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El 2025 fue probablemente uno de los mejores años en el mundo del gaming. Tuvimos el lanzamiento de una nueva consola, el regreso de franquicias que creíamos muertas e incluso varios títulos que llegaron completamente de la nada para cautivarnos. Si bien los problemas de la vida a veces podrían parecer desgastantes o incluso inevitables, este año por lo menos nos dio una enorme cantidad de experiencias para despejar la mente y divertirnos. Y eso es justamente de lo que quiero hablar, de los videojuegos que me ayudaron a superar el 2025.
Y tal vez pienses que llego un poco tarde a la fiesta. Después de todo, ya estamos en el 2026. Pero hay una razón para eso y es que quería incluir absolutamente todo lo que jugué a lo largo del año porque uno de los títulos más significativos que llegué a probar lo experimenté justamente durante la última semana del 2025. Así que vamos a comenzar.
Pero antes, déjame platicarte sobre la EVAC. La Escuela Británica de Artes Creativas y Tecnología. Es una escuela en línea en la que puedes estudiar una enorme variedad de profesiones. Si te gusta la tecnología, si te gusta el arte, si te gusta la programación, prácticamente hay algo para todos. Pero claro, probablemente en lo que la mayoría de ustedes estarán interesados es en el diseño de videojuegos. Y adivina qué, aquí también puedes estudiarlo. Desde aprender a utilizar algunos de los motores más populares, como Unreal Engine, hasta diseñar tus propias aventuras desde cero. Si eres como yo y te gusta comenzar el año con un objetivo, esta es tu oportunidad para estudiar lo que siempre quisiste. Puedes ver todas las carreras que hay en la EVAC a través del link que te dejaré en la descripción. Y si utilizas el código PSI Gaming 60, también puedes obtener un descuento del 60% en cualquiera de ellas. Así que no dejes pasar la oportunidad.
Pero ahora regresemos al tema. Siempre al inicio de cada año me gusta tomarme unos cuantos días para descansar y jugar algunas de las cosas que tengo pendientes. A decir verdad, en la época actual es muy sencillo acumular videojuegos. Así que comenzando el 2025 decidí que era el momento de jugar algo que llevaba posponiendo desde muchos años atrás, Spyro, el dragón. Sí, esto tal vez resulte sorprendente para algunos, pero nunca había jugado Spyro en mi vida. Lo cual es extraño porque los juegos de plataforma en 3D siempre han sido uno de mis géneros favoritos, pero como nunca tuve un PlayStation cuando era pequeño, hay ciertas series que simplemente nunca llegué a probar. Así que aprovechando el reciente remake que los títulos originales recibieron, decidí jugar la trilogía completa y me alegra mucho de que este haya sido mi primer videojuego del año porque es realmente bueno.
Spyro 1 en particular fue mi favorito de los tres. Los controles, la creatividad de los mundos, el diseño de los escenarios. Incluso la música es increíblemente destacable. Aparentemente fue compuesta por el baterista de Tolis, lo cual me parece completamente random, pero sí puedo entender perfectamente cómo este se convirtió en un clásico de su época. La única parte que no me gustó fue el jefe final. A decir verdad, ni siquiera se siente como un jefe. Solo necesitas quemarlo una vez como a cualquier otro enemigo, lo cual es un poco anticlimático. Pero fuera de eso, todo lo demás es excelente.
Aparentemente Spyro 2 es el título más querido entre la comunidad y aunque sin duda lo disfruté, creo que no me gustó tanto como la primera aventura. Sí, tiene una mayor variedad de movimientos, muchos más personajes y escenarios más interesantes, pero también tiene una enorme cantidad de backtracking. Verás, en el juego original puedes simplemente entrar a un escenario y completarlo en su totalidad, pero aquí no. Hay muchísimas cosas que no puedes conseguir al principio, lo cual significa que debes de continuar avanzando a través de los mundos hasta que eventualmente consigues una nueva habilidad que te permite regresar a los niveles anteriores para poder completarlos. Y tristemente esto también se aplica para la tercera aventura. Aunque aún así todos los juegos me parecieron extremadamente buenos. Supongo que solo prefiero el diseño más directo del título original.
El siguiente juego que llegué a probar en el año fue otro que llevaba posponiendo desde el 2022, Tunic, un título de aventuras inspirado en Zelda que rápidamente se convirtió en uno de mis videojuegos favoritos. Verás, esta es una experiencia un tanto extraña. Cuando comienzas con la aventura no hay absolutamente nada que te dé dirección. El juego simplemente inicia y prácticamente todos los textos que te puedes encontrar están en un idioma que es imposible entender, por lo que lo más probable es que te pierdas durante horas sin saber exactamente qué es lo que deberías de hacer. Por esta misma razón es muy sencillo abandonar la aventura, que es justamente lo que hice la primera vez que lo jugué cuando originalmente se lanzó. Pero una vez que comienzas a conectar los puntos y descubrir cómo funciona el mundo, el juego se convierte en un viaje que nunca vas a olvidar.
Lo que hace de Tunic una experiencia tan diferente a la de cualquier otro videojuego es que este no es un título en el que consigas habilidades. En su lugar, lo que obtienes a lo largo de tu viaje es conocimiento. Es decir, que desde el mero inicio del juego, los elementos para llegar hasta el final se encuentran ahí. Pero la aventura se trata precisamente de descubrirlo, de aprender a diferenciar los patrones. Por supuesto, esto hace que sea muy difícil hablar sobre el juego sin entrar en spoilers, así que ya no voy a continuar. Lo único que me gustaría decir es que durante los últimos años se ha generalizado esta idea de que los videojuegos modernos ya no son tan buenos como los de antes. Pero eso es completamente falso, porque títulos como Tunic nos demuestran las experiencias tan mágicas que aún podemos obtener cuando estamos dispuestos a buscarlas.
Y hablando de experiencias mágicas, el siguiente juego que llegué a jugar en el 2025 fue uno muy diferente en cuestión de atmósfera. Fear and Hunger. Probablemente para este punto ya todos hayan escuchado sobre él. Un título extremadamente grotesco, cuyo único objetivo es hacerte perder la cabeza. Esencialmente cuando comienzas con la aventura tienes dos posibilidades. O te devora una jauría de perros o entras a las mazmorras de Fear and Hunger y un ogro te hace pedazos con su garrote. Y no, no estoy hablando del garrote que lleva en la mano. Esta es la experiencia de Fear and Hunger y por eso mismo puede resultar bastante intimidante. Es por eso que uno de mis propósitos del año era llegar hasta el final de la aventura. Y para ser honesto, no fue tan complicado como imaginé. Es verdad que es un juego brutal en todos los sentidos, pero si tienes cuidado y evitas entrar en combates innecesarios, de hecho no es tan complicado de determinar. Aunque eso sí, hay que tener bastante suerte para no perder la cabeza.
Continuando con esta idea de terminar videojuegos que llevaban años en mi biblioteca, Detroit: Become Human fue la siguiente aventura que llegué a experimentar. Por algún motivo, a pesar de haberlo comprado desde el 2020, nunca había sentido la motivación para comenzarlo. Pero un día lo probé simplemente por curiosidad y vaya, es muy bueno. Para ser honesto, nunca me han fascinado los videojuegos sobre tomar decisiones, es decir, títulos en donde hay muy poca jugabilidad y todo se centra en la historia. Pero hay algo sobre el mundo de Detroit que inmediatamente me cautivó. La narrativa, los personajes, incluso las mecánicas de juego son bastante divertidas. Esencialmente cada personaje te presenta con una perspectiva diferente sobre un mismo problema: el maltrato que las formas de vida artificiales, en este caso los androides, reciben por parte de los humanos. Connor se enfoca en mecánicas de detective. Marcus intenta iniciar una revolución y Kara solo quiere sobrevivir en un mundo en donde a nadie le importa. Pero la forma en la que todas estas historias terminan interconectándose está muy bien lograda. A pesar de haberlo terminado hace ya bastantes meses, aún sigo pensando en esta aventura. Y creo que esa es la marca de un buen videojuego cuando su mensaje permanece contigo.
No mucho tiempo después de esto, en una conversación completamente cotidiana, mi esposa me platicó que uno de sus videojuegos favoritos cuando era pequeña era Sonic Mega Collection, una compilación de muchos juegos clásicos de Sonic que de hecho yo también llegué a jugar cuando era niño. Así que pasé unos días intentando conseguir una copia y cuando por fin lo logré, nos pasamos toda la noche jugando Sonic and Knuckles. Para ser honesto, nunca había llegado al final de esta aventura. Debo decir que fue bastante desafiante, pero también bastante divertido. Y esta experiencia me puso en el ánimo para jugar muchos otros juegos de mi infancia. Así que durante los siguientes meses, eso fue lo que hice.
Primero jugué Donkey Kong Country, otro juego que de nuevo nunca había terminado, pero al hacerlo en el 2025 me hizo desarrollar una nueva apreciación por él. A decir verdad es sorprendente lo bien que se mantiene. Después probé Tony Hawk para el Nintendo 64 y no sé, tal vez yo estoy en la minoría en esto, pero realmente prefiero las versiones originales antes que los remakes que tenemos ahora. Creo que es por el estilo visual. Hay algo sobre las gráficas hiperrealistas de la era moderna que no me parecen tan atractivas como las de antes. También me pasé unos días jugando Tiny Toon Adventures, un juego de plataformas que me encantaba cuando era pequeño. Y a decir verdad, de todos los títulos clásicos a los que regresé en el 2025, creo que este fue el que más disfruté. Para ser un juego lanzado en 1991, es sorpresivamente bueno. Puedes controlar a diferentes personajes, cada uno con sus propias habilidades, lo cual lo diferencia de títulos como Mario y otros juegos de plataforma. Y como suele pasar con las aventuras de la época, es bastante difícil llegar al final, pero pasar tantas semanas seguidas jugando títulos retro realmente me ayudó a liberarme del estrés del trabajo. Esencialmente, cada vez que me sentía cansado, me detenía para jugar uno o dos niveles de estas aventuras y de alguna manera eso me regresaba completamente los ánimos. Supongo que esa es la razón por la que tanta gente aún prefiere jugar títulos viejos, porque no hay tutoriales, no hay sistemas complejos que debas de aprender y no hay complicaciones, simplemente prendes la consola y comienzas a jugar.
Como puedes ver, prácticamente me pasé los primeros meses del año jugando juegos relativamente viejos que tenía pendientes, principalmente porque durante ese tiempo no hubo ningún lanzamiento importante que llamara mi atención. Pero claro, justo a la mitad del 2025 llegó el Nintendo Switch 2 y junto con él la temporada de lanzamientos. Obviamente lo primero que llegué a jugar al obtener la consola fue Mario Kart World. Y lo sé, muchas personas ya se han hecho una idea sobre esta aventura, pero si soy honesto, creo que nunca me había divertido tanto con Mario Kart. En mi defensa, realmente no me interesan los modos en línea. No soy alguien que disfrute de jugar en internet, por lo que para mí hay dos puntos importantes para que un Mario Kart sea bueno: ¿Qué tan divertido es jugarlo en solitario? y ¿qué tan divertido es jugarlo con tus amigos sentados junto a ti? Y en estos aspectos, Mario Kart World simplemente funciona. Si bien su modo para un solo jugador no es tan interesante como el de Mario Kart 10, debo admitir que realmente me gustó deambular por el mundo. Hay algo muy tranquilizante en el hecho de prender la consola y solo comenzar a manejar mientras escuchas algunos de los temas más legendarios de toda la serie. Y jugarlo con tus amigos es la experiencia más caótica del mundo. Y digo eso como el mejor de los cumplidos. Para mí de eso se trata Mario Kart, de hacer que todos griten de desesperación porque no pueden moverse 5 segundos sin que algo los golpee.
Obviamente el otro juego importante de Nintendo que llegué a jugar fue Donkey Kong Bananza. De hecho, hablando de Donkey Kong, creo que soy de las pocas personas cuyo juego favorito de la serie es Donkey Kong 64, por lo que llevaba años esperando una nueva aventura en tres dimensiones y Bananza no me decepcionó. Si bien el juego es muy diferente a Donkey Kong 64, creo que es una de las producciones más impresionantes de Nintendo. Hay ciertas secciones que realmente se sienten como si fueran una película, sobre todo en la parte final. Y la jugabilidad, bueno, es bastante divertida, especialmente si te gusta la destrucción. Para ser honesto, los primeros niveles pueden llegar a sentirse un poco repetitivos, pero una vez que llegas al escenario de la playa, por ejemplo, todo comienza a tener mucha más variedad. Realmente me gustaría que Nintendo continuara desarrollando a sus personajes de esta manera. No solo las referencias a toda la historia de Donkey Kong se sienten increíbles, sino también su relación con Pauline, la cual se convirtió en uno de mis personajes favoritos en el universo de Mario.
Y hablando de relaciones personales, uno de mis títulos más esperados de todo el año era Death Stranding 2. Si llevas tiempo siguiendo a este canal, probablemente sepas que Death Stranding es uno de mis videojuegos favoritos, por lo que realmente tenía altas expectativas de su secuela. Y bueno, ¿qué puedo decir? Es más de lo mismo. Y no digo eso como algo negativo. A decir verdad, me encanta la jugabilidad de esta aventura. En un mundo en donde todo parece moverse tan rápido, incluyendo noticias, tendencias y sobre todo videojuegos, creo que este tipo de títulos tan lentos y contemplativos son extremadamente importantes. De hecho, jugué Death Stranding 2 durante el peor momento que tuve en el año. Estaba sumamente estresado por el trabajo. Financieramente tuvimos algunos problemas a raíz de un accidente que tuvo una de nuestras mascotas y muchísimas otras situaciones sucedieron encima de eso. Pero aún así, durante las noches podía sentarme a jugar y olvidarme de todo. Realmente no me olvidaba de nada, pero al menos mi ansiedad podía descansar y creo que por eso conecté tanto con la historia del juego. Es fascinante cómo Hideo Kojima puede presentarte con algunas de las escenas más extrañas que vayas a ver en toda tu vida y aún así hacerlas tan emotivas. Si bien Death Stranding 1 sigue siendo mi favorito entre los dos, esta secuela mejora prácticamente cada uno de sus aspectos, especialmente la jugabilidad. Los vehículos, por ejemplo, suelen quedarse atascados en terrenos irregulares en el juego original, pero aquí funcionan a la perfección, lo cual podría ser algo negativo para algunos por el simple hecho de que ahora puedes jugar prácticamente todo el juego sobre una camioneta. Pero aún así, paradójicamente tomando en cuenta el momento en el que lo jugué, creo que esta fue una de las mejores experiencias que tuve en el 2025.
Y lo mejor de todo es que no mucho tiempo después se lanzó otro de mis videojuegos más esperados del año, Silent Hill F. ¿Puedes creer que la última aventura original de Silent Hill antes de Silent Hill F fue lanzada hace 14 años? Es incluso posible que algunos de los que se encuentren viendo este video todavía ni siquiera nacían. Y eso es lo que hace de Silent Hill F algo tan significativo que marca el renacimiento de una franquicia que honestamente todos considerábamos muerta. Si bien al principio estaba bastante preocupado por las mecánicas de combate, debo decir que realmente disfruté de esta aventura. Sí, el juego tiene muchísimo combate y obviamente por esa razón no produce la misma sensación de terror a la que estamos acostumbrados, pero creo que el título lo compensa con sus elementos narrativos y sobre todo con su atmósfera. A pesar de tomar lugar en un país completamente diferente, muchos de los elementos clásicos de Silent Hill se mantienen intactos, como la niebla y los escenarios tan abstractos. A decir verdad, creo que esta incluso se convirtió en una de mis historias favoritas de Silent Hill. El giro tan repentino que tiene la trama, los elementos psicológicos. Realmente lo disfruté de principio a fin. De hecho, me gustó tanto que incluso lo terminé cinco veces seguidas en menos de una semana, obteniendo todos los finales.
Me gusta Hollow Knight, de hecho me gusta bastante Hollow Knight y aún así no esperaba que Hollow Knight: Silksong fuera a ser tan bueno. La música, el estilo visual, el mensaje de la historia, la dificultad, los personajes, el movimiento y los enemigos. Adoro todos y cada uno de los aspectos de esta aventura. Bueno, excepto Aguas Bilares, ese escenario puede irse al demonio. Pero todo lo demás me sigue sorprendiendo hasta ahora. Es incluso increíble que un grupo de prácticamente tres integrantes fuera capaz de crear algo tan inmenso y detallado. Si bien cuesta un poco de trabajo acostumbrarse a las nuevas mecánicas, una vez que te adaptas a los controles, el combate se convierte en un espectáculo. Por mucho tiempo este fue mi juego favorito del 2025 y es que de alguna manera me ayudó a recuperar la motivación que lentamente había perdido en los últimos meses, porque si puedo con esto, puedo con todo.
Después de Silksong, los lanzamientos importantes, al menos para mí, prácticamente se detuvieron. Así que en lugar de jugar cosas nuevas, decidí probar algunos títulos que siempre me habían llamado la atención. El primero de ellos fue Balatro, sorprendentemente el juego al que más tiempo le dediqué en el 2025. Esencialmente cada vez que tenía 10 o 15 minutos libres jugaba una partida y esto duró durante meses. A decir verdad sigo sin entender cómo es tan adictivo. Para ser honesto, las primeras rondas me costaron bastante de entender, pero una vez que te das cuenta de que el juego es un roguelike, todo comienza a tener un poco más de sentido, porque se supone que mueras y se supone que aprendas algo nuevo cada vez que lo haces. De esta manera, incluso cuando pierdes, siempre quieres comenzar una nueva partida para ver qué tan lejos puedes llegar. Y lo mucho que me divertí con Balatro me hizo querer probar otros juegos dentro del género.
Uno de ellos fue Ball X Speedrun, un título increíblemente sencillo en el que lo único que haces es lanzar bolas como si fueras una máquina de pinball. Sí, eso es todo. Pero al igual que Balatro o incluso Vampire Survivors, la capacidad para poco a poco aumentar de nivel y conseguir nuevas habilidades hacen que el juego sea extremadamente divertido de jugar. Hay una enorme cantidad de personajes, cada uno con sus propias mecánicas. Todas las bolas tienen diferentes efectos dependiendo de cómo las combines y la campaña es sorpresivamente desafiante. Incluso después de más de 40 horas jugando, todavía tengo cosas para desbloquear.
El otro roguelike que llegué a jugar durante este periodo fue uno con el nombre de Slots and Daggers, esencialmente un juego en el que lo único que haces es jalar la palanca de una máquina tragamonedas, pero de alguna manera el título logra convertir este sencillo concepto en una aventura bastante interesante. Verás, el juego está estructurado como una especie de campaña de calabozos y dragones, lo cual significa que cada nivel está representado por un enemigo al que debes de vencer. Y las mecánicas de combate están precisamente basadas en la máquina tragamonedas. Pero la parte interesante es que como todo buen roguelike, puedes seleccionar las armas, las mejoras y los objetos que aparecen, por lo que no todo está basado en la suerte. Es un juego bastante corto, tres o cuatro horas, pero realmente lo disfruté.
Y finalmente, durante el mes de noviembre, ya casi con el año llegando a su final, me había topado con un título muy particular, Disco Elysium, un juego que ya había intentado jugar unos años atrás, pero que por algún motivo nunca consiguió convencerme. Así que quería darle otra oportunidad. Y no estoy seguro de por qué, pero esta vez me atrapó por completo. Al igual que Slots and Daggers, Disco Elysium es esencialmente una partida interactiva de calabozos y dragones, solo que en esta ocasión no hay combate. En su lugar, todos los conflictos se resuelven a través de diálogos y lanzamientos de dados, lo cual ocasiona que el juego esté altamente enfocado en la narrativa. Y esa es la mayor de sus virtudes, la manera en la que los innumerables personajes se desarrollan a través de los eventos del juego. Prácticamente tu experiencia puede cambiar de una manera extremadamente drástica, dependiendo de las decisiones que tomes. Y aunque no quiero entrar en spoilers, la combinación de la historia con la música y el increíble estilo visual convirtieron a esta en la experiencia que más disfruté en todo el 2025.
O al menos eso es lo que dirías si no hubiera jugado un último juego. Durante la última semana del 2025, ahora liberado de las presiones del trabajo, por fin pude encontrar tiempo para jugar uno de los títulos más condecorados de la última década y el videojuego favorito de muchos en el año, Expedition 33. Como ya lo he mencionado en otros videos, nunca me ha gustado jugar cosas solo por tendencia, ya que eso normalmente lleva a decepciones. Pero esta fue una excepción increíble y a decir verdad puedo entender perfectamente por qué todos se enamoraron de esta aventura, porque también me pasó a mí. Por supuesto, no quiero entrar en muchos detalles porque eso lo estoy guardando para un video completo, pero hay muchísimas cosas que me encantaron del juego.
Para empezar, la jugabilidad. El hecho de que sea un juego por turnos que no está basado únicamente en las estadísticas, sino también en la habilidad. Aprender los patrones, esquivar y bloquear los ataques de los enemigos hacen que el combate sea mucho más dinámico que en muchas otras aventuras. La música es increíblemente destacable, incluso me atrevería a decir que es tan buena como la de Nier: Automata o Final Fantasy. Pero por supuesto el elemento más importante y el que me hizo conectar completamente con el juego fueron sus personajes y su historia. La simple idea de un grupo de personas embarcándose en expediciones para salvar el mundo ya es una bastante interesante, pero la forma en la que la trama evoluciona abordando temas como la pérdida, el trauma y la negación realmente resonó conmigo. Prácticamente cada personaje tiene sus propias inseguridades, sus propios deseos y su propia manera de ver el mundo. Y hasta el mero final, sus creencias son constantemente desafiadas y eso nos incluye a nosotros también como jugadores.
Por todo esto, cierta parte de mí se arrepiente por no haberlo jugado antes, pero al mismo tiempo me alegro tanto de haberlo jugado antes de que acabara el año, porque eso me permitió disfrutarlo sin interrupciones, sin preocuparme por el trabajo, por los deberes o por cualquier otra cosa. Esencialmente me pasé una semana completa simplemente jugando, algo que en muy raras ocasiones me puedo permitir y creo que eso me hizo apreciarlo todavía más. Y así mi 2025 terminó de la mejor manera posible. Es verdad que los videojuegos no son todo lo que hay en la vida, hay cosas mucho más importantes, pero también estoy bastante seguro de que mi año no hubiera sido lo mismo sin todas estas experiencias. Las historias que vivimos y las cosas que aprendemos a través de los videojuegos, sin duda, tienen el poder para afectar nuestras vidas. Y realmente espero que el 2026 sea tan bueno como este último año.
Y hablando de eso, me encantaría escuchar lo que ustedes jugaron a lo largo del 2025. Y por cierto, si te gustó el formato de este video, comenzando con este mes, voy a empezar a realizar un video mensual exclusivo para todos los Patreons y miembros del canal, en donde simplemente platicaré sobre las cosas que jugué durante las últimas semanas. Esto con la intención de agradecerle un poco más a las personas que me ayudan a mantener este proyecto a flote, porque la verdad es que sin su apoyo constante no habría podido llegar al final del 2025. Así que muchas gracias a todos por ver mis videos y por acompañarme a lo largo del año. Yo soy Adrián y nos veremos la próxima. Bye bye. I was used to my safety and peace. I missed you with that ease. But then you came around, time to let go. And you took me to a place I don't know.