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Agnosias y apraxias. ¡Todo lo que debes saber!

Juanse Rodríguez MD14:41

Transcription

Hola a todos, ¿qué tal? Esperando que se encuentren muy bien. Siguiendo una sugerencia, voy a hacer un video de agnosia y, de paso, estoy en esto de apraxias.

Estos no son trastornos neurológicos donde el daño va a estar en la corteza cerebral. Vamos a tener como una regla general, pero no exclusiva, de que las agnosias se presentan más en lesiones del hemisferio no dominante y las apraxias en el hemisferio dominante. Pero bueno, ya vamos a ver que hay algunas excepciones.

Entonces, comencemos definiendo primero qué es una anoxia. Una anoxia es la capacidad normal de reconocer estímulos previamente aprendidos. Por ejemplo, yo no sé qué es una bicicleta. Me muestran una bicicleta por primera vez, me explican para qué sirve, me muestran otras bicicletas y, en un futuro, yo solamente con ver una bicicleta de nuevo, voy a reconocer que es, para qué sirve, sus significados.

Y una agnosia, que sería el trastorno, es la incapacidad de reconocer estímulos previamente aprendidos. Ojo, es un trastorno solo de reconocimiento. Tiene que estar normales, o sea, no debe haber deficiencia del lenguaje, de intelecto, órganos de los sentidos o sus vías. Si es que tenemos un trastorno del lenguaje, sería más una afasia que una agnosia, y así sucesivamente.

Entonces, al hacer las agnosias, las vamos a clasificar. Es importante para localizar el daño en la parte del cerebro que está dañada, según el estímulo que se recibe.

Entonces, tenemos la agnosia visual: el paciente no reconoce lo que ve. Táctil: cuando no reconoce lo que toca. Auditiva: cuando no reconoce lo que escucha. Corporal: cuando no reconoce como propias partes de su cuerpo. Esto es muy interesante, ya lo explicaré mejor más adelante. Y la agnosia motora. Bueno, este término no se lo utiliza mucho, sino se le conoce más como apraxia. Esto lo voy a desglosar más adelante, voy a explicar mejor de qué trata esto de la apraxia.

Entonces, comencemos revisando las angustias visuales. Las entonces visuales, como dijimos, trastornos del reconocimiento de lo que se puede ver. Es decir, el paciente tiene los ojos bien, nervio óptico bien, toda la vía visual bien, se puede ver, pero no puede reconocer.

Entonces, tenemos algunas: son la prosopagnosia, es la incapacidad de poder reconocer rostros. Es decir, el paciente puede ver la nariz, los ojos, la boca en la cara de las personas, pero no reconoce el orden de los mismos y tampoco la memoria de las personas que ya conocía. No se puede venir su madre, su esposa, y el paciente no sabe quién le está aproximándose hacia él hasta el momento en el que hablan y puede reconocer la voz. O el paciente, o perdón, los familiares utilizan un sombrero muy grande y ropa muy llamativa, ahí el paciente reconocería, pero por el rostro no tiene ni idea de la persona que le está viendo. Este es un trastorno de hemisferio no dominante, en el lóbulo temporal, en la circunvolución lingual y fusiforme. Este sería la localización cuando encontramos una prosopagnosia. Principalmente se encuentra esto en enfermedades degenerativas.

Tenemos la agnosia cromática. Este es un trastorno del lóbulo occipital, puede ser bilateral, dominante o no dominante, en el cual el paciente no puede reconocer el significado de los colores en los objetos. Un ejemplo sería un semáforo. Por ejemplo, el paciente puede reconocer el color rojo, el color verde, el amarillo, pero cuando está conduciendo y le cambia el color rojo, o sea, uno normalmente puede, no necesito estar memorizando, a ver, rojo significa detenerme, no, tú ya automáticamente determinas que detener el auto. El paciente no ve el rojo y no interpreta esta parte y sigue adelante y se estrella, así de sencillo.

Tenemos la simultánea, en la cual el paciente no reconoce varios objetos simultáneamente dentro de una misma imagen, pero sí puede ver los objetos individualmente. Me explico, tú a un paciente con simultánea agnosia le pones un cuadro de una mujer entregándole un juguete a un niño, y el paciente lo que va a decir es, bueno, veo una mujer, veo un niño, veo un juguete, pero no puede ver la mujer entregándole el niño el juguete al niño. O sea, todo interpretar la imagen como un todo, no puede hacerlo. Y esa es la simultánea agnosia, y esto también es por daño del lóbulo temporal.

Tenemos la sineto'o agnosia. La sineto'o agnosia también es un trastorno del lóbulo temporal no dominante, en la cual, y también puede ser bilateral, en la cual el paciente no puede reconocer los objetos en movimiento. Es decir, digamos que un auto que se detiene en un semáforo, el paciente puede ver el auto, sabe lo que es, para qué sirve, pero el momento en el que el auto se mueve, él deja de ver el auto hasta el momento en el que el auto se detenga de nuevo. O sea, él va a ver una secuencia interrumpida del auto yendo de esquina en esquina, pero no puede ver qué ocurrió en el movimiento del auto. Si es la sineto'o agnosia.

Y finalmente, la alexia. Que bueno, cuando hablamos de alexia, esto también puede ser un trastorno de la del lenguaje. Es todo un poquito más complicado, pero se trata que el paciente no puede leer, ya sea porque ya no reconoce las letras, o no puede verlas bien, o no puede interpretar. Está bueno, y un montón una clasificación larguísima de alexia, pero bueno, decidió meterle aquí porque también entra el diagnóstico diferencial de las entonces visuales.

Ahora, en las renuncias auditivas, tenemos que el trastorno está en lo que se interpreta de lo que se escucha. Entonces, pues tenemos algunos ejemplos: la agnosia auditiva verbal, en la cual el paciente no puede reconocer todo lo que sea el lenguaje hablado. Entonces, bueno, esto se parece bastante a la afasia de Wernicke, en la cual teníamos alterado la comprensión, porque el paciente podía hablar, hacía bastantes parafasias, eso lo vimos en el video de afasia. Pero bueno, con la diferencia aquí, el paciente no puede entender las palabras, pero sí entender el lenguaje simbólico o el lenguaje corporal. En estos pacientes, de hecho, los que sufren esto terminan haciendo lenguaje de señas y pueden comunicarse normalmente, o bueno, para hacerse entender y entender lo que los demás quieren decirles.

En la agnosia auditiva no verbal, tenemos que el paciente está alterada la parte perceptiva de todo lo que no sean palabras. Es decir, los sonidos de la naturaleza, el cantar de los pájaros, o el sonido de un motor, por ejemplo. Se tuvo el paciente, digamos, tú le colocas el sonido de un motor, el paciente hace el intento de reconocerlo, de interpretarlo, dice, se trata de un sonido grave, se parece bastante al rugido de un león, pero nunca va a llegar a interpretar que se trata de el sonido que es un motor, siendo que el paciente antes ya sabía cómo sonaba un motor. De esto se trata la agnosia auditiva no verbal.

Tenemos también la amusia receptiva. Es decir, amusia viene de música. El paciente no reconoce la música. Que sí puede escucharla, pero ya no puede interpretar el ritmo, la melodía, o reconocer la canción que está escuchando. Esto, la verdad, es que es un poquito difícil de interpretar. Hay músicas que pasan completamente desapercibidas. Por ejemplo, si un paciente ya conocía algo de música, de partituras, tocaba algún instrumento, él pierde completamente esta capacidad y es bastante notoria.

Y tenemos finalmente la fonosognosia. La fonosognosia vendría a ser como que el parecido de prosopagnosia, es el equivalente, mejor dicho, de la prosopagnosia, pero en auditivo. Aquí el paciente no puede reconocer las voces familiares. Si las voces familiares, al igual que la prosopagnosia, así venga la mamá, él no reconoce el rostro de la mamá. Aquí él no reconoce la voz de la mamá, la voz de la esposa, la voz del hermano. Él pierde esta capacidad por completo, pero sí puede escuchar, sí puede entender lo que les dicen, pero no sabe de quién es la voz que se le estaba brindando. Igual, él puede ver a la persona y saber quién le está hablando, pero la voz le parece completamente irreconocible. Como cuando tú llamas a pedir comida, llamas a pedir una pizza y escuchas a una mujer, no sabes, no tienes la menor idea de quién será, pero bueno, entiendes lo que quiere decir y continúas la conversación. O sea, este es un trastorno, un tipo de agnosia no tan grave.

Ahora, también tenemos las tecnologías táctiles y de estas, bueno, la única que vale la pena saberse es la asterognosia. Nosotros normalmente tenemos en el lóbulo parietal no dominante la capacidad de poder identificar los objetos solamente con el tacto, sin necesidad de verlos. Por ejemplo, cuando metemos la mano en un bolsillo y cogemos las monedas y decimos, bueno, estas son monedas, este es mi celular, mis audífonos, solamente con tocar. Pero cuando perdemos esta capacidad, que la asterognosia ocurre por lesiones en el lóbulo parietal no dominante, perdemos esta capacidad. Y digamos, tú le colocas al paciente un lápiz en la mano, obviamente le tapas los ojos para que para evaluar solamente la parte táctil, el paciente puede describir el objeto, si es un objeto tubular, liviano, duro, pero nunca va a llegar a decirte, esto es un lápiz, esto es un esfero, porque esa parte de asociación está perdida. Esa es la asterognosia. El paciente puede tratar de describirlo, pero pierde esa capacidad de denominación del objeto a partir del tacto.

Ahora, continuando con la clasificación de las secuencias, tenemos también las ansias corporales, en las cuales el paciente no reconoce como propias partes de su cuerpo. En general, tenemos primero que todo la somatognosia. Esto por definición es que el paciente no reconoce como propio alguna parte de su cuerpo. Él está en la camilla del hospital y tú le dices, bueno, y qué le pasó en esta pierna, y él dice, como que no sé, esa pierna no es mía. Pero el paciente siente dolor, siente el tacto, temperatura, todo de ese miembro, pero siente que no le pertenece esa pierna. Por ejemplo, es bastante interesante.

Tenemos también dentro de esta somatognosia la hemiasomatognosia, el cual el paciente solamente una mitad de su cuerpo la reconoce como propia y la otra como que no fuera suya. Igual, esto es bastante interesante. Tú encaras al paciente, le dices, pero me yo estoy tocando, usted le duele, esto le pertenece, y él dice, no. Inmediatamente su cerebro genera una fabulación, algo que logre explicar por qué esta parte no es de él. Es bastante, bastante interesante.

También tenemos la autotopoagnosia. La autotopoagnosia es una agnosia que afecta el sentido de la postura. Es decir, hay una inhabilidad de localizar y orientar las diferentes partes del cuerpo, hace que el paciente pierda la relación de su posición con el espacio y tenga alteraciones de la postura. Esto se localiza, el daño está en el área 39 y 40 de la circunvolución parietal inferior. O sea, bueno, todas las que estamos hablando ahorita son alteraciones parietales del lóbulo no dominante, toditas.

También tenemos las somatoparafrenias. Las somatoparafrenias ocurren cuando hay una somatognosia, el paciente no reconoce una parte de su cuerpo y de hecho le parece extraña. O sea, siente como si una parte de otra persona estuviera dentro de ella, como un parásito, como un alienígena, algo así. Su propia pierna, la pierna que utilizó toda la vida, ahora le parece extraña, como que es de otra persona, como que se le implantaron. Las somatoparafrenias. Este es un poquito un trastorno más psiquiátrico que neurológico, pero bueno, también se debe a alteraciones orgánicas del lóbulo parietal.

Tenemos la misoplegia, que es lo mismo que la somatoparafrenia, pero aquí el paciente siente aversión, odio, siente un rechazo completo por una parte de su cuerpo. La misoplegia, por ejemplo, tiene una mano y siente un odio, una aversión, un miedo por esa mano, y pueden llegar incluso, si es en otro trastorno psiquiátrico, a pensar en cortarse la mano, en hacerse daño de esa mano porque le tienen odio, le tienen miedo.

Y finalmente, la análognosia, en la cual el paciente pierde la relación de significado con el dolor. O sea, normalmente el dolor es bueno, porque el dolor nos permite alejarnos de un estímulo que nos haga daño. Si es que el paciente tiene análognosia, no reconoce esto. Es decir, el paciente sí siente dolor, tú le pinchas y le duele, pero no siente que debe proteger esa parte del cuerpo. Es decir, se pierde el significado de lo que debe ser el dolor.

Y finalmente, tenemos las ataxias. Pero primero que todo, ¿qué es una praxis? Una praxis es la capacidad que tenemos para ejecutar movimientos previamente aprendidos. Es decir, nosotros aprendemos a hacer algo como andar en bicicleta, utilizar el teléfono, vestirnos, y lo repetimos todos los días hasta que llega un punto en el que el cerebro lo guarda como un plan motor y ya no tenemos que pensarlo. Es decir, tú aprendes a andar en bicicleta y inicialmente sí piensas, como que el balance, debo arrancar, hacer pedal izquierdo, pedal derecho, así, hasta que ya aprendes, ya no tienes que pensar en ello, solo ocurre de manera automática. Esa es una praxis o un plan motor.

La apraxia, cuando pierdes estos planes motores, y principalmente se deben a daño del lóbulo parietal. Aquí les coloco cuatro clasificaciones de la praxis, diciéndoles que la ideatoria y la ideomotora son del hemisferio dominante, y la del vestido y la de construcción son del hemisferio no dominante.

¿Qué consiste cada una? En la apraxia ideatoria, el paciente no puede formular la secuencia de movimientos que tiene que hacer para realizar una acción. En la apraxia ideomotora, el paciente sí sabe la secuencia, pero el momento de ejecutarla no puede hacerlo. Como diferencia las dos, y bueno, no es tan importante diferenciarlas porque ambas ocurren por un daño en el mismo lugar del cerebro, pero bueno, como hago esta diferencia: en la ideatoria, tú le puedes decir al paciente, imagina que yo le entrego un periódico, cógelo, imagínelo, como que con sus manos, dóblelo, guárdalo en un cajón. Entonces el paciente pues hace este tipo de movimientos imaginarios, no puede realizarlos porque necesita, necesita tener la idea del movimiento y no la tiene. Entonces eso sería una apraxia ideatoria.

La apraxia ideomotora, el paciente, tú le dices que describa, digamos, la secuencia de pasos para, no sé, subirte al carro. Entonces el paciente dice, claro, tienes que abrir la puerta, te sientas, te pones el cinturón, cierras la puerta, colocas la primera con el embrague. Bueno, él tiene la parte de la idea muy bien, pero el momento de ejecutarlo, de hacerlo en automóvil, no puede, no puede llevarlo a cabo. Esa es la diferencia entre la ideatoria y la ideomotora. Ambas de hemisferio no dominante, el lóbulo parietal.

Y en la apraxia del vestido y la de construcción, son la apraxia del vestido, que el paciente no puede vestirse. Es decir, el paciente, tú le dices, por favor, póngase la camiseta. El paciente pues se ha puesto camisetas toda la vida, pero desde que aparece este trastorno, trata de ponerse la camiseta, si tú no le dices dónde va, tú te pones la camiseta en las piernas o trata de colocar la cabeza donde va el brazo. Si no, no puede. Esa es la apraxia del vestido.

Y la apraxia de construcción es que el paciente no puede diseñar una construcción de objetos. Por ejemplo, tú le colocas una hoja y le dices, por favor, dibuje una casa con una escalera, un perrito en la parte de afuera, o unas dos ventanas. El paciente no tiene ese orden en la cabeza como para poder diseñar eso y termina siendo una maraña de dibujos de diferentes tamaños porque no puede construir varias ideas en una sola. Esa es la apraxia de construcción. Importantísimo.

Y bueno, muchachos, eso fue todo. Por favor, si tienen alguna duda, comentario o sugerencia, coloquen en los comentarios del video. No olviden suscribirse y les deseo lo mejor en su carrera, que les vaya muy bien.