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Qué tienen en común los antiguos babilonios, los filósofos griegos y los Reyes del Renacimiento? Pues que todos ellos miraron al cielo en busca de respuesta. Pero, ¿de dónde viene la creencia de que las estrellas pueden influir en nuestra vida? ¿Cómo pasó la astrología de ser una práctica sagrada a ser considerada una pseudociencia? Hoy vamos a viajar a través del tiempo, desde las primeras tablillas cuneiformes hasta los horóscopos modernos, para descubrir los secretos ocultos en las estrellas. Vamos a explorar un pasado lleno de enigmas, de poder, de fascinación, porque el universo siempre ha tenido algo que decirnos.
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Antes de entrar en la historia de la astrología, es importante aclarar algo. Creo que no hace falta para la mayoría de gente, pero es importante que lo tengáis en mente: astrología y astronomía no son lo mismo, aunque están conectadas. La astrología es una práctica antigua que estudia cómo los movimientos de los astros podían influir en la vida de las personas y en los eventos de la Tierra. Por otro lado, la astronomía es una ciencia que se enfoca en entender el universo, los planetas, las estrellas y los fenómenos celestes desde un punto de vista puramente físico y matemático. En la antigüedad, ambas estaban muy unidas, porque observar el cielo era clave para ambas disciplinas, pero con el tiempo tomaron caminos diferentes. La astronomía se quedó con la ciencia y la astrología con la interpretación simbólica.
La astrología no es algo que haya surgido de la nada. Muchas culturas, como la hindú, la china, la maya y muchas otras, se tomaron muy en serio lo que pasaba en el cielo. Ellos se dieron cuenta de que había algo más allá de las estrellas, algo que podía decirles bastante sobre lo que estaba pasando aquí en la Tierra. Así que empezaron a desarrollar sistemas muy elaborados para predecir lo que venía, basado en todo lo que veían en la bóveda celeste.
Ahora, si nos vamos a Occidente, las cosas no eran tan diferentes. Pero aquí, la astrología muchas veces se reduce a los horóscopos. Era como un gráfico que se dibuja, como una especie de mapa, pero que muestra cómo estaba el cielo en el momento exacto de algún evento, o incluso, más común, cómo estaba el cielo cuando naciste. Esto sería lo llamado carta astral. Pues estos astrólogos que había por entonces, con estas cartas y con estos diagramas, lo que hacían era tratar de leer el pasado, entender el presente, incluso prever el futuro, todo basándose en el movimiento del Sol, de la Luna y de otros cuerpos celestes que aparentemente tenían mucho que decir sobre nosotros. Porque si creen esto, tu personalidad estaría muy influenciada por la posición de esos astros.
Pero entrando un poco más en historia, se cree que la astrología ya existía desde hace más de 4.000 años, en el segundo milenio antes de nuestra era. Curiosamente, sus raíces podrían estar en los calendarios agrícolas. Básicamente, la gente usaba lo que veía en el cielo para predecir los cambios de las estaciones, porque esto les ayudaba a saber cuándo sembrar o cuándo cosechar. Pero no solo eso, porque también pensaban que los astros les estaban dando señales divinas, una especie de comunicación directa con los dioses. La primera astrología conocida, más o menos, la practicaban durante la Primera Dinastía Mesopotámica, allá por el 1950 al 1650 antes de Cristo. Y en China también empezaron a desarrollar su propia versión durante la Dinastía Zhou, entre el 1046 y el 256 antes de Cristo.
Cuando Alejandro Magno llegó a Asia Menor en el año 332 antes de Cristo, pasó algo. La astrología griega, llamada astrología helenística, se mezcló con otra astrología más antigua que había en Egipto, que era conocida como la astrología de Seti, que tenía su base en Alejandría. El resultado de esta combinación fue el horóscopo astrológico que conocemos hoy en día. Todo se conectó y así nació esta manera de ver los astros y su influencia en nuestras vidas. Luego, después de la conquista de Alejandría por los musulmanes en el siglo VII después de Cristo, los eruditos islámicos empezaron a estudiar y a traducir todos estos textos helenísticos al árabe y al persa. ¿Y qué pasó? Pues que unos siglos después, en el siglo XI después de Cristo, estos textos llegaron a Europa, se tradujeron al latín y de ahí se inició el Renacimiento europeo. La astrología entonces dejó de ser solo una curiosidad y pasó a ser parte de la sabiduría caldea, o sea, la sabiduría de los babilonios. Y bueno, si hablamos de cultura, la astrología también estaba en la literatura de la época. Poetas como Dante, como Chaucer... ¡Imagínate lo influyente que era esto en aquellos tiempos!
Pues bien, la astrología durante siglos fue muy respetada, tanto en el ámbito académico como en el político. Y es que era una de esas tradiciones eruditas que se consideraban parte de los estudios serios. Estaba metida en todo: en astronomía, en medicina, en alquimia, incluso en la meteorología. Todo estaba tan conectado que la astrología no era solo un pasatiempo, era parte de lo que los intelectuales de la época consideraban el conocimiento profundo del mundo.
Pero las cosas no se quedaron así para siempre. Llega el siglo XVII y todo empieza a cambiar. Los nuevos descubrimientos, como el heliocentrismo, esa idea de que la Tierra gira alrededor del Sol, y la física de Newton, pusieron en duda todo lo que se sabía hasta ese momento. La ciencia estaba avanzando a pasos agigantados y la astrología empezó a perder terreno. No podían competir con estas nuevas teorías que explicaban el universo de una forma mucho más sólida y comprobable. Y al final, la astrología fue perdiendo su lugar en las universidades y en las cortes, y la gente dejó de darle tanto crédito. Hoy en día, aunque siga siendo muy popular entre muchísima gente, ya no tiene la misma posición académica que tenía antes. Eso sí, sigue siendo un tema que genera debate, aunque ya con una mirada mucho más escéptica.
Pero vamos a ver un poco más a fondo la historia de la astrología, empezando por la antigüedad. Si hablamos de su versión más amplia, es como la búsqueda de entender qué sentido tiene el cielo. Y si te digo que esta búsqueda realmente empezó hace 25.000 años, seguro que te sorprende. Porque los primeros indicios de que la gente ya estaba fijándose en el cielo son marcas de huesos y paredes de cueva de hace, pues eso, un montón de tiempo. Ahí ya se veía que estaban observando los ciclos lunares, intentando medirlos y predecir los cambios de estación, algo así como el primer paso en todo esto. Lo siguiente fue darse cuenta de cómo la Luna influía en las mareas y en los ríos, y fue aquí cuando empezaron a hacer lo que nosotros ahora llamaríamos un calendario, pero basado en estas influencias lunares y estacionales. Más o menos, empezaron a conectar las estrellas con cosas como inundaciones o el mejor momento para sembrar o para cosechar, según las constelaciones que aparecían en el cielo.
Ya para el tercer milenio antes de Cristo, la civilización ya sabía mucho sobre estos ciclos celestes y usaba esa información para orientar sus templos. Lo solían alinear con momentos clave, como cuando una estrella aparecía justo al amanecer, lo que se llama orto helíaco. Era un conocimiento muy avanzado para su tiempo. Lo curioso es que, aunque muchas de las referencias astrológicas que conocemos hoy en día nos parecen algo clásicas, parece que en realidad son copias de textos mucho más antiguos. Hay registros, por ejemplo, de entre el 2300-2200 antes de Cristo, donde ya se mencionaba la tablilla de Venus de Ammisaduqa. Esta tablilla es como un diario astronómico de la antigüedad. Fue escrita por los babilonios hace más de 3.500 años, durante el reinado de Ammisaduqa, que era un rey de Babilonia. En esta tablilla registraron con muchísimo detalle las apariciones y desapariciones del planeta Venus en el cielo. Era como un calendario celeste. Pero, ¿por qué es tan importante? Porque no solo muestra lo avanzados que eran los babilonios observando el cielo, sino que también nos ayuda hoy en día a entender cómo estudiaban los ciclos de los planetas. Incluso se ha usado para calcular fechas importantes de la historia antigua.
Pero si nos vamos a lo más antiguo y concreto, la evidencia más confiable de la astrología como sistema de conocimiento aparece en los registros de la Primera Dinastía Mesopotámica, entre el 1950 y el 1651 antes de Cristo. Esta astrología mesopotámica tenía un montón de cosas en común con lo que hoy conocemos como astrología occidental, que es esa que nos trae los horóscopos y el zodíaco. Pero, aunque compartían muchos de esos elementos, los babilonios veían los eventos celestes un poco diferente. Para ellos, los astros no eran la causa de los eventos físicos, sino que más bien eran señales o advertencias.
La astrología china es muy interesante, porque no solo se trata de mirar las estrellas, sino que está conectada con mucha de la filosofía y de la cultura china. Por ejemplo, mezcla ideas como el Yin y el Yang, los cinco elementos, incluso enseñanzas sobre cómo ser una buena persona según el confucianismo. Además, formaba parte de algo muchísimo más grande, junto con la medicina tradicional, el Feng Shui, incluso la alquimia. Era como un combo completo de sabiduría ancestral.
Avanzamos un poquito y llegamos al 525 antes de Cristo, cuando Egipto fue conquistado por los persas. Pero lo que aquí realmente nos interesa es lo que pasó poco después, cuando Alejandro Magno llega a Egipto con su invasión. La cultura egipcia empieza a mezclarse con la helenística, con la griega. ¿Y qué significa esto? Pues que la astrología de la región se fusiona. Y aquí es donde entra en juego algo muy importante, que era precisamente la ciudad de Alejandría. Esta ciudad, fundada por Alejandro, no fue solo un punto de encuentro de culturas, sino que se convirtió en el epicentro de la astrología. Tenemos otro vídeo en el canal donde hablamos precisamente de la Biblioteca de Alejandría, un vídeo muy completo donde podéis ver cómo era, cómo estaba estructurada. Os voy a dejar el enlace por aquí para que vayáis a verlo. Y si ya lo habéis visto, pues dadle like a este vídeo, porque ya tenéis los deberes hechos.
Pues bueno, es aquí donde la astrología babilónica se combina con la astrología egipcia y ahí, como ya hemos dicho antes, surgen los horóscopos. Siguiendo con Alejandro Magno, la conquista de Asia Menor fue una cosa que, al meterse en Siria, en Babilonia, en Persia y en Asia Central, pues los griegos empezaron a empaparse de ideas que no tenían nada que ver con lo que conocían hasta el momento. Y aquí es donde viene un personaje clave, que era Beroso el Caldeo. Este tipo, que era sacerdote del dios Bel en Babilonia, decidió mudarse a la isla griega de Cos alrededor del 280 antes de Cristo para enseñar a los griegos la astrología babilónica.
Ya para el siglo I antes de Cristo, en Roma existían dos tipos de astrología. Por un lado, teníamos la astrología que usaba los horóscopos para predecir o para analizar el pasado, el presente y el futuro. Y por otro, la astrología teúrgica, que se centraba más en la idea de la ascensión del alma hacia las estrellas. En todo este proceso, la influencia griega fue clave para que la astrología llegara a Roma. Los griegos fueron los que pasaron el conocimiento a los romanos y esto tuvo mucho impacto.
Ahora, no todo era respeto hacia los astrólogos. El poeta Juvenal no se callaba nada y se quejaba de la enorme influencia de los caldeos, que es como se llamaba por entonces a los astrónomos. De hecho, decía algo como que la gente creía tanto en los astrólogos que todo lo que decían lo tomaban como si viniera de una fuente divina.
Y aquí llegamos a un personaje muy importante para la historia de la astrología de Roma, que era Trasilo de Menas. Un astrólogo egipcio que fue el primero en ser astrólogo en la corte Imperial romana. Este tipo fue el astrólogo de Tiberio, el emperador, y jugó un papel crucial en la incorporación de la astrología en la política romana. Eso sí, no podemos olvidarnos tampoco de César Augusto, quien también utilizaba la astrología para legitimar su poder imperial. Las estrellas no solo guiaban su destino personal, sino que, al parecer, también guiaban el destino del Imperio Romano.
Pero seguía habiendo objeciones a todo esto. Si hablamos de Cicerón, este tipo era todo un personaje. Era jurista, era político, filósofo, escritor y orador. Y él tenía una visión bastante interesante de la astrología. Se le ocurrió lo que más tarde se conocería como la objeción de los gemelos. Básicamente, Cicerón señalaba que dos gemelos nacidos en un tiempo muy cercano pueden tener personalidades muy diferentes. Claro, para él, esto desmentía un poco la idea de que todo estuviera determinado por las estrellas. Él decía que la influencia de los planetas, más allá de la Luna, era como algo muy pequeño en comparación con la enorme influencia de la propia Luna en la Tierra. Y no solo eso, Cicerón también argumentaba que si la astrología realmente pudiera explicarlo todo sobre el destino de una persona, entonces se estaría ignorando todo lo que tiene que ver con las capacidades heredadas, cómo se crían, cómo la medicina afecta a tu salud, o incluso cómo el clima influye en el comportamiento de las personas. Es como si todo lo que te pasara en la vida se pudiera atribuir a las estrellas y te olvidaras de cosas mucho más tangibles.
Pero Cicerón no fue el único que tenía dudas. Por ejemplo, Favorino, un filósofo griego, también pensaba que esto de que los planetas pudieran influir en los cuerpos humanos era una locura. Él decía que es absurdo imaginar que las estrellas y los planetas afectaran a los humanos de la misma manera que afectan a las mareas. Y por si fuera poco, también pensaba que pequeños movimientos en los cielos no iban a cambiar el destino de una persona de una manera tan radical. Tampoco podía faltar Carnéades, que era otro filósofo griego y quien tenía una postura muy interesante, porque él decía que creer en el destino era como negar el libre albedrío o la moral. O sea, que si todo estaba escrito, ¿qué sentido tendría que una persona nacida en un momento distinto a otra y con todo un destino diferente pudiera morir en el mismo accidente o en la misma batalla? Esto no podía ser una coincidencia, algo ya es casualidad. Al final, parece que para todos estos filósofos, el destino no se podía achacar simplemente a lo que pasaba en el cielo, sino que había algo mucho más complejo detrás de cada vida.
Si nos vamos a la Edad Media, tenemos también diferentes prácticas y avances en la astrología según la región. Con respecto al mundo musulmán, después de que los árabes conquistaran Alejandría, las cosas se pusieron interesantes para la astrología. En el siglo VIII, con la fundación del Califato Abasí, los eruditos árabes comenzaron a estudiar y desarrollar esta práctica con mucha pasión. El segundo califa abasí, Al-Mansur, fundó Bagdad y la convirtió en un epicentro del aprendizaje. Incluso planeó la ciudad con una biblioteca que se llamó la Casa de la Sabiduría, que no solo se dedicaba a traducir y a preservar conocimiento, sino que también promovió activamente la traducción de los textos astrológicos griegos y persas al árabe y al persa. El conocimiento que se cultivó en el mundo árabe llegó a Europa gracias a las traducciones al latín que se hicieron en el siglo XII. Esto, sin duda, jugó un papel fundamental en el impulso del Renacimiento europeo.
Pero no todo el mundo pensaba igual. Entre los judíos del mundo musulmán, había quienes abrazaban la astrología como una ciencia legítima. Sin embargo, otros se mantenían firmes en su rechazo y argumentaban que era una pseudociencia que contradecía el libre albedrío y que no tenía cabida en la razón o en la religión. Vamos, que la controversia seguía siendo un tema candente.
En Europa, el primer libro astrológico que se publicó fue todo un hito. Se llamaba *Liber Mundi Plantis et Climaticus* y apareció entre el 110 y el 1027 de nuestra era. Se cree que podría haber sido escrito por el Papa Silvestre II, quien no solo era Papa, sino que también era un crack en ciencia y en matemática. Después, en el siglo XII, el famoso *Tetrabiblos* de Claudio Ptolomeo, una obra que realmente es la Biblia de la astrología, fue traducida al latín por Platón de Tívoli en 1138. Este señor no es Platón, Platón. Este Platón se cree que era italiano y no se sabe mucho de él, solo que estas traducciones, al parecer, las hizo en Barcelona. Esto no solo hizo accesible la astrología para los estudiosos de la época, sino que permitió que la astrología se integrara de una manera más sólida en Europa.
Y para que veas cómo lo intentaban todo para hacer que las cosas encajaran, Tomás de Aquino, ese gran teólogo dominico, unificó la astrología con el cristianismo, siguiendo a Aristóteles, que decía que las estrellas influían sobre el mundo sublunar, o sea, sobre el mundo material, pero que el alma era gobernada solo por Dios. Luego está el caso de Campanus de Novara, un matemático y astrónomo italiano del siglo XIII, quien se dice ideó el sistema de las casas astrológicas. Básicamente, esa visión de 12 segmentos que vemos hoy cuando hablamos de las cartas astrales, con cada casa representando diferentes áreas de la vida. Aunque no fue una idea completamente nueva, ya que en Oriente ya se había usado algo parecido antes, pero por supuesto, fue un gran aporte a la astrología occidental.
A todo esto, en el siglo XIII también tenemos a Guido Bonatti, que era un astrónomo y astrólogo que escribió *Liber Astronomicos*, que era una especie de manual de referencia. Y a finales del siglo XV, incluso Enrique VI de Inglaterra tenía una copia de este libro, así que ya te puedes imaginar la importancia que tuvo. Pues bueno, aquí la influencia de los astros también se dividió en dos tipos. Teníamos por un lado la astrología natural, que hablaba de los efectos que los astros tienen en las cosas tangibles, como las mareas o el crecimiento de las plantas. Por otro lado, estaba la llamada astrología judicial, que ya era esta que nos hablaba de las predicciones sobre las personas y su destino, un terreno bastante más resbaladizo.
Lo curioso es ver cómo a lo largo de los siglos esta astrología fue ganando y perdiendo terreno según el pensamiento de la época, pero siempre teníamos esta tensión entre lo científico y lo más místico. Había opiniones bastante claras sobre el tema de las predicciones. En esa época, la gente se pasaba el día haciendo predicciones sobre plagas, guerras, incluso el clima. Pero había quien pensaba que la verdad, muchos de estos enfoques eran totalmente inadecuados. Las predicciones se veían como un campo válido para investigar, pero con mucha precaución. Ahora bien, cuando llegaba el momento de hablar sobre astrología judicial, se usaba para elegir el mejor momento para hacer algo importante, como una batalla, un matrimonio, dependiendo de las estrellas. Pues esto había quien lo calificaba como algo completamente falso. Es como si en esa época hubiera dos grandes corrientes de pensamiento: los que pensaban que el destino estaba marcado por las estrellas y los que creían que la voluntad humana y el libre albedrío tenían más poder que cualquier conjunción planetaria.
En el Renacimiento, los astrólogos eran bastante populares entre los reyes y los nobles. No solo porque les leyeran las estrellas para saber si tendrían suerte en las batallas, sino porque también les daban consejos médicos y políticos. Los astrólogos eran como una especie de consejeros multidisciplinarios. Por ejemplo, Gerolamo Cardano, un tipo bastante famoso, levantó el horóscopo del rey Eduardo VI de Inglaterra allá por el siglo XVI. Y si hablamos de astrología real, tampoco podemos olvidarnos de John Dee, quien era el astrólogo personal de la Reina Isabel I. Este tipo tenía tanta influencia que se metió en todo tipo de asuntos, no solo en las estrellas, sino también en la política, incluso en la magia. Si os interesa este personaje, que seguro que es alguien digno de escuchar su vida y todo lo que hizo, y queréis que hagamos un vídeo sobre él en el canal, dejádmelo en los comentarios, porque creo que podría ser bastante interesante.
Pero decidme vosotros, ¿os gustaría que lo hiciéramos? Luego tenemos a Nostradamus, otro del que podemos hacer un vídeo si queréis, también muy interesante. El famoso vidente, quien en 1566 fue contratado por Catalina de Médici para verificar una predicción sobre la muerte de su esposo, el rey Enrique II de Francia. Además, en las cortes reales, los astrónomos eran casi como estrellas ellos mismos, como Johannes Kepler, que hizo lo mismo con los Habsburgo, o Galileo Galilei, que se movía por la corte de los Médici en Italia.
Pero no todo era tan glamuroso. El astrónomo y astrólogo Giordano Bruno, conocido por su idea revolucionaria, fue quemado en la hoguera de Roma en 1600 por herejía. Entre las cosas por las que lo acusaron estaban sus opiniones sobre los mundos múltiples, la metempsicosis, que era la idea de que las almas pueden reencarnar en otros seres, y sus trabajos relacionados con la magia y con la adivinación. Básicamente, se le metió en el saco de los locos que no seguían la doctrina oficial.
En cuanto a la ciencia en sí, la línea entre astrología y astronomía no estaba tan clara como ahora. De hecho, muchos de los avances astronómicos de la época fueron impulsados por la necesidad de hacer que la astrología fuera más precisa. Los astrónomos querían tener mejores cálculos para predecir los movimientos de los astros, ya que eso era fundamental para poder hacer sus predicciones astrológicas. En la época isabelina en Inglaterra, por ejemplo, se pusieron muy de moda las efemérides, que eran como guías del cielo llenas de cálculos astrológicos y astronómicos. Y ni hablar de los almanaques, que no solo te decían cuándo era el mejor momento para sembrar, sino que también te daban pistas sobre cómo esos eventos celestes influían en la medicina. Un almanaque es como un calendario que, además de tener los días y los meses, incluye información adicional como fases de la Luna, pronósticos del tiempo, consejos agrícolas, fiestas religiosas.
En el siglo XV, la astrología alcanzó su punto máximo en Inglaterra. En este entonces, los astrólogos eran los cerebros de la sociedad. Eran los teóricos, los investigadores y, hasta cierto punto, los ingenieros del mundo. Eran los que literalmente daban consejos a los reyes y a los nobles sobre todo, desde cuándo era el mejor momento para emprender un viaje o cuándo recoger la cosecha, hasta qué hacer si alguien se sentía enfermo, tanto física como mentalmente. Incluso prescribían medicina. La astrología en ese entonces estaba basada en una idea muy interesante: que todo el universo, incluyendo a la gente, el mundo y todo, estaba completamente interconectado, como si fuéramos parte de algo más grande, como piezas de un rompecabezas celestial. Y lo mejor de todo es que esto no estaba en conflicto con otras creencias. La astrología coexistía.
La gente empezó a valorar más la razón y la ciencia, dejando atrás las creencias tradicionales, y la astrología pasó a ser vista como el ejemplo perfecto de lo que ellos consideraban una superstición. Los pensadores de la Ilustración estaban completamente convencidos de que había que luchar contra todo eso, y la astrología era uno de los símbolos de esa batalla. Y justo cuando el racionalismo, la idea de que la razón y el pensamiento lógico son la mejor forma de conocer la verdad, estaba ganando terreno, se dio lo que se podría llamar el divorcio definitivo entre la astronomía y la astrología. A partir de aquí, en el siglo XIX, la ciencia ya estaba en su apogeo y la astrología pasó a ser una cosa un poco más que se quedó en segundo plano. En Francia, por ejemplo, quedó reducida a pequeños círculos esotéricos. Lo usaban espiritistas, cabalistas, teósofos y así, poco a poco, la astrología fue perdiendo su estatus como una práctica respetada, cayendo en manos de círculos más marginales, mientras la ciencia se imponía con fuerza.
En el siglo XX, la astrología tuvo un gran regreso, pero ya no fue como antes. Ahora la cosa se mezcló con el espiritualismo y luego con la filosofía de la Nueva Era. Así que, en lugar de estar solo en los libros antiguos, empezó a colarse en almanaques, en revistas, incluso en programas de radio y de televisión. Lo más curioso es que la astrología también dio un giro hacia lo científico, o al menos hacia la psicología. A principios del siglo XX, Carl Jung, el famoso psicólogo, se metió en el tema de los símbolos antiguos y cuando empezó a investigar, se dio cuenta de algo muy interesante. Él dijo que, a pesar de todo, encontraba una evidencia sorprendente entre lo que decía la astrología y los hechos psicológicos de las personas. En sus propias palabras, Jung comentó que parecía que podía identificar un momento específico de la vida de alguien basándose en su carta astrológica y que con eso podría entender bastante bien cómo era esa persona en ese instante. Es como si de alguna manera pudieran tener un impacto en lo que somos, lo que sentimos y cómo nos comportamos.
Bueno, los que defienden la astrología suelen decir que es mucho más que solo predecir el futuro. De hecho, algunos la ven como un lenguaje simbólico, algo casi como un arte. Incluso hay quienes lo consideran una ciencia o un método de adivinación. Pero, aunque todas las culturas que tienen raíces en las filosofías antiguas comparten influencias astrológicas, cada una tiene su propio estilo y su propia metodología. En Occidente, la idea detrás de la astrología clásica es que todo funciona en un universo geocéntrico, es decir, que el mundo es el centro del universo, por lo menos en ese entonces, porque luego vinieron Copérnico y Galileo y lo cambiaron todo. Pero en la base, esto era lo que se creía. Entonces, se pensaba que este universo era finito. Incluso se conectaba esto con los cuatro humores del cuerpo, como si los astros pudieran también afectar a la salud, además de al carácter. En cuanto a esta influencia, no todo era fijo. A veces se pensaba que esto podría cambiar dependiendo de lo que venía después, de una nueva alineación de planetas o algo así.
La astrología en Occidente a día de hoy se basa en varios elementos clave, pero uno de los principales es cómo los planetas se mueven por los signos del zodíaco. Aparte de eso, está la parte de las casas astrológicas, que son estas 12 divisiones, pero en lugar de referirse al zodíaco, son áreas donde los planetas pueden estar en un momento dado. Las casas tienen que ver con diferentes aspectos de la vida, como el amor, la guerra, el dinero y demás. Por ejemplo, si un planeta está en la casa del amor, podría decirse, sí, que hay una tendencia hacia las relaciones amorosas en ese momento.
Ahora, si hablamos del horóscopo moderno, la imagen que la mayoría tiene de él, como lo ven los medios de comunicación, es bastante reducida. Todo el mundo está obsesionado con el signo solar, es decir, con el signo del zodíaco en el que estaba el Sol cuando naciste. Pero esto es solo una pequeña parte del horóscopo. De hecho, solo representa como el 8% de todo el mapa astrológico. El horóscopo real es como un mapa circular del cielo con la Tierra en el centro y muestra todas las relaciones entre los planetas, los signos, las casas y todo eso para un momento específico. Pero no todo se reduce solo a los planetas en los signos y en las casas, sino que también entran en juego los aspectos de otros planetas, que son muy importantes. Pero no vamos a entrar en todo esto, porque es bastante complejo y, la verdad es que yo tampoco es que lo conozca tan a fondo como para explicarlo bien.
A fin de cuentas, es una especie de lenguaje. El cielo tiene su propio modo de comunicarse y los astrólogos, pues lo traducen. En fin, que la astrología ha pasado por altibajos, siendo vista en ocasiones como una ciencia avanzada y en otras como una pseudociencia o simplemente una mentira. Lo cierto es que su historia está muy entrelazada con el desarrollo del pensamiento humano, desde estos primeros astrónomos babilonios hasta las críticas más modernas. Aunque hoy en día ya no tiene el mismo papel central en nuestras vidas, la astrología sigue estando en todos lados y sigue fascinando a muchísimas personas, invitándola a reflexionar sobre esta conexión con el universo. Al final, más allá de si es ciencia o no, lo que perdura es el deseo humano de entender el misterio del cosmos y nuestro lugar en [Música] él.
Pues eso ha sido todo por el vídeo de hoy. Muchas gracias a los miembros del canal. Gracias también a ti por ver este vídeo. Me gustaría que me dejarais en los comentarios qué habéis aprendido nuevo y si hay algo que sabéis sobre astrología que no se haya comentado en el vídeo. Si no sabéis qué poner, dejadme este emoji de aquí y yo os daré like tan pronto como pueda. Y sin nada más que decir, nos vemos en la próxima. [Música] ¡Chao!