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Meditación y conferencia “Primero tú: el arte de vivir desde dentro”, con Elizabeth Gayán

Brahma Kumaris España43:34

Transcription

Hola, un saludo afectuoso y cálido a todos. Espero que estéis muy bien y gracias por dedicar este tiempo también a seguir trabajándonos por dentro y a meditar, que tanta falta hace en estos momentos.

Y el tema de hoy que he seleccionado es muy representativo de la meditación y es vivir desde dentro hacia fuera. Todos los temas que hemos tratado, creo que podrían estar englobados en este vivir desde dentro hacia fuera. ¿Y por qué recalcarlo? Porque sabéis que incluso meditando, es muy fácil quedarse atrapados fuera. Porque como seres humanos, el humano pues tiene estos ojos, estos oídos, esta boca y son las ventanas que nos conectan con el mundo. Y sabemos la fuerza que tiene el mundo y cómo el mundo entra dentro de nosotros más a menudo que nosotros entramos con nuestra energía en el mundo, que sería ir desde dentro hacia fuera.

Entonces, fijaros, cuando vivimos desde fuera, estamos conectando nuestros ojos, nuestros oídos, nuestro hablar, nuestras sensaciones, nuestro pensamiento, nuestras decisiones con todo lo que está pasando fuera. Y entonces nos hacemos dependientes de eso, porque todo aquello con lo que tú te conectas te influye y crea en ti sentimientos y crea emociones y crea un estado de ánimo. Y por otro lado, como seres, necesitamos nutrirnos espiritualmente, necesitamos nutrir al alma. Y si no nos nutrimos desde dentro, viviendo desde dentro hacia afuera, como necesitamos nutrirnos, pues vamos a nutrirnos desde fuera. Entonces, tomamos de las personas, tomamos de las cosas, tomamos de los medios de comunicación con la intención de llenarnos, pero sabemos que no podemos controlar nada de fuera que nos puede fallar en cualquier momento. Y sabemos que todo lo que hay fuera, pues no nutre el alma, porque el alma, el ser espiritual está hecho de una energía sutil, de una energía metafísica, de una energía muy sutil que no está en este mundo.

Entonces, ¿qué pasa? Pues bien, las cosas van bien fuera y ese día temporalmente estás bien. Una persona te aprecia, estás bien. El trabajo va bien, está bien, estás bien. Pero igual que tomas de lo que está bien, cuando está mal también lo tomas. Entonces, no puedes mantener una estabilidad porque el mundo de fuera es completamente cambiante, incierto y mucho más negativo a medida que pasa el tiempo.

Entonces, una vez tomamos conciencia de eso, tenemos que cambiar, invertir la mirada. Que mis ojos miren dentro, que mis oídos escuchen dentro y que yo hable conmigo y que yo piense desde dentro y que yo tome decisiones desde dentro y desde dentro vaya hacia fuera. Pero eso hay que hacerlo muy a menudo y con mucha atención, porque la influencia del mundo, aún sabiéndolo nosotros, como no estemos atentos, nos lleva hacia fuera.

Entonces, cuando estamos dentro, al ir hacia dentro, vamos pasando por diferentes cosas internas que tenemos que también ir dejando, porque también forman parte de un exterior no tan externo como lo que hay fuera, pero también es externo, no es tan interno y profundo como el ser original, auténtico, genuino y verdadero que somos. Entonces, al ir hacia dentro, te encuentras también con historias tuyas del pasado, te encuentras con costumbres que tienes, te encuentras con tus puntos de vista, también con diferentes formas de ver la vida. A veces valoramos a las personas por su nacionalidad, por su grupo, por el estatus que tienen, por el color de la piel, por el idioma que hablan, por los talentos que tienen, por las habilidades que tienen. Entonces, todo eso forma parte de un envoltorio externo que hemos aprendido y tenemos que aprender a dejar, soltar, soltar. Desapégate. Desapégate de todas esas capas y métete en lo más profundo, genuino, original, auténtico.

La chispa divina, el ser que tú eres, que está hecho de ¿qué? De luz. Está hecho de cualidades, está hecho de amor, de paz, de verdad, de felicidad, de poder interno. Y cuando, aunque sea un poquito, saboreas, tocas, vives y tienes la experiencia de ese ser que es la luz, la vida que da ánimo a este cuerpo, que lo mueve, cuando tocas eso, cuando vives desde ahí, entonces te das cuenta de que eso es el ser que tú eres. Y por supuesto que utilizas este vehículo físico, utilizas las manos. Ahora yo estoy utilizando los labios para vocalizar, para hablar, estoy utilizando esta mano para expresar, estoy utilizando pues lo que tenga que utilizar, pero eso es mi vehículo, son mis instrumentos, son mis artículos, las cosas, pero yo no soy nada de lo que estoy moviendo ahora, simplemente lo utilizo como utilizo esta camisa, como utilizo estas gafas. Son accesorios que tengo que cuidar, que tengo que tratar bien para que la energía interna profunda que yo soy pueda expresarse a través del vehículo, de este instrumento y pueda utilizar las cosas de fuera de la mejor manera.

Pero cuando yo conecto con esa energía y soy la dueña de ella, porque solo eres dueño y solo puedes manejar aquello que tú eres. Yo no puedo manejar al otro, puedo intentarlo, pero hará lo que quiera. Yo puedo decirle a alguien, "Cree en Dios, cree en Dios." Y me dirá, "Vale, pero en el fondo no cree." O sea, me dirá por complacerme, pero hará lo que tenga que hacer. Pero yo sí que puedo disponer y ser dueña y manejar mi energía cuando conecto con ella. Y eso me hace libre, me hace libre de vivir desde dentro hacia afuera y elegir internamente la energía que quiero poner en el día a día, en mis conversaciones con los demás, en la forma que hago las cosas, en la manera en que miro, en que actúo, en que me relaciono, en que decido actuar ante las situaciones de la vida. Yo tomo la energía de ahí, si estoy en contacto con ella y la saco hacia fuera y la manifiesto a través de mis palabras, de mi mirada, de mi forma de andar, de comer, de moverme, de funcionar en la vida, porque sobre mí decido yo, sobre mi energía decido yo siempre que la conozca y esté en contacto con ella.

De ahí la importancia que le damos tan enorme a la meditación, porque solo si meditamos podemos acceder al silencio y podemos entrar en la profundidad de esa energía después de atravesar todas las capas, las máscaras, las creencias, las costumbres, los sistemas que son tan diferentes de unos a otros. Y ahí encontramos la energía como si hubieras llegado al fondo del océano que decimos, o al fondo del manantial o al fondo del yacimiento y encontraras en la mina lo que es el tesoro. Eso es.

Entonces, claro, cuando estás ahí, pues ya eh puede ser que fuera las cosas van mal. Fíjate que van mal ahora. Pero, ¿de qué me sirve a mí entrar en el sufrimiento que hay en el mundo para ayudarlo? Entonces, si yo estoy fuera, me voy a contagiar por el sufrimiento y no voy a ser de ayuda a nadie. Pero si yo estoy dentro, entonces yo conecto con mi paz y digo, "Amo al mundo, amo a mi familia, me amo a mí mismo." Voy a sacar esta energía que es la que puede ayudar y contrarrestar lo que está pasando fuera. Una persona, tan solo una persona conectada, puede crear un aura de paz que calme las mentes angustiadas de muchos otros que fuera están trastornados, porque la energía interna es como un spray que se esparce en el ambiente y cambia la atmósfera.

Entonces, si quieres ayudar al que está trastornado, al que está padeciendo, al que está fuera de sí, no seas uno de ellos. Invierte la mirada. No mires fuera, mira dentro. Conecta. Y para conectar dentro tienes que utilizar una herramienta muy potente que estamos cansadísimos. Bueno, estamos cansados, ¿no? Pero la hemos repetido de diferentes maneras. Una, otra, otra vez. El poder del pensamiento puro, el poder del pensamiento concentrado. Solo puedes acceder a el ser puro interior pensando acerca de él y pensando con el sentimiento. Así es, ¿no? Pensando con el corazón. Lo digo conscientemente, pensando con el corazón. Y cuando pienso con el corazón, el pensamiento y el sentimiento van a la par y experimento.

Cuando yo digo que soy un ser de luz, no es una frase hecha mecánica automática, sino que la intención es yo soy luz y la luz que está dentro emerge. Y cuando la luz emerge y yo me concentro en ella y soy luz y soy una luz pacífica y soy un ser de paz, calmado, silencioso, en ese momento que yo lo pienso, lo siento, lo sostengo, lo contemplo, lo concentro, lo empiezo a emanar, irradiar, esparcir y al lado hay una persona triste y de repente la miradita se le pone calmada. Y tenía la mirada, la sonrisa con la boquita hacia abajo y de repente se le pone la sonrisa hacia arriba y no has dicho nada, simplemente has conectado y has funcionado desde dentro hacia fuera y así con todo.

Cuando estamos fuera, pues estamos un poco en acción, reacción. Me gusta, lo hago. No me gusta, no lo hago. Me tratan bien, trato bien. No me tratan bien, no trato bien. Porque como no tengo energía interna para actuar desde dentro hacia afuera, porque estoy fuera, no puedo yo dirigir mi vida. Pero cuando estoy dentro, yo tengo mi energía disponible. Yo saboreo la paz pensando en ella, en mi meditación. Yo saboreo el amor puro espiritual, experimentándolo en mi meditación. Cuanto más lo experimento, más lo acumulo y tengo esa energía disponible para cuando vaya al trabajo, para cuando vaya con esa persona con la que tengo conflictos, para cuando vea que están pasando estas atrocidades en el mundo, pueda conectar con ello y donarlo y donarlo con una mirada, con un gesto amable, con unas palabras oportunas de dentro afuera, con un gesto en el que estoy abrazando a lo que está pasando fuera.

Esto no es la imaginación, esto es una experiencia que se tiene que sostener en el tiempo. Porque si solo es eh una manifestación externa sin sentirla y sin fortalecerla en el día a día, pues bueno, las intenciones son fantásticas. La buena voluntad está ahí, pero si no llevo la energía porque no lo trabajo, no lo puedo transmitir. Por eso el día a día y es lo que cuenta, ¿no? Los pequeños esfuerzos sostenidos de conexión y cada vez que me voy, me recoloco, cada vez que me desvío me vuelvo a situar. Cada vez que voy a prisa y corriendo y me vuelve a llevar la oleada del mundo, que yo me pare un momento y diga, "¿Dónde vas, Elizabeth? Párate. Vuélvete a meter dentro como la tortuga que se hace introvertida, protegida en su caparazón y aunque el elefante la pise, no la destruye. Si yo me meto dentro profundo, conectada con esos pensamientos puros, aunque me hablen mal, aunque el mundo esté fatal, no me va a tocar porque yo estoy protegida por mi aura de luz, de paz, de amor, de felicidad.

Esto es una carrera de fondo, pero la receta es esta y las recetas se aprenden cuando se hacen, cuando se practican, no cuando se estudian, sino cuando vas al horno, te pones los ingredientes, haces la masa, dices, "Ay, hoy me he pasado un poco, he puesto demasiada temperatura, se ha quedado falto de azúcar, eh, le falta un poquito más de harina." Le voy aprendiendo al poner las manos en la masa y haciendo lo que aprendo. Pero si se queda en una teoría mental, filosofía no funciona.

Y por otro lado, estoy dentro y ya sabemos que el ser, el espíritu o el alma para nosotros es lo mismo, se tiene que alimentar. Porque aunque yo cre esos pensamientos, al final el alma es como la batería del móvil. Si tú no lo pones a cargar por la noche, por la mañana, no tienes para funcionar todo el día. Y por eso hablamos siempre de primero el movimiento hacia adentro y luego el movimiento hacia arriba. Conexión vertical. El alma sintonizada con sus cualidades resuena con la energía del alma suprema, porque el ADN es el mismo. Estamos hechos de la misma energía espiritual. Y entonces al resonar, recordar, invocar, conectar, esa energía de luz, de paz, de amor, de felicidad se va potenciando y tu depósito interno, la batería del alma se va recargando. Aquí pongo aquí porque aquí sentimos, ¿no? Pero aquí detrás. Y entonces el brillo incrementa, la energía disponible está ahí.

Pero también os digo una cosa, o sea, no es una cuestión solo de meditar, porque yo puedo hacer todos estos pasos y vivir desde dentro hacia afuera, pero durante el día tengo que procurar actuar bien de acuerdo a lo que he experimentado en la meditación, o sea, que mis palabras pues emitan la vibración de mi energía interior, que mis ojos sean capaces de verlo mejor. Puedo verlo todo, pero yo me enfoco en lo mejor de cada cosa, de cada situación, de cada persona. Puedo oír de todo, pero yo escucho lo mejor porque así cuido mis oídos, cuido mi vista, cuido mi corazón, cuido mi estado anímico y me mantengo limpia para seguir dando y ofreciendo lo mejor. Si por un lado me lleno y por el otro lado durante el día me entran otra vez las energías de fuera y yo entro en conversaciones, en escuchas y en miradas que no están mirando ni escuchando ni hablando lo mejor, pues todo eso vuelve a entrar dentro, vuelvo a funcionar de fuera a dentro y cuando me siento a meditar todo eso precipita y se me queda aquí y estoy pensando en eso y no me concentro.

Entonces tengo que procurar durante el día seguir estando dentro. Hago mi trabajo, hago, cumplo con mis responsabilidades, hago las tareas, pero intento cada día un poco más desde dentro poner fuera. Desde dentro poner fuera y así el me gusta o no me gusta existe ya en mi diccionario, porque ya no es que me gusta o no me gusta, porque yo hago las cosas desde dentro y como dentro estoy conectada con mis virtudes, estoy nutrida, hago lo que tenga que hacer y no tomo la felicidad de fuera porque ya la llevo dentro.

Entonces, el arte reside en paradas de silencio en las que yo diga, "Ahora estoy dentro y desde dentro voy afuera. Me voy a la reunión, me voy a hacer la meditación, me voy a hablar con esta persona, me voy a afrontar esta situación, me voy a hacer la comida, me voy a escribir este libro." Todo lo tengo que hacer. Vivo en el mundo físico, pero actúo como ser espiritual, energía viviente que da vida este cuerpo y que funciona desde dentro hacia fuera, poniendo mi mejor versión en todo lo que hago, sobre todo por mí, por estar protegida, por tener esa aura de virtudes, que es lo que es el ser espiritual y después por compartir con los demás intentar paliar la vibración negativa del mundo aportando el granito de arena de mi luz espiritual. Y si hay muchas velitas de seres en el mundo en diferentes rincones del planeta, viviendo desde dentro hacia fuera, podemos crear un rosario de luces, cada una emitiendo su frecuencia de virtud que desee. Y todo eso está ayudando al planeta como el máximo servicio que hoy en día podemos hacer, elevar nuestra conciencia. O subimos nuestra conciencia viviendo desde esa posición interna del núcleo original del alma o nuestra conciencia baja arrastrada por la baja conciencia del mundo. Tenemos estas dos opciones. O estamos dentro conectados arriba o el mundo, el oleaje, las situaciones se nos apoderan y esa es nuestra decisión.

Así que sabemos el mecanismo, tenemos que hacer esta gimnasia. Tenemos que ir al gimnasio interior, no solamente una vez al día, sino más veces y luego funcionar sin desconectar de ahí. Es superimportante. Y vuelvo a decir el ejemplo este que comenté una vez, pero que me viene muy bien ahora de un compañero nuestro de Brama Kumaris en el en el cuando hubo el atentado de las Torres Gemelas. Estaba en la segunda torre, la primera ya había caído en el piso 64. Y hubo por megafonía que dijeron, "No os mováis de vuestros despachos, no os mováis de vuestros asientos." Pero él, en lugar de escuchar la voz exterior, tuvo una llamada interior, un toque interior que le dijo en un momento dado, "Bájate." Entonces él hizo caso a la voz interior. Había 27 personas a su alrededor y les dijo, "Yo voy a bajar. Quien quiera seguirme que me siga. Yo no sé lo que va a pasar, pero yo siento que tengo que bajar." Y 27 personas le siguieron. Pasaron por lugares llenos de agua, de cables, de oscuridad, pero al final consiguieron salir y justo salieron y la torre gemela colapsó, cayó. Es decir, que cuando uno está conectado dentro, aparte de la voz del alma que le habla en el silencio, la voz del supremo también da toques en silencio. Y cuando tu intención es pura, cuando estás en esa conciencia espiritual del alma, es muy probable que recibas toques intuitivos de la verdad. Así que imaginaros, una persona conectada puede salvar a muchos y muchas personas desconectadas pueden hundir a muchos. ¿Qué quiero hacer yo? Pues esta es nuestra función. Sí.

Pues vamos ahora a ir dentro, dentro de nosotros y dentro del chat en el punto a meditar. Om shan.

Muy bien, pues voy a ir relajando todo mi cuerpo. Desde los pies hasta la cabeza voy soltando tensiones. La energía densa, cansada del día va deslizándose desde mi cabeza hasta los pies y siendo acogida por la tierra. Inhala, exhala y ve soltando tensiones desde la cabeza a los pies. El mundo de afuera está lleno de tensión, de preocupación, miedo y dolor. Así que con la intención de aportar algo mejor, algo que marque una diferencia. Vas a ir interiorizándote, desconectando de todo lo que hay fuera, de los sonidos, de las personas, [música] de las escenas y a medida que vas entrando dentro de tu cueva interior. Suelta tu historia, suelta tus problemas, tus creencias, tus costumbres, tus formas. Suelta máscaras, corazas. Suéltalo todo y vete al núcleo interior de tu alma. Detrás de tus ojos la chispa divina, la luz inmortal. El ser vibrante espiritual habita, conecta. Nota tu luz interna. La luz original inmaculada, divina, resplandeciente, inocente, no tocada por nada. Ahí te quedas y te das cuenta de quién eres. Un ser espiritual que habita en un cuerpo que es tu templo sagrado, al que tienes que cuidar, atender, pero tú eres la luz pura. Inmaculada, radiante, estrella de luz pura, que estás hecha de paz, de amor espiritual, de verdad, de felicidad. Sabiduría, poder espiritual, la luz viva, energía consciente. Tócala, siéntela. Vibra alto como lo hace el sol, como lo hacen las estrellas en el cielo nocturno. Brilla con tu propia luz ahora. Y deja que esa luz se reparta por cada célula de tu cuerpo y lo vaya curando, ordenando, abrazando. Y deja ahora que tu mirada luminosa, tan sutil conecte hacia arriba con la estrella más pura que no tiene máscaras. Que no tiene historia, que no tiene costumbres ni sistemas, que es eternamente pura, eternamente original, eternamente consciente de quién es. Y te vinculas en un lazo de amor puro que te va llenando de paz verdadera, de pureza completa, de dicho amor espiritual y una felicidad que no es de este mundo. Acumula estas gotas que brillan con diferentes frecuencias. Y recarga tu ser interior y nota tu brillo creciendo, tu luz interna expandiéndose y la plenitud de este momento. Silencio, conexión profunda. Respira su luz espiritual y recarga al alma completamente. Escucha el silencio de este bello momento. El silencio de la plenitud y nota la estrella que eres. Y ahora te invito a que esa luz la proyectes. Y con esa autoestima que ahora tienes, te amas, te aceptas. Te abrazas y te proteges y te vas sanando desde dentro hacia afuera con la luz más pura de la fuente. Y desde dentro hacia afuera, en este estado de autorrespeto, cómo te relacionas con los demás. Tus ojos miran lo bueno y comprenden lo menos bueno. Ambiente de respeto en el que dejas ser a los demás y no te comparas porque sientes tu valor auténtico. Armonía nace en este ambiente. Silencio, plenitud, conexión y desde dentro hacia afuera cómo te relacionas con el mundo. Hay cosas que no compartes, pero tienes sentido la ira o la irritación. Desde dentro irradias amor, una profunda paz hacia aquellos que no comprenden, hacia aquellos que están en conflicto y no se entienden. Desde dentro hacia afuera y radia la paz de Dios con amor, con todo tu corazón en todas las direcciones. Alguna conciencia despertará. Algún corazón alcanzará de dentro afuera, desde lo más puro de tu corazón. Solo lo bueno puede suceder y desde dentro hacia afuera, desde esa conciencia espiritual, cómo te relacionas con la fuente divina. Con la fuente del amor te relacionas resonando, sintiendo que estás hecho de la misma luz interior. Y que solo recordando esa luz suprema, acude a tu encuentro en un segundo. Así que todo es fácil en tu mundo cuando funcionas desde dentro hacia afuera. Profundo silencio. Conexión interna del alma con el alma suprema. Y sientes la satisfacción de ser cooperativa, cooperativo, un ayudante en la tarea de irradiar tu luz. A este mundo oscuro que tanto te necesita, que tanto nos necesita y sigue ahí conectado con la fuente más pura. Desde dentro hacia afuera y expande, amplia y radia tu luz pura y hazte fuerte por dentro. Te das cuenta de la magia de tus pensamientos puros, luminosos del ser original que eres. Te das cuenta de la magia del silencio y de estar en tu santuario espiritual interno. Y en ese estado recargado, imagínate funcionando en el día a día, libre de influencias, libre de cargas, como una estrella que influye positivamente y no se contamina. Esta es la meta. Hacia ahí caminamos conectados con la fuente. Respira hondo, profundo, consciente y veas sentando esta experiencia, que la puedas reproducir en los momentos de necesidad y poquito a poco, cuando lo sientas, vas retornando. Al lugar en el que estás, tomando contacto con la sala, con el ambiente, abriendo tus ojos. Om. Om shan.

Pues sí, vivir desde dentro hacia afuera, vivir conectados, llevar la energía. Se nos nota, se nos nota en la mirada, se nos nota en la forma de hacer las cosas, se nos nota en que decidimos nuestras respuestas y se nos nota en que contribuimos a paliar la negatividad del mundo. Y esta es la función espiritual más importante. Meditar no es solo pasarlo bien ese ratito o incluso un rato más largo, sino vivir desde dentro hacia afuera, tener una vida yogi, una vida meditativa, que no es estar en una cueva, es estar en el mundo como si estuvieras dentro de la cueva, relacionándote, haciendo todo, pero coloreado por la energía espiritual. Y eso es lo que va a cambiar el mundo y eso es lo que va a marcar la diferencia. Pero tenemos que estar siempre resonando lo más que podamos conectados con la fuente suprema.

Muy bien, pues que tengáis un resto de día muy pacífico, muy desde dentro hacia afuera y si no nos sale todo el rato, no pasa nada, ahí estamos, ¿no? Lo importante es caminar hacia ahí. Om Shanti, muchas gracias. Hasta pronto.