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Durante la Semana Santa recordamos los últimos días de la vida de Jesucristo. Es una semana llena de cultura, tradición y símbolos religiosos católicos. En prácticamente todos los pueblos y aldeas, se celebrarán procesiones durante estos días, debido a la importancia que la Iglesia Católica ha tenido en la Historia de España. Los días festivos durante la Semana Santa son el Domingo de Ramos, el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Domingo de Pascua.
En el Domingo de Ramos conmemoramos la entrada de Jesús en Jerusalén. Al mediodía la gente va a la iglesia con ramas de olivo y palmera para que sean bendecidas por el sacerdote. En el Jueves Santo conmemoramos la Última Cena, durante la cual Jesús se despidió de sus discípulos. En el Viernes Santo conmemoramos el Vía Crucis y la crucifixión (esta es, la última etapa del camino que recorrió Jesús y su muerte en una cruz).
El sábado conmemoramos que Jesús ha muerto y esperamos su resurrección. El Domingo de Pascua es el día en que, según la Biblia, Jesús resucitó de entre los muertos y ascendió al Cielo. En algunas regiones el Lunes de Pascua también es festivo, un día en el que se celebra el fin de la Semana Santa.
Cada procesión recuerda un momento de la Biblia. Esta procesión tiene un ambiente alegre porque simboliza, como ya hemos dicho, la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén montado en un burro. En otros días las procesiones tienen un ambiente serio, porque representan el dolor que Jesús soportó antes de morir. Sin embargo, la procesión del Domingo de Pascua vuelve a tener un ambiente alegre.
Los creyentes se reúnen en asociaciones llamadas "hermandades" o "cofradías" dedicadas a Jesús o a su madre, la Virgen María. Por ejemplo, la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad. Las hermandades sacan un paso de una iglesia y lo llevan por las calles. Los pasos son estructuras con adornos, flores y una escultura de Jesús o de Nuestra Señora. Al frente de la procesión hay una cruz, llamada "cruz de guía".
Las personas que caminan junto al paso se llaman "nazarenos" o "penitentes". Están vestidos con túnicas que tienen diferentes colores según la hermandad a la que pertenecen. Muchas hermandades llevan un "capirote" (adorno cónico para la cabeza) y un capuchón para cubrir la cara, porque en la antigüedad esto lo llevaban los condenados por motivos religiosos. En una procesión también puede haber soldados romanos que conducen a Jesús hacia la cruz.
Los pasos pueden ir seguidos por una banda de música. Los "costaleros" llevan el paso sobre sus hombros. Como son muy pesados, necesitan caminar muy despacio y de forma muy coordinada. Pueden caminar fuera o dentro del paso. El "capataz" da instrucciones a los "costaleros", hablándoles en voz alta y animándolos. Para el "capataz", dirigir el paso es una responsabilidad y, sobre todo, un honor.
"... descansamos un poco y luego hacemos algo bonito por allí, ¿vale?" "¡Vamos, señores, podéis con esto y con mucho más!" Los "costaleros" tienen que descansar frecuentemente. Ahora dejan de caminar. Es duro, pero para ellos es un privilegio. Lo hacen con mucho entusiasmo y fe, porque ofrecen su esfuerzo al Cristo o a la Virgen María a la que tienen devoción. Después de unos minutos, vuelven a levantar el paso y continúan caminando.
Durante sus frecuentes paradas, alguien puede cantar una "saeta" con mucha emoción, una canción de estilo flamenco dedicada a Jesús o a María, "...se va a ir la sangre de aquí, porque Él es mi Redentor..." ...ay, ay, ay... ...se va a ir la sangre de aquí".
Cada año la Semana Santa cae en una fecha diferente. El Domingo de Pascua es el primer domingo después de la primera luna llena después del equinoccio de marzo. Esto ocurre en marzo o en abril. El período de 40 días antes del Jueves Santo se llama "Cuaresma". Existe la tradición de no comer carne los viernes durante la Cuaresma, aunque esta tradición se observa cada vez menos. Un postre típico durante la Semana Santa son las "torrijas".
Durante esta semana las escuelas cierran. Por lo tanto, para muchas personas es el momento de tener unas cortas vacaciones de primavera y descansar, o viajar, si pueden. Miles de personas vienen a ver las procesiones. Los no creyentes observan esta tradición con respeto. Los creyentes sienten fe, emoción y muchos sentimientos al ver pasar la procesión. Las procesiones más espectaculares y concurridas se celebran en el centro de España, en las ciudades de Andalucía y, sobre todo, en Sevilla. (Traducción al inglés de Amalia Fernández Monterde)