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Autoconcepto. Sabes de qué se trata el autoconcepto? Es la imagen que hemos creado sobre nosotros mismos, no solamente de manera visual. Se trata de todo el conjunto de ideas que creemos que nos definen, gracias a que seas consciente de ello o no. Es un número infinito de conceptos que se incluyen en esta imagen en relación a nosotros mismos. Por ejemplo, ¿qué piensas cuando ves a una persona que utiliza un atuendo conservador, lentes? Es común que pensemos que se trata de una persona inteligente, estudiosa y tímida, y que no le gusta ir de fiesta. Esta idea es un concepto que no precisamente es verdadero, porque esa persona a su vez puede no ser tan estudiosa y simplemente adoptar esa imagen exterior por cultura o por su entorno. Es así como funcionan las imágenes y las ideas que nos hacemos en relación a ellas; éstas pueden ser más bien subjetivas, es decir, que son interpretadas por el observador; no necesariamente tienen que ser verdad. Por ejemplo, si vemos a un chico que regularmente viste con ropa negra, tiene tatuajes, usa el cabello largo, aretes, ya nos estamos haciendo un concepto de esa persona; podríamos pensar que le gusta el rock pesado y que es un chico rudo. Es así como se forman los conceptos.
Ahora bien, cada uno de nosotros, como seres individuales y únicos que somos, tenemos un concepto de nosotros mismos; por eso se le llama autoconcepto, que como vimos antes, parte de la imagen física y todas las ideas y creencias que tenemos en relación a nosotros mismos. Es importante aclarar que la autoestima es sólo una parte de nuestro concepto; es decir, se suma a nuestro autoconcepto. Mientras mayor sea nuestra autoestima, tendremos un autoconcepto más beneficioso de nosotros mismos.
¿Cómo sabemos cuál es el concepto que tenemos de nosotros mismos? ¿Coincidirá tu concepto con el que tienen los demás de ti? ¿Qué tan importante es lo que los demás crean o piensen de ti? ¿Cómo te afecta? Así como nosotros etiquetamos o emitimos juicios sobre los demás, los demás lo hacen con nosotros. Repito: estos pueden ser o no reales, porque al final cada uno tiene una idea o varias en relación a algo o alguien. El espejo es un gran auxiliar en esta tarea, porque cuando vemos nuestro reflejo en él, nuestra voz interna empieza a lanzar una serie de ideas que tienen que ver con adjetivos; por ejemplo: bonita, feo, guapo, alto, flaco, gordo. Cuida lo que piensas de ti. Imagina que alguien lo primero que ve es tu complexión física y de ahí se derivan otras ideas en relación a esa característica, haciendo que la imagen que tenemos de esa persona se llene de creencias que no necesariamente son ciertas.
Ahora te invito a que te mires en el espejo, o bien, si tienes una fotografía tuya actual, la observas con mucha atención. Está atento a los adjetivos que llegan a tu cabeza. Ahora: ¿me gusta lo que ves? ¿Qué es lo que te gustó? ¿Qué es lo que menos te gustó? Además de la imagen física, ¿vinieron otras ideas a tu mente? Te reto a que cada vez que te mires tu reflejo en el espejo, o bien mires una fotografía tuya, te enfoques en no emitir ningún juicio y solamente decir: gracias, te amo, hasta la próxima.