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Paz y padrinos, les pido si nos ponemos de pie para comenzar con una pequeña oración. Para comentar esta noche, nos ponemos en la presencia de Dios.
En nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.
Señor, te damos las gracias porque nos has permitido estar aquí un día más. En tus manos ponemos este aprendizaje que hoy van a adquirir estos papás y padrinos. Que sea el necesario para que sean las guías y para que sean el camino para esos pequeños que están preparando para que puedan recibir sus sacramentos. Todo esto te lo ponemos en tus benditas manos para que seas tú el que día a día los vaya acompañando.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. En nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.
Y pues ahorita le cedo el micrófono a Aurora, que ustedes ya la conocen. Entonces, ella va a ser la que nos va a dar la primera parte de la plática. Y la segunda parte de la plática nos la va a dar Rosi, que es una catequista. Ahorita ya, ya se presenta un poquito más con muchísimos años de trayectoria, gran catequista. Entonces, las dejo en sus manos.
Bueno, buenas noches. Pues ya me conocen. Como les prometí, me cambié de lado porque siempre estoy de ese lado, ahora de este lado. Y bueno, y pues pidiéndole a nuestro Señor, nos ilumine el Espíritu Santo a mí para decir lo que ustedes este les haga crecer y a ustedes que llegue a sus mentes y a sus corazones y les pueda dar herramientas para ser mejores personas.
Y hoy tenemos un tema nuevo. Pero antes del tema nuevo, me encantaría si alguien me puede decir de qué trató el primer tema. Este es nuestro tema tres. ¿Alguien se recuerda que nos quiera decir? ¿Se anima a tomar el micrófono y rápidamente? Es para hacer un repaso. Les voy a explicar por qué, porque esto tiene una secuencia. Entonces, son como capitas que vamos, como si estuviéramos construyendo un pastel, sí. Entonces, vamos contando porque el objetivo es que cuando terminan estas pláticas, se vayan con un sustancioso pastel de ideas y de herramientas que les ayude realmente a que este compromiso que estén tomando, que les están alimentando en toda la cuestión de la fe, también tengan herramientas humanas, sí, de nuestra cotidianidad.
Hoy vamos a hablar de este tema de lo complejo que es nuestro día a día. Entonces, alguien que se anime, una pista. Y si quieren, yo le continúo. A ver, por acá. Voy a llevar el micrófono. Muchas gracias. La primera sesión, ¿se acuerdan que el maestro, sin profesor, Li, si no me equivoco, nos habló de cuál era la importancia de ser papás y padrinos? Y y bueno, no, la verdad, a mí me encantó la plática. Y y hablamos de la diferencia, bueno, por qué estas dimensiones de la persona y porque es importante atender. ¿Quieres un resumen? ¿Sí? ¿Una idea?
Bueno, buenas noches. Bueno, desde que venimos a la primera plática, pues la importancia de ser este, porque queremos que nuestros hijos reciban el Sacramento. ¿Qué significa ser padrino? La oración como el hombre, este, siempre tiene que creer en algo. Y es por eso que quienes traemos a pedir este Sacramento, pues tenemos que tener esa conciencia y no nada más por el mero hecho de decir que tiene un Sacramento. Después de ahí, este, la segunda plática, pues vimos lo de María, los nueve meses de la espera. Nos hablaste del lenguaje del amor, que viéramos cómo se expresa nuestra pareja, cómo es la forma en que nosotros, este, también recibimos amor. Y este, y es todo. Gracias.
Bueno, ya ahí radica la tarea. Lo primero es que sean conscientes que todos los seres humanos que han vivido, viven y vivirán, estamos constituidos por la misma naturaleza. Y esta naturaleza implica dimensiones. ¿Se acuerdan que hablamos de la dimensión del cuerpo, de la dimensión de la mente, de las emociones y de la dimensión espiritual? Ustedes aquí están presentes atendiendo esa parte del ser humano que, aunque a veces el mundo nos diga que no existe, existe. Y es como nos decían que, pues, todos necesitamos creer en algo, aunque no lo veamos, lo toquemos, necesitamos creer en algo. Esa es la dimensión espiritual. Todos los seres humanos, sin excepción, la tienen. Que la atiendan o no, pues ese ya es otra cuestión de cómo la atiendan. Es es también el tema. Y por eso hablamos de la religión. Y concluimos en ese tema uno, que la religión católica, a la cual pertenecemos, porque por eso estamos en este en este templo, en este lugar, en este momento, nos da un camino para poder hacer crecer y fructificar esta dimensión espiritual. Sí. Bueno, fue el tema uno.
Luego, el tema dos, hablamos de la comunicación familiar, algo esencial. Y comunicación, hablábamos en un amplio sentido. De hecho, si ven la oración que dice aquí en el Sagrario, es que la oración es el mejor regalo de amor que le puedes dar a todo el que amas, porque la oración es la comunicación en esencia. Es decir, es la comunicación con nuestro creador, nuestro padre. Y bueno, es la más importante de todas, ¿no? Y hablamos precisamente porque quien me dice Dios es que esencialmente Dios es amor. Amor, así, fuerte, convencidos. Dios es amor. Pero hay que hacer la aclaración que es amor. Amor es buscar el bien del otro en cuanto al otro. Es decir, aquellos actos que muestran amor de lo que es bueno para el otro, no lo que a mí me conviene o me acomoda o me apetece, es lo que es bueno para el otro, sí. Bueno, eso es ese es Dios esencialmente. Él busca nuestro bien en cuanto a lo que es bueno para nosotros, sí. No lo que más nos gustaría, no lo que nos apetece, no lo que nos conviene, sino lo que corresponde como el mejor bien a nosotros. Por eso a veces sentimos que no nos escucha, pero si no se escucha, simplemente es como los niños chiquitos que quieren comer un dulce antes de comer, y pues sabemos que no les conviene porque entonces no van a comer la comida. Así, así de simple. Y si es el amor de, el amor de Dios, entonces hablamos de los lenguajes. ¿Alguien que me quiera acuerde que se que les dejé una tarea? ¿Quién se acuerda cuál era la tarea? Investigar cuál era nuestro lenguaje del amor y de nuestro esposo. Luzma, muchísimas gracias. Sí. A ver, rápido, nada más. No, aquí no hay respuestas correctas o incorrectas. Vamos a hacer un un pequeño repaso para no ir por todos y y volver a repetir la sesión. Vamos a platicar. A ver, yo quiero que levanten la mano. Fíjese, primero vamos a hacer el trabajo con nosotros mismos. Si no lo hicieron, o sea, a conciencia, simplemente a partir de lo que escucharon, dónde se identifican más ustedes. Recuerden que no, esto no es que tal vez seamos solamente de un lenguaje, tal vez tengamos combinación, pero siempre uno domina, sí. Entonces, primero vamos a hacer la reflexión. Y me encantaría que me ayuden a identificar. Levanten la mano, ¿se identificó a sí mismo con el lenguaje de palabras de afirmación? Nadie. Nadie es. Ah, bien, uno nada más. Uy, esto hay que registrarlo porque es interesantísimo. De todos nosotros, solamente uno identifica su lenguaje de amor, el propio. Empezamos con el propio, como es que es importantísimo, porque entonces, pues tal vez mi esposa, mi esposo, resulta que tiene un lenguaje diferente a mí, y yo uso el mío para expresar amor. Y esa es la gran tarea. Y por eso estoy tomando el tiempo de de repasarlo, sí, porque no es que yo les venga a dar cátedra de nada. De hecho, esta teoría es del doctor Chapman. Si buscan sus libros, son excelentes. Hay muchísimo. Y este hombre tiene más de 50 años estudiando esto, sí. O sea, yo realmente soy como un canal para que llegue a ustedes. Entonces, nada más tenemos a una persona en afirmación, lenguaje del amor. Bueno, pues para hacerlo, ¿quién identificó que su esposa o esposo, la persona con la que tiene mayor convivencia, porque puede ser que pues viva con mi mamá o con mi papá o ahorita viva nada más con un hijo, es su lenguaje es de afirmación? O sea, estamos hablando del otro, de la persona con la que más conviven. ¿Alguien? O sea, el para no repetir, ¿alguien que sepa que su esposo o esposa o persona con la que más convive tiene su lenguaje de amor es de afirmación? Bueno, pues sí, obvio, uno. Entonces, número dos, tiempo de calidad. ¿Quién su lenguaje de amor es tiempo de calidad? Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. Bien. Sí, ¿quién su persona, esposo, esposa o persona con la que más convive identificó que su lenguaje de amor, tiempo de calidad? No, uno. Bueno, más o menos, pero también puede ser que no esté aquí presente. Uno, dos, tres. Okay. Bueno, tercer, este es muy común entre las amas de casa, el tiempo de calidad, porque a nadie le cae mal que le ayuden con la casa, pero bueno, hay que según. Tercero, regalos. Lenguaje del amor, regalo. ¿Quién le encanta y se siente querido con regalos? Recuerden que no necesariamente son cosas costosas, y simplemente tener esos detalles, no. Regalos. También. Uy, entonces nadie. La otra persona, regalos. Bien, uno, dos, tres, cuatro, cinco. Estoy sospechando que no hicieron la tarea, pero bueno, se les queda para la próxima. Lenguaje número cuatro, actos de servicio. Actos de servicio. Uy, somos más, muchos más. Sí. Yo, la, la verdad, estoy yo entre actos de servicio y y este y regalos. Son como mis dos este que yo en el que yo doy. Sí. Ahora, el último, contacto físico. Ah, ya. Sí, no les dé pena. Ah, okay. Gracias. Eh, no me escuchan. Ya me escuchan. Así, así. Sí, así mejor. Sí. Okay. Entonces, este, contacto físico. Sí, más. Okay. ¿Quién o sea, es quien la persona que necesita de abrazos, de de cercanía, de besos, de incluso te tomen de la mano? Es, hay personas que esa es su forma de demostrar cariño. Ojo, esto, aunque puede ser muy diferente en los niños, pero a los niños, sobre todo a los bebés, hay que tocarlos mucho porque como todavía no pueden expresar, es muy importante que sientan este contacto físico para desarrollar, sobre todo su sus redes neuronales, sí. Bueno, ¿alguien que identifica que su esposo, esposa, este es de contacto físico? Okay. Bueno, muchas gracias.
Entonces, hoy empezamos ya con este preámbulo que no lo ha hecho, los invito a que lo hagan. Si no les queda claro, es muy fácil. Ustedes teclean Chapman, así, C H A P M A N N, Gary Chapman, y hay cualquier cantidad de información. Él comparte sus libros, no cuestan. Y si, bueno, si los quieren comprar, también no son, no son caros, ¿no? Y si por alguna razón no los consiguen, localícenme y yo con mucho gusto les hago llegar esta información, sí. Pero es importante que hagan este ejercicio para realmente avanzar.
Entonces, nuestro tema de hoy es la convivencia familiar. Entonces, pues dicho sea, la convivencia familiar es lo más complejo. Tan complejo que ni siquiera hay una ciencia que como tal la estudie de la complejidad que tiene, sí. Entonces, tenemos un momentito. Hoy el tema que van a ver después de esta plática, los mandamientos. Entonces, fíjense qué qué relevancia tiene que precisamente los mandamientos de la ley de Dios, el gran objetivo que tienen, es precisamente que nuestra convivencia sea armónica, sí, sea amorosa. Nos dan reglas muy concretas que si cumplimos, podemos convivir en paz. La humanidad, pues yo creo que no lo hemos mucho, no hemos lo hemos hecho muy bien porque pues seguimos con muchos problemas. Pero al final, quiero hacer este enlace de ver la relevancia que tiene este tema.
Okay, entonces los expertos en este caso, en este tema en concreto, yo me estoy basando en Enrique Rojas. Enrique Rojas, ¿es psiquiatra? No sé, ¿alguien lo conoce? ¿Ha escuchado hablar de él? Enrique Rojas. A Mariana, Mariana Rojas Estapé, un libro que está muy de moda que se llama "Qué busques a tu persona vitamina". ¿No lo han escuchado? Bueno, también se los va a recomendar. Pero bueno, Enrique Rojas es un psiquiatra que da conferencias por todo el mundo, tiene muchos años de en consultorio, y él así lo afirma. Dice que es lo más complejo que hay la convivencia. Y entre más cotidiana, más complejo es. Es decir, la mis relaciones con estas personas, piensen ustedes en las personas que ven todos los días, todos los días. [Música] Obviamente en casa, pero también en el trabajo o por cualquier otra razón, sí, en que todos los días. Ahora, piensen cuáles son los conflictos más difíciles que han vivido o que han tenido. Y piensen si están dentro de esas personas con las que se relacionan, sí. ¿Les hace sentido? Porque es lo más difícil, sí, es lo más complejo mantener este relaciones sanas con las personas que ven. O por qué, porque nos conocemos tal como somos, nuestros días buenos, nuestros días malos, nuestros días tristes, nuestros días alegres, nuestros días que, pues, yo a veces le digo a mi esposo, es que hoy no es un buen día para mí, la verdad es que si te vas, si te, no vienes a comer hoy, está bien, sí, porque no soy la mejor persona del mundo el día de hoy. Y es válido, ¿no? Pero lo que es más importante es saberlo identificar, expresarlo y no dañar nuestras relaciones. No por un mal día, bueno, ya esto lo vamos a ver más adelante.
Entonces, fíjense, se define la convivencia como la capacidad de vivir con otros. Pero pues no es nada más vivir con otros, porque pues también los animales viven entre ellos y pues no tienen relaciones de convivencia como los seres humanos, sino también establecer relaciones, fíjense, positivas. [Música] De diálogo, entendimiento y respeto, sabiendo dos cosas importantísimas: compartir y aceptar al otro tal como es, no como yo quiero que sea, sino como es, sí. Si a mi hija se le ocurrió ponerse el copete verde perico, [Música] la acepto como es. Si mi esposo se pone esa loción que a mí me choca, pero a él le encanta, lo acepto tal como es, sí. Si a mi esposa siempre me está platicando de esa amiga que me cae gordísima, neta, pues la acepto porque es su amiga. Y esa es la parte del respeto, aceptar al otro tal como es. Y nos cuesta mucho trabajo porque tendemos a querer que los otros sean como yo quiero. ¿Se acuerdan de la definición de bien? La definición de amor, buscar el bien del otro en cuanto otro. Y a veces creemos que nosotros sabemos más del bien del otro que la misma persona. Un favor, es que hay personas que están tratando de salir, no pueden. Así que quien se estacionó en medio del estacionamiento, si pueden ir a mover su coche para que puedan salir estas personas, sí. Gracias.
Bueno, entonces, fíjense, ya vimos que es la convivencia y este, y pues bueno, ¿cuál será la convivencia más compleja de todas las convivencias? Esta se merece un premio a quien me la dio. No, no traigo el premio, pero se los prometo para la siguiente clase. La convivencia conyugal. ¿Cómo se llama? Mariana, se ganó un premio también. A quien frente, ya debo tres. Sí. Entonces, la convivencia conyugal. ¿Por qué será? ¿Qué se les ocurre? ¿Por qué será la más compleja de todas? Está muy fácil la respuesta. Porque se convive todos los días y de todo a todo, hasta la cama. Más convivencia que esa, más cercanía que esa, sí. Compartimos incluso nuestro cuerpo. O sea, la convivencia es estrechísima, sí. De ahí la importancia del amor conyugal. Y hoy vamos a ver por qué la convivencia conyugal es eje y, y no sin exagerar, es es eje de la paz del mundo, sí, porque son es en esa convivencia donde nace la familia. Y es en las familias donde se recibe y se educa, se acompaña hasta que termina la vida humana al ser humano. Cómo no va a ser importante, sí, esa dimensión tiene. Y no es casualidad que nuestro Señor decidió nacer en una familia, sí. No es casualidad, tiene profundidad.
Okay, bueno, y como para facilitar y no usar la tecnología que siempre me juega malas pasadas, vamos a hacer cinco ideas. Se acuerdan que el primer tema también fuimos por ideas, el segundo tema fueron cinco lenguajes. Esta vez, para que no nos perdamos en ideas, igual son cinco cuidados de la convivencia. ¿Cuáles son estas características esenciales de la convivencia?
Primera característica: Nadie puede dar lo que no tiene. Entonces, ¿con quién tenemos que empezar a trabajar? Con uno mismo. Entonces, primer trabajo, si yo quiero tener una mejor convivencia, tengo que trabajar conmigo mismo, sí. Y este, ver este arte de poderme ver a mí mismo y de saber en qué áreas tengo que mejorar. Muchas veces, dejar de hacer, digo, parecen son pequeñas cosas, porque esta convivencia se construye de pequeños detalles. Entonces, primer detalle, pues si yo veo que a mi esposa le molesta que con la cuchara haga ruido con mi café, pues yo no lo hago, ¿no? O sea, no es esencial en la vida hacer ruido con la cucharita del café. Y parece tonto, pero esas son las pequeñas cosas. O no sé si han escuchado fuertes pleitos entre esposo y esposa. Bueno, es que hay uno muy común, pero por la por los calcetines que se pierden. No sabemos qué pasa, pero se pierden. Y bueno, hay pleito, ¿no? Por algo cualquiera de las dos partes, porque no sabemos si si se pierden en las cubetas, en los tendederos, en las lavadoras, se los comen las lavadoras o se, pero el caso es que se pierden o se lo llevan los perros. El punto es que por cosas niñas, es decir, cosas muy sencillas, acabamos teniendo fuertes conflictos, sí. Okay.
Entonces, primero, tenemos que empezar. Tarea número uno: trabajar con uno mismo y poner los medios para yo ser una mejor persona. Yo los felicito porque todos los que están aquí, pues están haciendo esa tarea.
Segundo punto, que nos cuesta también mucho trabajo, es respetar al otro, fíjense, en sus ideas. No todos tenemos que pensar igual. Imagínense qué aburrido sería el mundo si todos pensáramos igual. Tengo que respetar sus ideas, sus actitudes, incluso su espacio, sí. Y aquí hablamos incluso del espacio este psicológico, es decir, que yo en mi hogar no me sienta atacado o menospreciado o disminuido porque pienso diferente. Y pueden ser desde cuestiones de política, sí. Bueno, yo puedo estar a favor de un grupo y en mi familia otros estar a favor, y eso no nos quita que nos amemos, porque podemos pensar diferente en muchísimos temas. Y tenemos que tener la apertura de respetar y no querer imponer que el otro piense como yo o tenga actitudes diferentes a las mías, ¿no? Sí. Y bueno, aquí no pongo ejemplos porque si no entramos en controversias, pero este es el punto. Necesito aprender a respetar.
Entonces, ya vamos dos puntos. Primero, conocimiento de mí mismo. Bien conmigo mismo. Si yo no estoy bien conmigo mismo, no voy a estar bien en ningún lado, ni con ninguna persona, ni a ninguna relación, sea trabajo, sea equipo de soccer, sea equipo de básquet, y menos en mi casa, porque ahí sí, pues son las veinticuatro horas del día y es donde tendemos a sacar nuestros malos humores. Somos como somos en nuestra casa, ¿no? Con los amigos, pues nos cuidamos, ¿no? Porque pues si no, ya no va a ser mi amigo, o si no, pues sí me va a poner, oye, con tus berrinches. Otro lugar, ¿no? O en el trabajo también, pero en casa tendemos a ser muy transparentes, lo cual es muy bueno, pero también tenemos que pensar que tenemos que hacer lo mejor de nosotros mismos para limar, pulir esas características que no son tan agradables para los otros, sí, que de eso se trata la convivencia. Si todos hacemos esfuerzo por ser agradable al otro, hacerle la vida agradable y fácil al otro, pues una maravilla, ¿no? Pero pues no siempre sucede.
Tercer punto: expectativas no equivocadas. Tendemos mucho a tener expectativas sobre el otro o sobre lo que va a suceder, equivocadas. Es decir, la buena convivencia es fruto del trabajo, o sea, del trabajo que hago el todos los días. A veces yo espero que eso sea mágico, ¿no? Ejemplo. [Música] Ya acabó la Navidad y el esposo espera que ya, como se acabó el domingo pasado, ¿no? Ya ahorita esté todo recogido de Navidad, todo guardado, todos los adornos. Y pues el proceso lleva tiempo. Yo, por ejemplo, ahorita en mi casa, todo está en cajas, llevo a la mitad. Lo último que quito es el nacimiento, que me encanta. O sea, lo prolongo lo más que puedo. Pero mi esposo se pone nervioso de ver cajas y le digo, pues es que no puedo hacer todo. No puedo trabajar, hacer comida, mudar a la niña, que una de nuestras hijas que se acaba de mudar, y tener ya la Navidad. Ya pasó tiempo ordinario, ¿no? No, no lo puedo hacer tan rápido. Entonces, son esas pequeñas, su expectativa es que al lunes siguiente de que acabó la Navidad, bueno, acabó el lunes, al martes ya ordinario, ya no hay Navidad, sí. Es un ejemplo. Tendemos a tener expectativas mutuas. Por eso es tan importante que ahorita vamos a ver otro punto, no poder dialogar, pero tenemos que plantearnos, es decir, yo espero que funcione bien, pero no por mágicamente, sino porque yo puse las herramientas para que suceda, ¿no? Si él me dice, oye, pues yo te ayudo a quitar el arbolito, entonces más probable que suceda esa expectativa. O al revés, ¿no? Vamos a hacer típico, ¿no? Que los coches sin gasolina. Entonces, ah, no, a mí algo que sí me molesta mucho es que me metan los tuppers al refri vacíos, sí. Entonces, esas son cuestiones que uno tiene que aprender a decir, bueno, es que mira, si tú metes el topper, yo pienso que tiene comida, o por ejemplo, yogurt o crema, y lo abro, ya está vacío. Y cuando yo abrí el refri, dije, ah, pues si hay créeme, hacia el yogur, no tengo que comprar. Sorpresa, los abro vacíos. Sí. Entonces, ese tipo de detalles que dirán, ay, Aurora, pero qué tantos ejemplos, pero de verdad que esos son lo que causan a veces problemas muy fuertes, ¿no? Claro, de otras cosas que estamos, traemos en la mente, ¿no? Pero a veces eso abre, hace un ambiente no propicio para poder solucionar nuestras nuestras diferencias.
Entonces, vamos tres. Es estar bien con uno mismo, dos, respetar las ideas y actitudes del otro, y tres, no tener expectativas equivocadas. Y el cuarto, que a mí me parece, ya vamos al cuarto, el más importante, que está muy relacionado con los lenguajes del amor, que es el diálogo. Fíjense, es importante hablar de lo que sucede. Cualquier acontecimiento, siempre en las tiempos de vacaciones o Navidad, pues surgen conflictos, sí, pues obvio, porque somos seres humanos. Pero es muy diferente sentarnos a dialogar. Ponerlo, dialogar siempre implica escuchar al otro de forma activa, sí. Escuchar al otro con el teléfono en la mano, no es escuchar de forma activa. Escuchar al otro así, haciendo otra cosa, doblando ropa, cocinando. Bueno, aquí ejemplo, o nota, puede ser que los dos estén cocinando, los dos estén haciendo algo y se estén escuchando, pero es muy importante verse, tener contacto visual. Es muy importante porque eso complementa lo que estoy diciendo y la forma en que lo estoy diciendo, sí. Ahora, en el diálogo, hay que evitar ser duros y ser agresivos y tener actitudes que ante temas que sean irreconciliables. ¿Algún ejemplo que nos ayude en esto? No, bueno, voy a decir el fútbol, a ver si no me equivoco, ¿no? Pero y más ahora que, pues, ay, bueno, vieron la final, estuvo buenísimo el el último partido del. Bueno, yo creo que si alguien tiene un problema de corazón, ahí se le hace, se le se le multiplicó porque estuvo realmente apasionante la el mundial, ¿no? Pero bueno, en el fútbol, que hay gente apasionadísima, esa puede ser que ya le vaya la América y el otro, espero no decir Chivas, ¿todavía existe? ¿Sí? ¿Verdad? Bueno, es que verdad, bueno, es que yo no soy mucho, pero bueno. Y puede ser, no es relevante, pero yo he visto y a mí me sorprende, jóvenes que hasta, o sea, toda su ropa tiene que ver con el con el América. Los colores. Y hay gente que es parte de su vida. Imagínense que el otro, mira, ya veo sonrisas, espero no me equivocarme. Yo, la verdad, no soy. Yo el único equipo que le voy es al que juegan mis hijos. Y si está de portero, sufro mucho. La verdad es que no soy, no soy muy buena. Pero si es, sí, dicho sea de paso, me parece que es el mejor deporte que puede haber el soccer en muchísimos sentidos. Me parece un excelente deporte. Pero bueno, yo creo que ya no me meto en esas honduras del soccer. Pero es esto, poder hablar, saber, porque fíjense, saber hablar y sobre todo de temas difíciles. El fútbol no es un tema difícil. Hay otros temas muy complicados de hablar en familia. Es todo un arte. Y qué quiere decir cuando no es un arte, que no es solamente que tengas el conocimiento, sino tengas esta finura, este ver lo que no es tan obvio para saber decir lo que se necesita decir de la forma adecuada, en el momento adecuado, sí, con las palabras adecuadas, sin herir al otro. Y eso es todo un arte. Y eso solamente ustedes lo pueden saber. Y por eso el tema anterior fue los lenguajes del amor, porque yo puedo empezar una importante conversación que tengo que tener con mi esposa. Si ella su lenguaje del amor son los regalos, si le llevo una flor, fíjense, no dije un ramo de rosas de 300 pesos, una flor. Y eso a ella la va a disponer a hacer receptiva del tema difícil que tengo que hablar con ella, cual sea, sí. Puede ser un tema de enfermedad de alguno de su papá, su mamá, cualquier tema que no sea sencillo de hablar. Yo puedo tener estas herramientas. Por eso es un arte para hablar del tema. Y obviamente, necesito encontrar el momento adecuado, ¿no? No, no le voy a pedir hablar, ni le voy a dar la flor al cuarto para las ocho de la mañana, cuando los niños tienen que llegar a las ocho o cinco para las ocho a la escuela. No, no es el momento de. Entonces, hay que echarle cabeza a todas estas temáticas y no dejarlas pasar con un diálogo importante. Y fíjense, un tema aquí importantísimo es el resentimiento. Dejar de hablar los problemas no los desaparece, simplemente están ahí guardados. Y esto provoca resentimiento, porque sucede otra situación que trae el tema o los sentimientos a la persona, y no se habló. Y entonces está ahí guardadito. Y eso causa mucho daño en las relaciones. Y cuando hablo de relaciones, no estoy hablando nada más de la relación conyugal, estoy hablando de la relación con los hijos, entre hermanos, con familia extensa, con amigos o personas importantes en tu convivencia de todos los días, incluso en el trabajo o en sus equipos de deporte. Si tú no hablas el tema, no por no hablarlo se va a solucionar. Tendemos a creer que pues ya no, no, no lo platico. Sí, me sentí ofendido. Nunca me hago el ánimo de hablar el tema porque no sé, hay miles de situaciones. Ustedes traerán a la mente, ¿no? Pues es que el otro día iba a ser tostadas y tres veces le dije que por favor me trajera el aguacate y no me trajo el aguacate. Y luego a la hora de sentarnos, la hija que le encanta el aguacate, pues no quiso comer tostadas porque no había aguacate. Entonces, tú ya, o sea, y tal vez no es relevante el aguacate, es el hecho de que le pediste un favor, le insististe y no lo hizo. Entonces, vamos llenando de piedritas, ¿se acuerdan de nuestro tanque emocional? De por qué los lenguajes del amor, porque así yo voy llenando el tanque emocional de de las personas que me rodean y ellas me lo llenan a mí. Entonces, yo tengo mejor capacidad de poder responder ante los problemas que van llegando todos los días, sí. Así como el aguacate, o se quedó el coche sin gasolina, o sucedió XYZ, que esto es lo más complicado, los de todos los días. Entonces, y saben por qué es, fíjate, resentimientos que viene de esto de "reciento", o sea, vuelvo a sentir lo que es en ti. Entonces, me dio coraje lo del aguacate, no lo platiqué, no lo resolví, y el otro día mi relación tenía y me acordé y sale lo del aguacate otra vez. No lo resolví. Y así se hacen los grandes problemas. Y luego llega el rencor, que ese es mucho más grave y nos mete en una situación, hagan de cuenta, nunca, un callejoncito donde cada vez hagan, se hacen una armadura de todas estas pequeñas cosas que sucedieron. Nunca las hablé. Y pueden ser tan nimias como el aguacate, o tan graves como, no, pues mi mamá estaba enferma y yo sentí que a ti no te importó. Hijos, eso ya está más fuerte, ¿no? Y tal vez no fue así, y no nos dimos la oportunidad de platicarlo. Y entonces se van sumando, se van sumando. Y el rencor, pues es una, hacen, es que me gustó mucho la palabra, déjenme encontrarla, es como darle una sentencia de muerte a la relación, sí, a la convivencia. Cuando yo sigo acumulando rencor, cada vez va a ser más difícil porque ahora de esa desata toda esa secuencia que una serán muy importantes, otras no, pero están ahí. Y saben qué es lo más triste, que nos hace personas neuróticas. La persona neurótica es aquella que es, está dolida, es agria, no ve lo bello de la vida, y pues se acaba echando a perder la convivencia por estas pequeñas cosas que no atendimos. Se acuerdan en qué, en el diálogo. Pero recuerden, el diálogo, su premisa, o sea, lo primero, tenemos que ser capaces de escuchar. Con lo anterior, se acuerdan, trabajo de uno mismo y otra cosa, respeto las expectativas. Eso hace mucho daño, sí. Y bueno, y vamos, bueno, aquí también, ya esto no me van a dejar mentir, me enojo y saco mi lista de todo el pasado. Y es que tú, cuando éramos novios, me regalaste un peluche bien feo, sí. Y es que tú, el día de nuestra boda, no saludaste a mi tía Juanita, que vino desde Timbuktú, dijo, estoy inventando, ¿no? O sea, sacamos la lista de todo lo pasado, lo cual no nos hace bien. Por eso tenemos que hacer un constante esfuerzo de diálogo y de mantener sana nuestra convivencia. Y saben que la persona que es capaz de no sacar todos esos agravios del pasado, aunque todavía no estén completamente resueltos, habla del dominio que tiene de sí mismo y de algo importantísimo, del dominio que tiene de su lengua. Se acuerdan que nos dice el evangelio, ¿qué es lo que más daña? ¿Cuál es el órgano del cuerpo humano que más daño hace? La lengua. Aquí viene corroborado por los psiquiatras, sí. Una palabra puede hacer mucho más daño del que nos podemos, y puede quedar ahí. Entonces, cuando en esta convivencia, este tan compleja, conyugal, tenemos que hacer un esfuerzo porque no sale, no sale, o sea, y estamos enojados y ya le voy a decir todo lo que sigue que no he logrado sanar. Y salgo con toda mi lista. Y sí, y ese día que se te olvidó y me dejaste plantada y ya no fuimos al cine. O les cuento una, mi hija me sigue recordando que a sus cinco años, por XY o Z, ya ni me acuerdo, no la llevé a comer sushi. Y ya mi hija tiene 30 años. Y digo, ya olvídalo, perdóname, ya te invité cinco veces más a comer sushi. Sí, pero cuando tenía cinco años. Y yo sí, no traer el pasado es un esfuerzo porque no es fácil. Ahí sigue, ahí sigue, o sea, no acabamos de sanarlo y no nos hace bien recordarlo, sí.
Y el último punto, espero, dejen ir por mi teléfono, no sé si me me queda poquito tiempo. Y el último punto importantísimo, a ver, ¿a quién se le ocurre que ya debo uno, dos, tres, regalos para deber cuatro? Es una conclusión muy sencilla. Estoy hablando de todas estas cosas que nos pasan todos los días y que la mayoría de las veces no hubo una intencionalidad de querer hacer daño. Nadie se le ocurre. El perdón. ¿Cómo se llama? Bueno, ¿a quién le pido que me haga una listita de los que me recuerden? Ya llevo cuatro. Entonces, el perdón. Fíjense que el perdón es un acto de amor, tanto del que lo pide como del que lo otorga, sí. Y esto es algo que tenemos que hacer constantemente, precisamente para que no nos pase lo de los resentimientos y luego llegar a los rencores. Y la verdad, honestamente, como bien dice el dicho, Dios perdona siempre, el hombre algunas veces, y la naturaleza nunca. Sí. Entonces, el perdón realmente es un regalo, una gracia que hay que pedirle a Dios cuando las ofensas fueron profundas. Y Él siempre nos va a ayudar a perdonar. Porque, ¿qué pasa cuando no hacemos este ejercicio de pedir perdón y otorgarlo? Lo que hacemos en las relaciones es que las dejamos estancadas. Estoy segura, traigan a su mente alguna relación que ustedes se quedó, se quedó estancada por algún problema que no permitió que ya continuara la relación. No se traigan a su mente alguna amistad, alguna persona en el trabajo que, pues, tenían muy buena relación y algo sucedió. Nunca, ninguna de las partes. A veces es de admirar quien a veces toma la iniciativa y pide perdón, aunque no haya sido responsable, porque a veces ofendemos sin tener la intención de ofender. Pero precisamente porque valoramos la relación, nos acercamos. Eso todavía tiene más valor, sí, el que tú conscientemente valoras la relación y no quieres que se pierda, entonces das el primer paso, aunque tal vez objetivamente no te corresponde a ti, pero buscas ese diálogo y ese perdón. Y tal vez aclaración, porque a veces hay muchos malos entendidos, sí.
Entonces, [Música] fíjense, el perdón es la disposición pronta y transparente de restaurar la armonía de las relaciones. No permitir, y no hay que dejar el tiempo, porque el tiempo nos juega mal. Se va quedando ahí y entonces empiezan los resentimientos, de los resentimientos a los rencores. Y entonces, esa relación que pudimos haber rescatado, si tenemos una disposición pronta y transparente para restaurar la armonía de la relación, pues se hace mucho más complicada.
Entonces, ya para terminar, fíjense que yo quería terminar en este tema de la convivencia hablando de que, bueno, ya habíamos dicho de la importancia que tiene el la convivencia, el respeto, la estimación recíproca y una palabra que es muy usada, que es la tolerancia. Que de hecho, Voltaire en el siglo XVIII decía que la tolerancia es la herramienta indispensable para la vida cotidiana. [Música] ¿O no? ¿Qué opinan ustedes de la tolerancia? Tener la capacidad de no tomar en cuenta tanto, pues los defectos del otro, ¿no? O las incomodidades que nos puede causar el otro. Y pues, terminando lo que es importantísimo es que ustedes, todo se vayan con, después de estos puntos que ya platicamos, que yo quiero ver si a través de sus catequistas les mando una pequeña guía para que los puedan repasar y puedan ir construyendo este trabajo. Que el primer trabajo es con uno mismo para que salgan de esta de este, pues, de estas pláticas con cuestiones muy concretas que trabajar y también enseñar a los suyos, ¿no? Finalmente, hay que hacer un esfuerzo cotidiano. Esto es de todos los días. No se vale tener descanso los domingos. Todos los días, de lunes a domingo, hay que hacer un esfuerzo por mejorar nuestra convivencia con los más cercanos. Cómo voy a ser mi amable, voy a pensar después de todo esto que ya les platiqué y de los lenguajes del amor, decir, ¿cómo le puedo hacer la vida más sencilla, más agradable a quien tengo cerquita? Primero en mi casa, en el trabajo. Y verán cómo es mágico esto, cómo esto cambia los ambientes, sí. Y no, no te preocupes si no te lo reconoce, no, no lo ven. Esto es algo que funciona y hace las relaciones muchísimo más cordiales.
Entonces, esto que les digo, hacer este esfuerzo, comprender al otro, es decir, ponerme en el lugar del otro. Muchas veces hay personas que tienen actitudes que nos molestan, pero de verdad, si entramos un poquito en diálogo y en tratar de saber qué está pasando en su vida o hacerte escuchar lo que dice, puedes entender que tal vez esa persona no se la está pasando nada bien y te hace a ti comprenderla. Fíjense, me encanta que lo lo equiparan aliviar al otro. Y eso se percibe. Por eso tenemos esta dimensión espiritual aquí, aunque no se diga, el otro lo percibe y lo alivia. Y por lo tanto, va el ambiente. Y al final, pues esto de la convivencia es una escuela en la que se ensayan, forman y cultivan valores humanos como la sencillez, la naturalidad, el espíritu de servicio, el sentido del humor, la generosidad, la sinceridad y la fortaleza. Y esto no quiero dejárselos de leer porque me encantó que la capacidad de convivir, la que cada uno pueda reconocer en sí mismo, te mide la altura. [Aplausos]
Bueno, ya para terminar, me quedan dos minutos. Entonces, les estaba leyendo que una persona, lo que su anchura, altura, profundidad y categoría se mide con la con esta precisamente esta capacidad de convivir, sí. Y esta es una meta tan importante que es una, un camino tan exigente. Y bueno, y tenemos [Música] al testimonio de vida de nuestro Señor, que nos dio esta gran capacidad de convivir con todo tipo de persona y poderla amar y acoger a pesar de ser rechazado, ¿no? Entonces, tengan esa gran meta en mente y hacia ahí llegar en el en su trabajo interno para poder lograr una la mejor convivencia que pueda. Y bueno, yo con esto termino, no sin antes invitarlos. Están, ya han de haber visto una gran, este, ay, se me olvida, lona que estamos invitando al programa "Formando Corazones". Va a empezar el doce de febrero, va a ser los domingos. Los invito porque todas estas temáticas que estamos viendo aquí se ven a profundidad con expertos. Bueno, ya les podemos explicar en su momento, pero de verdad es una gran oportunidad. Primero, como lo decíamos en el primer punto, para conocernos a nosotros mismos y de ahí poder crecer y ayudar a crecer a los que están a nuestro alrededor en cualquier ambiente en el que estemos, sí. Entonces, bueno, está abierta la invitación. Están, bueno, Karen, las catequistas y pues cualquier duda sobre esta, que no se van a arrepentir, vale la pena tomarla. Inviten a otros porque en esa medida vamos a poder mejorar nuestros nuestros tejidos sociales, nuestros ambientes. Bueno, pues les agradezco mucho y pues bueno, sí, terminen tiempo. Nos vemos la siguiente clase. Si tienen alguna duda o algún tema en especial que quieran que les inquiete, me lo pueden hacer saber y yo con mucho gusto lo incluyo en las pláticas que nos quedan. Y hagan la tarea, sí. Trabajo en uno mismo y no dejen de hacer lo de los los de los lenguajes del amor, que es una excelente herramienta. Bueno, buenas noches. Muchas gracias.
Okay, bueno, pues mucha, este, buenas noches. Este, si gustan, este, nos podemos levantar tantito para que se desentuman un poquito para poder seguir. Sí, como los niños en la cate, ¿verdad? Okay. Bueno, este, mientras me presento, igual si se quieren, este, seguir de pie. Bueno, mi nombre es Rosa Ríos. Este, yo doy.
Catequesis a sus pequeños en el sector dos, que es en la iglesia de San Felipe de Jesús en Arquitos. Me da mucho gusto estar aquí. Me honra mucho que hayan pensado en mí para venir a dar este tema. Este, bueno, ya si gustan sentarse. Muchas gracias.
Bueno, este, el día de hoy nos vamos a apoyar aquí de una pantalla. No es necesario que la vean, no hace falta, es simplemente un apoyo visual. Entonces, este, si gustan empezamos de de lleno por la plática que acaba de terminar. A mí sí me gustaría que ustedes abran su mente, abran su corazón a lo que el día de hoy vamos a aprender. La plática anterior trató del respeto, de la aceptación, de la tolerancia, pero recordemos que justamente en la convivencia, en la vida diaria, necesitamos dar y recibir. Entonces, no solamente es yo tengo que tolerar, yo tengo que respetar, yo tengo que aceptar, sino que también tengo que esperar de mi pareja, de mis hijos, de la persona con la que convivo, entonces también que me tolere, que me respete, que me acepte. Entonces, hoy con este tema de los diez mandamientos vamos a tratar de comprender un poquito más cómo es que nosotros tenemos que vivir esta convivencia a la luz de la palabra de Dios nuestro Señor.
Entonces, vamos a ver, como les digo, el tema de los diez mandamientos. Nuestro tema se llama "La Ley, los Mandamientos de la Ley de Dios". Para poder entenderlo, lo primero que tenemos que saber es, pues, qué es la ley. El diccionario nos dice que la ley es un mandato, es una cosa, una ley que se tiene que acatar y que se tiene que respetar, se tiene que obedecer. ¿Quién da esta ley? Alguien superior. En este caso, nosotros entenderemos que la ley de Dios, pues son mandatos que nosotros tenemos que cumplir porque justamente nos lo está dando alguien superior a nosotros. ¿Quién más superior que Dios? Nadie. Entonces, justamente por eso es que esta ley nosotros la tenemos que cumplir.
La ley de Dios [Música] nos marca el catecismo que es una ley de amor. Y este día vamos a tratar de entender por qué es una ley de amor. Bueno, mejor yo me voy a poner de este lado porque si no voy a tapar aquí. Esta ley de amor es creada por Dios mismo para que nosotros podamos alcanzar la felicidad verdadera. No es una ley donde se nos prohíben cosas, sino más bien nosotros tenemos que entender esta ley como una ley que nos va a dar, si la cumplimos, nos va a dar esa felicidad verdadera a la que todas, todas, todas, todas, todas las personas aspiramos.
Y vamos a empezar con nuestro primer mandamiento. Nuestro primer mandamiento se llama o nos manda: "Amarás a Dios sobre todas las cosas". Ok. Al papito que se haya estacionado en la reja de un Golf gris, por favor, si nos hace favor de moverlo. Ok. "Amarás a Dios sobre todas las cosas". ¿Qué fácil es amar, verdad? ¿Qué fácil es amar? Pero para nosotros los cristianos católicos es difícil amar algo que nosotros no vemos. A veces nos es difícil amar a la persona que tenemos al lado, a nuestros hijos, a nuestros padres. Y entonces, ¿cómo podemos hacer para amar a Dios, alguien a quien ni siquiera vemos? Eso es lo que nosotros creemos que no lo podemos ver. Lo que nosotros tenemos que saber es que a Dios lo podemos encontrar justamente en ese hijo, en ese esposo, en esos padres. Recordemos que el amor de Dios está siempre presente con nosotros.
¿Qué tenemos que hacer para amar a Dios? El amor, el amor a Dios implican algunas cosas. Este mandamiento nos indica que debemos primero creer en Dios. Si no creemos en Dios, pues no lo podemos amar porque ni siquiera sabemos que existe. Peor aún, sabremos que existe y no, no le tomamos en cuenta. El amor a Dios, amar a Dios significa que tenemos que creer en Dios. Significa también que debemos esperar en él. ¿Qué es esperar en él? Saber que todo lo que tienes lo tienes gracias a él, que lo tienes gracias a Dios, y que todo lo que necesites, él te lo puede dar. Esa fe que nuestro Dios nos enseña es que todo lo podemos tener en él, obviamente, todo lo bueno, ¿verdad? Todo lo bueno.
También este mandamiento nos indica que tenemos que servirle. ¿Cómo le podremos servir a Dios? Sirviendo a las personas con las que convivimos, principalmente a nuestro prójimo, sirviendo. ¿Qué es un cristiano que no sirve? ¿Para qué sirve un cristiano que no sirve? Es como una pluma que ya no sirve, que ya no pinta. ¿Qué hacemos con esa pluma que ya no pinta? Mande, la tiramos. Nosotros queremos ser cristianos que nos pudieran tirar a la basura. Claro que no. Debemos nosotros, aquí este mandamiento nos indica que tenemos que ser unos cristianos que sirvan. Sí, servir, amar, ayudar.
Este mandamiento dice que debemos amarle sobre todas las cosas, sobre todo. Incluso ahí en la, en la, en la diapositiva, a ver, vamos a verla, la anterior. Está una pequeñita ahí. Amándole a Dios sobre la tele, sobre un balón, sobre. Pero, ¿qué tenemos que entender? "Sobre todas las cosas" significa que nosotros debemos preferir perder todas nuestras cosas antes que perder a Dios. ¿Qué significa esto? Que si una cosa nos separa de Dios, es mejor perder esa cosa, sea lo que sea, la tele, el teléfono, a lo mejor el fútbol, lo que sea, ¿por qué? Porque si nos hace perder a Dios, significa que no es bueno para nosotros.
Aquí dice que sobre todas las cosas, pero también podríamos entender que pudiera ser sobre alguna persona. ¿Por qué? Porque a veces nos encontramos personas en nuestra vida que creemos que nos aman o que nosotros creemos amar, pero esas personas, por ciertas circunstancias de la vida, por lo que ustedes quieran o sea, imaginen o quizá hayan vivido, nos hace perder a Dios con actitudes. No nos dejan ir a misa, ciertas cosas, no, a lo mejor nos este nos acercan algún pecado. ¿Qué significa esto? Que tendríamos que separarnos de esa persona también, ¿por qué? Porque nos está haciendo perder a Dios.
Este mandamiento también nos indica que debemos darle culto a Dios en la Santísima Trinidad. No olvidemos que Dios es un solo Dios verdadero en tres personas distintas: en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Y le tenemos que dar el culto que merece a las tres personas distintas que es un solo Dios verdadero.
Este mandamiento es tan grande, tan grande, que también nos prohíbe ciertas cosas. Este mandamiento nos prohíbe la idolatría, nos prohíbe la superstición, nos prohíbe el sacrilegio, nos prohíbe la herejía, la apostasía, y nos prohíbe también la ignorancia, ignorancia de nuestra doctrina cristiana. Por ahí hay dos palabritas que a lo mejor son las que no entienden. Bueno, vamos a explicar rapidito todas.
La idolatría, ¿qué significa tener ídolos? Además, este, que nosotros le diéramos un culto, una importancia. Los más comunes, pues el dinero, el celular, o incluso hay personas que todavía tienen verdaderos ídolos, que su religión se basa en ídolos. Esta, este mandamiento nos prohíbe la idolatría.
La superstición es muy común en nosotros los cristianos católicos. Pensamos que hay cosas que nos van a dar suerte. Incluso los juegos de azar van en contra de este mandamiento. Pensar que traer una pata de conejo en mis llaves me va a traer buena suerte o me va a ir mejor es un pecado grave contra este mandamiento. La lectura de cartas, la lectura del café, el tarot y tantas cosas que hay en nuestra vida diaria, los horóscopos, que a veces no les tomamos importancia. Hoy ustedes deben de saber que va en contra del primer mandamiento.
El sacrilegio es la falta de respeto a las cosas sagradas, a las cosas de Dios. Hablar sin respeto de las cosas sagradas es un sacrilegio.
La apostasía, esta palabrita suena así como media, media rara, ¿verdad? La apostasía es abandonar nuestra fe. Era católico, pero ya no. Yo antes creía mucho en Dios, pero ya no, por el motivo que ustedes quieran, por lo que a ustedes se les ocurra. Esa es la apostasía. Y si lo hacemos, estamos faltando a nuestro primer mandamiento.
La herejía es negar, es negar a Dios. Es decir, "Ay, no es cierto, Dios no existe". Eso es ser un hereje. Pensé venir a misa y decir, "No, es que en el Santísimo Sacramento no está Dios". Eso es una herejía. Y yo creo que más de aquí de alguno hemos conocido a alguien que sea así, ¿verdad? Hay que tener cuidado.
Yo les invito, este, se me olvidó decirles en un principio, les invito a que abran su corazón para para darnos cuenta de la realidad que tenemos. Y tal vez es fuerte lo que estamos, este, viendo el día de hoy, pero es necesario porque muchas veces no nos damos cuenta de que vivimos en pecado. Y es muy importante saberlo.
Este pecado, este también, este es pecado contra este, este mandamiento, perdón, el ser ateo. Hay mucha gente que dice, "Soy ateo, gracias a Dios". No, no es verdad. Ser ateo es no creer, no tener fe en nada. Y es pecado.
La indiferencia. Voy a misa, ay, cuando me nace. Llego tarde, ay, no importa. Al fin que sea padre, ni me gusta. Es indiferencia. No me importa. Sé que existe, pero es pecado. Papás, y también es pecado, obviamente, pues la pérdida de fe, que viene muy pegadito con la apostasía.
Este fue nuestro primer mandamiento. ¿Alguien tiene alguna duda acerca de él? Nadie. Fue claro. Bueno, nos vamos a ir con nuestro segundo mandamiento: "No tomarás el nombre de Dios en vano". Este, este mandamiento nos indica que solamente podemos tomar el nombre de Dios por una razón verdadera, con un verdadero motivo. Significa que tenemos que nombrarlo con respeto [Música]. Y si no lo hacemos así, se llama blasfemia y es un pecado contra este mandamiento.
Tomar el nombre de Dios en vano significa que nosotros ponemos a Dios como testigo de algo que hicimos o de algo que decimos y no es necesario. Las personas que necesitan jurar son las personas mentirosas, a la gente que ya nadie le cree. Y recuerden que pues mentir también es pecado, ¿verdad? Es "de veritas, te lo juro por Dios santo que sí es cierto". Y no importa que lo hagamos, aunque sea cierto o no. No hace falta, no hace falta poner a Dios como testigo de lo que estamos haciendo o diciendo [Música]. Y peor aún es cuando sabemos que es una mentira y que lo tomamos sin el menor respeto porque pensamos, a veces erróneamente, que diciéndolo, jurando, entonces ahora sí nos van a creer. Esto es un pecado contra el segundo mandamiento.
Hay ocasiones en las que es necesario jurar, como por ejemplo, en el Sacramento del Matrimonio, porque justamente es lo que se hace, una promesa ante Dios de que se va a ser fiel, de que se va a vivir con el esposo, con la esposa. Es un Sacramento donde se necesita precisamente eso, una promesa. O cuando somos testigos, por ejemplo, en un, en un jurado. Ustedes han visto por ahí, a lo mejor en la televisión, que hasta juran sobre la Biblia de que van a decir verdad. Si es con necesidad y con verdad, se puede jurar y con justicia [Música].
Los papás estamos muy acostumbrados a prometer. "Te prometo que mañana te voy a llevar al cine. Te prometo que si sacas 10, te voy a comprar un regalo". ¿Qué creen, papás? Que es pecado contra el segundo mandamiento. ¿Por qué? Porque nunca, nosotros no sabemos el futuro, no sabemos si vamos a poder cumplir esas promesas. Tal vez no podamos cumplirlas y entonces se vuelve un pecado, aunque sea un chicle lo que hayamos prometido a nuestros hijos. ¿Por qué necesitamos prometerles a nuestros hijos? ¿Acaso porque somos mentirosos y ya nos han cachado en varias? Entonces, vamos a tener cuidado con las promesas que hacemos. Simplemente hay que asegurar que vamos a hacer o vamos a tratar. "Este, voy a tratar de hacer esto, voy a poner mi mayor esfuerzo en hacerlo". Pero prometer es un pecado porque no sabemos si podamos cumplirlo.
Hay veces que hacemos promesas incluso a Dios, como lo hacemos en nuestro propósito de enmienda. Cuando nosotros nos confesamos, el propósito, la confesión tiene cinco pasos. Uno de ellos es el propósito de enmienda. ¿Qué es el propósito de enmienda? Es prometerle a Dios no volver a cometer el pecado que estamos confesando. ¿Cuándo se vuelve un pecado? Pues cuando volvemos a pecar, porque el pecador mismo lo es. No.
También hay otra manera, este, que nosotros tenemos que cumplirle a Dios, cuando nosotros hacemos una manda. ¿Por qué hacemos una manda? Pues por una necesidad, por salud, por un trabajo, por una necesidad muy grande que tenemos. Y qué hacemos, "Te prometo, Dios mío, te prometo a la Virgen que me voy a ir caminando a México". Y luego, ¿y qué tal si no podemos? Pero si nos tenemos que esforzar en las promesas que hacemos entre nosotros, ¿cuánto más nos tendremos que esforzar por cumplirle a Dios lo que le hemos prometido? Entonces, vamos a tener cuidado también con esto para que lejos de pensar que vamos a estar más cerca de Dios al prometerle algo, no vaya a ser que nos alejemos. Sí, está escrito en Mateo, en el libro de Mateo, en el evangelio: "Digan sí cuando es sí y no cuando es no, lo demás es cosa del maligno". ¿Por qué? Porque ya decíamos, los que necesitan jurar son las personas mentirosas.
¿Alguna duda de este, de este mandamiento, papás? Sin pena, no hay problema. Si puedo, con mucho gusto voy a contestar.
Vámonos con nuestro tercer mandamiento: "Santificarás las fiestas" [Música]. Este mandamiento, obviamente, nos indica que tenemos que ir a misa todos los domingos y fiestas de guardar. Pero no solamente es acercarte al templo, significa que le debes dedicar el día domingo a Dios, darle el culto que merece. Como nuestro Dios dice que tenemos que escuchar la Santa Misa, escuchar, participar, entender, cantar cuando se canta, orar cuando se ora, comulgar. Tradicionalmente, este mandamiento indicaba que el domingo no se podía trabajar. Pero bueno, claro que se puede trabajar, pero que no sea un motivo para que diga, "No, es que no fui a misa porque tuve que trabajar". Ese no es un motivo para faltar a misa. Recuerden que faltar a misa es pecado. Escuchar la misa, también es pecado. Y qué mejor acercarse a comulgar, ¿verdad? Tenemos que darle el culto debido a Dios. Ya dijimos en las tres personas de la Santísima Trinidad. ¿Por qué lo hacemos en domingo? Antes los judíos guardaban el sábado, ahora nosotros lo hacemos los domingos porque en domingo nuestro Señor Jesucristo resucitó. Además, en domingo también el Espíritu Santo bajó sobre los Apóstoles y la Virgen María. Por eso tiene que ser en domingo. Los sábados por la tarde, por la nochecita, en las iglesias también ya se celebra misa dominical, esa también se puede tomar. Vamos a suponer que mañana tengo un día de campo y voy a estar ocupado todo el día. No va a ser un motivo, convivir con tu familia para no ir a misa. Se puede tomar el sábado. No va a ser un motivo.
Dice aquí, también se cumple este mandamiento recibiendo, bueno, dice aquí que las fiestas de guardar. Ya sabemos cuáles son las fiestas de guardar, más o menos. El día de la Virgen de Guadalupe, en Navidad, en Año Nuevo y todas las fiestas que ustedes este recuerden, el día de la Candelaria, el día de la Epifanía del Señor, ahora el seis de enero. Todas esas también hay que ir a misa y es el motivo para cumplir este mandamiento. También se cumple recibiendo los sacramentos, los siete sacramentos. Claro, no los vamos a recibir todos, ¿verdad? También se cumple asistiendo al catecismo. Ustedes que están viniendo a estas pláticas, también están cumpliendo así con este tercer mandamiento porque vienen a instruirse en el catecismo de la Iglesia. Y también se cumple [Música] practicando las obras de piedad, las obras de misericordia. Incluso muchas veces, este, la penitencia que el sacerdote pone en una confesión va a ser hacer un acto de misericordia o un acto de piedad, dependiendo la falta que nosotros hayamos tenido.
Sí, estos tres primeros mandamientos son la primera parte de nuestros diez mandamientos. Los tres primeros mandamientos son para darle culto a Dios, para honor a Dios: "Amarás a Dios sobre todas las cosas", "No tomarás el nombre de Dios en vano" y "Santificarás las fiestas". Los otros siete son para el provecho del prójimo. Y vamos a empezar con el primero [Música].
"Honrarás a tu padre y a tu madre". Acuérdense que Dios no se equivoca y justamente el primer mandamiento de los siete para provecho del prójimo se refiere a nuestros padres. "Amarás a", perdón, "Honrarás a tu padre y a tu madre". ¿Por qué será esto? Pues porque justamente nuestros padres son nuestros primeros prójimos. De nada sirve que yo dé limosna ya para los que están en África o que no sé, que regale ropa para el orfanato que está allá por el otro lado de la ciudad, si le fallo a mis padres.
¿Qué significa amar a Dios sobre, digo, perdón, ¿qué significa honrar a tu padre y a tu madre? Básicamente son cuatro cosas diferentes. Significa que tienes que amarlos y todo lo que implica amar a una persona. Amar a tus padres significa que tienes que respetarlos. En la plática anterior ya hablamos del respeto, ¿verdad? Tienes que respetar a tus padres, tienes que obedecerlos y tienes que ayudarlos. Y recuerden que siendo niños lo tenemos que cumplir y siendo adultos también. Siendo adultos, más necesitan nuestros padres de nosotros que cuando necesitaban cuando nosotros éramos unos niños, ¿verdad?
¿Por qué debemos hacerlo? ¿Por qué tenemos que honrar a nuestros padres? [Música] Pues porque son ellos quienes nos dieron la vida y a quién se la debemos, claro, después de Dios. Porque son nuestros padres los que nos representan a Dios aquí en la tierra. Y este mandamiento, ahora que somos padres, nos viene doble. Nos viene doble porque, como, como papás, queremos que nuestros hijos hagan todo esto, ¿verdad? Y como hijos, tenemos que hacerlo con nuestros padres. Si tenemos la dicha de todavía tenerlos en vida, vamos a seguir haciéndolo. ¿Cuánta ayuda necesitan nuestros padres? Y si ya no tenemos la dicha de tenerlos en vida, vamos a orar por ellos. Orar es una manera de seguir honrando a nuestros padres. No nos olvidemos nunca de ellos.
Este mandamiento también nos indica que tenemos que respetar a las personas que tienen cierta autoridad sobre nosotros, como lo fueron nuestros maestros, como lo son, por ejemplo, para sus hijos, sus catequistas, en especial el sacerdote. El sacerdote, recordemos, además de ser una autoridad sobre nosotros, los cristianos católicos, es la persona de mayor dignidad aquí en la tierra. Si ustedes se sienten dignos de tener cualquier cosa, imagínense cuánto más se lo merecerá un sacerdote, siendo que es la persona de mayor dignidad aquí en la tierra.
Este mandamiento también nos indica que tenemos que respetar y honrar a nuestros abuelos, a nuestros maestros, incluso a los gobernantes. No porque coincidamos con lo que ellos piensan, ¿verdad? También tenemos nuestro derecho a a pensar diferente, pero tenemos que respetar. Y también este mandamiento, esta indicación nos viene doble porque nosotros somos quienes enseñamos a nuestros hijos a respetar a los mayores. Si nos escuchan diciendo que el gobernador, que el presidente es tal, tal, tal, tal, tal, imagínense qué aprende nuestros hijos. Si nos escucharan hablando mal del sacerdote, ¿qué van a aprender nuestros hijos? Si nos escuchan hablando mal de nuestros padres, que vienen siendo sus abuelos, ¿qué van a aprender nuestros hijos? Acuérdense que el ejemplo siempre enseña mejor.
Pero [Música] este mandamiento, ahora sí que tiene un pero. Existen ciertos casos, ciertas circunstancias en donde nosotros nos podemos, ahora sí que brincar este mandamiento. ¿Cuándo? Cuando esa persona de autoridad, así sean nuestros padres, nos mandan, nos indican, nos enseñan a hacer cosas que van en contra de nuestra religión, que nos enseñan a hacer cosas en contra de la doctrina cristiana, de lo que Dios nos enseña. Sí, como por ejemplo, el gobierno que ahora quiere legalizar el aborto, es un ejemplo. No porque el gobierno diga que el aborto es legal, significa que va a dejar de ser pecado, ¿verdad? Entonces, en estos casos, incluso nuestros padres. Así como hay familias de doctores, hay familias de arquitectos completos, porque el papá era doctor, el hijo que estudió doctor. Pero, ¿y qué pasa si mi papá era narcotraficante? Pues seguramente mi hijo también va a querer ser narcotraficante. Pero el hijo tendrá, así como decide ser doctor, también se podrá brincar el ser como su papá. Entonces, también igual, esto nos atañe muy, muy de cerca.
Un Ibiza azul, por favor, a ver si lo pueden mover. Gracias. Recordemos que hay que obedecer más a Dios que a los hombres. No importa qué, qué autoridad tengan sobre nosotros, hay que obedecer más a Dios que a los hombres. Recordemos y tengamos como ejemplo a Jesús, que también obedeció a sus padres, a la Virgen María y al señor San José. La Biblia nos indica que él vivió bajo su autoridad.
Vamos con el quinto mandamiento. De aquí para para los demás es un "no, no, no y no". Nosotros, como papás, cuando le decimos a nuestros hijos "no", ¿qué significa? Que sí, que a veces, que poquito, no. Significa que no. El primero es "No matarás". Y este pareciera que es muy fácil de entender. Pues no he matado a nadie, no hay problema. "No matarás", pues no mato y ya. Pero, ¿qué creen? Que no, no matará. Si efectivamente nos indica que tenemos que respetar la vida de los demás y definitivamente Dios nos está indicando que no le quitemos la vida a nadie. Pero este mandamiento significa que tenemos que querer bien a todos, querer bien, no querer mal. Y ahorita vamos a explicar por qué.
Dice aquí que amigos y enemigos [Música]. De hecho, en la escritura dice que es muy fácil querer a nuestros amigos, pero ya nuestros enemigos. Incluso este mandamiento nos indica que tenemos que repararle el daño causado. Pero si ya maté a alguien, ¿cómo lo revivo? ¿Verdad? Pues no se puede. Este mandamiento, como les decía, nos prohíbe hacer daño a la vida de otro, nos con obras, fíjense bien, con obras, con palabras o deseos. ¿Cuántas veces hemos pensado "Ay, ojalá se muera"? ¿Quién? Pues ustedes saben, ¿verdad? Yo también sé. "Ay, ojalá se muera". No se va a morir, ni lo voy a matar, pero es un deseo y ya cometimos pecado contra el quinto mandamiento.
Contra este mandamiento, obviamente, está el matar, el suicidio, el aborto [Música], las drogas, la eutanasia, las peleas, los insultos, las ofensas, los chismes y muchas otras cosas más. ¿Por qué todo esto? Porque daña la vida de otro. Un chisme que le levantamos a una persona, no sabemos cuánto daño le puede hacer, incluso a lo mejor vive con ese estigma. Por eso los chismes van en contra del quinto mandamiento. De todos estos, creo que el aborto es el peor. Incluso si si alguien quiere confesar este mandamiento, este pecado, lo mandan con un sacerdote especial. ¿Por qué? Porque es el peor crimen que se puede cometer contra un bebé, contra un niño que no se puede defender. Por eso les decía, no porque el gobierno me dice que el aborto es legal, pues entonces ya lo voy a aceptar.
En el tema anterior, les decían que había que respetar, hay que tolerar, pero fíjense hasta dónde, hasta dónde nuestra ley de Dios lo permite [Música].
Okay, este quinto, este sexto mandamiento. A sus hijos se los hemos enseñando como "No cometerás actos impuros". Nosotros lo conocemos y yo cuando estaba chiquita lo aprendí como "No fornicarás". No, no, a veces no, poquito, no. ¿Qué es "no fornicarás"? Este mandamiento me indica que yo tengo que ser limpio de pensamiento, castos de palabras y de obras. ¿A qué difícil, verdad? Nos indica que nosotros tenemos que respetar el cuerpo nuestro y el de los demás, el nuestro y el de los demás. Este mandamiento nos indica que tenemos que respetar la sexualidad propia y la de otros. Este mandamiento es directo a la sexualidad. Nos indica que tenemos que vestir correctamente, nos indica que no debemos burlarnos del físico de nadie porque va en contra del cuerpo de una persona. También nos indica este mandamiento que no debemos ver fotos, videos, películas que alteren nuestros pensamientos y deseos. Todos sabemos a qué nos referimos, ¿verdad? "No fornicarás". También nos indica que debemos respetar nuestro cuerpo y el de nuestra pareja hasta que no estemos bajo el Sacramento del matrimonio. ¿Qué anticuado? Este mandamiento nos dice que no, no tenemos que fornicar.
El séptimo. Otra vez, "No robarás". Ni un pesito, ni un lápiz en la escuela cuando éramos chiquitos. Pero, ¿qué es robar? "No robarás". ¿Qué es robar? Robar es quitar o retener los bienes de otro en contra de su voluntad. ¿Cuántas veces hemos pedido dinero prestado y no lo pagamos? ¿Por qué? Porque desde un principio pedimos prestado pensando en no regresarlo. Eso es robar [Música].
Este mandamiento nos manda respetar los bienes ajenos y nos prohíbe hacerle daño en sus bienes. Es que me enojé con mi marido y le rompí una, no sé, una ventana al carro. Va en contra de este mandamiento. ¿Por qué? Porque estamos dañando sus bienes. Ah, ya me enojé con mi teléfono porque perdí, no sé, un juego, no sé, no me, no pude contestar y rompo el teléfono. También es pecado, aunque sea tuyo, ¿por qué? Porque estás dañando los bienes tuyos. Es como el suicidio. No todos los muchachos que andan en la calle grafiteando están cometiendo pecado [Música].
Contra este mandamiento, dice aquí que los pecados contra este mandamiento son el robar, obviamente, robar, el fraude, el engaño, la destrucción, el engaño y el fraude. Pido pensando en no regresar. Cuando faltamos este mandamiento, estamos obligados a restituir, a regresar o reparar el daño que hicimos, aunque solo seamos cómplices. Fíjense bien. A veces en el trabajo pasa, yo sé, a veces en el trabajo pasa, los sobornos, todo eso pasa. A lo mejor no quiero, pero pues todos lo hacen. A lo mejor ya no es pecado, pues todos lo hacen. No, sí sigue siendo pecado, aunque seamos cómplices.
El siguiente, el octavo mandamiento: "Otro no darás falso testimonio ni mentiras". Dar falso testimonio es ser testigo, ser un testigo que miente ante alguien superior o de autoridad. Ese es el falso testimonio, como en un juicio. Cuando mi mamá me pregunta algo y digo mentiras, es un superior y estoy dando falso testimonio. ¿Quién fue él? Aunque no sea cierto, eso es dar falso testimonio. Y pensemos en el daño que podemos hacer al echarle la culpa de algo a alguien cuando no lo hizo, cuando no lo hizo. Y no hablamos de robarnos un peso. No podríamos hablar hasta de una, de una infidelidad, podríamos hablar de un fraude millonario, no sé, algo tremendo. Pensemos en el daño que hacemos.
"No darás falso testimonio ni mentiras". ¿Qué significa mentir? Mentir es decir lo contrario a la verdad, a lo que se, a lo que se siente con la intención de engañar. Decir lo contrario a la verdad. Recordemos que también significa mentir cuando retenemos una verdad. "Ay, no, mejor luego le digo". O le digo ahorita que no, y ya luego le digo la verdad. Ahorita le digo una mentira y ya luego otro día le digo la verdad. Eso ya, ya pecaste. Es mentir. Y recuerden que no hay mentiras piadosas. La verdad es la verdad y nada más. Si dices algo diferente, es una mentira. Hay que decir la verdad en su tiempo. Nos indica este mandamiento, en su tiempo, en su momento, en su lugar [Música].
Este mandamiento también nos prohíbe calumniar. ¿Qué es calumniar? Es atribuir a otros un defecto o una falta que no ha cometido. Murmurar. Dicen que fulanito hizo tal cosa. Dicen, ¿quién dice? Pues tú no eres tú el que está diciendo. Quién sabe quién. No, tú. Y es pecado. Y también es pecado contra este mandamiento los prejuicios. Sí, sabemos lo que es un prejuicio, ¿verdad? Es juzgar a alguien antes de conocerlo, antes de saber cómo es o qué pasó. Ya dijimos cómo era y qué pasó. Ese es un prejuicio. Por eso el prefijo "pre", antes de los prejuicios, es un pecado contra el octavo mandamiento. Dice aquí que debemos decir la verdad en su tiempo y en su lugar. ¿Dónde estás ahorita? No después, ni más allá, ni allá, o cuando llegue allá a Estados Unidos. No, aquí.
"No darás falso testimonio ni mentiras". Noveno mandamiento: "No desearás la mujer de tu prójimo". Pero si al hombre, no. Este mandamiento va directamente a la fidelidad entre un hombre y una mujer, incluso desde el noviazgo. "Ay, no, pues es que no están casados, tiene como tres novias". O esa chica anda con dos novios. Es pecado contra el noveno mandamiento. La infidelidad es un pecado.
Este mandamiento nos manda a ser fieles en nuestra vida de pareja. Recordemos que la pareja que nos enseña la, pues Dios, la Santa Iglesia, es entre un hombre y una mujer. Este mandamiento también nos manda que tenemos que proteger el Sacramento del matrimonio por sobre cualquier cosa. ¿Qué significa? Que si a mí me gusta un hombre, me gusta una mujer que está casada, ¿qué debo hacer? Separarme, irme de ahí. Nada de que "es que ya no se llevan bien". No, no, no. A ti eso no te debe de importar. Tenemos que proteger el Sacramento del matrimonio. Nos prohíbe la infidelidad, incluso de pensamiento. Obviamente, más de obra. Dice la Biblia que el que vio con ojos de deseo a otra mujer, ya pecó en su corazón.
Décimo mandamiento: "No codiciarás los bienes ajenos". Este mandamiento nos enseña a no sentir envidia. ¿Envidia? ¿Por qué? Pues por las cosas que otra persona tiene. Incluso los celos van en contra de este mandamiento. Recordemos que los celos es la envidia entre personas, de personas. "No quiero que te juntes, no quiero que estés con él, no quiero que estés con ella". Son celos y es envidia porque quiero que estés aquí conmigo.
Este mandamiento nos enseña que debemos trabajar honradamente por conseguir nuestros propios bienes. ¿O acaso será pecado traer un buen carro? No, claro que no. ¿Acaso será pecado traer un buen teléfono, un buen reloj? No, claro que no, siempre y cuando tú te esfuerces por conseguirlo honradamente, con tu trabajo, con tu esfuerzo, no robándoselo a alguien más. Sentir envidia, aunque no se lo robes, ya es pecado porque estás codiciando un bien ajeno, algo que tú no tienes. Y recordemos que la envidia va desde lo más pequeño que hay, desde que somos chiquitos, ya sentimos envidia por el juguete del compañero, del primo, del hermano. Nosotros, como papás, en este, en este mandamiento, tenemos un trabajo muy, muy grande, muy arduo: enseñarle a nuestros hijos a no envidiar. Si les compramos una paleta, una de limón y otra de fresa, ya no es que "yo mejor quería la de fresa y me compraste la de limón". Eso es nada más pura envidia. Aprendamos a no sentir envidia en nuestro corazón porque estamos cometiendo un pecado.
Y ya se nos acabaron los mandamientos, papás. ¿Alguien tiene alguna duda? Nadie. ¿Algún comentario? Tampoco nadie, nadie, nadie. Bueno, a ver, permítame tantito. Ahí donde dejé mi hojita. Nada. Muy bien.
Ya para terminar, vamos, este, a pensar, vamos a meditar. Este, nosotros siempre, como sociedad, nos hemos quejado de todos los males que nos aquejan: la violencia, la inseguridad, los secuestros, las desapariciones, la trata de personas, los fraudes, todo, etcétera, ¿verdad? ¿Cuántas cosas más? Como cristianos, tenemos que darnos cuenta y reconocer que todos estos males son a causa de la falta de Dios en nuestra sociedad. Y realmente es por causa de no cumplir nuestros diez mandamientos, ¿o qué? ¿Acaso no nunca nos hemos dado cuenta que todos los delitos que llevan a las personas a las cárceles son pecado? Si nosotros cumpliéramos los diez mandamientos, esto no existiría. Nosotros, como cristianos, tenemos que darnos cuenta que la ley de Dios es una ley de amor, porque así no existiría todo esto, ni siquiera habría cárceles.
Y pensemos, ¿cuántas veces nosotros hemos fallado a estos diez mandamientos? Los invito a que cierren sus ojitos, quien se sienta cómodo, quien no, pues los puede mantener abiertos. Vamos a abrir nuestro corazón y vamos a pensar: ¿cuánto amas a Dios? ¿Asistes a misa? ¿Cómo tratas a tus padres? ¿Cuántas veces has visto programas o videos inapropiados? ¿Usas drogas? [Música] ¿Cómo anda tu relación con tu familia? [Música] Piensa en cómo te expresas de los demás. ¿Eres feliz con lo que tienes? ¿Cómo desempeñas tu trabajo? [Música] ¿Cuántas veces has sido tú cómplice del pecado? Y peor aún, ¿cuántas veces has sido tú incluso cliente del pecado? ¿Practicas la caridad? ¿Practicas el perdón? Hoy sabes y recuerda siempre que Dios te espera con su infinito amor en el Sacramento de la Confesión.
Te pedimos, Señor, que nos ilumines con tu Espíritu para acercarnos a ti. Concédenos, Señor, el regalo del arrepentimiento y de la conversión. Ahí sentaditos como estamos, decimos: "Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase Señor tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén."
Virgen María, cúbrenos con tu amor de madre. Decimos: "Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega, Señora, por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén."
"Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén."
Vamos a ponernos de pie nada más para persinarnos. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Bueno, muchas gracias por su atención. Espero que se lleven esto y lo vivan. Muchas gracias. Me dicen que les recuerde lo de la próxima plática, pero, ¿qué creen? Que ya se me olvidó cuándo. Bueno, creo que por ahí ya lo sabe. Bueno, muchas gracias y buenas noches. [Música]