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La guerra de independencia española. 1808-1814. Resumen en 16 minutos

El trastero de la historia16:41

Transcription

Los españoles todos se comportaron como un solo hombre de honor. Enfocó mal el asunto ese. La inmoralidad debió resultar demasiado patente, la injusticia demasiado cínica, y todo ello harto malo. Puesto que es sucumbido.

Esta era una de las muchas reflexiones que hacía Napoleón Bonaparte durante sus últimos días de vida en su exilio en Santa Elena. Y es que él y muchos historiadores posteriores coinciden en señalar la invasión a España como uno de sus principales errores.

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estáis? Bienvenidos a un nuevo vídeo en el que, como veis, hoy hablaremos de la Guerra de la Independencia española. Que sí, que ya sé que en su momento, hace ya bastante, hablé del levantamiento del 2 de mayo, no hace mucho del reinado de Carlos IV, y tampoco hace demasiado de la Batalla de Bailén. Pero bueno, como no tenía un vídeo de la Guerra de la Independencia en sí, vamos con ello. Y sí, vamos a darle caña porque hay mucho que contar y mucho contexto.

Desde el año 1788, el trono español lo ocupaba Carlos IV, quien desde luego no fue el mejor de los reyes, pero a menudo se ha exagerado su mala fama. Como por ejemplo, no se suele contar que con él en el trono la monarquía española alcanzó su máxima expansión territorial, o que durante su reinado, por ejemplo, se dio la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.

Parte de su mala fama se debe sobre todo a que no solía mostrar demasiado interés en la política o en asuntos de estado, y su atención iba más hacia la caza y a algunas de sus aficiones. Otro tema que pronto le hizo no ser demasiado querido fue nombrar como hombre fuerte a Manuel Godoy en dos etapas. La primera de ellas desde 1792 hasta 1798. Un hombre de quien su mala fama podríamos decir tranquilamente que ha perdurado pues prácticamente hasta nuestros días.

Y bueno, por poner las cosas en su justa medida: era un hombre ambicioso, sí. Era leal a la corona, pues yo creo que también. Era corrupto, pues sí. Aunque bueno, más o menos muy parecido a los hombres de su época. Y se beneficiaba a la reina María Luisa, como tantas y tantas veces nos han contado, pues no. Yo sé que la coña aquí, el chisme, quedan muy graciosos, pero como nos cuenta Daniela Cuenca en su libro "España con honra", que no sé si se ve bien, creo que sí, no. Estos son cosas más bien de años posteriores y propaganda, sobre todo de su rival Fernando.

Como os conté en el vídeo sobre Carlos IV, por entonces a España le tocó vivir los agitados años de la Revolución Francesa y, tras la ejecución de Luis XVI, no dudó en sumarse a la coalición europea y atacar a su vecino francés. La guerra contra Francia tendría una primera parte favorable a España con la ofensiva del General Ricardos en el Rosellón, pero todo esto sería un espejismo. La reacción francesa fue efectiva en todos los frentes e incluso invadieron territorio peninsular por dos frentes: uno por Cataluña y otro por el País Vasco, donde entraron en Gipuzkoa.

A Manuel Godoy no le quedaría otra que buscar la paz con los franceses fuera como fuera, algo que se concretaría en Basilea en el año 1795, por el cual España se libraría de franceses en su territorio peninsular, pero a cambio tendría que ceder parte de la isla de Santo Domingo. Esto es probable que debía haberle costado el puesto, pero no. La confianza que tenían los monarcas en él era demasiado grande y a partir de aquí y por este tratado se le empezaría a llamar Príncipe de la Paz.

Tras estos hechos y el Tratado de San Ildefonso de 1796, las relaciones con la Francia revolucionaria cambiaron, pero Carlos IV nunca dejaría de identificarse con la casa real francesa, por lo que instruye a mantener algo así como una doble diplomacia con el hermano de Luis XVI, por entonces el Conde de Provenza. Algo que los franceses no tardaron en descubrir y obligaron a Carlos IV a destituir a Godoy. Algo quedaría oficialmente, aunque Godoy nunca llegaría a salir de la corte en la práctica.

Pero bueno, poco importaba porque el golpe de Napoleón pronto le haría regresar a primera línea. Como sabéis, el plan fundamental de Napoleón era poner a toda Europa sus pies y para ello primero tenía que sacar a Rusia de la coalición y también tenía que rendir a Inglaterra, con la que España llevaba por entonces unos años peleándose, como se había demostrado en Canarias, en Cádiz, unos años atrás.

El primer plan era aislar a Inglaterra del resto de Europa, por lo que se fijó en los puertos comerciales que estos tenían en Portugal y, en virtud del Tratado de San Ildefonso, España invadió Portugal en lo que se llamó la Guerra de las Naranjas, la cual duró muy poco tiempo y los lusos le entregaron Olivenza a los españoles.

Continuando con su guerra contra Inglaterra, años después, en 1805, y con el beneplácito de Godoy, una flota española se unió a la francesa para atacar a Inglaterra. El plan era que esta fuerza conjunta atacara los barcos ingleses del Canal de la Mancha y dejaran el paso libre para que Napoleón pudiera lanzar una invasión a gran escala contra la pérfida Albión. Un fallo de coordinación hizo que la flota franco-española tuviera que refugiarse en Cádiz, donde los esperaban las naves de Horacio Nelson para cortarles el paso. El oficial francés al mando de la misión, todos los consejos y el propio sentido común, y salió a combatir, provocando así la destrucción casi total de la flota, de la que solo sobrevivirían 10 barcos.

Sí, ya sé que me he ventilado la Batalla de Trafalgar en muy poquito tiempo, pero por cuestiones obvias tengo que resumir y volver a hablar de la familia real, en concreto de un peligroso rival que le había surgido a Godoy en la corte, que bueno, como ya sabéis, no era otro que el entonces príncipe de Asturias y futuro rey Fernando VII.

Y es que volviendo a unos años atrás, tras la muerte de su primera esposa y bajo la influencia de su preceptor Juan de Escoiquiz, el príncipe de Asturias se dirigió por carta a Napoleón, quién acababa de ser nombrado emperador, para que le desposase con alguien de su familia, algo que iba en contra de su padre y, sobre todo, de Godoy. Todo sería descubierto en lo que se llamó la Conspiración de El Escorial y Godoy comprendió lo que le podía esperar del futuro rey. Así que sus políticas fueron encaminadas a la supeditación del emperador francés, a pesar de la mencionada derrota en Trafalgar.

Pues el poder de Napoleón todavía era muy grande en Europa y entonces fijó su objetivo en Portugal, quienes se habían negado a acatar la orden de Napoleón de no comerciar con los ingleses. Y para atacar Portugal, pues como sabéis, tenía que pasar por España y por ello, en el año 1807, se firmó el Tratado de Fontainebleau, por el cual España permitiría el paso de las tropas francesas para que estas atacasen Portugal. Pero las intenciones del corso, como ya sabéis, iban mucho más allá.

Al contrario de lo que Godoy pensaba, las tropas de Napoleón no estaban de paso, sino que habían venido para quedarse, algo que, como imaginaréis, hizo que su popularidad cayese aún más y creciesen las tensiones entre los partidarios de Fernando y los de su padre. Como imaginaréis, fue visto como una mezcla de asombro, rabia, impotencia por la población, que veía como los soldados franceses comenzaban a ocupar sin resistencia alguna las principales ciudades de España.

Ante toda esta creciente tensión, el rey Carlos IV, junto a su mujer, se trasladó a Aranjuez, una ciudad que está a unos 50 kilómetros de Madrid, más o menos. La intención de este viaje no era otra que la de posteriormente hacer otro mucho más largo hacia los territorios españoles en América para ponerse a salvo. Este hecho, unido a la rabia de la población, fue aprovechado por el príncipe Fernando y sus partidarios para instigar un levantamiento popular contra su padre, el cual se conocería como el Motín de Aranjuez.

El 17 de marzo de 1808, una muchedumbre se agolpó a las puertas del Palacio Real y, a su vez, en Madrid, otra más de gente asaltaba el Palacio de Godoy, quien consiguió salvar la vida escondiéndose, pero curiosamente le encontraron y sería el propio príncipe Fernando quien le salvó del linchamiento. Tras estos hechos, el día 19 de marzo, Carlos IV terminaría abdicando a su hijo, pero para su desgracia, su alegría no duraría demasiado, porque solamente unos cuatro días después, el general Joaquín Murat, cuñado de Napoleón, ocupaba Madrid y no parecía mostrar preferencia por el nuevo rey de España.

Tras estos hechos, el ya rey Fernando VII corrió al encuentro del emperador para buscar su legitimidad, pero este último, mediante hábiles estratagemas, consiguió atraerle hacia Bayona, territorio fronterizo entre España y Francia, y no en Burgos, donde Fernando pensaba que se iban a reunir. Carlos IV hizo lo propio semanas más tarde, llegando el día 30 de abril a Bayona, y Napoleón lo recibió y lo agasajó como bien había hecho con su hijo unos días atrás, pero todo era un engaño.

Mientras en Madrid se había quedado sin regentes y el general Murat, bajo las órdenes del emperador, ya había ocupado toda la capital. Para entonces, podéis imaginaros cómo estaban los ánimos entre la población española. Llevaban unos años soportando crisis económicas, conspiraciones por el trono entre padre e hijo, algo que era prácticamente una invasión extranjera sin que se opusiese la menor resistencia, y para colmo, veían como sus monarcas abandonaban su territorio.

Cabe destacar que, hilando un poco más, el del 2 de mayo en Madrid no fue el primer levantamiento, motín que hubo contra los franceses en España, sino que fue la culminación de muchos otros que había habido en el territorio nacional. Por ejemplo, unos días atrás lo había habido en León y también en Burgos. Esta culminación de la que os hablo se daría lugar en la mañana del 2 de mayo de 1808, cuando un carruaje detenido frente al Palacio Real llamó la atención de una muchedumbre que rondaba por allí. En el Palacio Real solo quedaba el pequeño Infante Francisco de Paula. La gente agolpada a las puertas de palacio no tardó en darse cuenta de las intenciones de aquel carruaje: llevarse de allí al Infante.

En esa misma mañana, la población de Madrid estalló y decidió enfrentarse con todo lo que tuviera a mano contra los soldados franceses que llevaban tiempo campando a sus anchas por el país. No solo la población, sino que los militares Luis Daoíz y Pedro Velarde se reunieron junto a varias decenas de sus compañeros en el Parque de Artillería de Monteleón, hoy conocido como la Plaza del Dos de Mayo, y desde allí comenzarían a armar a la población. La noticia correría como la pólvora por las calles de Madrid y varios centenares de madrileños se unieron a la lucha desde el cuartel. Pero eso sí, los franceses no tardarían en rodear el asentamiento y, tras tímidos intentos, deciden tomar el cuartel al asalto. En poco tiempo, ese núcleo de resistencia cae y los capitanes Daoíz y Velarde, junto al teniente Jacinto Ruiz, murieron.

Y bueno, hacer otra aclaración: la guerra como tal comienza unos días después, cuando a la población española le llegan las noticias de las abdicaciones de Bayona, por las cuales, como ya sabéis, Napoleón, aprovechándose de las disputas entre padre e hijo, consiguió convencerles a ambos y coronar a su hermano José como rey de España. Y es que a partir del día 22 de mayo se establecen las primeras juntas provinciales en Cartagena y Oviedo, y posteriormente la Junta Central en Madrid.

A partir de aquí, una parte más que considerable de España se empieza a mover contra los franceses, quienes también empezarían con sus movimientos. Y es que por entonces, el general Murat se fijó en que en el sur de la Península Ibérica, especialmente el puerto de Cádiz, podría ser un puerto de entrada para las fuerzas inglesas, por lo que encargó a uno de sus mejores hombres, Pierre Dupont, que pusiese dirección al sur del país y ocupase dicha ciudad. Este hombre partiría desde Toledo al mando de unos 20.000 hombres, cruzó Castilla-La Mancha y llegó a Córdoba. Y allí, mientras que sus hombres cometieron toda clase de tropelías en la ciudad, llegó a sus oídos una noticia que empezó a preocuparle.

Resulta que justo antes de que su ejército entrase en Córdoba, la Junta de Sevilla le había declarado la guerra de manera oficial a Francia y las fuerzas de Cádiz habían rendido a la escuadra francesa anclada en sus puertos. Ante esto, a Dupont le entró la inseguridad y decidió retroceder sobre sus pasos para establecer en Andújar el cuartel general. Por el lado español, el general Castaños en Sevilla y Teodoro Reding en Granada reunieron a un total de 25.000 efectivos para ir a hacer frente al francés.

Como bien sabéis, en este punto se daría la famosa Batalla de Bailén, de la que ya os hablé en un vídeo hace un par de meses, si no recuerdo mal, y como bien os dije, esta sería la primera derrota terrestre de las fuerzas napoleónicas. Pero ese no fue ni mucho menos el único quebradero de cabeza para los franceses en esta primera etapa. Las guerrillas formadas por entonces hostigaban continuamente a los soldados de la Grande Armée. En ciudades como Valencia sufrieron de lo lindo y en el asedio de Zaragoza, los franceses se dejaron cerca de 14.000 hombres por el camino hasta que esta ciudad, agotada y diezmada, capituló en febrero de 1809.

Ante estas noticias provenientes de la Península, Napoleón montó en cólera. No podía creer no solo la derrota de Bailén, sino el número de hombres perdidos en la Península en tan poco tiempo. Es por ello que no dudó en venir personalmente a España al frente de unos 250.000 hombres y dio un vuelco a la situación para sus intereses. El ejército francés derrotaría a las fuerzas angloespañolas en Ocaña y Talavera y ocuparía las ciudades importantes del país. La Junta Central decidió retirarse a Madrid en dirección a Sevilla para posteriormente acabar en Cádiz.

Ante la imposibilidad de hacer frente al gran número de tropas francesas a campo abierto, es en esta fase de la guerra cuando cobran más importancia que nunca las guerrillas. Es entonces cuando nombres como los de Juan Martínez Díaz, apodado "El Empecinado", o el "El Despoci Mina" empiezan a adquirir mucha relevancia. La ciudad de Cádiz, con la Junta Central refugiada allí, logró aguantar los embistes franceses y allí, asediados por el que era el ejército más poderoso del mundo, se produjo un hecho extraordinario: y es que se convocaron las Cortes de Cádiz para aprobar la que sería la primera Constitución de la historia de España.

A partir de 1812, la guerra entraría en una nueva fase en la que la dominación francesa acabaría, dado que Napoleón tuvo que centrar gran parte de sus recursos en las campañas de Rusia. En verano de 1812, un combinado de tropas portuguesas, españolas comandadas por Miguel Ricardo de Álava e inglesas comandadas por Sir Arthur Wellesley, lograron una importante victoria en Arapiles, una ciudad al sur de Salamanca. Mientras los españoles seguían recuperando terreno, mientras que la campaña rusa de Napoleón fracasó, este se vio obligado a retirar aún más tropas para sostener los límites de su imperio, dejando menos efectivos aún.

Ante el avance hispano-luso-británico, la Batalla de San Marcial, como una gran victoria a las fuerzas españolas a finales de verano de 1813, marcaría un punto de inflexión y en diciembre de este mismo año se firmaría el Tratado de Valençay. Esta guerra supuso el principio del fin del Antiguo Régimen para España y tendría un coste enorme en lo económico y aún más en vidas humanas, ya que se estima que llegaron a fallecer hasta medio millón de personas.

¿Y qué pasó en el Tratado de Valençay? Pues que Napoleón hizo lo que los españoles llevaban pidiendo durante estos años de guerra: repuso a Fernando como rey de España. El entonces conocido "Rey Deseado" entraría en España poco tiempo después y las ilusiones que muchos tenían puestas en él poco tardaron en disiparse. El 4 de mayo de ese mismo año, Fernando VII desacredita la autoridad de las Cortes, anula la Constitución de 1812 y suprime cualquier tipo de libertad que se hubiera ganado durante esa guerra.

Y sí, ya sé que hay mucho más que contar de este periodo, pero mejor dejémoslo para otra ocasión. Y hasta aquí mi vídeo de hoy. Si os ha gustado, ya sabéis, podéis suscribiros, que es gratis, dejarme un like, que me ayuda mucho, un comentario con qué os ha parecido el vídeo, que me ayuda más todavía, o podéis compartir el vídeo en vuestras redes sociales. Y si no os ha gustado, pues como suelo decir en alguna ocasión, recomendárselo a alguien que os caiga mal para que se fastidie, se lo trague. Un saludo y hasta el próximo vídeo.