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Así debes respirar para cambiar tu vida | Gustavo G. Diez, físico

AprendemosJuntos5:45

Transcription

La respiración en el ser humano es profundamente compleja. Yo ahora estoy hablando y mi respiración es muy diferente de la tuya, que estás escuchando. Esto se modula por centros que tenemos en la zona frontal, por ejemplo, de nuestro córtex. Pero también, si te dan una noticia alegre, tu respiración cambiará. Probablemente será más profunda. Y este cambio en tu respiración estará más bien modulado por centros filogenéticamente un poco más antiguos. Por ejemplo, con el córtex cingulado, también la amígdala, que generan un ritmo de respiración diferente. Si te asustas, la misma amígdala puede, directamente, pausar tu manera de respirar.

De hecho, esto nos sirvió a nosotros en nuestro laboratorio para poder encontrar relaciones entre la misma arquitectura de la respiración y los síntomas de salud mental. Específicamente, medimos síntomas de estrés, depresión y ansiedad. Y, al final de cada espiración, hay una pausa postexpiratoria antes de volver a inspirar. Pues bien, cuando medimos esta pausa post respiratoria, la variación de esta pausa, cuanto más variable sea esta pausa de respiración a respiración, estaba relacionada, además, con una correlación muy grande con síntomas de depresión. ¿Por qué? Porque cuando te preocupas hay una conexión entre la amígdala y centros del bulbo raquídeo, que generan la oscilación de la respiración, que literalmente se inhibe. Bloqueas la respiración. Entonces, esto va generando estos movimientos diferentes en la pausa post respiratoria.

Fijaos qué impresionante es este vínculo, que podemos incluso, en el futuro quizás, tener biomarcadores de salud mental solo analizando la respiración. Yo hace unos años me encontré con un artículo en el que probaban en personas que tenían deterioro cognitivo, personas que estaban en las primeras fases del Alzheimer, una técnica nueva. Y básicamente, el título del artículo era: “Una nueva técnica de reperfusión cerebral genera cambios en Mini-Mental State”, que es un tipo de cuestionario que ahora te explico. Entonces, cuando lo leí, la técnica de reperfusión famosa eran técnicas de retención. Las personas, durante 30 minutos al día, hacían una técnica de retención de la respiración durante unos segundos. 30 minutos, que no es poca cosa.

¿Y qué pasa? Que cuando tú retienes el aire, aumenta tu nivel de CO2 intersticial en el cerebro. El CO2 es un gas, ya lo sabemos, pero es casi como una hormona porque reacciona con muchos tejidos de nuestro cuerpo. Los cambios de CO2 provocan cambios muy profundos en nuestro cuerpo. Para nuestro cuerpo es mucho más importante regular el CO2 que regular el oxígeno, que en realidad hay mucho. Pues bien, cuando aumenta el CO2 intersticial, es decir, en el líquido cefalorraquídeo, y también dentro de lo que son las células cerebrales, pasa que, para proteger el cerebro, los vasos sanguíneos se abren. Entonces circula mucha más sangre. Entonces, esta mayor afluencia de sangre genera cambios cerebrales, pero también cognitivos.

Estas personas aumentaron su memoria de trabajo, e insisto, eran personas que estaban en las primeras fases del Alzheimer, y también mejoraron su puntuación en el Mini-Mental State, que es un tipo de cuestionario que se utiliza para evaluar el grado de deterioro que tenemos cuando empezamos a tener Alzheimer. Con esto quiero decir que la respiración cura el Alzheimer? No. Quiero decir que es una muestra de cómo, efectivamente, las técnicas de retención pueden generar una reperfusión cerebral que puede tener, probablemente, efectos beneficiosos. Estamos empezando a entender cómo diferentes técnicas de respiración pueden, efectivamente, ser útiles como herramientas para mejorar la salud mental y también las funciones cognitivas.