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El 80% de los conductores usa mal WD40. Sí, así es. La mayoría lo ignora. Creen que solo sirve para que la puerta del baño no rechine. Pero lo cierto es que el doble de de 40 es oro líquido. Esa lata de $5 tiene el poder de evitar reparaciones eléctricas de $1000, tiene el poder de resucitar un motor ahogado en medio de una inundación cuando todos los demás están llamando a la grúa. Tiene el poder de hacer que tu coche viejo luzca y funcione como si acabara de salir de la fábrica en Japón. Pero cuidado porque si lo rocías en el lugar equivocado, en tus frenos o en ciertas correas, convertirás esa lata de $5 en un accidente de $20,000.
Hoy voy a revelarte los secretos de la Fórmula 40. No los trucos baratos de internet, sino los secretos de taller que los mecánicos guardamos bajo llave. Prepárate porque vas a aprender cómo este spray puede ahorrarte miles en reparaciones. Empezamos por lo más importante, la zona prohibida. Hay lugares en su coche que son sagrados, lugares donde la fricción no es un enemigo, sino un aliado vital. Si ustedes en su ignorancia rocían este producto en esos lugares, están firmando una sentencia de desastre.
Hablemos primero de los frenos. Parece obvio, ¿verdad? Nadie es tan tonto como para echar aceite en los frenos. Pero se sorprenderían. He visto de todo en 40 años. He visto gente intentando quitar el chirrido de las pastillas rociando viésbo de 40 directamente sobre el disco y el caliper. Tontos, entiendan la física. Un freno funciona transformando la energía cinética en energía térmica a través de la fricción. Las pastillas de freno son como esponjas de cerámica y metal sinterizado. Son porosas. Si ustedes rocían Dub40 cerca de una tuerca y el viento lleva la niebla del spray hacia el disco, o peor, si lo rocían intencionalmente para limpiar, el desastre es químico e inmediato. El líquido penetra en los poros de la pastilla, se bebe el lubricante. En ese momento han convertido sus frenos de alto rendimiento en patines de hielo. La próxima vez que pisen el pedal a 100 km/h, no sentirán esa mordida tranquilizadora. Sentirán un pedal duro, un coche que no se detiene y el pánico helado recorriendo su espalda. Y lo peor es que no se arregla limpiándolo. Una vez que la pastilla absorbe el aceite, está muerta. Tienen que tirarla. Así que regla número uno del samurá del taller. La lata de WD40 se mantiene lejos, muy lejos de los discos, tambores y pastillas. Si van a trabajar cerca de una rueda, cubran el disco con una bolsa o un trapo. No jueguen con su vida.
El segundo punto prohibido, las correas del motor. Escucho esto todos los días. Un coche llega al taller chillando como un cerdo en el matadero. El dueño me dice, "Oye, le eché bubo D40 a la correa para que dejara de sonar, pero ahora suena diferente y la batería no carga." Por supuesto que no carga. Las correas de accesorios funcionan por agarre. Necesitan tracción para mover las poleas del alternador, de la bomba de agua, de la dirección hidráulica. Ese chirrido que escuchan no es sequedad, no es una puerta oxidada. Ese chirrido es la correa resbalando porque está vieja, es tirada o el tensor ha fallado. Si le rocían un lubricante penetrante como el BB D40, ¿qué creen que pasa? Eliminan la poca fricción que le quedaba. La correa empieza a patinar locamente sobre las poleas. En el mejor de los casos, pierden la dirección asistida o el aire acondicionado. En el peor, la bomba de agua deja de girar a la velocidad correcta. El motor se sobrecalienta en silencio y adiós culata. Nunca lubriquen una correa. Si chilla, cámbienla o ténenla. El silencio forzado con aceite es el silencio previo a la muerte del motor.
Y finalmente, el tercer error de novato, los neumáticos. He visto gente en exhibiciones de autos rociando WD40 en los flancos de las llantas para que brillen y se vean negras. Estéticamente sí brilla, pero químicamente el buo de40 es base solvente. Los solventes comen caucho, están degradando la pared lateral de su neumático mientras lo miran brillar. Y si ese spray toca la banda de rodadura. Bueno, la próxima curva que tomen bajo la lluvia será la última. El coche se irá de lado como si estuvieran en una pista de drift, pero sin el control ni la habilidad.
Así que antes de que se emocionen con los trucos mágicos que les voy a enseñar, graben esto en su mente. El Dol40 es una herramienta, no un juguete. Respeten la fricción donde debe haber fricción. Si no saben qué hace una pieza, no la rocíen. Ahora que hemos evitado que se maten, vamos a hablar de lo que realmente es este líquido misterioso, porque les aseguro que no es lo que ustedes creen.
Muy bien, ya guardaron las pistolas, ahora saquemos los microscopios. Miren la lata. Miren esas letras grandes. WD40. La mayoría de la gente lo usa como aceite. Tienen una bisagra que suena, le echan esto. Tienen una cadena de bicicleta, le echan esto. Y yo desde mi rincón en el taller muevo la cabeza con tristeza porque están usando un destornillador para clavar un clavo. Funciona, sí, pero no es su propósito y a la larga arruina todo. Para entender el poder real de este spray, tienen que entender su historia. No nació en un taller de coches. No nació para arreglar puertas de baño. Nació en la guerra fría, nació para la carrera espacial. En 1953, un pequeño laboratorio en San Diego buscaba algo desesperadamente. No buscaban lubricar, buscaban proteger. Estaban construyendo los misiles Atlas, piel de acero inoxidable, delgada como un papel. Estos misiles tenían un enemigo mortal antes incluso de despegar. La condensación. La humedad del aire corroía los tanques de combustible y los circuitos delicados. Necesitaban un escudo químico. El químico Norm Larsen intentó crear una fórmula para repeler el agua. Probó la fórmula 1, falló. Probó la dos, falló. La 15, las 20, la 39, todas fallaron. O eran muy pegajosas o se evaporaban muy rápido o no desplazaban el agua. Y entonces llegó el intento número 40. WD significa water displacement, desplazamiento de agua. 40 significa que fue el cuadésimo intento. Eso es lo que tienen en la mano. Desplazador de agua, Fórmula 40.
¿Por qué es esto vital para ustedes, dueños de coches? Porque tienen que dejar de verlo como un lubricante de larga duración. El bude D40 clásico es en su mayoría un solvente volátil como el queroseno mineral mezclado con un aceite ligero. Cuando lo rocían, el solvente actúa como un vehículo. Penetra en las grietas más microscópicas, se mete debajo de la mugre y lo más importante, se mete debajo del agua. Físicamente levanta el agua de la superficie del metal y la empuja fuera. Luego el solvente se evapora y deja una película protectora muy fina, ligeramente aceitosa, que evita que el agua vuelva a tocar el metal por un tiempo. Pero ojo, esa película es fina, no es grasa, no es aceite de motor. Si usan WD40 para lubricar la cadena de su bicicleta o una bisagra de puerta de alto tráfico, al principio funcionará de maravilla. El solvente limpiará la mugre y el aceite ligero lubricará, pero a los pocos días el solvente se evapora. La película fina se seca o atrae polvo y esa cadena empezará a rechinar peor que antes. Ahora llena de una pasta abrasiva de polvo y aceite seco. Para lubricar de verdad necesitan grasa, aceite de silicona o aceite de motor. El Oble D40 es para limpiar, penetrar, proteger y sobre todo desplazar agua. Entender esto es la clave para desbloquear su verdadero potencial. No es aceite en lata. Es un arma química contra la humedad y la corrosión. Es un buscador de óxido. Es un limpiador de contactos. Cuando entiendan que su función principal es luchar contra el agua, verán su coche de otra manera. Verán que su coche está bajo ataque constante. Lluvia, charcos, humedad nocturna, condensación en el garaje. El agua es el cáncer del metal y el veneno de la electricidad. Se mete en los conectores y crea sulfato verde. Esa costra que ven en las baterías. Se mete en los tornillos y lo suelda con óxido. Se mete en la ignición y mata la chispa. El bubo D40 es el antídoto para ese veneno. Si lo usan con esa mentalidad, la mentalidad de sacar el agua y limpiar la superficie, se ahorrarán miles de dólares en sensores oxidados, cables podridos y chasis carcomidos. Pero si lo siguen usando como aceite para todo, terminarán con piezas pegajosas y llenas de mugre. La distinción es sutil, pero es la diferencia entre un maestro y un aficionado.
Y ahora que saben que esto es un desplazador de agua, están listos para el truco número uno. El truco que justifica el precio de la lata 1000 veces. El truco que los hará parecer magos en medio de una tormenta. Imaginen la escena. Es de noche, llueve a cántaros. Vuelven del trabajo cansados. ¿No ven ese charco enorme en la curva? Splash. El agua salpica violentamente debajo del capó. O quizás simplemente ha sido una noche muy húmeda y su coche viejo durmió fuera. Giran la llave, el motor gira R, pero no arranca. Lo intentan de nuevo. Nada. El motor toce, pero no cobra vida. Están varados, sacan el teléfono. Llamar a la grúa. $150. Esperar 2 horas bajo la lluvia. El taller mañana les cobrará otros 200 dilos por diagnóstico eléctrico. Están a punto de gastar $350 y perder un día de trabajo. Pero esperen, ¿recuerdan lo que les dije sobre el desplazamiento de agua? Salen del coche, abren el maletero y sacan esa lata de $5. Abren el capó, todo está mojado. ¿Qué está pasando ahí dentro? Es física simple. Para que un motor de gasolina funcione necesita tres cosas: aire, combustible y chispa. El aire entra. El combustible entra, pero la chispa ha desaparecido. La electricidad es perezosa. Siempre busca el camino de menor resistencia para llegar a tierra. Normalmente ese camino es a través de la bujía, saltando el gap y creando la explosión. Pero ahora todo está cubierto de agua y el agua sucia conduce la electricidad. La corriente de alto voltaje sale de la bobina. Viaja por los cables y sorpresa, encuentra agua en la tapa del distribuidor o en los cables de bujía. En lugar de ir a la bujía, la electricidad viaja por el agua y se va al bloque del motor. Se cortocircuita. Su chispa se está ahogando.
Aquí es donde ustedes se convierten en héroes. Toman el bubo de 40, localizan los cables de las bujías, esos cables gruesos, localizan la bobina de encendido. Si su coche es de los 90 o antes y tiene distribuidor, esa tapa de donde salen muchos cables como una araña. Ese es el objetivo principal. Rocíenlo sin miedo. Empapen los cables, empapen la tapa del distribuidor, incluso por dentro si se animan a quitarla y secarla con un trapo, pero por fuera funciona. Empapen las conexiones de las bobinas. Recuerden, el spray se mete debajo del agua, la levanta, rompe la tensión superficial, el agua se escurre, cae, desaparece y lo que queda es esa película dieléctrica, no conductora, que sella el sistema. Están reconstruyendo el aislamiento eléctrico en segundos. Esperan un minuto. Dejan que la magia química ocurra. Vuelven al asiento del conductor, giran la llave. Boom. El motor ruge. Ese sonido es el sonido de la victoria. Es el sonido de $350 quedándose en su bolsillo. Han solucionado el problema de raíz. No era una falla mecánica, era una invasión acuática y ustedes la repelieron. Este truco, amigos, es la razón número uno por la que siempre, siempre debe haber una lata de huevo de 40 en el maletero, no en el garaje de casa, en el coche, porque la lluvia no avisa, los charcos no piden permiso. Si vives en zona de inundaciones, si cruzas ríos o si simplemente tienes un coche con los cables de bujía un poco viejos y agrietados por donde entra la humedad, este spray es tú. Seguro de vida. He visto gente vender sus coches porque no son fiables cuando llueve. ¡Qué desperdici! Solo necesitaban desplazar el agua.
Pero el sistema de encendido no es lo único eléctrico que sufre. ¿Qué pasa con esos fallos fantasmas? Esa luz de check engine que aparece y desaparece. Esos faros que parpadean. A menudo no es una pieza rota, es de nuevo el enemigo invisible. La corrosión en los contactos. En el próximo bloque les voy a enseñar cómo usar este spray para realizar una cirugía eléctrica en sus sensores y conectores, ahorrándose diagnósticos costosos que los mecánicos adoran cobrar. Prepárense porque vamos a limpiar las venas eléctricas de su máquina.
Amigos, hablemos de fantasmas. No de los que salen en las películas de terror, sino de los que viven bajo el capó de su coche. Los gremlins eléctricos. Seguro les ha pasado, van conduciendo tranquilamente y de repente, pling, se enciende una luz en el tablero. Check engine. El ABS parpadea o peor, el coche da un tirón, pierde potencia un segundo y luego sigue como si nada. Llevan el coche al taller. El mecánico conecta el escáner. Mmm. Código P0121. Fallo en el sensor TPS. Código P0300. Fuego perdido aleatorio. El mecánico se frota las manos y les dice, "Jefe, hay que cambiar el sensor de posición del acelerador, el sensor de masa de aire y por si acaso el cableado. Son $800. Ustedes pagan, cambian las piezas, el coche va bien dos días y al tercero, plin, la misma luz, el mismo fallo. ¿Qué pasó? El sensor nuevo venía defectuoso. ¿El mecánico es un ladrón? Probablemente ninguna de las dos. El problema no era el sensor, el problema era la conexión.
Vivimos en la era de la electrónica. Su coche tiene más de 50 sensores y kilómetros de cables. Todos esos cables terminan en conectores de plástico con pines metálicos diminutos. Esos conectores viven en un ambiente hostil. Calor, frío, vibración, salpicaduras de agua salada de la carretera. Con el tiempo, la humedad, nuestro archienemigo se cuela dentro del conector. A pesar de las gomas selladoras. El agua reacciona con el cobre o el atón de los pines y crea sulfatación o corrosión microscópica. Una capa verde o blanca, fina como el polvo, se deposita sobre el metal. La electricidad que viaja a 5 o 12 V, muy poco voltaje, no puede atravesar esa capa de mugre. La señal se interrumpe por milisegundos. La computadora del coche, la SU, detecta que la señal se cortó y piensa, "El sensor murió y enciende la luz." Pero el sensor está perfecto, simplemente está incomunicado. Es como intentar hablar por teléfono con mala señal.
Aquí es donde el Bib 40 se convierte en su mejor herramienta de diagnóstico y reparación. Antes de comprar cualquier sensor nuevo, antes de autorizar cualquier reparación costosa, hagan esto. La limpieza de contactos, abran el capó. Localicen los conectores principales, el del caudalímetro, MAF, el bin del cuerpo de aceleración, los conectores de los inyectores, los enchufes de los faros que parpadean. Con cuidado y con el motor apagado, por favor, desconecten el enchufe, presionen la pestaña de plástico y tiren. Miren adentro. ¿Ven los pines metálicos? ¿Se ven brillantes y dorados plateados? ¿O se ven opacos, verdosos o con polvo blanco? Si ven mugre, han encontrado al culpable. Tomen su lata de vivo D40. Usen la pajita roja. Ese tubo fino es vital para la precisión. Rocíen una ráfaga corta, pero potente directamente dentro del conector, tanto en el lado macho como en el hembra. El solvente penetrará instantáneamente, disolverá la grasa vieja y aflojará el sulfato, pero lo más importante, desplazará la humedad. Si había una gota de condensación microscópica causando un cortocircuito, el WD40 la expulsará. Ahora, un truco de viejo zorro. Conecten y desconecten el enchufe tres o cuatro veces seguidas. La fricción mecánica de los pines entrando y saliendo, combinada con el lubricante limpiador, raspará la corrosión restante y dejará metal virgen contra metal virgen. Finalmente, denle una última rociada ligera y conecten todo. El aceite ligero que queda actuará como un sello dieléctrico, evitará que la humedad vuelva a entrar y protegerá el contacto de la oxidación futura. He resucitado docenas de coches desauciados eléctricamente con este método. Sensores de ABS que daban error, elevalunas que no subían, luces traseras que parecían discoteca, todo arreglado con una ráfaga de spray. Recuerden, el Dol40 no conduce la electricidad, es dieléctrico, pero permite que la electricidad fluya donde hay contacto físico, metal. Metal es seguro para circuitos de bajo voltaje 12V. Nota: No lo usen en potenciómetros de volumen de radios antiguas o electrónica muy delicada de computadoras abiertas. Ahí usen limpia contactos específico de evaporación rápida. Pero para los conectores rudos del motor y chasis, el WiUD40 es el rey porque protege a largo plazo contra el agua. Este truco les ahorrará cientos de dólares en diagnósticos erróneos. La próxima vez que se encienda una luz, primero limpien el conector. Es la medicina preventiva que su sistema eléctrico necesita.
Siguiendo con la electricidad, tenemos que hablar de la fuente de todo poder, la batería. Pero no de la batería en sí, sino de sus parásitos. Abran el capó de un coche promedio de 5 años. Miren los bornes, los postes de plomo donde se conectan los cables. ¿Qué ven? Apesto a que ven una especie de coliflor tóxica, una costra esponjosa de color blanco, azul o verde neón que crece alrededor del metal. Eso, amigos, es sulfato de plomo y óxido de cobre. Es el resultado de los vapores de ácido sulfúrico escapando de la batería y reaccionando con la humedad del aire y el metal de las terminales. Esa coliflor es el asesino silencioso de los alternadores y motores de arranque. Esa corrosión actúa como una resistencia eléctrica gigante. Imaginen que intentan beber un batido espeso a través de una pajita llena de piedras. Cuesta mucho, ¿verdad? Lo mismo le pasa a su coche. El alternador intenta cargar la batería, pero la corrosión bloquea el paso de la corriente. El alternador trabaja extra, se calienta y muere prematuramente. Por la mañana intentan arrancar. El motor de arranque pide 200 amperios de golpe. La batería los tiene, pero la corrosión en los bornes estrangula la corriente. Solo pasan 100 ampi. El motor de arranque gira lento. W. Ustedes piensan, "Mi batería está vieja, necesito una nueva." Van a la tienda, gastan 150 en una batería nueva, la instalan y magia, arranca rápido. Creen que solucionaron el problema, pero no. Simplemente al cambiar la batería movieron las terminales y rasparon un poco la mugre. La batería vieja probablemente estaba bien, solo estaba sorda y muda por la corrosión.
Aquí entra el duo de 40 para ahorrarles esos $150. El duivo de 40 es excelente para disolver y neutralizar esta corrosión y sobre todo para prevenir que vuelva. El procedimiento del maestro. Uno, seguridad. Primero, gafas puestas. Ese polvo blanco es ácido. No se toquen los ojos. Dos, desconectar. Quiten el negativo primero, luego el positivo. Plus tres. El ataque. Rocí en WD40 generosamente sobre los postes de la batería y sobre las terminales de los cables que están llenas de esa costra verde. Verán que empieza a reaccionar. El líquido penetra y ablanda la costra dura. Cuatro. Limpieza. Usen un cepillo de alambre pequeño o un cepillo de dientes viejo que no odien mucho. Cepillen vigorosamente. La mugre saldrá volando como lodo líquido gracias al B40. Limpien todo con un trapo viejo hasta que vean el plomo brillante y el cobre limpio. Cinco. Reconexión. Vuelvan a conectar. Positivo primero. Negativo después. Aprieten bien. Seis. El escudo final. Y aquí está el secreto que pocos hacen. Una vez apretado todo, denle una capa final de OBD40 sobre todo el conjunto, borne y terminal conectado. Cubran el metal expuesto con el spray. ¿Por qué esa capa final? Porque recuerden el nombre, desplazador de agua. Esa película de aceite evitará que la humedad del aire toque el metal. Sin humedad, el ácido no puede formar la corrosión. han creado un sello hermético. Esa batería que parecía muerta ahora entregará el 100% de su potencia. El alternador descansará y esos bornes se mantendrán limpios y brillantes durante meses, incluso años. Es mantenimiento básico de 5 minutos que alarga la vida de todo el sistema eléctrico. No dejen que la coliflor verde se coma su dinero. Mátenla con spray azul.
Dejemos la electricidad un momento y hablemos de mecánica pura, de piezas que se mueven o que deberían moverse. Llega el invierno. O quizás no viven en la nieve, pero viven en un lugar húmedo y su coche duerme fuera. O tal vez tienen un coche clásico que usan poco. Van a abrir la puerta, meten la llave. La llave entra hasta la moinasi mitad y se detiene. Empujan un poco más. Nada, está bloqueada. O peor, la llave entra pero no gira. El cilindro está congelado o atascado por la mugre interna. Aquí es donde ocurre la tragedia. El ser humano impaciente por naturaleza aplica la fuerza bruta. Solo tengo que girar un poco más fuerte. Hacen palanca con la llave, sienten una resistencia elástica y luego, crack. Ahora tienen la mitad de la llave en la mano y la otra mitad dentro de la cerradura. Felicidades. Acaban de convertir un problema de una factura de serrajero de $200 más la copia de la llave nueva. ¿Por qué pasa esto? Las cerraduras de los coches son mecanismos de precisión. Tienen pequeños pines y resortes adentro. Con el tiempo el polvo entra, la lluvia entra y cuando lavan el coche a presión meten agua a la fuerza. Esa mezcla de agua y polvo crea un barro que seca los mecanismos. En invierno esa humedad residual se congela. El hielo es cemento. Solda los pines. La llave no puede levantar los pines porque están pegados con hielo o mugre.
La solución preventiva y correctiva. Aquí es donde el bui de 40 brilla por su baja viscosidad y su capacidad de penetración. Muchos dirán, "Usa grafito en polvo para las cerraduras. El grafito es bueno en seco, pero si ya hay humedad o hielo, el grafito se hace una pasta. El bobo de 40 es mejor para desatascar. Si la cerradura está congelada o dura. Uno, tomen la lata con la pajita roja. Dos, coloquen la punta de la pajita justo en la entrada de la ranura de la llave. Empujen la pequeña compuerta metálica con la pajita. Tres, disparen. Una ráfaga corta. Sit. Cuatro, no metan la llave todavía. Esperen 10 segundos. Dejen que el líquido viaje por capilaridad. El solvente derretirá el hielo. El Will E40 tiene un punto de congelación muy bajo y disolverá la mugre vieja. Cinco, ahora metan la llave. Entrará suave como la seda. Seis, giren suavemente. Y listo, abierto. Pero no lo usen solo cuando falle. Úsenlo antes del invierno. En otoño, denle una pasada a todas las herraduras. Puerta del conductor, pasajero, maletero. Ese se olvida siempre y es el que más se atasca por falta de uso. Y muy importante, el mecanismo de cierre del capó. El cierre del capó está expuesto a toda la sal y el agua de la parrilla frontal. Si se atasca, el día que necesiten abrir el motor por una emergencia, no podrán, o peor, no cerrará bien y se les abrirá en la autopista rompiendo el parabrisas. Rocíen el mecanismo del pestillo del capó generosamente, limpien la grasa vieja y dejen que el vivo D40 lubrique y proteja. Un consejo extra para los que viven en zonas de heladas extremas. Rossy en vivo de 40 en las gomas de las puertas, los sellos de caucho alrededor del marco. ¿Por qué? Porque a veces la cerradura abre, pero la puerta está pegada al marco por el hielo. Tiran de la manilla y arrancan la manilla o rompen la goma. El D40 es hidrofóbico, repele agua. Si las gomas tienen una capa ligera de este aceite, el agua no se puede adherir y congelar entre la goma y el metal. La puerta nunca se pegará. Nota: Limpien el exceso para no manchar la ropa al entrar, pero dejen una película fina. Es un mantenimiento de 2 minutos que evita que se queden fuera de su coche abajo cero o que rompan su única llave. Mecánica fluida. Vida tranquila.
Bien, ahora hablemos de uno de los enemigos más antiguos del mecánico, la oxidación soldada. Imaginen que quieren cambiar las pastillas de freno o quizás están intentando quitar el tubo de escape viejo. Toman su llave de cruz o su trinquete, encuentran ese tornillo maldito. Está marrón. cubierto de una costra de óxido que parece cáncer de piel metálico, lo intentan girar, no se mueve. Aquí es donde el instinto cavernícola toma el control. Su cerebro les dice, "Más fuerza, necesito más palanca." Buscan un tubo largo, lo ponen en el mango de la llave para hacer palanca, se apoyan con todo su peso, sienten que el tornillo empieza a ceder. Ya viene, piensan triunfantes, pero no está girando la rosca, se está torciendo el metal del perno hasta que bang. La cabeza se parte, el cuerpo del tornillo se queda enterrado. Soldado dentro del bloque del motor o del chasis. Ahora tienen un problema grave. Tienen que taladrar el tornillo, usar extractores, quizás calentar con soplete o rehacer la rosca. Han entrado en el infierno mecánico. ¿Cómo evitamos esto? Con paciencia y con química de penetración. Aquí es donde el BD40 justifica su existencia como herramienta de ingeniería. Mucha gente le echa un chorrito, espera 3 segundos y tira de la llave. Error. La química no es magia instantánea. Necesita tiempo. La técnica del susurrador de tornillos cuando se enfrenten a una tuerca o tornillo oxidado. Miren la unión. El óxido ha creado una estructura cristalina que une las dos piezas como si fuera pegamento de cemento. Necesitamos romper esa estructura sin romper el metal sano. Uno, la limpieza previa. Si el tornillo tiene mucha costra, denle primero con un cepillo de alambre. Quítenlo grueso. Necesitamos abrir camino para que el líquido entre. Dos. La inmersión. Tomen su lata de divo D40 con la pajita roja, apunten a la base de la cabeza del tornillo y, muy importante, a la parte de la rosca expuesta. Si la ven, empapen la zona. Aquí entra en juego la tensión superficial baja del buid E40. El agua tiene una tensión superficial alta, forma gotas. El buid E40 tiene una tensión bajísima, se aplana y corre. Esto le permite desafiar la gravedad y meterse por capilaridad en grietas más finas que un cabello humano. Viaja a través de los hilos de la rosca, arrastrándose entre el óxido. Tres, el golpeteo. El secreto. Una vez rociado, no giren la llave todavía. Tomen un martillo pequeño o el mango de un destornillador y denle golpecitos suaves y rítmicos a la cabeza del tornillo. No estamos tratando de clavarlo, estamos creando vibración. La vibración microfractura la estructura cristalina del óxido. Esas microgrietas permiten que el BV40 penetre más profundo, llegando hasta el final de la rosca. Cuatro, el tiempo. Vayan a tomarse un café. En serio, dejen que el líquido trabaje durante 10 o 15 minutos. Si el tornillo es del escape y está muy oxidado, déjenlo toda la noche si pueden. La paciencia es la herramienta más barata. Cinco. El baile. Vuelvan, pongan la llave. No intenten aflojar de golpe. Intenten apretar 1 mmro. Sí, apretar. A veces el movimiento de apriete rompe el sello de óxido mejor que el de afloje. Luego aflojen, luego aprieten. Adelante, atrás, adelante, atrás. Sientan como el tornillo habla. Si chirría, pongan más spray. Ese chirrido es fricción seca. El spray debe lubricar la salida para que no se trasque. Si siguen este ritual, el tornillo saldrá entero. Verán que los hilos de la rosca están mojados con el spray. Eso significa que el líquido viajó todo el camino hasta el fondo. Han salvado la pieza, han salvado su fin de semana. El Bud40 no es un disolvente de óxido industrial como el ácido, pero es un penetrante lubricante excelente. Su trabajo es meterse entre el óxido y el metal sano y separarlo suavemente. No sean el gorila que rompe los tornillos, sean el cirujano que los extrae. Su coche se los agradecerá. Y recuerden una cosa más. Cuando vuelvan a poner el tornillo nuevo o el viejo limpio, pónganle un poco de grasa anti seis, antiagarrotamiento. Pero si no tienen, una rociada de bubo de 40 en la rosca antes de montar, protegerá contra el óxido futuro, aunque tendrán que reapretar después porque lubrica el par de apriete. Dominar el óxido es dominar el tiempo.
Cambiemos de escenario. Están en la ventanilla de un autoservicio de comida rápida o en un peaje. Está lloviendo como siempre en mis historias porque la lluvia revela los fallos. Bajan la ventana para pagar. Todo bien. El cristal baja rápido gracias a la gravedad. Pagan, toman su café y pulsan el botón para subir. El cristal empieza a subir, pero va lento, muy lento. A mitad de camino parece que se rinde. El motor eléctrico gime. La ventana se detiene dejando tres dedos abiertos. El agua empieza a entrar. Entran en pánico. Pulsan el botón hacia arriba, hacia abajo. Nada. El motor se ha protegido térmicamente por sobreesfuerzo y se ha apagado. Llevan el coche al taller. Diagnóstico estándar. Hay que cambiar el motor del elevalunas. Se quemó. Son $300 la pieza más 150 los de mano de obra porque hay que desmontar todo el panel de la puerta. Casi $500. Alto ahí. En el 90% de los casos el motor no está roto. El motor está cansado. Está luchando una batalla que no puede ganar contra la fricción. El problema no es el motor, son las guías. El cristal de su ventana viaja a través de dos canales laterales de goma llamados Ron channels. Estas gomas con el sol, el calor y el tiempo se resecan, se vuelven duras y ásperas. Además acumulan polvo sabia de mino en árbol y mugre. Esa goma sucia actúa como un freno. Agarra el cristal. El motor eléctrico tiene que empujar el cristal hacia arriba y al mismo tiempo vencer la resistencia de la goma pegajosa. Es como si ustedes intentaran correr en una piscina de miel. Se cansan, se calientan y el sistema de protección térmica corta la corriente para no incendiarse.
Aquí es donde su lata de Wi D40 hace magia y les ahorra esos $500 en menos de 5 minutos. Pero atención, hay un matiz técnico aquí. El bubo D40 clásico es excelente para limpiar esa mugre. Su base solvente disuelve la sabia y el pegamento viejo que frena el cristal. La operación ventana veloz. Uno, bajen la ventana completamente. Dos, tomen la lata con la pajita roja. Tres, coloquen la pajita dentro del canal vertical de goma por donde corre el vidrio, empezando desde arriba y bajando hasta donde entre en la puerta. Cuatro. Rosíen generosamente. Hagan lo mismo en el canal delantero y en el trasero. Verán que sale un líquido negro o marrón. Esa es la mugre que estaba frenando su ventana. El web de 40 está limpiando los poros de la goma y lubricando el paso. Cinco. Ahora tomen un trapo y envuélvanlo en un destornillador plano con cuidado o usen su dedo si cabe. Pásenlo por el canal para sacar el exceso de mugre disuelta. Seis. Operación final. Suban y bajen la ventana tres o cuatro veces. Notarán el cambio al instante. La primera subida será titubeante, la segunda más rápida. La tercera SAS. Subirá como una guillotina invertida. El motor sonará aliviado, rápido, feliz. Nota del experto: el BUO D40 original es perfecto para esta limpieza de choque y lubricación inicial. Resucitará el sistema. Sin embargo, como soy un perfeccionista, les daré el consejo nivel Dios. Si quieren que esto dure años, después de limpiar con el huevo D40 normal y dejar que seque un poco, pueden aplicar BD40 specialist de silicona. La lata plateada con amarillo. La silicona es el mejor amigo de la goma a largo plazo. Pero si solo tienen la lata azul clásica a mano en una emergencia, úsenla sin miedo. Es mil veces mejor que tener la ventana atascada. El aceite mineral del BO D40 hidratará la goma lo suficiente para sacarlos del apuro y mantenerla funcionando por meses. Y un truco extra, si su cinturón de seguridad no se recoge rápido, se queda colgando fofo cuando se lo quitan, es el mismo problema. Friccionen el punto de anclaje superior el bucle por donde pasa la cinta. Limpien ese bucle de plástico con un poco de huesdar arenta. Cuidado de no manchar la cinta que toca su ropa. Solo el plástico. El cinturón se recogerá como un látigo. Fricción eliminada. Dinero ahorrado. Motor salvado. Es increíble lo que un poco de lubricante en el lugar correcto puede hacer por la longevidad de los componentes eléctricos. No cambien piezas. Mantengan el camino despejado.
Hablemos ahora de vergüenza pública. Estás en la gasolinera. Tienes prisa. Hay una fila de tres coches detrás de ti. Te paras junto al surtidor. Tiras de la palanquita que está en el suelo junto a tu asiento para abrir la tapa del depósito. Escuchas el click, pero no escuchas el pop de la tapa abriéndose. Miras por el retrovisor. La tapa sigue cerrada al ras de la carrocería. Vuelves a tirar. Nada. Sales del coche, intentas abrirla con la uña, pero no hay de dónde agarrar. Vuelves a entrar, tiras de la palanca mientras gritas. La gente te mira. Pareces un novato que no sabe usar su propio coche. Finalmente tienes que pedirle a un extraño, oiga, ¿puede tirar de la palanca mientras yo hago palanca con las llaves en la tapa? Es humillante y además corresca. ¿Por qué pasa esto? El mecanismo es simple. Un cable de acero tira de un pequeño pasador de plástico o metal que libera la puerta y un fleje o resorte metálico empuja la puerta hacia afuera. Con el tiempo, dos cosas suceden. Uno, el pasador se llena de polvo de carretera y se seca. Se queda atascado en la posición de cerrado o se mueve tan lento que no libera la puerta a tiempo. Dos, el resorte metálico se oxida y pierde fuerza o la bisagra de la puerta se agarrota.
Solución de $0.10 centavos. Dudub 40 en el mecanismo. Abran la tapa con ayuda si es necesario por última vez. Localicen el pasador que se retrae, rocíenlo. Accionen el mecanismo un par de veces con el dedo para que el aceite penetre. Luego, rocíen las bisagras de la puertecita. Y muy importante, rocí el resorte metálico que empuja la puerta. El doid40 limpiará el óxido y le devolverá la elasticidad al metal. Cierren y abran pop. La puerta saltará con energía cada vez que toquen la palanca. Adiós a la vergüenza en la gasolinera.
Además, ¿sabían que una tapa de gasolina sucia o mal sellada es una de las causas más comunes de que se encienda la luz de check engine? Códigos P04 on 40ent, P04 on Watchnote, P0415. Fuga en el sistema EVAP, evaporación. El coche moderno hace un test de presión en el tanque de gasolina para asegurarse de que los vapores no se escapen a la atmósfera. Si la tapa de gasolina no sella herméticamente, el sistema detecta una fuga de presión y enciende la luz de avería en el tablero. Ustedes van al taller y piensan que el motor va a explotar. Muchas veces la tapa no sella porque la junta tórica de goma, el O-ring que tiene la tapa, está reseca o sucia con polvo de gasolina seca. Antes de comprar una tapa nueva, $30 a $50, hagan esto. Tomen un trapo limpio, rocí bu E40 en el trapo, limpien vigorosamente la goma de la tapa de gasolina y el borde metálico de la boca de llenado del tanque. El BUI D40 limpiará la suciedad microscópica que impide el sellado y lo más importante, hidratará la goma haciéndola hincharse ligeramente y recuperar su flexibilidad. Cierren la tapa. Asegúrense de que haga los clics. Conduzcan un par de días. En el 50% de los casos, la luz de check engine se apagará sola. Han arreglado una avería de motor limpiando una goma con spray. Eso es ser un operador inteligente. El Vivo D40 no es solo para aflojar tuercas. Es una herramienta de precisión para sistemas que dependen de sellos, resortes y movimiento libre. Mantengan esas pequeñas partes móviles felices y su coche se sentirá nuevo, sin ruidos. Sin atascos y sin luces de advertencia tontas.
En el próximo bloque vamos a ponernos artísticos. Vamos a hablar de cómo este spray puede hacer que su coche viejo brille y cómo quitar esas manchas imposibles que ningún jabón logra sacar. Faros, pegatinas y alquitrán. Prepárense para la estética.
Escuchen ese sonido otra vez en su cabeza. Ñiñic. No hay nada, absolutamente nada que haga que un coche parezca más chatarra que ese sonido. Pueden tener un motor B8 afinado, pintura encerada y llantas de aleación, pero si llegan a una cita, abren la puerta y suena como el portón de un castillo embrujado, la ilusión se rompe. En ese instante, su coche deja de ser una máquina de precisión y se convierte en un carromato viejo. El ruido es el lenguaje del dolor de la máquina. En ingeniería, ruido significa fricción. Y fricción significa que algo se está muriendo. Ese chirrido en la puerta no es solo molesto, es el sonido del metal comiéndose al metal. El pasador de la bisagra se está desgastando, el agujero se está ovalando. Si lo ignoran suficiente tiempo, la puerta empezará a colgar, dejará de cerrar bien y tendrán que levantarla con el hombro para que encaje. Arreglar una puerta descolgada cuesta cientos de dólares en un taller de carrocería. Arreglar el ruido cuesta centavos. Pero aquí es donde la mayoría se equivoca. Veo a la gente echarle grasa blanca de litio en spray por encima de la mugre o le echan aceite de cocina. Por favor, no. El problema es que la bisagra de la puerta de un coche está expuesta. Recoge polvo de la carretera, arena, sal y tierra. Si le echan grasa espesa encima de eso, crean una pasta abrasiva. Es como lija líquida. El ruido se va por un día, pero el desgaste se acelera porque esa pasta retiene la humedad y la arena. limando el pasador cada vez que abren la puerta.
Aquí es donde el bui D40 con su baja viscosidad y alta presión de salida, es la herramienta quirúrgica perfecta. No queremos solo lubricar, queremos limpiar la articulación. Uno, el diagnóstico. Abran la puerta completamente, miren en el hueco entre la puerta y el guardabarros. Verán dos bisagras arriba y abajo y una barra negra o metálica en el medio que entra y sale de la puerta. Esa barra se llama el freno de puerta o check strap. Sorpresa. El 80% de las veces el chirrido horrible no viene de la bisagra, viene de esa barra de freno. Esa barra tiene unos rodillos o gomas adentro de la puerta que la sujetan para que la puerta no se cierre sola. Esos rodillos se secan y gritan cuando la barra pasa. Dos, el ataque, la limpieza. Tomen su huevo de 40 con la pajita roja. Primero, ataquen las bisagras. Pongan la punta de la minoin bajita justo en la unión del pasador. Disparen con fuerza. Verán caer un líquido negro. Esa es la mugre vieja, el metal molido y la grasa seca. Limpien ese residuo con un trapo. Repitan hasta que el líquido salga limpio. Estamos lavando la herida. Tres. El freno. El culpable. Ahora empapen la barra del freno de puerta. Rocíen la barra y traten de meter la pajita por el agujero de la puerta hacia donde entra la barra. Empapen los rodillos internos. Cuatro. La gimnasia. Ahora muevan la puerta. Abran y cierren. Abre, cierra, abre, cierra. 20 veces. Al principio sonará igual. Luego el sonido cambiará de tono y de repente, silencio. El silencio absoluto. Ese momento es mágico. La puerta se siente más ligera, se desliza. Limpien el exceso de líquido que gotee para no manchar la pintura. Y no se detengan ahí. El coche tiene más articulaciones que un esqueleto. Vayan al maletero. Las bisagras del maletero suelen ser complejas con resortes de torsión. Si están secas, el maletero es difícil de cerrar o no sube solo cuando lo abren. Rocíen todos los puntos de pivote. Y el capó. Ah, el capó. Esas bisagras cerca del parabrisas se oxidan muchísimo porque el agua del drenaje pasa cerca. Si se agarran, un día intentarán abrir el capó y doblarán la chapa del propio capó porque la bisagra no cede. Un baño de WD40 en esas bisagras una vez al año les ahorra tener que repintar un capó doblado.
El efecto psicológico. Cuando su coche no hace ruido, se siente nuevo, se siente sólido, se siente cuidado. Ese silencio transmite calidad. Si alguna vez intentan vender su coche, este truco es vital. Un comprador abre la puerta. Silencio. Abre el capó. Silencio. Su cerebro piensa inmediatamente. Este coche ha sido amado. Este coche está bien mantenido. Por 10 centavos de spray han aumentado el valor percibido de su vehículo en $500. El vivo D40 penetra donde la grasa no llega. Se mete en el alma del metal y mata al fantasma del chirrido. Hagan la prueba hoy mismo. Busquen la puerta que suena, apliquen la terapia y disfruten del sonido del silencio.
Seguimos bajo la lluvia y ahora vamos a hablar de seguridad visual. ¿Hay algo más desesperante que conducir en una tormenta con unos limpiaparabrisas muertos? Cada vez que pasan, en lugar de limpiar el agua, dejan una estela borrosa, una cortina de niebla que difumina las luces de los coches que vienen de frente. Es peligroso. Dejan de ver al peatón, dejan de ver el freno del coche de adelante. Son segundos ciegos y encima el ruido. Ese sonidito de la escobilla saltando sobre el cristal porque la goma está tan dura que no flexiona. Está rebotando en lugar de barrer. Van a la tienda de repuestos. Un par de escobillas buenas tipo Bos Icon o Rain X cuesta 40 o 50. ¿Qué robo? Piensan. Aguantaré un poco más. Y así arriesgan su vida por $50. Pero usa, y sí les digo que esas escobillas viejas en el 70% de los casos no están muertas, solo están deshidratadas y sucias. La goma de los limpiaparabrisas es un material orgánico, caucho natural o sintético. El sol, los rayos V y el ozono la cocinan. La superficie se oxida y se endurece. Se forma una costra microscópica que ya no sella contra el cristal. Además acumulan savia de árbol, grasa de la carretera y restos de insectos. Aquí entra el BB40 como restaurador de caucho de emergencia. No es una solución permanente. Si la goma está rota o desprendida, tírenla. Pero es un truco que puede duplicar la vida útil de sus escobillas y salvarles en un viaje lluvioso.
El protocolo de resurrección de goma: uno, levanten los brazos, separen las escobillas del cristal. Dos, la preparación. Tomen un trapo limpio, preferiblemente de microfibra o papel toalla industrial y rocíen una cantidad generosa de VD40 directamente en el trapo. No rocíen al aire sobre el parabrisas porque no queremos llenar el cristal de aceite. Eso crearía un desastre visual. Queremos el producto en el trapo. Tres, la limpieza profunda. Tomen la escobilla con una mano y con la otra pasen el trapo a lo largo de toda la tira de goma. Pellizquen la goma con el trapo y deslicen hacia arriba y hacia abajo fuerte. Miren el trapo, ¿lo ven? Está negro, negro carbón. Mucha gente piensa, "Oh, estoy disolviendo la goma, me la estoy cargando." No, eso negro es la capa de oxidación muerta, es la piel quemada por el sol, es la mugre incrustada. Están exfoliando la escobilla, están quitando la capa dura y muerta para revelar la goma fresca y flexible que hay debajo. Cuatro. La hidratación. El solvente del Bimo D40 limpia, pero el aceite ligero penetra en los poros del caucho, lo plastifica ligeramente, le devuelve flexibilidad. La goma deja de ser un palo rígido y vuelve a ser un labio flexible que puede adaptarse a la curva del parabrisas. Cinco. El acabado. Una vez que el trapo deje de salir negro, después de tres o cuatro pasadas, tomen una parte seca del trapo y limpien el exceso de aceite de la escobilla. Esto es crucial. No queremos dejar la escobilla goteando aceite porque la primera vez que la usen emborronará el cristal. Queremos que la goma absorba el producto, pero que la superficie esté seca al tacto. Bajen los brazos, echen un poco de agua con el sapito del coche, acten los limpias swish, swish, sin ruido, sin saltos. Y lo más importante, cristal limpio. La estela borrosa desaparece. El agua se barre perfectamente porque el borde de la goma ahora es suave y afilado de nuevo. He usado este truco en coches de clientes que venían listos para comprar escobillas nuevas. Les hago esto en 2 minutos y les digo, "Úsalas un mes más." A menudo vuelven 6 meses después y siguen usando las mismas. Están ahorrando $50 y ganando seguridad instantánea. Es un ejemplo perfecto de cómo el mantenimiento químico supera al reemplazo de piezas. No tiren cosas que solo necesitan un poco de cariño y destilados de petróleo.
Vamos a dar el salto a las indios. Estética, pero una estética que salva vidas. Miren los ojos de su coche, los faros. Cuando el coche era nuevo, eran transparentes como el cristal. Se veía la bombilla y los reflectores cromados perfectamente. Ahora, cinco o 10 años después, ¿cómo se ven? Amarillos, opacos, nublados, parecen tener cataratas. El coche se ve triste, viejo y descuidado. Es como si hubiera envejecido 20 años de golpe. Pero el problema no es solo que se vea feo, el problema es la física de la luz. El plástico de policarbonato de los faros se oxida con los rayos V del sol. Se crea una capa microscópica de degradación en la superficie. Esta capa opaca no bloquea la luz, la dispersa. En lugar de que el as de luz salga recto hacia la carretera para iluminar el peligro. La luz choca contra la capa nublada y se esparce en todas direcciones. Deslumbra a los otros conductores y lo peor, reduce vuestra visión nocturna en un 40% o 50%. Están conduciendo medios ciegos. La solución profesional es lijar, pulir y barnizar. Cuesta dinero y tiempo. Pero, ¿qué pasa si tienen que pasar la inspección técnica mañana? O si quieren vender el coche hoy y quieren que se vea bien en las fotos o si simplemente no tienen dinero para un pulido profesional. El Bub de 40 tiene un truco de magia óptica bajo la manga. Es temporal, sí, pero es espectacular. La teoría del índice de refracción. La capa opaca del faro es en esencia una superficie rugosa y porosa microscópico. La luz se pierde en esos poros. El OB BD40 es un aceite penetrante. Cuando lo aplicas, el aceite rellena esos microporos y grietas de la superficie oxidada. Crea una superficie lisa y líquida que tiene un índice de refracción similar al del plástico transparente. Permite que la luz pase recta en lugar de rebotar. Es como cuando mojas una piedra de río opaca y de repente se ve brillante y colorida.
El procedimiento de rejuvenecimiento instantáneo: uno, limpieza básica. Laven el faro con agua y jabón para quitar el barro y los insectos muertos. Sequen bien. No apliquenivo D40 sobre barro. Harían lodo. Dos, la aplicación. Tomen un trapo limpio o papel toalla. Rocíen una cantidad generosa de huevo de 40 en el trapo. Tres. El frotado. Froten el faro con el trapo empapado. Hagan movimientos circulares firmes. Están haciendo dos cosas. El solvente está limpiando químicamente la capa superficial de oxidación más suelta y el aceite está rellenando los poros. Cuatro. El pulido final. Tomen un lado seco del trapo y denle una pasada suave para quitar el exceso y dejar un brillo uniforme. Miren eso. La diferencia es de la noche al día. El faro amarillo se vuelve casi transparente en segundos. El brillo vuelve. Pueden ver los detalles internos del faro de nuevo. Si encienden las luces esa noche, notarán que el as de luz llega más lejos. Han recuperado la visión y el coche, el coche se ha quitado 5 años de encima. Los ojos brillantes hacen que todo el vehículo parezca más nuevo. Advertencia, tengo que ser honesto con ustedes, esto no es una reparación permanente como el lijado. El lubre de 40 se evaporará y se lavará con la lluvia. El efecto durará unos días, quizás una semana o dos, si no llueve mucho. Es un truco de vendedor de coches o una solución de emergencia para pasar la inspección o mejorar la visión para un viaje largo nocturno. No sustituye al pulido con barniz V a largo plazo, pero es una herramienta increíblemente útil en el arsenal de emergencia. Si van a vender el coche, háganlo justo antes de que venga el comprador. La primera impresión entra por los ojos y unos faros claros dicen coche cuidado. Además, si aplican esto regularmente, digamos, cada vez que lavan el coche, el aceite mantiene el plástico hidratado y retrasa que la oxidación se ponga peor. Es maquillaje para coches, sí, pero a veces un poco de maquillaje es todo lo que necesitas para cerrar el trato o llegar seguro a casa.
En el próximo bloque seguiremos con la estética, pero esta vez nos pondremos pegajosos. Vamos a luchar contra los enemigos más duros de la pintura, los insectos suicidas, el alquitrán de carretera y esas malditas pegatinas que no quieren salir. Prepárense para disolver problemas. Acaban de regresar de un viaje largo por carretera. Ha sido un buen fin de semana, pero al día siguiente miran el frente de su coche. Es una escena del crimen. El parachoques, la parrilla, los espejos retrovisores y el capó están cubiertos de una capa de cadáveres. Mosquitos, polillas, escarabajos, una necrópolis de insectos estrellados a 120 km porh. Y más abajo, detrás de las ruedas, venas manchas negras pegajosas y malignas. Alquitrán. Van al lavadero, le echan agua a presión. Nada. Usan el cepillo de espuma ese que raya la pintura. Frotan con fuerza. Los insectos no salen. Están cocinados sobre la laca transparente. El sol ha horneado sus fluidos corporales ácidos contra su pintura. Si frotan más fuerte, rayan el coche. Y el alquitrán. El alquitrán se ríe del agua y el jabón. Es petróleo. El agua le resbala. Si intentan quitarlo con la uña, solo consiguen mancharse los dedos y extender la mancha negra. Aquí es donde la mayoría comete el error fatal. Usar disolventes agresivos. Gasolina, diluyente de pintura, acetona. Sí, esos quitan el alquitrán, pero también quitan el brillo de la pintura. Se comen la capa transparente, dejan una mancha mate para siempre.
La solución del spray azul. El buyi D40 es el arma secreta de los detalladores profesionales, aunque no lo admitan. Recuerden su composición. Es un destilado de petróleo ligero. Químicamente sigue la regla de oro. Lo semejante disuelve a lo semejante. El alquitrán es base petróleo. Los fluidos de los insectos son ácidos grasos. El buo de 40 es un solvente graso. Disuelve ambos sin atacar la pintura moderna, que es un polímero endurecido químicamente resistente a solventes suaves.
El protocolo de limpieza sin rayones: uno. Preparación. No laven el coche todavía o si lo lavan, sequen la zona afectada. El vulvo de 40 funciona mejor directo sobre la mugreca. Dos, el ataque. Rocí enubo de 40 generosamente sobre esa cementerio de insectos en el parachoques. Empapen las manchas negras de alquitrán en los laterales. No tengan miedo. El líquido no dañará la pintura si no lo dejan secar al sol por días. Tres. La espera. Crucial. No froten inmediatamente. Denle tiempo a la química. Esperen 3 o 5 minutos. En este tiempo, el solvente está penetrando la estructura dura del insecto seco y ablandando el alquitrán. Verán que el alquitrán empieza a llorar, a derretirse y chorrear hacia abajo. Eso es buena señal. Cuatro, la extracción suave. Tomen un trapo de microfibra suave, no una camiseta vieja y áspera, o una esponja de malla suave, esas que venden para insectos. Limpien suavemente, sin fuerza bruta, se sorprenderán. Los insectos que antes parecían cemento se deslizan y salen como mantequilla. El alquitrán se disuelve en el trapo dejando la pintura inmaculada debajo. Cinco. El lavado final. Una vez que hayan quitado todos los cadáveres y el chapopote, laven esa zona con agua y jabón de coche para quitar el residuo aceitoso del buido de 40. Si no lo quitan, el aceite atraerá polvo. No dañará la pintura, pero se verá sucio mañana. He visto coches blancos que parecían dálmatas por las manchas de asfalto. Después de 10 minutos y media lata de spray, quedaron inmaculados, como recién salidos de fábrica, sin pulidora, sin lija, sin esfuerzo. Están usando la química inteligente en lugar de la fuerza bruta que daña la pintura.
Un consejo extra. Si viven en zona de muchos insectos, como en verano, antes de salir de viaje, pueden rociar una capa muy ligera de bío de 40 en el parachoques y limpiarla suavemente para dejar una película casi invisible. Los insectos chocarán contra esa película aceitosa en lugar de contra la pintura seca. Cuando vuelvan del viaje y laven el coche, los bichos saldrán muchísimo más fácil porque nunca tocaron realmente la laca. Es un escudo antibichos temporal.
Hablemos de decisiones estéticas cuestionables. Quizás compraron un coche de segunda mano y el dueño anterior era fanático de una banda de rock que odian o tenía una pegatina de bebé a bordo de hace 10 años que ahora es un rectángulo blanco y agrietado. O tal vez la peor de todas, la pegatina del concesionario que les vendió el coche. Esa publicidad gratuita que llevan en el maletero. Deciden quitarla. Empiezan con la uña, levantan una esquina, tiran y r rip, se quedan con un trocito de plástico en la mano. El resto de la pegatina sigue ahí burlándose de ustedes. Intentan rascar más fuerte. Ahora están dejando marcas en la pintura. O peor, logran quitar el plástico superior, pero se queda ese rectángulo de pegamento gris duro y sucio que atrae todo el polvo del mundo. Intentan quitarlo con alcohol, no sale. Con agua caliente no sale. Están a punto de buscar una cuchilla de afeitar. Detenganse si acercan una cuchilla a la pintura, van a llorar. Van a hacer un rayón profundo que costará $300 arreglar.
Aquí entra el Wiid40 como disolvente de adhesivos. La mayoría de los pegamentos de calcomanías son base caucho o acrílico. El solvente del buido D40 ataca la cadena molecular de ese adhesivo, volviéndolo una jalea blanda que pierde su agarre.
La operación despegue limpio: uno punto identificación. La pegatina es de papel o de plástico laminado. Si es de papel vieja y seca, el vivo de 40 penetrará directo. Si es de plástico brillante, vinilo, tienen que ayudar un poco. Levanten una esquina con la uña o calienten un poco con un secador de pelo para quitar la capa superior plástica impermeable. Necesitamos exponer el pegamento al líquido. Dos, la saturación. Rocíen Bud40 sobre la pegatina. Empenla. Si está en un vidrio vertical, pongan un papel toalla sobre la pegatina y rocíen el papel para que se quede pegado y mantenga el líquido en contacto con el adhesivo como una compresa húmeda. Tres, la paciencia. Otra vez, no sean ansiosos, esperen 5 minutos, dejen que el solvente se coma el pegamento. Cuatro, la extracción. Ahora tomen algo que no raye. Una tarjeta de crédito vieja, una espátula de plástico o simplemente su dedo envuelto en un trapo de microfibra. Empujen desde el borde. Verán que el pegamento que antes era cemento, ahora es una masa pegajosa y suave como moco. Se desprende del metal sin luchar. Cinco. Limpieza final. Una vez retirada la pegatina, quedará residuo. Rocíen un poco más de spray y limpien con el trapo hasta que la superficie esté lisa como el cristal. Laven con agua y jabón después.
La viñeta de la ITB o inspección en el parabrisas. Todos odiamos cambiar esa pegatina anual. Siempre se rompe, queda pegamento en el vidrio. Hagan esto. Rocíen un poquito de dub of 40 en un trapo. Froten la pegatina vieja por dentro del cristal. Usen una cuchilla de afeitar. Aquí sí pueden porque es vidrio, no pintura. La cuchilla deslizará sobre el aceite del Bía de 40. Cortando el pegamento sin riesgo de rallar el cristal en seco. Sale en una sola pieza, perfecta y el vidrio queda limpio para la nueva. Han borrado el pasado de su coche sin dejar cicatrices. Ese parachoque es limpio, sin la pegatina de yo amo a mi perro del dueño anterior. Hace que el coche se vea más serio, más nuevo, más suyo.
Entremos al habitáculo, su santuario. Miren su tablero. Miren los paneles de las puertas. Con el tiempo, el plástico negro o gris pierde su vida. Se ve grisáceo, seco, triste. El sol lo ha quemado. Van a la tienda y compran esos sprays de silicona a brillantadores baratos. Los aplican. Boom. Brillo segador. Parece que le echaron aceite de freír al tablero. Pero hay un problema. Tocan el tablero y está grasoso. Se les queda en las manos y lo peor es un imán de polvo. A los dos días ese brillo aceitoso ha atrapado todo el polvo y polen que entró por la ventana. Ahora tienen un tableros que parece una dona glaseada caída en la arena, sucio, pegajoso y brillante. Además, la silicona barata con el sol a veces acelera el agrietamiento del tablero. Efecto lupa.
El dubo D40, sorprendentemente, es un excelente reacondicionador de plásticos interiores. Sí se usa correctamente. A diferencia de los abrillantadores de silicona pura que se quedan en la superficie, el solvente ligero del Bud E40 limpia la suciedad incrustada en la textura del plástico. Piel de naranja y el aceite ligero nutre el material sin saturarlo.
La técnica del acabado satinado tipo fábrica: uno, nunca directo. Regla de oro para interiores. Japón style. Jamás rocíen el spray directamente sobre el tablero. Mancharán el parabrisas y quitar aceite del cristal por dentro es una pesadilla y caerá en los botones de la radio. Dos, el aplicador. Rocíen una cantidad moderada de Bob D40 en un trapo de microfibra limpio. Dejen que el trapo absorba el líquido unos segundos. Tres, el masaje. Pasen el trapo por el tablero, la consola central, los paneles de las puertas, las molduras de los estribos, esas que siempre se rayan con los zapatos. Froten bien. Están limpiando y nutriendo a la vez. Verán que el color negro profundo vuelve. Las rosaduras blancas de los zapatos en los plásticos bajos desaparecen mágicamente. Cuatro. El secreto final, el buoffing. Aquí es donde la gente falla. Después de aplicar, el tablero se verá brillante y aceitoso. No lo dejen así. Tomen un segundo trapo limpio y seco. Pasen este trapo seco por todas las superficies que acaban de tratar. Retiren todo el exceso de producto. Froten hasta que no quede residuo húmedo. El resultado no es un brillo de coche usado barato. Es un brillo satinado, mate, profundo, elegante. Se ve como cuando el coche era nuevo. Al tacto no es grasoso, es suave. Y lo mejor, como han retirado el exceso y la película que queda es mínima y seca, no atrae tanto polvo como los silicones pegajosos. Además, el bubo D40 tiene protectores que ayudan a repeler la humedad. y evitan que el plástico se reseque y se agriete con el sol. Úsenlo también en las salidas de aire acondicionado con un pincelito o bastoncillo rociado levemente. Quedarán negras y limpias sin ese polvo gris en las rejillas que siempre se ve feo. Han transformado el interior de su coche de un aspecto viejo y descuidado a un aspecto de detailing profesional y lo han hecho con la misma lata que usaron para aflojar el tornillo del escape. Eso es eficiencia. Eso es lo que yo llamo un producto milagroso.
Amigos, hemos recorrido un largo camino hoy. Hemos salvado frenos al no tocarlos. Hemos resucitado motores ahogados y hemos hecho que sus ventanas vuelen. Pero nos queda una última batalla. Una batalla en dos frentes, el interior delicado y el exterior brutal. Empecemos por una pesadilla doméstica. ¿Tienen hijos o sobrinos o un amigo descuidado, un día caluroso de verano, un chicle cae en la alfombra o peor en la tapicería de tela del asiento, nadie se da cuenta. Se sientan encima. El calor del cuerpo y del sol funde el chicle con las fibras de la tela. Cuando lo descubren es tarde. Es una masa negra y pegajosa, fundida con el asiento. Intentan arrancarlo y arrancan los hilos de la tapicería. Intentan el truco del hielo, pero quedan residuos pegajosos que atraen mugre y se convierten en una mancha negra eterna. Están mirando ese asiento y pensando, "Ya está arruinado para siempre."
No, el huevo de 40 es un solvente de gomas milagroso. El truco del chicle, tomen la lata con la pajita, rocícien una pequeña cantidad directamente sobre el chicle y solo sobre el chicle no inunden el asiento. Esperen 3 minutos. El aceite penetra bajo la goma de mascar y rompe su adherencia química con la fibra de tela. Además, endurece ligeramente la superficie del chicle. Tomen un trapo o un cepillo de dientes viejo. Empujen el chicle. Verán que se desprende entero, sin luchar, sin dejar residuos. Una vez fuera, limpien la zona con un poco de agua y jabón para quitar el aceite del Wintabos 1040 para que no manche la ropa después. Han salvado la tapicería original. Han evitado una funda de asiento barata para tapar la vergüenza. Lo mismo aplica para crayones de cera derretidos, lápiz labial o incluso savia de árbol que hayan metido en los zapatos. El solvente disuelve la grasa, el aceite protege la fibra.
Pero ahora salgamos debajo del coche. Vamos a la zona oscura, el chasis. Aquí es donde mueren los coches. Ustedes no lo ven, pero la sal de la carretera, el barro ácido y la humedad constante están comiendo los brazos de control, los subchasis y los tornillos de la suspensión. Un día van a alinear el coche y el mecánico les dice, "No puedo alinear, los tornillos están podridos." o van a la inspección y les dicen, "Corrosión estructural, coche rechazado. El óxido es el cáncer silencioso, el escudo invisible, roast proofing casero. Una vez al año, antes de que empiece la temporada de lluvias o nieve, tomen una lata grande de huevo de 40 o compren la garrafa de 5 L con un rociador manual que sale más barato. Métanse debajo del coche con seguridad, por favor. Rocíen todo lo que sea metal oxidable, los brazos de suspensión, los resortes, el chasis o subchasis, los huecos de las ruedas sin tocar los frenos, el tubo de escape, solo los soportes. El tubo en sí quemará el aceite rápido, pero no pasa nada, solo huele un poco. Están creando una película hidrofóbica. Cuando pasen por un charco de agua salada, el agua chocará contra el aceite y resbalará. No tocará el metal. El oxígeno no podrá iniciar la oxidación. He visto camionetas de 20 años tratadas, así que al mirar por debajo parecen tener dos años. Los tornillos brillan, la suspensión se desmonta fácil, están congelando el envejecimiento de la estructura de su coche. Y finalmente, cuiden al cuidador, sus herramientas, esa llave inglesa, ese alicate, ese gato hidráulico que llevan en el maletero. Si un día tienen que cambiar una rueda en la lluvia y su gato está oxidado y trabado, están perdidos. Rocíen sus herramientas conv40 de vez en cuando. Manténganlas brillantes, lubricadas y listas para la batalla. Una herramienta oxidada es una herramienta inútil.
Amigos, apaguemos el compresor. Ha sido un día largo en el garaje. Miren esa lata azul y amarilla que tienen en la mano. Hace una hora era solo un spray para puertas que rechinan. Ahora saben la verdad. Es un extintor de incendios eléctricos. Es un mecánico líquido. Es un restaurador de estética. Es un escudo contra el tiempo, pero lo más importante que han aprendido hoy no está dentro de la lata, está dentro de su cabeza. Han aprendido la diferencia entre mantener y reparar. La industria automotriz, los grandes talleres, los concesionarios, ellos viven de la reparación. Ellos necesitan que sus contactos se sulfaten. Necesitan que sus gomas se sequen. Necesitan que sus chasis se pudran. Su negocio es el desastre de ustedes. Pero hoy ustedes han tomado el control. Al usar un spray de para limpiar un sensor, han evitado una factura de 500. Al lubricar sus ventanas han salvado un motor eléctrico. Al proteger su chasí han salvado el coche entero. Esa es la filosofía de mi garaje. No se trata de ser un experto con 1000 títulos, se trata de ser astuto. Se trata de entender que el agua y la fricción son los enemigos y que ustedes tienen las armas para combatirlos. Su coche no es un electrodoméstico desechable, es su libertad, es su herramienta de trabajo, es el protector de su familia. Trátenlo con respeto, denle su dosis de medicina azul y él los llevará al fin del mundo y los traerá de vuelta.
Pero escuchen bien, el dulo BD40 es solo el principio. En mi caja de herramientas hay secretos mucho más oscuros y poderosos. ¿Saben que la mayoría está inflando sus neumáticos mal y perdiendo dinero en gasolina cada día? ¿Saben que hay un líquido de frenos que nunca deben mezclar o se quedarán sin frenos en la autopista? ¿Saben cómo detectar si un mecánico les está mintiendo solo con mirarles a los ojos y hacer una pregunta clave? Si quieren seguir aprendiendo, si quieren convertir su garaje en su fortaleza y dejar de tirar su dinero, suscríbanse ahora. Denle un golpe a ese botón de suscribirse como si fuera ese tornillo oxidado que acabamos de soltar. y activen la campanita porque el óxido no duerme. Y nosotros tampoco.