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El golpe de estado del 24 de marzo de 1976 en Argentina se dio en un contexto de dictaduras en América Latina que no fueron casos aislados, sino que fueron previamente preparados por Estados Unidos. Estados Unidos llevó a cabo la Operación Cóndor, una organización clandestina internacional donde se entrenó a militares de diferentes ejércitos pertenecientes a países de América Latina.
Estos ejércitos llevaron a cabo un golpe de estado en sus respectivos países y aplicaron las técnicas aprendidas, como la persecución y la desaparición de personas. Los militares argentinos, a su vez, se formaron en Francia, donde incorporaron técnicas de tortura y ejecución, las cuales fueron utilizadas por los franceses en la guerra de Argelia.
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Esta dictadura es considerada la más sangrienta de la historia argentina. Se caracterizó por el terrorismo de estado, la constante violación de los derechos humanos, la desaparición y muerte de miles de personas, el robo sistemático de recién nacidos y otros crímenes de lesa humanidad.
Las medidas del gobierno militar durante la dictadura fueron la suspensión de políticas gremiales. Las fuerzas armadas aplicaron un modelo político que no permitió las organizaciones y reclamos sociales y desmanteló las estructuras gremiales. Por lo tanto, entre las primeras medidas de gobierno se encontrará la suspensión de las actividades políticas y gremiales de todo orden. Por ejemplo, se intervino a la CGT y la CGE y se previó en forma absoluta la actividad de los partidos de izquierdas.
Otra de las medidas fue la represión cultural, donde se queman los libros y se persigue a los profesionales de relevancia social: periodistas, abogados, músicos, escritores y actores. El sistema educativo fue reformado para prevenir futuros subversivos, retrasando el aprendizaje y prohibiendo la enseñanza de ciertas teorías a los universitarios. Demasiado grandes para reformarse, que los reprimía y exterminaba.
Otra de las medidas fue la desaparición de personas y la creación de centros clandestinos. La primera medida llevaba a sus familias y amigos a una situación de incertidumbre y temor por lo que sus propias acciones pudieran causar al detenido desaparecido en caso de que éste estuviese desaparecido. Es decir, había temor a que la denuncia, la búsqueda y la movilización por los seres queridos causaran daño a la desaparición.
Durante la dictadura militar, los detenidos desaparecidos eran llevados a centros clandestinos de detención, donde los torturaban y a veces asesinaban. Hubo al menos 340 centros en todo el país. Fueron instalaciones secretas empleadas por las fuerzas armadas, que no los clasificaban en dos tipos: por un lado, se encontraban los lugares de reunión de detenidos y estaban preparados para los actos de tortura y asesinato a grandes cantidades de detenidos; por otro lado, se encontraban los lugares transitorios, que tenían una infraestructura precaria y estaban destinados a funcionar como primer lugar de alojamiento. Olavarría no quedó exenta de estos sucesos. En esta ciudad funcionó un centro clandestino, casa perteneciente a la familia Peruana.
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