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Om shanti. Bienvenidos y bienvenidas a esta charla y meditación en la que vamos a hablar de decidir con determinación, determinación en las decisiones. Y siempre me pongo temas para que para pensar, no para reflexionar, para darle alguna vueltecita más porque me parecen interesantes. Y el tema de las decisiones es muy, muy curioso. Hay mucha gente que le cuesta decidir, tardan mucho en decidir. Siempre la, la expresión es: "¿Y si no está bien esa decisión? ¿Cuál es la buena, la buena decisión?". Y en el fondo, lo que están diciendo es: "Me siento inseguro". Y como me siento inseguro, tengo miedo de que si hago una decisión, sea la mala decisión.
Pero cuando lo miras a nivel, una perspectiva más espiritual, te das cuenta de que no hay mala decisión, hay decisiones. Y las decisiones serán buenas o malas depende de los criterios que tú tienes detrás. Y los criterios que tú tienes detrás son los que van a determinar si esa decisión tienes determinación y nadie te va a influir. Y si no hay criterios, entonces hay muy poca determinación. Y alguien te dice: "Por aquí", dices: "Venga, va". Y luego otro te dice: "No, por allá". "Ay, es verdad, a lo mejor es por allá". "Por allá". Y otro te dice: "No, por allá". "Ay, es verdad, pues quizá por allá". Y de repente te das cuenta de que no tienes determinación.
Pero cuando hay claridad, cuando los criterios están claros para ti, que no serán los criterios para otro, entonces hay determinación. Es decir, tienes claridad en la decisión, sabes que esa decisión es la que quieres tomar, sabes las consecuencias que va a tener y son las que tú quieres. Yo he tomado muchas decisiones en la vida impopulares, diríamos, pero tenía muy claro que esa decisión, bueno, no claro clarísimo, que esa es la decisión que quería tomar, sabiendo que tenía consecuencias. Desde el punto de vista exterior y de muchas otras personas, fue una muy mala decisión, no mala, algunas muy malas. Desde mi punto de vista, era la mejor decisión.
Entonces, ¿cuál es la mejor? Bueno, si te basas en criterios sociales, lo que todo el mundo hace, entonces te va a ser muy difícil decidir porque estarás influido siempre por lo que todo el mundo hace, aunque tú no sientas que es lo que tienes que hacer. Pero no habrá determinación en tu, en tus decisiones. Pero cuando trabajamos la meditación y el conocimiento espiritual y empezamos a despertar un poco conciencia y darnos cuenta de cuál es mi prioridad, qué es lo que necesito, entonces cuando puedo empezar a tomar decisiones, además muy rápido, muy claras y determinadas, y que no tienes influencia.
Tengo una amiga, por ejemplo, ahora, que tiene un negocio de hostelería, un restaurante pequeño, y y está cansada ya de trabajar ahí. Y entonces se vende el negocio, diríamos, ¿no? Luego le queda un, un alquiler del local, pero va muy bien. Y le están diciendo tanto su contable como el, el del banco: "Esto no se hace nunca, o sea, vender un negocio cuando va bien, no se tiene que hacer. No sabes luego lo que pasará". O no, le insisten, le insisten, le insisten. Y yo he hablado con ella y le digo: "Bueno, ¿y por qué lo haces?". Dices que no, ya no, ya no puedo más. O sea, quiero tiempo. Ya sé que me voy a ganar menos dinero, ya sé que no va a ser lo mismo, ya sé que tendremos que ajustar un poco, pero es que no me veo más trabajando ahí.
Y de cara a otra persona sería: "Pero si es, si tú eres la jefa, diríamos, y tú lo llevas todo, puedes organizarte". Y se organiza y se organiza también su tiempo. Pero cuando tú eres jefe de un negocio, pues tienes la responsabilidad, pues el sábado, el domingo, si alguien te llama. Entonces quiere sacarse de encima esa, esa responsabilidad, esa carga. ¿Por qué? Porque está valorando su criterio ahora, que es tener tiempo para ella. Y claro, por supuesto que trabajar en otras cosas y también en ese local, pero la prioridad es esa. Y tiene determinación, aunque claro, le hacen venir dudas porque todos los demás le dicen: "Pero qué estás haciendo, qué estás haciendo, un negocio no se puede vender así cuando va bien, eso se hace después, cuando...". Y siguen insistiéndole, pero ya sigue con determinación. ¿Por qué? Porque ha conectado con algo que es importante para ella, que es su tiempo, su energía.
Y mucha gente, aunque siente a lo mejor esto mismo, porque hay muchas personas que dicen: "Yo dejaría mi trabajo si pudiera, porque tal, pero no puedo, tú sabes, tengo esto, lo otro, aquello". Y claro, no se trata de dejar un trabajo y no tener nada, no, no me refiero a eso. Pero a veces puedes ajustar y puedes tomar decisiones que te ayudan a tener una vida más equilibrada o una vida más conectada con lo que es importante para ti. Pero el miedo y, y las opiniones de otros hacen que no tengas determinación.
Entonces, la determinación viene cuando tienes claridad. Eh, determinación es claridad. Y cuando tienes claridad, casi no es decidir. Sabes lo que tienes que hacer. O sea, no tienes que pensar en qué decidir. Ocurren las cosas. Es más, a mí me pasa últimamente que cuando pienso algo y lo tengo claro, a veces no tengo ni que decidir. Las cosas empiezan a ocurrir así. Es decir, si pienso: "Esto ya no, ya no quiero hacerlo más", es de trabajo o trabajar con esta empresa o esto, ya no es lo en lo que quiero enfocarme, prefiero enfocarme a otra cosa. Y de repente noto que me dicen a lo mejor: "Oye, mira, que se ha reducido esto, es mejor que esperemos un poco". Y digo: "Perfecto". Y en cambio, cuando tienes la decisión de que quieres enfocarte en otra cosa, al cabo de un tiempo, parece que algo aparece y te dicen: "Oye, ¿qué te parece si haces?". "Sí, sí, encantado". Entonces, no, no tienes que decidir casi. O sea, es como que la vida decide, conectando con tus principios, con tus criterios.
Pero eso ocurre sobre todo cuando, cuando has trabajado internamente y has dedicado tiempo a reflexionar, tiempo a conectar con lo que realmente es importante para ti, tiempo a, a saber tus prioridades, pero de verdad, no, no las que te apetecen, sino prioridades importantes. Y de repente, la vida empieza a tener como un alineamiento contigo. Y sobre todo también cuando hay una contribución o, o ese alineamiento y esos valores o esos principios están con, conectados con una actitud más de contribuir, entonces la vida también te ayuda y contribuye contigo. Y entonces las decisiones, muchas veces ya no son decisiones, la vida decide por ti porque tú te alineas con la vida y la vida empieza a alinearse.
Y claro, esto suena un poco abstracto porque la gente toma decisiones basadas en datos, en estadísticas, en otras personas, en lo que me pasará, en lo que no me pasará. "Voy a dejar esto, pero tengo que calcular 15 años porque no sé qué, y cuando me pase esto, y si tengo lo otro, y tengo lo otro". Uf. Y te olvidas de que la vida es un movimiento, que no sabes ni siquiera lo que te pasará mañana. Entonces, no puedes predecir, no puedes controlar, no puedes calcular. Pero lo que sí que puedo deciros es que en mi experiencia, cuando tú tienes claro algo que está conectado con tu propósito, que está conectado con lo que es importante para ti, aunque aparentemente hay una pérdida y visto desde el punto de vista social y normal, es: "¿Cómo puedes dejar este trabajo y no tener otro que te dé igual de dinero o tampoco?". Pero tú tienes un propósito de hacer un proyecto que realmente es, es valioso para ti o es importante para ti. Las cosas ocurren.
Pero tienes que estar dispuesto siempre también a ajustar el presupuesto, a, pues a lo mejor no tener todo lo que tenías antes, pero lo haces porque ya no valoras tanto eso, sino valoras más o ese propósito, o ese proyecto, o tu tiempo. H. La mayor parte de personas que quieren meditar, no los que estáis aquí porque estáis aquí, pero muchos que yo conozco, con los que trato, siempre me dicen lo mismo: "No tenemos tiempo". "¿Qué tal la meditación?". "Oh, mal, mal, es que no tengo tiempo". Y no es verdad. O sea, esa frase "no tengo tiempo" no es, no es real. ¿Qué quiere decir "no tengo tiempo"? O sea, que cuando te despiertas, te quitan el tiempo y no tienes tiempo. Y, ¿y qué haces entonces? No, todos tenemos el mismo tiempo, 24 horas cada día. Y cada día te la regalan. No te hacen, no te cobran, lo hayas hecho bien, lo hayas hecho mal, te hayas portado bien o mal, hayas engañado a alguien, no hayas hecho algo bueno o no, da igual. Cada día la vida dice: "Toma 24 horas más". Y tú dices: "No tengo tiempo, no tengo tiempo". Pero, ¿qué haces con esto? Lo que pasa es que tus prioridades llenan todo tu tiempo. Y lo que no consideras prioridad, aunque dices que es muy interesante, que te va muy bien y que no sé qué, pero en realidad no es prioridad para eso, no, no te encaja en tu tiempo. ¿Lo veis?
Pero cuando uno quiere, decide con determinación cómo encajar en su tiempo lo que realmente quiere. Y evidentemente, siempre el tiempo es limitado y puedes solamente introducir ciertas cosas en el tiempo. Por lo tanto, si tienes ya muchas cosas, pero quieres realmente una que es prioritaria, ¿qué tienes que hacer? Empujar. Y algunas cosas caen y hacer hueco para que pueda entrar la que tú quieres hacer. Entonces, la vida es así.
Y con la meditación, lo que te ocurre es que, primero, que entras en un, en un estado de más introversión, de más paz, de más quietud. Y, y ahí te das cuenta de no solo lo importante para ti, sino te das cuenta de lo importante de la vida. Porque muchas personas han olvidado lo que es la vida. Y hoy en día, parece que el trabajo, yo no tengo nada en contra del trabajo, porque trabajo ha bastante, pero no es lo más importante en mi vida. Hoy una persona me decía precisamente: "Es que para mí lo más importante en mi vida es el trabajo y por eso mi mente no para, pero estoy satisfecho porque me me encanta y me gusta, pero es que no puedo parar". Luego, bueno, entonces tu, tu trabajo se ha convertido en el soporte de tu vida. Y eso es peligroso, porque el trabajo o se terminará o te terminarán, porque llegará la edad que tendrás que irte. O sea, el trabajo al final es limitado. Si ese es el soporte de tu vida y es lo que da satisfacción plena a tu vida, pues vas a tener un problema.
Pero en cambio, cuando conectas con la parte más espiritual y la meditación, y eso es lo que da soporte a tu vida, bueno, todo lo demás es pasajero y temporal y puedes jugar con ello. Pero claro, muy pocas personas se dan cuenta de eso. Eso lo ponen como, como lo último de la lista y como secundario. Es decir, "cuando todo esto esté realizado, haré esto", "cuando tenga tiempo, haré esto", "cuando me jubile, haré esto", "ahora que tengo unos días de vacaciones, ahora meditaré". Eso no es. Entonces, cuando te das cuenta de la importancia de de vivir y meditar, en el fondo es vivir. Es decir, ser más consciente, tomar más conciencia de cada momento. Y te das cuenta de que no tienes que estar produciendo todo rato y consiguiendo todo rato y acumulando.
Para, yo, yo disfruto aquí en el jardín ahora últimamente, viendo los pájaros. Tenemos una variedad de pájaros que vienen aquí, pero impresionante. Y, y no, no, no los ves ahí sentados haciendo análisis de las decisiones, si tienen que subir o bajar o tendrán que ir a comprar o acumulando, eh, en un, un agujerito y guardando todo lo que encuentran. Y el otro diciendo: "El otro dice: 'No, tú no sabes el año que viene si tendremos el árbol o no'". No, te los ves saltando, jugando. O sea, por la mañana ya temprano están así, despiertos, la cola cogiendo aquí, cogiendo allá, volando, jugando, peleándose. Y dices: "Qué vida, qué energía tienen". Y nosotros nos levantamos: "¿Qué tal?". "Ah, fatal, porque es que tengo que decidir, no sé muy bien, porque claro, tengo esto y tengo lo otro y tengo...". Pero relájate, sal al jardín un rato, mira el sol tan bonito que está haciendo últimamente y, y, y la temperatura y los árboles y las rosas que están saliendo y las flores. "Flores rosas, ¿dónde hay?". "No las veo".
Un me acuerdo el director de una escuela con el que trabajé muchos años, y cambió mucho porque empezó a meditar. E incluso en la escuela se hizo meditación. Un día me dice: "Enrique, dice, hoy he tenido una realización". O sea, experiencia. "Dice, llevo 20 años yendo a la misma escuela, 20 años trabajando en el mismo sitio, pero siempre iba con mis pensamientos, el trabajo, la escuela, los niños, no sé qué, los problemas. Y no me daba cuenta ni siquiera cómo conducía". Pero desde que estoy meditando, observo ya el viaje que voy. Y de repente, dice: "Me he dado cuenta de que siempre, al llegar, casi al llegar, tengo que girar para un caminito más pequeño y ahí delante hay un árbol enorme y hermoso que además tiene unas flores azules". En Sevilla hay unos árboles, bueno, en Málaga también, no sé qué árbol es, pero da unas flores azul, lila, además luego el suelo se llena todo, pero es precioso cuando ves el árbol florido. Dice: "Y quieres saber que en 20 años no había visto este árbol". Dice: "Es precioso". Dice: "Hoy he llegado al colegio de otra manera".
Y esto es lo que quiero decir, que a veces nos olvidamos de que las mejores decisiones es conducir viendo los árboles y viendo lo que hay y viendo el camino y llenándote de energía. Y, y eso no necesitas ni producir, ni tener dinero, ni hacer nada. Simplemente disfrutar del momento que estás viviendo. Entonces, para mí, meditar, como siempre he dicho, es una actitud meditativa, una actitud ante la vida, en la que las decisiones están, las decisiones están conectadas con el fluir de la vida y no con una vida que, en realidad, es bastante artificial lo que estamos haciendo. Y es artificial, y por eso la, y la vida se está rebelando contra nosotros porque no estamos alineados, no estamos ayudando a la naturaleza a que nos siga dando lo que necesitamos, sino el ser humano está por miedo, por querer acumular, por querer ganar más, está utilizando la naturaleza. Y la naturaleza, pues no, no está muy contenta, lo estamos viendo, ¿no?
Entonces, la espiritualidad te da una vida más sencilla, te permite tomar decisiones mucho más sencillas, disfrutar de lo sencillo y, y darte cuenta de que no tienes que complicarte para tomar decisiones. Casi, casi las decisiones vienen delante de ti y las ves, si tienes esos criterios que para ti son importantes. No. Y entonces confías en la vida y es como que necesitas decidir menos. O sea, yo me doy cuenta que a veces decido menos. O sea, estoy disponible para la vida. Esa sería otra actitud. No te despiertas por la mañana y evidentemente tienes una serie de cosas que hacer, pero a la vez, dentro de esas cosas que tienes que hacer, estás disponible. No hay dentro una resistencia: "Uh, si ahora tengo que hacer esto, pero me encantaría poder hacer esto otro, si pudiera, no sé qué, hasta el fin de semana no podría hacerlo". Y entonces ya no estás presente otra vez, estás luchando con lo que está, porque en el fondo tienes expectativas y deseos de hacer otra cosa.
Pero cuando no, cuando te llenas con la vida y dices: "Bueno, pues tengo que estar aquí, pues quiero estar aquí, pues estoy disfrutando lo que está pasando aquí", fluyes. Y entonces no necesitas decidir: "¿Qué hago? ¿Si me quedo? ¿Si me voy? Si no...". Es un movimiento. Y ahora viene alguien, y ahora viene algo. Y ahora esta mañana yo tenía un plan y con una llamada telefónica cambio mi plan. Y me ha hecho mucha gracia porque digo, digo: "Yo tengo un plan". Dice: "Ahora tengo otro plan". Y ya está, nada más. Y de repente, pues he seguido el siguiente plan, el plan que la vida me ha traído. No. Y entonces llega un momento que no necesitas decisiones, o tu vida es una decisión con determinación, que es la decisión de fluir en la vida, la decisión de estar más consciente, la decisión de ser más consciente, de estar más presente, la decisión de tener tiempo para reflexionar, tiempo para estudiar y para aprender de la vida, tiempo para poder compartir con los demás y no esperar a que ese tiempo lo tengas cuando no sabes ni siquiera cuándo lo vas a tener.
Hm. Así que no os preocupéis por las decisiones, preocupaos más por, por el propósito, por la prioridad, por lo que es importante. Y para eso necesitamos meditar, necesitamos reflexionar, necesitamos parar. Porque si no paras y solo actúas, actúas, actúas, no hay tiempo para esa reflexión, para darte cuenta. Hay muchas personas con las que trabajo y después de varias sesiones y tal, y les digo: "¿Qué has aprendido?". Y me dicen: "Darme cuenta". Y parece una tontería, y parece muy sencillo, pero cuando uno se da cuenta, no hay que decirle lo que tiene que hacer. Y esa persona te dice: "Voy a cambiar mi alimentación". Digo: "Estupendo". Y eso es que me he dado cuenta de que comía muy mal. Y además, voy a cambiar mis hábitos de dormir. Y eso es que me he dado cuenta de que me voy muy tarde a dormir, me distraigo con no sé qué, y me interesa levantarme pronto porque me doy cuenta de que me, me va mejor. Ah, estupendo. ¿Y qué más? Pues he pensado que voy a meditar. Ah, ¿y eso? Me he dado cuenta.
Entonces, solo con que la persona se dé cuenta y despierte un poco su conciencia, todo se pone en el lugar que tiene que ponerse. Pero la gran mayoría de personas no se dan cuenta. No se dan cuenta cómo comen, no se dan cuenta cómo duermen, no se dan cuenta cómo trabajan, no se dan cuenta cómo hablan a otras personas. Yo no sé por qué mi equipo se enfada conmigo. Digo: "No, no, no entiendo, yo les digo las cosas normal, como las digo". Entonces hablas con el equipo y: "¿Qué tal?". "Es que es imposible, o sea, es que es un grito tras otro, es que es una manera de trabajar que...". Y dices: "No se da cuenta". Una vez, en una escuela, me acuerdo que di un curso y me viene el director y me dice: "Mira, Enrique, a ver si cuando hagas el curso, puedes decir que es importante hablar bajito y no gritar". Y eso porque dice: "Hay uno que además vendía casi dos metros, un profesor, dice que grita cuando habla, pero es que toda la escuela lo sabe y no se da cuenta que grita. Solo hemos intentado decir y no hay manera". "A ver si tú consigues". Sabes, pues este hombre iba por ahí gritando y hablando fuerte y gritando, toda la escuela los tenía estresados y no se daba cuenta. Y seguro que si hablas con él, la verdad que yo no, dice nada, yo seguí haciendo mi curso. Digo: "Yo no me voy a meter aquí en otros problemas que no, que no son los míos". Pero seguro que si hablas con él, te dice: "No, no, yo hablo normal, normal, como siempre he hablado". Para no se da cuenta.
Y hay tantas cosas que no nos damos cuenta. Y con la meditación te vas dando cuenta. No de todo, porque siempre tenemos puntos ciegos, pero te vas dando cuenta cada vez más de más cosas. Y cuantas más cosas te das cuenta, más fácil te es decidir y más fluyes con la vida. Si nos vamos a meditar, entonces, dándonos cuenta y despertando un poco conciencia de cuáles son mis prioridades, ¿no? Y si tengo que tomar una decisión diferente en mi vida, algo que quizá está en mi corazón, pero a lo mejor no, no me decido porque me dejo influir por otras opiniones o otros criterios diferentes. Eso sirve para reflexionar, no para tomar esa decisión inmediatamente, pero sí tal vez para una toma de conciencia.
Muy bien, pues entonces, como siempre, buscamos una postura adecuada, respiramos profundamente y nos preparamos para ese viaje hacia el interior. Mantén la atención en tu respiración y toma conciencia del momento presente. Y observa el presente, observa el ahora. Toma conciencia de este momento como un momento más preciado, porque es el único momento que realmente existe, el ahora. Conecta con la energía de la paz. Me siento en paz, mi mundo está en paz, paz en la mente, paz en el corazón. Deja que la paz se vaya convirtiendo en una experiencia en tu interior. Deja que la paz se vaya activando dentro de ti. Esa es la base para poder tener claridad y poder tomar decisiones con determinación. Un estado estable, silencioso, pacífico, calmado, donde no hay expectativas, no hay deseos, no hay resistencias. Y en ese estado de paz, puedes ver con claridad qué necesitas, qué es lo importante para ti, cuál es tu prioridad verdadera, no tal vez la que estás teniendo últimamente, sino tu prioridad verdadera, la que está reclamando tu ser, tu alma. Escúchate con honestidad. ¿Qué dice tu alma? ¿Qué te dice? ¿Qué necesita? ¿Cuál es su anhelo?
Sigue creando un estado de paz, de quietud, de calma interior. Deja que toda la energía dentro de ti se serene. Cualquier intranquilidad o inquietud, en ese lago de la calma, imagina que dentro de ti hay un lago, un lago en profunda calma, unas aguas completamente serenas. Y cada inquietud, cada intranquilidad, cada tensión que puedas percibir, la sumerges en las aguas de tu lago interior. Y cada vez, a cada momento, más sintiendo con más claridad la profundidad de la calma en ese lago interior. Todo está quieto, profunda calma. Y hay un silencio agradable que te acompaña. Sumérgete en la experiencia del lago interior.
Y desde esa perspectiva de calma interior, en ese estado de paz y de silencio, escucha tu corazón. Deja que te hable. ¿Qué necesita tu corazón? ¿Qué necesita de ti? No cosas externas. Nadie puede darte lo que tú puedes darte. Escucha tu mundo interior. ¿Qué es lo importante para ti ahora? ¿Qué necesita tu alma? Cuando hablamos del corazón, no es el corazón físico, es el corazón del alma, de tu ser, que anhela despertar, tomar conciencia, vivir plenamente. Que es muy diferente de como la gente hace referencia a vivir plenamente. No se trata de satisfacer tus sentidos, eso es ser esclavo de ellos. Vivir plenamente es vivir con conciencia, vivir con amor, vivir con paz, vivir con claridad, vivir con intención y propósito. Una vida plena es cuando vives cada momento tal y como es, cuando no te dejas llevar por tus deseos, expectativas, distracciones y aceptas la vida, fluyes en la vida. Decides vivir plenamente. Escucha, escucha la voz de tu interior.
Y escucha el silencio, escucha la calma. Escuchar es sentir, escuchar es experimentar. No es escuchar con los oídos, es percibir internamente, es sentir internamente lo que tu ser te expresa. Y decidir con determinación dar alimento a tu alma, ya que finalmente es lo más importante. Despertar conciencia, despertar a tu realidad espiritual, despertar la conciencia del alma. Y todo cambia y todo es diferente, aunque sea lo mismo, el mismo mundo, el mismo lugar, el mismo trabajo. Con una conciencia nueva, todo es diferente, todo es distinto.
Sigue observando, sigue sintiendo, sigue escuchando. ¿Qué te dice tu voz interior? ¿Hacia dónde quieres dirigirte? ¿Qué quieres que sea prioritario ahora en tu vida? ¿Qué elección haces? Decidir es elegir. Y cuando elegimos algo, a la vez soltamos otra cosa. Muchas personas no deciden porque no quieren soltar nada. Y eso, en sí mismo, es una decisión. Sé valiente. Atrévete a elegir el camino de la autenticidad, el camino de la verdad, de tu verdad. El camino del despertar de la conciencia.
Sigue escuchando, sigue observando tu mundo interior. ¿Qué te dice? ¿Qué descubres? ¿Qué notas?
Y si no tienes completa claridad, toma ayuda de la luz. Eleva tu conciencia, conecta con la luz. Ábrete a la experiencia de la luz y deja que la luz te ilumine. Deja que la luz te oriente. Siente esa luz llenando tu mente, fortaleciendo tu corazón. La luz te llena de luz, la luz divina limpia cualquier resistencia que hay en tu interior y te permite ver con más claridad. La luz te acoge, la luz te acompaña. Deja que la luz ilumine tu vida y mira tu vida con la luz divina. ¿Qué ves diferente? ¿Qué te llama la atención? ¿Qué observas? ¿Qué descubres? Escucha de nuevo, escucha a través de esa luz divina. Tal vez descubras algo nuevo. Meditar es escuchar, es observar, es sentir, es aprender, es descubrir. En ese silencio interior, si pones atención, se revelan muchas cosas, te das cuenta de muchas cosas. Y cuando te das cuenta, puedes decidir con determinación porque hay claridad.
Pero necesitas crear esa atmósfera interior, ese estado interior de observador desapegado que te permita darte cuenta de que necesitas cambiar, que necesitas incorporar en tu vida, que necesitas soltar de tu vida. Mantente ahí en silencio, sintiendo esa luz divina tocando tu corazón y escuchando, escuchando el silencio, observando el silencio y dejando que el silencio te traiga secretos, te susurre secretos. Escucha el silencio, escucha la luz y mantente conectado con la luz.
¿Qué sientes ahora en tu corazón? ¿Hay algo diferente? ¿Hay algo nuevo que trata de emerger? ¿Hay algo viejo que tienes que soltar? Cada momento estamos decidiendo hacer o no hacer. Cada momento estamos decidiendo qué pensar sin ser casi conscientes de ello. Con la meditación te haces consciente de lo que quieres pensar. Y la claridad de hacia dónde quieres ir. Decide con determinación pensar pensamientos elevados, pensamientos llenos de luz, pensamientos de la conciencia del alma, pensamientos de la conciencia divina. Sé determinado en esto. No dejes que tu mente decida por ti. Con estos pensamientos, las decisiones vendrán fácilmente, aparecerán delante de ti. Sé determinado en tus principios.
Aquí y ahora. Observa cómo está tu interior, cómo está tu mente, qué has podido descubrir. A veces, simplemente es estar en silencio y seguir calmando la mente para llegar a ese estado en el que puedas darte cuenta de más cosas. Los cambios son sutiles, los cambios son suaves. Y con estos pensamientos, prepárate para regresar, para conectar de nuevo con tu realidad cotidiana y a la vez traer esa energía a tu vida. Respira profundamente, mueve un poco todo tu cuerpo y regresa.
Muy bien, hoy este ejercicio te invito a repetirlo tantas veces como lo necesites, porque a veces lleva tiempo escucharnos, lleva tiempo sentir lo que pasa en nuestro interior. A veces hay interferencias o hay resistencias o hay bloqueos que no nos dejan realmente entrar en esa profundidad de nuestro ser. Pero con el tiempo vas entrando y finalmente vas sintiendo la belleza de estar ahí y la claridad que hay allí y la necesidad del momento, y te es mucho más fácil decidir con determinación. Pero recuerda, primero crea un estado de silencio. No decidas influido por las emociones, por las reacciones, por la opinión de los demás. Medita y deja que las decisiones vengan desde la calma, la paz y un estado meditativo.
Muy bien, seguimos avanzando, descubriendo cada día y conociendo cada día más. Seguimos. Hasta pronto. Om shanti.