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La Ética y la Política en Aristóteles

Unboxing Philosophy9:56

Transcription

Qué tal, entes pensantes.

Aristóteles se da cuenta de que hay cosas que las hacemos para conseguir otras cosas, y hay acciones que son un fin en sí mismo. Como muy sencillo, señor: usted, ¿por qué va corriendo? Para subirme al autobús. ¿Y por qué? Para ir a trabajar. ¿Porque para conseguir dinero? ¿Porque para conseguir otras cosas que son importantes para mi bienestar y felicidad? ¿Y porque quiere usted ser feliz? Porque así no hay ninguna razón ulterior. Quiero ser feliz porque sí. Este es un fin en sí mismo.

Gracias a Aristóteles y a este señor que acaba de perder el autobús, hemos descubierto que las acciones humanas son medios para conseguir otras cosas en relación a un fin último, que se olviden supremo o la felicidad. La ética de Aristóteles es teleológica, es decir, que tiende a un fin. ¿Y cuál es ese fin? Pues esto mismo: la felicidad. Aristóteles cree algo básico y es que una acción es correcta si te hace feliz.

Ahora bien, muchas personas confunden la felicidad con la riqueza o el éxito, pero Aristóteles nos demostrará que estas personas están equivocadas. Las personas que están todo el día buscando placeres inmediatos se acaban convirtiendo en una especie de esclavos. Imaginaos cómo sería estar todo el día buscando placeres inmediatos, ahí tumbados en la playa, tomando batidos de coco y teniendo placeres sexuales a todas horas. ¿A qué horror, verdad? Bueno, a mí no me miréis. Aristóteles escribía: "Grado esclavos".

Otras personas creen que la felicidad es el honor. Aristóteles no está de acuerdo. Para empezar, el honor no es algo que tenga sentido, sino que es algo que los demás te confieren, así que tampoco puede ser la felicidad.

Y la riqueza, una vida dedicada a más a riqueza es la más absurda e inauténtica. ¿A ti qué te vale estar en una habitación encerrado con mucha riqueza si no puedes hacer nada con ella? La riqueza en sí misma no tiene ningún valor, no es más que un medio para conseguir otras cosas, así que tampoco puede ser bien supremo.

Bueno, y si no es el placer, ni el honor, ni las riquezas, ¿qué puede ser? Pues aquello que solo los seres humanos sabemos hacer: la actividad intelectual, razonar. Aquí es donde deberemos buscar la felicidad.

Si recordáis, Sócrates defendía el intelectualismo moral, identificaba la virtud con el conocimiento. Aristóteles no estará de acuerdo. No basta con conocer qué es el bien; si queremos ser justos y buenos, tendremos que practicar la bondad y la justicia, creando un hábito.

Las virtudes éticas y no éticas. Si hay exceso o defecto, no hay virtud. La virtud requiere la justa proporción, que es la vía intermedia entre dos excesos. Por ejemplo, ¿cuál es la virtud del valor? Un exceso sería ser muy cobarde. Imagínate que estás jugando al Call of Duty y tienes tanto miedo que te quedas escondido en una esquinita, no haces nada. Eso es un exceso de cobardía. El otro exceso sería ir corriendo a lo loco en medio de todo el mundo sin ningún tipo de estrategia. Eso sería una temeridad. Pues la virtud del valor será el justo medio entre los excesos de la temeridad y la cobardía.

De entre todas las virtudes, la más importante es la de la justicia. La justicia genera armonía entre las diversas funciones del ser humano y su relación con los demás, que implica dos cosas: obedecer las leyes y la equidad hacia los demás. Especie que tenemos que repartir los bienes, los beneficios y las ventajas.

Por encima de las virtudes éticas hay otro tipo de virtudes que Aristóteles denomina dianoéticas. Dianoético quiere decir virtud de la razón. Como su nombre indica, estas virtudes se corresponden con la parte racional del ser humano y deben ser aprendidas a través de la educación. Hay cuatro: la ciencia, el arte, y las más importantes, la sabiduría y la prudencia. La prudencia consiste en saber deliberar en torno a lo que es bueno para nosotros, y la sabiduría es una virtud más elevada que la prudencia, pues se ocupa de lo que está por encima del ser humano, de las cosas más divinas.

Aristóteles era un autor muy práctico. Decía que, aunque los bienes externos como las riquezas no sean la felicidad, sí son importantes en cierta medida, pues carecer de ellos podría comprometer nuestro bienestar. Vamos, que si estás muriéndote de hambre o de frío, o no tienes amigos, difícilmente puedes alcanzar la felicidad.

Al final de la Ética a Nicómaco, Aristóteles nos da una definición de felicidad. Dirá que la felicidad consiste en sabiamente la virtud, la contemplación y los bienes exteriores.

Pasemos ahora a la política. Aristóteles insiste en que somos animales políticos, somos seres sociales por naturaleza, seres políticos. El ser humano solo es una bestia o un dios. Efectivamente, si viviéramos completamente aislados, no podríamos desarrollarnos como seres humanos. ¿Cómo habríamos adquirido, siquiera, el lenguaje?

Vivimos en comunidad y nos vamos asociando. La primera asociación es la pareja. Las parejas, al menos las buenas, se ayudan mutuamente y esto es útil. Existe otro grado de asociación mayor que se da cuando se unen varias familias en una aldea. Gracias a esta unión se puede dividir el trabajo, no todos tienen que hacer de todo, sino que se pueden especializar en diferentes tareas y esto es útil. Además, se pueden defender comúnmente.

Pero hay un grado aún mayor. El grado máximo de asociación es la unión de varias aldeas en torno a las leyes, constituyendo un estado. Un estado justo también es necesario para conseguir la felicidad.

Además de los elementos que vimos en la ética, Aristóteles analiza las diferentes formas de gobierno dependiendo de si se busca el bien común o el interés general y de si gobierna una o varias personas. Se dan varias formas de organización política que vamos a ver ahora.

Si gobierna solo uno de forma buena, se da la monarquía, que es el gobierno de un solo hombre con el consentimiento del pueblo y buscando el bien común. Si gobierna solo uno, pero no buscando el bien común, sino el bien particular, entonces eso es una tiranía y es algo despreciable.

Si gobiernan unos pocos, se puede dar una aristocracia, que es el gobierno de los mejores, o una oligarquía. La diferencia es que en la aristocracia se gobierna con el consentimiento del pueblo y buscando el bien común, y en la oligarquía se buscan los intereses particulares.

Si gobiernan todos, podemos tener una democracia asamblearia o una demagogia. En la democracia asamblearia gobierna todo el pueblo en su totalidad con respeto a la ley y buscando el bien común. En la demagogia no gobierna en realidad todo el pueblo, es una mera apariencia, con gobierna son los demás.

Aristóteles no convence plenamente ninguna de estas formas de gobierno y diseña una nueva forma que será más estable que las anteriores. Para ello, no puede haber muchas personas ricas ni muchas personas pobres. Si hay muchas personas muy pobres y algunas personas muy ricas, los ricos pueden comprar a los poderosos y los pobres no pueden soportar la injusticia general y se producen revueltas.

En la politeia, lo concerniente al estado, Aristóteles dice que se tiene que fomentar la clase media. El sistema de gobierno que propondrá es algo mixto. Por un lado, habrá una asamblea en la que el pueblo entero se podrá hacer oír, igual que en la democracia, pero el pueblo nombrará a un gobierno selectivo, al igual que en la aristocracia. Los gobernantes tendrán como objetivo buscar el bien común, siempre respetando la ley. El pueblo les dará su consentimiento.

Pregunta.