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PREHISTORIA, HISPANIA ROMANA y REINO VISIGODO | Historia de España 🇪🇸

La cuna de Halicarnaso16:53

Transcription

España no existía hace dos o tres milenios, pero para comprender la historia de España es necesario remontarnos hasta aquella época, hasta lo que los cuentos siempre han comenzado diciendo: "Érase una vez, hace mucho tiempo, un lugar muy, muy lejano". Bueno, en realidad, aquel lugar del que hablamos hoy no está muy lejos, pues se trata de la península ibérica, de nuestro hogar. Pero sí que nos iremos a un tiempo remoto y perdido, el tiempo en el que los primeros pueblos, es decir, los primeros homínidos, habitaron la península ibérica durante la prehistoria y desarrollaron las primeras culturas durante la historia antigua.

Y sí, ya sé que esto a ti te parece muy, muy lejos, porque "si a mí tan lejos de qué me importa, si a mí ya ni me interesa lo que ocurrió no sé, hace tres años". ¿Te acuerdas cuando estábamos todo el día haciendo así? Bueno, pues a mí me parece que...

"Cosa". Sí, tienes razón, pero son nuestras raíces y tenemos que conocerlas. Además, ¿sabes que en la prehistoria también se hacía lapsus? Y esto también se hacía. O sino, mira cómo murió Ötzi, el hombre prehistórico congelado que se encontró en los Andes.

Ahora sí, ahora me has ganado. Ahora venga, todo lo que te quiero. Y bueno, antes de nada, ¿dónde están mis modales? Hola, soy el profesor José Antonio Lucero y este es el primer vídeo de una serie muy interesante en la que vamos a repasar nada más y nada menos que todo el temario de selectividad de Historia de España. Será a lo largo de una serie de vídeos prácticos y concisos que te ayudarán a comprender mejor toda la historia de nuestro país y, además, te ayudarán a sacar muy buenas notas. Y sí, de verdad, confía en mí, porque venga, confiesa, lo que eso es lo que más te interesa, ¿que si la nota?

Y espera un momento, antes de nada, quería recordarte que puedes apoyar mi labor divulgativa en este canal y acceder a contenido exclusivo como los apuntes o resúmenes de estos vídeos a través de mi página de Patreon. ¿Te gustaría hacerte mecenas? Aquí te dejo cómo hacerlo y también el enlace en la caja de descripción, ¿vale?

Toda historia comienza por el principio, ¿por dónde va a comenzar sino? El problema de nuestra historia es que de los comienzos sabemos muy poco y tenemos que andar en plan de detectives para averiguarlo. Los detectives de la historia son, por ejemplo, arqueólogos, paleontólogos y prehistoriadores, que estudian la única fuente histórica que tenemos sobre la prehistoria: los restos, sobre todo los restos fósiles, es decir, los huesos.

Los primeros restos fósiles hallados en la península ibérica nos hablan de que el primer poblamiento peninsular se remonta a casi un millón de años atrás. Es el caso de los restos de los "Homo antecessor" hallados, por ejemplo, en Atapuerca. El antecesor, cuyo nombre significa "explorador", era una especie homínida de origen africano, antepasado común del sapiens y del neandertal.

Estos primeros pobladores eran depredadores, es decir, no producían alimentos y su supervivencia se basaba en la caza, la pesca y la recolección de frutos. Practicaban el nomadismo y se desplazaban siguiendo los rebaños de animales o cuando las condiciones climáticas resultaban muy desfavorables. Asimismo, presentaban una organización social colectiva y vivían en pequeños grupos o bandas, pero sin casi una división del trabajo o especialización social. Todo ello ocurrió en el llamado Paleolítico, la etapa más larga de la prehistoria, que dividimos a su vez en Paleolítico inferior, medio y superior, según el uso de herramientas en piedra. Los principales yacimientos paleolíticos en la península ibérica son los que tienes aquí detrás en el mapa.

El Homo sapiens llegó a la península ibérica hace unos 40.000 años, o eso creemos, proveniente de África y a través de dos grandes puertas de entrada: Gibraltar y el centro europeo. Este Homo sapiens era prácticamente igual a nosotros y entró en contacto con el neandertal, que por aquel entonces vivía en la península ibérica ya en retirada, es decir, a punto de extinguirse. Los sapiens eran nómadas, aunque cada vez más permanecían un tiempo más largo en asentamientos y comenzó, además, a dejarnos vestigios artísticos a través de las primeras manifestaciones de arte rupestre, concentradas la mayoría en las cuevas de la zona, como Altamira, con un arte figurativo en el que destacamos la representación de animales.

Entre el 8.000 y el 5.000 antes de Cristo nos encontramos con una etapa de transición, el Mesolítico, caracterizada por los primeros indicios de sedentarización, el uso de microlitos y las primeras muestras de jerarquización social. Surgió en este momento el arte de la llamada escuela levantina, con pinturas al aire libre que representaban escenas de carácter narrativo: cacerías, danzas, rituales, etcétera, destacando la proliferación de las figuras humanas.

En torno al 5.000 antes de Cristo surgieron las primeras comunidades neolíticas, sobre todo en la zona levantina, como puedes ver en este mapa, debido al contacto con culturas provenientes de Oriente. Nos encontramos, por tanto, con la llamada Revolución Neolítica, caracterizada por extraordinarios cambios sociales y económicos ocurridos en apenas un milenio. Pasamos de una economía depredadora a una economía productora con la aparición de la agricultura y la ganadería, lo que propició, por tanto, el sedentarismo con las primeras comunidades estables, es decir, poblados. Se desarrolló, además, la cerámica y los tejidos, la cestería o la producción de piedra pulimentada. Todo ello propició un extraordinario incremento de la población y la aparición de la especialización del trabajo, cuya consecuencia final fue el surgimiento de una mayor jerarquía social, es decir, individuos más ricos y otros más pobres, los primeros acumulando poder y riqueza.

A partir del 3.000 antes de Cristo surgen los indicios del uso del cobre, una nueva tecnología con la que da comienzo el llamado periodo Calcolítico y también la Edad de los Metales. La península ibérica era precisamente rica en metales y por todo ello fue un núcleo de atracción del mundo mediterráneo. Los inicios de la metalurgia se relacionan, asimismo, con el megalitismo, es decir, con las grandes construcciones en piedra, de las cuales quedan vestigios, por ejemplo, en Extremadura o Andalucía.

Por aquel entonces, ya nos encontramos con las primeras culturas autóctonas de la península con características preurbanas y con un manejo total de la agricultura. Serán, por ejemplo, la cultura de Los Millares en Almería y la del Vaso Campaniforme, con una gran abundancia cerámica extendida por toda Europa, lo que ya nos habla de contactos comerciales externos. Y por último, también nos encontramos con la cultura de El Argar, también en Almería, con poblados amurallados y una sociedad claramente jerarquizada.

A partir del segundo milenio antes de Cristo encontramos vestigios de grandes cambios en la península ibérica debido a los primeros contactos con pueblos mediterráneos y centros europeos que llegaron a la península empujados, sobre todo, por el comercio del metal. Los primeros fueron los pueblos indoeuropeos que llegaron a través de los Pirineos procedentes de Europa. Eran pueblos con un mismo sustrato lingüístico que conocían el hierro y la agricultura y que incineraban a sus muertos en urnas enterradas, lo que da nombre, por tanto, a su cultura, la llamada de Campos de Urnas.

Asimismo, la península ibérica fue objeto de una intensa colonización mediterránea de pueblos atraídos por sus riquezas minerales. Primero fueron los fenicios y sus primeras colonias, en las que podemos destacar, por ejemplo, Gadir, es decir, la actual Cádiz. Luego los griegos, que hacia el siglo VIII antes de Cristo establecieron puntos de importancia comercial, sobre todo en la zona levantina. Y por último, los cartaginenses, que continuaron con la colonización iniciada por los fenicios para expandir su imperio mediterráneo.

Estos contactos favorecieron el desarrollo de la agricultura con la difusión, por ejemplo, del arado o de nuevos cultivos como la vid y el olivo, o también el desarrollo de la metalurgia del hierro en la península. Los primeros historiadores griegos hablaban también de que en el sur occidental de la península ibérica existía una cultura, la de Tartessos, en la que nos encontramos tal vez con la primera organización estatal de la península ibérica. La civilización tartésica se desarrolló entre el 1000 y el 500 antes de Cristo, con una fuerte influencia fenicia gracias a la cercanía de sus colonias. Sabemos que los tartesios trabajaban el metal, fabricaban grandes joyas y productos de lujo y conocían la escritura. También sabemos que su sociedad estaba dominada por una aristocracia guerrera, cuya cabeza se encontraba reyes como, por ejemplo, el rey mitológico Argantonio.

Finalmente, a partir del siglo VI antes de Cristo, y sin que sepamos muy bien por qué, de Tartessos aún sabemos muy poco y los tartesios desaparecieron, tal vez por el agotamiento de sus minas o por la dominación cartaginesa.

A partir de la segunda mitad del primer milenio antes de Cristo nos encontramos ya, por tanto, tras la desaparición de Tartessos, con las tres grandes culturas prerromanas definidas en la península ibérica: los celtas, los íberos y los celtíberos, originada esta última debido al contacto entre las dos primeras. Los celtas derivan de la cultura de Campos de Urnas, practicaban la agricultura y la ganadería, así como la explotación minera y se dividían en tribus comandadas por una aristocracia guerrera. Los íberos, por su parte, habitaban en poblados amurallados, su economía era básicamente agrícola y minera, desarrollaron también un fuerte comercio con los pueblos colonizadores y se dividían a su vez en tribus comandadas por caudillos militares. Sí que sabemos de los pueblos íberos que tenían creencias religiosas complejas, aunque conocemos muy poco de ellas. Tenían, por ejemplo, un amplio panteón de dioses y practicaban complejos rituales en los que seguramente usaban representaciones escultóricas como la Dama de Baza o la de Elche, tan famosas ambas, que serían utilizadas como ofrendas o exvotos.

Estos pueblos celtas, íberos y celtíberos fueron aquellos que se enfrentaron a los romanos y, anteriormente, a los cartaginenses en la conquista romana de la península ibérica.

Los romanos desembarcaron en la península ibérica en el contexto de la Segunda Guerra Púnica, en la que se enfrentaron a Cartago y a su gran general Aníbal, que por aquel entonces dominaban el sur y el sudeste de la península ibérica, donde fundaron, por ejemplo, Carthago Nova, es decir, Cartagena. En el 218 antes de Cristo, los romanos desembarcaron en Ampurias, comandados por los hermanos Escipión, dando comienzo con ello a la primera etapa de la conquista romana de la península, culminada en el 206 con la expulsión cartaginesa, lo que llevó a la dominación romana del Levante y de la actual Andalucía.

Entre el 197 y el 133 antes de Cristo, los romanos conquistaron el interior peninsular con la rebelión de los lusitanos, comandados por Viriato, y el largo asedio de Numancia como episodios relevantes. Esta etapa culminó con la conquista, además, de las Islas Baleares. Por último, entre el 29 y el 19 antes de Cristo, el emperador Augusto culminó la conquista romana de la península ibérica con las guerras contra cántabros, galaicos y astures.

A la conquista romana le siguió un intenso esfuerzo de Roma por convertir a la península ibérica en parte de su imperio. Por ello, organizaron en la península dos provincias romanas: Hispania Citerior e Hispania Ulterior, que en tiempos de Augusto se dividieron en tres y, en torno al siglo V después de Cristo, en cinco, como veis en el mapa. A estas provincias, que en conjunto podemos llamar Hispania, los romanos llevaron su organización social y política, su lengua, el latín, sus leyes con el llamado Derecho Romano y sus creencias religiosas, primero politeístas y luego cristianas. Todo ello en el proceso llamado de romanización. Ello hizo de Hispania una provincia de pleno derecho romano, en la que nacieron emperadores, filósofos y literatos y en la que se construyeron grandes ciudades a imagen de Roma, desarrolladas a partir de dos calles principales, cardo y decumano, y en cuya intersección encontramos el foro.

La sociedad de Hispania, de la misma forma, producía las características de la romana, con la existencia de una nobleza que ostentaba los privilegios, de una parte de la sociedad libre, estructurada según la riqueza, ya sabéis, artesanos, campesinos, comerciantes, y por último, de esclavos y libertos, la capa más baja de la sociedad en Hispania. Los romanos explotaron intensamente las minas, desarrollaron una importante actividad agrícola y ganadera con la explotación del trigo, la vid y el olivo, y llevaron a cabo la actividad pesquera y de salazón en el litoral. Toda esa tierra era propiedad del Estado romano, que la repartía entre colonos o soldados licenciados, aunque poco a poco la nobleza fue adquiriendo grandes latifundios que administraban desde las villas. De esta misma forma, destaca la actividad artesanal y comercial, para lo cual los romanos desarrollaron una amplia red de calzadas que conectaban las grandes ciudades y que, como bien dice el dicho, todas conducían a Roma.

A partir del siglo III después de Cristo, todo este Imperio Romano entró en crisis debido a diversos factores. Primero, podemos destacar el fin de las conquistas militares, lo que redujo los ingresos del Estado y ello, junto a la concesión de la ciudadanía a todos los habitantes del Imperio, llevó a un deterioro paulatino de la economía y al enriquecimiento cada vez más acusado de los grandes nobles, lo que empobreció a los pequeños propietarios. Ello llevó a una crisis social que despobló las ciudades y llevó a dificultades al gobierno de Roma, que cada vez era más dictatorial ante las revueltas en las provincias, como, por ejemplo, Hispania.

Paralelo a ello, los romanos intentaron tomar el control del cristianismo, la religión que se estaba expandiendo por todo el Imperio, cuyo liderazgo se situó en Roma y que, en líderes como Constantino, todos se terminaron de convertir en la religión oficial mediante el Edicto de Tesalónica en el 380 después de Cristo. El cristianismo tuvo amplio apoyo en Hispania y la Iglesia hispana terminó convirtiéndose en una institución sólidamente implantada.

Los visigodos, pueblos venidos de Germania, a partir del siglo V se asentaron en Hispania debido a los acuerdos con Roma para expulsar a diversos pueblos bárbaros como vándalos, suevos o alanos, y para cuando la estructura de poder romano murió definitivamente, tomaron el control de Hispania, fundando el Reino Visigodo de Tolosa, que a comienzos del siglo VI derivó en el Reino Visigodo de Toledo, tras la batalla de Vouillé, en la que los visigodos fueron expulsados de la Galia por los francos.

La monarquía visigoda construyó su poder unificando la península ibérica territorial, política, religiosa y jurídicamente, gracias a la labor de reyes como Leovigildo o Recaredo. Esta monarquía visigoda se basaba en la tradición de elección romana, aunque luego se transformó en una monarquía tradicional hereditaria, como conoceréis seguro, y se apoyaba en una serie de instituciones como el Aula Regia para impartir justicia y los Concilios, como los de Toledo, asambleas con carácter político y religioso.

El Reino Visigodo se convirtió al cristianismo católico, practicado mayoritariamente por los hispanorromanos, en el Tercer Concilio de Toledo, abandonando para ello el cristianismo arriano, propio de los germanos. Su economía era fundamentalmente agrícola y ganadera y en ella ya podemos ver los primeros indicios del feudalismo, con campesinos viviendo bajo el amparo de un señor. Todo ello lo verás en temas próximos. Ello se debe al proceso de ruralización que se inició al final del dominio romano.

La sociedad, por tanto, presentaba notables desigualdades, con una gran clase nobiliaria dominante que en muchas ocasiones rivalizó y se disputó el trono, lo que favoreció el posterior hundimiento de la monarquía visigoda ante la llegada de los pueblos musulmanes, pero eso lo dejaremos ya para el próximo vídeo, ¿vale?

Vaya repaso que nos hemos tragado, ¿eh? ¿Qué te ha parecido este vídeo? ¿Por qué no me lo dejas aquí abajo en los comentarios? Y si quieres seguir estudiando con la cuna de Halicarnaso la historia para selectividad, no te olvides suscribirte y darle a la campanita. Nos vemos en los próximos vídeos, en los que continuaremos repasando la historia de España. Y recuerda que puedes convertirte en mecenas para acceder a un montón de contenido exclusivo y ventajas. Nos vemos en el próximo vídeo. ¡Ah!

[Música]