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DE LA FUERZA AL PODER - CLASE 1: ¿DÓNDE ESTOY? ¿Esás viviendo desde la fuerza o el poder?

Javi Rodriguez Experto1:51:33

Transcription

Familia querida, cómo estamos. Bienvenidos y bienvenidas a este evento tan especial, esta formación tan increíble. Por favor, me vais a confirmar que se está escuchando bien ahí. ¿Se escucha? ¿Se escucha? Bueno, somos un montón de personas en diferentes ordenadores, conectadas a diferentes salas de Zoom. Así que, bueno, bienvenidos y bienvenidas a este evento que lo va a transformar literalmente a todos. Lo prometo. Lo vais a estar viendo. Solamente os voy a pedir apertura durante los próximos 3 días.

Yo siempre digo: las personas son capaces de iniciar cualquier proyecto. Todo el mundo inicia una relación, todo el mundo inicia ir al gimnasio, todo el mundo inicia en el camino del emprendimiento. Pero, ¿cuántos se mantienen hasta que de verdad son capaces de generar resultados? ¿Y cuántos son capaces de generar resultados desde un nivel de realización, de paz interior y de equilibrio en todas las áreas de su vida? Eso es lo que te prometo durante este evento, durante estos tres días. Voy a enseñarte cuáles han sido, desde mi perspectiva y después de 10 años de experiencia en el mundo del desarrollo personal y del emprendimiento, las claves principales que me han permitido transitar de la fuerza al poder. Y hoy lo vais a poder comprender en profundidad.

La fuerza, ¿sabéis qué es? Todo esto que está vinculado al sacrificio. Nos han enseñado que para poder lograr éxito financiero, de relaciones, profesional, tenemos que sacrificarnos. Yo me crié igual que muchos y muchas de los que estáis aquí, en esta cultura en la que no teníamos acceso a Netflix, a Instagram, no teníamos acceso a Facebook, no teníamos acceso a YouTube. Entonces íbamos escuchando música a través de unos aparatos gigantescos que tenían que tenías que ponerlos en un bolso enorme, y bueno, iban con un disco. Pero se acaba dando cuenta, desde que somos pequeños, que hemos sido programados. Hemos estado en la cultura en la que te dicen: “Tú tienes que esforzarte muchísimo y tienes que trabajar duro para poder llegar a algún lugar que al final valga la pena”. No. Hoy en día, en el camino del emprendedor, creen que ha cambiado. Los emprendedores, muchos de ellos, parece que se ríen de… no es que… la gente que está en el mundo del empleo son personas que están en la carrera de la rata, digo, está en la carrera de la rata del empleado y está la carrera de la rata del emprendedor, y las dos se basan en lo mismo: tienes que llegar a un lugar que te dice que vas a ser feliz en… en algún lugar, en el futuro, en algún momento que no sabes cuándo será. Vas a trabajar duro toda tu vida para ver si en algún momento ocurre: tú vas a ser feliz. Y bueno, yo, en algún momento de mi vida, después literalmente de casi… de… de casi me que… casi me costase mi salud, me di cuenta de que había otra forma de emprender, había otra forma de generar resultados. No tenía que ver con el trabajo duro, no tenía que ver con el sacrificio, no tenía que ver con el sufrimiento. Y esto es lo que vamos a estar viendo durante todo este evento, familia. Solamente os voy a pedir un par de cosas puntuales. La primera es apertura. Si no hay mente abierta, no vas a poder provocar una transformación y un cambio. Sin mentalidad abierta, aunque te comparta la mejor información del mundo, tú dirías: “B… esto no es para mí”. Y créeme… bueno, ¿cuántas veces has dicho en tu vida que algo no es para ti, que no eres suficiente para algo, que tú no eres capaz, que no puedes o que no te lo mereces? Y por eso, por estar en un nivel de conciencia que no es el adecuado, has desaprovechado una gran oportunidad.

Entonces, lo primero que os pido es apertura. Os voy literalmente a… os voy a lanzar bombardeos de poder, de conciencia, de espiritualidad. Y al final del evento, tú eres quien va a determinar si… si, literal, te puede funcionar o no. Lo primero que quiero compartiros es que yo no tengo la razón. No me considero un gurú. No soy una persona que sabe más que el resto. Soy un chico normal y corriente que ha generado resultados que, para el mundo, son extraordinarios. Lo que la gente no sabe es que los he generado desde un lugar en el que me siento en calma conmigo. Mi vida no se resume en estresarme, en sentir ansiedad. No estoy todo el rato preocupado por el futuro. No tengo metas. Mis empresas tienen metas, yo no tengo metas. Y mi prioridad número uno en la vida es mi paz interior, nada más. Desde ahí opero. Y esa fue mi gran transición. Empecé en el mundo del emprendimiento hace 10 años, en el 2015, pero digámoslo así: me costó bastante tiempo. En realidad, me costaron más de 5 años darme cuenta de que todo lo que había logrado y todo lo que me había esforzado por conseguir había sido literalmente con la soga atada al cuello. Estaba constantemente enfocado en el propósito. Creía que el propósito era algo que se conseguía en algún lugar lejano, en el futuro. Pensaba que después de tener dinero, después de viajar por el mundo, después de que los eventos no fuesen para 10 personas, sino que fuesen para 1000, iba a obtener felicidad, iba a obtener realización. Y cuando hice dinero, cuando me vi viajando por el mundo, cuando me vi viviendo en propósito, me sentí vacío. Y eso que me dedicaba al desarrollo personal y le hablaba a la gente acerca de cómo vivir de su pasión. Pero aquí dentro ya no estaba el fuego, el fuego interno con el que había comenzado. Y me di cuenta que hacía falta un cambio de percepción. Es cuando llegó a mi vida, a través de un montón de sincronicidades, este conocimiento de la fuerza al poder. Y es lo que voy a compartir durante estos tres días: cómo transitar en todas las áreas de vuestra vida de la fuerza al poder.

Entonces, lo primero que os pido es apertura. Yo no tengo la razón. Probadlo, no me creáis, cuestionadlo, testeadlo y experimentarlo. Y segundo, te voy a pedir que termines lo que empieces. ¿Por qué? Porque si no lo terminas, no vas a ser capaz de darte cuenta de si de verdad te funciona o no. Si no te entregas al 100%, una relación de pareja no vas a poder disfrutarla, sea el tiempo que tenga que durar. Si no te entregas al 100% a un emprendimiento, ¿cómo esperas generar resultados? Si no te entregas al 100% a conocerte a través del físico, a través de ir al gimnasio, a través de ser excelente en el camino del vehículo que te han entregado para administrar, no vas a poder autoconocerlo, no vas a poder autoconocerte a través de ello. Entonces, las personas que son grandes, las personas que generan resultados y las personas que experimentan realización son personas que se entregan al 100% a lo que tienen delante. Y esto significa que se dan el permiso de transitar los ciclos por completo. Bueno, este ciclo son tres días. Tres días. Después de eso, tú vas a determinar si estos primeros días del año son algo que dices: “Wow, ha sido increíble”, o fue algo… algo normal. Aunque, para la gente que me conoce desde hace tiempo, sabe que aquí no hacemos cosas normales. Nunca hemos hecho nada normal, y hoy, por supuesto… y estos tres días no va a ser algo diferente. Así que voy a empezar compartiendo os pantalla. Al final de cada clase voy a poder responder algunas de vuestras preguntas y consultas. Por el momento, os voy a pedir a todo el mundo bolígrafo y papel. Anotamos. Esto está quedando grabado y disfrútalo. Has venido aquí a disfrutar, y si el proceso no es disfrutable, entonces va a ser sufrimiento. No hay un punto medio. O estoy disfrutando el proceso, estoy honrando el proceso, estoy reconociendo el proceso y estoy amándome a través del proceso, o estoy sufriendo el proceso, luchando por el proceso, sobreviviendo el proceso y esperando que algún día me entregue realización. Porque ahora mismo parece ser que no me la merezco si no sufro primero. No. Así que bueno, vamos a reprogramar todo eso y vamos a arrancar. Eh, bueno, por supuesto, familia, gracias. No empecemos por lo… por lo principal. Gracias, gracias por dedicar vuestro tiempo. Porque hay 8000 millones de seres humanos en el mundo, y muchos de ellos hoy en día están haciendo cosas que no tienen que ver con elevar su nivel de conciencia, que no tienen que ver con comprometerse con el progreso espiritual y que no tienen que ver con emprender desde un lugar consciente. Pero tú sí. O sea, quiero que entiendas que, en este momento, tú ya formas parte del 1% de la población mundial: personas que están comprometidas con su progreso espiritual y con compartir sus dones y talentos con el mundo. Porque esto… esto… son… son dos cosas que van juntas. Es una coexi… es una coexistencia. Cuando yo elevo mi nivel de conciencia, me nace compartirme. Porque el amor se comparte. Entonces, todas las personas que estáis aquí ya lo estáis sintiendo y vais a multiplicar esa sensación y esa experiencia de: “Tengo un mensaje que compartirle al mundo, tengo algo que puedo entregarle al mundo”. Porque si estoy vivo o estoy viva, es un milagro. Y si esto es un milagro, entonces merezco compartir mis dones y talentos con el mundo entero. Así que voy a compartir pantalla y vamos a disfrutar de este bonito proceso, familia. Arrancamos oficialmente con el día 1 de la formación. Vamos a darle aquí a compartir pantalla, lo tenemos por aquí un segundito, y vamos a por ello.

Evento oficial de la fuerza al poder. Si estás aquí es porque sientes que trabajas, te esfuerzas y haces lo que tienes que hacer, pero algo falta, tanto a nivel de resultados como a nivel interno. Sabes que tienes el potencial, pero a veces el miedo, la inseguridad y la procrastinación te frenan. Quieres vivir con la paz, la claridad y la libertad financiera y emocional que sabes que te mereces, pero muchas veces sigues atrapado y atrapada porque… entiendo que no es todo el tiempo… en un ciclo de sacrificio y dudas. ¿Por qué? ¿Por qué pasa esto? Pues es lo que vamos a estar viendo el día de hoy. Voy a haceros primero una pregunta para ver… he colocado una serie de situaciones para ver quiénes de las personas que estáis aquí conmigo os identificáis con esto. ¿A quién de aquí le ha pasado que te quedas hasta tarde trabajando, sacrificando tu descanso y tu vida personal, pero el dinero sigue siendo una fuente de preocupación y cada mes sientes lástima o la misma frustración? ¿A quién le ha pasado esto? O, por ejemplo, ¿a quién le ha pasado que dedica horas a su emprendimiento y a su crecimiento interno y externo, publica contenido (los que sois creadores de marca personal), aplica estrategias, lee libros, busca información en internet, pero los resultados no llegan y la duda comienza a comerte por dentro? ¿A quién le ha pasado que ves cómo otros avanzan con menos esfuerzo? Hoy en día entras en Instagram y, aparentemente, todo el mundo es exitoso, todo el mundo tiene dinero, todo el mundo… este Instagram es una revista, ¿cierto? ¿A quién le ha pasado que ha visto cómo otros avanzan, aparentemente con menos esfuerzo, mientras tú te esfuerzas cada día más y más sin ver resultados reales? Yo, en algún momento de mi carrera profesional, me llegué a preguntar: “¿Pues será que esto de emprender es para mí? Esto… esto de las redes sociales… ¿Será que es para mí? Esto de la gente habla por ahí de hacer un montón de cantidad de dinero, y ¿será que esto de hacer dinero, de generar riqueza, es para mí?” ¿Te ha pasado en algún momento que piensas que si trabajas un poquito más, que si te esfuerzas un poquito más, que si le dedicas un poco más de horas, si haces un… un último esfuerzo (a la gente habla ahí fuera de la milla extra, ¿no, eh?), esta vez sí lo vas a lograr, pero nunca llega a ese éxito que esperas? ¿Te ha pasado que cargas con todas las responsabilidades? Claro, aparentemente, para el mundo, hay muchas veces que la situación no se entiende. Pero créeme que yo sí te entiendo. He pasado… puedo decirte por casi todos los niveles de conciencia. Soy papá, soy esposo. Tengo un montón de responsabilidades. En este momento, más de 100 familias de manera directa dependen de este personaje que estéis aquí. Entonces, en algún momento en el mundo del emprendimiento, me pasó que yo sentí que cargaba con un montón de responsabilidades familiares, personales, profesionales, porque sentía que si no lo hacía yo, pues nadie más lo va a hacer. ¿Quién ha sentido eso? No es que: “Si no lo hago yo, pues ¿quién lo va a hacer?”, pero cada vez te pesa más y te deja sin energía. Yo estoy seguro que muchas de las personas que estáis aquí, en algún momento habéis sentido que habéis hecho alguna acción, más… la iba a hacer esa acción, os dejó sin energía y después decíais: “Bueno, ¿y ahora con qué voy a emprender? ¿Ahora con qué energía me voy a poner frente a la cámara? ¿Ahora con qué energía voy a salir a conocer personas, a contactar potenciales clientes o simplemente con qué energía me voy a poner a estudiar el curso que he comprado?” A mí también me ha pasado. ¿O a quién le ha pasado que te cuesta decir que no y terminas comprometiéndote con un montón de cosas que te desgastan, te vinculas a campos energéticos que te drenan y te restan energía porque en el fondo te da miedo a quedarte sin opciones, te da miedo a perder la oportunidad o porque no tienes claridad? ¿O a quién le ha pasado, por ejemplo… esta… a mí me pasó durante muchos años? Hoy en día la gente habla de las criptomonedas y habla del trading y habla del e-commerce y habla del desarrollo personal. Y hoy en día… día Instagram parece literalmente el éxito de la noche a la mañana, parece Netflix… éxito en dos horas. Bueno, yo estuve cuatro años sin generar resultados con mi emprendimiento, literalmente un montón de tiempo sin generar resultados. Y yo veía que miraba mi cuenta bancaria en el 2016, 2017, 2018, 2019, y… y yo veía mis relaciones y veía el impacto que estaba generando y veía mi estilo de vida y me invadía como una sensación de injusticia. Digo: “¡[___]!, después de todo lo que me he esforzado, después de todo lo que me he sacrificado, después de todo… de todo lo que he estudiado, después de los cientos de miles de dólares que he tenido que invertir en mi formación, siento como injusticia porque aún no veo materializado eso que quiero”. ¿A quién le ha pasado esto, familia? Tanto sacrificio, tanto esfuerzo para sentir… sentir que estamos en el mismo lugar. ¿O a quién le ha pasado que tiene resultados y ha logrado mucho de lo que se propuso en algún momento de su vida, pero no siente la verdadera libertad y plenitud que esos objetivos le prometieron al principio? Somos humanos. O sea, yo sé que de alguna u otra forma todos nos hemos sentido de esta forma. La acción total y el sacrificio no generan realización. Y bueno… y yo siempre he puesto… ¿a quién le pasa que ha invertido mucho en su crecimiento interno pero los resultados aún no se reflejan en el mundo externo? Yo los llamo mis amigos los “abraza árboles”. Y yo he sido de esos. No es una persona que está… lleva mucho tiempo en el mundo de la espiritualidad, lleva mucho tiempo en el mundo del progreso. Yo ya conocía “Un Curso de Milagros”, conocía a Joe Dispenza, conocía a Deepak Chopra, conocía a Wayne Dyer. Había estudiado y había leído a Osho. Y digo: “Bueno, pues yo ya me considero una persona espiritual”. Me había leído todos los libros de Neale Donald Walsch de “Conversaciones con Dios”. Digo: “¿Y el dinero? ¿Y el impacto? ¿Y los resultados? ¿Y el estilo de vida? ¿Qué pasó? ¿Dónde se fue?” Yo sé que hay mucha gente que me está viendo porque, pues, me conocéis por las redes sociales, seguramente por un anuncio. Y yo hablo siempre de conciencia en las redes sociales, y sé que hay mucha gente que me sigue que está comprometido y comprometida con el progreso espiritual. Pero, Javi, ¿cómo se genera esa vinculación? ¿Cómo se fusionan esos dos mundos de lo espiritual y lo pragmático? Que en algún momento yo me llegué a sentir culpable. Será… será que… será que de verdad me interesa mucho… será que me interesa muchísimo lo… lo… lo pragmático y voy de espiritual, pero en realidad no soy espiritual. Hoy, familia, en vivo y en directo, y mañana y pasado vais a comprender de corazón que el dinero, la riqueza, el estilo de vida y el impacto también es espiritual, porque toda experiencia es filtrada por dos letras: la “Y” y la “O”. Toda experiencia que vives se filtra por el “yo”, por tu autoconcepto. Si la intención que tú estás marcando es una intención bonita y poderosa, ¿por qué no hacer dinero? ¿Por qué no impactar vidas? ¿Por qué no un gran estilo de vida? Pues yo, que soy papá, prefiero que mi hijo vaya a un buen colegio que a un mal colegio. Prefiero que la sanidad, la privada, la que mejor sea, se la pueda permitir y la pueda experimentar por si en algún momento le pasa algo. Me apetece viajar en primera clase cuando me apetezca, donde me apetezca, junto con mi esposa, cuando yo quiera. Y eso me hace ser menos espiritual. Vais a eliminar, a través de esta formación, cualquier conflicto que tengáis entre vincular la riqueza, el estilo de vida, el merecimiento, un cuerpo atlético, la vida que realmente os merecéis y la espiritualidad. Entonces, ¿por qué pasa todo esto? ¿Por qué hemos sentido estos puntos? ¿Por qué nos sentimos así constantemente? ¿Por qué no avanzamos a pesar de que ponemos el trabajo? Bueno, pues vayamos a la raíz. Y aquí empieza la formación. Todo el mundo con bolígrafo y papel, empezamos con la formación. Vayamos a la raíz de todo esto. Y esto a mí me encanta hacerlo en el mundo de la formación de alto impacto, porque hace que la gente lo recuerde. A partir de ahora, siempre que tengas un conflicto o un problema, o siempre que sientas que estás en fuerza, que estás operando desde el sacrificio, quiero que recuerdes en tu mente o que pongas una imagen de una raíz. Fíjate que hay una frase en la Biblia que dice: “Por sus frutos lo conoceréis”, pero en realidad al árbol lo que menos le importa son los frutos. El secreto y el éxito siempre ha residido en la raíz. Así que quiero que en este momento cierres un segundo los ojos y coloques en tu mente una raíz… unas raíces gigantescas. Imagínate una secuoya o un roble enorme. Claro, para que un árbol sea gigante, sus raíces tienen que ser enormes también. El árbol, a medida que crece hacia arriba, también crece hacia abajo; es más, debe de crecer primero hacia abajo. Entonces, vas a colocar en tu mente la imagen de unas raíces, y así no te vas a olvidar nunca de la palabra raíz. Y siempre que tengas un conflicto, un desafío, vas a pensar en estas cuatro letras. La “R” de la palabra raíz significa resignificar el autoconcepto para poder transitar de la fuerza al poder. Primero tienes que cambiar la percepción y la definición que te has dado a ti mismo. Si toda experiencia se filtra por el yo, primero tienes que resignificar quién crees que eres. La segunda letra tiene que ver con el amor. Si tú hoy en día no conectas con el amor, entonces vas a conectar con el miedo. Eh, el ser humano cree que hay muchas dualidades; en realidad solamente hay dos: o estoy reafirmando miedo a través de este proceso, o estoy reafirmando amor a través de este proceso. No hay un punto intermedio. O estoy extendiendo el amor que hay en mí, que ya hay dentro, que ya hay dentro de mí porque lo he reconocido, o estoy en miedo a perder el control, en miedo a perder la salud, en miedo a perder el dinero o en miedo a perder las oportunidades. La tercera letra es la intención, porque, como sabemos, el ser humano no manifiesta acciones, manifiesta intenciones. Y yo empiezo a emprender y mi intención es de miedo; por mucho resultados que genere, voy a seguir reafirmando miedo. Y esto le pasa a todo el mundo. No experimenta una subida en su nivel de economía, experimenta una subida en su nivel de estilo de vida, experimenta una subida en su nivel de relaciones; y en cuanto se le bajan los picos de dopamina, dice: “Bueno, ¿y ahora qué? Tengo un coche más bonito, pero me sigo sintiendo triste en esta cama que, en lugar de ser de 90 cm, es de 2 m por 2 m. No se hace el amor más rico. Y de repente me di cuenta que estoy aquí paseando por un lugar bonito y exótico, pero si no estoy bien conmigo, si no estoy bien con mi pareja, si no estoy bien con mis relaciones, me sabe a [___] el lugar en el que estoy”. Perdonadme por las palabras fuertes. Al final nos damos cuenta de que, al final, manifestamos intenciones en nuestra vida. Después tenemos la “Z” de la palabra raíz. Está la “Z”, y significa zoom. Ahora os lo voy a explicar. El zoom tiene que ver con aquello a lo que le prestamos atención. Para las personas que os gusta mucho el mundo de la programación neurolingüística o que os gusta… os gusta mucho el mundo de la neurociencia, sabemos que hay un sistema llamado el sistema activo reticular, el SAR. Opera en la parte prefrontal del cerebro, que es lo que se ha desarrollado hace unos poquitos milenios de años, y es lo que nos entrega esa capacidad de raciocinio. Aquello en lo que nos enfocamos se multiplica en nuestra realidad. El sistema activo reticular hace que nos interesemos y que le prestemos atención a aquello que es valioso para nosotros. Si tú le prestas atención a la negatividad, imagínate, vas a multiplicar la negatividad. Si tú le prestas atención, por ejemplo, a… a lo que puede salir mal, prepárate, aunque las cosas no salgan mal, tú vas a vivir la experiencia interna de que están saliendo mal. Así que vamos a ir punto por punto. Uno: resignificar el autoconcepto. ¿Qué significa esto? Hemos sido criados en una cultura del: “Necesitas sacrificarte para ser suficiente”. Mira, no sé si aquí todos sois papás o mamás, y seguro que, aunque no lo seas, hay gente que tiene contacto con niños pequeños. No… cuando… cuando… cuando nos fijamos en un niño pequeño de tres o cuatro años, ¿qué es lo que vemos? Ponémelo por el chat. Vemos pureza, vemos inocencia, vemos espontaneidad, ¿cierto? Y poco a poco se le empieza a educar a nivel cultural, se le empieza a programar con: “Hay cosas que puedes hacer y cosas que no”. De repente, el niño o la niña empiezan a reprimir algunos aspectos de su persona… personalidad porque considera… porque el mundo le dice que son inadmisibles. Entonces, el niño que antes se daba el permiso de ser espontáneo y natural empieza a reprimir. Lo que se reprime en el tiempo, como decía Carl Jung, pasa a formar parte de la sombra, que son los aspectos de nuestra personalidad que negamos, reprimimos y suprimimos para poder encajar en el mundo. Entonces, mira, de aquí nace la idea de sacrificio. Como en algún momento, cuando yo era pequeño o pequeña, me dijeron que lo que era no era suficiente para lograr lo que quiero, tuve que empezar a cambiar lo que era naturalmente para poder encajar en ciertos contextos, en ciertos entornos y en ciertas situaciones. Tener que forzar lo que eres naturalmente para entrar en un contexto en el que te van a aceptar y en el cual debes de encajar empieza a generar como un desgaste en ti, y ese desgaste es lo que hoy en día llamamos falta de merecimiento o exceso de sufrimiento o de sacrificio. Desde que somos pequeños nos han dicho: “Si tú quieres obtener eso que es valioso en el mundo…” Y a ti no te dijeron que lo valioso era la paz interior, sentirte realizado. Y tampoco nos hablaron en el… el colegio de que la libertad no era económica sino emocional. Tampoco nos enseñaron, por ejemplo, que la paz es la mayor prioridad del ser humano, y nos estaban enseñando antes historia que a ser inteligente con nuestras emociones. Entonces nos acabamos dando cuenta de que nos educaron en una cultura y bajo unas programaciones y creencias que siempre nos han dicho: “Debes de convertirte en algo más de lo que eres, y para eso tienes que sacrificarte y esforzarte, porque si no, el mundo no te va a dar amor, no te van a reconocer, no te van a valorar y, por consecuencia, vas… vas a morir, te vas a sentir pequeño, vas a estar en desesperanza, vas a estar en insuficiencia”. Claro, ¿quién quiere ser pequeño? ¿Quién quiere estar en insuficiencia? ¿Quién quiere estar en desesperanza? Nadie. Entonces tuvimos que adaptarnos a estar constantemente sacrificándose, y ahí se desarrolló esta idea de: “Algún día, en el futuro, cuando tenga ciertas cosas que supuestamente son de valor social, entonces voy a ser feliz, entonces por fin voy a sentirme completo”. No, somos programados para partir de la insuficiencia. Hemos pasado toda nuestra vida forzando lo que somos para conseguir algo que creemos que nos va a hacer sentir completos. Por eso digo: el factor común de toda experiencia es el yo. Y el paso número uno es resignificar nuestro autoconcepto. Si vamos a la “A” de la palabra raíz y vamos a la… a de amor, nos daremos cuenta de que hemos sido programados para operar desde el miedo. La mayoría de nuestras motivaciones están energizadas por el miedo. Es más, concretamente, el miedo a perder. Y aquí, familia, a mí me encanta ser súper honesto, porque yo sé que aquí hay mucha gente que le encanta el mundo de la espiritualidad, pero a veces hay conflictos con esto. La gente me dice: “Javi, yo estoy en el mundo del emprendimiento”. Y le digo: “¿Para qué?” Me dicen: “No sé…”. Me dicen: “Para reafirmar la grandeza que hay en mí”. Y yo le preguntaba: “Bueno, pero ¿sufres cuando los resultados no llegan?” “Sí”. Entonces no estás para reafirmar la grandeza que hay en ti, estás esperando tener un beneficio. No lo pintes como espiritual. La mayoría de personas esperan del emprendimiento o esperan de sus relaciones obtener un beneficio. Y déjame decirte algo: en el fondo de desear obtener un beneficio siempre está energizado por el miedo. Porque ¿qué pasa contigo si no obtienes el beneficio? Dime, ¿qué pasa contigo? Me lo puedes colocar por el chat. ¿Qué pasa contigo si no obtienes el beneficio que esperas en tu relación de pareja? ¿Qué pasa contigo si no obtienes el beneficio económico que esperas en tu emprendimiento? ¿Qué pasa contigo si no obtienes el beneficio que esperas de cualquier tipo de intercambio que experimentas? El miedo a perder: te frustras, lo pasas mal, entras en ansiedad, en estrés, crees que la vida es injusta, te pones en contra de Dios, empiezas a intentar manipular emocionalmente a las personas… bla, bla, bla… Miedo. Tienes miedo a perder. Tienes miedo a perder la vida. Tienes miedo a perder las oportunidades. Tienes miedo a perder el control. Por eso podríamos decir que todo aquello que hoy en día nos está limitando para poder conectar con el poder tiene que ver con… ¿con qué? Con el miedo a perder. Y fíjate qué bonito darse cuenta de esto: el miedo, en todas sus formas, es igual a carencia. Porque cuando tú te sientes completo o completa, no experimentas miedo. Cuando tú estás en certeza, aun cuando llega una situación difícil, tú eres capaz de transitarla, ¿sí o no? Si yo estoy en certeza, no hay miedo. Y cuando hay certeza y abundancia… siempre que hay certeza hay abundancia. Independientemente de las circunstancias o condiciones, se lo digan a Gandhi, a Martin Luther King, a Nelson Mandela, a Jesucristo o a Teresa de Calcuta… siempre que hay certeza hay abundancia. Ahora, cuando hay miedo, siempre hay carencia. Si hay carencia, hay una visión disminuida de mí: me estoy percibiendo como algo pequeño, y eso se convierte en la serpiente que se muerde la cola, que genera la experiencia de más miedo. Por eso, hoy en día, tú aún estás experimentando el miedo de cosas que no has vivido. Hay gente a la que le digo: “Familia, si queréis ir al siguiente nivel, tenéis que invertir en vuestra formación”. Me dicen: “No, Javi, es que ya invertí en muchas, yo no obtengo el resultado”. O sea, aún no te has dado el permiso de… de integrarlo y de practicarlo al 100%, pero ya estás diciendo que no vas a generar el resultado. O sea, estás viviendo el miedo anticipado de un futuro que aún no existe. Así estamos programados. Vivimos en el futuro, experimentamos miedo por el futuro, y cuando intentamos conectar con el presente experimentamos miedo de repetir el pasado. Nos la pasamos de pasado en futuro y de futuro en pasado: o con miedo a perder lo que hemos logrado o con miedo a no llegar a donde queremos llegar. Es por esto que, por mucho que nos esforcemos, en el fondo seguimos sintiendo miedo a perder o falta de plenitud. Cuando hablamos de intención, tenemos que darnos cuenta de si nuestra intención está basada en la fuerza. Si la intención que le ponemos a un ciclo, a un proceso, está basada en el miedo, en la necesidad, en la culpa o en la vergüenza, da igual cuánto nos esforcemos, seguiremos reafirmando y multiplicando la experiencia de esa intención. Y cuando digo de hacer zoom, hablo de los siguientes… hasta que tú no hagas un zoom, una inmersión en los aspectos que rechazas de ti y en las cosas y áreas que te generan resistencias, y otro zoom, un aumento en un contexto más poderoso, seguirá repitiendo los mismos patrones que te han traído hasta aquí. Estas dos cosas tienes que apuntarlas, porque para que puedas transitar de la fuerza al poder en todas las áreas de la vida tienes que hacer uno: un zoom, tienes que hacer un aumento en aquellas cosas de las que llevas toda tu vida huyendo, en esas cosas que te están generando resistencias, en esas cosas que prefieres mirar para otro lado para hacer como que no están ahí. Y tienes que hacer un zoom en un nuevo contexto que te permita crecer. ¿O si lo quiero preguntar por el chat? Esto tiene sentido para vosotros, ¿o es que yo me he vuelto loco? Esto que estoy contando, ¿tiene sentido o no tiene sentido? Y fíjate que no digo si es cierto o si es falso: ¿tiene sentido esto que os estoy compartiendo? Si la respuesta es sí, entonces continuamos. Dice… nos han hecho creer toda la vida que la forma de lograr el éxito es a través del sacrificio. ¿Cuándo compraste esa definición de [___] de éxito? ¿Cuándo aceptaste que esto era así? ¿Cuándo lo acepté? No… una de las mayores mentiras que experimenta el ser humano es la mentira de: “Es muy difícil”. Todo en la vida es muy difícil: hacer dinero, muy difícil; relaciones conscientes y abundantes, muy difícil; viajar por el mundo, muy difícil. Nos han criado en la cultura de: “Es difícil”. ¿Por qué? Claro, si parto de la insuficiencia, si parto de una percepción disminuida de quién soy, voy a tener que recurrir al sacrificio porque es muy difícil sentirme completo, total. ¿Cómo me voy a sentir completo si el lugar desde el cual parto es insuficiente? Obvio. Nos pasamos toda nuestra vida de necesidad en necesidad porque, en el fondo, nos sentimos insuficientes. Por eso, lo primero que tenemos que hacer es resignificar nuestro autoconcepto, nuestra percepción del yo. Déjame hacerte una pregunta. Esto quiero que me lo coloqué por el chat, todo el mundo. ¿Qué es lo más importante en la vida, familia? ¿Qué es lo más importante que tenemos en la vida? ¿Cuál es el mayor anhelo del ser humano? A ver, voy a leeros… ¿cuál es el mayor anhelo del ser humano? A ver, ¿cuál es lo que más queremos? ¿Qué es lo más importante en la vida? Lo más… lo más top. O sea, no hay nada por encima de eso. ¿Qué es lo más top? Lo más importante en la vida. Me dicen: “La propia vida, la paz, el amor, la salud, la felicidad”. Vivir la paz… a ver, por aquí me dicen más: “La vida”, por aquí me dicen: “Ser feliz, la paz”. Perfecto. Estamos de acuerdo todos en lo mismo, ¿no? Queremos paz, queremos libertad y queremos amor. La paz, en realidad, es un nivel de conciencia real. La felicidad es un subibaja. En realidad, lo que queremos no es felicidad, es sentirnos en paz. La paz viene asociado a… a una sensación de libertad interna en la que no necesito [___] el control de nada externo. Y el amor es lo que todos damos y, por consecuencia, lo experimentamos. Entonces, el ser humano podría resumirse en que todo lo que necesita y todo lo que quiere son estas tres cualidades: paz, libertad y amor. Ahora te hago una pregunta: ¿tú crees que puedes lograr alguna de ellas desde un estado constante de protección, ataque y sacrificio? Porque es lo que nos vende del desarrollo personal ahí fuera. Te dice: “Sé disciplinado”. ¿Para qué? Para tener éxito. Te dicen: “Esfuérzate más que nadie”. ¿Para qué? Para tener éxito. “Sacrifícate y lucha”. ¿Para qué? Para tener éxito. Entonces… la respuesta es… o sea, si yo no me sacrifico, si yo no lucho y si no soy disciplinado, entonces mi valor en el mundo es cero. Nadie nos ha enseñado a creer que ya tenemos un valor intrínseco como seres humanos. Nadie nos ha enseñado a creer que nuestro propósito de vida no es ser ricos, es estar vivos, y ya estamos vivos. Cuando yo cambié esta percepción… no es que me tumbé en mi casa a ver Netflix. Yo no entré en apatía. Cuando me di cuenta de que ya era completo, cuando me di cuenta de que ya era completo, de que ya era valioso por el propio hecho de estar vivo, me encendió una energía infinita. Literalmente fue como: “No puedo quedarme en el sofá viendo Netflix si acabo de reconocer que soy completo”. La gente que se pasa toda su vida perdiendo el tiempo, que se pasa toda su vida viendo la televisión, que se pasa toda su vida hablando chismes o hablando mal de otras personas son personas que no tienen claridad. La gente que se siente en certeza, las personas que se sienten completas son personas que están energizadas, literalmente por la vida, por Dios, por aquello lo que elijas creer. Son personas que dicen: “Ahora que me he dado cuenta de esto, debo de compartirlo con el mundo. ¿Cómo no lo voy a compartir con el mundo? Ahora que soy consciente de esto, voy a compartir mis dones y talentos. Ya no tengo miedo a perder, ya no tengo miedo a tener que controlarlo todo, ya no tengo miedo a que las cosas me salgan mal. Si yo ya soy completo, ¿qué puede salir mal? Si yo ya soy completo”. Entonces te das cuenta cómo aquello que buscamos toda nuestra vida a través del acumular y del lograr, que es la paz, el amor y la libertad, no pueden ser obtenidos ni experimentados a través del acumular y del lograr. Entonces… aquí… ¿cuál es la pregunta? ¿Cómo se experimenta realmente el amor, la paz y la libertad mientras logramos lo que sabemos que nos merecemos? Porque créeme: te mereces el dinero, te mereces la abundancia, te mereces la riqueza. ¿Cuándo compraste la mentira de que el sacrificio, el sudor, la sangre, las lágrimas eran la única forma de lograr el éxito? Tú hoy en día caminas por España, por Latinoamérica o por cualquier otro país y le preguntas a la gente: “¿Cómo estás?” Y te dicen: “Tirando… aquí en la lucha”. Digo: “¿Tirando de dónde? ¿En qué lucha? ¿Dónde te has metido, hermano, hermano o hermana? ¿De qué sigues tirando? ¿En qué lucha te encuentras? ¿En qué guerra estás?” Es una guerra interna. Si sigues así, viviendo en la lucha, en el miedo, en el desgaste y en el sacrificio, jamás tendrás resultados reales. O bueno… y si los tienes, siempre te quitarán lo más importante: tu paz. Así que bueno… ¿quién está abierto? No pregunto para todo el mundo. ¿Quién está abierto a una nueva forma de vivir? ¿Quién está abierto a una nueva forma de concebir el éxito? Hace mucho yo quería hacer este evento donde pudiese compartir… irte… mi revelación más importante. Esto que os estoy compartiendo en este evento, en esta formación, familia, es la revelación más importante de mi vida. Porque lo que os estoy compartiendo aquí hoy en día es en lo que se basa todo lo que hago. Y los mentores a los que he seguido durante mucho tiempo, que en ellos puedo ver integridad en todas las áreas de su vida,

Fuerza. Quién de aquí quiere estar todo el rato, por ejemplo, en orgullo? O quién de aquí quiere estar todo el rato en ira, en deseo, en miedo, en sufrimiento, en apatía o en culpa? Nadie. ¿Quién quiere estar en vergüenza? Nadie. Pero, ¿quién quiere vivir una vida en sabiduría, en amor, en alegría, en aceptación, en voluntad, en neutralidad? Pues esto es el mapa que me transformó la vida, y lo que vais a hacer durante estos tres días es, literalmente, seccionar lo. Vais a integrarlo y os lo voy a entregar para que lo practiquéis cada uno de vuestros días, cada nivel de conciencia. Esto es lo que tenéis que saber, todo el mundo. Cada nivel de conciencia tiene sus propias reglas y sus propias leyes. O sea, si tú estás en el nivel del miedo, ves el mundo, ves la vida, ves la percepción que tienes de Dios o del dinero, de las relaciones, de una manera completamente distinta a como la verías en el mundo del amor, por ejemplo. En el mundo de la aceptación, todo se ve diferente con relación, por ejemplo, al mundo de la culpa. Entonces, cada nivel de conciencia tiene sus reglas y sus leyes, lo que está bien y lo que está mal; cada uno opera desde un nivel distinto. El mundo que ves y el cómo percibes cada área de tu vida refleja tu nivel de conciencia. Al final, te vas a acabar dando cuenta de que todo en la vida responde a tu nivel de conciencia.

Demasiada dificultad y demasiado sacrificio, familia, nunca es un buen indicativo. Nunca es un buen indicador. Si hay algo en tu vida –la parte económica, la parte de relaciones, la parte de cuidar tu cuerpo, la parte, por ejemplo, de tu bienestar emocional– si hay algo en tu vida que hoy en día está requiriendo mucha dificultad y mucho sacrificio, es un indicativo de que estás operando desde la fuerza; es un indicador de que estás en la resistencia y estás en el miedo por consecuencia. La pregunta sería: ¿Qué quiere decir hacer las cosas desde el poder? Hacer las cosas desde el poder no significa ausencia de esfuerzo, porque una persona que está en poder –yo, cuando voy al gimnasio, me esfuerzo, pero no sufro por ello– cuando, cada vez que yo estoy aquí haciendo una formación, hay veces que pongo todo mi esfuerzo. Estoy sudando, familia, pero no estoy sufriendo, no estoy en lucha interna, no hay en mí un desbalance emocional. Cuando yo reconozco quién soy, me esfuerzo porque soy excelente; cuando no reconozco quién soy, me tengo que sacrificar y tengo que sufrir para poder obtener el resultado. Es la diferencia entre actuar desde una energía que va –que es desgastante y que va en contra de tu naturaleza– fuerza, y actuar desde una energía que fluye de tu identidad más auténtica. Eso es el poder; eso es vivir desde el poder, conectar con quién soy yo, dejar de utilizar el desgaste y el sufrimiento como el motor principal en mi vida, y eso, familia, es lo que haremos en este evento, en estos tres días. Te voy a mostrar cómo puedes dejar atrás la lucha, esa lucha constante, y vas a descubrir cómo las cosas pueden fluir de una manera que nunca imaginaste; cómo poder pasar de la fuerza al poder.

Yo sé que hay mucha gente que has escuchado en redes sociales que dice: “Guau, no te lo vas a creer, pero sin esfuerzo y sin sacrificio logré materializar X cosa”, y tú dices: “Eso es imposible; eso a mí no me pasa”. Eso, para la gente que tiene suerte, no están operando en ese área de su vida desde el poder; por eso todo fluye. Hoy vamos a empezar por el primer paso: entender en qué punto estás y entender en qué punto te encuentras con cada una de las áreas más importantes de tu vida. O sea, las personas que quedéis conmigo hasta el final, vais a hacer conmigo, en vivo y en directo, un ejercicio para identificar vuestro nivel de conciencia en todas las áreas de vuestra vida; no, no en conjunto, por separado. Vas a poder darte cuenta, decir: “Desde las relaciones estás operando, por ejemplo, en fuerza, y en el dinero estás operando en poder”. Te vas a dar cuenta de si en la parte de tu área mental y emocional estás en poder, y tal vez en la espiritual estés en fuerza, y por eso hay algo en tu vida que, por mucho que haces, siempre acaba desbalance. ¿Y por qué sigues atrapado, sintiéndote constantemente en la fuerza dentro de ese área? Cuando termines este evento, familia, no vais a ver absolutamente nada igual. Para eso quiero colocar un poquito de contexto. Mira, mis primeros años de vida, mis primeros 24 años de vida, se resumen en una única palabra: fuerza. Para las personas que ya me conocen y han escuchado mi historia, saben que vengo del mundo de la delincuencia, que estaba en una casa okupa cuando tenía 17 años porque me fui por ser la oveja negra de mi familia. Para la gente que me conoce, saben que he estado toda mi vida en fuerza hasta los 24 años. Me repetí curso; era un mal estudiante; no tengo carrera universitaria, nada de eso; estaba todo el día en la delincuencia, robando y en el mundo de las drogas. Es más, no solamente eso, sino que cuando empecé en el mundo del emprendimiento, todo lo que yo conocía, familia, era el desgaste, literalmente. Mi vida se resumía en el desgaste. Conocí el mundo del emprendimiento cuando tenía 18 años aproximadamente, después de intentar suicidarme porque estaba en una profunda depresión, y cuando conocí el mundo del emprendimiento, en mi primer año yo no conocía la fotolectura; en mi vida había leído un libro, familia. Bueno, ni “El Principito” en el colegio, y era obligatorio. Pero desde que me ancló el desarrollo personal y lo vi como una alternativa a seguir vivo, literalmente, en mi primer año como profesional –entre comillas– del emprendimiento, me leí 200 libros; pasaba más de 6 horas al día leyendo, pero era todo desde el absoluto sacrificio; todo era desde el absoluto esfuerzo, y por mucho que hacía, los resultados no llegaban. No, no, no sabía qué más faltaba, pero no era posible. Trabajaba día y noche pensando que más horas iban a traer mejores resultados, pero no importaba cuánto hiciera, siempre sentía que estaba estancado. Aceptaba cualquier proyecto que saliese por miedo a quedarme sin ingresos, incluso si no me llenaba o no sé ni siquiera preguntaba si el proyecto en el que me involucraba era legal o no. Esto me agotaba y me hacía sentir vacío. Sacrificó mi salud, mi paz mental, sacrifiqué literalmente hasta mi físico; no dormía bien, no tenía energía, seguía constantemente diciéndome que el sacrificio era parte del proceso para poder obtener el éxito. Me sentía –no sé, te ha pasado también, tal vez a ti, en muchas ocasiones– no, yo me sentía atrapado en un ciclo: trabajaba más, me esforzaba más, pero siempre llegaba al mismo lugar; era como empujar una roca constantemente así, como cuesta arriba en una montaña, sin jamás llegar a la cima. Todo esto, familia, fue así hasta que llegó a mi vida una revelación. Bueno, esta revelación lo transformó todo, y esta revelación es una historia que os voy a compartir en la… porque no quiero ahora acumular mucho tiempo aquí; quiero que vayamos directamente al ejercicio, pero esta historia que me cambió literalmente la vida, esta formación, esta revelación os la voy a compartir en la clase número tres. Cuando llegó esta revelación a mi vida, entendí que lo estaba haciendo literalmente todo mal. La fuerza era todo lo que hacía: empujar sin descanso, sacrificarme sin pensar, vivir como si la única forma de lograr algo fuese a través del sufrimiento, y por más que tiraba y empujaba y empujaba la piedra, nunca se movía lo suficiente. Entonces es cuando me di cuenta, cuando llegó el poder a mi vida, cuando tuve una revelación espiritual. Hice un montón de retiros, hice un montón de formaciones; llegó una revelación superpoderosa, coincidió con el nacimiento de mi hijo, etcétera, etcétera. Tuve una transición de la fuerza al poder. ¿Qué significa esto, familia? Que desde que tuve esta revelación y pude transitar de la fuerza al poder, dejé de empujar fuerte; me empecé a dar cuenta de que existía una forma de poder soltar la piedra y ella misma se movía sin esfuerzo. ¿Cuál es el clic que hice? El poder no es fuerza; el poder es fluidez; es avanzar desde la confianza, desde la claridad, desde la coherencia con quién eres. El poder no desgasta, familia; el poder no rompe, no requiere sacrificio y no tienes que literalmente matar tu paz para poder hacer dinero o generar relaciones. El poder te da resultado sin destruirte en el proceso, y por eso, familia, quiero que anéis esto en vuestro cuaderno. Esto fue el cambio, el cambio de chip que yo tuve; este fue mi momento clic: la fuerza es igual a sacrificio; el poder es igual a integridad, a coherencia. El poder es ser coherente, íntegro con quién eres; el poder es reconocer el amor que ya hay en ti; el poder es percibirte como un ser humano completo. Me vas a decir: “Bueno, Javi, sí, pero eso no paga mis cuentas”. Sí, pero el sacrificio tampoco. Tú podrías elegir hacer todo lo que ya estás haciendo en este momento desde una intención más amorosa, y lo disfrutarías mucho más, y tu entorno lo notaría, y sería mucho más fácil para ti generar relaciones, ascender en tu puesto de trabajo o hacer crecer tu emprendimiento, porque cuando estás en una energía de necesidad se nota. Aquí todo el mundo ha sentido la energía de un vendedor que toca la puerta para querer venderte pensando únicamente en su propio beneficio, ¿y qué es lo que has hecho? Cerrarle la puerta en la cara. ¿Por qué? Porque tú no quieres tener cerca de ti personas que están interesadas en su propio beneficio; tú estás comprometido y comprometida con personas que sabes que están ahí para darte, para amarte, para reconocerte y para honrarte. Entonces, a partir de ahí, familia, cuando yo tuve esta comprensión, todo en mi vida cambió. Cuando descubrí quién era, cuando reafirmé un autoconcepto elevado, empecé a actuar en coherencia con eso, y entonces los resultados… tardé más de 4 años en poder decir que vivía de mi propósito de vida, y desde que entré en el mundo del poder, los ingresos se multiplicaron; creé un –creé varios negocios que de repente empezaron a explotar; el impacto empezó a… el dinero se empezó a multiplicar; me –literalmente– me volví uno de los líderes y referentes en mi sector, en mi industria, en mi mercado; llegó a mi vida la mujer que siempre había soñado; me casé; o sea, loco; o sea, literalmente todo. No es que se multiplicó, es que pasó a ser algorítmico. Hoy en día tengo una certeza profunda –y no os lo digo porque me crea especial– de que el éxito es absolutamente inevitable. Da igual lo que pase, da igual lo que se presente delante de mi camino; si tengo la oportunidad de dar y si tengo la oportunidad de construir y de servir desde el amor, el éxito es inevitable. El día que no puedas servir desde el amor es porque trascendías este plano físico, y aquí hice lo que tenía que hacer. El día que me toque partir, me voy a ir con todo el gusto del mundo. Pero entonces me di cuenta de que mi única labor como ser humano es respaldar esta frase que digo en todas mis formaciones y eventos: “Cuanto más das, más puedes dar”. Este es –este es uno de los secretos y una de las frases que residen en el mundo del poder. En el mundo de la fuerza, en el mundo del ego, todo se basa en: “¿Cuánto voy a recibir yo? ¿Qué es lo que voy a recibir de este trabajo? ¿Qué es lo que me va a entregar mi pareja? ¿Qué es lo que me va a entregar este emprendimiento?” Cuando tú estás en el mundo del poder, tú no dices: “Cuanto más das, más recibes”; tú dices: “Cuanto más doy, más puedo dar”, y entonces te vas a dar cuenta de que, por propia ley de la reciprocidad, empiezas a ganar mucho más; las relaciones llegan, pero es que tú… bueno, pero es que a ver, que no hay que ser un experto esotérico en esto; tú mismo y tú misma sientes la vibra y la energía de la gente que está a tu alrededor. Cuando una persona tiene segundas intenciones contigo, tú lo notas; da igual hombres y mujeres, todo el mundo lo nota. Cuando tú sabes que un entorno no tiene buena vibra, tú lo notas; cuando tú estás en mala vibra y tú te has convertido –a veces igual que yo– en el vampiro energético, tú lo notas; dices: “Hoy me estoy… estoy en la… hoy soy… hoy soy un literalmente un cáncer espiritual para cualquier persona que se acerque a mí; estoy mal a nivel emocional hoy”. Entonces el ser humano lo nota, y tú notas cuando una persona está en abundancia, cuando una persona está en certeza. Solo tienes que entrar en los lugares –literalmente– a los que esa persona va, y lo vas a sentir. Se le… cuando una persona le brilla en los ojos, se le nota; cuando una persona está conectada con su parte espiritual, se le nota que ha trascendido sus demonios internos; tú ves a una persona que ha trabajado su mundo interno, y se le nota en la cara. Me estoy explicando. No es que ahora ya salido el punto rojo aquí, o sea… algunos dicen: “A mí se me abrió el tercer ojo; mira esta cosa que tengo aquí”. No, hablo de el amor. Se nota, familia, cuando una persona actúa de verdad, de corazón, se le siente, y no tiene por qué verse reflejado únicamente en las redes sociales. La gente que se ha trabajado a sí misma tiene como un aura que… que se le nota. Y esta es la parte más bonita: el mundo entero responde a tu nivel de conciencia, y esto nos podemos dar cuenta a las malas o a las buenas. Hay mucha gente que ha tenido que pasar por un montón de noches oscuras del alma para darse cuenta de que la vida entera responde a tu nivel de conciencia. Entonces esto… esto es la promesa. Esta es la promesa de esta clase… más bueno, aquí lo que os estoy mostrando son mis primeros años como formador. Yo ya era experto en PNL, experto en coaching, formador de alto impacto, y hacía eventos alrededor del mundo, pero completamente –literalmente– todo esto era desde la fuerza. Yo llegaba a mi casa y empezaba a sufrir y a preguntarme por qué no tenía más dinero, por qué no generaba resultados. Pero luego ocurrió el poder, y el resto, como yo lo llamo… cuando el poder ocurrió –y cuando digo poder, no es que esté iluminado, iluminado Buda y Jesucristo, pero me considero un ser humano amoroso– el resto es modo leyenda y modo camic espiritual, como yo lo llamo. Activado el modo leyenda y el modo camic espiritual es el que tú vas a tener activado después de completar estos tres días de formación juntos. El modo leyenda es el modo de reconocer quién soy, familia. No tengo miedo a comer solo porque sé lo que le aporto a la mesa; sé quién soy y no tengo miedo a perder oportunidades. Reconozco el amor que hay en mí y me comprometo con extenderlo de manera infinita hasta el día que me toca abandonar este plano físico, y soy un camic espiritual porque, desde hace años, no… no huyo de mis resistencias internas; en cuanto identifico una resistencia interna, salto al vacío; literalmente, cierro los ojos y me pongo a respirar; me desconecto del mundo externo y voy hacia dentro. Siempre que identifico una perturbación, una resistencia o una parte de mi sombra, voy a transitarla y voy a respirar. Eso es un camic espiritual. Y eso es lo que la gente nota cuando te escucha. Bueno, desde entonces yo siempre digo: “Lo demás es todo historia”. Los resultados llegaron; o sea, todo, familia, hasta mi aspecto físico cambió, todo en cuanto entré en el mundo del poder. Obviamente, lo que la gente siempre quiere ver al final es un mundo que está muy acostumbrado al sacrificio; la gente quiere ver lujos, quiere ver estilo de vida. Bueno, sí, lo manifesté, el estilo de vida que siempre soñé; es más, más del que soñé. Pero mira, esto es de lo que más contento estoy –no orgulloso, agradecido–. Hoy en día he logrado el estilo de vida que las personas siempre sueñan, pero a través de impactar vidas; hago eventos presenciales y online para hablar de conciencia. Entonces la gente dice: “No, de la espiritualidad no se puede vivir”. O sea, familia, la espiritualidad es vida. Hay gente que está… está en conflicto y dice: “No, estas personas que monetizan el conocimiento espiritual…” Si todo en la vida es espiritual, todo es espiritualidad; el mundo invisible crea el mundo visible. Tienes un conflicto con recibir, tienes un conflicto con dar, y por eso lo proyectas en el mundo y encuentras justificaciones para la gente que gana mucho dinero para decir que es mala, y tú pones excusas para decir que no lo ganas porque eres espiritual. La espiritualidad tiene que ver con la riqueza, porque cuando tú te reconoces, cuando tú entras en certeza con relación a quién eres, conectas con tus dones y talentos; cuando conectas con tus dones y talentos, te nace compartirlos con el mundo; y cuando los compartes con el mundo, adquieres habilidades, y créeme, ganas mucho dinero. Maravilloso, maravilloso. Pues hagámoslo realidad, familia. Entonces, este concepto de poder fue tan importante en mi vida que quise traerlo al mundo. Todo lo que yo he construido ha sido desde el poder, desde la coherencia y desde la elevación de conciencia, y para mí esto fue tan importante que creé la única comunidad de habla hispana que te enseña a hacer dinero, pero desde el poder, desde la coherencia, desde la elevación de conciencia constante. Esta comunidad se llama Millonarios Conscientes, y aquí hay mucha gente que ya está conmigo. A ver, colocad por el chat quién está conmigo ya en Millonarios Conscientes. El mayor club privado de todo habla hispana de riqueza consciente, la única comunidad de habla hispana que combina la conciencia y el dinero. Esta comunidad tiene las puertas cerradas en estos momentos, pero para la persona que quiera y quiera entrar en este contexto de poder y de riqueza y abundancia, al finalizar este evento, al finalizar los tres días, vas a poder tener la oportunidad de asistir y de poder entrar, y te vas a dar cuenta cómo puedes hacer dinero desde tu pasión, sintiendo que las cosas por fin comienzan a fluir. Entonces, al final de este evento voy a abrir inscripciones para que seas parte de Millonarios Conscientes. Pero, familia, bueno, por ahora voy a cumplir la promesa por la cual estás en este evento, en este punto. Así es como yo descubrí lo que era vivir desde el poder. Entonces, fijaos que esto es lo que va a pasar a continuación: uno, viví desde la fuerza, igual que tú; dos, descubrí el mundo del poder; tres, lo adopté como parte de mi estilo de vida, y los resultados llegaron. Tú, en este momento, mientras estás conmigo en esta formación, estás en el punto número dos. Estás en la etapa en la cual estás descubriendo –o mejor dicho, está reafirmando, porque algunos ya lo conocíais– lo que es el poder. Felicidades, ya tienes más del 50% del camino hecho; estás a nada de hacer la transición completa de la fuerza al poder; solo debes de continuar hasta el final de este evento. Todas las personas que estáis aquí solo os pido una cosa: mira, si después de esto creéis que no ha valido la pena, entráis en redes sociales y me bloqueáis; os lo juro, vais… vais a sentirlo; es más, ya lo estáis sintiendo. Entonces, vais a hacer la transición completa; solo debes de vivir los tres días de evento. Ahora os voy a compartir, en vivo y en directo –esto es pura formación de poder– os voy a pedir que lo apuntéis: “No puedes trascender aquello que no has comprendido; tú no puedes superar un obstáculo hasta que no lo comprendas; no puedes trascender la fuerza si no comprendes la fuerza”. Entonces, os voy a hacer una distinción muy poderosa entre la fuerza y el poder, y os voy a pedir que le hagáis una captura de pantalla en este momento al cuadro que viene a continuación.

¿Cuáles son las diferencias entre la fuerza y el poder? La fuerza, familia, se resiste a lo incómodo, mientras que el poder se entrega por completo a los acontecimientos. Cuando algo es incómodo, la fuerza dice: “No, voy a mirar para otro lado”. Cuando algo es incómodo, la fuerza intenta huir o reacciona en modo de ataque o de defensa; el poder se entrega por completo. Os voy a hacer un ejemplo muy bonito: imaginaros que llega una tormenta; sabes que ves, miras al cielo, en el horizonte, y ves que llega una tormenta, y tú intentas huir de la tormenta porque no quieres mojarte; eso es fuerza. ¿Qué es lo que haría el poder? El poder no solamente recibiría la tormenta, sino que la atravesaría; atravesaría la tormenta porque sabe que en cuanto la atraviese se acabó la tormenta, y mientras la atraviesa aprendería a bailar bajo la lluvia; eso es poder. La fuerza se basa en el ego; el poder se basa en la esencia. La fuerza se basa en la separación –tú que eres distinto a mí–. ¿Os habéis fijado hoy en día cuánta gente le saca jugo emocional al criticar a otros, al hacer chisme de otros? Parece literalmente que hay gente que gana comisión por criticar y juzgar a otros. Esta es mi recomendación, familia: las personas que están en poder –las personas, como yo digo, que son millonarios y millonarias conscientes– no pierden ni un minuto de su vida –pero os lo juro, eh, ni un minuto– en criticar, condenar, culpar o juzgar a otros. No, no os metáis en ese… en ese juego. El ego saca un montón de beneficio emocional cada vez que os identifiqué hablando mal de otra persona. Literalmente, tomar una respiración profunda y continuar enfocados en aquello que tiene que ver con compartir vuestros dones y talentos con el mundo. La fuerza tiene que ver con la duda, con la… con un estado constante de ataque y de defensa; por eso recurre constantemente al sacrificio. El poder confía profundamente en la vida. Llevo 10 años trabajando con grandes empresarios; hay empresarios que he conocido que son multimillonarios, pero se sienten en la… se sienten vacíos, y os lo juro, nadie querría cambiar su vida por la suya, nadie. Pero he conocido a otros grandes empresarios, también multimillonarios, que de verdad priorizan por encima de todo su espiritualidad; son personas que tienen una relación extraordinaria; son personas que su entorno es un entorno milagroso de poder; son personas que lo primero que hacen es conectar con su corazón, que de verdad crean productos y servicios para poder deleitar a su cliente, y ¿sabes qué me he dado cuenta? Que hay una creencia que todos ellos comparten, y no… no es levantarse a las 5 de la mañana, no es bañarse con agua fría, no es hacer la respiración del dragón todos los días a las 6 de la mañana. No, todos ellos –de diferentes religiones, culturas y géneros– confían profundamente en la vida; unos lo llaman Dios, otros lo llaman universo, otros lo llaman vida. Todos ellos confían en que hay algo ahí fuera que procura su crecimiento –que en realidad no soy un ahí fuera, en realidad es un aquí dentro–. No, ya me estáis entendiendo. La fuerza habla de la manipulación y del convencimiento, mientras que el poder habla del intercambio amoroso. Tú has invertido –no sé cuánto ha sido– $… para poder llegar aquí; has invertido 47, 57, $100 para poder llegar aquí, lo que… lo que sea que hayas cogido con el bonus o con la oferta, y tú estás recibiendo un intercambio amoroso; ha habido un intercambio, no ha habido manipulación, convencimiento. Yo no he utilizado una técnica de… de programación… de… de mente para que decirte: “Wau, tienes que estar aquí porque si no vas a morir”. No, lo que he hecho ha sido compartir mis dones y talentos con el mundo durante el tiempo suficiente para crear una gran comunidad; de esa comunidad hay mucha gente a la que le caigo mal y me han bloqueado, y hay otros muchos que dicen: “Lo que este tipo dice tiene sentido”. Aquí hay un intercambio amoroso; hay sinceridad, hay respeto, hay humildad; eso es poder. La fuerza se basa siempre en la crítica; el poder se basa en el reconocimiento. Mira, es muy fácil: tú quieres saber si tu relación de pareja –si es que tienes– está en fuerza o está en poder. Mira a ver si te enfocas más en todo lo que te da o en todo lo que le falta. Las relaciones que están en fuerza se basan en que están criticando, se juzgan los unos a los otros, se hablan mal delante de la gente, ven todo el rato el punto negro en la pared blanca. Las relaciones basadas en el poder –de pareja, de familia, de amigos, de emprendedores, de socios– se basan en el reconocimiento. Claro que soy firme; si… si veo que hay algo que has hecho mal o veo que hay algo que has hecho que está en contra de nuestros estándares, te lo digo, pero no desde la crítica o desde el juicio; te lo digo desde nuestros estándares que hemos marcado en conjunto. El poder siempre reconoce, familia. La fuerza se enfoca en la meta, en el resultado; para la fuerza, lo más importante es llegar al objeto brillante, porque la fuerza cree que si llegas al futuro o al objeto brillante vas a ser feliz. El poder se basa en el proceso; se basa en la intención, familia. Lo que mucha gente llama éxito de la noche a la mañana ocurre después de 10 o 15 años de entrega completa del proceso; eso que hoy en día no eres capaz de ver, créeme que en tu corazón ya ha ocurrido. El mundo invisible –esto es una ley universal– el mundo invisible crea el mundo visible. El proceso tiene que ver con el poder. Enamórate del proceso; créeme, olvidaros –literalmente– de los resultados de aquí en adelante. Ya listo, tengo claro hacia dónde me dirijo; tengo clara cuál es la meta; tengo claro cuál es el objetivo; suéltalo. Suelta la meta, suelta el objetivo; enamórate por completo del proceso; enamórate de cada cliente al que puedes llegar; enamórate de cada mensaje que puedes enviar; enamórate de cada puerta que puedes tocar; enamórate de cada oportunidad que tienes para poder compartirte, para poder invertir. Hay muchas personas, por ejemplo, que con relación al dinero –hoy lo vais a ver– que con relación al dinero están en fuerza. Entonces, las personas que están en fuerza con relación al dinero están todo el rato pensando: “Guau, yo invertí en esto, pero no tuve resultados”, mientras que las personas que están en poder con relación al dinero, su mentalidad es: “Voy a poner el dinero en circulación; si el dinero es infinito, cuanto más invierto, más puedo invertir; cuanto más dinero pongo en juego, más dinero puedo poner en juego; cuanto más me acostumbro a mover la energía del dinero, más energía puedo mover. La energía que no se mueve se estanca; lo que se estanca se pudre”. Cuando comprendes eso, entonces dices: “Lo que importa es la intención con la cual invierto”. Créeme, nunca te has quedado sin dinero. Yo sé que hay gente que me está viendo y me está diciendo: “Javi, pero tengo una quiebra económica, tengo una deuda, tengo una situación difícil”. Sí, pero tienes una casa, tienes conexión a internet, tienes la posibilidad de poder comer, y pase lo que pase, vas a estar vivo, vas a estar viva, porque si no estás vivo o estás viva, las preocupaciones se acabaron. Marca el proceso; enamórate del lugar en el que te encuentras. No puedes llegar al futuro que quieres si rechazas el presente en el que te encuentras. ¿Te imaginas una semilla rechazando el caldo de cultivo en el que está, rechazando la tierra fértil solo porque es húmeda, porque es fría y porque está oscuro? ¿Te imaginas eso? ¿Te imaginas una semilla intentando escapar de la tierra fértil para poder salir ahí fuera a ver si por fin ver la luz del sol? O se planta en tierra fértil y es paciente y recibe los recursos y las condiciones adecuadas, o no puede desplegarse su potencial interno. Sí, hermano o hermana, lo que tienes delante es exactamente lo que tú has pedido; tú has pedido más abundancia, por eso estás pasando un desafío; has pedido mejores relaciones, por eso has pasado una ruptura; has pedido abundancia en todas las áreas de tu vida, por eso se desordena tu vida. Que tú puedas elevar tu nivel de conciencia conlleva a que desordenes el nivel de conciencia anterior; para que tú puedas conectar con el amor, tienes que desordenar por completo el miedo, y eso pasa. ¿Qué pasa cuando tienes que hacer una mudanza? Se desordena la casa; hay cosas que se tiran que ya no sirven; literalmente desordenas tu vida. Pero sabes que es para abrir un nuevo ciclo. Entonces sí, lo que tienes delante es exactamente lo que has pedido, solo que estás juzgando el proceso. La fuerza, por ejemplo, siempre es tensión; tiene que ver con estar tenso, con estresarse; la fuerza tiene que ver con estar anticipando el miedo y preocupándose; el poder tiene que ver con la relajación. “¿Puedo corregirlo? Sí, lo corrijo; ¿puedo mejorarlo? Sí, lo mejoro; ¿no puedo hacer nada? Lo suelto”. La fuerza tiene que ver con el precio; la fuerza dice: “Wow, esto… esto… esto, Javi, cuesta 000 €, no puedo”. El poder tiene que ver con el valor, y el valor, familia, es lo que importa. Cuando tú te conviertes en emprendedor, emprendedora, no te… no te pagan por el precio, te pagan por el valor que aportas. Es por eso que no sé… un reloj de lujo puede costar $50,000; me diréis: “Javier, pero el precio es muy elevado”, pero la gente lo compra por el valor que percibe. Hay personas que pagan por una formación –y seguro que muchos aquí les ha pasado– $10,000, $20,000. ¿Cuánto vale una buena carrera universitaria? La gente la compra por el valor que le percibe, y después te acaba dando cuenta de que, bueno, pues tampoco te entregó lo que te prometió. Entonces, el poder tiene que ver con el valor, y la fuerza tiene que ver con el precio. La fuerza tiene que ver con el contenido, con… con lo… con lo concreto; el poder tiene que ver con el contexto. ¿Cuál es el contexto en el que yo me introduzco donde pueda desbloquearse mi potencial? La fuerza siempre pone el foco fuera; la fuerza siempre intenta manipular a su entorno, manipular el mundo en el que está; la fuerza siempre está colocando el foco fuera de ella; siempre es como… fijaros esto, qué curioso, ¿no? Nosotros, en base a nuestro autoconcepto, proyectamos el mundo que vemos, ¿cierto? Yo lo que estoy viendo es el mundo en base a mis creencias; por consecuencia, mi mundo interno se está proyectando en el mundo externo. La fuerza lo que hace es decir: “Este mundo externo que veo no me gusta y no tiene nada que ver conmigo, así que lo critico”. El poder dice: “Esto que no me gusta y que estoy viendo en el mundo externo es mi responsabilidad, porque yo lo he creado”. ¿Quién está movido emocionalmente? Yo, ¿por qué? Por lo que estoy viendo. ¿Y quién es el creador de lo que está… de lo que estoy viendo? Yo, yo le estoy entregando el significado y la creencia a eso que estoy viendo, mientras que la fuerza cree que los recursos son limitados y que nunca hay suficiente tiempo, nunca hay suficiente dinero. La fuerza cree que el mundo es una lucha y una constante supervivencia; el poder reconoce que la riqueza es un estado del ser y la abundancia es infinita. Mientras que la fuerza siempre necesita y está buscando llenar un vacío, el poder prefiere: “No necesito una relación de pareja consciente y abundante; la prefiero, porque eso es lo que soy; no necesito viajar por el mundo; lo prefiero; no necesito vivir en un penthouse; lo prefiero”. Lo prefiero porque sé quién soy, y un hijo de Dios o un hijo o hija de la vida o del universo no experimentaría nunca escasez, porque no somos escasos, somos abundantes por naturaleza. Identificando fuerza o poder en cada área de nuestra vida podremos darnos cuenta de que pasamos a un siguiente nivel.

Así que, familia, ahora que conocéis cuáles son las cualidades de la fuerza y las cualidades del poder, voy a entregar la herramienta que os prometí el día de hoy. Estamos vivos. A ver, que os estoy viendo por aquí las caritas. A ver, vivos, vivas, todo el mundo viva por ahí. Veo a Alejandro, Álvaro G., ¿cómo estás? Gonzalo, hermano, ¿todo bien? Veo a Juan… bueno, a ver, son mucha gente. Eh, Pilar, ¿cómo estás, hermana? Otra Pilar, Valentina, ¿cómo estás? Bueno, veo un montón de gente por aquí. María, ¿qué tal? Bueno, listo, familia, bueno, vivos, todo el mundo con la cámara encendida, perfecto. Estamos vivos. Voy a entregar la herramienta. Esta herramienta es como un escáner; sí, es un escáner que va a pasar por cada área de vuestra vida. Vais a hacer la herramienta conmigo, en vivo y en directo. Yo no os lo voy a complicar mucho; yo, cuando estaba en el colegio y en el instituto, suspendí matemáticas; o sea, que lo máximo que voy… voy a pedir es una suma. Sí, es muy fácil. Yo os voy a hacer algunas preguntas, y solo tenéis que puntuarlas del 1 al 10, nada más. Uno significa: “Javi, estoy en la… o sea, del mapa a los niveles de conciencia, estoy a punto de la muerte, en apatía, por allá, por vergüenza, por culpa y por apatía”, o sea, el uno, el dos y el tres estoy… Después, el cuatro y el cinco: “Fuf, Javi, la verdad… bueno, no estoy tan… pero estoy en fuerza, bien”. Después hacia arriba, seis: el seis es bueno, a veces entro… estoy en fuerza, pero a veces entro en poder. El siete, el ocho y el nueve es: “Estoy en absoluto poder; es como, listo, no sé… cuidas tu cuerpo y lo honras como el vehículo sagrado que es”. Un nueve es literalmente… o sea, mira mi… mi temp pack de abdominales; honro mi cuerpo sin ningún tipo de necesidad, sin necesitar mostrarlo, sin buscarlo para validarme, pero… o sea, lo honro como el… el templo griego que es; eso es un nueve; estoy en amor incondicional con mi cuerpo. El cuatro es: “La verdad… a veces voy al gimnasio, a veces no, eh, y cuando voy me miro en el espejo y no me gusto”. Ya… ya me estáis entendiendo, ¿cierto? Bueno, pues eso es lo que vais a tener que hacer por cada una de las áreas de vuestra vida. Vais a puntuar del uno al 10 cómo sentís con relación a eso, y os voy a entregar la herramienta completa, pasando por las seis áreas de la vida. Esto es muy poderoso. ¿Por qué? Porque al finalizar la herramienta tú vas a poder darte cuenta de en qué áreas de tu vida estás en fuerza y en cuáles estás en poder, y… y al final vas a hacer un sumatorio de todo para darte cuenta de, en términos generales, en qué nivel de conciencia estás. Eso es lo que vais a identificar el día de hoy. ¿Por qué? Porque una vez identifique en qué áreas de mi vida estoy en fuerza, mañana, cuando venga la clase del poder, os voy a entregar las técnicas que me permitieron mantenerme constantemente en poder. Pero para poder llegar al lugar en el que quiero estar, debo de honrar, reconocer y comprender el punto en el que me encuentro. Yo solamente os voy a pedir, familia, que seáis completamente honestos. O sea, yo aquí no necesito gente positiva; a mí, a veces los positivos me tocan los huevos, porque… pero a ver, esto va con todo el amor, porque es que los positivos a veces son un poco fantasmas. Me explico: es como… ¿cómo te sientes? “Normal, bro; estás…” Me explico. O sea, tú no puedes cambiar lo que no aceptas. Hoy has tenido un día de… deja de intentar camuflarlo con positivismo. “Hoy me siento mal”. Bueno, paso número uno para poder trascender un conflicto: aceptar que estoy experimentando un conflicto; este conflicto sé que es ilusorio, pero yo me estoy identificando con él. La… madre, si tengo miedo, digo: “Acepto que tengo miedo”. No: “Javi, estoy más o menos excitado”. Vete a la… tienes miedo, sí. Entonces, ahora, si estáis en un momento en el que estáis modo positivistas, si os estáis preguntando si

En tu vida, en ese área, hay mucha lucha, hay resistencia y hay apego al control. Entre 31 y 60, estás en una etapa de transición; a veces actúas desde la fuerza, pero también empiezas a conectar con el poder. Y para todos los que estáis entre 61 y 100 dentro de ese área, ¡felicidades! Operáis mayormente desde el poder, confiáis en la vida, fluís con autenticidad y vivís en equilibrio. Bien. Entonces, esto es vuestra única tarea ahora mismo. Voy a ir área por área; cada área tiene 10 preguntas. La puntúa del 1 al 10 conmigo, en vivo y en directo. Voy a ir… No hace falta que la pongas en el chat si no quieres; la colocas en tu cuaderno. Bien, venga, por ello, empezamos por la salud y el cuerpo físico.

¿Cómo te sientes con tu cuerpo? ¿Lo aceptas y lo cuidas con amor? Uno: estoy en completa apatía con mi cuerpo. Cinco: intento comer bien, eh… a veces voy al gimnasio. Sí que es cierto que no lo cuido como me gustaría, y la verdad es que, aunque vaya al gimnasio, no lo acepto. Cuatro o cinco. ¿Ves? Entonces, ¿cómo te sientes con tu cuerpo? ¿Lo aceptas y lo cuidas con amor? Del uno al 10. Siguiente: ¿tu alimentación es equilibrada y basada en el bienestar, sin caer en excesos ni restricciones forzadas? Os voy a poner un ejemplo: hay mucha gente que dice: “Javi, yo normalmente no como carne, pero hay días que le apetece hacerlo y siente una culpa, una culpa profunda”. Eso no es un ocho; la culpa nunca es ocho. Bien, si tú sientes alguna culpa por restringir en algún aspecto, es porque en ese momento estás en fuerza; si no, no habría culpa. Entonces, ¿tu alimentación es equilibrada y basada en el bienestar, sin caer en excesos ni restricciones forzadas? Puntúa del uno al 10.

¿El ejercicio es parte de tu vida de manera fluida y disfrutable, o vas obligado/obligada al gimnasio? O vas cuando estoy de vacaciones; no voy en Navidades, se me olvida ir porque es que es Navidad y en Navidad no hay que ir al gimnasio. El ejercicio es parte de tu vida de manera fluida y disfrutable, o no vas, o cuando vas para ti es sufrir. Siguiente: eso, del uno al 10. Recuerda cómo manejas el estrés y el descanso en tu vida. ¿Te permite relajarte sin culpa? Hay gente aquí que trabaja mucho y cuando deja de trabajar se siente culpable por no estar trabajando, o hay gente aquí que, aunque intenta desconectar, experimenta estrés. Del uno al 10. Uno: niveles extremadamente altos de estrés. O cinco: experimento estrés, no siempre consigo relajarme, Javi. O 7, 8… no, Javi, la verdad, lo manejo increíble bien. Siguiente: ¿escuchas a tu cuerpo y atiendes sus señales sin ignorarlo ni castigarlo? Esta… esta es… os voy a pedir mucha honestidad en esta. Tú escuchas a tu cuerpo y atiendes sus señales sin ignorarlo ni castigarlo, o pasas de sus señales. Esto va a hablar de cómo estás conectado con tu cuerpo en este momento, conectada con tu cuerpo. Bien, seis.

¿Cómo reaccionas ante enfermedades o malestares? ¿Estás todo el día preocupado/preocupada por si vas a [__] alguna enfermedad, o cuando la tienes rápidamente vas a buscar la primera pastilla que te encuentres? Cuando estás en malestar te empiezas a quejar porque estás en malestar. Ahí no tengo gripe. Yo conozco personas que, literalmente, tres veces a la semana están resfriados. No, no se te ocurra ponerme ni por casualidad que eso es un seis o un siete. Sí, tú vives con aceptación y aprendizaje cuando no te sientes bien, cuando hay alguna enfermedad o malestar. Siguiente: ¿te sientes en paz con tu imagen corporal? O sea, honestamente, hermanos y hermanas, eh… por favor, a mí no me tenéis que mentir, que… que no soy el amigo del barrio. Sí, ¿te sientes en paz con tu imagen corporal? ¿Haces el amor con tu pareja y prendes la luz para que te vea, o te miras al espejo y dices: “Uy, uy, uy, uuuu, tengo que ir al gimnasio, ya, ya, ya, ya”? Bien. ¿Te sientes en paz con tu imagen corporal sin compararte con otros ni usarlo para validarte? Y bueno… y aquí va para los hombres y las mujeres que su foto de perfil es una foto en bragas o en calzoncillos. Eso no es un nueve, no es un ocho. Si utilizas tu cuerpo para validarte socialmente, no estás en poder, porque… ¿te hago una pregunta? Es muy fácil de identificar. ¿Qué pasa si nadie te reconoce? ¿Qué pasa si nadie te valida? Dime, cuéntame, cuéntame qué pasa ahí. Hay perturbación; no estás en poder. Bien, quiero que seas muy honesto y muy honesta.

¿Tienes hábitos saludables que disfrutas sin sentir que son una carga, o muchas veces te sientes culpable por no… por no haber implementado los hábitos que te dijiste? Yo conozco gente que por la mañana se toma un vaso de agua con limón, y el día que no se lo toma dice: “[__] mi vaso de agua con limón”. No estás en poder; por tanto, ese hábito no está funcionando como te gustaría, porque no estás en poder; la intención es desde la fuerza. Quiero que seas completamente esto y honesta. ¿Tu energía diaria es alta y equilibrada, o experimentas momentos bastante duraderos y habituales de pereza, de aburrimiento? O sea, familia, tú tienes que entrar a ver cuánto tiempo… cuánto tiempo estás en redes sociales. Mira, si tú pasas mucho tiempo en redes sociales, no me puedes decir que tu energía es alta y equilibrada; estás todo el día despilfarrando energía en redes sociales. Si me dijeses que es para formarte, te la compro, pero muchas veces estás ahí en el buscador cotilleando sin hacer nada. ¿Tu energía diaria es alta? ¿Tienes un alto nivel de energía? ¿Que te vas por las noches? Si te vas a acostar y tus amigos te dicen: “Pero, bro, hermano, hermana, ¿pero de dónde sacas tanta energía? Parece que estás energizado por Dios”, o no es tan equilibrada. Y pregunta número 10: ¿te sientes conectado con tu cuerpo y lo valoras como un vehículo de tu conciencia? Después de esto lo sumas; quiero que lo sumes y vas a colocar en tu cuaderno cuál es la respuesta. Bien.

Ahora, abstener los que os ha salido un 70, un 75, pero vuestro cuerpo no reafirma excelencia. O sea, quiero que seáis absolutamente honestos. Aquí hay gente que me dice: “Javi, estoy refeliz, estoy en 75”. Bueno, mira al espejo. Yo no… si yo me amo, pero no… no está reflejando excelencia, familia. Yo no soy el que os va a decir que tenéis que tener un “six pack” de abdominales; solo os digo que vuestro cuerpo es un vehículo que se os ha entregado para autoconoceros. No estás en poder, y yo no estoy… la gente que tiene pancita… no estoy diciéndote que no puedes aceptarte en el espejo. Para la gente que me dice: “No, Javi, yo estoy sobrepasados cuantos kilos, pero me amo”, okay. Una persona que se ama se honra, y honrarse es honrar su templo. Bien, para las personas que empiezan a contarme por aquí incongruencias, no lo soy yo; o sea, tú lo vas a experimentar, no soy yo quien te lo va a decir. Bien, siguiente: personal, mental y emocional. Igualmente, del uno al 10.

¿Cómo te hablas a ti mismo/a ti misma? ¿Eres compasivo en lugar de crítico? Aquí, a los hombres y a las mujeres os… os voy a crujir. Hombres, cada vez que tienes una… una decepción o una expectativa que no se cumple y tú mismo… tú mismo te machacas, te machacas: “No es suficiente, no es suficiente”. No me digas que eso… eso no es estoicismo; sí es fuerza. Déjame… déjame explicártelo. Bien, si tu comunicación interna y tu diálogo interno no es compasivo o compasiva, si no es demasiado crítico, no estás en poder, créeme. Bien, una persona que está en poder sabe perdonarse y no utiliza nunca el error como justificación; se responsabiliza y desde la responsabilidad se entrega al 100%. Bien. Dos: ¿sabes manejar el estrés y la incertidumbre sin ansiedad extrema? ¿Cómo reaccionas a la incertidumbre? O ¿cómo respondes? Si reaccionas, estás en fuerza; si respondes con responsabilidad, estás en poder. ¿Sabes manejar el estrés y la incertidumbre sin ansiedad extrema? Tres: ¿cómo reaccionas cuando enfrentas errores o fracasos? ¿Aprendes de ellos o te castigas? Y aquí no me mientas; la mayoría de personas, cuando no tienen el resultado que esperan, se castigan, se culpan, pasan uno o dos días estando mal; te identificas con el resultado. Eso no es poder. Cuatro: ¿tienes el control sobre tus pensamientos o te dejas llevar por la negatividad? Ocurre algo que no te esperas, o ocurre un acontecimiento que tú consideras que es negativo, y empiezas a pensar en un montón de cosas basadas en la desconfianza, en el estrés o en el miedo, o puedes elegir conscientemente agradecerlo, aún cuando estás en un momento de negatividad. Cinco: ¿te permites sentir alegría sin culpa o sin esperar que algo malo pase después? Hay mucha gente que no se da el permiso de disfrutar el momento presente porque está esperando cuál es el siguiente punto de quiebre, literal. Hay gente que está esperando la [__] antes de dársela. Entonces, ¿tú te permites de verdad sentir alegría sin culpa? ¿Te permites estar presente, o lo primero que haces al llegar a un lugar es sacarle una foto para tus [__] redes sociales? ¿Eres una persona que llega a un lugar y respira en presencia lo que está viviendo? Seis: ¿tienes momentos de introspección y autoconocimiento en tu día? No uno, no dos; tienes momentos de presencia, de introspección y de autoconocimiento en tu día, en el que puede ocurrir algo que crees que no te gusta, pero igualmente te sientas y lo respiras. Siete: ¿sueles sentir paz interior o vives en constante preocupación? Del uno al 10. Sé real, sé honesto u honesta. Si experimentas paz interior todo el rato, estarías iluminado/iluminada y tu vida se reflejaría de tal forma. Bien, siguiente: ¿manejas tus emociones sin reprimirlas ni dejar que te controlen, o entras en reactividad cuando algo te molesta? Yo conozco personas que, en cuanto algo les molesta, entran en absoluta reactividad; son hirientes, faltan el respeto, extremadamente negativas; además, les encanta ser dramáticos y dramáticas. Tú te das el permiso de experimentar tus emociones sin dejar de… sin dejar que te controlen o sin necesidad de reprimirlas. Nueve: ¿te permites soltar lo que no puedes controlar sin aferrarte, o sigues manteniendo ciclos y situaciones en tu vida que aún no quieres soltar por miedo? Estas… estas heavy. ¿Te permites soltar lo que no puedes controlar sin aferrarte? Siguiente: ¿sientes gratitud por lo que tienes en tu vida? Y yo sé que aquí la respuesta es: “Sí, Javi, normalmente soy agradecido/agradecida”. Hermano, hermana, ¿normalmente experimentas gratitud por el lugar en el que te encuentras, o estás todo el rato queriendo pasar al siguiente punto que aparentemente es más feliz? Bien, ¿cuánto… cuánto sale aquí? A ver, ¿cuánto sale por aquí? Me vais contando. Tres… fua… vamos a entrar en el juego bonito. Bien, venga, va. Finanzas y relación con el dinero. Aquí ya la gente empieza a temblar; ya me tiemblan. Sí, venga, finanzas y relación con el dinero, del uno al 10. ¿Cómo te sientes con respecto al dinero? ¿Lo ves como una herramienta en lugar de una fuente de ansiedad? No me respondas lo que te dice la mente que has leído muchos libros de desarrollo personal. ¿Cómo te sientes? ¿Ves tu cuenta bancaria? ¿Identificias tu sensación con el dinero? ¿Es una fuente de ansiedad o es una herramienta para seguir compartiéndote? Voy… voy más allá. ¿Sientes que mereces la abundancia y que es natural para ti? Si sientes que la mereces pero no es natural, déjame decirte algo: no te das el permiso de decirte: “No te la mereces”. No es que yo te diga que no te la merezcas; es que no te crees que te la mereces. Tu mente superpositiva te dice: “Sí, merezco la abundancia”, pero si no es natural para ti, es porque hay un aspecto de ti que la está rechazando. Por favor, responde con honestidad. Tres: ¿ahorras e inviertes con confianza sin miedo ni apego excesivo, o eres de los que no invierte en su formación y no invierte en su crecimiento porque tiene poco dinero o porque está apegado/apegada al dinero? Hay veces que la gente me pregunta: “Oye, Javi, ¿cómo hacemos para poder entrar en tu formación?”, y les digo: “Son 000”. Ah, ahora no tengo, digo, no; y mañana tampoco, y pasado tampoco, porque lo que tienes es un reto con el dinero. Si sabes que es bueno para ti pero eliges no invertirlo, es porque tienes miedo a no recuperarlo o a perder lo que te ha costado acumular. Eso no es poder. Cuatro: ¿tomas decisiones financieras desde la planificación o desde la urgencia? Si es desde la urgencia, fuerza del uno al… cinco. Si estás más o menos planificada, pero a veces lo que llega de manera inesperada te desequilibra… bueno, cinco, seis. Y si estás de verdad en poder, lo colocas. ¿Disfrutas de lo que tienes sin miedo a perderlo, o experimentas miedo a perder lo que tienes? Del uno al 10. Seis: ¿eres generoso con el dinero sin sentir escasez o culpa? ¿Te gusta invitar? ¿Te gusta proveer? Seas hombre o mujer, ¿te gusta dar? ¿Eres una persona que ama profundamente dar independientemente de la cantidad que tenga? Siete: ¿ves el dinero como una energía que fluye y no como algo que se consigue con esfuerzo extremo? Por favor… ay, yo sabéis que os amo, pero os tengo que decir la verdad. Entra en tu cuenta bancaria; ahí me vas a poder responder al punto número siete. Aquí es 100% práctico. ¿Ves el dinero como una energía que fluye y no como algo que se consigue con esfuerzo extremo? Porque si ahora mismo no está fluyendo en tu vida, es porque no le estás entregando un valor al mercado; si no le estás entregando un valor al mercado, es porque tienes resistencia a dar y, por consecuencia, crees en el sacrificio para hacer dinero. Aquí os estoy viendo con total honestidad, porque durante los próximos dos días os voy a enseñar a recontextualizar financieramente y trabajas hacia ella sin obsesión o necesitas obsesionarte porque si no te obsesionas crees que no llegas. Del uno al 10. ¿Tienes claridad sobre tus metas financieras y trabajas hacia ellas sin obsesión, más con disfrute y entrega, o no? 10: ¿te sientes libre con respecto al dinero sin que este controle tus emociones? ¿Real, no? O… o de verdad, el hecho del dinero te hace sentir mal o bien. Bueno, familia, sumar. A ver… aquí sí que voy a ver el chat. A ver, venga, a ver. 28, 52, 18… mira, sabéis qué, yo honro a todos los que están siendo honestos. Un millón de gracias de todo corazón; también felicidades a los que tienen una buena puntuación. He visto por ahí… Cristian en 75, pero… ves… Sandy, Ramiro, Pacto, Joseline, Elizabeth, Lina, Edgar, Carla, Lorena, Leonardo, Viviana, Omar… gracias, gracias, porque hasta ahora hemos estado en un momento de mentirnos y, créeme, mentirnos a nosotros mismos siempre es fuerza. Que tú estés colocando eso, aunque a veces esté generando como una resistencia a [__], porque es tan bajo, es más poder que no verlo. ¿Recordáis que yo os dije que la fuerza siempre se resiste a lo incómodo? El poder se entrega. Entonces, yo ahora digo: “[__]”. Ahora veo aquí un 33. Gracias, Dios, porque puedo verlo; ahora es que me voy a entregar y voy a dejar de huir de esto. Eso es la revelación, familia. Cuatro: trabajo y propósito profesional. Siguiente, va del uno al 10.

¿Disfrutas de tu trabajo y lo ves como una forma de crecimiento en lugar de una obligación? Ahí pon trabajo, emprendimiento, empresa… no, cual sea tu vehículo. ¿Disfrutas de tu trabajo y lo ves como una forma de crecimiento en lugar de una obligación, o tú te obligas a trabajar porque si crees que si no trabajas no llegas, te toca vivir debajo de un puente? Para la gente que no tenga trabajo, ¿cómo se siente con relación a eso? Bien. ¿Sientes que tu trabajo tiene un propósito más allá del dinero? Aquí, por favor, sé completamente honesto. Y esto es muy fácil de verlo cuando no obtiene los resultados que tú esperas: ¿cómo te sientes? Tres: ¿te sientes valorado y apreciado en lo que haces? Tú sientes que el mercado y las personas reconocen y valoran todo el valor que les entregas. Uno: nada. Dos: nada. Tres: nada. Cuatro: cinco. Un poco. Seis: sí, bueno. 7, 8 y nueve: muchísimo. Cuatro: ¿cómo manejas los conflictos laborales? ¿Con inteligencia emocional o con frustración? Del 1 al 10. Cinco: ¿te permites soñar con una carrera que esté alineada con tu esencia y trabajas para ello? Seis… bueno, aquí el cinco para la gente que tenga dudas es: ¿te permites… te permites visualizarte y proyectarte con un futuro profesional que esté alineado constantemente por tu esencia y trabajas para ello, o estás en ese modo de: “Uy, Javi, la verdad, no sé si voy a llegar, Javi, me encantaría experimentar riqueza, pero la verdad dudo de si voy a llegar”? Seis: ¿vives en equilibrio entre tu vida personal y profesional sin que una consuma la otra? Hombres y mujeres: hombres, ¿sois capaces de atender a las personas que os importan en excelencia y de dedicarles presencia al mismo tiempo que trabajáis, o sentís que está desequilibrado? Mujeres, ¿sois capaces de ser femeninas en vuestro hogar y de entregar a vuestras parejas o de entregar a vuestro entorno toda vuestra energía del fluir y de la feminidad y al mismo tiempo estar en equilibrio y en expansión en vuestra parte profesional? Puntúa. Siete: ¿te sientes inspirado/inspirada por lo que haces, aunque a veces haya desafíos, o andas más en un estado de preocupación profesional y sientes que es como una… una carga y… y… y te obligas? Ocho: esto es importante. ¿Eres capaz de delegar y confiar en otros en lugar de querer controlarlo todo? Eres… eres capaz de delegar todo aquello que sabes que no está vinculado a tus dones y talentos, o necesitas tú hacerlo todo porque crees que si no nadie lo va a hacer igual de bien que tú? Nueve: ¿miras el éxito como algo personal y no solo económico? Aquí… más allá de lo que tú creas… no, Javi, pues por supuesto, tus resultados… tu estado interno… tu estado interno habla de que te estás identificando con lo económico o de que… de corazón estás viendo el éxito como algo que tiene que ver con el auto… con la expansión interna. 10: ¿te sientes libre en tu trabajo y no atrapado en él? Puntúa. Y familia, a ver, venga, regalarme numeritos. 32… uy, aquí hay un 87. ¡Felicidades! 56, 59, 45, 81, 75, 31… muy bien. No me digas “[__]”; no es una [__]. Dime el número. Es perfecto. Un 85 no es mejor que un 20. Mira, déjame, antes de continuar, os voy a decir algo. Bien, que tú tengas un 85, ¿sabes lo que significa? Que tienes que invertir en poder, porque si no va a empezar a bajar. Que tengas un 20, ¿sabes lo que significa? Que tienes que invertir en poder; es lo mismo. O sea, ¿cuál es la respuesta en ambos casos? Seguir comprometido y comprometida con el poder, obvio. Entonces, si tienes un 90, ¿cuál es el punto? Llevarlo al 91, al 92 o al 95. ¿Cómo? Desde el poder. Si tienes un 24, ¿cuál es el punto? Llevarlo al 70. ¿Cómo? Desde el poder. O sea, la respuesta no cambia. No te tienes que sentir mal o bien en función a: “Wow, Javi, es que di un 75”. No, no hay problema. No hay diferencia entre un 15 y un 75; en realidad, lo que te está diciendo eso es más compromiso con el poder. “Que estoy en un 85, gracias, gracias, Dios, por el privilegio; estoy experimentando poder en este área; voy a seguir comprometido con el poder; no me voy a relajar”. Estoy en un 15. Vale, más compromiso con el poder, genial, ¡felicidades! Bien, familia, venga, va, continuamos a la siguiente. Dice así: la número cinco. Esta es bonita: relaciones personales, pareja, familiares. Bien, tu… tu círculo cercano. Uno: ¿en qué medida manejas los conflictos desde la comunicación y el respeto en lugar de desde la confrontación? Los conflictos… bien. Llega mamá, llega tu papá, llega tu pareja y te echa algo en cara. ¿Cómo respondes a ello? ¿Les confrontas? ¿Te encanta tener la razón? Con completa honestidad. Dos: ¿sientes libertad en tus relaciones o hay un apego y control? Tú lo respondes. Tres: ¿expresas amor y gratitud con facilidad? ¿Eres una persona que te das el permiso de ser amorosa? ¿Cuántas veces al día dices “Te amo”? ¿Cuántas veces al día eres amoroso o amorosa con tus relaciones más cercanas? Cuatro: ¿cómo te sientes cuando estás solo? ¿En paz o en ansiedad? Y respondes con el numerito del uno al 10. ¿Qué pasa en ti cuando hay soledad? ¿Estás perfecto? No, me encanta estar solo y sola, y además lo veo como un espacio de autoconocimiento, genial. O no. Javi, la verdad, me siento mal cuando veo que no tengo relaciones o no tengo gente con la que quedar, con la que salir, o las personas que tengo a mi alrededor no representan la excelencia que me gustaría. Bueno, puntúalo. Cinco: ¿tienes relaciones que te nutren o que te drenan? Cuando tú le compartes tus problemas a tu círculo cercano, ¿te comparten una percepción más elevada de ese problema o te dan la razón? Hombres y mujeres: no podéis tener una peor relación de cualquier tipo que aquella que os da la razón cuando estáis en fuerza; son las peores. Imagínate una mujer o un hombre que está en conflicto con su pareja, llega a sus amigos y sus amigas y le dice: “No es que, sabes qué pasa, es que ella nunca me entiende, o él nunca me escucha”. Y te salta tu amigo o tu amiga, que tú crees que es un súper mega híper buen amigo, pues: “Es que tienes toda la razón; si yo te lo dije cuando empezaste a salir”. Familia, eso no es poder. Si alguien te está reafirmando tu victimismo, lo que te está comprando es la fuerza; no te digo que sea un mal amigo o mala amiga, te digo que no es un lugar donde puedas compartir tus conflictos. No hables de tus conflictos personales con gente que no puede verlos desde un nivel de conciencia más elevado. Siguiente: ¿sabes poner límites sin culpa o te sientes mal cuando dices que no? Hay puntas. ¿Respetas las diferencias sin intentar cambiar a los demás, o andas por ahí queriendo meterle por la boca a todo el mundo el desarrollo personal e intentando tener la razón constantemente? Siguiente: ¿tu amor propio se refleja en la forma en la que te relacionas? ¿Eres amable, compasivo y compasiva? ¿Te encanta perdonar? ¿Aceptas si eres amoroso o amorosa cuando otros no pueden serlo contigo? Tu amor propio se refleja en la forma en que te relacionas. Nueve: ¿confías en los demás sin necesidad de controlarlos, o para poder confiar en otros tienes que controlar? O hay gente que me dice: “Javi, yo te entrego el 100% de mi confianza cuando tú me lo demuestres”. Fuerza. Todo el mundo, aunque no lo conozca, parte con el 100% de mi confianza; que luego la destruyas es tu responsabilidad. Y 10: ¿estás fuerte? Has integrado que las relaciones son un lugar en el que se entra a dar, o solo estás esperando recibir? Y das en función de lo que das, tanto si tienes pareja como si no tienes pareja. Hay personas en las que hoy en día pienses que digas: “[__] después de todo lo que he dado y no me lo devuelve”. Fuerza. Las relaciones en nuestra vida son un lugar en el que se entra a dar únicamente a dar, y si tú crees que esa relación ya no vibra contigo, lo que das es un adiós, pero sin culpa. Bueno, va, venga, va. A ver cuánto ha salido aquí. A ver, veo aquí… veo que estáis bien. Bueno, 46, bien. 58, bien, bien. Gracias, gracias. Perfecto, perfecto, mucha familia. Venga, vamos a por la definitiva: espiritualidad y conexión interior. ¿Te sientes conectado con algo superior, ya sea Dios, el universo o tu ser interior? Del uno al 10. Dos: ¿practicas la gratitud como parte de tu vida diaria? Del uno al 10. Tres: ¿cómo manejas la incertidumbre? ¿Confías en que la vida tiene un propósito superior a ti? Y aquí, serme completamente honestos. Cuando estás en… en incertidumbre, cuando llega lo inesperado, cuando… cuando lo que no esperabas te golpea en la cara, ¿qué pasa contigo? ¿De verdad confías en la vida, o de verdad hay un estado de: “J… porque otra vez [__]… qué pesado, otra vez con la misma piedra”? Honestidad. ¿Tienes prácticas espirituales habituales como la meditación, la oración o la introspección? Del 1 al 10. ¿Tu ego está en equilibrio o sueles reaccionar desde el orgullo y la separación cuando hay un conflicto? ¿Desde dónde respondes? Seis: ¿experimentas momentos de paz y de presencia en tu día a día? Siete: ¿ves los desafíos como oportunidades para crecer en lugar de castigos? Es muy fácil esto. Por ejemplo, cuando tú tienes un reto, un desafío, ¿inviertes más? ¿Te formas más? ¿Das más amor? ¿Te comprometes más con la excelencia, o empiezas a reprimir tu dar? ¿Te sientes pequeño/pequeña y empiezas a desconfiar? Ocho: ¿tienes confianza en que la vida te guía sin necesidad de forzar nada? Cuéntame. ¿Tienes… de verdad tienes esa confianza de que la vida te guía sin necesidad de forzar nada? Y aquí es muy fácil. No, si te sientes mal con relación a no conseguir cualquier tipo de objetivo, es porque quieres forzarlo. Nueve: ¿respetas el camino de los demás sin querer imponer el tuyo, o siempre que puedes intentas imponer lo tuyo porque crees que es mejor? Tú crees que es mejor tu desarrollo personal, crees que es mejor tu forma de pensar; intentas imponer tu forma de pensar, o respetas profundamente el proceso de los demás? Y aquí es la pregunta: ¿tu espiritualidad se ve reflejada en relaciones conscientes y abundantes y en prosperidad profesional? Porque si no es así, todo lo que me has colocado antes que esto, que esté por encima de siete, debes de cuestionarlo. Dejadme deciros algo, familia: la espiritualidad siempre se refleja en el plano práctico, siempre, porque el plano pragmático es la expresión de tu estado espiritual. Dicho esto, vamos a por la última parte: resultado final. Suma todos los puntajes de cada área. Si en una tienes 30, en otra 70, en otra 50, en otra 21, en otra 40 y en otra 80, súmalos todos. Suma todos los puntajes de cada área, y si te… si te ha entrado entre 0 y 180, normalmente en tu vida, en términos generales, predomina la fuerza; hay mucho control, miedo y resistencia. Si está entre 181 y 360, estás en una transición; a veces actúas desde el poder, pero no hay mucha… aún hay mucha fuerza. Entre 361 y 600, vives desde el poder, desde la confianza, fluidez y conexión con tu esencia. Bien. Y familia, independientemente de qué es lo que esté saliendo, déjame responderte a todos los escenarios. Si estás entre 0 y 180, requieres ahora más que nunca usar esta formación para poder dispararte hacia el poder. Si estás entre 181 y 360, bien, requieres… estás en un momento crítico; requieres sí o sí darte un empujón hacia el poder para que no caigas en el sacrificio. Bien, si estás entre 361 y 600, ¡felicidades! Estás en poder, pero déjame decirte que debe haber algún área en tu vida que está en fuerza, y ese área puede convertirse en un vampiro energético de las otras. Así que ahora más que nunca debes de invertir en poder. La respuesta ante todas ellas es: tienes que familiarizarte con el poder. Si hay alguna persona por aquí… que creo que hay un par que están tipo en 500, que están en máximo nivel de excelencia… cuando estás en excelencia, te surge de forma natural mantener el compromiso con la excelencia. Cuanto más… cuanto más alto es tu puntuación, menos resistencias tienes a seguir comprometido o comprometida con el poder. Cuanto más baja es tu puntuación, ahora más que nunca en tu vida, ahora que has tomado conciencia, debes de vincularte al poder. Bien, familia, como veis, esto que habéis visto hoy ha sido un análisis del punto en el que os encontráis. ¡Felicidades por llegar hasta este punto! Porque ahora que conoces el punto en el cual te encuentras, sabes la importancia de transitar de la fuerza al poder y sabes la importancia de sostener y de escalar el poder. Donde haya salido… ahora acaba de tomar conciencia de algo muy poderoso: o te vinculas al poder sin importar en qué punto te encuentres, o acabarás volviendo al sacrificio en las áreas en las que flojeas. Y aquí os vais a dar cuenta de algo muy poderoso, su familia: el ego, el miedo… esto lo sabéis todos también como yo… el ego siempre busca el punto débil de tu armadura; el área en el que más te encuentras en fuerza es donde más aparece el conflicto. ¿Sí o no? Es la que más preocupación te genera y es la que te roba la paz, porque el ego siempre busca el punto débil de la armadura. Entonces, vas a decir: “Javi, estoy en 500”. Bueno, pero no es 600, porque hay alguna área que se está convirtiendo en tu fuente de decadencia. Con esto no digo que aspiramos a ser perfectos; digo que si estás en excelencia, todo se acabará alineando. Y este ejercicio es muy bonito de hacerlo al menos una vez al mes o una vez cada 60 días, porque te vas ir dando cuenta de cómo vas elevando el nivel de conciencia, literalmente. Entonces, vas a llegar a adquirir la habilidad… se automatizará en ti la habilidad de qué… de que cuando en tu vida identifiques que, por ejemplo, en las relaciones has caído en fuerza, rápidamente lo vas a poder contextualizar, y en muy poquito tiempo, con relación a lo que antes tardabas, vas a poder regresarla al poder. La transición de la fuerza al poder es una sola decisión; podrías trascender todas tus áreas de la fuerza al poder en tiempo récord, pero no crees en ello porque te estás identificando con el área que tienes en fuerza. Ahora que comprendemos esto, familia… entonces vamos a hacer el cierre del día de hoy y prepararnos para el de mañana. El primer paso para cambiar algo es darse cuenta de que hay algo para cambiar; es aceptar y comprender que puedo crecer en algún aspecto. Así que escúchame atentamente: no fue tu culpa vivir desde la fuerza. Cualquier área de tu vida que hoy en día experimentes desde la fuerza, hermano o hermana, no es tu culpa. Es decir: “Javi, ¿pero cómo… cómo que no es mi culpa?”. La mente es inocente. Cuando tu mente actuó desde la fuerza, era inocente, familia. La mente, literalmente, es como un ordenador; responde en base a los softwares y a los programas que le metemos. Seguramente, hoy en día, todas tus respuestas que provienen desde la fuerza provienen desde la fuerza porque fuiste programado y programada para ello; ni siquiera eras consciente de eso. O sea, una persona no puede cambiar el ser tonta si no sabe que es tonta; y no te estoy llamando tonto con esto, te estoy diciendo que todos los patrones que hoy en día vienen desde la fuerza, que todo lo que hoy en día viene desde el miedo, es algo que no ha sido consciente de ello; por tanto, no es tu culpa, porque no podías verlo, pero ahora que lo sabes, si decides seguir viviendo desde la fuerza, entonces ahora sí es tu responsabilidad. La espiritualidad es una gran responsabilidad, porque ahora no hay marcha atrás. Antes no eras consciente, pero ahora… familia, aquí conmigo, en vivo y en directo, en menos de dos horas, has hecho un escáner completo de tu vida. Antes no lo veías; ahora puedes verlo; y ahora que puedes verlo, puedes asumir plena responsabilidad. No puedo ser responsable de aquello que no puedo ver o de aquello que no estoy dispuesto a ver, pero ahora tú sí lo has visto. Si decides bajarte de este barco justo ahora y no venir mañana a la siguiente formación, el día número dos, ten presente que estás eligiendo la fuerza, porque vas a decir: “Ah, no, ya me identifiqué, listo. No, aquí estoy en 500, maravilloso, me voy”. Te va a tocar seguir empujando, sufriendo y sin ver resultados. Pero hoy ya lo descubriste, familia. La única forma de poder sostener el poder en tu vida es familiarizarte constantemente con el poder. Ahora ya eres consciente de que el mito del sacrificio, de que ese mito de sacrificarte constantemente está en todas partes en el mundo ahí fuera; está en tu familia, está en la sociedad, está en lo que nos enseñaron desde niños. Te dijeron que si no te… que si no te sacrificas hasta el cansancio nunca vas a lograr nada, y por eso el área en el que más… en la que más fuerza estás es la que más energía te quita. La única forma de avanzar: empujar, empujar y empujar. Nos han enseñado que es desde el sacrificio y desde el sufrimiento. Hoy podemos elegir algo distinto. Y aunque hoy lo viste con claridad, mañana, sin darte cuenta, puedes volver a caer en el vicio del sacrificio. Yo mismo viví eso; llegué al poder en varios aspectos de mi vida y caí de manera contundente porque no me estaba comprometiendo a verlo y a transitar y a mantener el poder en mi vida. Así que yo mismo me comprometí a decir: “Tengo que trascender ya el mito del sacrificio”. Así que, familia, mañana… mañana os voy a revelar las tres claves que yo mismo apliqué para matar y trascender por completo el mito del sacrificio y empezar a vivir desde el poder. Ahora ya conoces qué es la fuerza, ya conoces qué es el poder, y comprendes la importancia… literalmente tiene que ser tu prioridad número uno: el llevar todas las áreas de tu vida al poder. Una cosa es entenderlo, pero otra muy diferente es romper con el mito del sacrificio para siempre. Familia, empezó el éxito inevitable, pero solo será inevitable si transitas al poder de… de forma permanente. Y este camino sigue mañana. ¿A quién veo mañana, familia? Aquí… a ver, vamos a ver… vamos a ver a quién veo mañana. Sí… bueno, el compromiso es firme e irrevocable para que el éxito sea inevitable. Un millón de gracias por poder formar parte de la clase número uno. Continuamos en expansión, y os veo mañana. A ver… mientras tanto, para las personas que se van… saliendo… a ver… preguntitas por aquí. ¡Pedazo clase! Yo os dije que iba a estar súper chula;

El poder los corrige. Oye, mira. Acepto que mentí. Acepto que me equivoqué. Acepto que en este momento de mi vida, en esta situación concreta, actué desde la fuerza. Me perdono por ello y me comprometo con que la próxima vez que pase, voy a colocar amor. Aquí bien ves, el poder corrige la fuerza, castiga porque la fuerza cree en la culpa.

Javi, ¿cómo dejo una adicción desde el poder? Asendo la clase dos y tres mañana os voy a—no voy a hablar de adicciones, pero voy a hablar concretamente de cómo podemos aplicar el poder para poder trascender cualquier conflicto. Bien, porque no es, pues obviamente, como sabéis, es un proceso. No es un proceso en el que parte de empezar a tener apertura mental, introducirme en un contexto adecuado, empezar a identificar bajo qué contextos y situaciones, en este caso, entro en fuerza. Tenéis que erradicar, por ejemplo, los núcleos; tenéis que identificar cuáles son los núcleos de negatividad en vuestra vida y erradicarlos por completo. Una persona no puede dejar de ser adicta al drama, adicta a la negatividad, adicta al autosabotaje, si no erradica por completo los núcleos de negatividad. ¿Alguien aquí en su vida ha sido adicto, adicta a las drogas, al tabaco o al dulce? Yo sí. Cuando era adolescente, era adicto a las drogas. Era… la gente me… seguro muchos me entendéis. Es imposible, imposible dejar una adicción si el contexto en el que te encuentras sigue promoviendo la adicción, o erradicar por completo la fuente de negatividad; o no se puede. Por eso la gente que tiene problemas con el alcohol, Alcohólicos Anónimos, es erradicar por completo, por completo la fuente de negatividad. Entonces, si hoy en día las redes sociales significan para vosotros una fuente de drama, negatividad y comparación, tenéis que dejar de seguir a todo ser humano que os provoque negatividad y comparación. Bye bye bye. Si eres mi amigo de la infancia, me llamas al teléfono. Me estoy explicando. Si tú sabes, por ejemplo, no sé, que el… el hecho de estar por ahí cotilleando y estando pendiente de la vida de otras personas en redes sociales para ti es una fuente de “wow”, de chisme, de drama, de negatividad, de esa sensación que se siente cuando estás modo “voy a ver qué descubro, qué no descubro”, tienes que erradicar por completo cualquier vínculo con ese… con esa fuente de negatividad. No actúes como si no te afectara. Porque en ese área no estás en un nivel de conciencia en el que no te afecte; sí te afecta.

Javi, ¿cómo comenzar a sanar la fuerza en que se tiene… en que se tiene… en tener ansiedad y depresión por duelos? Bueno, mira, la ansiedad y la… la ansiedad y la depresión siempre llega uno de negar el amor y dos de colocar la fuente de la felicidad en el mundo externo. Si tú renuncias a que el mundo externo cambie para satisfacer tus necesidades, no hay depresión; es imposible. Yo soy una persona que ha estado deprimida. Yo a los 17 años estaba tan deprimido que me intenté suicidar, diagnosticado con depresión literalmente, y hoy en día soy capaz de verme en el pasado. He trabajado con mucha gente deprimida, y… y lo veo y digo: todos ellos están intentando manipular el mundo externo. Todos… no… no puede haber depresión y al mismo tiempo responsabilidad emocional; es imposible. Entonces, la depresión siempre es un intento de control del mundo externo. Uno es una negación del amor. La gente que está en depresión, está en ansiedad, está esperando a recibir antes que a dar. Cuando tú das amor, experimentas el amor. No puedes dar amor, dar alegría, dar amabilidad y dar perdón y mantenerte constantemente en depresión. Y aquí llega un punto muy importante: hay gente que por dentro está rota… No, nadie está roto, no. Pero hay gente que por dentro se siente como una [__], y para los demás pone cara bonita, y después dentro acaban suicidándose o acaban en el mundo de las drogas. Porque… pero ¿cómo? Pero si era una persona increíble, ¿cómo… cómo estaba tan [__] y acabó suicidándose? No era… no era porque estuviese [__], era porque estaba reprimiendo. La represión emocional conlleva el desastre siempre. Entonces, no… no tienes que reprimir tus emociones. Cualquier… cualquier cosa que se reprima se estanca; lo que se estanca se pudre. No reprimas tus emociones. Las emociones no nacieron para ser reprimidas ni para ser gestionadas, nacieron para ser sentidas. Tienes que sentir la tristeza, tienes que sentir el miedo, tienes que sentir la apatía. Cuando aparezca… de esto hablaremos el día número tres: el dejar ir, la técnica más poderosa que ha creado el ser… no la ha creado el ser humano, en realidad fue un regalo, pero hablaremos de eso. Bien, hay que… hay que darnos el permiso de sentir aquello de lo que llevamos tanto tiempo huyendo. Ya, familia. Bueno, sí… no… que yo sé que queréis quedaros más tiempo, pero mañana tenemos otras dos horitas. Os amo profundamente. Me compartís por todos los medios que se pueda qué os ha parecido esta clase. Si queréis una foto, es momento de fotos. Me compartís después por… por redes sociales y ahí me decís qué os ha parecido. Me compartís en estos momentos también que… bueno, pues me dais vuestro feedback, vuestros testimonios, vuestras revelaciones. Y nos vemos mañana en la clase número dos y pasado en la clase número tres. Os amo, familia. Gracias por el compromiso. El Poder y el éxito son inevitables. Os amo hasta mañana. Bye bye.