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La leyenda de PAGANINI el violinista del diablo | Crilator

Crilator6:12

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Hay gente que definitivamente nace con habilidades sorprendentes, con talentos que parecen imposibles de comprender. Personajes que con sus aportes se convierten en verdaderas leyendas. Los hay en las ciencias exactas, en la pintura, en la escritura y, por supuesto, también en la música.

Esta es la historia del "Colo" Paganini. Durante mucho tiempo corrió un rumor sobre un italiano que había vendido su alma al diablo para convertirse en un virtuoso violinista. Nacido en Génova, su padre, un guionista aficionado, obligaba al pequeño Paganini a practicar hasta más de 10 horas diarias. Cuenta la leyenda que la obsesión del padre porque el niño de apenas cinco años ensayara tantas horas al día surgió luego de que la madre tuvo un sueño en el que un ser sobrenatural le advertía sobre el futuro éxito del pequeño con el violín.

A los nueve años, Niccoló Paganini hizo su primera aparición pública. Desde entonces, su talento impresionó a todos los asistentes de sus espectáculos, pero que alcanzó la fama siendo muy joven. Sin embargo, Paganini comenzó a digerir mal el éxito. Ya llevar una vida descontrolada, se dedicó al juego y sus continuas pérdidas lo obligaron a empeñar hasta su propio violín en muchas ocasiones. Por fortuna, logró superar la adicción a las apuestas y su talento con el violín dejaba perplejos incluso a los músicos más destacados de la época.

Se dice que podía tocar hasta 12 notas por segundo, que su interpretación parecía hecha con más de un violín y que su memoria era única, pues a diferencia de los demás músicos, él no se subía al escenario con nada más que su instrumento. No tenía la necesidad de tener frente a él las partituras de las piezas que iba a interpretar. Todo esto hacía que sus contemporáneos no pudieron asimilar el talento de aquel hombre como algo normal.

Además, su apariencia cadavérica, de baja estatura, pálido, con extremidades alargadas, ojos oscuros y penetrantes, nariz puntiaguda, cabellera larga y ondulada y vistiendo siempre trajes negros, hacían que se le asociara con el demonio. Rumores que se hacían cada vez más frecuentes y que tomaron mucha más fuerza cuando, después de un concierto, un hombre afirmó haber visto al diablo con cuernos, cola y vestimenta roja, sosteniendo su codo, guiándolo en las partes más difíciles. Paganini respondió a esto que su similitud con el ente que aquel hombre había visto era una prueba de su origen, tomando su aspecto como herencia comprobable de ser el hijo del diablo.

No obstante, Paganini sufrió una enfermedad la cual le hacía lucir demacrado. Perdió sus dientes, por lo que sus mejillas estaban hundidas, sus labios eran delgados y su mandíbula resaltaba en su rostro. Los dedos de sus manos eran más largos de lo normal e incluso hay quienes dicen que podía hacer movimientos con sus dedos que ningún otro ser humano ha logrado hacer jamás con una flexibilidad tal. Ya hacía pensar a muchos que no tenía huesos en sus manos.

Durante sus conciertos por Europa, muchos pinchaban al artista tan solo para comprobar que estaba hecho de carne y hueso e incluso se menciona que tuvo que publicar cartas de su madre para comprobar que tenía padres humanos. Paganini quiso darle un poco más de cuerda a este mito que giraba en torno a él, por lo que llegaba a sus conciertos en un carruaje negro, jalado por cuatro caballos negros y cubierto por una manta del mismo color.

Las sumas de dinero que pagaron las personas por sus espectáculos en ocasiones eran muy elevadas y, a pesar de su apariencia poco agraciada, en varios líos de faldas que lo llevaron a estar en alguna ocasión en la cárcel. Se dice, estando preso, le pidió al guardia un violín para pasar el rato, pero el carcelero, para burlarse de él, le dio un violín con una sola cuerda y se retiró. Pero para su sorpresa, luego de un momento, empezó a escuchar a Paganini tocar aquel violín como si no le hiciera falta ninguna cuerda.

Hazaña que volvió a repetir durante uno de sus juegos en vivo. Para ganar, me tocaba junto a un artista cuando, de repente, una de las cuerdas de su violín se reventó. La orquesta se detuvo de inmediato, pero él continuó tocando como si nada hubiera pasado. La orquesta volvió a acompañarle y, al cabo de un momento, una segunda cuerda volvió a reventarse. La orquesta se detuvo nuevamente, pero Paganini continuó el concierto. Los demás músicos, sorprendidos, volvieron a tocar junto a él cuando, de repente, la tercera cuerda de su violín se reventó. Todos en ese momento pararon de tocar otra vez, creyendo que con una sola cuerda era imposible que este hombre continuara el show. Sin embargo, Paganini sigue extrayendo notas de su instrumento como si nada hubiera pasado, sonando como si su violín estuviera completo.

De Paganini se murmuraban muchas cosas y su instrumento no se quedaba atrás. Algunos creían que las cuerdas de su violín estaban hechas con el cabello del demonio. Cierto esto o no, todos siempre quedaban atónitos al escucharle y ver sus interpretaciones.

Finalmente, falleció en Niza el 27 de mayo de 1840, a la edad de 58 años. En su lecho de muerte, se negó a recibir los sacramentos finales, por lo que el obispo de Niza le negó la sepultura religiosa. Su cadáver fue embalsamado y solo pudo recibir sepultura mucho tiempo después en el cementerio de Parma, lugar donde reposa hasta el día de hoy.

La leyenda de Paganini hizo que su talento estuviera envuelto en un misterio que le hizo, tal vez, alcanzar con su música a más personas, como si de una estrategia de marketing se tratara. Logró componer 24 caprichos para violín, seis conciertos y varias sonatas.

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