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[Música] bienvenidos al segundo módulo de la primera clase del curso de cuidados gerontológicos.
En este módulo vamos a adentrarnos propiamente en el tema que nos respecta. Abordaremos este interrogante: ¿qué debemos saber sobre el envejecimiento? Y para eso vamos a comenzar por definir el concepto de gerontología y su diferencia con la geriatría. Parecen sinónimos a mucha gente, le parece que es lo mismo, pero no es así.
La gerontología es la ciencia que estudia el proceso de envejecimiento desde todos sus aspectos: biológicos, psicológicos y socioculturales. Según la Organización Mundial de la Salud, es el estudio de los aspectos relacionados con el envejecimiento de la población y sus manifestaciones sociológicas, biológicas, psicológicas, ambientales y especialmente sanitarias.
Por otro lado, la geriatría es una especialidad, es una rama de la medicina que se ocupa de los problemas fisiológicos y las enfermedades que ocurren durante la etapa de la vejez. Se ocupa del tratamiento de la clínica, de los síntomas, de todo lo que tiene que ver con el paciente adulto mayor. La OMS la define como la rama de la medicina que estudia la sintomatología, la clínica, el tratamiento y la readaptación en todos los procesos patológicos donde las alteraciones debidas a la edad contribuyen de una manera decisiva.
En segundo lugar, vamos a plantear el siguiente interrogante: ¿envejecimiento y vejez significan lo mismo?
En primer lugar, vamos a definir el envejecimiento como el proceso natural, fisiológico, por el que atraviesan todos los seres humanos, en el que se va a observar una declinación, un deterioro de las funciones del organismo, que resulta de la interacción de factores genéticos, de la influencia del medio ambiente y los estilos de vida de una persona. Es la suma de todos los cambios que normalmente ocurren en un organismo con el paso del tiempo.
El tema del envejecimiento puede ser abordado desde perspectivas muy diversas. Esta cuestión es objeto de estudio específico para demógrafos, como vimos anteriormente, sociólogos y epidemiólogos, pero tiene una trascendencia evidente desde el punto de vista de la salud.
A continuación, vamos a detallar las características del envejecimiento. Decimos que es universal, esto quiere decir que es propio de todos los seres vivos. También es progresivo, es un proceso del cual es difícil determinar su punto de inicio, pero una vez establecido ocurre de forma sucesiva, aunque su ritmo es variable para cada individuo. Es irreversible, a diferencia de las enfermedades, no puede detenerse ni revertirse. Es inevitable, no se puede volver a una etapa anterior. Es individual, significa que cada especie tiene una velocidad característica de envejecimiento, pero la velocidad de declinación funcional varía de sujeto a sujeto y de órgano a órgano dentro de la misma. Esto también implica que se puede retardar de acuerdo con el estilo de vida que maneje cada individuo. También es un proceso dinámico, es decir, que va a ir modificando al cuerpo, al organismo. Por otro lado, decimos que es intrínseco, esto quiere decir que los cambios que se dan son de adentro hacia afuera, son cambios endógenos. Por último, es un proceso deletéreo, lo cual significa que lleva a una progresiva pérdida de la función y, por ende, produce alteraciones en el organismo.
Podemos pensar también que el envejecimiento físico va de la mano con el envejecimiento mental. Por ejemplo, en el caso de la depresión, que es un trastorno psiquiátrico, produce un deterioro orgánico característico que juega un papel importante en el envejecimiento físico.
La principal consecuencia del proceso de envejecer es la pérdida progresiva de nuestros sistemas de reserva, muy ricos en la infancia y en la adolescencia, pero cuya limitación a lo largo de la vida va a determinar la aparición de forma progresiva de una mayor vulnerabilidad y de una mayor fragilidad y una respuesta menos eficaz de los sistemas defensivos del organismo ante cualquier forma de agresión. Cuando aumentan los requerimientos, como ocurre en las situaciones de sobrecarga funcional, la pérdida de vitalidad referida a los órganos o sistemas afectos por esa sobrecarga se va a hacer más evidente.
Por todo ello, no debe extrañar que los ancianos presenten más enfermedades crónicas y que estén más predispuestos a las agudas. Tampoco nos debe llamar la atención que las enfermedades puedan manifestarse de forma distinta desde el punto de vista biológico, que impliquen un aumento de la posibilidad de un fallo multiorgánico.
Resumiendo, cuando se hace referencia al envejecimiento como un proceso, se parte de todos aquellos cambios de orden biológico, psicológico y social por los que atraviesa cualquier persona después de los 30 años de edad y que de forma activa se perpetúan hasta el final de la vida. Estos cambios son inherentes, son propios de todo ser humano, pero a su vez son el resultado de contextos multidimensionales como la situación económica, los estilos de vida, las satisfacciones personales y entornos sociales que influyen de manera directa en el proceso de envejecer.
Si partimos de la pregunta acerca de si el envejecimiento es lo mismo que la vejez, debemos continuar por la definición de esta última. La vejez está considerada como la etapa del ciclo vital que empieza alrededor de los 65 años aproximadamente y que finaliza con la muerte.
El ciclo vital, o también llamado ciclo de vida, es el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la muerte de una persona. Consta de etapas bien definidas, comenzando por la etapa fetal, luego la lactancia y luego la niñez. Estas primeras etapas se corresponden con el crecimiento y el desarrollo. Luego le sucede la etapa del adulto joven y la adultez, que es una fase que se correlaciona con la madurez y la reproducción. Y finalmente, tenemos la última etapa, la etapa de la vejez, que es en la cual nos vamos a detener nosotros, y que se corresponde con una etapa de involución, de declinación. Ésta comienza aproximadamente a los 65 años y culmina con el cese, con el fallecimiento de la persona.
Entonces, ahora sí, pasamos a hablar de la vejez propiamente dicha. La vejez es esta etapa que se caracteriza por un declive o por una disminución de las capacidades y todas aquellas estructuras que se habían desarrollado en las etapas anteriores, con lo que se van a dar cambios a diferentes niveles.
En primer lugar, a nivel físico, por este declive del organismo que veníamos planteando. Por otro lado, a nivel cognitivo, es decir, de las funciones mentales como la memoria y el aprendizaje. A nivel emocional, ya que es una persona que está atravesando el proceso jubilatorio, lo cual suele causar un impacto emocional, cambia la rutina de la persona y hay más tiempo libre. También pueden relacionarse los cambios emocionales con el fallecimiento de los padres, como puede ser la pareja. Puede ser una etapa de disfrute de tiempo libre, pero puede que la persona no tenga suficiente fuerza para realizar ciertas actividades o que se encuentre sola.
Por último, puede haber cambios a nivel social, en el sentido en que cambia el rol de la persona en la sociedad, desde el rol laboral, desde el rol en la familia, donde pasan de cuidadores a cuidados, o incluso pueden pasar a tener el rol de abuelos.
¿Por qué envejecemos? El proceso de envejecimiento ha constituido uno de los temas que más polémica científica ha generado. Hay muchos estudios que buscan abordar el fenómeno del envejecimiento mediante análisis científicos, epidemiológicos, etcétera. Esto llevó a que se desarrollen distintas teorías para explicarlo, todas ellas fundamentadas en observaciones más o menos contrastadas.
A continuación, se ofrecen brevemente algunas de las teorías que intentan explicar cómo y por qué envejecemos.
En primer lugar, tenemos la teoría genética. Esta teoría dice que hay uno o varios genes que codifican el proceso de envejecimiento. Esto vendría a ser como que los genes reciben un mensaje. Esta teoría propone que al aumentar la edad existen mutaciones genéticas, o sea, cambios en los genes, que provocan el deterioro o el daño de las células y, como consecuencia, su mal funcionamiento, lo que lleva al proceso de envejecimiento.
En primer lugar, también vamos a definir qué es una célula. Una célula es la unidad más pequeña con la cual está formado un ser vivo. Son microscópicas y los seres humanos estamos formados por trillones y trillones de ellas. Tienen diferentes tipos de funciones: reproductivas, de nutrición, de respiración, y de acuerdo con el órgano en el que se encuentre, se llaman de diferente manera. Por ejemplo, las células del hígado se denominan hepatocitos, las del cerebro se llaman neuronas, pero aunque cambie el nombre, todas son células. A su vez, las células se agrupan y forman los tejidos, como por ejemplo, las que forman el músculo se denominan tejido muscular, las de la piel, tejido elástico, las células sanguíneas forman el tejido conectivo y así sucesivamente. A su vez, los tejidos se agrupan y forman los distintos órganos. Todo en nuestro cuerpo está formado por células.
Pasemos a la teoría endocrina. Ésta dice que el sistema endocrino, que es el encargado de producir y fabricar las hormonas, es el que juega el papel fundamental en el envejecimiento, debido a la pérdida de las secreciones hormonales, en especial de las glándulas sexuales, que produciría el decaimiento orgánico que acarrea el envejecimiento.
Después, tenemos la teoría inmunológica o también llamada inmunitaria, en donde vamos a definir al sistema inmune como el encargado de producir los anticuerpos que defienden a nuestro cuerpo, a nuestro organismo, de cualquier agente extraño, como por ejemplo, una bacteria, un virus, la radiación, etcétera. La teoría inmunitaria del envejecimiento descansa sobre la premisa de que con el aumento de la edad disminuye la capacidad de este sistema de sintetizar, o sea, de elaborar anticuerpos en cantidades adecuadas, de la clase indicada y en el momento oportuno para defendernos de cualquier tipo de agresión.
Por otro lado, plantea que el sistema de defensa del cuerpo parece volverse contra sí mismo y atacar algunas de sus partes como si fueran invasores extranjeros. Si el sistema inmunológico está deteriorado, vamos a tener menos capacidad de defendernos de las enfermedades, o bien vamos a generar enfermedades autoinmunes, que son aquellas en que el sistema inmunológico ataca al propio cuerpo. Puesto que es probable que con el tiempo aparezca cierto material imperfecto y que este sea tratado como una amenaza, aumenta en consecuencia el peligro para los tejidos normales. Esto quiere decir que el sistema produce anticuerpos contra las proteínas normales del cuerpo, pudiendo destruirlas, y de allí es que se producen las enfermedades autoinmunes. Algunas de las que padecen no solamente las personas mayores, pero otras sí, como lo son la rigidez articular, trastornos reumáticos y ciertas formas de artritis. A medida que envejecemos, entonces, el sistema inmunológico se vuelve menos eficaz en la lucha contra las enfermedades, y es por esto que en los adultos mayores, al estar disminuidos los mecanismos corporales de defensa, una enfermedad común como lo es un síndrome viral puede convertirse en una enfermedad fatal.
Por otro lado, tenemos la teoría del error catastrófico. Esta teoría plantea que a medida que avanza la edad surgen errores en la síntesis, es decir, elaboración o formación de proteínas. Por este motivo, se forman proteínas anormales o deficientes, y esto también es lo que explicaría, según esta teoría, el proceso de envejecimiento. Por ejemplo, en la edad avanzada, el cuerpo produce insulina deficiente o de menor calidad comparada a la producida durante la juventud, lo que propicia que la población de adultos mayores sean más vulnerables a padecer diabetes.
A continuación, tenemos la teoría del desgaste. Esta teoría ve al cuerpo humano como una máquina que con el paso del tiempo se va desgastando. Por este motivo, los órganos irían perdiendo la capacidad de funcionar correctamente como en etapas anteriores, como en la etapa del desarrollo y del crecimiento. Como consecuencia y por acumulación de los daños producidos a través del tiempo, mientras se va envejeciendo, se va produciendo el deterioro del organismo en general. La pérdida de la función y la muerte son consecuencias del daño acumulado durante años en los órganos vitales del ser humano.
Por último, vamos a hablar de la teoría de los radicales libres o del estrés oxidativo. Los radicales libres son moléculas inestables, es decir, moléculas que reaccionan con el ambiente, con algunos fármacos, con ciertos cambios en el organismo, como por ejemplo, el aumento de temperatura, la fiebre, con algunas radiaciones, con el humo, etc. La estructura de la célula está formada, entre otros componentes, por la mitocondria, que es donde se da la respiración celular. Los radicales libres son moléculas que reaccionan con distintos cambios que se producen en la célula, convirtiendo una célula sana en una célula reactiva, lo cual es perjudicial y es lo que aceleraría el proceso de envejecimiento. Los radicales libres interaccionan con células sanas, produciendo un funcionamiento incorrecto de esa célula, llevándola al deterioro y al consecuente proceso de envejecimiento. Esta teoría afirma que el envejecimiento se produce por la falta de protección de la oxidación ambiental. El proceso para obtener energía de la oxidación tiene como residuos los radicales libres. Éstos son moléculas altamente reactivas con otras moléculas y sustancias.
Las teorías del envejecimiento físico y orgánico tratan de explicar las causas de por qué morimos. El ser humano es finito, tiene una finitud, lo cual quiere decir que en lugar del sueño de vivir eternamente, se basan en la premisa de que todos nos vamos a morir. Por intentar especificar la, estas teorías tratan de explicar estas alteraciones y depresiones que ocurren en nuestro organismo al pasar los años como resultado de nuestra carga genética e interacción con el ambiente.