Transcription
[Música]
Muy bien, quiero que antes que tome su lugar, quiero que así, puesto en pie, leamos dos versos de La Biblia. Y vaya conmigo rápidamente, por favor, así, puesto en pie. Romanos, capítulo tres, verso veinticinco. Leeré un verso de allí y luego vamos a saltar a Colosenses, capítulo uno, verso veinte. Romanos, capítulo tres, verso veinticinco, y luego vamos a saltar a Colosenses, la epístola a los Colosenses, capítulo uno, verso veinte. Y quiero que podamos leer todos juntos, unánimes, unísonos, y lea conmigo fuertes este verso tan poderoso. Uno, dos y tres:
A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia...
Quiero que se fije en esta frase y quiero que la grite fuerte conmigo: ¡Por medio de la fe en su sangre!
Vaya conmigo a la epístola de los Colosenses, capítulo uno, verso veinte. Colosenses uno veinte dice así:
Y por medio de él reconciliar consigo mismo algunas cosas. ¿Cuántas cosas? ¿Cuántas cosas? Todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en el cielo, como haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
¡Grite fuerte conmigo: Mediante la sangre de su cruz!
Usted tiene que saber que cuando administramos estos temas, ocurren muchas cosas: ataques mentales, ataques emocionales, ataques espirituales. Pero usted hoy se tiene que ir de este lugar con una revelación de un arma, de un recurso eterno y divino. Que si a usted se le revela lo que esto implica, usted va a tener a su alcance una bomba nuclear espiritual. Yo le dije que usted va a tener una bomba nuclear espiritual. Por eso yo quiero que hoy usted se prepare, porque en cualquier instante, ahí donde usted va a estar sentado, si usted está enfermo, escuche, esté atento a la voz que te va a decir: "Recibe tu sanidad, recibe tu liberación, recibe tu milagro", porque estas palabras liberan, sanan y transforman. Le dije que estas palabras, "reman" de Dios, liberan, sanan y transforman. Yo no sé si usted se quiere ir a casa igual o quiere que Dios haga algo sobrenatural en su vida.
Levante sus manos. Oramos.
Padre, te damos gracias hoy en este lugar. Cercamos este lugar con la preciosa, bendita y eterna sangre de Jesús. Declaramos hoy que la revelación de tu palabra emana desde este lugar para no solamente informar las mentes, sino para revelar algo al espíritu de los hombres y de las mujeres de Dios. Padre, permite que hoy no nos vayamos de aquí igual, que nos vayamos dimensionados por una palabra "reman" que cambie nuestra vida, nuestra familia, nuestras finanzas, nuestros ministerios, señor, nuestros matrimonios. Que en cualquier área donde tú tengas ataque, hoy te vayas de este lugar sabiendo que el Señor te da una bomba nuclear para reventar los esquemas enemigos en el nombre de Jesús. Vamos. Yo, fuera de usted, yo gritaría: ¡Amén! ¡Aleluya!
Bueno, quiero ministrarte algo por los próximos minutos que yo necesito que se te revele en tu espíritu. Esta fue una palabra que vino a mi vida en medio de una gran crisis que tuve este año, en un tiempo de severos ataques. Yo no sé si alguna vez usted ha tenido un día de grandes ataques. No sé si alguna vez usted ha tenido una semana de grandes ataques. No sé si alguna vez te ha pasado por dos semanas de grandes ataques. Y no sé si lo que usted, si usted sabe lo que es pasar por un mes de ataque, desde que usted abre los ojos hasta que lo cierra, y tiene ataques, aún de pesadillas mientras duerme. Cosas como que pareciera, pareciera por un momento que Dios quitó su mano de ti y como que le dio permiso a todas las tinieblas de golpearte.
Ahora, esto no es nada antibíblico. De hecho, el apóstol Pablo dice que para que las revelaciones del Señor no me exaltasen sobremanera, me fue dado un mensajero de Satanás para que me abofeteara, para que me diera golpes en la cara, me diera cachetazos. Y usted va a notar que hay días donde pareciera que las tinieblas se dedican a atacarte a ti día y noche.
Fue en esas, fue en esas semanas o en ese mes, donde estando bajo una situación muy crítica por lo que estaba viviendo a nivel personal, fue una madrugada, como a esa hora de las dos y media, tres de la mañana, donde el Señor me habla y me dice: "Aplica la sangre a los cielos". Yo nunca había oído ese término. Llevo ya muchos años predicando la palabra del Señor, y cuando el Señor me habla esto, yo tengo una visión que me duró dos segundos. Yo vi el cielo sobre mi oscuro, apretado, concentrado. Era un cielo totalmente como que eran tinieblas concentradas sobre mí.
Cuando el Señor me dice: "Aplica la sangre a los cielos", yo... mi mente no lo entendió. Por un lado, mi mente se quiso reír. Pero eran tan grandes los ataques que cuando Dios te dice algo, no es tiempo para pensarlo, no es tiempo para evaluarlo, es tiempo para obedecer. Vamos. Dígale que está a su lado: "Cuando Dios te diga algo, no es tiempo para pensar, no es tiempo para calcular, no es tiempo para razonar, es tiempo para obedecer".
Así que yo hice algo en ese instante. Yo dije: "Yo aplico la sangre a los cielos". Cuando yo dije: "Yo aplico la sangre a los cielos", ocurrió algo en ese cielo denso, oscuro y totalmente negro, concentrado de tiniebla. De repente, como que se hizo una perforación, se abrió algo, se hizo un boquete, y de repente, como después de un mes de ataque, por primera vez, como que vi luz.
Fue en ese instante donde el Señor me dijo: "Ahora aplica la sangre a la iglesia, aplica la sangre a las finanzas, aplica la sangre a tu matrimonio, aplica la sangre a tus hijos, aplica la sangre a tu mente, aplica la sangre". Y Dios me comenzó a mover a aplicar la sangre de Cristo a todo. Y de repente, después de un mes de ataque, en un minuto de aplicación de la sangre, todo lo que se había levantado contra mí se comenzó a revertir a favor de mí.
Vamos. Toca el que está a su lado. Dígale: "Hay poder en la revelación y en la aplicación de la sangre".
Ahora, usted va a ver muchos maestros de la palabra, predicadores que te dicen: "¿Y dónde está eso de aplicar la sangre? Eso de aplicar la sangre no es bíblico". Yo creo que también lo hubiera entendido en mi tiempo. Pero usted tiene que saber que cuando usted tiene información de algo, nunca trate de discutir con alguien que tiene revelación, porque revelaciones superiores a información. Una persona que maneja información es buena, pero una persona que maneja transformación siempre va a moverse en una dimensión mucho más superior. Y la gente que se mueve en revelación superior nunca discute ni pelea con la gente que maneja información en un rango inferior.
Díganle que está a su lado: "No andes peleando con gente que no te va a entender". Pero yo estoy aquí para decirles que la sangre de Cristo tiene poder. Le dije que yo estoy aquí para decirle que la sangre de Cristo tiene poder. Tiene poder la sangre de Cristo. Te puede liberar, la sangre de Cristo te puede restaurar, la sangre de Cristo te puede abrir todo lo que está cerrado, la sangre de Cristo puede romper cadenas, la sangre de Cristo te puede romper portones enemigos, como lo dijo el Señor al apóstol Pablo: "Sobre esta roca edificaré mi iglesia y las puertas del Hades, las puertas del infierno, no prevalecerán contra..." ¿alguien que tiene revelación de Dios?
[Aplausos]
¡Grite conmigo: Necesito revelación! ¡Grite fuerte conmigo: Necesito revelación!
Por eso, todo lo que maneja revelaciones, las tinieblas no lo pueden destruir. Por eso, cuando Jesús pregunta: "¿Quiénes dicen los hombres que yo soy?", tú eres Jeremías, tú eres Juan el Bautista, tú eres Elías. Pero cuando él les pregunta: "¿Quiénes dicen ustedes que yo soy?", es ahí donde hay silencio. Pero el apóstol Pedro, Pedro dice: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Fue en ese momento donde Jesús le dice: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre. Esto no te lo reveló Facebook, esto no te lo dio Instagram, esto no te lo dio Snapchat. Esto te vino como un relámpago que viene de arriba del cielo". Y por manejar revelación, yo te digo a ti, por tener revelación, las puertas del Hades, el infierno, no puede encontrar a alguien que tiene revelación, porque revelación en la Biblia es luz. Cada vez que usted maneja más revelación, usted tiene más luz. Se lo vuelvo a decir: cada vez que usted maneja información, usted sabe más. Pero cuando usted tiene revelación, usted conoce más. Y una persona que tiene más revelación tiene más iluminación espiritual. Si usted se pusiera los lentes del espíritu, aunque todos aquí los que tenemos a Cristo tenemos luz en nuestro ser y somos luz, no todos acá tienen la misma dimensión de luz, no todos aquí irradian de la misma fuerza o con la misma potencia, porque lo que te hace irradiar no solamente es Cristo, sino el nivel o la dimensión de luz que tú manejas. Porque más revelaciones, más luz.
Vamos. Toca el que está a su lado. Dígale: "Más revelación es más luz".
Por eso, cuando usted maneja luz, cuando usted maneja revelación, usted en el espíritu comienza a irradiar de forma distinta. Por eso usted necesita manejar... ¡Grite conmigo: Revelación de la sangre! ¡O revelación de la sangre!
¿Sabe por qué yo predico tanto esto últimamente? Porque se nos está volviendo el evangelio en el mundo entero como un tipo de coaching, como que todo es coach humanista, como que todo se puede hacer humanamente, como que podemos hacer líderes humanamente, podemos ganar gente humanamente, estrategias humanas, podemos levantar iglesias bajo estrategias de hombres y podemos hacer cosas. Yo le voy a decir algo: está bien, gracias a Dios por los coach, gracias a Dios por los motivadores, gracias a Dios por los mentores. Pero hay cosas que no se pueden tomar ni conquistar con ejército ni con fuerza. Hay cosas que solo se batallan, solo se pelean en el poder del espíritu.
Vamos. Grite: ¡Aleluya! ¡Grite conmigo: Necesito revelación de sangre!
Pero revelación es una parte nomás, porque después que usted manejó revelación, no te funciona nada a menos que no tú no tengas fe en algo. Usted solamente va a tener funcionalidad perfecta en aquella área donde usted tenga fe completa. Si usted no tiene una fe absoluta en algo, usted no lo cree verdaderamente. No toda persona que cree algo tiene fe plenamente o está plenamente convencido de algo. Por eso la Biblia, cuando te habla de la fe de Abraham, te habla de un hombre que estaba plenamente convencido. La palabra "convencido" viene de estar convicto, estar detrás de rejas, estar en un lugar de donde no puede salir. Como yo sé que usted tiene fe, porque usted está convicto bajo una palabra, usted está encarcelado en una palabra, usted está encarcelado en una verdad. Y cuando Satanás viene, usted está tan encarcelado en una revelación de Dios que Satanás no te puede sacar del lugar, porque usted está plenamente convencido por Dios.
¡Oh, Aleluya! ¡Oh, Aleluya! Yo te estoy hablando en este instante que algo te está pasando a ti en la mente. Se te van a romper vendas, se te van a romper cadenas en las manos, se te van a romper ataduras en los pies. Toda persona que llegó a este lugar con espíritu de suicidio, de muerte, depresión, de angustia, de locura, la sangre de Cristo tiene poder para hacerte libre y para hacerte libre de verdad.
[Música]
Pero no solamente hay que tener revelación, como te digo, tienes que tener fe. Por eso Romanos tres veinticinco es tan potente. Romanos tres veinticinco tiene un detalle que es digno que usted lo note, porque te habla de algo importante que hay que tener en la sangre. Hay que tener... ¡Grite conmigo! Diga conmigo fuerte: "Por medio". ¡Gritalo fuerte conmigo! "Por medio de la fe en su palabra, en su nombre, en su espíritu". ¡Grite fuerte conmigo: "Por medio de la fe en la sangre"!
La sangre no funciona si usted no le pone toda su fe a lo que la sangre puede hacer. Cuando usted sabe lo que la sangre hace y usted apuesta todo en esa palabra. ¡Aleluya! Yo sé que le estoy usando un poco un lenguaje mundano, como eso de apostar. En estos días yo veía un hombre que tomó todo el dinero que había ahorrado y lo puso en una cifra en un casino en Las Vegas, porque él estaba convencido que iba a caer en ese número. Bueno, en el mundo, en el reino de Dios, nosotros no andamos a la suerte, nosotros andamos en propósito. Si un hombre sin Dios puede apostar toda su ganancia en un número que no sabe si va a resultar, cuánto más nosotros que tenemos un Dios que no miente, tenemos que poner toda nuestra vida en una palabra "reman" de Dios.
Díganle que está a su lado: "Pon tu fe en el poder de la sangre".
Por eso esto es muy clave, porque la sangre es lo que te va a liberar de muchas cosas. La sangre no solamente es un recurso, un arma, no solamente es una herramienta, también es un nivel de protección extraordinaria que si usted lo sabe aplicar en su vida, usted tiene que saber que las victorias que va a tener y las cosas que se te van a comenzar a soltar van a ser extraordinarias. Por eso yo quiero que hoy usted levante las manos, diga: "Yo recibo". No información. ¡Grite: "Yo recibo"! ¡Vamos! ¡Grite: "Yo recibo"! No solo información. ¡Grite: "Yo recibo revelación de la sangre"!
Ahora, por eso es muy importante que usted entienda Segunda de Reyes, capítulo tres, verso veintiséis al veintisiete. Porque en el mundo, en el mundo del espíritu, el mundo espiritual solamente respeta ofrenda y sangre. En el mundo espiritual, escuche, usted tiene que entender que la sangre tiene mucho poder, porque el cuerpo, o la vida, dice la palabra de Dios. De manera que usted va a ver a los brujos a veces aplicando sangre de gatos, sangre de perros, sangre de gallinas, porque la sangre tiene un efecto muy fuerte que le abre portones al mundo espiritual para que se pueda mover.
Por eso usted tiene que saber que cuando usted lee las noticias y aparece en el periódico, en el periódico, en las noticias, en la radio, en la televisión, que hubo un accidente... No, en el mundo natural hay accidentes. En el mundo espiritual, nunca nada es accidente. Siempre que alguien muere, murió por una causa, murió por una razón. En el mundo espiritual no hay accidentes. En el mundo natural hay accidentes. Y usted tiene que saber que cada vez que Satanás necesita tomar control y dominio de un, de un lugar, de un territorio específico, él requiere de derramamientos de sangre. Nunca un accidente en tu calle es una casualidad. Nunca un asesinato en tu calle es una casualidad. ¿Por qué? Porque el mundo espiritual, para que pueda tomar control de un lugar, necesita que se derrame sangre. Por eso los brujos derraman sangre, por eso los criminales derraman sangre, por eso las gangas, las pandillas derraman sangre.
Pero yo estoy aquí para decirte que nosotros no solamente tenemos una sangre cualquiera. Nosotros tenemos algo mucho superior a la sangre de un gato. Tenemos algo mucho más superior a la sangre de un perro. Tenemos algo mucho más superior a la sangre de un, de cualquier animal. Nosotros tenemos la sangre del Cordero. Te dije que nosotros tenemos la sangre del Cordero eterno de Dios.
¡Vamos! ¡Grite conmigo: Hay poder! ¡Hay poder en la sangre!
Por eso, cuando pase algo en tu vecindario, usted lo tiene que leer bajo ojos proféticos. Usted tiene que saber que usted tiene que ser el policía profético de la comuna, el departamento, el lugar donde tú vives. Y cuando comience a ocurrir cosas en tu lugar donde tú vives, usted tiene que comenzar a salir y a decir: "Yo aplico, yo declaro el poder de la sangre de Cristo".
Usted toma el pan y el vino en su casa. Usted toma pan y vino en un hotel. Yo tomo pan y vino en los aviones, pan y vino en los hoteles. Usted no sabe los ataques que yo he tenido en los hoteles. Usted no sabe las cosas que me han ocurrido en los hoteles. No sabe los ataques con demonios que yo he tenido en los hoteles. ¿Saben cómo yo paré todos los ataques? Yo tomo un vino, yo tomo una copita de jugo de uva, yo tomo el pan y yo digo: "A este lugar, yo no sé quién durmió en esta cama, yo no sé qué trabajos han hecho aquí, yo no sé qué demonios se puede mover aquí, pero yo aplico a este hotel, yo aplico a esta cama, yo no sé quién puso su cabeza en esta almohada, pero yo aplico a este lugar el poder eterno de la bendita y eterna sangre de Jesús". Todos los días yo aplico la sangre. Yo le aplico la sangre a mi matrimonio, le aplico la sangre a mis hijos, le aplico la sangre a mi mente, le aplico la sangre a todo, porque todo lo que está cubierto por sangre, si es la del Cordero eterno de Dios, Satanás no lo va a poder tocar.
Por eso dice, te estoy esperando, Segunda de Reyes, capítulo tres, verso veintiséis. Aquí se nos relata que Israel va al campo de batalla. Israel tiene que pelear con los moabitas. Pero ocurre algo. Aunque ellos cargan una palabra profética dada por el profeta Eliseo de que ellos van a ganar, ocurre algo en el campo de batalla. Mire lo que sucede:
Dice el verso veintiséis: "Y cuando el rey de Moab vio que era vencido en la batalla, tomó consigo setecientos hombres que manejaban espada para atacar al rey de Edom, mas no pudieron".
Entonces, mire lo que hace el rey de Moab. Está perdiendo, está perdiendo en el campo de batalla. Israel está ganando, se está cumpliendo la profecía. Pero el rey de Moab manejaba comprensión, tenía entendimiento de cómo opera el mundo espiritual. Entonces hizo algo, porque este brujo conocía el movimiento de los espíritus. Entonces arrebató a su primogénito que había de reinar en su lugar. No tomó a cualquiera de sus hijos, porque él sabe que en el mundo espiritual se respeta el nivel de la ofrenda. No toda ofrenda es igual. No es lo mismo sacrificar a un hijo que sacrificar al primero, porque primero es fuerza, primero es vigor, primero es poder. Él sabía que no podía ofrecer a cualquiera de sus hijos. Así que toma al primero, al que iba a reinar en su lugar, y lo sacrificó en holocausto sobre el muro. Y hubo contra Israel y se apartaron de él y se volvieron a su tierra.
Mire lo que hizo el rey de Moab. Un brujo aplicó la sangre de su hijo en el campo de batalla. Aplicó la sangre de su hijo en el medio de la guerra. Israel ya está por ganar, Israel ya está por vencer. Pero el tipo revirtió con la sangre, con la sangre de su propio hijo, revirtió todo en el campo de batalla.
Hoy te quiero decir algo a ti. Tú que estás pasando ataques duros, crisis, luchas que nadie sabe. Te quiero decir que si un rey brujo aplicó la sangre de su hijo en el campo de batalla, ¿sabes lo que va a ocurrir cuando tú aplicas la sangre del Hijo de Dios en tu campo de batalla? Hoy tú te puedes levantar en el nombre de Jesús y en el poder del espíritu, no importando dónde esté tu hijo, no importando los ataques financieros, no importando los ataques emocionales, no importando lo que esté pasando. Estoy aquí para decirte que hoy usted puede revertir todo lo que está viviendo en un segundo aplicando el poder eterno, bendito de Dios, de la sangre de Cristo en tu campo de batalla.
¡Oh, Aleluya! ¡Oh, Aleluya! ¡Vamos! ¡Grite conmigo: Hay poder en la sangre! No, no te escucho. ¡Grite fuerte: Hay poder en la sangre!
Hoy usted puede haber llegado aquí bajo ataque, pero se va a ir libre. Hoy usted puede haber llegado enfermo, pero se va sano. Hoy usted llegó en derrota, pero se va en victoria. Hoy usted llegó confundido, pero se va con revelación. Hoy usted llegó empobrecido, pero se va enriquecido. Hoy usted llegó abajo, pero se va a ir arriba. Hoy usted llegó fracasado, pero la revelación de la sangre te va a abrir puertas en otra dimensión.
¡Grita: Hay poder en la sangre! ¡No, no te escucho! ¡Grita: Hay poder en la sangre!
Por eso, usted va a ver hombres en la Biblia aplicando la sangre. El primer hombre que nos enseña la Biblia que aplicó la sangre, el primer hombre en aplicar la sangre fue Job. Job es el primer libro cronológicamente escrito. Génesis, obviamente, fue escrito por Moisés, pero Job existió mucho antes que Moisés. Y Job fue un hombre que tuvo revelación en lo que tuvo que ver la aplicación de la sangre. Job es el primer hombre en la Biblia que nos enseña el poder de levantarse cada mañana y ofrecer holocaustos aplicando la sangre sobre la vida de sus hijos. Job decía: "Cada mañana puede ser que mis hijos, mis hijas, le hayan fallado a Dios, y yo me voy a levantar a ofrecer ofrendas, voy a matar un animal y voy a derramar su sangre para interceder por ellos y para aplicarles la sangre". Job fue el primer padre de familia que entendió el poder de aplicarle la sangre a los hijos.
Usted le puede aplicar en oración la sangre de Jesús a sus hijos, a sus hijas. Puede ser que hoy esté en pandilla, puede que hoy esté en un bar, puede que hoy esté en un prostíbulo, puede que hoy esté en una ganga, puede que hoy esté en el crimen. Pero te voy a decir algo: una mamá, un papá que se levanta todos los días, no importando lo que el esté haciendo, usted tiene que saber el poder que Dios le dio. El poder que Dios le dio. Si una mamá se levanta todos los días y le aplica la sangre: "Mi hijo puede estar en la droga, mi hija puede estar en el desorden sexual, pero yo le aplico la sangre donde quiera que esté en esta hora, yo le aplico la sangre". La sangre lo redime, la sangre lo atrapa, la sangre rompe todo yugo, la sangre revierte este ataque, la sangre. Cuando un papá tiene revelación de la sangre, yo te voy a decir algo: aunque tu hijo está en el pecado hoy, Dios lo va a visitar mañana, Cristo lo va a liberar, Cristo lo va a restaurar, Cristo lo va a transformar.
¡Vamos! ¡Grite: Hay poder! ¡No te escucho! ¡Grite: Hay poder en la sangre!
Díganle que está a su lado: "Aplícale la sangre a tus hijos, aplícale la sangre a tus hijas".
Usted me dirá: "Sí, pero después Job perdió los hijos". Sí, pero porque Dios trató, hizo algo a nivel personal con Job. Pero dice la misma palabra de Dios en Job, capítulo uno, verso diez, que Satanás, al mirar la casa de Job, dice: "¿Cómo lo voy a tocar si tú lo has cercado?". Job estaba cercado. ¿Cuál era ese cerco? El cerco de la sangre. El cerco se llama sangre. El mundo espiritual, el mundo espiritual... Escuche, lo único que ve. Yo te voy a decir cuál es el mejor cerco que usted puede tener. No es a lo mejor, no es cómo se llaman los seguros de acá de Estados Unidos, no es State, ¿cuál es el otro seguro? Ya. Ninguno de esos seguros jamás va a igualar al seguro que tienes a través del poder de la sangre del Cristo. Es el mejor seguro que tú puedes tener.
¡Grite conmigo: El mejor seguro es el seguro del poder de la sangre de Jesús!
Por eso, usted va a notar también en Éxodo, capítulo doce, en Éxodo, capítulo doce, usted va a notar que Dios le revela a Moisés que uno no solamente le necesita o puede aplicarle la sangre a los hijos. Usted le puede aplicar la sangre a la casa. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¿Se dio cuenta que la última plaga, la última de las plagas, cuando el ángel de la muerte iba a tocar a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, el único lugar donde el ángel destructor no podía entrar era en la casa que estaba marcada en los dinteles por la sangre del cordero? Por eso, usted tiene que saber que cuando usted tiene revelación del poder de la sangre, tener revelación de la sangre es tener revelación de que Dios contigo va a ser una excepción. Se lo voy a volver a decir: tener revelación de la sangre es tener la revelación de que Dios contigo va a ser una excepción. Que cuando todos estén bajo juicio, tú vas a estar bajo el favor de Dios.
¡Oh, lo voy a hablar a gente que... allá hay alguien a quien le pueda soltar esta palabra! Cuando Texas, cuando Estados Unidos esté bajo juicio, los que tienen revelación de la sangre van a estar bajo favor, bendición y riqueza del Dios Todopoderoso. Por eso había un lugar donde vivían los israelitas, el lugar donde vivían los israelitas se llamaba Gosén. ¿Qué significa Gosén? Con otras palabras, Gosén no es el lugar donde Dios hace acepción y excepción. Gosén es el lugar que cuando todo Egipto tenía tinieblas, Gosén tenía luz. Cuando todo Egipto tenía plaga, Gosén tenía bendición. Cuando todo Egipto tenía juicio, Gosén tenía protección. Cuando todo Egipto estaba viviendo bajo ataques de muerte, los que estaban en Gosén, aplicando la sangre, tenían vida, bendición y protección del Dios Todopoderoso.
¡Oh, Aleluya! ¡Oh, Aleluya! Por eso, usted tiene que entender que usted no puede morir cuando tiene revelación de la sangre. A usted no se lo va a llevar ningún COVID-19, ningún COVID-39, ni el 49, ni el 59, ni el 69, porque cuando usted tiene revelación de sangre, usted es intocable. O le dije que cuando usted tiene revelación de sangre, usted es intocable.
[Música]
Por eso el Salmo 91 es un salmo no escrito por David. El Salmo 91 es un salmo escrito por Moisés. Moisés te habla de diez protecciones en el Salmo 91. No tengo tiempo para enumerarte las diez protecciones del Salmo 91. Pero ¿por qué Moisés da diez protecciones en el Salmo 91? Porque él estuvo y él vivió y él vio con sus propios ojos lo que fueron diez plagas. Pero cuando usted tiene revelación de la protección de Dios, no importa el juicio que se derrame sobre la tierra. Yo no sé lo que tiene planeado el Foro Económico Mundial, yo no sé lo que tenga planeado los demócratas, no sé lo que traigan debajo de la manga los republicanos, no sé lo que traiga debajo de la manga la ONU o la Comunidad Europea. Pero yo sí sé que yo tengo un Dios creador de los cielos y la tierra, y que Dios siempre guarda, protege, bendice, levanta su remanente que tiene en la tierra.
Vamos. ¡Grita: Yo no voy a morir, yo voy a vivir para ver la bendición del Todopoderoso!
Por eso, en el Salmo 91, yo, Moisés, tenía tanta revelación de la protección de Dios que él dijo: "El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío, mi Dios, en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y bajo sus alas estarás seguro".
¡Oh, yo estoy aquí para hablarle a alguien que no tienes que tener temor de lo que va a pasar con el dólar, lo que va a pasar con el euro, lo que va a pasar en la tierra! Porque cuando tú tienes revelación de la habitación del Todopoderoso, él no te va a poder tocar, porque en Cristo ya somos más que vencedores. ¡Ve!
¡Grite conmigo: Revelación de la sangre! ¡Grite fuerte: Revelación de la sangre!
[Música]