📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

El Error de Orar por Dinero

David Tippol15:50

Transcription

He llegado a la conclusión de que la claridad de la respuesta que estás buscando es determinada por la claridad de la pregunta que estás planteando. Por ejemplo, si soy si soy papá y mi hijo me pregunta dónde está la comida, pues mi respuesta va a ser, a ver, mi hijo, ¿de de qué comida me estás hablando? No, pero si mi hijo me pregunta muy específicamente dónde está la comida que compramos ayer en el mercado, pues mi respuesta va a ser ah en el refri o en el refrigerador.

Ahora, es un ejemplo muy básico y al rato te voy a dar otro ejemplo, pero esto nos lleva a confirmar la conclusión de que la pregunta determina la respuesta. Y yo yo creo que por eso la Biblia dice, "Si no recibes lo que estás pidiendo es porque estás pidiendo mal." En pocas palabras, si no recibes la respuesta a tu pregunta o cuestión, pues es que estás preguntando mal, estás cuestionando mal.

Ahora, ahí te va otro ejemplo para que podamos entender esto un poquito más personal, muy más profundo, perdón. Eh, si vas a una tienda de zapatos y preguntas, "¿Quiero comprar zapatos?" Pues la persona que te va a ayudar te va a decir, "Pero, ¿qué tipo de zapatos estás buscando? Zapatos de hombre, zapatos de mujer, zapatos de niño, zapatos de niña. ¿Qué talla? ¿Qué color? Formales, informales, casuales, ¿no? O sea, ¿qué estás buscando?" Y el hombre solo dice, "Es que no hay zapatos y quiero zapatos." Okay, pero ¿cuáles? Y la conversación puede llevar años. El señor y la persona que lo está ayudando puede intercambiar esa conversación por años. Sí, señor. Pero, ¿qué tipo? Quiero zapatos. Pero, ¿cuál? ¿Cómo? ¿Cuáles? No.

Ahora, ¿qué pasaría si alguien va a la misma tienda de zapatos y dice, "No tengo zapatos. Estoy buscando unos zapatos color negro que sean formales para una boda y que sean de talla 12. Los tienes." Pues la persona va a decir, "Claro que sí. Aquí está." Si te fijas en en este ejemplo muy básico, igual las dos personas querían lo mismo. Las dos personas buscaban lo mismo. Las dos personas querían un par de zapatos. Pero uno no sabía pedir y el otro sí sabía pedir.

En los próximos minutos vamos a hablar de por qué orar por dinero puede ser una mala forma de pedir dinero. Ahora, la mayoría de las personas que oran por dinero, yo creo que oran así. Dios, necesito dinero. Señor, mándame una bendición financiera. Eh, padre, quiero ser próspero. Padre, quiero ser rico. Padre, quiero quiero amontonar mucho dinero. Padre, quiero ser tu. Biblia dice que, a ver, aquí está el problema. Esa oración es como ir a la tienda de zapatos y decir, "Quiero zapatos." Es vaga, no tiene dirección y honestamente está mal enfocada.

Ahora, Santiago 4:3 lo dice muy claro. Dice, "Piden y no reciben porque piden mal." Ahora, ¿qué significa pedir mal? No. Okay, Santiago, a ver, dime cómo qué qué significa pedir mal, Santiago, enséñame, por favor. Significa que estás pidiendo el resultado sin pedir lo que produce el resultado. Eso es pedir mal. Pedir el resultado sin pedir lo que produce el resultado. Es como si alguien orara, "Dios, quiero estar en forma, quiero tener músculos, pero nunca pide disciplina para hacer ejercicio. O Dios quiere un matrimonio feliz, pero nunca pide sabiduría para amar a su pareja." Veo otros que dicen, "Dios, quiero pasar el examen." Como si Dios mágicamente va a hacer que en lugar de 10 tengas otro cerito 100, pero nunca piden diligencia para estudiar.

Ahora, estas personas están pidiendo la consecuencia sin pedir la causa y con el dinero pasa exactamente lo mismo. La gente ora, "Dios, dame dinero." Cuando debería estar orando por algo completamente diferente. Entonces, a ver, David, ¿cuál es la oración correcta? Dios, perdóname si no he sido buen administrador de lo que me has dado. Dame sabiduría para manejar mis finanzas. Enséñame a ser fiel con lo poco para que puedas confiarme con más. Sí, ¿ves la diferencia? La primera oración pide dinero, Dios dame dinero. Pero esta segunda oración pide capacidad para manejar dinero. La primera oración de Dios, dame dinero quiere el resultado, pero esta segunda oración quiere la transformación que produce el resultado. Y eso es importante porque realmente Dios no te va a dar algo que vas a administrar mal. Eso no sería bendición. Yo creo que sería maldición. Darte más dinero cuando no sabes manejarlo sería como darte las llaves de un Ferrari y no sabes manejar ni siquiera una bicicleta. Pues no es un regalo el Ferrari, es un peligro.

Ahora, Proverbios 21:5 dice, "Los planes del diligente ciertamente tienden a la abundancia, mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza." Ahora, fíjate, la abundancia viene de la diligencia y los planes, no de pedirle a Dios que te mande dinero mientras tú sigues siendo desordenado con lo que ya tienes. Ahora, algo que me ha cambiado mi forma de pensar es que el dinero no es algo que Dios te da. El dinero es la consecuencia de algo que Dios bendice. Es una gran diferencia. Ahora, ¿qué bendice Dios? la buena administración, la fidelidad, la diligencia, la sabiduría aplicada.

Ahora, imagínate pedirle a Dios dinero cuando no tienes una buena administración. Imagínate pedirle dinero a Dios cuando ni siquiera eres fiel con el trabajo que tienes, con el poco salario que ganas. Le estás pidiendo a Dios dinero, pero no tienes la sabiduría para manejarlo. Le estás pidiendo a Dios dinero, pero no tienes la diligencia. Y el problema es que cuando no obtienes lo que estás pidiendo es que nos frustramos y pensamos que el problema es de él. No nos escucha, no. Sí, te escucha, pero pues es que estás pidiendo mal, estás pidiendo el resultado.

Ahora, en la palabra de los talentos, en Mateo capítulo 25, vemos que un Señor le da a un siervo cinco talentos, a otro le da dos talentos y a otro le da uno. Y cuando este señor rico regresa, los que multiplicaron lo que recibieron, escuchan, bien, buen siervo, fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. ¿Escuchaste eso? Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. El principio es claro a lo largo de la Biblia. La fielidad en lo poco precede la responsabilidad sobre lo mucho.

Ahora, Dios no te va a dar más si no has sido fiel con lo que ya tienes. Y no porque Dios sea tacaño, sino porque sería irresponsable de su parte darte lo que le estás pidiendo, porque sabe que no ha sido fiel. Sería como ponerte en una posición para la cual no estás preparado. Entonces, cuando oras, Dios, dame más dinero, Dios, mira cómo estás manejando el dinero que ya tienes. Y si ve el desorden, si ve desperdicio, si ve falta de sabiduría, pues la respuesta no puede ser sí, porque darte más solo amplificaría el problema.

Ahora, hay una oración que Dios siempre responde y siempre. Y Santiago 1:5 dice, "Y si alguno de ustedes tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche y les será dado." ¿Escuchaste esto? De a todos abund da a todos abundantemente y sin reproche. Cuando pide sabiduría, Dios no te cuestiona, no te dice, "Pero, ¿para qué lo quieres?" No, no, no te da, no, no te la da con condiciones, perdón, te la da abundantemente.

Ahora, lo más poderoso de esto es que la sabiduría produce riqueza de manera sostenible. El dinero sin sabiduría se va. Ahora, ¿cuánta gente ha ganado la lotería y en 5 años está peor que antes? ¿Cuántos atletas ganan millones de dólares y terminan en bancarrota? ¿Cuántos heredan fortunas y los destruyen en una generación? El dinero sin sabiduría es temporal, pero la sabiduría produce dinero de manera constante, porque la sabiduría te enseña a ganar, te enseña a guardar, te enseña a invertir, te enseña a multiplicar. Proverbios 31 dice, "Bienaventurado el hombre que haya la sabiduría. Largura de días está en su mano derecha y en su izquierda riquezas y honra. La sabiduría trae riquezas, no al revés."

Ahora, pedir sabiduría no es suficiente. Tienes que actuar sobre esta sabiduría. Santiago 2:17 dice, "Así también la fe, si no tiene obras es muerta en sí mismo." En pocas palabras, si obras, Dios, dame sabiduría financiera, pero nunca lees un libro de finanzas, pues tu oración es hueca. Si pides entendimiento, pero nunca estudias, no estás realmente pidiendo, estás pretendiendo. La oración real se demuestra en acción. Ora o oras por sabiduría y luego compras un libro de finanzas. Oras por entendimiento y luego tomas un curso de administración. Oras por disciplina y luego creas un presupuesto. Oras por claridad y luego te sientas a analizar en qué estás gastando tu dinero. Dios da la sabiduría, pero tú tienes que ir a buscarla. Y ese es el secreto. Salomón en Proverbios dice, "Busca la sabiduría como si buscaras el oro y la plata. Busca la sabiduría." La sabiduría no cae del cielo mientras duermes. Dios la da, pero tú la estás, tú la tienes que buscar.

Ahora, déjame explicarte cómo funciona esto en la práctica. Tú oras, "Dios, he sido mal administrador, perdóname, dame sabiduría para manejar lo que tengo." Dios responde dándote eh hambre por aprender. Te empieza a poner recursos en el camino, un video, un libro, un podcast, una persona que sabe de finanzas. Y tú actubras, tú actúas sobre esa sabiduría. Empiezas a hacer un presupuesto, dejas de gastar en cosas innecesarias, pagas tus deudas, empiezas a ahorrar aunque sea poco y Dios ve tu filidad y dice, "Pues este ya está listo para recibir más." Y entonces las oportunidades empiezan a llegar. Y no porque Dios mágicamente deposite dinero en tu cuenta, sino porque ahora tienes ojos para ver oportunidades que antes no veías. Tienes disciplina para aprovecharlas. tiene sabiduría para no desperdiciarlas. El dinero es la consecuencia, pero pero no es el punto de partida de de partida.

Ahora, es válido preguntarse, ¿por qué Dios opera de esta manera? ¿Por qué no simplemente te da el dinero? Pues porque Dios no está interesado en hacerte rico, está interesado en hacerte maduro. El dinero en manos de alguien inmaduro destruye. Destruye familias, destruye amistades, destruye el carácter. Dios te ama demasiado para darte algo que te va a hacer daño, pero el dinero en manos de alguien sabio edifica, bendice familias, genera empleo, ayuda a los necesitados. Entonces, Dios quiere llevarte al punto donde el dinero sea una herramienta en tus manos y no una trampa. Y el único camino hacia eso es la sabiduría. No hay atajos, no hay fórmulas mágicas, no hay oraciones especiales que hacen que Dios deposite dinero en tu cuenta de banco. Veo muchos que cuando hacen una oración para que Dios les deposite dinero, ponen hasta su cuenta de banco, su información en el boletito, lo que están haciendo para decir, "Dios, aquí deposítame." No hay un proceso. Pide sabiduría, actúa sobre ella, demuestras fidelidad y Dios te confirmas.

Ahora, en Lucas 16:10 12, Jesús dice algo que debería hacernos reflexionar. Dice, "El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel, y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pero si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quiénes quién os dará lo que es vuestro?" Aquí Jesús nos está enseñando tres niveles. Primero, fidelidad en lo poco. Está siendo fiel con los 100 que tienes, con los con los 50 que tienes, con los 500 que tienes, con el salario que recibes ahora. Estás estás siendo fiel con eso. Segundo nivel, fidelidad en lo ajeno. Antes de tener lo tuyo, eres fiel manejando lo de otras. Agradeces el trabajo que tienes, el dinero de tu trabajo, los recursos que no son tuyos. ¿Eres fiel con eso? ¿O siempre te andas quejando de que no te gusta como estás trabajando o no te gusta tu trabajo? Piénsalo. Tercer nivel, entonces viene lo verdadero y lo tuyo.

Ahora, el orden importa. No puedes saltarte los primeros dos pasos y llegar a al tercero, ¿no? Porque Dios está observando cómo manejas lo poco antes de decidir si te confías lo mucho. Entonces, la próxima vez que vayas a orar por dinero, cambia la pregunta. No preguntes, "Dios, ¿cuándo me vas a dar más dinero?" No, no, no. Pregunta, "Dios, ¿qué necesito aprender para ser digno de más?" No, no, no preguntes, ¿por qué no me bendices financieramente? No pregunta, "¿En qué áreas estoy fallando como administrador?" Dios, no preguntes cuándo va a cambiar mi situación. No, pregunta, ¿qué tengo que cambiar yo para que mi situación cambie?

Entonces, para terminar, una mala pregunta te entretiene, una buena pregunta te transforma y por eso la claridad de la respuesta siempre obedece a la claridad de la pregunta. Así que si hoy vas a orar por tu situación financiera, quiero que ores así y quiero que pongan mucha atención porque esta oración te cambia absolutamente tu enfoque. Ahí te va. Dios, perdóname por las veces que he sido mal administrador. Perdóname por pedir resultado sin estar dispuesto a cambiar. Te pido sabiduría. Enséñame a manejar lo poco que tengo. Dame hambre por aprender. Ponme recursos en el camino para que yo aprenda y dame la disciplina para actuar sobre lo que aprenda. Confío en que si soy fiel en lo poco, tú me vas a confiar más. No te pido dinero, pero te pido la capacidad de manejarlo bien cuando llegue en el nombre de Jesús. Amén.

Esa es esa es la oración que cambia absolutamente todo, no porque sea una fórmula mágica, sino porque cambia tu enfoque, cambia tu pregunta, cambia tu corazón. Y cuando tu corazón cambia, tu vida cambia. Y cuando tu vida cambia, tus finanzas cambian y así funciona el poder de la oración. Mi nombre es David Paul y nos vemos en otro.