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¿Quién es tu autoridad espiritual? - Andrés Corson - 22 Septiembre 2021 | Prédicas Cristianas

El Lugar de Su Presencia41:15

Transcription

Quiero decirles que ven que es muy grato, muy agradable adorar al Señor con ustedes. Muchas gracias por volver a la casa del Padre, ¿no es cierto?

Quiero hacerles una pregunta y quiero que lo piensen muy bien y ahí en su mente lo respondan. Y es la siguiente: ¿Quién es tu autoridad espiritual? Porque Dios ha establecido muchas autoridades en el mundo, pero la autoridad espiritual de Dios en el mundo es la Iglesia. Y el que se somete a la Iglesia se somete a Dios, pero el que se rebela en contra de la Iglesia se rebela en contra de Dios.

En el libro de Hechos encontramos a Pablo persiguiendo a la Iglesia. Él fue el gran perseguidor de los cristianos hasta que tuvo un encuentro en el camino a Damasco con Jesús. Y cuando Pablo le preguntó: "¿Quién eres?", Jesús le dijo: "Yo soy Jesús a quien tú persigues". Porque el que persigue a la Iglesia, persigue a Jesús. El que habla en contra de cualquier Iglesia, habla en contra de Jesús.

Pero después de su encuentro con Jesús como su autoridad, Pablo, un hombre lleno de conocimiento y de sabiduría, estuvo dispuesto a someterse a un don nadie como Ananías. Digo un don nadie porque la Biblia no vuelve a mencionarlo. Y obedeció todo lo que Ananías le dijo que hiciera. ¿Por qué? Porque Pablo no vio al hombre, sino la autoridad de Dios en el hombre, o en Ananías.

Por eso, si Dios es realmente nuestra autoridad, estar bajo la cobertura de la Iglesia, someternos a una Iglesia es muy fácil. Pero también en nuestros hogares debe haber una autoridad espiritual. Y lo ideal es que esa autoridad espiritual sea el hombre, el sacerdote desde el hogar. Pero desafortunadamente, no todos los hombres están totalmente comprometidos con Dios, con su Palabra y con su Iglesia. Por eso, en algunas casas le le le ha tocado tomar ese rol a la mamá o a veces a uno de los hijos.

Pero en casos así, en 1 Corintios 7:14 dice: "Porque el esposo no creyente ha sido santificado por la unión de su esposa, y la esposa no creyente ha sido santificada por la unión con su esposo creyente. Si así no fuera, sus hijos serían impuros, mientras que de hecho son santos". Los hijos son santificados por el padre que es creyente. Por eso tienes la autoridad espiritual en tu hogar.

Y volviendo una vez más a la Iglesia, tanto el pastor principal, los líderes de la Iglesia, al igual que todos los miembros, debemos estar bajo autoridad. Pero las posiciones de autoridad que Dios ha establecido en la Iglesia, que son el pastor principal y las otras autoridades espirituales, están o estamos allí porque fuimos llamados por Dios a ese lugar. Es cuestión de llamado. Fuimos también elegidos por las personas de la Iglesia, reconociendo el llamado, reconociendo que sobre nosotros había algo especial, reconociendo nuestros dones, pero también reconociendo el fruto del llamado.

Porque en 1 Timoteo 3 del 1 al 7 dice: "Si alguna aspira ocupar el lugar de ancianos, de pastor o de obispo de una iglesia, desea una posición honorable. Por eso debe ser una persona que lleve una vida intachable, debe serle fiel a su esposa (en otra traducción dice que debe ser marido de una sola mujer), no debe tener control propio, dominio propio, vivir sabiamente y tener buena reputación. Con agrado debe recibir visitas y huéspedes en su casa, aunque lleguen a horas terribles. Y también debe tener la capacidad de enseñar. No debe beber demasiado vino ni ser violento, no debe ser amable, no debe buscar pleitos ni amar el dinero. Debe dirigir bien a su propia familia y que sus hijos lo respeten y lo obedezcan. Pues si no pueden dirigir a los de su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios? No puede ser un recién convertido, porque podría volverse orgulloso y el lo haría caer. Además, la gente que no es de la Iglesia debe hablar bien de él para que no se ha deshonrado y caiga en la trampa".

En Hebreos 13:17 dice: "Obedezcan a sus líderes espirituales y hagan lo que ellos dicen, porque su tarea es cuidar el alma de ustedes y tienen que rendir cuentas a Dios". Y en 1 Timoteo 5:17 dice: "Los ancianos, los pastores y obispos que dirigen bien los asuntos de la Iglesia son dignos de doble honor, especialmente los que dedican sus esfuerzos a la predicación y a la enseñanza".

Ahora, hoy tengo que reconocer que cuando era niño, yo no reconocía a la autoridad espiritual de nuestra Iglesia. Y no lo reconocía porque hablaban mal de ellos a veces. Y la razón era que esto que hoy estoy enseñando acerca de la autoridad espiritual no era un tema que se enseñaba. Yo no tenía ni idea al respecto. Pero cuando lo entendí, me sometí a mis autoridades y me obligué a no tocar ningún manto de ninguna Iglesia. Porque porque si perseguimos, si hablamos en contra de cualquier Iglesia, estamos persiguiendo a Jesús. "Yo soy Jesús", le dijo el Señor a Pablo, "a quien tú persigues". Y él lo que estaba persiguiendo era a la Iglesia.

Pues sí, en la Biblia encontramos cómo debe ser la autoridad en las Iglesias. Y en el libro de Hechos, que es la historia de la primera Iglesia cristiana en el mundo, vemos cómo se fue dando la línea de autoridad. En primer lugar, nos devolvemos un poquito a los evangelios y vemos a Jesús bajo la autoridad de Dios el Padre. Jesús dijo en Juan 5:19: "El hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su Padre hace". Eso es estar bajo autoridad. No puedo hacer nada, sino solo lo que veo que mi papá está haciendo. Y Jesús reconoció que la autoridad que él tenía le había sido dada por el Padre. En su oración en Juan capítulo 17, él le dice a Dios el Padre: "Glorifica a tu hijo para que tu hijo te glorifique a ti, ya que le ha conferido autoridad sobre todo mortal". Él reconoce que el Padre le había dado autoridad sobre todo ser humano.

Después de su resurrección, le dijo a los discípulos en Mateo 28: "Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra". Y después de decir algo tan importante, ¿cuál fue su instrucción? "Vayan y hagan discípulos. Vayan y enseñen los principios de autoridad". Porque eso es un discípulo. Y en Apocalipsis a las Iglesias, Jesús nos dice en Apocalipsis 2:26: "Al que salga vencedor y cumpla mi voluntad hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones, así como yo la he recibido de mi Padre".

Ahora, eso puede ser algo para el presente que tendremos autoridad sobre las naciones, pero también puede ser algo para el futuro. Porque la Biblia habla mucho acerca de que vamos a reinar con él sobre las naciones. O sea, por eso lo que hacemos en nuestros 80 años aquí en la tierra es tan importante, porque tiene mucho que ver con la eternidad.

Entonces, encontramos a los discípulos obedeciendo todo lo que Jesús les había dicho. Y en el libro de los Hechos, los vemos haciendo discípulos. Pero poco a poco vamos viendo cómo se fue formando la línea de autoridad. Y el primero que tomó su rol como autoridad fue Pedro, el discípulo más confrontado, más humillado por Jesús. Lo vemos tomando su rol de autoridad y los otros reconociéndolo. Y lo primero que Pedro hace es reemplazar al traidor.

Luego, en Hechos 2, vemos que toda la Iglesia fue llena del Espíritu Santo y muchos de de toda la ciudad vinieron a ver el espectáculo. Y dice la Biblia en Hechos 2:14: "Entonces Pedro, con los once, se puso de pie". Y vemos que Pedro va tomando su rol de autoridad y dijo a voz en cuello: "Compatriotas, déjenme explicarles lo que sucede". Y ahí les dice qué fue lo que estaba pasando. Pero mi punto es, Pedro fue tomando su lugar de autoridad. ¿Y cómo lo hizo? Con su palabra.

¿Sabían ustedes que tomar la palabra es una manera de tomar autoridad? Yo no soy una persona que habla mucho. De hecho, en el colegio, yo creo que nunca hablé. Tal vez tenía esa etiqueta al mundo. Pero una razón es porque si no tengo nada que decir, ¿qué voy a hablar? Pero también porque yo sé lo importante que es hablar. Y ya a medida que fui creciendo en la universidad, me di cuenta que cuando yo hablaba, todos se callaban. Y al comienzo me asustaba, pero luego Dios me fue mostrando: "Es que te estoy dando autoridad". Y una persona que tiene autoridad tiene esa capacidad. Por eso, los que tienen que gritar, simplemente nos muestran que todavía no han llegado a ese lugar de autoridad.

Sin embargo, he aprendido que no todo el tiempo tengo el derecho de hablar, porque hay lugares y hay personas sobre los cuales o sobre las cuales yo no tengo autoridad. Recuerdo una ocasión que que le dio un consejo a un hombre de Dios. No me fui como profeta y le hablé. Dios me dijo de manera inmediata: "Desperdiciaste tus palabras porque no tienes autoridad sobre esa persona". Y esto lo digo porque hoy muchos creen que tienen derecho de opinar en las redes sociales y no tienen derecho. Que las redes estén allí no quiere decir que podemos escribir cualquier babosada.

Ahora, yo no me amargo la vida en mi Twitter. Allí hay una campanita que tiene como 300 números ahí abajo. Yo no lo abro. Yo sé que 298 van a decir cosas lindas, pero esos dos endemoniados que van a decir algo malo, no les voy a dar el gusto de que se enteren de que lo que ellos dijeron me llegó a mis oídos. Pero ustedes tampoco, porque porque hay una morbosidad en el ser humano por oír lo que la gente está diciendo y eso es darles autoridad y no podemos hacerlo. Por eso, antes de decirle cualquier cosa a una persona, debemos preguntarnos: "¿Con qué autoridad lo estoy haciendo?".

Esto fue algo que los gobernantes y los ancianos del pueblo quisieron saber con respecto a lo que los discípulos estaban haciendo. En Hechos 4:7, le preguntaron a Pedro y a Juan: "¿Con qué poder o en nombre de quién han hecho esto?". Y esa es la pregunta que debemos siempre hacernos: "¿Con qué poder, con qué derecho y con qué autoridad yo voy a hablar, voy a dar mi opinión?". O sea, es reconocer que hablar, tomar la vocería, es algo importantísimo. No perdamos nuestras palabras, porque recuerden que cuando Jesús habló, habló como quien tiene autoridad.

Pero sigamos en el libro de Hechos viendo en la línea de autoridad. De repente encontramos que hubo problemas en la comida que repartían a los necesitados y trajeron este problema a los apóstoles. Y ellos le dijeron a la Iglesia en Jerusalén que eligieran los primeros servidores del Reino de Dios. En Hechos 6, versículo 2, dicen: "A los apóstoles, nosotros debemos ocupar nuestro tiempo en enseñar la Palabra de Dios y no en dirigir la distribución de alimento. Por lo tanto, hermanos, escojan a siete servidores". Pero que es una posición de autoridad. No los los que están sirviendo aquí tienen una posición de autoridad y han sido probados y aprobados para ese lugar. Por lo tanto, dice que sean respetados, llenos del Espíritu y de sabiduría, y a ellos les daremos esa responsabilidad, autoridad para servir las mesas. Que vienen grandes hombres de Dios como Felipe y Esteban.

Vámonos a otra ciudad, Antioquía. Antioquía fue en ese entonces una de las ciudades más grandes y hermosas del Imperio Romano. Y fue allí en donde muchos gentiles conocieron a Jesús. Parece que era gente muy adinerada. Llegó a ser una de las Iglesias con mayor influencia en el inicio. Pero la Biblia nos cuenta que un día allí estaban reunidos las autoridades de la Iglesia y les da estos títulos: los profetas y maestros, orando y adorando al Señor. Y en ese momento, el Espíritu Santo dijo en Hechos 13:2: "Aparte me a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los ha llamado". Así que, después de pasar más tiempo en ayuno y oración, les impusieron las manos y los enviaron.

Y lo que estoy tratando de mostrar es que uno no se autoproclama autoridad. La autoridad es algo que se va dando dentro de la misma Iglesia. Pero encontramos a a un personaje muy interesante, y es Santiago, o como el hermano de Jesús. Y lo menciono porque él terminó siendo una de las columnas principales en la Iglesia de Jerusalén. Pablo en su carta Gálatas, cuando habla acerca de su primer viaje a Jerusalén, es que fue como si una persona que viviera en el campo viniera a nuestra Iglesia. Él menciona solo dos nombres y uno de esos nombres es Santiago. Dice Gálatas 1:18: "Después de tres años de mi conversión, subía a Jerusalén para visitar a Pedro y ha reconocido como autoridad, y me quedé con él quince días. Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, solo a Jacobo, el hermano de Jesús, que no era apóstol, pero estaba poco a poco surgiendo dentro del liderazgo".

No sabemos por qué. En Hechos 15 encontramos a Santiago siendo el vocero principal del concilio de Jerusalén. Y este concilio fue importante porque fue allí donde se discutió de qué manera se iba a proceder con los gentiles. Porque recuerdan que los judíos mesiánicos o los fariseos legalistas querían obligarlos a que se circuncidaran y a guardar todas las leyes que eran solo para los judíos. Y dice así en Hechos 15:12: "Toda la asamblea guardó silencio para escuchar a Bernabé y a Pablo que les contaron las señales y prodigios que Dios había hecho en medio de los gentiles". Y cuando terminaron, Jacobo tomó la palabra. Recuerden que una persona con autoridad toma la palabra. Y él reconoce que es una persona con autoridad. Y dijo: "Hermanos, escuchen". Yo considero que era un gran discurso, no lo vamos a ver, pero lo que Santiago dijo fue lo que se hizo. Eso es tener autoridad.

Por eso, vuelvo a preguntarles: ¿Quién es tu autoridad espiritual? Porque tenemos que saberlo. En el último viaje de Pablo a Jerusalén, Lucas, que es el que escribe el libro de los Hechos, nos da a entender que el que mandaba en Jerusalén era Santiago o Jacobo. Dice en Hechos 21:17: "Lucas se incluye dentro del relato, lo cual muestra que él viene con Pablo". Y dice: "Cuando llegamos a Jerusalén, los creyentes nos recibieron calurosamente". Es una bandeja paisa, eso hubo de todo. Calurosamente, ¿no? Y al día siguiente, Pablo fue con nosotros a ver a quién. Y todos los ancianos de aquí. Y los ancianos aquí vemos que que los ancianos son los pastores, pero Jacobo era el pastor principal.

Pero la pregunta es esta: ¿Cómo pudo Santiago, el hermano de Jesús, terminar siendo una de las columnas principales de la Iglesia cristiana si el tipo ni siquiera seguía Jesús, ni siquiera creía en esos? Porque ninguno es profeta en su propia casa. Muy recuerda una lección, hasta bullying a Jesús en ese Santiago. Pues el punto, el el punto es este: es cuestión de elección. Dios lo eligió para esa misión. Pero para eso, Santiago tuvo que tener un cambio de vida. Y eso sucedió el momento en que él vio a Jesús resucitado. Fue tal el impacto, porque porque él lo vio muerto, porque ahí sí fue al entierro, él lo vio muerto. Y cuando lo vio resucitado, yo creo que se postra, yo creo que quedó frío. Fue un momento único en su vida. Y esto lo sé porque cuando habló en su carta Corinto, nos relata, nos menciona las personas que vieron a Jesús resucitado, o sea, un listado de ciertas personas, pero menciona de manera particular a Santiago. Dice 1 Corintios 15:7: "Luego lo vio Santiago, y después lo vieron todos los apóstoles". O sea, ya los apóstoles eran hasta menos de Santiago, me parece.

Pero Jesús le dice: "Dios te eligió para ser columna de mi Iglesia. Por eso necesito que pases tiempo con los discípulos, necesito que seas discipulado, formado, moldeado, corregido y que te enseñen todo lo que yo les enseñé". Sin embargo, yo no creo que haya sido fácil para los otros apóstoles someterse a Santiago. Porque porque recuerdan su presencia en él, que le hacía bullying a Jesús. ¿Cómo nos viene ahora a mandar a? Después el hermano de Jesús. Y no fue por eso. Pero esto yo lo sé, ¿saben por qué? Porque muchos que en mi tiempo eran entre comillas iguales a mí, cuando Dios comenzó a darme autoridad, les costó someterse y casi todos me dejaron mis amigos. Porque porque nos cuesta reconocer las figuras de autoridad. Y esto también lo hemos visto en personas dentro de la Iglesia. Podría decir nombres, me gustaría decirlo, pues son unas historias tremendas, pero cuando cuando Dios comenzó a levantarlos dentro de la Iglesia, sus amigos los dejaron, se fueron de la Iglesia. A uno, cuando le entregamos el ministerio a una persona en particular, los otros del ministerio que eran sus compadres lucharon, algunos lograron vencer, pero otros se largaron. Porque porque nos cuesta. Porque lo de autoridad no es fácil.

Pero la Biblia nos muestra que todos tenemos que estar bajo autoridad, tanto ustedes como yo, el pastor principal de la Iglesia. Porque porque si no estamos bajo autoridad, no tendremos autoridad. Y cuando iniciamos esta Iglesia, la Iglesia de donde salimos nos asignó un supervisor que venía por ahí cada cada mes a ver la Iglesia y hablar conmigo, y eso nos daba la cobertura. También estábamos bajo la cobertura de la misión que inició mi abuelo. Y no solo eso, con nosotros vinieron mis papás y yo los vi a ellos como una cobertura espiritual. Pero llegó un momento en el cual me di cuenta que yo necesitaba buscar otros hombres de Dios para tener una relación de pacto con ellos. Y le dije a estas personas: "Cuando yo les dice algo, cuando ven algo en mí, necesito que me hablen". Y lo han hecho. Porque porque todos necesitamos estar bajo autoridad.

Por eso, ojo con esto: con una persona piensa en cambiar de Iglesia, también está cambiando de autoridad. Y por eso tiene que preguntarse: "¿Estoy dispuesto a que ese pastor sea mi autoridad espiritual?". Cuando alguien cambia de Iglesia, lo único que está haciendo, y lo ilustró aquí, es cambiar tu cincel. Deja un cincel barato, hasta feo, por un cincel de esos de verdad buenísimos. Eso es lo único que hacemos. Porque porque tanto la mano que sostiene el cincel como la mano que sostiene el martillo es la mano de Dios. Y lo que Dios hace es que y formarnos. Entonces, si yo me voy en rebeldía, al comienzo, si el cincel no es el otro, es todo flojo, pero luego, porque si es una persona en autoridad, comienza la formación. Y se pierden tres años, cinco años de nuestra vida, simplemente porque por cambiar de cincel.

Miren lo que dice Proverbios 21:1: "En las manos del Señor, el corazón del rey es como un río; sigue el curso que el Señor le ha trazado". En las manos del Señor, el cincel, el corazón de ese cincel, de ese pastor, es un río que tiene que seguir el curso que el Señor le ha delegado. Por eso, ¿quién es tu autoridad espiritual?

Ahora, en la Iglesia también tenemos autoridades delegadas. En una ocasión, Dios le dijo a Moisés en Números 11:17 que reuniera a unos hombres en cierto lugar y le dijo: "Tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellos. También llevarán la carga del pueblo junto contigo, y de esa manera no tendrás que soportarla tú solo". Las personas, las autoridades delegadas en nuestra Iglesia son el equipo de pastores. Y aquí no damos nombres ni los presentamos con una ceremonia espectacular como en otros lugares, porque porque yo quiero que sea el reconocimiento que Dios comienza a darles por su fruto. Son empoderadas, yo los empodero, pero espero que haya frutos.

Cuando una persona aquí predica, es una autoridad delegada por mí. Por eso, aunque sea joven o lo que sea, tenemos que poner atención y oírlos como autoridades espirituales. Lo mismo sucede con los que dirigen la oración o los que dirigen la alabanza. En ese momento son nuestras autoridades espirituales y quien se opone a ellos se opone a lo que Dios ha establecido. Y por eso somos tan exigentes con los que ministran en la Iglesia. Jesús dijo: "A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho".

Pero otra autoridad delegada en la Iglesia son los líderes de los grupos de conexión. Empezamos delegado nuestra autoridad para que amen a sus ovejas, para que las formen y para que las cuiden. Y nuestra visión es esta: que en los tres primeros años, la relación entre el líder y la oveja sea una relación vertical, papá e hijos. Pero al igual que Jesús, él estuvo tres años con otros símbolos, pero luego subieron a un nivel más alto. Y Jesús formar discípulos no es tener muchos seguidores. No es que yo tengo bajo mi mando una persona que tiene gente bajo su mando. Más de cinco o más de tres años es un dictador. Esta persona usando de su autoridad no está con la visión que Dios nos ha dado. El fruto de un líder en nuestra Iglesia lo medimos no con la cantidad de gente que tiene bajo su mando, sino con la cantidad de gente con las cuales tienen una relación horizontal de tú a tú. Veámoslo en Bernabé. Bernabé, a quien formó a Pablo, a Juan Marcos. Eso es un verdadero líder. Y es lo que esperamos. Se llama líderes formando líderes.

Pero también encontramos la autoridad espiritual de una nación. Algunas naciones o algunos gobernantes reconocen que sus pastores son sus autoridades espirituales. Uno de los héroes de mi papá, conocido como uno de los mejores predicadores del mundo en los años 40-50, creo, fue conocido como el pastor de los presidentes. Esos ya no existen porque porque las naciones se volvieron seculares y un presidente no puede reconocer una autoridad espiritual porque comienzan a la presión de los demás. Pero somos una nación igualitaria y una cantidad de bobadas. Pero quiero que sepan que una nación que no reconozca a sus autores autoridades espirituales va a desaparecer con el tiempo. Es lo que dice la Biblia. En el Antiguo Testamento vemos que la nación de Israel reconocía como sus autoridades espirituales a los jueces, a los sacerdotes y a los profetas. Pues encontramos a Saúl rindiéndole cuentas a Samuel, lo mismo David, primero a Samuel y luego a Natán. Mi oración es que vio levante esa clase de gobernantes en Colombia, hombres que se sometan a los líderes espirituales.

Y no sé cuándo va a suceder esto, porque tristemente, en cuestiones de política, a muchos les cuesta someterse a sus autoridades espirituales. Ellos saben más que nosotros. Y si eso sucede con los simples o con los asistentes de una Iglesia, difícilmente nuestras autoridades se someterán a las autoridades espirituales.

Finalizo con esto de la misma pregunta del mismo: ¿Quién es tu autoridad espiritual? Porque yo sé que hoy hay muchos recursos que nos permiten ver los mejores predicadores del mundo, hombres como Steven Furtick, Dante Gebel, James. Pero ellos no pueden ser nuestras autoridades espirituales porque porque no nos congregamos en sus Iglesias. Ellos no nos conocen. Esos digo: "Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco". Tiene que ser alguien que ve, que ha llorado con nosotros, que que ha orado por nosotros. Pues vuelvo a preguntar: ¿Quién es tu autoridad espiritual? Y yo sé que no predico como Dante Gebel, ni tampoco tengo los bíceps de Steven Furtick, pero yo soy su pastor y soy el pastor de la Iglesia.

Por eso, tanto yo como las otras autoridades delegadas de la Iglesia deberíamos ser sus autoridades espirituales. Y vuelvo a leer Hebreos 13:17: "Obedezcan a sus líderes espirituales y hagan lo que ellos dicen. Su tarea es cuidar el alma de ustedes y tienen que rendir cuentas a Dios". Por eso, y quiero también hablarle a los que se conectan con nosotros que son de otras Iglesias. Creamos, es un honor y esperamos inspirarlos, pero yo no soy su autoridad espiritual. No puedo hacerlo, porque porque hay un hombre en esa vereda que está orando por ustedes, hay una persona que que fue llamada para pastorear los. Esa persona es su autoridad espiritual, porque él es el que va a tener que rendir cuentas por ustedes.

Ahora, si no se congregan, tienen que congregarse, porque la audiencia florecerán, nos están plantados en la casa del Señor. Si están pensando en cambiar de Iglesia, lo único que les pido que piensen es: ¿qué dice tu autoridad espiritual en tu casa? Porque es una decisión de la casa. Voy a en hogares dividiéndose porque a los hijos se quieren ir allá y los papás. Pondremos las autoridades. Señor, yo te pido que hoy, como Iglesia, podamos entender el principio de autoridad, no como [Música] no dicen por allá, sino como lo dice tu Palabra, porque no tendremos autoridad si no estamos bajo autoridad.

Sobre acción i [Música] perdón, yo soy con mi potencia [Música] por siempre el Señor por siempre. Exacto, pensando y lo escuchaba, solo me esta agresión, nuestra pasión, la arena. [Música] [Música] Si les gustó este video, pueden suscribirse al canal de El Lugar de Su Presencia en YouTube. De esa manera gozarán de todos nuestros beneficios. [Música]