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Así te CONTROLA el APEGO EVITATIVO

Gabriela Fernández23:05

Transcription

En este vídeo vas a descubrir cuáles son las maneras en las que el apego evitativo trata de controlar y manipular la relación para no sentir que pierde el control. Cuando hablo de control y manipulación, realmente no lo tienes que entender como algo hecho a propósito ni nada maquiabélico. Son más bien mecanismos de defensa inconscientes procedentes del miedo que podemos sentir o que puede sentir una persona a que le hagan daño.

Realmente los estilos de apego inseguros, dominados por el miedo, utilizan el control y la manipulación para tratar de obtener la seguridad que solo saben sentir desde estos mecanismos de supervivencia aprendidos en toda esa etapa infantil y adolescente. Quiero que quede claro que la manipulación y el control son mecanismos del miedo que usa tanto el apego ansioso como el apego evitativo como el desorganizado para tratar de sentirse más seguros en la relación.

En las relaciones seguras, sin embargo, el miedo no es quien domina a los miembros de una relación, sino la conciencia y el amor. Por tanto, cuando tenemos un apego más seguro, ya no utilizamos el control o la manipulación para sentirnos seguros, sino que la seguridad procede de la confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades para superar y atravesar el dolor o una ruptura en el caso de que nos hagan daño. Nos defendemos para evitar el daño, sino que confiamos en nuestra capacidad para superarlo. Sin embargo, los apegos inseguros, como el evitativo y el ansioso, no confían en su capacidad para ello.

Pues vamos ya directamente al grano. Vamos a ver cuáles son esas maneras en las que el apego evitativo controla y manipula al ansioso cuando están en una relación por miedo a ser herido. Bueno, la primera manera que usa de control en la relación por miedo es que te convierte a ti en el necesitado de él o de ella. Como el evitativo no reconoce sus propias sombras, no reconoce que él también tiene necesidades de apego, de conexión profundas y que él también necesita, que todos necesitamos, lo que hace inconscientemente es ver en ti, ver en el apego ansioso su propia sombra no reconocida. Tú eres el necesitado, el que quiere estar más cerca con él, el que se apega, el que es dependiente, el que se deja llevar, digamos, por ese anhelo de amor, ese impulso de apego sin control, sin barreras. Ve en ti lo que él no se permite, lo que para él está negado, su impulso negado. Y esto termina convirtiéndose en una manera de control porque le hace sentir de alguna manera superior, con un mayor poder sobre la relación. Que tú le necesites le hace sentir seguro porque inconscientemente sabe que no le abandonarás fácilmente. El problema aquí es que él mismo no reconoce su miedo a ser dejado, a ser abandonado, ni sus propios deseos de apego. Y eso hace que siempre él se mantenga en esa posición de no vulnerabilidad y de superioridad con respecto al ansioso. Y eso, obviamente, genera mucha inestabilidad y mucha desconfianza y mucha falta de confianza en el ansioso. Digamos que el evitativo proyecta en el ansioso lo que no reconoce en él y, por otro lado, se reafirma en "tú me necesitas más a mí que yo a ti". Estoy más seguro, me siento más confiado porque de algún modo eso da seguridad, da cierto poder. Por eso necesita el evitativo que haya ese desequilibrio en la relación para poder sentirse más seguro, con mayor autoestima, porque lo que le hace sentir inseguro es sentir que él te necesita y que él depende de ti. Para no entrar en contacto con sus necesidades de apego, lo que hace es proyectarlas en ti. Digamos que lo ve en ti, pero no en él, porque verlo en él le da mucho miedo. Entonces, este es el primer mecanismo de defensa que utiliza el apego evitativo para no sentirse tan fuera de control bajo esas necesidades que todos tenemos de conexión.

La segunda manera, el segundo mecanismo de defensa y de control que utiliza el apego evitativo de manera inconsciente es que marca la distancia como manera de sentirse seguro. Esto se vuelve control porque él decide cuándo hay contacto, cuándo no y cuánto contacto hay entre vosotros. Digamos que llevando él el ritmo se siente en control, se siente seguro, pero se termina convirtiendo en manipulación porque, aunque no lo haga con ese propósito, sí que al final el evitativo, con ese ansia de control, de tener el control, al final, claro, le niega al otro la posibilidad de decidir y al final él decide cuándo hay contacto, cuándo nos vemos, cuándo no nos vemos, cuándo cambian los planes, cuándo no cambian los planes, cuándo estamos juntos, cuándo no, y cuánto contacto físico o no hay entre nosotros. No tiene en cuenta lo que la otra persona también necesita. Lleva el control a través de marcar el ritmo y usando la distancia para poder sentirse seguro en ese control. Esto es una manera, pues, de no sentirse invadido por la relación y de sentir que él puede manejar los ritmos y los tiempos, lo cual le da más tiempo y más espacio para no agobiarse y para no sentirse fuera de control a nivel emocional, para también poder manejar hasta dónde siento emoción y hasta dónde no, hasta dónde siento apego hacia esa persona y hacia dónde enfrío las cosas, ¿no? Hasta dónde enfrío las cosas. Y además, cuando hace eso, de algún modo es la otra persona la que va a manifestar más las necesidades de conexión y él puede mantenerse en el "yo no necesito nada, es el otro el que me busca, es el otro el que me necesita". No, de nuevo reafirma su independencia y su libertad dejando espacio, que al final siempre es el ansioso el que termina por romper y el que termina por llenarlo, ¿no? Por una ausencia evidente de verse, de conexión y de cercanía, ¿no? En la relación, uno de los dos tiene que hacer esa parte, ¿no? Y como el evitativo no lo hace, al final lo termina haciendo la otra parte, que en este caso es el ansioso.

El tercer mecanismo de control que utiliza el evitativo es ser ambiguo, no ser claro e incluso mentir. El evitativo no dice claramente lo que quiere, lo que necesita, ni lo que hace, porque eso le hace sentir que mantiene su espacio, su libertad, que nadie le controla, que digamos sigue teniendo ahí un espacio en el que nadie se entromete, que es independiente. Pero, ¿qué pasa? Que se acaba convirtiendo en control y en poder sobre la otra persona, porque toda esa confusión hace que el ansioso no se sienta seguro y que acabe explotando y que además quiera saber qué pasa, que quiera hablar, que quiera saber, estar pendiente de la otra persona, que le persiga para aclarar las cosas, para hablar, para esclarecer. Entonces, eso le hace centrarse en las malas formas de alguna manera invasivas del ansioso. Digamos que, claro, cuando él hace como esa bomba de humo, cuando crea ese misterio alrededor de las situaciones que genera, pues el ansioso al final provoca en el ansioso que también se acentúe más ese "quiero saber qué está pasando, ¿estamos o no estamos? ¿Estás con otra persona? ¿No estás con otra persona?". Todo ese misterio genera, pues, un misterio que en la otra persona provoca más ese ansia por querer saber. Pero, claro, aquí, eh, lo que pasa es que el evitativo al final acaba viendo como "es que tú me invades, es que tú eres muy controlador, es que tú quieres saber, es que tú siempre estás detrás de mí", cuando en realidad él mismo ha provocado desde esa necesidad de control esa situación. E incluso muchas veces el ansioso no explota, ni siquiera es invasivo, ni siquiera reacciona mal, ni le persigue. Pero aún así, él proyecta e interpreta de manera exagerada que el otro es celoso, que el otro es conflictivo, que él no tiene que dar explicaciones, etcétera, etcétera, que no le deja espacio, que le controla. Digamos que de nuevo, en lugar de hacerse responsable de lo suyo, de las necesidades que puede tener la otra persona, de saber, de tener explicaciones, determinadas explicaciones, pues el evitativo no se hace cargo de que él mismo está generando pues todo ese misterio, esa bomba de humo, de su falta de claridad, incluso de sus mentiras y sin embargo sí ve como que es el otro el controlador y proyecta todo ese miedo en el ansioso. Pero son cosas que en realidad no están sucediendo de esa manera, sino que también las provoca él. Entonces, cualquier persona le confrontaría con su ambigüedad, con sus mentiras y con sus confusiones y querría saber qué está pasando. Es legítimo querer comprender, pero el evitativo lo va a señalar como celoso, como excesivo, como que está buscando cosas que no son. Y eso le lleva a justificar los motivos por los que se aleja, por los que marca límites, por los que reafirmarse en sus espacios y por los que alejarse y no querer comprometerse con nadie porque al final son celosos, entrometidos, le controlan y no le dejan espacio. Vemos que este es como un circuito que repite el apego evitativo. Digamos que genera todo ese misterio alrededor de lo que hace, lo que no hace, lo que está pasando en realidad. No sé si siempre el evitativo parece ser como muy interesante, ¿no? Porque no cuenta con lo que hace en su vida y qué está haciendo tan interesante siempre, tan entretenido, siempre le pasan 1 cosas por las que no nos podemos ver y por las que tiene que hacer tantas cosas fuera de la relación. Y entonces, claro, genera mucho ese misterio y ese magnetismo de querer saber, ¿no? Esa bomba de humo y luego culpa al ansioso de querer controlarlo o de querer saber o de entrometerse demasiado en su vida.

El cuarto mecanismo de defensa y de reafirmación, digamos, su apego evitativo es que te arrincona a lo largo de la relación. El evitativo puede señalarte como exagerado, como celoso, como excesivo, como intenso, y eso hace que el ansioso se esfuerce por minimizar, al final, sus emociones, sus necesidades, sus deseos y poco a poco el ansioso va quedando como arrinconado ante el evitativo. "No voy a decirle nada porque se va a alejar. No voy a confrontarle con esto porque me va a tildar de celosa y de entrometida. No voy a decirle cómo me siento en realidad porque no lo va a poder tolerar, no va a servir de nada y solo empeora las cosas. No le voy a ser sincera porque se va a poner a la defensiva y, en fin, todo esto, ¿no?". Que al final el ansioso acaba reprimiéndose y como minimizando todo lo que nace y surge de manera natural en él. Y el ansioso ya sabe que si de alguna manera le dice algo, que si expresa lo que siente, puede ser juzgado, puede ser celoso, intenso, exagerado y que eso molesta al evitativo o que el evitativo se va a alejar, no se va a desconectar. Al final, eso hace que el ansioso se adapte pues a no pedir, a no expresar y a minimizar lo que él necesita. Por eso digo que se genera este efecto en el que el ansioso queda arrinconado en la relación donde no puede pedir y queda como pasivo, adaptándose a las necesidades de la otra persona, a los ritmos, a cuándo sí, cuándo no, porque cada vez que ha necesitado el evitativo, le ha retirado la conexión, no ha contestado o se ha puesto a la defensiva y todo ha ido de alguna manera peor. Y de nuevo, esto es una manera inconsciente, un mecanismo de defensa del evitativo, de hacer que el otro pues no le pida mucho y de mantener la relación en sus términos para no sentirse invadido, para no agobiarse y para no despertar, digamos, sus propias heridas.

El siguiente mecanismo de defensa que utiliza el apego evitativo es que etiqueta como malas cosas que no lo son. El evitativo va señalándole al ansioso lo que puede o lo que no puede hacer. A veces etiqueta las cosas verbalmente como malas o las etiqueta con su retirada como respuesta. Por ejemplo, puede etiquetar las cosas diciendo: "Es que mi ex era muy invasiva y siempre me estaba armando pollos". Etiqueta: esto es malo, esto no me lo hagas. También, por ejemplo, si el ansioso pues, eh, un día le expresa lo que siente y al día siguiente pues el evitativo no le escribe, eh, se desconecta de él por dos días, pues eso ya, aunque verbalmente el evitativo no haya etiquetado ese acto como algo que le molesta, el ansioso ya queda con la etiqueta de "esto no le gusta". Y ya sabemos que el ansioso tiende a ser lo que la otra persona espera de ella, que sea, de no molestar. O puede también que cuando el ansioso necesita aclarar algo, el evitativo le dice que es pesado, que siempre está igual, que siempre está haciendo problemas de donde no los hay y ahí ya etiqueta, ¿no? Y de algún modo el evitativo va tachando de malo cada vez que el ansioso le señala sus contradicciones, le pide explicaciones, le confronta con la realidad, le expresa lo que siente cuando hay un conflicto o cuando hay un desacuerdo. Y al final el evitativo ha acabado etiquetando de manera verbal o de manera implícita como malas las cosas que no quiere que estén en la relación. Y eso es una manera de llevar el control sobre la relación y sobre la otra persona para que no se den situaciones detonantes de sus propios miedos y de sus propias limitaciones, de su propia incapacidad de gestionar el mundo emocional en la relación en sí mismo y también los conflictos o las diferencias de opinión que se pueden dar de manera natural en una relación. Y el control viene porque no asume que es él que se siente incómodo con el conflicto, con las emociones y lo que hace es reprimirlo, no dar espacio a eso, no asume que él tiene un conflicto con eso.

Otro mecanismo de defensa que al final le lleva a controlar la relación es utilizar el desdén o la desvalorización. El evitativo también suele hacer comentarios desdeñosos o críticos para alejarse emocionalmente de la otra persona, para romper la intimidad. Por ejemplo, estás hablando a solas en una conversación íntima con el apego evitativo y de repente el apego evitativo te coge la barriguita y un poco como en modo de risas y no de risas, eh, te dice: "Ay, tienes grasita, eh, no te preocupes, yo también tengo". Y de algún modo es cariñoso, es un momento cariñoso, pero al mismo tiempo está dando otro mensaje que es este comentario para enfriar y para disimular, como digo yo, como esa necesidad de cariño y de amor. Es como que el amor y el cariño no pudiesen estar presentes en él, eh, en todo su esplendor, ¿no? O te toca la pierna y estáis en un momento, pues eso, de caricias, te está tocando la pierna, estáis cariñosos, tú estás ahí disfrutando y de repente te dice que "ay, tienes aquí flojito, eh, tienes que ir al gimnasio", algo así. Y realmente no es que lo haga adrede para hacer daño, pero es como un desconector de ese momento de intimidad. Es un mecanismo de defensa que le lleva a decir cosas, pues que podríamos decir como fuera totalmente como de lugar, que son rompedores de la cercanía y de la intimidad que estáis viviendo en ese momento. Y entonces no es tanto el contenido, sino lo que provoca. También es como que cubre su necesidad de contacto porque te está tocando y estáis en un momento de intimidad y eso le gusta, pero lo disimula. No es abierto y pleno el "te toco y quiero estar cerca de ti plenamente" porque no lo puede asimilar. Eso le genera, pues, ese agobio, ¿no? Entonces lo que hace es enfriar las cosas y a veces no saben ni siquiera por qué han dicho eso o no lo recuerdan o dicen: "No, yo no dije eso". Y realmente suele ser así porque no son conscientes. Es algo que hacen de modo inconsciente.

Otro mecanismo de defensa es que introduce inseguridad en el apego ansioso o en la otra parte de la pareja. Lo que pasa que si están en relación con un apego seguro, esa persona segura no va a tocar una herida en él, pero en el caso del apego ansioso sí se van a despertar sus inseguridades más profundas, ¿no? Entonces el apego evitativo introduce inseguridades en la otra persona para él reforzar esa imagen que tiene de sí mismo, de seguro y de no necesitar y de independiente y de libre. Reafirmar esa imagen de autosuficiencia. Por ejemplo, puede hablarte de su ex, puede decirte comentarios de una manera determinada que introducen en ti dudas e inseguridades de: "¿Me querrá? ¿Realmente vamos por buen camino? ¿Realmente está ahí para mí? ¿O todavía siente por su ex?". Y eso hace que el evitativo se sienta más seguro de que le quieres porque ve esa reacción en la otra persona de que te importa, de que estás ahí, pero sin tener que hablar directamente contigo de: "Oye, ¿te importo? ¿Realmente estás ahí? ¿Realmente vas a estar conmigo?". Esto ya sabemos que el evitativo no se lo permite decir. Entonces, lo hace de manera indirecta, a veces provocando este tipo de situaciones, este tipo de reacciones en la otra persona. Ellos dicen que no son celosos, pero muchas veces el evitativo genera como circunstancias, un poco de celos para que la otra persona muestre una reacción y así alimenta esa sensación de seguridad. Entonces, el evitativo no se permite ser vulnerable ni reconocer que se siente inseguro y al no reconocerlo hace este tipo de cosas para obtener esa seguridad que en realidad necesitamos todos. Necesitamos saber que nuestra pareja está ahí, que nos quiere o esa persona que le gustamos, ¿no? Entonces, un evitativo necesita reafirmar que él también es independiente, autosuficiente y que él no necesita nada. Pero, claro, esta imagen solo se puede sostener en una fachada, en una máscara, porque no es real, porque todos necesitamos. En realidad, es solo una imagen que él necesita para sentirse seguro. Y esta imagen se ve reforzada con alguien inseguro a su lado, porque alguien inseguro va a tener más estas reacciones, porque el ansioso tiende a mostrar su inseguridad más que una persona segura. El evitativo, pues, no se lo permite, ¿no? Aunque esto denota inseguridad, obviamente, generar este tipo de situaciones y además eso hace que él vea la inseguridad en el ansioso. "Ay, te has puesto celosillo", cuando él mismo de nuevo ha podido generar esa situación. Pero eso de algún modo refuerza esa sensación de "el otro me necesita, ¿no? Pero yo no le necesito tanto".

Pues estas son las maneras en las que el evitativo principalmente trata de tener el control en la relación y de sentirse más seguro y de reafirmar esa imagen de que él no necesita y de que él es independiente y de que él es libre y de que está mejor solo. Espero que de verdad te ayude a ver que es algo que se repite en perfiles evitativos y que te ayude a no engancharte, a tener que lograr la validación del evitativo, sino que puedas obtener la tuya propia y a no definirte por el relato evitativo sobre ti, ¿no? Por ejemplo, que eres celoso o que eres intrusivo, sino que es más bien también una experiencia de esa persona, porque de eso se trata, que tú puedas diferenciar quién eres tú de lo que el evitativo cree que tú eres o que tú haces y saber quién tú eres en realidad cada vez más.

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Pues hasta aquí el vídeo de hoy. Espero de verdad que te haya ayudado. Si ha sido así, por favor, regálame tu like. Regálale mucho amor a este vídeo para que llegue a muchas personitas como tú. Si eres nuevo o nueva en el canal, suscríbete si te interesa este tipo de contenido y no quieres perderte ninguno de los próximos vídeos. Igualmente, comparte este vídeo con alguien a quien sabes que le puede ayudar, porque un vídeo puede cambiar el rumbo de nuestra vida. Y esto es todo por hoy. Muchísimas gracias por estar ahí y nos vemos en un próximo vídeo.