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Evangelio día Sábado 19/04/26 - Padre Carlos Rosell - Juan 6, 16-21 - Jesús camina sobre el mar.

Cooperadores de la Verdad (Católico)9:16

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

[canto] Lectura del Santo Evangelio según San Juan. Gloria [canto] a ti, Señor.

Al atardecer de ese mismo día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron a la orilla del mar y se embarcaron para dirigirse a Cafarnaú, que está en la otra orilla. Era ya de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos. Soplaba un viento fuerte y las aguas del mar comenzaron a encresparse. Habían remado unos 5 o 6 km cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca caminando sobre el agua y se asustaron. Pero él les dijo, "Soy yo, no tengan miedo." Ellos quisieron subirlo a la barca, pero la barca tocó tierra enseguida en el sitio a donde iban.

Palabra del Señor. Señor Jesús.

La iglesia, decía el Papa Francisco, no es un club de impecables. Tenemos miserias y debilidades y también hay problemas dentro de la iglesia. Es lo que hemos escuchado en la primera lectura. Surge una fricción entre los de lengua griega y los de lengua hebrea. Y por eso los apóstoles, iluminados por el Espíritu Santo, deciden instituir a los diáconos que van a ser colaboradores de los apóstoles. Hermanos, somos de barro. Repito, la iglesia no es un club de impecables y una expresión de la debilidad humana es el miedo.

Hoy hemos escuchado en el evangelio una frase muy bonita de Jesús dirigida a cada uno de nosotros. "Soy yo, no tengan miedo." Los discípulos ven a Jesús caminando sobre las aguas. Tienen miedo y Jesús los tranquiliza. "Soy yo. No tengan miedo." Dicen, alguna vez lo he leído, que esta expresión "No tengan miedo" aparece 365 veces en la Biblia. Yo no lo he contado, independientemente de la exactitud matemática de esa expresión, lo que es verdad es que muchas veces en la Biblia aparece esa expresión, ¿cuál? "No tengan miedo." Y Jesús varias veces lo dice. Hermanos, si estamos unidos a Jesús, no debemos tener miedo a nada ni a nadie.

Y quisiera, haciéndome eco de lo que han dicho muchos santos, darles tres consejos cuando venga la tentación del miedo. El miedo está siempre presente en la condición humana, ante una amenaza a mi vida, a mi familia. Ahora estoy escuchando de muchas personas, padre, qué miedo lo que viene ante la situación política del Perú. Pero, hermanos, si estamos con Cristo, estamos bien.

Primer consejo, ir al santísimo. Hermanos, cuando vamos al santísimo, Jesús nos vuelve a decir, "Soy yo, no tengan miedo." Vayamos al santísimo y aprovecho para pedirles oraciones de tal modo que pronto nuestra parroquia tengamos el santísimo abierto las 24 horas. Eso no le gusta al demonio, se pone rabioso. Vayamos al santísimo. Descarga ante Jesús Eucaristía tus miedos, tus temores, tus frustraciones, tus problemas. Cada vez que vamos al santísimo, como el discípulo amado, ponemos nuestra cabeza en el pecho de Jesús.

El segundo consejo es que recen con los salmos de protección. ¿Cuántos son los salmos? ¿Cuántos? 150. Los salmos son preciosos y hay salmos de protección. Les dejo dos, el salmo 27 y el salmo 91. ¿Qué salmos he dicho? 27 y 91. Solamente cito algunos versículos del salmo 27. "El Señor es mi luz y mi salvación. El Señor es la defensa de mi vida." Hermanos, "El Señor es mi luz y mi salvación. El Señor es la defensa de mi vida. ¿Quién me hará temblar?" Dice el salmo 27, "si los malhechores vienen a mí a devorar mi carne, ellos, mis enemigos, sucumben y caen." [suspiro] Hermanos, si estamos con Jesús, estamos bien. Les animo a que recen con los salmos de protección. Les he dado dos. ¿Cuáles? Salmo 27 y 91. El 91 ya se los dejo como tarea.

Y el tercer consejo, con esto termino. Recemos el rosario. Arma poderosa. Al demonio no le gusta que recemos el Santo Rosario. Cada vez que rezamos el rosario nos metemos en el Inmaculado Corazón de María. Ahí estamos muy protegidos contra todo tipo de miedo. Reservemos todos los días un tiempo para rezar el Santo Rosario. En palabras de San Juan Pablo Segundo, "dulce cadena que nos une con el cielo." Si estamos con la Virgen, estamos con Jesús. Si estamos con Jesús, estamos bien.

Queridos hermanos, hoy le pedimos a la Virgen Santísima, nuestra madre, que nos ayude para que nunca se nos olviden estas palabras de Jesús. "Soy yo, no tengan miedo." Que así sea. Amén.

Esas palabras de Jesús a los discípulos que estaban en una barca son actuales. Jesús les dice, "Soy yo, no tengan miedo." Muchas veces en la Biblia aparece esa expresión, hermanos. Si estamos unidos a Jesús, no hay que tener miedo a nada ni a nadie. Tres consejos. Ir al santísimo. Vayamos al santísimo. Ahí está Jesús. Ese mismo Jesús que ha caminado sobre las aguas. Ese mismo Jesús está en el santísimo y nos dice, "Soy yo. No tengas miedo."

Segundo consejo. Reza con los salmos de protección, que son varios. Les he dado dos. ¿Se acuerdan los números? 27. Salmo 27, Salmo 91. "El Señor es mi luz y mi salvación. El Señor es la defensa de mi vida. ¿Quién me hará temblar?" Salmo 27. Hermanos, recemos con los salmos de protección.

Y el tercer consejo, recemos el Santo Rosario, "dulce cadena que nos une con el cielo." La Virgen Santísima es la primera que nos mete en el corazón de Cristo. En el corazón de Cristo estamos bien protegidos. Que la Virgen nos ayude a estar siempre unidos a Jesús como los sarmientos a la vid. No temamos.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Amén. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, dulce corazón de María, sea salvación. San José, ruega.