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Las CLAVES para ENTENDER el ESPAÑOL COLOQUIAL y RÁPIDO

Clases con Clau18:10

Transcription

Hola a todos, ¿qué tal?

En el vídeo de hoy os voy a hablar de la pronunciación del español coloquial. Cuando escuchamos el español de la calle, podemos darnos cuenta de que existen algunos fenómenos que se alejan, que se distancian de la norma escrita, pero que a pesar de esto son perfectamente comprensibles y naturales en el habla, especialmente dentro de la comunicación oral en contextos informales.

Estos procesos no solo forman parte de la evolución natural del idioma y también de la economía del lenguaje, sino que reflejan la riqueza del español en el lenguaje hablado. A continuación os voy a dar muchos, muchos ejemplos para que sepáis con qué podéis encontraros en la calle y también para que tengáis una visión panorámica del español.

Todos los ejemplos que os voy a dar tienen una cosa en común. En el habla coloquial no tenemos que pronunciar absolutamente cada letra de cada palabra. No tenemos que pronunciar todos los sonidos de la forma en la que se espera. No hay que pronunciar todos los sonidos tal y como están escritos. Aunque nos comamos partes, aunque nos comamos ciertas letras, las palabras se entienden igual, gracias al contexto. De hecho, en el lenguaje informal, lo raro sería hacerlo diferente.

Voy a empezar desde lo más general, desde lo más conocido y voy a terminar por cosas muy específicas y que son más inconscientes. Empiezo con la desaparición, la elisión de la D intervocálica. En el lenguaje coloquial, la D entre vocales tiende a eliminarse. Pasa mucho con los participios. Hablado, pensado y amado se convierte en hablado, pensado, amado, eliminando la D. En algunas regiones, no en todas, van un paso más allá y esta O se convierte en una U. Hablau, pensau.

Y eso lo has hablado con ella. Has hablado con ella. Lo mismo con los participios que terminan en ido, comido y vivido pasa a ser comío, vivío. Es importante saber que hay ciertas diferencias entre regiones. Por ejemplo, yo soy de Galicia y en Galicia si eliminamos la D intervocálica de los participios que terminan en ado, pensado, hablado, pero no lo hacemos con los que terminan en ido, comido, decimos comido, comido y no comío. Comido. Si estás aprendiendo español y tienes que elegir una variedad o te gustaría tener un acento de una región concreta, es importante que conozcas estas diferencias para que tengas un acento lo más consistente posible.

Bien, estos participios pueden pronunciarse así porque la palabra sigue siendo clara gracias al contexto. Se puede comprender el significado a pesar de estas modificaciones. Otro ejemplo muy común se da en la interjección, cuidado. Cuidado, cuidado, porque a lo mejor tu hijo puede acabar odiando aquello. Se esperaría que lo leyéramos como cuidado, pero lo que hacemos es eliminar la D y así eliminamos una sílaba. Cuidado, cuidado, cuidado. En algunas regiones, cuidado.

En un nivel todavía más alto de informalidad, tendríamos las palabras todo y nada, que pasarían a ser to y na. Por ejemplo, todo lo que tú quieras, decimos to lo que tú quieras. Todo lo que tú quieras. Todo lo que tú quieras. Con dibujitos y con to lo que tú quieras. Todo el mundo se convierte en to el mundo. Todo el mundo. Todo el mundo. Todo el tiempo se convierte en to el tiempo. Todo el tiempo. Todo el tiempo. Tengo to el tiempo el mundo. Tengo to el tiempo el mundo. Tengo to el tiempo el mundo. Tengo to el tiempo el mundo. Tengo to el tiempo el mundo. Y lo mismo con nada que se convierte en na. No hizo na. No hizo na. No hizo na. No hay na. No hay na. No hay na. Hay otras palabras. Cansada es cansá. Bofetada es bofetá y cosas así. En estos últimos ejemplos, no solo se pierde la última D, sino que también se elimina la última vocal, reduciendo así una sílaba. Se mantiene la sílaba fuerte, la sílaba tónica de la palabra bofetada, cansada, nada, todo, porque simplemente eso es suficiente para que la palabra sea reconocible. Y eliminamos los segmentos que no son necesarios para la comprensión inmediata. Todo esto nos permite pronunciar una sílaba menos y expresar mayor cantidad de información en menos tiempo.

Voy a seguir con la eliminación de la D intervocálica. Pasa mucho en la palabra puedes. Puedes, especialmente cuando va seguida de un infinitivo, que es lo que hacemos aquí, eliminar la D. Por ejemplo, la frase puede ser, puede ser, pasa a ser, puede ser, puede ser, puede ser, puede ser. Esta frase, como se repite tanto, podemos modificarla muchísimo porque se va a seguir entendiendo, especialmente cuando tenemos el apoyo del infinitivo después. No decimos entonces, puede ser, puede ser, sino puede ser, puede ser.

Te voy a hacer una pregunta que creo que puede ser muy interesante para profesores y es si tienes alguna, nos puedes comentar alguna estrategia o algún, puedes explicármelo. Se convierte en puedes explicármelo, puedes explicármelo. Puedes explicármelo. ¿Nos puedes hablar? Explicar un poquito cómo es esta. Puedes venir se convierte en puedes venir, puedes venir, puedes venir, puedes enviármelo, puedes enviármelo, puedes enviármelo. Es así como hablamos. Lo mismo con puedo. Esa D si se pronuncia es al minimísimo. Puedo ir se convierte en puedo ir. Puedo ir. Sí, puedo ir.

Pero esto no solo pasa con la D, también pasa, por ejemplo, con la R en ¿Quieres? ¿Quieres venir? ¿Quieres venir? ¿Quieres hablar? ¿Quieres hablar? Se pronuncia así, pero de pasada, sin quedarnos mucho ahí. A veces se elimina también por completo. En estos casos, nuestro cerebro reconoce la palabra aunque falten partes, porque se enfoca en lo más importante de la palabra, la raíz, el tono y la situación en la que se dice. Por poner un ejemplo tonto, es como cuando escribes un mensaje rápido en el móvil, sin prestar mucha atención. Te faltan letras, pero el interlocutor, la persona a la que le envías el mensaje, lo entiende igual.

Dejamos la D a un lado y seguimos con otras cosas. La palabra pues muchas veces se convierte en pues, pues. Es pues vale. Pues vale. Pues vale. Pues bueno, es pues bueno. Pues bueno. Pues bueno. Pues vale. Pues bueno. Pues pues bueno. En el habla muy rápida, yo diría que incluso las vocales se eliminan. Pues vale, pues vale. Pues vale, pues vale. Pues vale, pues vale. Pues bueno, hablamos así. No estoy exagerando. Vale. ¿Qué más?

La pronunciación de para. Esta también es de las más conocidas, ¿no? Para esa. ¿Para qué? Decimos para qué. ¿Para qué? ¿Para qué? ¿Para qué pensar en casa? En casa no puedo pensar. En casa escribo. Pensar no. Háblame de Háblame del internet de las cosas. ¿Sabes para qué sirve? Para arriba es para arriba, para abajo es para abajo, para arriba, para abajo, para arriba, para abajo, por el pasillo central, para arriba, para arriba, para arriba. Dice, cuando llegaba arriba dije, "Ven para acá", es ven para acá. Ven para aquí, es ven para aquí. Ven para acá, ven para aquí, ven para acá.

Algo guay del español coloquial es que nos permite contar chistes y crear juegos de palabras. Os explico una cosa un poco tonta que decimos. Si tú quieres decirle a un ser querido que lo quieres mucho, que lo amas mucho, le dices, "Te quiero como quieren los patos para toda la vida." Para toda la vida. ¿Vale? ¿Qué más? Hay ciertas frases que se repiten tanto, se repiten mucho, mucho, mucho, que lo que hacemos es transformarlas para decirlas más rápido. Por ejemplo, te voy a decir, te voy a decir, se convierte en te voy a decir, te voy a decir, te voy a decir, te voy a decir una cosa, te voy a decir una cosa. Y yo te voy a decir algunas sugerencias también. Y yo te voy a decir algunas sugerencias también. Así, hazme el favor. Hazme el favor. Se convierte en hazme el favor. Y le dijo, "Don José, hazme el favor." Está bien, es está bien. Está bien, está bien. Estoy comiendo. Es estoy comiendo, estoy comiendo, estoy comiendo. Estamos yendo, es estamos yendo. Estamos yendo, estamos yendo. Hasta luego. Es hasta luego. Hasta luego. Hasta luego. Hasta luego. Chao. Cuando escribimos por WhatsApp, muchas veces también lo escribimos así. Estoy bien, está bien, hasta luego.

Otra que me gusta un montón es el verbo esperar. Esperar. Entre amigos no decimos espera, espera, espera. Decimos pera. Como la fruta. Pera. Igual, pera, espera, espera. Tipo de historia. Espera, espera, déjame, déjame terminar de contar. Espera, espera que baje la la de el respira. No, el cuenta está bien. Espera, espera, espera, espera, espera, espera, espera, espera, espera, espera. Hacemos así. Espera, espera, espera, no, espera. Y me lo pasé. De noa y me lo pasé.

A ver, evidentemente todo esto que estoy explicando se entiende dentro de un contexto muy específico que hay que saber medir bien. Por ejemplo, quizás piensas que tú en la televisión vas a escuchar un lenguaje completamente formal, pero no es así en absoluto. A pesar de que es un medio de comunicación, podemos encontrarnos los dos registros. No siempre se habla igual. En un informativo, el lenguaje suele ser mucho más formal, cuidado, lento, pero si tú ves un partido de fútbol o un programa de entretenimiento, el lenguaje cambia mucho, se relaja y aparecen todos estos fenómenos que os estoy explicando. Ese habla se parece mucho más al habla real de la calle.

Vosotros siempre tenéis que medir con quién estáis, dónde estáis. Tenéis que leer el contexto para saber qué rasgos sí podéis utilizar y qué otros rasgos tenéis que guardaros en el bolsillo. Los hablantes nativos hacemos esto de forma inconsciente, automática y rápida. Pero si tú también lo quieres hacer, probablemente necesites un poquito más de formación y de entrenamiento. Si quieres reducir tu acento, si quieres saber qué rasgos tienes que utilizar para sonar más coloquial, más informal, menos pesado, recuerda que podemos trabajar juntos. Para ello te dejo abajo un link en la cajita de descripción. ¿Vale?

Sigo la palabra entonces. Entonces, esta palabra tiene un montón de variantes. Lo más normal, lo más común, yo creo, es que digamos entonces, entonces, entonces, entonces sí, entonces sí. Entonces, no, entonces no. Entonces, ¿qué? Entonces, ¿qué? En la jornada 11 íbamos penúltimos. Entonces, ¿qué me estás contando? Entonces, si en tu casa, entonces si estamos permanentemente cuando decimos, entonces, ¿qué? Entonces, ¿qué? Entonces, ¿qué? Entonces, ¿qué? La S aquí se sonoriza un poco. Es sutil, pero sí que se sonoriza. Decimos Z. Entonces, entonces, entonces, entonces, ¿qué? Entonces, ¿qué? Entonces, ¿qué? No decimos entonces. Entonces, entonces es una palabra larguísima y no hay tanto tiempo para decirla. Es más como entonces, ¿qué? Entonces, ¿qué? Entonces, sí. Entonces, sí. Hay una elisión, hay una pérdida de calidad vocálica, de todo. Yo creo que entonces es probablemente la palabra más impactante de este vídeo, porque claro, es una palabra larguísima, pero que al final podemos reducirla a un par de fonemas y ya está.

Estoy pensando que no sé muy bien cómo voy a transcribir todos estos ejemplos cuando esté editando el vídeo y tenga que escribirlos, porque hay cosas que no se pueden transcribir porque sí. A ver, tenemos sistemas que intentan plasmar, representar los sonidos exactos que hacemos cuando hablamos con simbolitos y no sé qué. Está claro que hacemos lo que podemos. Vamos creando poco a poco recursos sobre la marcha para intentar plasmar por escrito el español hablado. Pero la realidad es que estos sistemas son limitantes. Hay cosas que se dicen, que se escuchan, pero en el texto escrito la realidad es que se pierden. El alfabeto fonético internacional es verdad que intenta ser lo más preciso posible con diferentes estrategias y sí, da pistas, se aproxima mucho, pero la realidad es que nunca va a poder captarlo del todo. Lo oral tiene vida propia y la realidad es que la escritura nunca va a poder atraparlo del todo y eso está bien, no es un problema. Al final ese alfabeto, esos simbolitos que utilizamos es la forma técnica y fría de representar el habla, pero nunca se consigue de forma total. Solución. Escucha activamente, imita y contrata a un profesor.

Sigo el conector, o sea, o sea, aquí la O se reduce o se elimina completamente teniendo como resultado, o sea, o sea, o sea, o sea, yo le dije que, o sea, me estás diciendo que O sea, que nuestra idea cambia la anatomía de nuestro cerebro. Corriges, o sea, tú puedes ayudarles a resolver dudas, o sea, yo tengo todavía las últimas cuartillas que están. Otro ejemplo similar es otra vez, donde la primera O se reduce o se se elimina. Otra vez, otra vez, otra vez, otra vez, otra vez con lo mismo. Vale, sigo.

Ahora os voy a hablar de grupos consonánticos complejos. Por ejemplo, una palabra muy interesante es suscriptor. Subscriptor. O mejor dicho, era interesante porque prácticamente hoy ni Dios la dice así. Subscriptor. Nadie la dice así. Es una palabra muy difícil de pronunciar y por eso mismo se va cambiando, va cambiando su pronunciación. Subscriptor tiene una combinación de letras muy complicada, una B, una S, CRP, T. Es como un trabalenguas comprimido, subscriptor. Por eso lo que pasa en el habla coloquial y ahora también en el habla estándar es que se simplifica. ¿Cómo se simplifica? Pues la primera B desaparece. Suscriptor. Suscriptor. Esta es la forma que ya recomienda la RAE, la Real Academia Española de la Lengua. Pero en la calle esto no es suficiente. Vamos un paso más allá. El siguiente caso es cargarse, eliminar también la P. Y el resultado es suscriptor, suscriptor, el suscriptor, el suscriptor, los suscriptores y así es como la gente lo dice en la calle, en el habla rápida, coloquial, cotidiana, eso, los suscriptores. Esta versión no existe en el diccionario, no está ni recogida ni aceptada, pero da igual porque hay cosas que solo existen en la calle. Tarde o temprano, la RAE tendrá que rendirse al español coloquial y recoger y aceptar la palabra suscritor, porque es mucho más fácil decir suscriptor que suscriptor. Por eso mismo, si estás aprendiendo español y practicándolo y estás con tus amigos en el bar tomándote unas cañas, no puedes soltar los suscriptores. Los suscriptores no puedes soltar eso porque a medida que tú lo dices, ya está, tus amigos españoles ya te interrumpieron, te robaron el turno de la palabra. Perdiste, perdiste tu oportunidad. No fuiste lo suficientemente rápido, no fuiste lo suficientemente ágil, no supiste adaptarte a la conversación, al contexto, mal. Te adelantaron por la derecha. Pronunciar los suscriptores de esa forma suena marciano. No tiene sentido pronunciarla así. En ese contexto nadie habla así. Es como si te pones a utilizar lenguaje técnico legal en una charla con tus amigos, no tiene sentido.

Entonces, es muy importante conocer estas pequeñas cosas del español informal porque, a ver, ¿con quién quieres hablar tú español? ¿Con tu profesor de universidad? ¿Con el examinador de L? ¿Son esas las personas con las que tú quieres hablar español? No creo. Querrás hablar con gente normal de la calle y para eso necesitas saber cómo adaptarte al contexto. Entonces, estos cambios reflejan una regla no escrita del español hablado. Al final, la lengua no solo busca la eficiencia, sino la comodidad. Si algo es difícil de decir, pero no se pierde el sentido, al simplificarlo, se simplifica, se simplifica y punto. No es pereza y no es hablar mal, es evolución lingüística natural.

Otro ejemplo que se me ocurre ahora es etcétera, etcétera. La T se ha caído, etcétera. No decimos etcétera, etcétera, con ese con ese saltito, etcétera, no, etcétera, etcétera. La T no se pronuncia. La P de septiembre. Septiembre. Chao, pescado. Septiembre. Octubre. En octubre. En octubre. ¿Qué más? Submarino es submarino. El submarino. El submarino. Perfecto es perfecto. Perfecto. Perfecto. Venga. Perfecto. Perfecto. Perfecto. Observar es observar. Observar. Observar. Aceptar es aceptar. Aceptar. Adaptar es adaptar. Adaptar. Adaptar. Directamente es directamente. Directamente.

De nuevo, si quieres dominar este registro coloquial, te dejo abajo un link para que trabajemos juntos. Entonces, una vez más, en situaciones cotidianas, relajadas, espontáneas, el lenguaje se vuelve más rápido, más natural y es ahí donde surgen todos estos fenómenos que estoy explicando. Lo importante es que la lengua se adapta al entorno, al contexto. Y lo que parece imperfecto en la forma funciona en la práctica. Bueno, ¿qué más? Así funciona este vídeo. Información, ejemplitos. Información, ejemplitos.

Las palabras con la combinación NST, por ejemplo, constante, constante, instituto, instituto, se modifican. También lo que hacemos es eliminar la N y a veces sonorizar esa S de forma que constante se vuelve constante, constante, constante. Hablamos, por ejemplo, de perder el exceso de peso, ¿no? Esa lucha constante, no hay una renovación constante de de géneros. Instituto se vuelve instituto. Instituto. El Instituto. El Instituto. Es muy sutil. Quizás no lo escucháis, pero pasa.

Otra cosa que hacemos es cambiar las consonantes. Por ejemplo, si decimos económico, económico, esa K pasa a ser una G en el habla rápida. Es muy económico. Es muy económico. Y no hace falta que invirtamos mucho dinero. Este es de de un bazar. Es muy económico y la verdad es que va. Tenemos que comprarlos. Tenemos que comprarlos. Pasa a ser. Tenemos que comprarlos. Hay que comprarlos. Hay que comprarlos. Hay que comprarlos. Qué co No, hay que comprarlos. Hay que comprarlos. Lo mismo que qué curioso. Qué curioso. Lo digo yo así muy limpio y pronunciando todo. Pero la gente dice, "Bueno, pues fíjate qué curioso, nosotros nos vamos al origen." Qué curioso. No, no es como tan clara esa. Bueno, pues fíjate qué curioso, nosotros nos vamos al origen. Simplemente se usa tanto esa frase que es que no hay que pronunciarla tal cual porque se entiende.

Entonces, todos estos fenómenos demuestran cómo el español se adapta al habla cotidiana, privilegiando la fluidez y la economía expresiva, especialmente en contextos informales. Estos cambios no son errores, sino manifestaciones naturales de la lengua hablada. Y estas manifestaciones siguen patrones rítmicos, sociales, fonéticos que están muy enraizados en el habla cotidiana. Así que nada, espero que os guste el vídeo y nos vemos pronto. Hasta luego.