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Homilía 24.06.2026 ⁄ Natividad de San Juan Bautista

En ti confío5:16

Transcription

Hoy 24 de junio celebramos la solemnidad de la natividad de San Juan Bautista.

El evangelio que se proclama es Lucas 1 57 al 66 y también el versículo 80. A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia y se alegraban con ella. A los ocho días vinieron a circuncidar al niño y querían llamarlo Zacarías como su padre. Pero la madre intervino diciendo, "No, se va a llamar Juan." Y le dijeron, "¿Ninguno de tus parientes se llama así?" Entonces preguntaban por señas al padre, "¿Cómo quería que se llamase?" Él pidió una tablilla y respondió, "Juan es su nombre." Y todos se quedaban maravillados. Inmediatamente se le soltó la la boca y la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos los vecinos quedaron sobrecogidos y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo, pues, ¿qué será de este niño? Porque la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y se fortalecía en el espíritu y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

Voy a subrayar tres reflexiones, ¿no?, de este de este evangelio, [carraspeo] de esta celebración, de esta conmemoración de la natividad de Juan Bautista para aplicarlas a nuestra vida.

La primera reflexión es la siguiente. Cada vida humana forma parte de un designio de Dios. Y esto se subraya mucho en este evangelio porque Isabel da luz cuando humanamente hablando parecía imposible. La llegada de Juan no es fruto del azar, eh, es una intervención de Dios, porque [resoplido] esa mujer en principio no podía ya ser madre, ¿no? De hecho, se dice, "El Señor nos ha hecho una gran misericordia, ¿no?" Por lo tanto, la vida de Juan es presentada desde el primer instante como un don de Dios. Pero es que eso son todas las vidas. Cada vida es así. Cada vida es un don de Dios, un proyecto de Dios.

En segundo lugar, nuestra verdadera identidad la recibimos de de Dios. [carraspeo] Cuando se pregunta, ¿no?, ¿cómo se va a llamar el niño? Eh, todos esperaban que se llamase como su padre Zacarías, ¿no? Sin embargo, Isabel responde, "No, no se va a llamar Zacarías, se va a llamar Juan." Claro, hay una sorpresa, ¿no? A ver, sabemos que en la mentalidad bíblica el nombre tiene mucha importancia. El nombre expresa la identidad, la misión. Y a estos padres se les había revelado que este niño se llamaría Juan. ¿Qué significa Juan? La etimología de Juan significa Dios ha mostrado su gracia. Repito, Dios ha mostrado su gracia. Y la enseñanza que traemos de aquí es muy profunda, ¿no? La identidad más verdadera del hombre no nace de expectativas sociales, de tradiciones familiares o de proyectos humanos. La identidad más verdadera del hombre nace de la llamada de Dios. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Dios muestra su gracia.

Y en tercer lugar, la tercera reflexión. La grandeza de nuestra vida consiste en preparar el camino de Cristo. Lo que fue para San Juan Bautista en el fondo es para cada uno de nosotros. Ahí le llamamos el precursor de es que cada cristiano tiene que ser un precursor de Jesucristo, ¿no? Al final de este texto se hace se recoge una pregunta, ¿no? ¿Qué será de este niño? La gente preguntaba, "¿Qué será de este niño?" Y la respuesta la va a dar Juan durante toda su vida. Eh, su misión no va a consistir atención en atraer miradas hacia sí mismo, sino su misión va a consistir en que todos miremos a Cristo, en que todos miremos a él. Juan representa una lección permanente, ¿no?, para toda la iglesia y para cada cristiano. Nuestra verdadera grandeza no consiste en ocupar el centro. No tenemos que ser egocéntricos, tenemos que ser cristocéntricos, tenemos que señalar a Jesucristo. Juan Bautista nos enseña a ser Cristo céntrico. Conviene que yo disminuya. Aquí he venido para que pongáis los ojos en Jesús. Soy el precursor. Esa es una gran lección para todos y cada uno de nosotros. pasar del egocentrismo al cristocentrismo.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. Y felicidades a los que tenéis hoy vuestra onomástica. [música] [música]