Transcription
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos, "Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre." Comían, bebían, se casaban los hombres, las mujeres tomaban esposo hasta el día en que Noé entró en el arca. Entonces llegó el diluvio y acabó con todos.
Asimismo como sucedió en los días de Lot, comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían. Pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió a fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se revele el Hijo del Hombre.
Aquel día el que esté en la azotea y tenga sus cosas en casa, no baje a recogerlas. Igualmente, el que esté en el campo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardar su vida, la perderá y el que la pierda la recobrará. Os digo que aquella noche estarán dos juntos, a unos se lo llevarán y a otro lo dejarán. Estarán dos mujeres juntas, a una se la llevarán y a la otra la dejarán.
Ellos le preguntaron, "¿Dónde, Señor?" Él les dijo, "¿Dónde está el cadáver? Allí se reunirán los buitres."
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La primera lectura es una lectura que hoy diríamos de las duras porque empieza con una frase lapidaria y que muchos dirán, "Hombre, no se puede tratar a la gente así." Y sin embargo, es el libro de la sabiduría. En el Antiguo Testamento son necios por naturaleza todos los hombres que han ignorado a Dios y no han sido capaces de conocer al que es a partir de los bienes visibles. Y después lo explica tantos hombres, todos que se consideran todos tan inteligentes, que son capaces de conocer las cosas y ver la naturaleza y estudiar y mil cosas más. Y sin embargo, no ven por las obras, por lo que es la naturaleza, por la misma creación que es creación de alguien. Y si alguien es Dios y que todo es un don de Dios y son incapaces de verlo, son capaces entonces, eso sí, de creerse a los políticos, de creerse a los filósofos, de creerse a los influencers, de creerse a cualquiera, pero de Dios no quieren oír, oír hablar, son necios por naturaleza.
Viene a ser aquello que dice en otro lugar de la escritura, "Dios no existe." Lo dice la Biblia, dice, "Dios no existe, dice el necio." Eso es para el necio es el que niega las obras de Dios y las cosas de Dios y niega el la belleza y niega la bondad, niega la belleza sobre todo de la creación y que todo esto aparece solo por su cuenta y pero no puede existir un Dios que ame, un Dios personal, un Dios creador y menos un Dios que se haga hombre. ¿Cómo va a ser eso? Pues ahí está la fe y ahí está los grandes que han sido en la tierra, que no son los que el mundo proclama como grandes, sino los que Dios proclama por como grandes. Y entonces se entiende también así esa frase de Jesús. Los primeros serán últimos y los últimos serán primeros. Los primeros de este mundo son los últimos ante Dios. Los aparentemente últimos de este mundo son los primeros ante Dios. Por eso hay que ir con cuidado muchas veces como juzgamos las cosas porque la visión de Dios es otra. Y muchos de los que aquí triunfan en realidad son grandes perdedores. Y muchos de los que parecen aquí perdedores son los triunfadores ante Dios, los que lo han perdido todo por la fidelidad a Dios.
Pero todo esto llevaría muchas más cosas. Aunque pasemos solo un momento al evangelio. Este evangelio que recordemos estamos en las últimas semanas ya de la del año litúrgico, domingo, ya será el domingo 33, el otro domingo, último domingo del año litúrgico, fiesta de Cristo Rey. Y en estas en estos tiempos se nos ponen lecturas sobre novísimo, sobre el fin de los tiempos, sobre el fin del mundo, sobre el juicio y así el evangelio de hoy.
Como sucedió en los días de Noé, así también en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban, no entra en el arca y se acaba todo. Y lo mismo los días de Lot, comían, bebían. Sale Lot de la ciudad y viene el gran castigo y la destrucción de la ciudad. ¿Qué viene a decir aquí? Viene a decir, "No vayamos de de listos pensando que Dios nos avisará sobre el fin ni sobre nuestro fin. Aquí en la tierra el día que nos toque partir, ni sobre el fin del mundo. Todo esto que la gente busca señales y cosas y los tiempos, que no, que el mundo acabará de otra forma muy diferente. Cuando el Señor considere que es el momento oportuno, de repente se acaba todo. Todo viene el Señor. Parece que ha ganado el demonio. Parece que Dios ha sido vencido. Parece que no quedará nada. Y sin embargo, Cristo viene y vence a todo el mal y el mal desaparece y acaba este mundo. Pero, ¿será esto con grandes cataclismos? No, vendrán los cataclismos como han venido en toda la historia. Vendrán todos los males y cosas no tan malas y se encontrarán mezclados juntos. A uno será cogido, el otro dejado, tanto los buenos como los malos.
Pensar que los hemos de separar los buenos de los males, de los malos, pensando que podemos hacer una generación de gente muy buena y los demás y los malos desaparezcan aquí en la tierra. Sabemos que no es así. El bien y el mal, mientras estemos en la tierra cohabitarán. Y así los buenos han de intentar no dejarse llevar por el mal y convertir del mal a los malos. Y sabiendo que nosotros somos potenciales malos, cada uno de nosotros, por eso hemos de ir con muchísimo cuidado de no creernos los buenos, porque árboles más grandes han caído y podemos caer todos nosotros en el mal. Así que esta batalla del bien y del mal hasta que el Señor vuelva a llevarse a los suyos y esperemos que entre los suyos lleguemos a ser todos nosotros.