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Programados para perder: La mentalidad de los argentinos

Rodrigo Koi8:29

Transcription

Últimamente tengo la creencia de que en Argentina circula una cantidad importante de discursos que superficialmente parecen positivos, pero en el fondo son negativos. Es como si Argentina estuviera envuelta en una especie de operaciones psicológicas para autodestruirse. Bueno, sí, ya sé, suena un poco exagerado, pero no sé si está muy lejos de la realidad.

No puede haber tantos relatos destructivos en un solo país y que encima esperemos que nos salgan bien las cosas. Los boomers siempre dicen, "Un país tan rico y la gente que vive tan mal." Y sí, doñía, porque el software que recorre la mente de los argentinos está plagado de códigos maliciosos. De nada te sirve tener recursos naturales, tener gente con high IQ y talentosos en el arte y el deporte, si nada se valora como corresponde.

En Argentina no hay un discurso de vitalidad y fuerza. Inconscientemente estamos programados no para buscar la grandeza y la dignidad. Estamos programados para la nostalgia, el derrotismo y la abnegación y también para ser tilinguos sin sentido de pertenencia a una nación con intereses compartidos.

¿Quieren un ejemplo de programación para la abnegación? Las profecías de Parraichini. Ya hablé en otros videos de cómo se utilizan para operaciones políticas, como por ejemplo diciendo que determinado candidato va a ser el hombre gris. Ya las usaron con Kisner, con Macri, con Miley, hasta con De la Rua. Pero nunca hablé esto de la programación de abnegación. Yo cuando era más joven estuve intentando analizar las psicografías y leer las profecías y llegué a la conclusión de que en las profecías Argentina ocupa un rol pasivo en el mundo, de salvarse de alguna ecatombe solamente por estar muy al sur y termina siendo la samaritana del mundo que levanta gente de todos lados. Pero en ningún momento se habla de poder, de fuerza, de ocupar un rol que no sea campeona moral.

Esta forma de ver al país está muy plasmada entre los boomer hippies y New Age, de que en algún momento habrá alguna catástrofe y este país se va a volver un refugio mundial para todos. El país no está para nosotros, está para que lo ocupen y utilicen otros que vendrán después. Incluso esto aparece en las mismas profecías de Parravichini. Somos los campeones morales que nunca tocamos el trofeo. Ah, pero jugamos limpio.

¿Se acuerdan cuando el rabino Bergman dijo, "Argentina como tierra prometida está para ser partida y compartida?" De esta idea de que este país no te pertenece, sino que está para que lo disfruten otros, salen ideas con la misma raíz, como esa de el argentino nace donde quiere. Esta idea tiene un doble filo porque por un lado al decirlo nos sentimos generosos, inclusivos los campeones morales, pero por el otro lado se puede traducir de que el argentino no tiene cultura, no tiene identidad y que ser argentino se reduce a probar el mate y a ponerse la camiseta de Messi de la selección nacional. Con un concepto tan blando y sobre lo que significa ser argentino y la identidad de ser argentino, ¿cómo esperas que la gente entienda que es más importante defender tus plantas nucleares o tus puestos de trabajo que indignarse por un premio que pueda llegar a entregar el Chiqui Tapia? Esto así es inviable. Si no hay conciencia nacional, no hay un país viable que no dé vergüenza y asco.

Después tenemos otra programación cultural pedorra que está bien a la vista, la autocrítica que llega al punto de volverse tóxica y volverse en desvalorización de lo propio. Afuera todo es maravilloso, pero este país, este país es una Ah, porque en Australia te pagan $1,000 por día por limpiar bosta de caballo en los establos. Acá no ganas eso ni siendo médico. Ah, pero en Europa no sabes lo que es. No te tiran un papelito en la calle. Mi hijo está ya en Europa, anda con el celular en la mano sin preocuparse. Después vas a Australia, el estado te retiene el 30% de tus ingresos en un impuesto anual. Todo es caro y no ahorras una moneda y con suerte no caes en la granja de un cocodrilo dandy con la cara roja del sol y del whisky y no te dice cash or as y no es joda, casos como eso se han descubierto en esta las famosas working holidays donde hubo casos de jóvenes que fueron a trabajar a Australia por ese tema de las working holidays y los terminaban recontraexplotando los los mente ustedes ya entienden, boludo, porque acá plataforma forma tengo que censurar. Después también viajas en el Roca y están todos con el teléfono en la mano y cualquier ciudad mediana de Argentina es tan limpia y tranquila como Europa. Encima con igual tasa de homicidios. Pero bueno, lo importante acá es que la gente tiene esa manía de ser peyorativa con Argentina y degradarla.

No es autocrítica, que está muy bien. Hay países en la región donde la gente en general no tiene esa característica y se toman a pecho cualquier crítica que les hagan y niegan todo rotundamente o ven que te pueden atacar en lugar de revisarse y ver qué tan cierto es eso de que hablan de ellos. Esta crítica tóxica va ligada a que al desvalorizar el país, cuando te dicen que te lo están vendiendo, te lo pintan como que te hacen un favor. Te liquidamos los ferrocarriles porque daban mucha pérdida y eran feos. Ahora tu pueblo va a languidecer hasta morir, pero no hay problema. Siempre hay un lugar en el tercer cordón del con urbano. Te vendimos aerolíneas cuando daba millones de dólares de ingresos anuales al estado, pero el Estado no se ocupa de esas cosas. No te preocupes, le dimos la empresa a unos gallegos para que la desmantelen. Y la gente compra esto porque no pueden ver que los están garcando, porque no sienten que eso sea suyo, sino que ya les comieron la cabeza de que todo es una porquería y que les están haciendo un favor con lo que están haciendo. Es como cuando pones en venta tu auto. Siempre va a aparecer el posible comprador a tirártelo abajo, buscando hasta el mínimo defecto para que le bajes el precio. Con el país hacen lo mismo y hasta ahora les viene saliendo bastante bien.

Después, la producción cultural Apesta. ¿Vieron lo que es el cine argentino? Cada tanto produce una buena película que es premiada en festivales internacionales, pero en general desde hace décadas es un cine costumbrista de bajo presupuesto. Todas escenas con iluminación tenue, dramática, eh viejos tomando mate mientras miran por la ventana durante 10 minutos sin decir nada. ¿Saberon que hacen esas películas tipo independientes de relleno que son un bodrio? Te muestran barrios venidos abajo, mucha nostalgia. Después te hacen ver el bodrio de Iluminados por el fuego en la escuela, una película rechazada por muchos excbatientes, donde en lugar de mostrar los actos de valentía y honor de nuestros soldados, los mostraron como unos nenes llorando por volver al continente, todo muy moralizador para los argentinos. Al menos antes tenías a Porcelio Olmedo, Paolo el Roquero o Emilio Diyardía. Te hacían reír. Me acuerdo esa película bizarra que parodiaban a ET, los extraterrestres de Olmedo y Porsel, con Monguito, el extraterrestre con el dedo luminoso.

En fin, gente, con este diálogo tan pesimista y autodestructivo que tenemos como nación, con esta programación mental donde estamos metidos ahora, difícilmente haya un futuro próspero para el país. Ahora, ¿qué hacer al respecto? Tengo algunas posibles soluciones, pero eso va a quedar para un video próximo. Realmente necesitaba hablar de este tema y sé que quedó mucho afuera y en parte lo hablé en videos anteriores, pero bueno, es para empezar a abrir un poco el debate. Si les gustó el video y no están suscritos, no olviden suscribirse. YouTube no está promoviendo el canal, a pesar de que los videos suelen tener una retención de audiencia altísima. Bueno, ya saben cómo es YouTube. Nos encontramos la próxima. Saludos. M.