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Sabes cuál es el mejor tratamiento para el infarto de miocardio? No tenerlo. Vamos a contar cómo se previene el infarto de corazón.
Las personas que nunca han tenido un infarto de miocardio ni ninguna otra enfermedad cardiovascular, lo que tienen que hacer es una prevención que llamamos prevención primaria. La prevención primaria se basa, por un lado, en llevar unos estilos de vida saludables. Estos estilos de vida tienen dos pilares: la dieta y el ejercicio físico.
Con respecto a la dieta, tenemos que intentar evitar el excesivo consumo de azúcar y el excesivo consumo de sal y de grasas saturadas; incrementar el consumo de frutas, verduras, legumbres y retirar productos precocinados, bollería, fritos, quesos curados, sustancias que son muy ricas en colesterol y acaban provocando depósitos en las arterias coronarias. El segundo pilar para prevenir el infarto en aquellas personas que nunca lo han tenido es el ejercicio físico. Las recomendaciones de ejercicio físico son, realmente, en teoría fáciles de cumplir: bastaría con realizar 150 minutos semanales de un ejercicio físico de intensidad moderada para reducir la tasa de infarto de miocardio en la población. 30 minutos diarios durante 5 días a la semana sería más que suficiente para conseguir una prevención eficaz del infarto de corazón.
Desde el punto de vista del ejercicio, desafortunadamente, las personas que ya han tenido un infarto de corazón no pueden conformarse con la dieta y el ejercicio para tener una calidad de vida suficiente y para no tener problemas en el futuro. Las personas que ya han tenido un infarto de corazón, además de las recomendaciones dietéticas que ya hemos visto antes o el ejercicio adaptado a su capacidad que le recomiende su cardiólogo, tienen que tomar una serie de tratamientos farmacológicos que son prescritos al alta, desde el episodio del infarto de miocardio, y se deben mantener a largo plazo, siempre siguiendo los consejos del cardiólogo y del médico de atención primaria.
Además de la dieta y el ejercicio físico para prevenir un infarto de miocardio, tenemos que controlar los factores de riesgo cardiovascular. Esto es: evitar fumar y hacer los controles de salud que nos vaya recomendando nuestro médico de atención primaria para detectar precozmente la aparición de diabetes mellitus, tensión arterial o hipercolesterolemia.
En el caso de los pacientes que ya han sufrido un infarto de corazón o algún otro problema cardiovascular, las recomendaciones no pueden ceñirse a la dieta, el ejercicio y la prevención de los factores de riesgo cardiovascular. Tenemos que ser ya más enérgicos en su tratamiento. Este tratamiento quedará determinado en el momento del alta hospitalaria. En el informe de alta se pautarán medicinas para que la sangre circule más libremente por las arterias coronarias: son los medicamentos antiagregantes. Se pautará medicación para bajar aún más los niveles de colesterol y evitar que se depositen en las arterias coronarias, y se pautarán fármacos que harán que el corazón trabaje más descansado, que se pueda reducir la tensión arterial y reducir la frecuencia cardíaca. Pero esto ya debe quedar de manos del cardiólogo y el médico de atención primaria, que deben estudiar individualizados cada caso y hacer las recomendaciones que consideren oportunas. [Música]