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[Música] i y ah [Música] i ah [Música] i [Música] es verdad es un bote por favor [Música] y todo perdonen es que señor está bien se lo llevaron tengo que encontrar el bote allá se fue hacia allá bien gracias gracias [Música] [Música] [Música] hoy en día sin dejar el océano es bastante grande [Música] para de seguir me quieres de qué estás hablando enseñamos por donde se vuelve el bote y pasó por aquí hace un instante hacia allá espera que te sucede ya habías dicho hacia dónde se dirigía así si es una broma de esas soy simpática y sé de simpatía soy un pez payaso no no no sé que no es perdona es que sufro de falta de memoria de corto plazo falta de memoria de corto plazo no puedo creerlo es en serio olvido todo de inmediato es de familia bueno creo que así era dónde estarán se te ofrece algo de veras que tienes algo y otros dos temas psicológicos importantes son el aprendizaje y la memoria.
Tanto el aprendizaje como la memoria están estrechamente ligados al comportamiento, pues facilita la adaptación del sujeto a las condiciones ambientales. En este caso, vamos a hablar de la memoria. La memoria es otro de los procesos cognitivos y es explicado también por la teoría del procesamiento de la información. Ya hemos hablado de la sensación, de la percepción y de procesos complejos del pensamiento. En este caso, ligados íntimamente a los procesos de pensamiento, encontramos la memoria.
La memoria es la capacidad de adquirir, almacenar y recuperar la información. El procesamiento de la información es el proceso que tiene lugar desde el momento en que los órganos sensoriales se ponen en contacto con los estímulos hasta que se da la pérdida de la información. La información se codifica, almacena y recupera. El procesamiento de la información involucra fenómenos psicológicos como la atención, la percepción, la memoria, el olvido, cognición, por mencionar los más importantes.
Entendemos por codificación al proceso en el que se ingresa información que puede ser procesada por nuestro cerebro. La codificación se da a través del lenguaje o a través de estímulos que son reconocidos. Desde la teoría del procesamiento humano de la información se explica la memoria de acuerdo a tres sistemas íntimamente ligados: la memoria sensorial, la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo.
La memoria sensorial también se entiende como registro sensorial. Los registros sensoriales son información captada por los sentidos, pero que desaparece en unos cuantos segundos si ésta no es utilizada y almacenada. La memoria sensorial es lo más parecido a la experiencia sensorial, a la experiencia que hemos tenido con nuestros sentidos. La integra la memoria icónica y la memoria ecoica. La memoria icónica se refiere a aquellos recuerdos sensoriales que tienen que ver con el órgano visual. La memoria ecoica, que se refiere a aquellos recuerdos sensoriales que tienen que ver con el órgano del oído. Aproximadamente la duración de la memoria icónica es de menos de un segundo y la memoria ecoica puede durar hasta tres segundos.
Recuerdos breves, similares a nuestra experiencia sensorial y que tienen muy corta duración. Un ejemplo de memoria sensorial es el siguiente: nos encontramos a un amigo o alguna amiga, le pedimos su teléfono, pero no tenemos donde anotar. Entonces escuchamos el sonido y lo vamos repitiendo con el fin de prolongar nuestra memoria. De esta manera, en el momento en que nosotros encontramos un papel donde registrar el número, entonces termina nuestro proceso de retención. Es probable que la información no pase a otro tipo de memoria, simplemente cuando dejemos de repetirlo, entonces vamos a olvidar el número telefónico.
En parte, el paso de la memoria sensorial a la memoria a corto plazo tiene que ver con un proceso conocido como atención. La atención es la selección de información. Esto permite que se filtre la información que se requiere procesar en alguna actividad o tarea. Por ejemplo, podemos estar mirando desde un balcón la calle, observamos los carros, vemos a las personas que pasan, miramos lo que hacen, vemos distintas tiendas, comercios y situaciones que se presentan cotidianamente. Pero supongamos que miramos a una persona que nos interesa. Este suceso va a permitir que los demás estímulos dejen de ser importantes y que tengamos mayor atención a aquello que es de nuestro propio interés. La atención permite seleccionar estímulos, hacer uso de aquellas cosas que necesitamos y esto nos permite generar muchas de nuestras actividades.
Ahora bien, ¿qué sucede con la memoria a corto plazo? La memoria a corto plazo también es conocida como memoria de trabajo. Es una forma de retener y pensar en aquella información proveniente de los registros sensoriales, lo cual implica que se debe de haber generado la atención selectiva previamente para recurrir a alguna forma de retención de información como la segmentación y el repaso mecánico. Ya hablamos anteriormente del repaso mecánico; es simplemente repetir la información para que no se nos vaya de nuestro registro sensorial. Puede suceder que a partir del repaso mecánico esta información pase a memoria a corto plazo. También tenemos otra forma de retener información de manera que pueda hacer memoria a corto plazo: en el caso de la segmentación, si nosotros tenemos un número de ocho cifras, esto lo podemos dividir en dos o en cuatro unidades, así el teléfono tendrá números que sean más fáciles de retener por nuestra memoria.
En la memoria a corto plazo, la información se retiene alrededor de 18 segundos. También es importante señalar que esta información debe resultar de alguna manera significativa, ya sea porque lo estemos relacionando con imágenes o con aspectos que tienen que ver con la información auditiva. Por ejemplo, el mismo lenguaje. Se entiende por memoria de trabajo aquella información que está siendo utilizada. También esta es una manera de prolongar la información en nuestra memoria. No necesariamente implica que toda esta información pase a ser memoria a largo plazo, pero sin embargo, mientras que nosotros realizamos una tarea, esta información es retenida un poco más de tiempo. Imaginemos el momento en el que redactamos un escrito, o en el que conversamos con alguien, o tal vez cuando realizamos una tarea que nos han dejado en la escuela. Durante este lapso de tiempo, nosotros estamos utilizando nuestra memoria de trabajo.
La memoria a largo plazo se conserva después de realizar una tarea. Es un tipo de memoria más o menos permanente que puede durar unos minutos o inclusive toda la vida. Se puede emplear el repaso mecánico para conservar la información, pero el repaso elaborativo permite establecer una conexión entre el material anteriormente almacenado y el nuevo material. Esto da lugar a aprendizajes significativos y más permanentes. Otra forma de retención a largo plazo es el empleo de esquemas, que son los conceptos o expectativas acerca de algo sobre lo que se ha tenido una experiencia previa. Por ejemplo, en la experiencia educativa, muchas veces utilizamos esquemas conceptuales que nos dan la idea de los distintos niveles de conocimiento. En otros casos, empleamos esquemas que tienen que ver con las palabras clave, las palabras más importantes dentro de un contenido temático.
La memoria a largo plazo, a su vez, se divide en otros dos tipos de memoria: la memoria explícita, que es aquella información que puede ser expresada en palabras, y la memoria implícita, que es aquella información que no es fácil de expresar en palabras. Veamos esto con mayor detalle.
La memoria explícita se divide en dos tipos de memoria a su vez: la memoria episódica y la memoria semántica. La memoria episódica es información almacenada a manera de narración. Por ejemplo, algún suceso de nuestra vida, algo que nos ha pasado durante el día, nosotros lo podemos expresar en palabras a través de una narración, de una pequeña historia. Pero también podemos escuchar personas que nos cuentan narraciones de sus experiencias. Esto sería memoria episódica. La memoria semántica son aquellas definiciones que nosotros tenemos de las cosas. Hagamos de cuenta que tenemos un diccionario almacenado en nuestra memoria, algún concepto y la manera en que nosotros se lo explicamos a otros.
Por ejemplo, si alguien me explica qué es el enojo, entonces estaría utilizando su memoria semántica. Por otra parte, la memoria implícita tiene dos divisiones: la memoria procedimental y la memoria emocional. Si yo le pidiera a alguien que me explicará cómo es que puedo andar en bicicleta, eso sería algo muy difícil de poder enseñar en palabras. La persona tiene información de su experiencia a través de sus actos y para yo aprender a andar en bicicleta tendría que observar. En el caso de la memoria emocional, también es difícil de expresar las emociones en palabras. Lo que uno ha vivido y cómo uno se siente es más fácil entenderlo a partir del lenguaje corporal. La persona nos puede dar definiciones, pero sin embargo, estas no son exactamente su experiencia, no son exactamente su emoción. Ésta la entendemos por los tonos de su voz, por los ademanes de su cuerpo y por las expresiones de su cara.
Hasta el momento se ha comentado lo relativo a la memoria. Hemos entendido que hay tres sistemas de memoria: la memoria sensorial, que es una memoria de muy corta duración, su lapso de tiempo es de apenas unos tres segundos; la memoria a corto plazo, es una información que dura un poco más de tiempo, su lapso de almacenamiento es de aproximadamente 18 segundos; y la memoria a largo plazo, es información que puede durar minutos o inclusive puede ser almacenada durante toda la vida.
Ahora nos faltaría comentar sobre otras dos partes del proceso de la información: uno de ellos es el recuerdo y el otro el olvido. El recuerdo es la extracción o evocación de la información almacenada en la memoria. Similar al trabajo de una computadora, la memoria que ha pasado a disco duro puede ser modificada. Nosotros podemos reutilizar esta información y podemos agregarle información nueva. La naturaleza nos ha dotado de una capacidad de pensamiento que nos permite no tener que repetir experiencias.
Por otro lado, tenemos el olvido. El olvido es la incapacidad para recordar información que en algún momento fue almacenada en la memoria. En lo referente al olvido, este es la incapacidad para recordar la información que en algún momento fue almacenada en la memoria. Los psicólogos tienen varias explicaciones sobre el olvido. El psicoanálisis nos indica que hay procesos inconscientes en nuestra mente que impiden que recordemos aquella información que nos resulta incómoda, vergonzosa o simplemente tiene que ver con experiencias desagradables, muy dolorosas. Entonces, muchas cosas no las recordamos simplemente porque eso es lo mejor que puede suceder, ya que no sabemos qué hacer con esta información, nos produce cierto malestar emocional.
También existen aquellas explicaciones sobre el olvido que tienen que ver con el estrés y la tensión emocional. Cuando una persona se encuentra muy preocupada o cuando está sobrecargada de actividades, entonces es más difícil que recuerde las cosas. Por ejemplo, si alguien está muy nervioso porque tiene que presentar un examen, entonces las cosas es más fácil que se le olviden.
También existen las explicaciones neurológicas. Por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer es explicada a través del deterioro de las neuronas. Cuando las neuronas ya son viejas o cuando existe alguna tendencia hereditaria que va haciendo que las neuronas se vayan acabando, entonces esto da lugar a la pérdida de la memoria. La mielina se va terminando, la sinapsis se va haciendo más lenta, entonces aquellas cosas que eran fáciles de recordar ahora es difícil que puedan ser evocadas.
También ha sido formulada la teoría del declive. Esta teoría nos dice que simplemente por el paso del tiempo es que nosotros olvidamos. Entre más transcurre el tiempo, más fácil es que no recordemos las cosas. Puede suceder que nosotros teníamos información sobre una materia, sin embargo, hemos estudiado hace mucho tiempo. Si queremos presentar un examen con esto que hace semanas estudiamos, ya no sería difícil aprobar dicho examen. Sin embargo, esta teoría no resulta del todo clara. Por ejemplo, hay personas de mayor edad que pueden recordar vívidamente los primeros hechos de su vida.
Por ello ha sido propuesta otra teoría: la teoría de la interferencia. Ésta nos explica el olvido como una interferencia creada por la información antecedente o posterior. A la interferencia debida a información antecedente se le conoce como interferencia retroactiva. Por ejemplo, estudiamos psicología y posteriormente estudiamos estadística. Lo primero que hemos estudiado va a prevalecer y lo segundo va a ser más difícil que lo recordemos. Cuando la información que bloquea nuestra memoria es aquella que ha sido posteriormente almacenada, a esto se le conoce como interferencia proactiva. Por ejemplo, si estudiamos francés, nos aprendemos gramática que tiene que ver con este idioma, pero posteriormente se nos ocurre meternos a una escuela de alemán. Va a prevalecer la información posterior y vamos a comenzar a olvidar aquellas reglas gramaticales del francés.
La teoría del procesamiento humano de la información ha sido una explicación importante dentro de la cuestión de la memoria. Esta teoría surgió alrededor de los años cincuentas y todavía sigue siendo importante. Desde luego, se han agregado nuevas explicaciones que van complementando y ampliando el tema de la memoria.
También tenemos aquella información que nos explica las bases biológicas de la memoria. Los estudios neurológicos encontramos cosas importantes que se conjugan o que se complementan con la teoría del procesamiento de la información. Por ejemplo, el lóbulo frontal almacena recuerdos semánticos y episódicos. La corteza motora tiene que ver con el almacenamiento de recuerdos procedimentales. La corteza prefrontal está involucrada con el almacenamiento de recuerdos a corto plazo. El lóbulo temporal está implicado en la formación y almacenamiento de recuerdos semánticos y episódicos de largo plazo y contribuye al procesamiento del nuevo material en la memoria de corto plazo. La amígdala es vital para la formación de nuevos recuerdos emocionales. El hipocampo juega un papel fundamental en la formación de nuevos recuerdos semánticos y episódicos de largo plazo y finalmente el cerebelo juega un papel importante en el almacenamiento de recuerdos procedimentales.
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