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Meditación y conferencia: "Consistencia y paciencia claves para la autotransformación", Enrique Simó

Brahma Kumaris España50:39

Transcription

Om shanti. Bienvenidos y bienvenidas a esta charla y luego una meditación que vamos a hacer sobre perseverancia y paciencia.

Eh, perseverancia es como una energía de seguir, no avanzar, no detenerte. Y paciencia a la vez es contrarresta, ¿no? Una a la otra. Paciencia porque no siempre las cosas salen como uno espera, paciencia porque las cosas no ocurren tan rápido como uno espera y a la vez perseverancia, hacer que las cosas ocurran. Entonces esa es la paradoja, ¿no? O las dos los dos polos de dos cualidades que parecen diferentes, pero que están muy son muy complementarias.

¿Y para qué? Para la autotransformación, es decir, transformarnos. Y estaba pensando en esta palabra, ¿no? Transformación, autotransformación, o sea, mi propia transformación, es decir, cambiar mi forma. ¿Y cuál es la forma de un ser humano? Visiblemente es el cuerpo, pero invisiblemente mi forma es mi conciencia. Entonces, según cómo es mi conciencia, así es como actúo, así es como me comporto y así es como de alguna forma estoy irradiando la energía que se ve también externamente. Y la verdadera autotransformación es la transformación de mi conciencia.

¿Y qué es la conciencia? Es como una estructura interna, un un pensamiento conectado con las creencias también. Como yo interpreto la vida es como un un grupo de pensamientos que yo he ido construyendo a lo largo de mi vida desde la infancia, influido por la familia, por el entorno, por lo que traigo a lo mejor de otras vidas. Y esa estructura interna es la que me hace percibir la realidad de una manera o de otra.

Entonces, hoy en día el problema que hay, desde mi punto de vista, claro, es una pérdida de conciencia, es una conciencia muy limitada. Es una estructura interna en el ser humano como muy pobre, muy limitada, muy muy más que pobre, también podríamos decir como muy muy no sencilla, sino que no tiene consistencia. Fril, esa sería la palabra, como muy frágil. Y en esa conciencia frágil somos capaces de hacer acciones como las que estamos viendo en el mundo, muy negativas. Es decir, cuando nuestra conciencia ha perdido la capacidad de comprensión, entendimiento que el ser humano debería tener y que todos deberíamos tener y que tenemos la capacidad de tener, entonces nos volvemos incluso a veces peores que los animales. Hoy en día estamos haciendo cosas, el ser humano hace cosas que ni siquiera los animales hacen entre ellos. Hm. Violencia y tantas cosas que vemos en las noticias, ¿no? Y es porque el nivel de conciencia ha descendido, la estructura interna con la que interpreto la vida ha bajado mucho el nivel y entonces ya no valoro ni siquiera mi vida, pero no valoro la vida de los demás, nada vale, solo vale la materia, es decir, poseer, tener y la sensación de poder. No puedo dominar a los demás, puedo tener mucha riqueza, pero es una conciencia, como os decía, muy pequeñita y muy limitada, porque tarde o temprano nos tenemos que ir y cuando nos vamos, todo eso que parecía tan importante desaparece. Y al final, ¿qué nos llevamos cuando nos vamos? No nos llevamos nada de todo eso que ahora todo el mundo persigue. Nada. La gran mayoría de seres humanos hacen esfuerzos toda su vida para acumular y conseguir cosas que van a tener que dejar al final su vida. Qué paradoja, ¿verdad? Y en cambio aquellas cosas que nos vamos a llevar en nuestro viaje cuando nos vayamos, muy poca gente tiene tiempo para dedicarse a eso.

Entonces, transformación es una un cambio en mi conciencia, un cambio en esa estructura interna, percibir la vida de otra manera y es empezar a entender que somos mucho más que lo que vemos. Y la vida tiene mucho más sentido cuando empezamos a ver las cosas que no se ven y empezamos a vivir desde dentro y desde desde otra perspectiva más espiritual y soltamos un poco la perspectiva material, pero hoy es un mundo basado en la perspectiva material, la conciencia material. De hecho, lo que se llama ciencia es un estudio de la materia muy a fondo, de las moléculas, de las partículas, pero no de la conciencia. Hm. Entonces, claro, las leyes de la materia no son las leyes de la conciencia. Por lo tanto, por mucho que se estudie la materia, por mucho que dominemos las partículas, las células, ¿no? Los los neutrinos y los pronto tal estamos descubriendo cada vez más partículas más pequeñas y cómo están constituidas y cómo se mueven, fantástico. Dominamos la materia y esto estamos consiguiendo, pero eso no cambia la conciencia y ahí es donde está el conflicto.

Eh, ¿qué pasa con la conciencia? Porque si todo lo basamos en materia, hay muchas cosas que nos explican y como nos explican se dice, "No, esto no es científico, se aparta." Entonces, claro, tenemos un una visión de la realidad muy limitada, muy limitada. Entonces, elevar la conciencia, transformar la conciencia es un trabajo profundo que requiere dedicación, que requiere valentía, porque retamos las, diríamos las premisas, ¿no?, de la sociedad actual basada en una conciencia mucho más limitada y más material. En las películas, en las noticias, en las conversaciones, lo que se promueve es una conciencia limitada, una conciencia material, una conciencia física. Consigue un buen trabajo, que te paguen mucho, cómprate una buena casa, ten un buen coche, come bien, cómprate buena ropa. Bueno, está bien, sí, pero eso no me lleva a ningún sitio. Al contrario, ¿qué estamos viendo en general? La gente está feliz en general, ¿no? Dicen que cada vez hay más suicidios. Esto son las noticias, ¿no? Y las estadísticas. Porque, ¿cómo es posible si estamos en una sociedad que llaman del bienestar, que tenemos todas las comodidades posibles? Y aún así, cada vez hay más personas que no quieren vivir. Cada vez hay más personas que tienen enfermedades mentales, están aumentando, pero a una velocidad tremenda y muchas veces lo vemos, ¿no? Seguro que tenéis experiencias familiares, amigos, conocidos. El cáncer está aumentando de una manera tremenda. El otro día me decían datos como si de, no me acuerdo si era de cada cinco personas, tres prácticamente van a tener cáncer, si no es que lo tienen ya. ¿Cómo es posible en esta sociedad que todo parece que estamos tan evolucionados, todo está tan bien, que avanzamos tan bien? Las guerras están aumentando. Cada vez hay más guerras en el mundo. La crisis aumenta. Bueno, estamos viendo que está todo frágil, ¿verdad? Está todo que se cae a trozos, ¿eh? Así que esa esa es la conciencia, es la creación de la conciencia actual.

Entonces, hemos de transformar esa conciencia. Pero, ¿dónde empieza esa transformación? En uno mismo. Y ese es el reto, porque claro, te vas a encontrar con que la gran mayoría piensa de una forma distinta, está en otra estructura interna distinta y te va a decir, "¿Qué estás haciendo?" Pero, ¿qué dices? Pero eso no está demostrado, eso no es normal. Pero eso es lo que Y entonces vas a tener que tener la valentía, el discernimiento, la claridad y la motivación para seguir perseverando. A pesar de todo, seguir avanzando en ese trabajo interno de transformación de la conciencia.

Hm. ¿Qué quiere decir transformación de la conciencia? Empezar a ver la vida y la realidad de una forma distinta. Porque la realidad que hay aquí ahora mismo, hay como diferentes realidades. Aquí mismo, si nos basamos en la conciencia limitada de lo que yo veo es lo que creo y solo lo creo si lo veo, ¿cuál sería la realidad aquí? Pues estáis viendo una persona hablando sentada en un sofá así, un silloncito, un escenario de madera, unas sillas, otras personas con diferentes ropas. Esta es la realidad. Hombre, tontería. Esto es la realidad. Esto es lo que hay, ¿no? Esto es la realidad.

Pues hay otra realidad. Todos tenéis móviles, ¿verdad? ¿Y qué hace un móvil? ¿Por qué tenéis de repente YouTube y veis un vídeo? ¿Dónde está ese vídeo? En la nube. ¿Qué hacéis si el si el si queréis conectar ahora aquí con vuestro y no hay y no hay conexión? ¿No tenéis datos? ¿Qué preguntáis? Lo primero, ¿hay conexión aquí? Hay wifi, [risas] hay conexión, hay wifi. ¿Me me puedes dar la clave de la wifi? Ahí la tienes y todo el mundo enseguida. Clave de la wifi. Y y ¿dónde está la wifi? ¿Dónde está la información esa que quieres detectar con tu móvil? ¿Dónde está? Aquí. Pero la vemos, ¿no? Pero se transforma en algo que es muy importante para mí, que es un mensaje que estoy enviando a otra persona que está en otro lugar, lejos de aquí. puede estar incluso en otro continente en Latinoamérica y ahora yo le envío un mensaje y le llega al momento. ¿Cómo es posible? Vía satélite, bueno, vía satélite, como queráis, pero vía frecuencias y ondas. O sea, el satélite rebota las ondas, es un aparato, pero ¿cómo cómo viaja esa información? Por lo tanto, aquí hay un montón de cosas en este momento, muchísima información en este mismo momento, pero no vemos con estos ojos. Pero hoy en día nos lo creemos porque sabemos que los móviles funcionan. Esto lo dices hace 40 años y la gente te dice, "Moterías, o sea, si no estás enchufado, ¿cómo vas a conectar? ¿Cómo vas a llamar a alguien si no tienes un cable?" Y tenían que tirar cables, pues, por todo el mar hasta el otro sitio para que los datos pasaran por el cable. Ahora los datos pasan por el aire. Y hay tantas cosas que no vemos aquí. Y si pudiéramos inclusive apercibir mucho más sutil y ver las energías que cada uno de nosotros, cada uno está transmitiendo de forma espontánea y natural constantemente, nos sorprenderíamos lo que veríamos. Veríamos movimiento de energía así de colores distintos, cada uno con formas distintas, unos así, alguno, una nube negra aquí, [risas] otro tormenta, [risas] otro un rayo de sol, nos sorprenderíamos, pero como estos ojos son muy limitados, ven muy mal, ¿verdad? No solo ven mal, sino incluso a veces ven peor. Todavía tenemos que [risas] llevar otros ojos delante para ver.

Entonces, claro, si si la la realidad es lo que veo, pues es una realidad muy pobre, muy pobre. Y cuando veo una persona, si veo su cara, es una realidad muy pobre. Pero cuando empiezo a trabajar un poco lo que no se ve, si veo una cara triste, es que algo le está pasando, no tiene nada contra mí. Si veo una cara enfadada, no es que se esté enfadando conmigo, es que está mal esa persona. Por lo tanto, veo lo que hay dentro, no lo que hay fuera. Y así podéis ver que podemos ir cambiando la percepción de la realidad en base a un cambio de conciencia y a entender que hay muchas cosas que no se ven, que en realidad son más importantes que las que se ven y que la realidad que no se ve es mucho más real que la realidad que se ve. ¿Seguís la idea?

Por lo tanto, el entrenamiento en el cambio de conciencia es empezar a ver lo que no se ve y dejar de ver lo que se ve. Porque, ¿qué nos atrae? lo que se ve y lo que se ve es muy limitado. De repente ves un coche muy bonito y se te despierta el deseo, ay, si tuviera un coche. Y de repente igual se te ocurre comprarlo y endeudarte para tener un coche más grande. Y luego haces exactamente lo mismo que con el coche pequeñito que tenía, que era que era barato, que estaba ya amortizado y ahora tienes una deuda tremenda y haces exactamente lo mismo. tardas el mismo tiempo en llegar al trabajo, quizá con todavía más problema, porque el nuevo es más grande y te cuesta más aparcarlo [risas] y encima tienes que estar pagando cada mes un montón de dinero. Y quien dice eso dice tantas cosas que con estos ojos lo vemos y entonces queremos.

Eh, imagínate que vas al médico y te dice, "Oye, tú tienes el colesterol y el azúcar muy alto, ¿eh?" O sea, azúcar y grasas y estas cosas, así que lo siento, pero verano, pero los heladillos me parece que no te van a sentar muy bien. Bueno, bueno, porque es que estás en un momento que tienes que poner atención, así que poco azúcar, eh, pocos lácteos, en fin, te vas a cuidar, ¿eh? Sí, sí, sí. Pero entonces ahora vas por la calle y giras así la mirada y te ves una foto de alguien con el helado que está derritiéndose y con la boca así que casi se lo está comiendo, ¿no? Y y de repente se te cae casi la baba y de repente dices, "Mira, oye, me apetece muchísimo un helado." Y no te apetecía un helado. Ni siquiera estabas pensando en helado. Es más, habías pensado no tomar ningún helado, pero de repente ves la foto, los ojos te engañan, ven una foto, una imagen, pero despierta en ti y dices, "Mira, ya empezaré mañana, póngame un helado, por favor." Y te lo comes. Y después dices, "Oy, qué pesadez. Tenía razón el médico. Me ha dicho que estoy mal y ahora me siento mal. los ojos, eh, lo que ven.

Entonces, hay que empezar a no ver lo que ves y el helado no ver como un helado, sino ver todos los ingredientes que hay dentro y decir, "Uf, no, esto no me apetece." [risas] ver lo que no se ve, eh, y no ver lo que se ve. Y entonces empiezas a trabajar internamente y hay tres esfuerzos, tres prácticas que no son corrientes, que no son habituales, pero son las que nos van a ayudar a transformar nuestra conciencia. Y son tres prácticas solo para valientes. Así que los que estáis aquí sois valientes porque habéis venido aquí.

La primera, esta es para muy valientes. ¿Estáis atentos? ¿Queréis escucharla o no? ¿O no? Igual después decís, "Hombre, Enrique, bueno, va, no exageres, no hay que sí os lo digo o no." [risas] La primera práctica que es fundamental de verdad para el cambio de conciencia. Eh, acordémonos, estamos hablando de algo muy concreto. Hm. Levantarse bien tempranito por la mañana, [suspiro] [risas] bien tempranito. Las 7 de la mañana ya es tarde. Ya no os digo más. El resto pensadlo, [risas] pero por la mañana, fijaros, todas las prácticas espirituales de todas las religiones, de todas, cristiana, budista, musulmán, todas las prácticas más especiales son de madrugada, ¿sí o no? Pensadlo. De hecho, antes había una misa que se hacía cada día y estaba abierta a la iglesia a las 6 de la mañana, por lo menos cuando yo era pequeño. Ya esto no existe. No sé si alguna iglesia hablará, pero antes había las misas de las 6 de la mañana. Cuando estuve en Sevilla fui a visitar la cartuja, que trabajé además ahí en la Expo 92 y me explicaron la historia de los cartujos, que todavía quedan algunos por ahí. Los cartujos se levantaban a las se levantan los que quedan a las 2 de la mañana, luego descansan un poquito y a las 6 y hacen sus oraciones, sus cánticos. ¿Por qué? Porque esas horas son mágicas, ¿eh? El amanecer y el atardecer, pero el amanecer es más mágico que el atardecer. Hm. Es una hora distinta, es una hora suave, es una hora, le llaman en India las horas del néctar, porque cuando no hay el rocío de la mañana, la las gotitas de rocío son como néctar, que hay unos pajaritos que vienen y se beben esas gotitas que caen de las hojas de la humedad de la mañana. Y todos lo hemos comprobado, si habéis estado de excursión o vivíis en el campo un tiempo, por la mañana, así de madrugada hay un frescor especial, hay una limpieza especial, hay una especie de silencio que no es silencio absoluto porque hay pajaritos que empiezan a cantar, no hay movimiento, hay vida, pero hay como limpieza en el ambiente. Entonces, internamente a esas horas si meditas es como que absorbes un silencio y una tranquilidad que no existe durante el día después. Durante el día, ¿qué? Hay mucho ruido, pero no solo ruido físico, hay ruido mental. Todo el mundo está pensando, trabajando, produciendo, consiguiendo, hablando, preocupándose, pensando, no, todos estamos así, noticias, historias, móviles, todo está así. Pero de madrugada es la hora que menos menos movimiento hay. Porque los que han salido por la noche y han conseguido resistir hasta la madrugada, en la madrugada ya están que se caen, o sea, ya no tienen fuerza. Eh, los que se levantan pronto muchas veces rápido a trabajar, pero si tú tienes un poco de tiempo ahí encuentras que todos los demás están durmiendo o unos pocos ya están cayéndose [risas] y algunos se están levantando, pero ya no hay no hay todavía movimiento, no hay todavía energía esa y ahí es donde tú puedes captar.

Entonces, si queréis hacer una práctica que os va a transformar, pero claro, no en un día, ¿eh? Oye, me he levantado un día y no he notado nada, pero [risas] es un hábito, hay que hacerlo, conseguirlo, hacer una práctica. Entonces, te das cuenta que esas horas hay. Yo ahora mismo estoy pensando en esta mañana y pienso, "Qué maravilla el silencio que había y estoy trayendo ahora mismo aquí esa sensación que se ha quedado aquí grabada esta mañana, esta mañana mismo, como cualquier día. Yo me levanto bien prontito. No hay que hacer grandes cosas. estar en silencio, quieto, captar la energía divina, la energía sutil, estar abierto a percibir algo que no es lo mundano, lo normal, lo material, lo cotidiano, las noticias, los ruidos, las cosas, las preocupaciones. Pero eso sí, levántate y no empieces a ya a tomar cosas y beber y comer y no sé qué y no es levantarse, vas al baño, te refrescas un poquito si puedes. Lo más saludable es un buen vaso de agua limpio para que, ¿sabes? se hidrate el cuerpo otra vez, que por la noche perdemos perdemos agua, te bebes un buen vaso de agua y te sientas todavía en un estado no despierto del todo, ¿no? Estás despierto, pero estás todavía en ese estado, como dicen, duermevela, ¿no? Estás estás y no estás. Te sientas ahí y te quedas como escuchando el silencio, como conectando con Dios, con la luz, con la energía, muy tranquilito, sin darle vueltas. Eh, eso es crea una energía sutil que afecta directamente la conciencia. Sí, pero hay que levantarse pronto y eso es donde está el reto. Ay, qué pereza. Ay, y si uno se levanta bien prontito, ¿qué quiere decir? ¿Cuál es la consecuencia de eso? ¿Qué tiene que hacer? Irse a dormir prontito. Es que no hay otra, ¿eh? O sea, no funciona. Me voy a dormir tarde y me levanto pronto. Esa fórmula no. Quien madruga Dios le ayuda. Eh, y no sé vosotros, pero yo me acuerdo en mi época cuando yo era pequeño, era niño, mis padres a las 8:30 me ponían a dormir. O sea, yo a las 8:30 me acuerdo que ya era y a las 6 de la mañana yo estaba saltando ya en casa, o sea, ¿cómo podía estar durmiendo más? O sea, una energía. Entonces, hoy en día hemos cambiado los horarios para los niños, incluso. Eh, a veces están hasta las 11, las 12 mirando móviles, películas. Pues eso es lo que está pasando. Estamos trastornando y cambiando la la estructura de de una salud mental y emocional interna que es natural del ser humano.

Segunda segunda práctica. Aquí le llamamos conciencia del alma, es decir, empezar a ver lo que no se ve. Es decir, lo que vemos de una persona es su cuerpo, su cara, su expresión, ¿sí o no? Y según el cuerpo, la cara, la ropa y la expresión le hacemos un juicio. Y si la persona lleva unos zapatos de marca, un pantalón de marca, que tenemos que mirar así un poco por detrás la marca porque si no no entendí y si vemos que iba aquí también otra marca y entonces decimos, "Vaya, qué levante." Y entonces ya hacemos un juicio, ¿no? Y según cómo va vestido, lleva un reloj quizá más grande. Wow, lleva un smartphone, charge finch phone. Wow. Además, vale muchísimo este teléfono. Y de repente ya nos hacemos toda una estructura a esa persona y además le ponemos adjetivos. Qué interesante, cómo me gustaría conocerle. Que sí, eh. En cambio vemos otro que llega un poquito más estartalado, con zapatillos muy sencillos, unas chancletas a lo mejor va parece simpático, pero un poco raro. Luego los conocemos y nos ponemos a hablar y decimos que uno dice el otroé qué qué pobre en su mente, qué qué quéé qué qué poca cosa y qué poco contenido que hay. Mucha forma, pero poco contenido. Y el otro, fíjate, parecía que no era nada. Pero mira, mira qué qué qué inteligente, qué sabio, qué qué qué sabiduría tiene. Y de repente empieza a cambiarte otra vez la percepción de esa persona.

Eh, entonces cuando nos entrenamos a no ver la imagen, no ver la estructura inicial, porque sabemos que detrás hay algo mucho más importante que no lo que vemos, que eso es muy limitado otra vez, entonces empezamos a desarrollar la conciencia del alma, es decir, ver lo que no se ve, porque el alma no se ve, pero se puede percibir. Y entiendo que dentro de cada cuerpo, de cada ser humano, hay una vida que a esa vida le llamamos alma. Entonces, esa práctica de ver a los demás como almas, ver a los demás como seres vivos, no como imágenes, no como estructuras físicas que se mueven, sino como seres vivos. Cada cada estructura física, cada ser humano tiene un ser dentro que habita. Y entonces mi mirada se dirige hacia el ser, mi estructura interna percibe al ser, no le ve, pero pero me me me me seguís un poco la idea, hace el esfuerzo de intentar ver lo que no se ve por fuera y y de repente las relaciones cambian porque estás relacionándote con internamente, o sea, tu frecuencia y tus vibraciones están tocando algo mucho más profundo que no la imagen. Y esa práctica durante el día, esa práctica, construirla día a día, día a día, cambia mi consciencia, cambia, transforma mi manera de percibir la realidad. Ya no veo personas enfadadas, veo almas que están sufriendo, por ejemplo. Sí. Entonces, me dirijo hacia el alma, le hablo al alma del otro. Puede que sea un asesino, sí, pero aún así es un alma y aún así tiene cualidades también y aún así es un ser de luz. Y le miro y de repente esa persona me trata de una forma distinta. Yo os lo digo porque he estado en la cárcel. Sí, he estado en la cárcel. Tengo que decir la verdad, pero he estado en la cárcel de mujeres, he estado en la cárcel de hombres, estado en muchas cárceles, pero dando charlitas de estas y haciendo cosas, ¿no? Y en la conciencia espiritual no piensas que esas personas son aparentemente con la etiqueta que tienen ahí dentro. Muchas veces te cuentan su historia, yo ni ni la escucho porque me da igual si es verdad o no. Muchas veces ni es verdad lo que te cuentan porque todo el mundo dice que no ha hecho nada. Entonces te preguntas, "¿Qué raro si no han hecho nada porque están dentro?" Pero bueno, a lo mejor alguien sí no ha hecho nada y está dentro, pero algo habrá hecho, aunque sea se se haya dejado engañar por alguien que que le ha hecho algo, ¿no? Que pero no importa. O sea, y de repente esas personas contigo empiezan a tener una relación distinta, empiezan a cambiar, empiezan a percibir la realidad de una forma distinta. Eh, recuerdo una de las mujeres con las que le di el curso y estuve yendo bastante tiempo en la cárcel de mujeres de aquí de Barcelona. eh era de India y estaba tan feliz al final, tan contenta del curso, de todo, de la meditación, de de cómo estaba cambiando su vida, que me dijo un día, dice, "Mira, si tuviera que repetir todo lo que me ha pasado en la vida para llegar a la cárcel incluso y para llegar a este momento de haber escuchado y aprendido todo esto, lo repetiría." Entonces, no es solamente que le das un curso, es que la estás mirando de una forma distinta. ¿Veis la diferencia? Eso es la conciencia del alma. O sea, le quitas todas sus historias, no no piensas en sus historias, no ves sus historias. Ves que hay un ser humano ahí detrás, un alma maravillosa a quien le estás transmitiendo lo que lo que le va a ayudar, ¿no? Una un conocimiento que le va a ayudar. Y de repente esa persona se siente que está vista de una manera distinta. se le ve, la estás mirando de una manera diferente. No ves que es una persona que está en la cárcel, que ha hecho algo negativo, que no la ves limpia, la ves sin ninguna etiqueta y eso cambia todo. Pero, ¿quién se beneficia primero? tú porque estás haciendo una práctica que te ayuda a liberarte de juicios, de etiquetas, de críticas, de tantas cosas, de opiniones, de posicionamientos, los buenos, los malos, te liberas de todo eso. Entonces, si en tu si en tu conciencia estás libre de tantos limitaciones, vives muchísimo mejor y eso te ayuda ver lo que no se ve, la conciencia del alma.

Y tercera práctica, que esta es más sutil y ahí para mucha gente es como una creencia, pero yo os diría que es una práctica. Porque no se trata de creer, se trata de practicar. Y es la conexión con la energía divina, con la energía más sutil, que no es una energía humana. Hm. Llámale la energía de Dios, la energía de la luz, pero no es mi energía. La gente dice, "Dios está en mí, Dios está en ti, Dios está en todos." Si Dios estuviera en mí, en ti, en todos, el mundo, ¿por qué está tan mal? Pues vaya, qué tarea tiene la de Dios. Pues la verdad que no es muy efectivo este Dios. [risas] Si nos estamos todos peleando, todos enfadados, deprimidos, guerras aquí, guerras allá y Dios está en todos, pues entonces, ¿qué pinta Dios? Mejor que lo quitemos, no existe. Yo no quiero un Dios así, ¿no? Dios es un ser benevolente que está dándonos beneficio constantemente, pero está fuera de ti. Si estuviera en ti, imagínate. Pero puedes conectar, puedes percibir su energía, puedes captar su vibración, puedes captar su frecuencia cuando tú estás en una frecuencia más sutil, más silenciosa, más tranquila. Por eso, en las horas tempranas de la mañana, si te levantas pronto y que todas las mentes están tranquilas y tú conectas primero contigo con el alma y luego intentas abrirte a la experiencia de la vibración sutil, divina de Dios o de la luz, percibes que hay algo. Percibes una energía distinta, percibes algo que te llena, percibes como una sensación de amor, de protección o de paz que notas que no es que no es tuya, que no es del vecino que está durmiendo, [risas] que no es del que está al lado tuyo, no, viene de otro sitio, viene de otro lugar y esa energía te transforma profundamente. Esa energía es capaz de transformar los viejos patrones, las viejas creencias, los viejos hábitos. Porque a veces tenemos hábitos viejos que aunque queremos cambiarlos nos cuesta mucho. Y si no hay energía divina, si no hay energía espiritual, es muy difícil cambiar un hábito con la energía normal.

Ayer hablaba con una persona que me decía que estaba dejando de fumar y dejando de tomar cerveza, que parece algo habitual en todas partes, ¿verdad? dice, "Claro, es que he asociado tanto la cerveza y el cigarro juntos a cuando termino de trabajar como darme un premio, ¿no? Venga, me voy a tomar una cervecita y un cigarrillo." Pero claro, el médico le ha dicho, "Ya, esto no te está haciendo bien, o sea, te está perjudicando, o sea, tienes que Y, bueno, llevo un mes sufriendo." Claro, porque desde la conciencia del mismo nivel es muy difícil porque te apetece eso, porque te gusta, te has acostumbrado al gusto, al sabor, tu conciencia lo ha asociado a una realidad muy normal que es como un premio, imaginaros un premio tomarte algo que te está destruyendo. O sea, es la paradoja más Pero es curioso que es así el ser humano. Se se premia con destruirse a sí mismo físicamente. Qué premio. Vaya. Y encima el médico dice, "Te estás perjudicando y vas a tener serios problemas de circulación y de tal y tal." Y aún así, sí, pero bueno, un día es un día, es que claro, es que cómo voy es que me apetece. Conciencia limitada, ¿lo veis? Y así está lleno todo el mundo. Por eso están los bares llenos, porque todo el mundo se está regalando la autodestrucción, no autotransformación. Suena raro, ¿verdad? Pero así somos los seres humanos, tan raros.

Entonces, cuando cambias de conciencia, te levantas un poco prontito, cambias un poco la mirada y absorbes un poco esa energía divina. Os lo digo de verdad, por experiencia personal, el dejar de beber una cerveza o dejar de fumar un cigar es así de rápido. Es que se cae solo cuando hay una energía divina porque dices, "Pero, ¿qué estoy haciendo?" O sea, vibras aquí y ahora estás vibrando aquí y esto se cae solo. No hace falta terapia, no hace falta darle vueltas, no hace falta ir al médico, no hace falta tomarte ninguna pastillita de nada, se te acaba de golpe porque ese es un es algo muy limitado, muy básico, porque cuando despiertas un poquito de conciencia dices, "Quiero cuidarme." Y cuidarme significa dejar todos aquellos productos que no me cuidan. Que no lo digo yo, eh, el paquete lo pone, ¿eh? Ahora diráis, es que Enrique es muy espiritual, ¿no? No lo pone el paquete. Esto mata, ¿sí o no? Además, lo pone así, ¿eh? Esto mata. Una vez en el aeropuerto había una tienda donde venden tabaco. Casi casi os puedo decir que era como una pared de aquí a aquí, todo lleno de de cartones de tabaco y lo habían puesto por la parte que que mata. Entoncesa, mata, mata, mata, mata esto, mata esto, mata. Tremendo. O sea, el mensaje más claro no podía estar, o sea, más visible, repetido 50, 100 veces. Y entonces de fondo, ¿no? La tienda es superbonita y tal, musiquita suave, clásica, la gente con sus bolsitas y luego un cartito descuento. Mata, mata con descuento. Mata con descuento. Sí. ¿Cuánto es? Tres. Con descuento. Ah, sí, claro, con descuento. No, no quiere llevarse otro más que le mate más. Con más descuento. Ponme otro. Sí, que le traigo para mi hijo. Sí, este descuento doble. Sí. Qué bien me matará el doble. Pues póngame dos más. Gracias. ¿Cuánto es? Gracias. Está que tenga un buen día. Gracias. [risas] Nos reímos. Pero esto no no me lo invento. Esto es lo que yo porque me gusta observar, ya lo sabéis, siempre lo digo. Yo me quedé así observando y digo, "Fíjate qué curioso, todo mata." Y la gente entra a comprar lo que les mata y encima les compran para hijos, para primos, como si fuera un buen regalo. Les lleva un buen regalo porque está de oferta. Está de oferta. Bueno, pues esa es la conciencia limitada en la que no somos conscientes de lo que estamos haciendo, pero cuando subes el nivel eso cae solo.

Pero hay otros hábitos más internos. Por ejemplo, enfadarse es un hábito, no es un rasgo de la personalidad humana, es un hábito y además lo hemos socializado tanto que nos parece normal y si no te enfadas te da la sensación de que no eres normal. Y otros te van a recordar, "¿Has visto lo que te ha hecho?" Pero enfádate, pero no te pongas, díselo. Y te obliga a enfadarte. O sea, se enfadan porque no te enfadas. [risas] Claro, eso cuesta más porque está tan socialmente enraizado y hasta psicológicamente está como aceptado y además incluso hay teorías que dicen que el ser humano es violento por naturaleza y te lo crees además pues entonces claro cuesta mucho. Ahí sí que necesitas energía más divina para transformar eso. Pero si hacemos esas prácticas veréis que la conciencia empieza a cambiar y si la conciencia cambia todo cambia. Y ahí es donde puedes empezar de verdad a experimentar paz, felicidad, satisfacción, plenitud en este mundo, no en otro mundo, en este mundo, en medio de todo igual, con el dinero que tienes, con el trabajo que tienes, con la familia que tienes, porque estás empezando a sacarlo de otro lugar que no es el externo. Y de repente tus circunstancias también empiezan a cambiar, porque cuando tú cambias la vibración y cambias la conciencia, las cosas cambian. La gente quiere cambiar todas las circunstancias para cambiar su experiencia. y lo que hace es que lo cambia todo y al cabo un tiempo está exactamente igual que estaba antes, en una casa distinta, en una ciudad distinta, con una pareja distinta, con un trabajo distinto y con un perrito distinto, pero la experiencia al final es la misma. [risas] Pero cuando cambias dentro, todo se mueve, pero tienes que ser valiente, como os he dicho al principio. ¿Por qué? Porque tienes que ser valiente para aceptar que las cosas viejas se van a caer y vas a tener que soltarlas. Y entonces ahí muchos dicen, "Ay, no, yo quiero esto. Ay, esto también, no, esto no, esto tampoco." Y entonces, bueno, pues nada, quédatelo. Pero entonces vas a seguir sufriendo, vas a seguir perdiendo la paz. Eh, entonces se requiere valentía, se requiere perseverancia y se requiere paciencia. ¿Por qué? Porque estas cosas no cambian de la noche a la mañana. Con la energía divina de cada día, poco a poco durante un largo tiempo, lo vas disolviendo y luego te liberas. Sí, pero requiere perseverancia y requiere paciencia.

Entonces sí que hay autotransformación. Y fijaros, perseverancia y paciencia es un poco cada día, pero consistentemente, ¿no? De repente un fin de semana, muchas cosas y luego toda la semana nada o un mes nada, luego un día sí, luego un día no, no. La transformación real poco suficiente, constante, persistente día a día, con paciencia. Hay días que te sale bien, hay días que no. Es igual. Sigue haciéndolo, sigue haciéndolo, sigue haciéndolo, sigue haciéndolo. Es como la gotita, ¿no? Que va cayendo, va cayendo, va cayendo y finalmente hace un agujero en la piedra. Y si tú lo miras lógicamente dices, "¿Cómo una gota va a hacer un agujero?" Pero esa gotita caída cada día, cada día, constantemente, constantemente, genera agujeros, rompe rocas. Pues esa es la misma idea. Persistente significa sigue haciendo cada día. Deja que la gotita divina cada día entre en ti. Cada día. Cada día. Conviértelo en un hábito. Conviértelo en en tu manera de vivir, tu manera de ser. No importa si has dormido bien, si has dormido mal, si te encuentras bien, si te encuentras mal, si estás enfermo, si no estás enfermo, si tienes dinero, si no tienes dinero, hazlo cada día. [risas] Si no, es muy difícil cambiar. Si no, vas a hacer pequeños cambios, muy pequeñitos. Qué bueno. No están mal, tampoco está mal, pero vas a tener siempre la queja de, "Ay, que esto qué difícil que es, ay, cómo cuesta meditar. Claro, si no cambias una estructura también de tu vida, estructura, por eso levantarse pronto es cambiar una estructura, es muy difícil que haya otro cambio de otras estructuras más internas.

Así que vamos a meditar sobre eso. Vamos a hacer esas tres prácticas, aunque no es por la mañana, pero vamos a imaginar que es prontito por la mañana, ¿vale? Muy bien, como siempre, una postura adecuada con la espalda bien erguida, bien apoyada en el asiento, los pies también apoyados en el suelo y las manos descansando cómodamente. Una buena respiración, una profunda respiración nos ayuda a tomar ya conciencia del momento presente y a conectar con tu mundo interior. Observa tu respiración y deja que tu respiración vaya encontrando su ritmo natural. Y permite que cada respiración te acompañe lentamente, suavemente hacia un espacio interior donde reina la calma, la quietud y el silencio. encuentra ese espacio dentro de ti. Y ahora dirige tu atención hacia tu interior, hacia un espacio detrás de las ventanas de tus ojos, ahí dentro, dentro de tu cabeza. Ahí está la energía del alma. la energía de tu conciencia. Puedes visualizar o simplemente imaginar una pequeña luz brillando, resplandeciente en ese espacio interior. Esa es la luz del alma. Y puedes preguntarte, ¿quién soy [música] realmente? ¿Quién soy realmente? Eres un alma. Siéntelo [música] por un momento, acéptalo. Un alma de paz, un ser consciente. Mantén este pensamiento en tu mente. Practica, acéptalo. No se trata de creer o no creer, sino de practicar, [música] de conectar con este pensamiento, de experimentarlo, de sentirlo. Soy luz, soy un alma, soy energía consciente. Soy algo más que este cuerpo. Soy algo más que esta imagen que expreso. Soy la vida [música] que da vida a este cuerpo. Por un momento, desapégate del cuerpo, desapégate de tu personaje y desapégate de tu historia. ¿Qué queda? Quedas tú el alma, el ser consciente, el actor que está detrás del personaje que representas. Ese eres tú, el actor, no el personaje. Siéntelo, experiméntalo. No. Y ahora conecta con un ser de luz. Es como un alma también, una energía consciente, el alma suprema que irradia vibraciones de paz, [música] de amor, de compasión, de silencio. y deja que tu mente empiece a vibrar también en esa frecuencia. Percibe esas vibraciones. Siente como si una vibración sutil entra en tu mente, entra en tu corazón y tu mente se calma y tu corazón se calma. Absorbe esa luz. Esa energía transforma profundamente los hábitos profundamente enraizados. Esa energía sutil limpia el dolor del pasado. Esa energía sutil te libera de las dependencias, de los apegos y eleva el nivel de tu conciencia. Conecta con esa luz. Sumérgete en esa vibración sutil. Transforma tu conciencia. Y ahora imagina, imagina que te has levantado temprano por la mañana, bien pronto, de madrugada, cuando todo el mundo sigue durmiendo todavía. Siente, intuye, percibe esa vibración tan sutil, esa energía tan sutil de la madrugada. Visualízate en tu casa, en un lugar especial, un lugar que has creado para meditar especialmente. Visualízate temprano por la mañana, meditando en silencio, absorbiendo esa vibración [música] sutil, conectando con la luz, llenándote de esa energía. Crea esta imagen en tu mente. Crea esta experiencia en tu mente y tal vez sin ningún esfuerzo mañana te levantes bien pronto. Y ahora ya sabes lo que tienes que hacer, ya sabes dónde puedes ir. Y ahora ya sabes con quién puedes conectar. Quédate ahí visualizándote en ese pequeño espacio [música] personal que tal vez ya tienes. Y si no, te invito a crearlo en tu casa. Un rinconcito donde siempre puedes sentarte a meditar, donde vas creando esa energía espiritual. Visualízate ahí. Es temprano por la mañana. Estás meditando, estás en silencio y estás experimentando algo único. Tu conexión con lo divino, tu conexión con la luz. Quédate ahí disfrutando de esa conexión en ese lugar especial, en tu lugar, tu espacio. Tu mente está en calma, tu corazón está en calma y tu conciencia se va transformando día a día, práctica a práctica, momento a momento. Recuerda estas tres prácticas: levantarte temprano, sentarte en silencio, meditar abriéndote a las energías sutiles de la madrugada. Segundo, practicar la conciencia del alma. Mira lo que no se ve y no veas lo que se ve. Aprende a mirar al alma lo que hay detrás de la cara, de la imagen, del cuerpo. Y tercera práctica, sube tu nivel de conciencia y capta la frecuencia divina. siempre está disponible, pero tienes que empezar a vibrar tú primero a ese nivel. Conecta, absorbe y deja que tu conciencia poco a poco se transforme con perseverancia y con paciencia. No todos los días es lo mismo. No te preocupes si hay días que no ves la luz del sol. El sol sigue estando ahí. Ten paciencia. Sigue perseverando y te sorprenderás de la transformación interior. Y ahora respira de nuevo profundamente, mueve un poquito todo tu cuerpo y prepárate para regresar. Muy bien. [carraspeo] Así que os invito a seguir reflexionando sobre estas prácticas, sobre esta transformación de conciencia y seguir avanzando en este camino maravilloso de la conciencia espiritual. Que tengáis un buen día. Om. [música]