuyos, al menos los de los últimos 9 años, y les digas a cada una de esas versiones tuyas: "Por fin te puedo ver. Gracias. Veo, reconozco, amo y agradezco todo lo que hiciste por mí y para mí, aunque no siempre lo entendiera. Tu lucha, tu esfuerzo, tu sacrificio, tu miedo. Sin ti, sin cada uno de ustedes, yo no sería quién soy ahora. Y en honor a ustedes, a partir de hoy, elijo ser la versión de mí que se acompaña a sí misma, que ya no se hace chiquita frente a la vida, que ya no le tiene miedo a su propia grandeza y que es capaz de acompañarse y acompañar a su cuerpo, a su corazón y a su alma desde el adulto congruente, consciente, amoroso, talentoso y mágico que cada uno de ustedes me ha ayudado a hacer."
Quiero que imagines que todas y cada una de estas versiones tuyas se paran detrás de ti como un ejército que te apoya, que te respalda, que te manda toda su fuerza, toda su luz, que dice: "Sí, estuvo dura, muy dura la baraja que nos tocó a cada uno de nosotros. Sí pasó, pero ya pasó. Y ahora te damos permiso de avanzar." Y tú miras hacia enfrente, hacia la vida y le dices a la vida: "Estoy lista." Vas a mirar el 2026. Como sea que tú lo imagines, lo que sí es que está lleno de luz, lleno de posibilidades, lleno de fuerza y de magia gracias a todas estas versiones, a todos estos años anteriores de tu vida que te hicieron llegar hasta este lugar. Así es que mira el 2026. Imagina que das un paso hacia él con tu pie derecho y le dices al 2026 y a la vida: "Estoy lista y voy hacia la vida con mi padre, con mi nombre, con mi apellido y con mi dignidad." Y siente esa fuerza. Y ahora das otro paso hacia el 2026 con tu pie izquierdo y le dices al 2026 de la vida: "Voy hacia la vida con mi madre, con mi nombre, con mi apoyo y con mi dignidad." Y te vas a quedar bien plantado frente al 2026 y hazte presente. Preséntate ante el 2026 con tu postura corporal ahora mismo. ¿Cómo vas a entrar? Corrige tu espalda, tu cuello, tu sonrisa. Preséntate y ocupa espacio y ocupa tu dignidad y ocupa tu fuerza que te viene de todas esas versiones tuyas que sí fuiste, pero que ya no vas a vestir en el 2026. Y sonríele al 2026 y dile: "Ahora tú estás listo para mí y yo para ti. Esta soy yo. Soy..." Y vas a decir tu nombre completo. "Hija de..." ibas a decir o hijo de... el nombre de tu papá, el nombre completo de tu papá. Si no lo sabes, con que diga su nombre es suficiente. "Y soy hijo de..." y el nombre completo de tu mamá. Y lo vas a decir dos veces más de corrido. "Soy hijo de..." e hija de... "Esta nueva identidad. Sí a todo tal como fue. Sí. Y a mí tal como soy ahora. Y sí a todo tal como elija crearlo a partir de hoy." Y observa cuál es la respuesta del 2026 para ti y siente la respuesta en tu cuerpo. ¿Cómo te contesta el año?
Y ahora, por último, recuerda esa versión de ti que imaginaste hace rato, esa nueva identidad, esa versión adulta que tienen las herramientas para regularse, acompañarse, sostenerse y sostener todas las bendiciones que quieren la vida. Tráela frente a ti y dile: "Te estuve negando por mucho tiempo. Siempre estuviste aquí. Me daba miedo renunciar a mi historia de dolor. Ahora ya he crecido. Ahora ya tengo herramientas para trabajar mis miedos. Tengo las herramientas para dejar de creer cosas que no me sirven o me hacen daño y tengo las herramientas para sostener un cuerpo y un sistema nervioso dignos de todo lo que tú representas. Gracias por nunca dejar de creer en mí. Gracias por llamarme del futuro para mostrarme todo lo que soy capaz de lograr y de ser. Ahora entiendo que tú también perteneces. Y ahora te doy un lugar en mi vida y en mi corazón." Abraza esa parte tuya y siente en tu cuerpo, en tu cuerpo, cómo se funde esa parte tuya con esa identidad, con esa fuerza, con esa madurez, con esa confianza en sí misma, con esa magia, con esa luz, con esa alegría, con esa potencia, con esa dignidad, con esa grandeza. Siéntela en tu cuerpo y dile: "Bienvenida a casa." Pon una mano en tu pecho y dile a tu cuerpo: "Está bien, está bien este nivel de grandeza. Está bien este nivel de poder. Está bien este nivel de madurez y de fuerza. Estoy a salvo para ser yo." Toma una respiración profunda. Y cuando te sientas listo, puedes abrir tus ojos. ¿Cómo están? ¿Cómo se sienten?
Okay, hagamos la prueba de fuego. Rápido, cierra tus ojos. Piensa en el 2026, ¿qué sientes? ¿Qué siente en tu cuerpo? Listo. Abre tus ojos. Mira hacia arriba, mira hacia abajo, mira hacia enfrente. Y ahora rápido, cierra tus ojos, piensa en tu pasado, en todas tus versiones pasadas. ¿Qué sientes?
Bienvenidos a su siguiente gran etapa. Ay, bienvenidos al primer día de su siguiente mejor versión, la que siempre estuvieron destinados a hacer y encarnar. La que siempre estuvo ahí sentadita así, a ver, a ver, a ver, a qué hora. No es algo o alguien que te tengas que inventar, no es algo que tengas que trabajar para que surja. No es algo que va a llegar después de que haya sanado otros 10 años, es algo que siempre fuiste. Cuando trajimos a todas tus versiones pasadas, pudiste sentir la fuerza cuando se pararon detrás de ti apoyándote como el ejército que es. Te fijas como cada una de esas versiones, por mucho que haya sufrido, por mucho que haya pasado cosas muy dolorosas, son esa maravillosa versión de ti, solo que sin el dolor. Todos tenemos por ahí en nuestro pasado la versión de nosotros empoderada, ¿no? Sabe, a mí nada me tira, nada me dobla, yo voy para adelante y que se sume. A lo mejor esa versión tuya salió hace 10 años, pero no venía acá empoderada y toda feliz y toda vale, yo sí puedo. Venía en forma de "me acabo de divorciar, tengo dos hijos, no tengo un quinto, estoy lastimada por dentro y por fuera y no sé cómo chingados voy a salir adelante, pero lo voy a lograr." No venía con sonrisa y empoderamiento y magia, solo venía con la idea de que sabía que tenía que sobrevivir. Pero esa versión y la versión "puedo" me detiene, son exactamente la misma. Son la misma persona, solo sin el dolor de la historia. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?
La versión de ti que tú visualizas este teniendo una relación sana con el dinero, que le fluye el dinero, que sabe administrarse, que sabe manejar, que no tiene deudas, que tal. Esa versión que tú visualizas en el futuro existe en ti desde hace mucho tiempo. La versión de ti que cada vez que creías que no ibas a poder pagar ni la comida, encontró la manera de generar dinero, la versión de ti que aunque se endeudó con la tarjeta o con cualquier otra cosa, ha encontrado la forma de seguir saliendo adelante e ir pagando aunque sea de poquito. Nada más que allá atrás vivía esa versión tuya, vivía en supervivencia, en el miedo de "no me va a alcanzar, no va a llegar, no voy a poder." Hoy tú tienes las herramientas para sacarla de ese modo supervivencia. Ya existe esa versión de ti que sabe cómo hacer dinero, que sabe cómo administrarlo, sabe cómo no endeudarse, cómo disfrutarlo cuando lo gasta. Sí existe, solo tienes que quitarle el miedo a sobrevivir. Yo hoy te di las herramientas para hacerlo. Yo no puedo hacer el trabajo por ti. Por muchas ganas que le eche 4 horas a darte el mejor curso de tu vida, yo no puedo hacer el trabajo por ti, pero puedo darte todo lo que a mí la vida me ha dado para lograr lo que he logrado en mi vida. Y aunque aún me faltan cosas que trabajar, lo que yo sé que nuestro cuerpo es capaz de lograr cuando le damos la oportunidad de hacerse cargo y de mostrar nuestras heridas es extraordinario y me lo ha demostrado en menos de 6 meses. Y si yo puedo, tú puedes. Y si tú estás aquí conmigo es porque tú eres igual que yo, porque estás cansada de vivir en dolor, porque estás cansado de estarle rasquis, rasquis, rasque tus pinches heridas y a tus pinches traumas y a tus pinches... estás cansado. Tú lo que quieres es avanzar, no seguir mirando al pasado. No tienes que mirar al pasado ni una sola vez más. Como te lo dije hace rato, tienes que agarrarte de algo nuevo y ese algo nuevo eres tú, la identidad que realmente viniste a encarnar, la vida que realmente viniste a crear. Y tienes que agarrarte con tanta fuerza, con tanta fe, con tanta convicción que por más que el pasado venga a tocarte la puerta, así tirarte la puerta a golpes, ya no haya nadie ahí con una identidad capaz de abrirle la puerta. Ya no eres esa persona, ya no estás ahí, ya no vives en esa casa, ya no vives en la casa que necesita estar mirando sus heridas, perdonando gente, pidiendo perdón, repasando traumas. Ya no hay nadie en esa casa. Tú ya vives en una casa que está lista para una nueva vida, para una nueva identidad llena de posibilidades, de fuerza, de dignidad, de grandeza, porque eso es lo que te dio tu pasado y todo lo que has sanado hasta ahora, todo lo que has aprendido hasta ahora, bendito, bendito cada terapeuta, cada libro, cada curso, bendito. Ahora te toca ser quien lo aplica en su vida. Ahora te toca encarnarlo. Ahora te toca ser congruente con lo que has aprendido y ser tú, tu gurú, tu terapeuta, tu coach, tu fan, tu perla que te regaña y te pone como camote y te dice, "Crece por amor de Dios." Tú tienes que hacer eso para ti a partir de ahora. Ya te toca. Tu vida lo está pidiendo a gritos.
Y esta es otra cosa con la que quiero que te quedes: todos los deseos que tú tienes, todo eso que tú dices, "Yo quisiera mucho esto, yo deseo esto, cómo me gustaría que esto pasara." Necesito que entiendas una cosa: esos deseos no te vienen de la nada. Eres muy inteligente, muy brillante, pero tus deseos no te vienen por brillante. Cada deseo que tú tienes es Dios diciéndote, "Yo ya tengo esto para ti. Por favor, conviértete en la persona que pueda recibirlo." No hay un solo deseo tuyo, una sola idea tuya que no provenga de Dios, lo cual significa que todo lo que tú deseas, Dios ya lo tiene para ti. Si no está en tu vida es porque no te has convertido en la persona que pueda sostenerlo. Eso significa que tus deseos, tus ideas, tus metas, tus proyectos te desean y te necesitan más a ti, ellos a ti, de lo que tú los necesitas a ellos. Tus deseos te están esperando, tus metas te están esperando ellos a ti y lo único que les hacía falta a ellos y a ti era que tú te creyeras capaz de ser la persona que pueda cumplirlos.
Entonces, si hoy estás terminando este curso y todavía hay algo dentro de ti que dice, "No puedo, no soy capaz, no sé cómo le voy a hacer, es muy difícil, es muy peligroso", lo que sea, tienes las herramientas. Son las mismas que yo uso, son las mismas que me sacaron del hospital y me han traído durante un año entero creciendo cada vez más como persona. No te voy a decir que soy millonaria. No estoy millonaria. No en dinero, pero sí en conciencia, pero sí en alegría, sin por fin disfrutar mi vida, sin por fin disfrutar mi voz. Y para mí eso vale más. Y sé que eventualmente conforme yo siga siendo quien vine a ser el dinero seguirá fluyendo solo. Por fin yo me estoy convirtiendo en la persona que mis deseos estaban esperando. Y cuando siento que no puedo porque sí me pasa y cuando siento miedo porque sí me pasa y cuando me desconfiguro y me da el telele y me pongo la víctima que sí me pasa, uso exactamente las mismas herramientas que te estoy compartiendo aquí. La que más uso es la respiración, acompañar a mi cuerpo y el shift. Aunque te odie, sonrío y me shifteo y activo mi nervio vago y me relajo un chingo porque en supervivencia no voy a lograr nada. No te estoy dando nada que yo no use y jamás te daré algo que a mí no me haya servido brutalmente. De ti queda simplemente sostener lo que ya se te dio hoy. Esto te lo diste tú a ti misma a través de mí, el recordarte tu grandeza, el recordarte que tu pasado sirvió para algo y algo mucho más grande de lo que tú creías, que tu dignidad, tu grandeza, tu fuerza, tu magia siempre han estado ahí. Que 2026 no va a ser un gran año porque cambia el calendario y sea un año uno del caballo. 2026 va a ser un gran año para ti porque el caballo eres tú, porque tú vas para adelante, porque tú eres libre, porque tú eres fuerte, porque tú eres majestuoso, porque hoy entiendes que tu vida depende de ti, porque hoy eres el adulto capaz de sostener esa clase de vida sin importar qué [ __ ] año del calendario sean ni cómo estén alineados los astros. Los astros se alinean para ti porque tú eres la que se alinea en cuerpo, sistema nervioso, neuronas, emociones, creencias, pensamientos. Hoy eres dueña de tu vida. Siempre lo fuiste, ¿no te acuerdas? Hoy día recordaste que no necesitas dolor para merecer una vida de magia y posibilidad. No más dolor, no más mirar atrás, mirar al frente, hombros atrás, cabeza en alto. Que no se note, que no tenemos ni [ __ ] idea de para dónde vamos, pero vamos con muchas ganas y vamos muy convencidas de quiénes somos y que nos tenemos a nosotros mismos para sostenernos en cada paso del camino, porque hay un Dios que nos está sosteniendo mientras nosotros aprendemos a regresar a él. Así es que gente, feliz fin de año, feliz 2026 y sobre todo feliz renacer. Por eso se llamó el último renacimiento. Has muerto y renacido un millón de veces a lo largo de tu vida. Ya no tienes que morir para entrar una nueva etapa o entrar una nueva identidad. Hoy murió, lo único que hacía falta que muriera era en ti: tu miedo a vivir sin dolor, tu idea de que no sabes cómo y no puedes y que es muy difícil. Te toma 2 minutos y 10 respiraciones. No es difícil. Así es que feliz renacer al tú que siempre estuviste llamado a hacer. Solo te pido, sosténlo. Comprométete contigo 5 minutos al día.
Déjenme ver sus comentarios acá. Ay, bendigo con mucho amor lo que hoy nos has dado. Estoy infinitamente agradecida. Sé que lo que hoy me diste se multiplique en vida. Saludos, bienestar, éxito, ricas y alegrías. Muchísimas gracias, Lis. Gracias por la hermosa clase, bendición para ti. Gracias, Candy. Alejandra, gracias por compartir cada curso contigo. Es una grande y muy bella experiencia. Siempre escucho lo que necesito para este momento. Bendiciones para ti, todo y tu equipo. Gracias, Alejandra. Magi, mil gracias, Perla, por el regalo grande que nos diste hoy. Te bendigo siempre. Gracias, Johana. Desde lo más profundo de mi corazón. Te estoy tan agradecida. Miles de bendiciones a ti, a toda tu generación. Gracias, Carolina. Espectacular encuentro. Te amo, Perla. Gracias por darme el espacio para verlo. Gracias a ti, Carolina. Elizabeth, también, Candy. Igualmente, Perla. Gracias a todos ustedes. Ha sido un placer poder dar mi último curso del año, este, poder compartir, o sea, al final esto es un resumen de todo lo que yo he vivido y experimentado y tomado conciencia y trabajado a lo largo de este año, que ha sido este muy interesante año y siempre es para mí una una bendición y una gratitud inmensa poder compartir con ustedes un poquito de lo mucho que la vida a mí me da y si puedo siempre ahorrarles un uno que otro pasito en su camino de evolución, si puedo ahorrarles tiempo, dinero, esfuerzo, lágrimas, pues siempre seguiré aquí este hasta que la vida me lo pida, seguiré aquí andándoles el camino y compartiendo con ustedes lo que sé y lo que soy. Gracias por darme la oportunidad una vez más de ser quien soy, hacer lo que amo. Gracias equipo por todos los cursos de este año. Gracias por esta última rifada. Las quiero. Sin ustedes no sería posible absolutamente nada. Así es que gracias equipo por por un curso más y una hermosa experiencia más y espero verlas de nuevo muy pronto en las redes, en los en vivos, eh, y en en 2026 ya lo estaremos anunciando, vamos a tener un sorpresas, pues sorpresas va a haber. Okay. Entonces, si quieren seguir anclando esto y trabajando esto, va a haber este en enero la posibilidad de seguirlo trabajando todavía más a profundidad y vienen cosas bien padres, así es que espero verlas por ahí. Si no, de todas maneras estaremos viendo en las redes. Gracias por todo de nuevo. Feliz año 2025, feliz 2026 y sobre todo feliz b. Los quiero mucho. Gracias y feliz último renacimiento. Paz. Bye bye.