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Saludo muy querido en hermanos. Hoy es jueves, jueves después del día de Pentecostés. Y en muchas iglesias, no es la Iglesia Universal, no en todo el mundo católico, pero muchas iglesias, muchas diócesis y países en el mundo, sobre todo en países de lengua hispana, en el lado de España, celebramos en este jueves después de Pentecostés el día de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.
Así que, en mi país, Puerto Rico, en España y en muchos países de Latinoamérica, celebramos hoy esta hermosa fiesta que nos viene a recordar una verdad fundamental dentro de nuestra fe. Así que, en este jueves después de Pentecostés, miramos a Jesucristo, pero Jesucristo como el sacerdote que es. El sacerdocio en muchas denominaciones religiosas, muchas religiones en el mundo, tienen la figura del sacerdote. Es esta persona que tiene una función sagrada dentro del pueblo para poder ofrecer ciertos ritos o actos de culto, principalmente para hacer un poco de intercesor entre las necesidades o las peticiones del pueblo y los favores o gracia divina que se le otorgan al pueblo. Y esto se puede ver a lo largo de la historia y aún en el presente en distintas denominaciones religiosas.
Dentro del cristianismo, en Jesucristo vemos en él que se le reconocía como un profeta, se le reconocía como el rey. Y también, de hecho, en muchos episodios o en varios, no hay muchos, pero en ciertos episodios querían proclamarlo rey y Poncio Pilato también le llama el rey de los judíos. Sin embargo, en los evangelios no se ve a Jesús como sacerdote. De hecho, en el mundo judío, el sacerdocio era por transmisión de herencia, en una cuestión de padres a hijos. Eran los descendientes de Aarón, de la tribu de Leví, los que eran sacerdotes, los que realizaban esa función en los tiempos de Jesús. Sin embargo, Jesús no era de la tribu de Leví, no era descendiente de Aarón. Pero la carta a los Hebreos, ese texto es el libro que tenemos en el Nuevo Testamento, lo que lo proclama como Sumo y Eterno Sacerdote.
¿En qué momento? En el sacrificio de la cruz. Ahí Jesús toma los pecados de la humanidad, los presenta al Padre y hace de su propia carne, de su propia vida, la ofrenda, el sacrificio por el cual nos sostiene la gracia de Dios y perdona, purifica de una vez para siempre los pecados de toda la humanidad. Es el misterio que estamos celebrando hoy en este jueves después de Pentecostés, celebrando a Jesucristo como el Sumo y Eterno Sacerdote, como el el mayor de todos los sacerdotes. Por eso el sumo, y un sacerdocio que es eterno, que no depende de un momento o de unos actos que tiene que repetir, sino que es un sacerdocio eterno, para siempre, una sola vez para siempre.
La primera lectura de esta celebración, de esta fiesta, pueden elegirse dos. Una de ellas es una lectura preciosa del Antiguo Testamento que está en Isaías, capítulo 52, del versículo 13, y luego continúa hasta el capítulo 53, todo el capítulo, hasta 53, 12. Este es el llamado cuarto poema del Siervo del Señor, cuarto, el cuarto y el último. En esta parte del libro que se llama el Segundo Isaías, aparecen unos poemas que hablan de un Siervo del Señor, un personaje misterioso que está en este cuarto poema precisamente ofreciéndose. Se relata cómo él va sufriendo, entregándose, padeciendo, muriendo, pero precisamente en ese padecimiento y muerte, luego es exaltado, elevado y reconocido. Y por ese acto de padecer, morir y la exaltación, hace que se purifiquen y limpien los pecados del pueblo. Él, por el poema, es precioso, es bueno verlo, meditarlo, orar con él, porque en el momento en el que se dice, permanece como un misterio, no se sabe a quién se refiere el profeta con ese Siervo doliente. Pero nosotros lo leemos a la luz del misterio de Jesucristo, lo iluminamos en la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, donde realiza ese acto de salvación.
Por eso, la otra lectura que se puede utilizar en esta fiesta es la de la carta a los Hebreos, capítulo 10, versículo 12 al 23, en donde también el autor de esta carta presenta a Jesucristo ofreciéndose a una sola vez para siempre. Este texto que de la carta a los Hebreos es un poco polémico, polémico en un buen sentido, en temas teológicos entre católicos y los no católicos, los cristianos que no son católicos, porque según ellos, pues no hace falta celebrar más sacrificios porque ya Jesucristo hizo un solo sacrificio para siempre. Pero los católicos respondemos diciendo que aunque sí es cierto que Jesucristo hizo un solo sacrificio, nuestra celebración de la Misa, de la Eucaristía, tiene un valor de sacrificio, no porque sea distinto, sino porque es un sacramento y que es un sacramento actualizar ese único sacrificio de Jesucristo en el momento presente. Esto es el sacramento de que hoy yo puedo celebrar lo que Jesucristo hizo una sola vez para siempre. No es lo que estamos haciendo otros sacrificios, sino que es el mismo sacrificio de Jesucristo en la cruz. Es lo que celebramos hoy.
Igualmente, el sacerdocio. En un día, en muchas diócesis, se dedica la jornada por la santificación del clero, de los sacerdotes. Y bueno, voy a orar por sus, por los sacerdotes, pero reconociendo que nuestro sacerdocio no es distinto, no es particular, no es nuestro, es de Jesucristo. Él es el Sacerdote y nosotros participamos de ese sacerdocio de Jesucristo para que hoy se pueda seguir realizando ese único sacrificio que nos salvó, que nos liberó de nuestros pecados.
Intentamos cumplir, vivir lo que canta hoy el salmo responsorial, que es el salmo 39 o 40, si lo buscamos en la Biblia. Que es un salmo de acción de gracias, de alabanza a Dios. El que reza, el que canta este salmo, vemos la primera parte del salmo 40, lo que hace es alabar al Señor en público, diciendo que el Señor, más que ofrenda, más que sacrificio, lo que pide es que podamos cumplir su voluntad, hacer su voluntad, escucharle y vivir de acuerdo con lo que Dios quiere. Es lo mejor que podemos hacer, proclamar la alabanza del Señor delante de la asamblea, que es lo que canta también el salmo, es ese testimonio de la propia vida.
El Evangelio para estas fiestas es el relato de la institución de la Eucaristía, según San Lucas, Lucas 22, versículos 14 al 20. Y en este relato particular de San Lucas, el Señor, mientras va diciendo las palabras de la consagración, mientras va entregándole su cuerpo y su sangre en el pan y el vino, hace una relación directa de la Eucaristía con el misterio de la cruz. Y también manifiesta en el relato de San Lucas que en ese acto de Jesucristo es el cumplimiento de lo que había dicho Jeremías 31, en 31, 31, capítulo 31, versículo 31, dice que el Señor hará una nueva alianza. Es el relato de la nueva alianza, un nuevo pacto con Dios. Nosotros somos todos pecadores, hemos fallado, nos hemos equivocado, nos hemos alejado de Dios y necesitamos que el Señor restablezca esa relación con nosotros, como lo ha hecho con el sacrificio de Jesucristo en la cruz.
Por eso, la importancia de la Eucaristía. Y es lo que hace importante al sacerdote, no porque sea un jefe, un dominador, una cabeza de una comunidad, un cacique de una tribu. Es sacerdote porque es el que el Señor utiliza para poder reconciliarnos con Dios, para poder establecer una relación nueva con el Señor, siempre nueva.
Así que, en este día de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, alabemos al Señor, como dice el salmo, ante los demás. Démosle gracias porque a pesar de nuestros pecados y debilidades, hace una nueva alianza con nosotros. Él es el Sacerdote, es el que está constantemente dándonos su vida, constantemente reconciliándonos con Dios. Así que, esto sea el reconocimiento de hoy, esta fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Que la podamos celebrar y que podamos vivir siempre en esa nueva alianza con el Señor.
Comparte esta palabra con el Señor, compártela con tus amigos. Estoy en deuda, lo sé. Sé que he dicho que voy a hacer un video con las respuestas a las preguntas que me han hecho. Tengo varias ya, tengo una lista. Cuando las tenga todas bien preparadas las respuestas, voy a hacer un video especial que se dan respuestas a las preguntas porque ya tengo unas cuentas muy buenas que me han pedido, que me han comentado, algunas exigirán un video particular para eso. Pero ya en ese momento entran. Así que continuemos en este modo de encontrarnos, compartiendo la palabra. Y siempre, no te olvides, si te interesa que un temita o algo, puedes escribirme en privado o dejar tus comentarios aquí. El Señor les bendiga y feliz fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.