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Evangelio día Sábado 27/12/25 - Padre Carlos Rosell - Juan 20, 1a. 2-8 - El sepulcro vacío.

Cooperadores de la Verdad (Católico)18:42

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. Gloria a ti, Señor.

El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien tanto quería Jesús y les dijo, "Se han llevado el sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto."

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro. Se adelantó y llegó primero al sepulcro y asomándose vio las vendas en el suelo, pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, vio y creyó.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Estamos celebrando hoy la fiesta de San Juan, discípulo, apóstol, evangelista, que nos ha dejado además varios libros de la Biblia. ¿Cuántos libros? Juan ha escrito el evangelio, tres cartas y el Apocalipsis. Por lo tanto, ¿cuántos libros? Cinco. El evangelio, tres cartas y el Apocalipsis. Sumen. Cinco. ¿Cuántos? Cinco. Cinco libros.

Quisiera que juntos meditáramos algunos aspectos de la vida de Juan, el discípulo amado, para hacer examen de conciencia sobre cómo estamos siguiendo a Jesús. Cuando nosotros recorremos la vida de San Juan Apóstol, detectamos unas características que nos pueden ayudar a hacer examen de conciencia para ver cómo está nuestra relación con Jesús. Voy a señalar seis puntos. Voy a ser muy breve, no se preocupen.

El primer punto es que Santiago y Juan, hermanos, ¿cómo eran? Explosivos. Jesús les puso un apodo. ¿Cómo los llamaba Jesús a estos hermanos? explosivos, fosforitos, iracibles, boanerges, los hijos del trueno, pero ellos se dejaron transformar por Jesús. Juan, el explosivo, el iracible, se dejó transformar por Jesús, a tal punto que nos va a dejar la mejor definición de Dios que está en la Biblia. Dios es amor. Primera de Juan 4:8. Primera de Juan 4:16. Dos veces Juan nos dirá, "Dios es amor."

Entonces viene una primera pregunta. Yo me estoy dejando transformar por Jesús todos tenemos miserias, queridos hermanos. Todos tenemos debilidades, pero hay que dejarnos transformar por Jesús. Jesús nos hace santos.

Segundo punto, vamos a la última cena. El único apóstol que tuvo un detalle de amor con Jesús, ¿quién fue? Juan, Juan puso su cabeza en el pecho de Jesús. Fíjense qué bonito detalle que nos ha dejado Juan. Juan nos enseña a consolar a Jesús. Jesús en la última cena esperaba que alguien le consolara porque Jesús ya iba a ir a dar su vida por nosotros, a morir por nosotros en la cruz. Y el único que tuvo un detalle de amor fue Juan. Hermanos, tenemos que reparar, tenemos que consolar a Jesús. ¿Cómo está nuestra reparación?

Viene una segunda pregunta. ¿Consuelo a Jesús? Me he dado cuenta que el pecado hace que Jesús esté triste? Soy una persona reparadora. Primero viviendo en gracia de Dios. Y además haciendo que los demás vivan en gracia de Dios. Hay que tener detalles con Jesús para mostrarle que queremos consolarle. Por ejemplo, sería bonito un propósito de hoy en la semana tener unos minutos para ir al santísimo y consolar a Jesús. ¿Cuántos agrarios están abandonados? Hoy le pedimos a Juan que nos ayude a consolar a Jesús.

Tercer punto, vamos al Calvario. Jesús está en la cruz. ¿Y quiénes están al pie de la cruz? Primero la Virgen María. María, la de Cleofas, María Magdalena y Juan. Las mujeres ganaron 3 a un. Solamente había un varón al pie de la cruz. ¿Quién? Ju. Juan. Solamente había un apóstol al pie de la cruz. ¿Quién? Juan. Los demás se habían ido. Cobardes. Cobardes. Cuántas veces también nosotros somos cobardes y no damos testimonio de nuestra fe. San Juan nos enseña a ser valientes. Fue el único apóstol, el único varón que estuvo al pie de la cruz. Hermanos, hay que dar testimonio de Cristo. Santa Teresa de Jesús decía, "En tiempos recios se necesitan amigos fuertes de Dios y estamos en tiempos difíciles. Por eso le pedimos hoy también a Juan que nos ayude a ser valientes. No tengamos vergüenza de hablar de Jesús. No tengamos vergüenza de mostrar que somos de Cristo. No tengamos vergüenza de condenar las ideologías. Soy una persona valiente y doy testimonio siempre de Cristo. Esa es la pregunta que sale en este aspecto de la vida de Juan.

Siguiente punto. Seguimos en el Calvario. Jesús en la cruz le dice a Juan, "He ahí a tu madre." Y dice el evangelio que el discípulo amado recibió a María en su casa. Pero esa expresión en su casa no solamente implica que Juan recibió a la Virgen en su casa en cuanto a lugar físico, sino que Juan recibió a María en su corazón. Por eso Juan es el discípulo recontra Mariano y así tenemos que ser nosotros, hermanos. Necesitamos de la Virgen María. La devoción a la Virgen no es una cuestión secundaria, es esencial porque es la primera que nos lleva a Cristo. Y no tengamos miedo de tener una gran devoción a la Virgen. Cuanto más marianos, mejores cristianos. Decía San Maximiliano María Colbe, "No tengas miedo de amar mucho a la Virgen. Nunca la vas a amar como Jesús la ama."

Pidámosle hoy a Juan, el discípulo amado, que nos ayude a tener una sólida devoción mariana. La pregunta que surge aquí es, "¿Estoy teniendo una verdadera devoción a la Virgen? ¿Acudo a ella todos los días? Le rezo el Santo Rosario, procuro imitar a la Virgen.

Sigamos, hermanos, con la vida de Juan. Siguiente punto. ¿En qué número esto? Ya quinto punto. Me alegra que no estén dormidos. El evangelio de hoy. Estamos en el sepulcro. María Magdalena se da cuenta que el sepulcro está vacío. Sale corriendo a avisar a los apóstoles. Pedro y Juan salen disparados al escuchar a María Magdalena. ¿Quién llegó primero? El discípulo amado, Pedro era más gordito, se retrasó. Pregunto, ¿Juan entró al sepulcro? No. No. ¿Por qué no entró al sepulcro? ¿A quién esperó? A Pedro. Ahí tenemos otro punto para nuestra vida cristiana. Hay que respetar a Pedro. Hay que respetar al sucesor de Pedro. ¿Quién es el sucesor de Pedro? El Papa. Tenemos que rezar por el Papa todos los días y respetar al Papa. El Papa es el vicario de Cristo en la tierra y tenemos que escuchar lo que nos dice el Santo Padre. La vez pasada, les confieso, me emocioné al escuchar al Papa León 14 cómo le respondía a una persona que le había preguntado su santidad, ¿por qué usted cuando estuvo en la mezquita en Turquía no rezó? Y él dijo algo muy bonito, porque yo rezo delante del santísimo sacramento. Ahí rezo. Con lo cual nos está diciendo que todas las religiones no son iguales. Nos ha dado una cátedra el Papa. ¿Quieres rezar? anda al sagrario, anda al santísimo sacramento. Con todo el respeto que se merecen todas las religiones, las religiones no cristianas, el único que salva es Cristo. Y la única iglesia que fundó Cristo es la Iglesia Católica. Y en los templos católicos está el mismo Cristo, los agrarios.

Y el último punto me lleva al lago de Tiberiades. Jesús se aparece y ha resucitado. ¿Se acuerdan ese pasaje? Los apóstoles están pescando. Jesús está en la orilla. ¿Quién es el único que reconoce a Cristo resucitado? Juan, Juan el discípulo amado, él es quien dice, "Es el Señor." Y luego ya Pedro se tira al agua. Pero, ¿quién es el único que reconoce a Cristo resucitado? Juan, el discípulo amado. ¿Y por qué? ¿Quién me dice? Acuérdense de una de las bienaventuranzas. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Juan es el apóstol de corazón limpio. Hermanos, vivamos la santa pureza. Estamos en una sociedad que ensucia cuánta pornografía, cuánta lujuria. Pirámosle a San Juan que nos ayude a tener un corazón limpio, a vivir la castidad. La castidad hace que nuestro corazón sea como un sagrario, como una fuente de agua cristalina donde se refleja el rostro de Cristo. San Juan es el apóstol de corazón limpio, por eso reconoce a Cristo resucitado.

Queridos hermanos, pidámosle hoy a San Juan el apóstol que nos ayude a estar centrados en Cristo, a refugiarnos en el corazón de Cristo de la mano siempre de la Virgen María, nuestra madre. Que así sea. Amén.

Queridos hermanos, hoy hemos meditado algunos aspectos de la vida de San Juan, discípulo, apóstol, evangelista, que nos ha dejado cinco libros de la Biblia. y se le representa como el águila. ¿Saben por qué? Porque su evangelio es el más profundo. Es el evangelio que nos eleva para contemplar al verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros. Hemos señalado seis puntos de la vida de San Juan Apóstol.

Número uno, él se convirtió. ¿Cómo era? fosforito iracible con su hermano Santiago y Juan eran llamados por Jesús Boanerje, los hijos del trueno. Pero fíjense cómo él se dejó cambiar por Jesús y nos dirá dos veces, Dios es amor.

Segundo punto, Juan consoló a Jesús en la última cena. puso su cabeza en el pecho del Señor. Jesús quiere que lo consuelen. Tenemos que reparar, hermanos, cuánto pecado hay en el mundo. Hay que reparar. Jesús nos está esperando en el sagrario para recibir nuestro consuelo. El Señor quiere que pongamos nuestra cabeza en su pecho y escuchemos los latidos amorosos de su corazón.

Tercer punto, al pie de la cruz, ¿quiénes estaban? La Virgen, María de Cleofas, María Magdalena y el discípulo amado. Solamente había un varón. ¿Quién? Juan. Juan. Hay que ser valientes como Juan, no cobardes. Dar testimonio de nuestra fe. No tengas miedo al que dirán. Habla de Jesús. Da testimonio de tu fe.

Número cuatro. Juan es el discípulo recontra Mariano. Aprendamos de Juan a recibir a María en nuestro corazón. Tengamos una sólida devoción Mariana.

Número cinco, respetar a Pedro. ¿Quién es el vicario de Cristo en la tierra? El Papa. Hay que respetar al sucesor de Pedro, el Papa. Rezar todos los días por el Papa. El evangelio de hoy nos presenta a Juan que respeta a Pedro. Llegó primero al sepulcro, pero no entró. respetó a Pedro. Recemos siempre por el Santo Padre.

Y el último punto, en el lago de Tiberiades están pescando los apóstoles. Solo uno reconoce a Cristo resucitado. ¿Quién? Juan. Juan. ¿Por qué? Porque tenía un corazón limpio. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Hermanos, cuidemos la santa pureza. No dejemos que la sociedad nos ensucie cuidemos la pureza también de los niños, de los jóvenes. No podemos amar a Dios con un corazón sucio.

Pidámosle hoy a la Virgen María, nuestra madre, que nos ayude para que, como el discípulo amado, busquemos siempre refugiarnos en el corazón de Cristo.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, en configo. Dulce Corazón de María, sea la salvación del alma. San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Con tu espírit.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.