📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Homilía 02.06.2024 / Corpus Christi

En ti confío8:17

Transcription

Solemnidad del Corpus Christi. Esta fiesta litúrgica se celebra por primera vez en el año 1246 en Bélgica, y tan solo 20 años después, el papa, el papa Urbano Cuarto, pide que se celebre en toda la Iglesia Universal. Y esto fue porque había acontecido un milagro eucarístico muy cerca de donde estaba el papa, que él pudo comprobar. Había acontecido en Bolsena que un sacerdote que tenía dudas sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía, en la celebración de la Eucaristía, tomando entre sus manos, eh, la la consagrada, de ella brotaron gotas de sangre que empaparon el corporal de lino. Se conserva ese corporal manchado de sangre en la Catedral de Orvieto. Ese milagro conmovió al papa y entonces pidió que la solemnidad del Corpus Christi se celebrase en toda la Iglesia.

Claro, alguno podía preguntar: "Bueno, ¿y hasta entonces, hasta el año, hasta el siglo XIII, acaso no se creía en la presencia de Cristo en la Eucaristía?" Por supuesto que sí; es que esa fe era anterior, incluso desde el primer momento en el que Cristo instituyó la Eucaristía. Pero es interesante ver cómo la Iglesia ha ido teniendo cada vez una comprensión más profunda de esa presencia de Cristo. Para entender esto, es, es, es, es recurrente referirnos a San Vicente de Lerins, que es un monje y obispo del siglo Vto, el cual habla del progreso que existe en la doctrina católica.

"¿Qué es esto del progreso en la doctrina católica?" Esto no tiene que ver nada con la interpretación que se hace en nuestros días cuando se dice que la Iglesia tiene que progresar, tiene que modernizarse, tiene que adaptarse al pensamiento de este mundo. Obviamente, nada que ver con eso. Lo que dice San Vicente de Lerins es que hay un progreso en el conocimiento de los dogmas porque Jesús nos prometió que nos daría el Espíritu Santo para comprender más profundamente lo que él nos había dicho. Entonces, San Vicente de Ledin recurre a una imagen: es la imagen del crecimiento del cuerpo que desarrolla, eh, pues, los miembros del cuerpo que están en un estado inicial. Por ejemplo, cuando un niño nace, es muy difícil ver las huellas dactilares; hay que mirarlo con mucha atención. Sin embargo, a un adulto ya uno percibe las huellas dactilares de sus dedos con mucha mayor facilidad de lo que estaban en el bebé. Así también ocurre con las verdades de fe, que con el desarrollo del tiempo la Iglesia Católica ha ido percatándose más de lo que se supone, ¿no? Y este es el caso de la Eucaristía.

Cuando Cristo instituyó la Eucaristía, la primitiva comunidad cristiana comenzó a reservar las especies eucarísticas para poder llevar la comunión a los enfermos que no habían podido venir a la Eucaristía. Esos fueron los primeros sagrarios. Allí se reservaba la Eucaristía para poder llevarla a los enfermos. Pero claro, más tarde, ya esos sagrarios comenzaron ya no solo a ser un lugar para llevar la comunión a los enfermos, sino también para adorar a Cristo que estaba allí presente. Y luego se hizo la exposición del sacando a Jesús del Sagrario y exponiéndolo ante los ojos. Y luego vino la procesión del Corpus Christi, y luego la adoración nocturna, y luego las capillas de la adoración perpetua. Es decir, ha habido un progresivo, un progresivo desarrollo de esa verdad de que Cristo está entre nosotros, y nos vamos percatando en ese progreso de comprensión de qué consecuencias tenemos que extraer de que Jesús se haya quedado entre nosotros.

Pues bien, hoy, día del Corpus Christi, es un buen día para hacerse una pregunta: ¿Qué es la adoración eucarística? Voy a intentar en seis puntos, de una manera breve, eh, hacer un resumen de cuál es nuestra fe en la adoración eucarística. En primer lugar, es caer en cuenta, tomar conciencia de la fidelidad de Dios, de que él siempre permanece entre nosotros. Nosotros no siempre estamos con él, pero él siempre está con nosotros. Él es fiel porque nos ama.

En segundo lugar, él está entre nosotros, pero nos espera. Él está y te espera, te llama a vivir en su presencia. Fijaros, lo principal de la oración no es las palabras que recitamos en la oración, sino lo principal de la oración es percatarnos de con quién estamos. ¿Con quién estoy? Estoy en su presencia, y solamente saber que estoy en su presencia me da paz, me da alegría. Si el Señor está conmigo, ¿a quién temeré? Caer en cuenta de su presencia.

En tercer lugar, la adoración eucarística es también descubrir nuestro lugar de descanso: descansar en la presencia de Dios. "Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré". Es ser como el discípulo amado que recostó su cabeza en el costado de Cristo. Fulton Shin, un conocido obispo apóstol de Estados Unidos, decía que la adoración eucarística es como el perro fiel que descansa tumbado junto a su amo y que, estando junto a él, ahí tiene su descanso.

En cuarto lugar, la adoración, entre todos los tipos de oración, es como la cumbre de todas las oraciones. Y la adoración integra alabanza, petición, intercesión, acción de gracias, reparación. Reparación, subrayo especialmente. De todas estas que he dicho, subrayo dos: intercesión y reparación. Cada vez que vamos a adorar a la Eucaristía, intercedemos por toda la Iglesia, por nuestros hermanos, por nuestras familias, por los fieles que se nos han encomendado. Intercedemos como Moisés, con los brazos abiertos; así nos ponemos delante de la Eucaristía, intercediendo por todos. Y destaco también reparación, porque adorar es, eh, recuperar el tiempo perdido, amarle por las veces en las que no le hemos amado, por tanto tiempo que hemos perdido en nuestra vida con tanta tibieza, con tanto pecado, y amarle por los hermanos que no le aman. Es reparar.

En quinto lugar, la adoración eucarística es también madurar y discernir las cosas en presencia de Dios. Tenemos que tomar decisiones, tenemos que saber distinguir lo que es voluntad de Dios de lo que no lo es. Ningún lugar mejor para hacerlo que en la presencia de Dios. En la adoración eucarística recibimos la ayuda para ver la realidad desde los ojos de Dios, desde la perspectiva del corazón de Cristo. Adorar es discernir en presencia de Dios.

Y en sexto lugar, por último, adorar es ofrecernos al amor Redentor. "Señor, aquí me tienes. Envíame, seré tu apóstol. Te pido la gracia de que mi corazón arda de amor para poder transmitir, eh, el amor del Evangelio al mundo entero". Pues bien, todo esto es la adoración, y tenemos que redescubrirlo. El Evangelio de hoy, día del Corpus Christi, proclama la narración de la institución de la Eucaristía. Os invito especialmente a meditar en las palabras de la consagración eucarística que con tanta frecuencia escuchamos, ¿no?: "Esto es mi cuerpo que entrega por vosotros. Esta es mi sangre, sangre de la alianza derramada por nosotros". ¡Feliz día del Corpus Christi! [Música]