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EL FINAL DE LOS ROMANOV, EL ASESINATO DE LOS ÚLTIMOS ZARES DE RUSIA | DOCUMENTAL

Mente de Siglos16:07

Transcription

[Música] el destino de los últimos zares de Rusia quedó marcado por la grandeza, la tragedia, la Revolución y un final inolvidable. Únete a nosotros en este pico desenlace que revelará los secretos ocultos y los destinos entrelazados de una familia real icónica. El final de Los Romanov. El asesinato de los últimos zares de Rusia.

[Música] el ascenso y llenado de Nicolás II fue un periodo crucial en la historia de Rusia y de la dinastía Romanov. Nicolás II, nacido el 18 de mayo de 1868, se convirtió en zar de Rusia en 1894, tras la muerte de su padre Alejandro III. Nicolás II ascendió al Trono en un momento de profundos cambios y tensiones en Rusia. Durante su reinado, se enfrentó a una serie de desafíos de crisis que afectaron significativamente su liderazgo y la estabilidad del imperio ruso.

A nivel personal, Nicolás segundo era un hombre tímido y reservado, con una personalidad introvertida. Su crianza conservadora y su falta de experiencia política contribuyeron a una visión limitada de los problemas y a una desconexión con la realidad social del país. Durante su reinado, Nicolás segundo implementó políticas autocráticas y conservadoras, manteniendo un sistema monárquico autoritario y resistiéndose a las demandas de reformas políticas y sociales. Esto generó tensiones y descontento entre diferentes sectores de la sociedad rusa, incluyendo la clase trabajadora, los campesinos y la intelectualidad.

La participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial fue otro factor determinante en el reinado de Nicolás II. La guerra ejerció un enorme presión económica y social sobre el país, y el zar se vio envuelto en decisiones y estrategias militares que resultaron en derrotas y pérdidas humanas significativas. La insatisfacción popular y el malestar social se intensificaron a medida que el país enfrentaba dificultades económicas, escasez de alimentos y un sistema político ineficiente. Estos factores contribuyeron al clima de inestabilidad que eventualmente llevó la revolución rusa de 1917 y a la caída de la monarquía.

[Música] la etapa de crisis y Revolución en Rusia fue un momento de profundos cambios, de agitación política que tuvo lugar durante el reinado de Nicolás II y que finalmente condujo a la caída de la monarquía y el establecimiento de un gobierno revolucionario. La crisis comenzó a intensificarse a medida que Rusia enfrentaba dificultades económicas, sociales y políticas. La participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial agravó aún más de estas tensiones, ya que el país estaba mal preparado para el conflicto y sufrió grandes pérdidas humanas y económicas.

El descontento popular se extendió rápidamente entre los trabajadores industriales, las campesinos y los soldados, quienes sufrían las consecuencias de la guerra, la escasez de alimentos y las malas condiciones de vida. Los movimientos políticos y sociales como los bolcheviques, liderados por Vladimir Lenin, aprovecharon este malestar para promover sus ideas revolucionarias y ganar apoyo popular. La situación se grabó aún más con los disturbios de febrero de 1917, conocidos como la Revolución de Febrero, que llevaron a la abdicación de Nicolás II y al fin de la dinastía Romanov.

En su lugar, se estableció Un gobierno provisional encabezado por Alexander Kerenski, pero ese gobierno fue incapaz de satisfacer las demandas de cambio y enfrentó desafíos internos y externos. La situación política y social siguió deteriorándose y, en octubre de 1917, los bolcheviques llevaron a cabo la Revolución de Octubre, tomando el control del país y estableciendo Un gobierno comunista liderado por Lenin. Este evento marcó el inicio de la era soviética en Rusia y sentó las bases para la formación de la Unión Soviética. La etapa de crisis y Revolución en Rusia estuvo marcado por el colapso de la monarquía, la agitación política y social, y la consolidación del poder comunista. Fue un periodo de cambios radicales que tuvo un impacto duradero en la historia de Rusia y el mundo.

[Música] de puertas de adentro, Nicolás era un hombre familiar. Adoraba a su esposa Alejandra y ella lo adoraba a él. Fueron Afortunados, puesto que en esos años la regla general era que los reyes contrajeran matrimonio por convivencia dinástica y no por amor. Se casaron en 1894 y juntos tuvieron cinco hijos: cuatro hijas y un hijo. Olga, la mayor, nació en 1895, seguida por Tatiana en 1897, María en 1899, Anastasia en 1901 y Alexei, su anhelado hijo y heredero, fue su último descendiente, nacido en 1904.

Alejandra, alemana de nacimiento y nieta de la reina Victoria del Reino Unido, poseía un carácter más fuerte que el de su esposo. Su introvertida y distante forma de ser la alejó del pueblo ruso, que la veía como una extraña. A diferencia de su marido, Alejandra era consciente de que era impopular, lo cual hizo que se volviese altamente sensible, controladora y paranoica. Su temperamento nervioso le aseguraba la atención y preocupación constantes de su esposo y sus hijas. A la gran Duquesa mayor Olga y la más joven Anastasia se llevaban cinco años de diferencia. Alejandra dependía totalmente de ellas y les mantenía siempre cerca.

La familia Romanov era muy unida y se apoyaba mutuamente en medio de las tensiones y desafíos de gobernar un basto imperio en un período de cambios sociales y políticos. Toda la familia, especialmente Alejandra, mimaba al pequeño Alexei, un niño dulce y algo travieso. El heredero del Trono había nacido con hemofilia, una enfermedad que le fue transmitida por vía materna. Su salud se convirtió en la mayor prioridad de sus vidas. Casi cualquier actividad comportaba el riesgo de que Alexei se golpease o cortase y sufriese catastróficos episodios de sangrado interno o externo. Alejandra dormía junto a él en el suelo durante las semanas que duraba su recuperación.

En una época en que los padres de clases altas cultivaban una relación distantes con sus hijos, la dependencia física de Alexei creó un estrecho vínculo entre sus progenitores. Esto también los hacía vulnerables cuando llegaba alguien que podía explotar esa vulnerabilidad. Caían rendidos ante él. Grigori Rasputín, nacido en el oeste de Siberia, era un autoproclamado hombre santo. Tenía una reputación ambigua debido a su comportamiento promisco, sus poderes sanadores y su capacidad de predecir el futuro. No está claro si era un charlatán o si realmente creía que gozaba de poderes sobrenaturales. Lo cierto es que los Romanov creían ciegamente en Rasputín y él ejerció una poderosa influencia sobre la familia real, en especial sobre Alejandra.

Cuando Rasputín conoció a los Romanov en 1905, la zarina estaba desesperada. Aquel año, la revolución había estado a punto de derrocarla la monarquía. El nacimiento de Alexei en 1904 les había dado El Heredero que tanto esperaban, pero su hemofilia no solo era una tragedia personal, sino que también una amenaza para el futuro de la dinastía. Esta situación de crisis política y agonía materna permitió a Rasputín introducirse en la familia. En 1908, Alexei sufrió un serio episodio de sangrado y Rasputín consiguió aliviar el dolor. Según se dice, el místico advirtió a Nicolás y Alejandra de que la salud de su hijo estaba vinculada a la fortaleza de la dinastía.

La capacidad de Rasputín de cuidar de la salud del niño le aseguró un lugar en el Palacio y el poder de influir en el zar a través de Alejandra. Puede que la relación entre Rasputín y los Romanov ayudase, pero también hundió la reputación de Alejandra y la distanció aún más del pueblo. Comenzaron a circular rumores que apuntaban a que Rasputín había seducido a la zarina. Aunque es casi seguro que no fue así, si es cierto que Rasputín tuvo aventuras con mujeres del entorno de los zares. Nicolás ignoró las peticiones de apartar a Rasputín de la corte, lo que alimentó la ira de su gente. Su deseo de mantener felices a su esposa y a su hijo hizo que rechazara alejar la amenaza que representaba a Rasputín.

En septiembre de 1915, en plena guerra, Nicolás II viajó al frente para asumir en persona el mando de las fuerzas rusas. La zarina atendió las dos asuntos internos y la influencia de Rasputín sobre ella condujo el nombramiento de ministros incompetentes. Las derrotas en el frente y la conducta de Rasputín hicieron que el pueblo ruso se volviese contra el zar y su familia. El momento de la Revolución había llegado para los bolcheviques, que se hicieron con el poder en noviembre de 1917. Los Romanov se convirtieron en un dolor de cabeza. Unos quería mandarlos al exilio, otros querían que fuesen juzgados por los crímenes que les atribuían, y algunos creían que desapareciesen para siempre, puesto que si seguían vivos constituirían un símbolo del movimiento monárquico.

Al principio, la familia quedó recluida en el Palacio Alexander, a una treintena de kilómetros de San Petersburgo. Más tarde, y por razones de seguridad, fueron enviados a Tobolsk, al este de los Urales. Allí no los trataron mal e incluso pareció que Nicolás gozaba con su cambio de fortuna. Disfrutaba del aire libre y de la vida rural y no echaba de menos del estrés de ser el zar de Rusia. La familia retuvo una generosa plantilla de sirvientes (39 en total) y conservaron muchas de sus posesiones personales. En esta primera época de su cautiverio, todavía era posible soñar con un final feliz. Quizá podrían llegar a Inglaterra y exiliarse allí junto al rey Jorge V, primo del zar, o mejor aún, quizás les permitían retirar su residencia de Crimea, donde tantos veranos felices habían pasado. No entendía que poco a poco, cada día de escape se iba cerrando hasta que sólo quedaba una salida: la peor.

Ekaterimburgo, a donde fueron llevados aduciendo que una conjura monárquica podía facilitar su huida de Tobolsk. Así fue como en julio de 1918, la familia Romanov fue llevada a Ekaterimburgo. La familia se instaló en un gran edificio conocido como la Casa Ipatiev, por el apellido de su anterior propietario. Se construyó una alta cerca de madera para separarla del mundo exterior. Dentro, los Romanov disponían de un jardín para hacer ejercicio. El hombre que estaba al mando era corrupto, pero no cruel. Sus hombres robaban sin disimulo a los Romanov. Los guardias eran hombres corrientes reclutados en fábricas locales. Con el tiempo, los Romanov llegaron a familiarizarse y hasta hacerse amigos de sus guardianes.

[Música] esta situación no duró mucho. Los bolcheviques locales sustituyeron a Avdeyev por Yakov Yurovsky, el hombre que planearía su asesinato. Acabó con los robos menores que su predecesor había dejado pasar, pero instituyó un régimen mucho más duro y reclutó guardias más estrictos y disciplinados. Mantuvo una relación distante pero profesional con Nicolás y Alejandra, incluso cuando preparó sus muertes. Hasta parecía que le caía bien a Nicolás, quien una vez más se equivocaba. La familia estaba encantada de poder disfrutar de esta distracción. Las hermanas se ofrecieron a ayudar a fregar los suelos, aprovechando la oportunidad de hablar con las limpiadoras. Una de las escenas que las mujeres que limpiaban recuerdan con gran claridad es la de Yurovsky sentándose junto al zarevich e interesándose por la salud del niño. Una rara escena de cordialidad y compasión que, en vista de retrospectiva, resulta siniestra, porque Yurovsky sabía que en poco tiempo él sería el ejecutor de esa criatura enferma de 13 años. Los Romanov vivían a ser asesinados porque eran el símbolo supremo de la autocracia, pero en Ekaterimburgo, los bolcheviques les habían convertido en lo contrario a aristócratas.

[Música] en la noche del 16 de julio, se envió un telegrama a Moscú que informaba a Lenin de la decisión de acabar con los prisioneros. Levantaron a la familia y a los sirvientes de sus camas a la una y media de la madrugada, y Yurovsky les informó de que los enfrentamientos entre las fuerzas bolcheviques y las contrarrevolucionarias amenazaban la ciudad y que, por su propia seguridad, debían bajar al sótano, cargando al pequeño Alexei en brazos. Nicolás, su familia y los cuatro sirvientes que les quedaban bajaron al sótano. Reunidos en una habitación pequeña y vacía, aún no parecían ser conscientes de su destino. Se colocaron sillas para Alejandra y Nicolás, mientras el resto aguardaba aún en pie. Yurovsky se les acercó con los verdugos tras de él. En la entrada, leyó a los estupefactos prisioneros una declaración que decía: "La dirección general del Sóviet regional, satisfaciendo la voluntad de la Revolución, ha decretado que el Antiguo Zar Nicolás Romanov, culpable de incontables crímenes sangrientos contra el pueblo, debe ser fusilado".

Cuando terminó, comenzaron a disparar a la familia. Los testimonios discrepan entre sí, pero la mayoría afirma que el zar era el objetivo principal y que murió a causa de varios disparos. La zarina Alejandra pereció después de que una bala le alcanzara la cabeza. La disciplina de los asesinos se desvaneció a medida de que el humo de la pólvora inundaba la sala. Las grandes duquesas parecían ilesas, ya que las joyas que habían escondido en sus corpiños pudieron actuar como un escudo durante el ataque inicial. Uno de los asesinos, un borracho llamado Yermakov, perdió el control por completo y empezó a acuchillar a los Romanov con una bayoneta. Tras 20 minutos de horror, de disparos, apuñalamientos y golpes, la familia y sus sirvientes estaban muertos.

Los 11 cuerpos fueron cargados en un camión. El proceso de deshacerse de los restos fue caótico. Se cree que primero los dejaron en una mina poco profunda llamada Ganina Yama, que los bolcheviques intentaron volar con unas granadas, pero el pozo quedó intacto y retiraron los cuerpos rápidamente. De camino a la nueva sepultura, el camión quedó Atrapado en el fango. Entonces sacaron dos de los cuerpos, que hoy se cree que eran de Alexei y María, y se deshicieron de ellos en el bosque. Los otros nueve cuerpos se empaparon en ácido, se quemaron y se enterraron en una fosa no muy lejos de allí. Poco después de que los bolcheviques anunciasen la muerte de Nicolás II, aseguraron que Alejandra y Alexei estaban vivos en algún lugar seguro. Las muertes no se confirmaron oficialmente hasta 1926 e incluso entonces, las autoridades soviéticas se negaron a asumir la responsabilidad de la ejecución. En 1938, Stalin prohibió cualquier debate sobre el destino de la familia y la Casa Ipatiev fue demolida en 1977.

En 1979, un par de historiadores aficionados encontraron unas tumbas cerca de Ekaterimburgo, pero el hallazgo se mantuvo en secreto hasta después de la caída de la Unión Soviética. Entonces, en 1991, se sumaron los restos de nueve personas que después se analizaron y se identificaron como Nicolás, Alejandra, Olga, Tatiana, Anastasia y sus cuatro sirvientes. En 1998, los restos de la familia fueron enterrados en San Petersburgo, en la Catedral de San Pedro y San Pablo, el lugar de la sepultura tradicional de los zares. En el 2000, la Iglesia Rusa Ortodoxa canonizó a Nicolás, Alejandra y sus cinco hijos como los Portadores de la Pasión. En Ganina Yama, el primer lugar donde los bolcheviques intentaron deshacerse de los cadáveres, la Iglesia Ortodoxa Rusa levantó un monasterio. En 2003, se consagró la Iglesia de la Sangre Derramada en Ekaterimburgo, en el lugar que antaño había ocupado la Casa Ipatiev. Por último, en 2007, se hallaron los restos de Alexei y María, que se identificaron gracias al análisis de su ADN.

El final de Los Romanov, el brutal asesinato de los últimos zares de Rusia, marcaron el trágico colapso de un imperio y el comienzo de una nueva era. En medio de la crisis de la Revolución, la familia Romanov sufrió un cautiverio que los llevó a un destino oscuro y violento. Aunque la verdad sobre su muerte permaneció oculta durante mucho tiempo, su legado perdura en la historia y la cultura rusa. Su sacrificio, dolor y el misterio que los envuelve nos invitan a reflexionar sobre el precio que puede pagar una familia real en tiempos de revolución. Los Romanov, víctimas y testigos de una época tumultuosa, se mantienen como un recordatorio indeleble de los capítulos más sombríos de la historia humana. Esperamos que este video sobre el trágico final de los Romanov haya captado tu interés y te haya sumergido en la intrigante historia de esta icónica familia. No olvides dejar tu comentario, darle like y suscribirte a nuestro canal para más contenido histórico e intrigante. ¡Hasta la próxima!

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