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Carracedo más personal en "Entre Dios y yo" (marzo 2026)

Canal Blanquiverde8:54

Transcription

He vivido momentos buenos que me piten, que no me piten, pero me he mantenido fuerte gracias a a eso, a esa relación que tengo con Dios, que como os he dicho antes, no pongo mi felicidad o mi en lo en el que dirán, porque si no, imaginaros un futbolista en redes sociales lo que puede leer después de un partido.

Si si mi felicidad dependiera de de eso, pues un día un día estaría en lo alto de una torre, al día siguiente estaría escondido en una cueva y sería un un sin vivir. Al final también el futbolista es muy feliz la vida que lleva, pero si no sabes llevarla es complicado. Al final pasas de de jugar con 20.000 personas a estar solo en tu casa, son una montaña rusa de emociones, de meter un gol a hacer un mal partido, de que te feliciten aunque digan que eres el peor, que te insulten, que es una montaña, una montaña rusa.

Entonces, si no tienes algo, alguien que te mantenga estable, es muy complicado crecer. Yo lo reconozco y ha habido momentos de mi vida que me creó el rey del mundo por cobrar bien, por ser una persona reconocida, pero en esos momentos es cuando más intento calmarme, ponerme en la presencia de Dios y y yo es verdad que al final todo eso sin él no no valdría para nada.

Entonces, el creernos que somos superior a alguien o algo es algo erróneo. Y de hecho, de ahí nace la envidia, nace el odio, nace esas esas sensaciones que no son no son positivas. Al final cuando tú te dejas llevar por eso, ya empiezas a a compararte con esos pensamientos, digo, nada, yo disfrutar de lo mío, que sí que hay gente que tiene mejor tal, pero es que hay el triple de gente que por desgracia no no está donde estoy yo.

Entonces, eso para mí me hace estar muy muy en mi sitio el ver, vale, sí, tienes 500 jugadores por encima tuyo, pero es que tienes 200 millones que están por debajo. Entonces ahí es cuando me dices, me digo, tengo que ser agradecido con lo que tengo, con lo que soy y ser feliz con lo que con lo que tengo. O sea, tenga más, tenga menos, eh, ser feliz con lo que y es lo que intento hacer cada vez que salgo un campo de fútbol, olvidarme de si tengo que meter gol, dar asistencia, simplemente salir, disfrutar, ofrecérselo a él. Y ahí me ha cambiado mucho esa presión cuando me dicen, "¿Cómo llevas la presión?" Digo, "Pues es que no no siento presión cuando me dicen, "¿Cómo te pones a regatear dentro del área?" Pues porque estoy disfrutando. O sea, llegará un día que el entrenor diga al banquillo porque no quiero que regate ahí, pero es que yo salgo un campo de fútbol a disfrutar. Entonces es lo que hago. Yo disfruto así, soy feliz así y y seguiré haciéndolo. Algo enorme. Incluso cuando tengo un mal partido le agradezco. Digo, "Señor, gracias porque no me haya lesionado, por haber disfrutado y ya está, no me han salido las cosas y a seguir disfrutando." Y eso me ha hecho también tener una regularidad en el fútbol de, "Oye, tengo cuatro partidos malos, pero sé salir de ese bache. como esta temporada empezado un nivel muy por debajo del mío. Creo que ahora recuperado el nivel que que que tengo que dar y todo es por eso, por esa madurez tanto personal como profesional que el señor me ha ayudado en en muchos partidos que me han tocado jugar fuera y ha coincido que jugamos a las 9 de la noche en Gijón. Pues por la mañana después del desayuno del equipo, que tenemos 2 horas libres, me he buscado una iglesia cerca que he ido con el chandal del Córdoba a misa, me ponía el último porque la gente nos miraba y con algún compañero y me nos miraban como diciendo, "Estos qué hacen aquí con el chandal de del Córdoba." Pero bueno, yo sé que el Señor no te juzga por eso al revés, lo agradece el que en cualquier circunstancia quieras estar, quieras.

Mi padre es Dios. M me da igual que me juzgues porque me has visto con una cerveza, porque me has visto cenando con una chica, porque me has visto insultando en un partido, porque me has visto tal. Eso no me hace ni más ni menos hijos de Dios. Que me equivoco, sí, pero por eso lo muestro que la gente que me y hay gente, lo sé, que me juzga por eso, a mí y amigos míos. Si este estaba el otro día de fiesta. Pues sí, estaba de fiesta y me bebí seis cervezas y al día siguiente, cuando me he levantado ido a misa. Eh, eso creo que para mí, en vez de otra persona que se habrá pegado la fiesta y no ha sido capaz de ir a misa por pues a mí el hecho de de mostrarme tan normal y como soy, creo que también pues es lo que quiero que vean de mí, que soy una persona que vivo todo. O sea, Cristian no es solo el que sale de fiesta, Cristian es el que cree en Dios, igual que Cristian no es solo el que cree en Dios, el que disfruta de sus amigos, disfruta de su pareja cuando la he tenido, disfruta de su familia, disfruta de viajar, disfruta, Soy una persona que vive y que me encanta vivir, me encanta aprovechar el tiempo y toda esa gente que no juzga por esas veces que nos equivocamos, muchas veces la que más eh se tiene que mirar a ellos mismos porque buscan esa felicidad felicidad o ese de aprobación en criticar a a los demás, pero a mí eso No me no me roba tiempo, al contrario.

Son etiquetas. Yo, ¿cuántas etiquetas tendrá Cristian Carraceo? Pues imaginaros de 30 años que yo 12 jugando a fútbol, pues me han etiquetado de verme con una cerveza, pues ya soy un borracho. Salgo de fiesta, el que más, porque me encanta vivir, me da igual ser futbolista. Cuando puedo salir de fiesta, salgo y voy a seguir haciéndolo. Me critiquen, no me critiquen, porque yo mientras rinda y cumpla con mi deber, la gente que opine me da igual. Eh, me han visto de fiesta, me han llamado fiestero, me han visto eh cenando con una chica, me llaman mujeriego, me han visto beber una cerveza, me han llamado borracho, me han visto todas las etiquetas que pueda tener una persona me las han puesto y muchas veces la etiqueta que más quiero que me pongan a mí es la que menos me ponen, que es el tema de del de la de la feria, sobre todo los de fuera, pero me da igual, eh, soy feliz y nada de lo que hay afuera me va a quitar esa felicidad. Voy a seguir viviendo, lo digo aquí, como has dicho tú públicamente, voy a seguir saliendo de fiesta, voy a seguir eh tomándome las cervezas que tenga que tomarme con mis amigos, voy a seguir viviendo, trabajando, eh voy a seguir disfrutando de Dios, mostrándome cómo soy. Y el con lo que he dicho siempre, el que no le guste tiene un botón bien fácil que dejar de seguirme tanto en Instagram como en WhatsApp, en todos lados que quiera, que yo no soy rencoroso ni se lo voy a tener en cuenta y y ya está. O sea, que que estoy muy tranquilo, pero no.

O sea, para mí yo he ido a sitios eh un campamento, he ido a testimonios de mayores, de pequeños, me han pedido de 1000 sitios de colegios, oye, ven a hablar de valores, de tal y no he buscado que me graben, no he buscado la foto, no he buscado al revés, si lo suben, pues que lo suban, pero yo no he ido buscando eso. Entonces, eh, muchas veces lo que tú dices, parece que tengamos que mostrarlo que que ah no, es que la iglesia tal y luego cuando fuera no soy igual dentro y fuera evidentemente dentro de la iglesia. Tengo unos modales porque estás en el sitio más sagrado físicamente que hay. Eh, ahora, por ejemplo, en Córdoba, no me voy a poner a hacer una broma, a gritar, intento tener un modales, pero fuera soy la misma persona con las mismas intenciones, el mismo corazón, que caiga una tentación, como tú has dicho, de, yo que sé, de estar fuera hablando con un amigo, ese qué pesado es, qué mal me cae. Pues todos hacemos eso que caes eh conoce conoces a una persona y pues yo que sé, pues ocurren cosas, pues sí, lo reconozco, soy una persona que como tú has dicho, soy un pecador en todos los sentidos de de la vida, pero lo más grande que yo creo que tengo es que después de pecar, no digo que sea escrupuloso, pero me he dado cuenta de que de que no me siento bien, sea el pecado que sea, esa sensación de he metido la pata, eso es porque Dios está ahí.

Entonces, eso es lo que a mí me da valor como cristiano, no es que eh el que no no voy a salir de fiesta porque voy a pecar, no voy a a ir con este amigo porque no porque al final no vives. Al final creo que Dios ha venido como como sale en la Biblia, que ha venido a a por los pecadores, no por los justos. Y yo creo que va referido en eso, a que tenemos que vivir, a mostrarnos que somos débiles, que el único eh que no cae es Dios y en este caso la Virgen. Y nosotros somos humanos, nos equivocamos y eso es lo que nos hace grandes, el caer y levantarnos con con él, porque si todos fuéramos eh justos, eh Dios no hubiese venido por nosotros. estaríamos todos en el cielo y hala, todo sería jiji jaja, pero como tuvo que bajar a por nosotros es porque todos, todos, hasta el más santo que creamos es un pecador. Yo entre comillas me río de la gente que no que juzga porque lo que has dicho antes, a lo mejor son los que más han de mirarse el el ombligo y yo por eso me muestro pecador, porque lo soy, no lo oculto. Entonces esa gente que no, yo tal, yo lo hago escondida, no, yo me equivoco delante de una de 20.000, de 30.000 personas y lo reconozco y eso me ha hecho también ser más feliz del que me da igual lo que lo que opinen. Si no me juzga yo, ¿qué me vas a venir tú a jugar? y me va a contar.