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¿Eres de izquierda o de derecha?

CuriosaMente11:23

Transcription

Este video es presentado por Blacks, la plataforma de educación online que te enseña todas las habilidades para triunfar en la nueva economía digital. Nunca pares de aprender.

Según el dicho, en la mesa no conviene hablar ni de religión ni de política. Y claro, en estos tiempos tan polarizados, los ánimos se encienden y una agradable charla puede acabar en batalla campal. Pero en Curiosamente creemos que precisamente para no agarrarnos a golpes, sí es conveniente hablar de esos temas, comprenderlos para dialogar y discutir, tomar postura a partir de la información y del entendimiento. Por eso, hoy te presentamos una explicación para que te cuestiones: ¿eres de izquierda o de derecha?

Estamos en Francia, el año es 1789 y hay una horrible crisis económica. Bajo el reinado de Louis XVI, los campesinos, artesanos y mercaderes, a quienes ya no les alcanza ni para comer, pagan impuestos, mientras que los aristócratas y el clero no, pues sienten que es su derecho no contribuir. Aún muchos piensan que el poder del rey le es otorgado por Dios, pero los filósofos lo ponen en duda. Para resolver el problema, se convoca a una Asamblea Nacional. El rey se sienta en medio, quienes lo apoyan se sientan a su derecha, quienes se oponen se sientan a la izquierda. El asunto desembocó en la Revolución Francesa, con un montón de complejas e interesantes consecuencias a nivel mundial. Por eso, la idea de clasificar las posiciones políticas en izquierda y derecha brincó a otros países europeos y de ahí a América Latina y otras partes del mundo.

Pero en la actualidad, ¿qué significa de derecha o de izquierda? En términos generales, se considera que la posición de derecha busca la permanencia del orden, un progreso paulatino dentro de un orden social heredado. Para la derecha son importantes valores como la jerarquía, el deber, la tradición, el libre mercado y el nacionalismo. Mientras tanto, por lo general, la izquierda busca la transformación de las estructuras sociales y se asocia con valores como la igualdad, la rebeldía, el cuestionamiento, la regulación económica y el internacionalismo.

Ambas posturas coinciden en defender la libertad y la justicia, pero su concepto de ellas puede ser muy diferente. Para ambas posturas, la libertad de expresión y de pensamientos son importantes, pero mientras la derecha hace más énfasis en la libertad de comercio y en otros derechos individuales, la izquierda piensa que esas libertades son ilusorias si las personas en la práctica no tienen recursos para ejercerlas. Para Isaiah Berlin, en lo económico, la libertad que busca la derecha es la llamada libertad negativa, o sea, la libertad de ser libre de obstáculos, quitar las restricciones para que el individuo o la empresa pueda hacer los negocios que desee. Mientras que la izquierda busca la libertad positiva, es decir, libertad para que se abran posibilidades de hacer cosas de una manera mejor.

Mientras que la izquierda quisiera restringir la libertad de los negocios para evitar la explotación o la contaminación, la derecha quisiera restringir la libertad de conductas que considera que van en contra de la naturaleza o de la moral. Y sobre la justicia, la derecha hace énfasis en que los transgresores reciban su merecido castigo, mientras que para la izquierda, la justicia significa que todos puedan cubrir sus necesidades y todos aporten según sus capacidades.

Podría decirse que la derecha toma su inspiración en el pasado. Las cosas tal como son ahora deben conservarse porque son el fruto de lo que ocurrió antes. Los más extremos incluso piensan que antes todo era mejor y que se debería volver a ese pasado glorioso. La izquierda suele tomar su inspiración en el futuro. Lo importante no es cómo somos, sino cómo podríamos ser. Lo curioso es que tanto el pasado como el futuro suelen ser imaginados.

Y claro, en lo negativo, en su afán nacionalista, la derecha pide que se impida la entrada de inmigrantes en pos de mantener el orden y la jerarquía. Pugna por que se les niegue derechos a grupos que han sido excluidos con tal de defender la propiedad privada y la libertad de comercio. Permite que unos cuantos acumulen recursos mientras millones padecen hambre. Y al defender la tradición, la derecha extrema puede caer en el pensamiento único: solo la religión y la cultura propia son válidas, mientras que los valores de los otros se consideran dañinos.

Por su parte, la izquierda puede caer en un idealismo poco realista, calificado de utópico e imposible. Tanto los futuros posibles, puede caer en conflictos internos interminables. Cuando la izquierda logra el poder, no es raro que caiga en el autoritarismo, buscando mediante la fuerza mantener los logros tan anhelados, aunque eso signifique cometer atrocidades.

La izquierda acusa a la derecha de egoísmo: se niega a compartir lo que tiene. La derecha acusa a la izquierda de envidia: desea lo que no le pertenece.

Hasta ahora hemos pintado un cuadro de oposición, es como si pudiéramos simplemente dividir a la gente en dos posturas políticas, pero no. Algunos expertos dicen que se trata más bien de un espectro. Se puede ser más cargado hacia un lado que al otro, pero la realidad es más compleja aún. Cada grupo o individuo puede tomar una postura de izquierda ante ciertos aspectos y de derecha ante otros. Alguien puede estar a favor de los derechos de las minorías, una posición de izquierda, pero en contra de que se busque la redistribución del capital. Un grupo puede defender valores religiosos, posición considerada de derecha, al mismo tiempo abogar por los pobres y buscar terminar con la explotación.

Y no vamos a andar aquí en las hipocresías: personajes, grupos y partidos que dicen ser de izquierdas y solo buscan su propio enriquecimiento, o quienes en lo público dicen defender valores tradicionales, pero en lo privado se comportan como lo que critican. Además, la definición de izquierda y derecha se ha transformado con el tiempo. Por poner un ejemplo, en el siglo XIX, la derecha, los conservadores, estaban a favor del proteccionismo económico, y los liberales, considerados izquierdistas, a favor del libre comercio. En la actualidad, las posiciones se han invertido.

Pero, ¿qué hace que tus opiniones se carguen más hacia uno u otro lado? Por un lado, está la formación familiar y los valores que te inculcaron, pero también los intereses que afectan en tu vida. Además, parece haber un correlato biológico. Algunos estudios muestran que las posiciones más conservadoras se relacionan con un mayor tamaño de la amígdala, lo que indicaría mayor presencia de emociones como el miedo y la cautela. No está claro es si la amígdala crecida provoca que uno sea conservador o al revés.

Por otro lado, hay quienes afirman que la oposición izquierda-derecha es demasiado simplista y no alcanza a reflejar la complejidad de las posturas políticas. Un sitio del Reino Unido propone usar la brújula política, dividida en cuatro cuadrantes, y que ubica tu postura entre los extremos de dos ejes. En el horizontal ubica tu opinión acerca de cómo debería ser la economía: más a la izquierda si crees que debería ser a partir de acuerdos colectivos, más a la derecha si crees que debería dejarse a la competencia de individuos y empresas. El eje vertical mide qué tanto crees que debería intervenir el Estado en la sociedad. En los extremos de abajo, el Estado prácticamente no existe. En el extremo de arriba, el Estado controla todo.

[Música]

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El psicólogo Robin Skinner propone la idea de asociar a la izquierda con el arquetipo maternal: quiere asegurar que todos tengan partes iguales, proteger a los más desfavorecidos y que todos se lleven bien. Y asocia a la derecha con el arquetipo paternal, propiciando la competencia y promoviendo que cada quien se valga por sí mismo. Los dos tienen su valor. Para él, lo que no es saludable son los modelos autoritarios, con representantes como Hitler a la derecha y Stalin a la izquierda, con regímenes caracterizados por el autoritarismo y la paranoia.

Advierte Skinner que cuando alguien se identifica más con su postura política que con el bienestar de las personas, es fácil caer en el enfrentamiento e incluso la violencia. Eso no significa que haya que ser tibio o abstenerse de participar en la política. Lo más saludable es que haya discusión de ideas, diálogo y que el disentimiento lleve a la toma de mejores decisiones. Se necesita la diversidad de puntos de vista. Para Hegel, la historia avanza precisamente gracias a las oposiciones. Su interacción es la que provoca el cambio.

Es posible que nunca lleguemos a las utopías de izquierda, ni se logren las fantasías que imaginan la derecha, pero lo cierto es que las sociedades actuales no son como hace mil años, ni hace cien. La sociedad evoluciona y, sal, lenta pero inexorablemente. En la actualidad, pocos políticos se nombran a sí mismos como de derecha, no quieren ser clasificados como reaccionarios, y los de izquierda tampoco quieren ser vistos como radicales para no asustar a sus electores. Ahora todos dicen ir hacia adelante y representar al pueblo o a los ciudadanos.

Lo que te recomendamos es no dejarte llevar por la publicidad que dice generalidades o en la que solo ataca a los oponentes. Fíjate en los programas, acciones, propuestas y resultados. Y si tuvieras que completar la frase: "El mundo sería mejor si...", ¿tú qué contestarías? Curiosamente, de lo que estamos seguros es que el mundo es mejor con más conocimiento. Conoce Blacks y tiene más de 700 cursos sobre programación, marketing, diseño, producción y emprendimiento. Aprende con expertos de cada industria y haz realidad esa idea que tienes o dedícate a lo que más te apasiona. Entra a blacks.com/curiosamente y recibe un mes gratis para que nunca pares de aprender.