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¿Tu hijo no avanza como debería en su desarrollo? No habla, no responde a su nombre, no te mira a la cara, no se relaciona con los demás, no hace lo que debe para la edad que tiene en general.
Si aprecias que tu hijo tiene rasgos sospechosos de autismo o ya te han diagnosticado que tiene autismo, quiero poner un poco de luz en tu camino para que sepas qué es lo que tienes que hacer. Soy Manuel Antonio Fernández, neuropediatra especializado en problemas de aprendizaje, conducta y desarrollo. Ayudo a padres de niños con problemas como el retraso madurativo, el autismo, síndrome de Asperger a identificarlos y a dar con el tratamiento y la terapia más adecuada en cada caso, con el objetivo de normalizar lo máximo posible su situación y lo antes que se pueda.
En este vídeo te voy a explicar qué es el autismo, en qué aspectos debe fijarte para reconocerlo o además descartarlo y qué camino seguir para ayudar a tu hijo a potenciar al máximo su desarrollo.
El autismo es un trastorno en el que se produce una serie de alteraciones del desarrollo cerebral que provocan problemas para el correcto funcionamiento de las vías de comunicación entre diferentes áreas del cerebro. De esta forma, las personas autistas se encuentran con problemas importantes para integrar la información que reciben y además no pueden gestionarla adecuadamente. Las cifras de autismo son más altas de las que nos podemos imaginar, pueden alcanzar a 1 de cada 200 niños. En el autismo tenemos todas las características, a todos los espectros, como pueden ser el síndrome de Asperger, el autismo clásico o cualquier otro de los rangos que nos podamos encontrar.
La mayoría de las causas del autismo son genéticas. El problema es que no contamos en la actualidad con suficientes medios como para realizar estudios genéticos a todos los niños con autismo. También nos encontramos con otro problema: hay muchos niños diagnosticados autismo que realmente presentan otros trastornos. Eso hace que cuando les hacemos estudios genéticos a estos tipos de chicos, nos encontremos con resultados que a veces nos resultan desilusionantes.
Antes de entrar a definir los síntomas del autismo y los TEA, quiero aclarar una situación que cada vez me preocupa más. En los últimos años estoy viendo en mi consulta cómo cada vez se tiende más a hacer diagnóstico de autismo a niños con problemas de desarrollo de cualquier tipo que no se saben identificar, y esto no se debe hacer. Es verdad que cuanto más pequeños son los niños, más fácil es confundirlos con otros problemas, y es fundamental que se llamen las cosas por su nombre, porque si no, nos podemos llevar a grandes confusiones.
Para hacer un diagnóstico de TDAH deben darse tres síntomas principales: un trastorno comunicativo, un trastorno en las relaciones sociales y unos patrones de conductas repetitivos o inflexibles claramente anormales.
Cuando hablamos de trastorno comunicativo, no queremos decir o no nos referimos a que un niño pueda o no pueda hablar, porque si habláramos de eso, cualquier niño con trastorno del lenguaje sería catalogado como de riesgo autista. Nos referimos a que un niño no sea capaz de comunicar o de transmitir información al exterior o del exterior. Esto tiene que quedar claro para que no confundamos los términos.
Cuando hablamos de problemas o trastornos en las relaciones sociales, no nos referimos a que un niño sea especialmente selectivo o que no quiera relacionarse con todo el mundo o que se relacione mejor con sus padres que con desconocidos, sino que realmente obtenga un trastorno para empatizar, para conectar y transmitir empatía y sentimientos con otras personas.
Y cuando hablamos de patrones de conductas repetitivos o inflexibles, no hablamos de estereotipias o conductas un poquito maniáticas, sino de situaciones claramente patológicas, en las que, por ejemplo, a un niño le gusta ordenar cosas y si les quita o les rompe ese orden, tiene una auténtica rabieta absolutamente desproporcionada por esa situación.
En relación al diagnóstico, te voy a ser muy sincero. Hay muchos tests, muchas pruebas para la evaluación de niños con sospecha de autismo. Está muy bien realizar esos tests a los niños cuando ya sabemos que tienen TEA para poder, sobre todo, valorar el nivel y otros aspectos, pero más que por el hecho de tener un diagnóstico, el diagnóstico de autismo es 100% clínico. Esto significa que se basa exclusivamente en la observación y en la experiencia del profesional. Si nos basamos exclusivamente en los tests y las pruebas, podemos correr el riesgo de llegar a conclusiones claramente equivocadas, y lo vemos cada día en la consulta.
Hay una frase que le digo a los padres de los niños que me traen la valoración por sospecha de autismo en la consulta y que les llama mucho la atención: "Hacer pruebas para evaluar el autismo puede ser muy complicado, pero saber si un niño no es autista es increíblemente fácil y puede detenerse perfectamente claro en menos de 15 minutos en la consulta".
Cuando nos planteamos el tratamiento de un niño con autismo, debemos plantearnos como objetivo normalizar al máximo su neurodesarrollo. Para ello, debemos definir los diferentes objetivos. El primero de ellos es mejorar al máximo el autocontrol. A veces, es mucho mayor el problema que provoca la falta de atención, la hiperactividad o la impulsividad que los propios síntomas del autismo. De modo que, si es necesario, deberíamos tratar de controlar estos síntomas con el tratamiento necesario, ya sea farmacológico, terapéutico, exactamente igual que si se tratase de un TDAH.
En otros casos, debemos recurrir a otras opciones como medicaciones llamadas Risperdal o Abilify, pero cuanto menos, mejor, porque al fin y al cabo son neurolépticos que también pueden asociar efectos secundarios sobre el neurodesarrollo.
Después, tenemos que mejorar la ansiedad, la alimentación, el sueño, y para ello contamos con ayudas naturales como los suplementos de omega-3, de triptófano o de melatonina, que bien usados pueden facilitar mucho el día a día de la familia.
Para terminar, la terapia de estimulación cognitiva y relaciones sociales es el tercer pilar del tratamiento. Algunos programas específicos como el método ABA dan muy buenos resultados en los casos de autismo.
Si tienes un hijo con problemas de maduración o desarrollo o sospecha que tenga autismo, descárgate ahora mismo mi guía gratuita para padres: "Mi hijo tiene problemas de maduración o desarrollo, ¿qué hago para solucionarlo?". Encontrarás en ella instrucciones claras de los pasos a seguir para identificar la causa más probable, gracias a una serie de cuestionarios adaptados personalmente por mí, para que no pierdas el tiempo y vayas a tiro hecho a buscar la solución.
Si ya tienes claro que tu hijo tiene autismo o quieres una segunda opinión al respecto, ponte en contacto ahora mismo con nosotros para que analicemos tu caso y nos pongamos manos a la obra. Llama al 682 651 047 o escríbenos al mail recepcionista@elneuropediatra.es.