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Alerta Mundial! Cristo viene Él lo prometió

Aprendiendo Biblicamente1:07:42

Transcription

Cristo vendrá. Él lo prometió. ¿Cuántos glorifican a Dios? No lo prometí yo, lo prometió él. Y te lo voy a probar con la Biblia en esta noche, que él lo prometió que iba a volver en los últimos días.

Este tema nadie lo quiere tocar porque la gente dice, "Hace tiempo se predicaba que Cristo venía y a dónde está, por qué no ha venido?" Él se ha encargado de que no se hable de este tema para que la gente viva descuidada, para que la gente deje de orar, para que la gente deje de vivir en santidad. Porque si usted se diera cuenta lo cerca que está el Señor, aquí deberíamos de estar todos llorando amargamente. ¿Cuántos lo glorifican? O sea, si la gente se diera cuenta que Cristo viene pronto, no hubieran peleas, no hubieran discusiones en la iglesia, nos apartaríamos del pecado, viviríamos una vida recta, santa y agradable delante de Dios. Pero la gente está haciendo fiesta como en los días de Noé. A su nombre, gloria.

Vaya abriendo su Biblia. Segunda de Pedro, capítulo 3. Santo. Hay gente que hasta se burla de la venida de Cristo, se mofa y en los últimos días se han levantado burladores, incluyendo cristianos, predicadores que hoy se mofan de lo que predicaba el hermano Gigi Ávila. Santo, aleluya. Oh, gloria a Dios. Segunda de Pedro, capítulo 3. Mantenga su Biblia abierta en ese capítulo. Escúcheme bien.

Después de que Pedro escribe la primera carta, pasan aproximadamente 3 años y vuelve a escribir la segunda carta. Porque se había levantado una cantidad de falsos maestros. Falsos maestros que estaban haciendo burla de la venida de nuestro Señor Jesucristo. Pablo cuando, perdón, Pedro cuando escribe esta carta, incluso le dice a la iglesia que él está a punto de partir con el Señor y les da una recomendación a que estudien, a que pongan su fe en la palabra y que vivan una vida santa delante de Dios. Y oiga la belleza de ese texto sagrado, honrando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amados, aleluya, nadie puede hablar así si no tiene amor, hermano. Así son los predicadores que necesitamos hoy, que prediquen la verdad, pero que prediquen con amor también.

Amados, esta es la segunda carta que os escribo. Y le dice Pedro, y en ambas despierto con exhortación a vuestro limpio entendimiento. Oh, Dios mío. Yo no sé si a usted le gusta que lo exhorten. Yo no sé si a usted le gusta que lo aconsejen. Un una persona de la audiencia escribía un mensaje y decía, "Exhórteme, regáñeme, repréndame." Gloria a Dios. Y de esa gente es la que se necesita en la iglesia, hermanos. De esa gente, de esa gente que no andan buscando el mensaje acomodado, de esa gente que quieren que Dios les hable directamente. Oh, gloria al que vive para siempre. Aleluya. En ambas dijo, "Despierto con exhortación a vuestro limpio entendimiento." Le voy a dar un consejo a la iglesia en esta noche. Jamás te dejes ensuciar lo que Dios sembró en el corazón tuyo con el poder de la palabra. No dejes que nadie, nadie cambie tu manera de pensar. Oh, gloria a Dios. Si aquel quiere hacer lo que le dé la gana, que lo haga. Si aquel quiere cambiar el mensaje, que lo cambie. Pero no dejes que nadie te cambie tu manera de pensar, que nadie te cambie, aleluya, la limpieza que hay en tu vida. No permita que nadie ensucie lo que Dios ha puesto en el corazón de este pueblo para la gloria de Dios. Aleluya.

El apóstol Pablo Pedro sabía que le estaba hablando a un pueblo muy especial que tenía un limpio entendimiento. En el verso 2 les dice algo sumamente importante. Escúchelo, iglesia bendita de Cristo, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas. Recuerde que le estaba hablando a un pueblo que estaba lleno de falsos maestros, falsas enseñanzas, falsos profetas, falsos líderes. Había una cantidad de lobos metidos dentro de la iglesia. Y Pedro sabiamente les dice, "Hagan memoria, aleluya, de la palabra. Gloria a Dios. No te muevas de esta palabra, iglesia. Aquí está la victoria. No te muevas de la palabra. No te muevas de esta palabra. No te muevas. No te muevas de la palabra. Este es un aviso de Dios a la iglesia del arrebatamiento. Gloria a Dios.

Mire hermanito, yo sé, aleluya, todas las señales están cumplidas y yo estoy más que seguro que lo que salió de la boca de Jesús se tiene que cumplir. Aunque no le guste a los demonios, aunque no le guste a los ateos, aunque no le guste al mundo, Cristo viene y lo tenemos que gritar al mundo entero. Y hay que avisarle a la iglesia que tiene que estar preparada. Oh, Dios. Oh, escuche lo que dice ahí, hermanitos, por favor, para que tengáis memoria. A muchos ya se les está olvidando. Se les está olvidando porque los predicadores hoy no quieren hablar de la venida de Cristo, no quieren hablar del arrebatamiento, no quieren hablar de lo que Cristo dijo. Yo me voy, pero no, pero voy a volver. Gloria a Dios. Y el que prometió no mentirá. Estoy seguro que va a venir, hermano. Por favor, iglesia bendita de Cristo, es tiempo de volver a predicar estos mensajes. Hay que avisarle a la iglesia, hay que hablarle a la iglesia. Cristo viene. Cristo viene. Santo. Aleluya.

Le voy a hacer una pregunta. ¿Cuántos de los que están aquí, si Cristo viniera esta noche, se van con él? ¿Cuántos de los que están aquí? ¿Cuántos sienten testimonio de que si Cristo viene, usted se va con él? Alábalo, que él vive. Por eso Dios te ha traído en este culto esta noche, aleluya, para decirte que Cristo viene, aleluya, y debe de estar preparado. La iglesia no puede estar dormida, la iglesia no puede estar descuidada, la iglesia no puede estar tibia, la iglesia no puede estar indiferente. Iglesia tiene que estar esperando al novio.

Satanás se ha encargado en los últimos tiempos de levantar hombres para que se mofen de las cosas del Señor. Vuelvo y repito, nadie quiere hablar de la venida de Cristo. Este no es el mensaje popular de nuestros días. Este es el mensaje que nadie quiere tocar. Todo el mundo quiere hablar de prosperidad. Todo el mundo quiere hablar de un mejor futuro. Gloria a Dios. Todo el mundo quiere hablar, aleluya, de victorias. Está bien que lo hables, pero hay que recordarle al pueblo que Cristo viene por su iglesia y la iglesia tiene que estar preparada. Pedro le dice, "Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, aleluya, y del mandamiento del Señor y salvador dado por sus por vuestros apóstoles. Aleluya. ¿Sabe lo que está diciéndoles Pedro? No oigan a esos falsos predicadores. No los oigan. Aleluya. No oigan a esos mutiladores del cuerpo. No los oigan. No oigan a esos predicadores de la prosperidad. No los oigan. No oigan a esos falsos profetas que no están hablando de parte de Dios, sino de su corazón. Santo. Aleluya.

Prepárate, iglesia amada, porque esto es importante. Lo que dice aquí en el verso 3. Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores. Aleluya. Oh. Yo alabo a Dios por esta bendita palabra. Santo. Esa palabra es la única que revela el pasado, el presente y el futuro. Gloria a Dios. El futuro no lo sabe el brujo, no lo sabe el santero. El que revela el futuro es el Dios eterno. Oh, mi alma te alaba, Jesús. Oiga lo que viene anunciando la palabra de Dios. Porque vendrán, escúchelo atentamente, sabiendo primeramente esto, que en los postreros días vendrán burladores, gente que se burlarán de la venida de Jesucristo. Y yo lo he oído, hermanito, gente que empiezan en las redes sociales, aleluya, a hablar del arrebatamiento como un chiste, como un mensaje del pasado y se burlan de los que predicaban hombres santos como el hermano Yigi Ávila, hombres de Dios que eran llenos del poder del Espíritu Santo, hombres que predicaban la palabra, hombres que decían la verdad. Gloria a Dios. Aleluya. Burladores andando según sus propias concupiscencias. ¿Sabe lo que dice? Andando como les da la gana, viviendo en pecado, en libertinaje. Aú, aleluya, aún estando dentro de la iglesia, viviendo, haciendo lo que hace el mundo. Gloria a Dios. Cuídate, iglesia amada. Cuídate, cuídate. Aleluya. Porque usted no, el hecho de que usted esté aquí en la iglesia no quiere decir que el ya lo ya se apartó de usted y dejó de molestarlo. Él va a hacer lo imposible por corromper la iglesia. Él va a hacer lo imposible por meter el pecado a la iglesia. Él va a hacer lo imposible por meter el mundo a la iglesia. Hay de ti si te si te haces del lado del Gloria a Dios. Mi alma te alaba, Jesús. Creo que tenemos que levantar levantar la voz de Dios en estos últimos días porque aquí se está predicando la palabra, hermano. Pero él quiere meterse también dentro de la iglesia. Yo voy a predicar esta palabra. Si te sientes incómodo, lo siento mucho, gloria a Dios, pero yo no puedo dejar de decir lo que dice este libro sagrado. Y esta palabra dice que sin santidad nadie, nadie verá al Señor. Nadie. Nadie. Alábalo. Cuidado, cuidado, hermanita, hermanito. En esta iglesia yo no quiero libertinaje. En esta iglesia yo no quiero libertinaje, que esto me ha costado lágrimas estar predicando esta palabra. Usted no me puede colaborar con el. No, aquí hay que trabajar con el Espíritu Santo. Alaba lo que él vive. Gloria a Dios. Yo no sé cuántos están de acuerdo, hermanito, pero aquí hay que pelear la buena batalla. No me dejes solo en esta batalla. ¿Cuántos quieren una iglesia de santidad aquí? ¿Cuántos quieren una iglesia que viva la palabra? Esa es la iglesia que se va en el arrebatamiento. Esa es la iglesia que está esperando al Señor.

Escúcheme, escúcheme lo que le voy a decir. Hay un verso en la Biblia que usted tiene que tener temor y temblor. Marcos, capítulo 4, versículo 22. Solo escúchelo. Porque no hay nada oculto, nada que no haya de ser manifestado ni escondido que no haya de salir a luz. Alaban lo que él vive. Alaba a los que él vive. Oh, gloria. Viva bajo el temor de Dios en la casa. Viva bajo el temor de Dios en el trabajo. Viva bajo el temor de Dios en la escuela. Viva bajo el temor de Dios donde quiera que usted vaya. Aleluya. No sea santo solo en la iglesia. No. No sea cristiano solo cuando venga aquí. Sea cristiano cuando esté afuera. Aleluya. Te alabamos, Padre. El está loco por meter el pecado a la iglesia, hermanito. El está loco por meter la vanidad dentro de esta iglesia. Vamos. ¿Dónde están los que van a pelear la buena batalla de la fe? ¿Dónde están los que le van a decir al Señor heme aquí? ¿Dónde están los que se van a hacer de la sana doctrina? ¿Dónde están los que van a vivir la sana doctrina? Hay un montón de burladores por ahí. Ah, esos anticuados, esos fanáticos, esos aleluya, esos de la senda antigua, esos extremistas, esos legalistas, dime lo que quiera, siempre y cuando me mantenga en la Biblia. Adora a Dios si puede. Si está en la Biblia, te lo voy a predicar. Si está en la Biblia te lo voy a enseñar. Si está en la Biblia no me voy a callar la boca. Aleluya. Ay, mi alma te alaba, Jesús. Es un problema serio el que tiene el con esta iglesia, hermano, y este ministerio, porque aquí está el pueblo de Dios, aquí está la iglesia. Aquí está la iglesia. Gloria a Dios. Y yo espero que en esta bendita noche, mira, aleluya, vengo a decirte que Cristo viene. Él lo prometió, pero él no viene por una iglesia con manchas y arrugas. Él no viene por una iglesia mundana. Viene por una iglesia santa, limpia. Gloria a Dios. ¿Sabes por qué quiero predicarle esta noche? Porque el arrebatamiento puede ser en cualquier momento. Y si usted no está preparado, hermanito, usted puede tener membresía, usted puede estar bautizado, usted puede ser pastor, usted puede ser evangelista, usted puede ser predicador. Ningún título lo lleva al cielo. Aleluya. Usted puede tener conocimientos bíblicos, usted puede tener diplomas en teología, en divinidad, en cristología. Usted puede ser un perito bíblico, pero la Biblia dice que no todo el que me diga Señor, Señor, entrará al reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Gloria a Dios. Alaba lo que vive. Esto es parejo. La palabra es para todos. Empezando por el que la predica, empezando por el pastor. Gloria a Dios. Las cosas no están bien. Iglesia amada. Yo siento que Cristo viene en cualquier momento y la iglesia no lo está esperando. La iglesia está viviendo de espaldas a Dios. La iglesia está viviendo indiferente. La iglesia se ha ido alejando de aquel que un día lo llamó. Gloria a Dios. Bendito sea su nombre. Pero bendito sea Dios que nos dejó la palabra. Gloria a Dios. Aleluya.

¿Sabe qué decían los burladores? Verso 4 diciendo, "¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Ah, ¿dónde está eso que ustedes predican que Cristo viene y no viene? Y muchos se han sucumbido ante los burladores y por ahí andan cantidades diciendo, ¿dónde está? Tengo años escuchando de que Cristo viene y no viene. Aleluya. A ellos se les ha olvidado que el que dio esta palabra es fiel y verdadero, que te puede fallar el hombre, te puede fallar la mujer, te puede fallar la iglesia, te pueden fallar las religiones, te puede fallar el gobierno, pero jamás te va a fallar el Dios de la palabra. Jamás, jamás, jamás. Aleluya. Anote el día, la fecha. Recuerda, Cristo viene, lo prometió y el que lo prometió lo va a cumplir. Gloria a Dios. Aunque tenga que pasar por encima del y sus demonios, Dios va a cumplir esta palabra. Esta palabra, ¿sabe lo que dice la Biblia? Mateo 24:35. El cielo y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará. Esta palabra se cumplirá. Le decían a la iglesia, "¿Dónde está? ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? ¿Dónde está ese mensaje que ustedes dicen que él dijo que vendría otra vez? Que él vendía llevar a su pueblo. Aleluya. Santo. Y dice la Biblia, "Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación." Mire lo que decían esa gente. Nada ha cambiado. Aleluya. Y Pedrito le dijo, "No." En el verso 5 le dijo, "Estos ignoran voluntariamente. ¡Aleluya! Estos ignoran voluntariamente que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, aleluya, y también la tierra que provienen del agua y por el agua susen. Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua, pero estos lo ignoran voluntariamente. Que ya Dios anegó el mundo entero en el día del diluvio. Estos ignoran voluntariamente que por el pecado de Sodoma y Gomorra, Dios las destruyó. Estos ignoran voluntariamente, aleluya, que lo que dice esta palabra se va a cumplir. Esta gente está ignorando que Dios aborrece el pecado. Aleluya. Escúcheme lo que le voy a decir. Tenga mucho cuidado los que estamos aquí y no vaya a estar usted ignorando voluntariamente lo que dice esa palabra. Porque si usted está empezando a dejar meter la vanidad dentro de la iglesia o en su vida, usted está ignorando voluntariamente, porque aquí se le ha predicado, aquí se le ha enseñado. Ay, Dios, te alabo. Y usted me dirá, "El pastor está enojado." Yo no estoy enojado, es que yo los amo a ustedes. Aleluya. Y si yo no predico esta palabra, él los va a destruir. Él los va a llevar al infierno. No. ¿Cómo vamos a permitir eso? Ay, santo, te alabamos, Padre. Hay que sonar las alarmas, iglesia. Hay que hablar, hay que hablar, hay que hablar. Hay que predicar la palabra de Dios. Cristo viene, Cristo viene, Cristo viene. Apártate del pecado, jovencito. A ti que te están invitando a usar marihuana, drogas en la escuela, ten cuidado. Ten cuidado. A ti que te han puesto a estar fumando de aquellas cuestiones raras que hay ahora en día, unas llamadas pipas. Ten cuidado, ten cuidado que no se te vaya el temor de Dios. Aleluya. Porque él está como león rugiente buscando a quién devorar. Él quiere destruir, hermanos. Él vino para matar, hurtar y destruir. Pero para esto apareció el hijo de Dios, para deshacer las obras del. ¿Cuántos adoran a Dios? Aquí está ese Cristo hoy va a deshacer las obras del. Cristo no ha perdido poder. Él está aquí para deshacer. Gloria. Aleluya. Santo. Oh, Dios. Aleluya.

Y quizás usted esté diciendo en el corazón, "Sí, pastor, pero es que desde niño escucho que Cristo viene y no ha venido. ¿Qué ha pasado, pastor?" Te lo voy a explicar. ¿Sabes por qué Cristo no ha venido? Y te lo voy a decir con franqueza, si Cristo viniera este momento, hay muchos de los que están aquí que se quedan. No estoy hablando de los que están afuera. El que está afuera definitivamente se queda. Estoy hablando de los que están en la iglesia. Si Cristo viniera en este momento, hay congregaciones que se quedarían completitas. Aleluya. Mi alma te alaba, Jesús. Yo te pregunto, ¿te da testimonio el Espíritu Santo de que tu nombre está escrito en el libro de la vida? ¿Te da testimonio el Espíritu Santo? ¿Te sientes que eres salvo? Porque el que es salvo lo sabe, hermano. El que es salvo, el Espíritu de Dios le da testimonio. Gloria a Dios. Él te testifica, él te dice, "Eres mío." Gloria a Dios. Le voy a explicar por qué no ha venido. Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 9. Y dice Pedro, el Señor no retarda sus promesas. Según algunos la tienen por tardanza, ¿no? Él no es que quiera tardarse, dice la Biblia, sino que es paciente para con nosotros. No queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Y usted que le está diciendo, "Señor, ¿por qué no venías? Si hubiera venido, te hubieras quedado." Él está aguantándose. Él está esperando para que se arrepienta la gente. Él está esperando para que la iglesia se arregle. Él está esperando para que la iglesia se consagre. Él está esperando para que te llenes del Espíritu Santo. Él está esperando para que vivas una vida santa. Él está esperando que la iglesia se esté preparada. ¿Usted cree que en el cielo no están desesperados por recoger la iglesia allá? ¿Usted cree que en el cielo no hay movimiento para para venir a buscar a la novia? Claro que lo hay. Amén. Pero cada vez que el Señor dice, "Voy ir a traer a mi iglesia", mírase a su iglesia y dice, "Aquel no está preparado. Aquel no está preparado. Aquel tampoco está preparado." Y yo me imagino, aleluya, y yo me imagino al al Hijo delante del Padre, "Espérate un momento más, espérate. Tal vez se arrepiente en este culto, tal vez te acepta, tal vez se arrepiente del pecado que está llevando, tal vez cambia el estilo de vida que lleva. Tal vez hoy se arregla delante de la presencia de Dios. Tal vez esta noche recapacita." ¿Sabe qué es lo que ha pasado en el cielo? En el cielo dijeron, "Dile a mi siervo David que predique que Cristo viene, que Jesús vendrá. Mándalo al templo que vaya a predicar esa palabra y que lo oiga el mundo entero. Esto no es casualidad. Esto es la perfecta voluntad de Dios que se está moviendo, hermano. Yo no vine aquí a predicar y a perder el tiempo. Yo estuve orando todo este día, preguntándole al Dios de la gloria, ¿qué le digo al pueblo? ¿Qué le digo a la iglesia? Aleluya. Y mientras yo oraba, yo lloraba delante de la presencia de Dios. Estuve llorando toda esta tarde y mientras lloraba, el Espíritu de Dios me ponía en el corazón. Es que mi siervo, si yo voy por mi iglesia en este momento, hay templos que van a quedar completitos, llenos. Nadie se va, porque la iglesia no está preparada. Aleluya. Y la gente se vive preguntando, ¿por qué no viene? Y Pedro dice, "El Señor no retarda sus promesas." No es que es paciente para con nosotros. Te ha tenido paciencia a ti, a mí. ¿Sabe qué es lo que quiere que usted arregle su vida hoy? No mañana, no pasado mañana, hoy. Aleluya. No es casualidad que estés en este culto, no es casualidad que esté oyendo la palabra. Es que mire hermanito, hay algunas personas que unas cosas son en la iglesia, otras cosas son en la casa y otras cosas son en el trabajo. Aleluya. Hay una doble vida y Dios está cansado de eso. Dios nos está avisando. Dios está hablando a la iglesia los últimos mensajes. Hermano, Cristo viene. Aleluya. Cristo viene. Pero antes de que Cristo venga, él nos va a poner a predicar esta palabra. Nadie la quiere predicar. La gente quiere estar entretenida con mensajes motivacionales, con mensajes, aleluya, que hagan sentir a la gente que están volando en el aire. No, hay que predicar la palabra, hay que avisarle al pueblo que Cristo viene y la iglesia no está preparada. Santo, aprovéchalo.

La Biblia dice, verso 10, "Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. A nadie le van a avisar, a nadie. Los avisos de Dios son ahora, pero cuando él venga, a nadie le van a avisar. Ese día no le van a decir, "Bueno, ah, ay, perdona que vine y no te encontré preparado. Ve, prepárate, ahora un rato y voy a regresar por ti." No, Señor. Vendrá como ladrón en la noche, a la hora que nadie lo esté esperando. Cuando estés jugando en la computadora, cuando estés en el celular, cuando esté quizás viendo pornografía, cuando estés texteando con el hombre que no es tu esposo, con la mujer que no es tu esposa, vendrá. Aleluya. Bendito Dios. Aleluya. Por eso es que hay que vivir para Dios. Olvídate, olvídate de lo demás. Guárdate, guárdate, guárdate, guárdate, guárdate para Dios. Guárdate. El infierno no es, mire, el infierno tiene puerta de entrada, pero no tiene puerta de salida. El infierno no son 2 años, ni 3 años, ni 1000 años, ni un millón de años. El infierno es por la eternidad. Se entra y no se vuelve a salir jamás. Oh, bendito sea el nombre de Dios. Si la gente entendiera esto que le estoy diciendo, hermanito, los altares estarían llenos de lágrimas con la gente llorando amargamente, pidiéndole perdón al Dios de la gloria. Pero la gente está viviendo en una indiferencia total. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grandes estruendo y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Aleluya.

Pues oiga el consejo apostólico, puesto que todas estas cosas han de su han de ser deshechas, dice Pedro, ¿cómo cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa? Manera de vivir. Le voy a decir esto con una franqueza de corazón. La gente no se daña cuando entra al evangelio. La gente se daña estando sentado en las sillas de las iglesias. Aleluya. ¿Sabe usted que la gente más santa no es la que está entrando los que se están convirtiendo, sino los que tienen años en la iglesia que se están regresando para el mundo? Iglesias que en un tiempo predicaban la santidad por dentro y por fuera. Iglesias que eran defensoras de la sana doctrina, hoy le han dado rienda suelta a libertinaje. ¿Y qué pasó? ¿Y qué fue lo que le pasó? Cambió la Biblia, cambió el evangelio. ¿Qué fue lo que pasó? El apóstol Pedro dice aquí, "Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿cómo no debéis vosotros andar en santa, escuche y piadosa manera de vivir?" Aleluya. Mire cómo tienen que andar los cristianos en una vida santa y piadosa, en un estilo de vida piadosa, o sea, en una vida consagrada, entregada completamente a su salvador. Oh, Dios. Dele fuerte ese. Gloria a Dios. A mí no me interesa los que digan los burladores. A mí no me interesa los que digan los liberales. A mí no me interesa de aquellos que se burlan de que Cristo viene y no ha venido. Yo seguiré creyendo lo que dice este libro y lo que promete la palabra de Dios. Dele gloria porque se lo merece.

Lea conmigo el verso 13. Lo vamos a leer para que le duela al Aleluya. Pero nosotros, no sé si se incluye usted. No importa lo que digan los burladores, pero nosotros esperamos según sus promesas. Aunque no le guste al yo seguiré esperando. ¿Cuántos lo van a esperar? ¿Cuántos saben que él viene? ¿Cuántos saben que él prometió que venía por su iglesia? Nosotros seguiremos esperando. ¿Dónde están los que lo siguen esperando? Vamos a esperar según sus promesas. Según sus promesas. No me interesa lo que diga el hombre. Según las promesas de Dios. Aleluya. Cristo viene. Aquí está la iglesia que lo está esperando en esta noche. Prepárate, prepárate, prepárate que Cristo viene. Aleluya. Pero nosotros esperamos según sus promesas cielo nuevo y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Oh, alábalo, alábalo, alábalo, alábalo. Oh, gloria. Yo lo estoy esperando, iglesia. Yo lo estoy esperando. Aleluya. Esto no se quiere predicar. Esta la gente no quiere enseñarlo. La gente está muy acomodada en este mundo. No, la iglesia no es de aquí. La iglesia es de allá arriba. Aleluya, aleluya. Santo.

Yo acabo de leer ese texto que nosotros esperamos según sus promesas. Bueno, entonces hay que hay que leerlo en la Biblia porque yo no puedo decir simplemente sus promesas sin haber encontrado un texto que me dé esas promesas. Juan 14 verso 1 al 3. Vaya conmigo. Para aquellos que dicen que Cristo no viene, lo tienen. Juan capítulo 14 verso 1 al 3. Iglesia, escúchalo. No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, dijo Jesús, creed también en mí. Escúchalo, escúchalo, iglesia, en la casa de mi padre, aleluya, muchas moradas hay. Hay casita para todos. Hay morada para todos. para todos. Muchas moradas hay. Si así no fuera, yo lo lo hubiera dicho. Escúchelo. Voy pues a preparar lugar para vosotros. ¿Sabe qué? ¿Con qué seguridad puedo decir en esta noche? Jesús fue a prepararme un lugar a mí. Aleluya. ¿Cuántos tienen un lugarcito ahí arriba? Él fue a preparar lugar para vosotros, para todo. Aleluya. Escuche esto atentamente. Y si me fuere y os preparar el lugar, aunque le duela el infierno, Jesús dijo, "Vendré otra vez." Y ustedes creen que existe un demonio que le diga, "Tú no bajas, tú no vas a bajar, tú no vas a volver." Lo dijo el Rey de Reyes, Señor de señores. Que no se te olvide quién lo dijo. Ay, Dios mío. Yo no sé lo que siente usted, hermanito, pero yo siento que la voz de Dios nos está hablando por su palabra. Vendré otra vez. Cree en esa palabra, cree en esa promesa. Nosotros esperamos según sus promesas. Cuando alguien te pregunte que si él va a venir, dile, "Sí, porque él me dijo en su palabra, vendré otra vez." Oh, te alabo, Padre. Y os tomaré a mí mismo para que donde yo estoy vosotros también estéis. Nos vamos, nos vamos, nos vamos, nos vamos, iglesia. Nos vamos, nos vamos. Se acaba esto. Nos vamos. Yo siento que viene por su iglesia. Oh, gloria. Oh, gloria. Gloria. Gloria.

Apocalipsis. Y voy concluyendo. Capítulo 22. Ay, siéntete en el cielo en esta noche. Aleluya. Cristo vendrá. Él lo prometió. Lo prometió. Está temblando el infierno. Él sabe que viene. Por eso es que ha desatado toda su maldad. Por eso es que está buscando atar los cristianos, destruir las iglesias, destruir la sana doctrina, aleluya, pisotear la palabra. Él está haciendo estragos porque él sabe que Cristo viene. Aleluya. El tiempo se nos acaba, iglesia bendita. Escucha lo que dice Apocalipsis capítulo 22 del verso 6 en adelante. Y me dijo, a Juan no se lo contaron, se lo dijo Dios y me dijo, "Estas palabras son fieles y verdaderas. No me interesa lo que digan los burladores y de los que se mofan del arrebatamiento y de los que se mofan de la venida de Cristo. Dice este libro sagrado, y me dijo, estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel para mostrar a su siervo las cosas que deben suceder pronto. Oiga la palabra, pronto. Y vuelve a repetir en el verso 7, he aquí vengo pronto. Bienaventurado el que guarda las palabras de esta profecía, de este libro. Gloria a Dios. Gloria a su nombre. Oh, Dios. Yo yo Juan soy el que oyó y vio. Yo lo vi, dice Juan. Yo lo oí estas cosas y después que las oído y visto, me postré a adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Aquí hay algo que aprender. Pero él me dijo, "Mira, no lo hagas porque soy yo soy consiervo tuyo de tus hermanos, los profetas y de los que guardan la palabra de este libro." y le dijo, "Adora a Dios. No ande adorando a nadie. Adore a Dios. No adore ángeles. No adore muñecos. No adore hombres. No adore a nadie, solo a Dios. Iglesia, Cristo viene y me dijo, "No selles las palabras de esta profecía, de este libro, porque el tiempo el tiempo está cerca. Está cerca. El que es injusto sea injusto todavía. El que es inmundo sea inmundo todavía. El que es justo practique la justicia todavía. El que es santo, santifíquese todavía. Esto es como un ultimátum de Dios. Es como diciéndole Dios a la raza humana, "Hagan lo que les dé la gana. Si quieres ser santo, sé santo de una vez. Si quieres vivir en pecado, revuélcate en el pecado. Pero ya se está acabando el tiempo. Nadie puede decidir por ti. Nadie. Lo tendrás que hacer tú. Si quieres continuar en el pecado, eso es asunto tuyo. Y dice el verso 12, aquí yo vengo pronto. Aleluya. Y mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según su obra. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin, el primero y el último.

Y para que tú veas que lo lo prometió que iba a venir, cerraré este estudio bíblico con Hechos capítulo 1. Santo, Cristo viene. Cristo vendrá. Él lo prometió. Lo prometió. Hechos capítulo 1. Si usted lo tiene, me dice amén. Verso 9, 10 y 11. Y terminamos. Habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, se fue alzado y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él iba, aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas. Dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron, "Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, sí, este mismo Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Oh, Dios.

Incline su rostro a todos los amigos. Quiero hacerles un llamado a todos. A todos. Amigo, el Señor ha tardado su venida por ti, por ti, mi hijo. Ponte de pie. Vamos a orar por ti. Un amigo más. Sé que hay un amigo más. Vente, mi hijo joven. Mira, hijo, Cristo te está llamando. Mírame. Vente. Deja que Dios escriba tu nombre en el libro de la vida esta noche. Vente, vente. Dios te bendiga. Levántate de esa silla con autoridad. Pastor Abel, acompáñalo. Pastor Ramoncito también. Vente, mi hijo. Ven. Siervo de Dios, ayúdeme también aquí con Vamos a ver si medio recogemos sillas. Dios te bendiga, hijo. Vénganse, vénganse. Cristo viene. ¿Dónde hay un alma más? Un amigo más, un amigo más. 20ente. Si tú sientes que tu nombre no está escrito en el libro de la vida, corre, corre, corre. por por él va a recibir al Señor. Sigan pasando, siga pasando. Todo aquel que todavía no le sirva al Señor, véngase al altar que quiero orar por usted. Véngase al altar. Si se quiere reconciliar, véngase al altar. Sí, pero yo ando Biblia. No importa. Véngase, no tenga pena. Corra que Cristo lo está llamando. Dios te bendiga, mi hijo. Gloria a Dios. Hermanito José, óreme por él. Toda la iglesia clamando. Toda la iglesia clamando. Cristo viene, hermano. Y ahora mismo hay una cosecha de almas. Todos orando. Todos orando. Reconciliándose con Dios. y ora por ellos. Todos clamando delante de Dios. Tú que estás a través de radio, televisión, redes sociales, que Dios te bendiga. Si en este momento quieres reconciliarte y aceptar al Señor como tu único y suficiente Salvador, este es tu día, esta es tu hora. Pídele perdón a Dios. Haz esta oración con todo el corazón. Señor Jesús, en esta bendita noche te acepto como Señor y Salvador de mi vida. Perdona mis pecados, límpiame de mi maldad. Estoy arrepentido de haber pecado contra ti. Te suplico que en esta noche me selles con tu Santo Espíritu y me limpies bien limpio con tu sangre y no te acuerdes nunca más de mis pecados. Señor, te necesito. Te necesito. Te necesito. Gracias. Vamos a orar, hermanos. Hay algo poderoso, hermano. Hay hay cientos de personas aceptando a Cristo. Hay lágrimas aquí en este lugar, hermano. Hay lágrimas. Hay quebranto del Espíritu Santo. Padre, en el nombre de Jesús, mira los que están aceptando a través de radio, televisión, redes sociales. Mira los que están aquí en el altar. Mira, Señor, estas almas que han caído rendidas a tus pies. Limpia con tu sangre, limpia, limpia, limpia. Ibacayaya. Rompe cadenas, rompe cadenas, rompe cadenas. Libera, liberta, Señor, liberta en el nombre de Jesús. Liberta, liberta esa persona que está atormentada, atada, Padre mío, en el nombre de Jesús, que el poder del Espíritu Santo ahora, ahora, ahora, glorifícate, glorifícate, glorifícate ahora. Glorifícate ahora. Dale vida, dale vida. Restaura, restaura, restaura, Espíritu Santo, restaura, restaura esa persona que está llorando amargamente, que está arrepentida de su pecado. En el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús. Santo, mi alma te alaba, Padre. Hay algo grande, hermano, que se está moviendo en este momento. Hay algo poderoso. Hay algo poderoso. Glorifícate. Glorifícate. Obra, Espíritu Santo, obra. Obra milagros. Obra milagros. Ay, restaura esa vida. Restaura esa vida. Restaura esa vida. Restaura, restaura, restaura. Oh, gracias. Ay, gracias. Ayuda a tu iglesia. Ayuda a tu iglesia. Ayuda a tu pueblo, Padre. Mira los tiempos que estamos viviendo. Tiempos de apostasía, tiempo de negación de la fe. Dios mío, mira como las iglesias se han cambiado. Dios, ten misericordia. Guarda este pueblo, guarda esta iglesia. Guarda este ministerio, Padre. Guarda, padre mío. Guarda, Espíritu Santo, guarda todo este pueblo, Dios de la gloria. Que un temor reverente a ti caiga sobre toda la iglesia. Que un temor reverente a ti, oh Dios, obra, Espíritu Santo, obra. Obra en este momento haciendo milagros y prodigios. Libera, libera, libera. Llena del Espíritu Santo. Llena, llena, llena. Espíritu Santo, convence. Convence de pecado. Convence de pecado. Convence. Convence. Oh, gloria. Oh, gloria. Oh, gracias. Ay, gracias, Espíritu Santo. Gracias. Ay, restaura, restaura la iglesia, restaura la iglesia, restaura la iglesia, restaura, restaura. Dale fuerzas a mi hermanito, a mi hermanita. Dale fuerzas al que no tiene ninguna. Dale fuerza, dale fuerza, dale fuerza. Ay, Dios mío. Restaura mis hermanos, restaura toda la iglesia, restaura, restaura, Espíritu Santo, revela, papá. Revela, revela, revela que tu venida está cerca. Tu venida está cerca. Ay, tu venida está cerca. Prepara toda la iglesia. Prepárala. Ay, prepárala, Dios mío. Prepara la iglesia. Espíritu Santo. Prepara la iglesia. Prepara la iglesia. Oh, Dios de la gloria. Espíritu Santo, revélate al pueblo. Revélate, revélate. Revélale la palabra. Revélale la palabra. Revélale la palabra. Ay, revela, revela, revela. Espíritu Santo. Espíritu Santo. Oh, gracias. Oh, gracias. Te alabo. Te alabo. Te alabo. Te alabo. Gracias. Aleluya. Dios te bendiga, iglesia bendita de Cristo. Dios te bendiga. Dios bendiga a todos los que han aceptado. Le ruego a los hermanos tomar nota, ayudarlos. Los que vienen de Maopac o Maopec. Aleluya. Meopac. Gloria a Dios. Eh, pues allí su pastor, ¿verdad?, estará dándole seguimiento. Eh, nos gozamos por todo lo que el Señor hace y la gloria sea para él. Les suplico en el amor de Dios, les ruego encarecidamente estar orando por este servidor, por mi esposa también que irá conmigo, el pastor Ramoncito, nuestra hermanita Sandra. ¿Qué tal?