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¿Qué distingue a los humanos de los animales? | DW Documental

DW Documental51:56

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Hay enigmas que la ciencia aún no ha resuelto. ¿Qué hizo que nuestros antepasados evolucionaran de una forma tan especial? ¿Por qué la civilización y el progreso están reservados exclusivamente a los humanos? ¿Qué nos diferencia de otros animales a nivel cognitivo?

Recientes hipótesis sugieren que casi todas las respuestas a este enigma pueden encontrarse en una única capacidad humana, una capacidad que podría explicar este incomparable y milagroso ascenso del ser humano. Un ascenso que, como sabemos hoy, paradójicamente también podría conducir a la mayor catástrofe posible. Pero, ¿cuál es esa capacidad?

La Tierra es, que sepamos, el único planeta en el que hay vida. De todas las especies animales existentes, solo hay una que domina por completo a todas las demás. El Homo sapiens. Siempre hemos asumido que somos los únicos seres racionales. Nuestra rápida evolución y nuestras ingeniosas creaciones parecían demostrarlo.

Consideramos que hay ciertas cosas que nos definen como humanos, como el intelecto, la inteligencia o la cultura. Y siempre pensamos que nos diferenciamos claramente de otras especies, pero esta distinción es cada vez más difusa. Cada vez hay más pruebas de que otras especies, sobre todo los simios, pueden desarrollar comportamientos culturales y estamos empezando a considerar el intelecto y la inteligencia de otra manera.

A los seres humanos nos gusta pensar en lo que nos hace especiales. Hay toda una gama de ideas al respecto, pero casi todos los mamíferos, todas las aves, muchos animales que tienen cerebro, incluso los pulpos, pueden percibir el mundo y enfrentarse a sus desafíos. Generalmente atribuimos a nuestro alto nivel de inteligencia el hecho de que estemos a la vanguardia de la evolución. Nos gusta describirnos como la cumbre de la creación, como la especie con las mejores características de este planeta, pero no lo somos.

Cuando la gente afirma que los humanos son fundamentalmente más inteligentes que los animales, en mi opinión es una tontería. La inteligencia es un concepto vacío. Damos por sentado que nuestro pensamiento y nuestros intereses son la referencia para los demás. Sin embargo, no hay ninguna razón por la que otros animales habrían de interesarse por las mismas cosas que nosotros. Mi perro piensa que soy estúpido porque me paso el día leyendo libros tontos en lugar de olfatear marcas de olor como él. Así que todo es cuestión de la perspectiva.

Nuestras ideas sobre la inteligencia están cambiando. La ciencia empieza a reconocer que los humanos no son los únicos seres con grandes capacidades mentales. Un chimpancé. Hay fundaciones y centros especiales en donde en el marco de estudios científicos se investiga la inteligencia de los chimpancés. Si me preguntan si los chimpanés son inteligentes, la respuesta es que sí. Son extremadamente inteligentes porque tienen la capacidad de aprender, prueban cosas y si fracasan aprenden de sus errores para hacerlo bien la próxima vez. A nivel social pueden aprender de sus congéneres en su grupo social. También pueden aprender de otras especies. Sus capacidades para aprender y adoptar lo que han aprendido son múltiples. Solo hay que motivarlos y proporcionarles el entorno adecuado. Si las condiciones son adecuadas, pueden hacer casi cualquier cosa. Incluso pueden aprender cosas abstractas que al principio no tienen sentido, pero son capaces de aprender que tienen que hacer ciertas cosas en un orden determinado para conseguir algo. también pueden memorizar determinadas acciones.

En cautiverio hay tan solo un espacio limitado, un grupo social limitado y oportunidades limitadas para activar a estos animales y mantenerlos ocupados tanto física como mentalmente. Por eso, una de las dificultades del cuidado de estos animales es mantenerlos constantemente estimulados y ocupados. Una posibilidad que podemos ofrecerles, por ejemplo, es imitar ciertas actividades que realizarían en la naturaleza. Muchos grupos de chimpancés pescan termitas de sus termiteros. En este centro de rehabilitación no podemos criar termitas, pero podemos proporcionarles una especie de termiteros artificiales hechos de cemento con agujeros. Los cuidadores meten tubos en estos agujeros que rellenamos con puré de frutas o verduras. A veces también ponemos algunos granos dentro, algo que les gusta, que les motiva. Observamos entonces un comportamiento similar al que tienen en la naturaleza. Como no pueden [ __ ] la comida del agujero con los dedos o solo la que está al principio del tubo, tienen que usar palos como herramientas. Algunos animales son muy creativos, incluso modifican sus herramientas, aplastan los palos y forman pequeñas escobillas para poder recoger más puré de una vez. Otros meten cuatro o cinco palos a la vez. Todo ello espacio para la creatividad. Observamos así una diferencia en la inteligencia y la creatividad entre los diferentes individuos que tiene mucho que ver con su personalidad.

El uso de herramientas es algo especial en el mundo animal y suele considerarse un signo de gran inteligencia. Las mangostas ralladas son mamíferos que utilizan objetos que encuentran en la naturaleza para triturar trozos de hueso y carne demasiado grandes para su dentadura. Solo eligen troncos de árboles duros o rocas. El macaco cangrejero utiliza piedras para romper las conchas de los mejillones. Algunas especies de cetáceos dentados son capaces de realizar varias tareas a la vez. Podemos observarlo en animales que se comunican entre sí cuando buscan comida en la naturaleza y también en animales en cautiverio. Los estáceos dentados también son capaces de utilizar herramientas. Los delfines mulares, por ejemplo, utilizan esponjas para protegerse el hocico cuando buscan alimento en el fondo marino. Estas especies utilizan objetos también como juguetes para jugar en grupo. Son solo algunos ejemplos de lo parecidos que son los delfines y las ballenas a los humanos.

Vemos que la gran diferencia entre los humanos y los demás animales no es la inteligencia. ¿Podría ser una cuestión del nivel de inteligencia? ¿Acaso un coeficiente intelectual alto es una ventaja tan enorme como para causar tal disparidad con el resto del reino animal? Un punto parece indiscutible. La causa de esta gran diferencia hay que buscarla en el cerebro humano. El cerebro humano es tres veces mayor que el de los chimpanés. ¿Podría ser esta la razón de nuestro éxito evolutivo? Nosotros somos la especie más encefalizada. Eso no quiere decir que somos la especie que tiene el cerebro más grande, que nosotros somos la especie que tiene un cerebro mayor en proporción a su talla, ¿no? Y los siguientes son otros animales sociales. Y esto es muy interesante. Nosotros somos la especie más social. Ahora formamos sociedades de millones de personas, pero entre los vertebrados somos una especie más social, la que tiene la vida más larga. el desarrollo más prolongado, el periodo de aprendizaje también más prolongado, forma grupos más amplios, todo eso está relacionado y también el que tiene el cerebro más grande. Todo parece indicar que el tamaño de nuestro cerebro tiene que ver con la complejidad social. A mayor complejidad social, un cerebro más desarrollado porque no deja de ser un procesador de información social. Las otras especies que están muy encefalizadas son los chimpancés, que también son sociales, son los elefantes, que también son muy sociales, y por supuesto los delfines, es decir, los cetáceos. Así que las especies sociales al final han resultado ser las especies más encefalizadas.

Aunque el tamaño del cerebro humano ha aumentado considerablemente a lo largo de la evolución, sobre todo a medida que nuestra especie se volvía cada vez más social. No somos el único animal con un cerebro grande y comportamientos sociales complejos, así que el tamaño de nuestro cerebro por sí solo no nos hace tan extraordinarios. Entonces, ¿qué otra razón podría haber que explique la rápida evolución de nuestros antepasados y el progreso sin precedentes de nuestra especie?

Sabemos que los humanos somos capaces de realizar tareas muy complejas que aprendemos primero. También podemos hacer varias cosas a la vez. Esto se basa en nuestra capacidad mental. ¿Es esta la razón clave de nuestra rápida evolución? y lo que explicaría la enorme diferencia que nos separa de otras especies.

Hasta poco los conocimientos que no se podían expresar con palabras o números no eran considerados como tales por la ciencia. Se pensaba que otros animales que no saben hacer cuentas ni hablar no tenían conocimientos y actuaban de forma puramente instintiva. Las aves son capaces de realizar tareas muy complejas que requieren un aprendizaje y un entrenamiento sofisticados. No podrían hacerlo sin unas capacidades mentales extraordinarias. Un águila real sale de casa, decide volar en una dirección determinada donde tiene que enfrentarse a imprevistos como ráfagas y vientos fuertes. Para hacer frente a todos estos inconvenientes y mantenerse en la trayectoria correcta, el ave utiliza sus alas y su cola con gran precisión. Mientras tanto, busca posibles presas y detecta cada movimiento en un radio de varios kilómetros. Una vez localizada la presa, el águila tiene que calcular las posibilidades de éxito, la distancia y velocidad de la presa, la velocidad y dirección del viento y las posibles vías de escape de la presa. Y todo eso mientras sigue volando. Tiene que decidir en cuestión de segundos dónde y cómo quiere atacar. Una vez tomada la decisión, acelera sin perder de vista el conejo y calcula el momento exacto del impacto. Con un brusco movimiento acrobático, se sumerge en las profundidades y clava sus garras en la presa. Esta actuación requiere conocimientos y una capacidad mental extraordinaria. Desde luego, no es solo instinto. Ningún águila es capaz de hacerlo inmediatamente después de abandonar el nido. Para volar no solo hacen falta las alas y cola. Se requiere una técnica sofisticada y bien entrenada que solo un cerebro bien desarrollado puede proporcionar. Las águilas son capaces de planear en el aire a pesar de la fuerza del viento. Mantienen el equilibrio combinando hábilmente movimientos sutiles de las alas y la cola. Esta técnica se aprende y mejora con el tiempo. Lo que no pueden hacer es explicarnos cómo lo hacen.

Algunas aves organizan su vuelo en conjunto por razones estratégicas. Las grullas, por ejemplo, vuelan en formación para ser más aerodinámicas. Otras especies, como los ganszos, los cormoranes y los flamencos también utilizan esta técnica de vuelo inteligente, pero hay muchos más ejemplos de este tipo de habilidades que los humanos no pueden alcanzar ni con las tecnologías más avanzadas. Miles de estorninos son capaces de volar muy juntos sin chocar y con giros bruscos y rápidos componer formas espectaculares. La ciencia aún no ha podido averiguar cómo lo hacen. La pericia también es inteligencia. Las nuevas teorías sugieren que el concepto de conocimiento debería relacionarse no solo con la capacidad de comunicarlo, sino más bien con el knohow, es decir, el saber práctico aprendido para solucionar problemas concretos. Ser capaz de realizar tareas complejas es más una muestra de capacidad mental que de saber explicar estos procesos.

Una mujer conduce un auto. Es consciente de su entorno, de los demás vehículos y de su manejo del coche. No persigue conejos, no vuela en formación, no participa en una pesca coordinada, ni salta de una roca a otra, pero sí hace varias cosas a la vez que requieren precisión. Dominar técnicas complejas y saber realizarlas es, por lo tanto, una característica de nuestra especie, pero también de otras especies. Por lo tanto, esto no explica nuestra enorme diferencia con otros animales.

Hace miles de años, los Homo sapiens aún no conducían autos, no manejaban computadoras, ni utilizaban teléfonos, pero ya cazaban animales con habilidad y técnica. Ya entonces, el Homo sapiens era superior a otros mamíferos y aves con los que convivía, como el águila real o los estorninos. Pero estos animales también realizaban entonces, y siguen haciéndolo hoy, tareas complejas con precisión. ¿Por qué éramos superiores entonces? ¿Qué nos hacía diferentes? ¿Qué hizo que nuestra especie evolucionara tan rápidamente y siga haciéndolo hoy en día? ¿Qué nos hace únicos?

Somos capaces de comunicarnos como ninguna otra especie. hablamos, leemos. Al igual que otros animales, al principio también utilizábamos el lenguaje corporal. Todavía lo utilizamos hoy y de muchas maneras diferentes. La mayoría de las especies vertebradas también tienen un lenguaje corporal desarrollado. Es una forma de comunicación eficaz que a veces requiere tanto aprendizaje como técnica.

En muchas especies, la muerte desencadena una forma muy especial de lenguaje corporal. Cuando los buitres llegan a donde hay un cadáver, ya han interpretado el comportamiento de otros buitres. Los ven como se lanzan hacia el suelo. Esto los atrae hacia el lugar donde yace el animal muerto. En torno al cadáver se produce una intensa comunicación entre las aves. Tratarán de demostrar su dominio con la ayuda del lenguaje corporal. Por ejemplo, abrir las alas y estirar el cuello es un comportamiento amenazador. Significa, "Soy grande y fuerte. No te metas conmigo. Si a continuación el ave golpea lentamente el suelo con la pata, refuerza el comportamiento amenazador. Quiere decir, apártate de mi camino. Si levanta la pata, separa los dedos y la mueve una y otra vez, la amenaza se hace aún más clara y significa, si no te apartas de mi camino, te atacaré. Cualquier buitre que ignore esta señal tiene garantizada una pelea. in se comunican.

El lenguaje corporal es muy común y diverso. Los perros son especialmente expresivos. Su postura permite reconocer su estado de ánimo y su rango jerárquico. Cuando dos perros se encuentran, se comunican a través de lenguaje corporal. El perro más grande mueve la cola y la levanta, demostrando así su superioridad. El perro más pequeño pide reconocimiento lamiéndose la boca. El perro más grande enseña los dientes y muerde simbólicamente al más pequeño. Le deja claro que no lo aceptará de buen grado. El perro más pequeño le suplica con un quejido sumiso. Este es solo un ejemplo del intercambio de mensajes. Pero el repertorio de su lenguaje corporal es amplio. Si meten la cola entre las patas es que están nerviosos o muestran su misión. Si la mueven rápidamente, expresan excitación y alegría. Cuando tienen la boca ligeramente abierta y la lengua fuera es que están tranquilos y relajados. La mayoría de los animales de la familia de los cánidos utilizan lenguajes muy parecidos. Esta es una evidente amenaza directa de un lobo alfa a un lobo de rango inferior. El animal subordinado tiene el vientre hacia arriba para mostrar al animal alfa que es consciente de su posición inferior en la jerarquía. El animal alfa levanta la cola y gruñe para mostrar los colmillos y exigir así una sumisión aún más clara. Estos son solo algunos ejemplos del lenguaje utilizado por perros, lobos y zorros, pero no solo se comunican mediante el lenguaje corporal, sino también a través de los olores. El olor del cuerpo, sobre todo en la zona genital y en la cara, les dice mucho sobre el estado de ánimo o rango en la jerarquía. Esto se debe a que son capaces de percibir las feromonas de otros individuos, incluso las de los humanos. Nuestra especie no es capaz de esta forma de comunicación tan desarrollada.

Los animales también emiten sounds que tienen un significado concreto. ¿Podrían calificarse de lenguaje estos sounds que vocalizan otras especies? La vocalización de las aves es extremadamente compleja, pero podemos dividirla en dos grupos. Las llamadas son acústicamente sencillas y a menudo breves. Transmiten información específica. Por ejemplo, un pájaro puede emitir una llamada de alarma para advertir a otros pájaros de un peligro. Lo interesante es que las aves de otras especies también pueden reconocer esta llamada como una llamada de alarma. También hay llamadas de contacto entre pájaros que vuelan en bandada con el fin de permanecer juntos, por ejemplo, entre pájaros jóvenes y sus padres. El canto es mucho más complejo y a menudo muy armonioso con diferentes melodías. La complejidad del canto difiere de una especie a otra. Los cantos de algunas especies son más complicados que los de otras e incluso dentro de una misma especie difieren en su complejidad. El canto suele aprenderse. Si las aves tienen pocas oportunidades de aprender su canto, este se quedará en un nivel rudimentario. El canto se utiliza para traer a una posible pareja o para defender un territorio o quizá para ambas cosas. Curiosamente, las aves pueden identificar a los individuos por su canto o llamada. Igual que nosotros, podemos reconocer a una persona concreta por su voz. Los pájaros reconocen las voces de sus congéneres del mismo modo que los humanos, pero creemos que ninguna especie distinta de la nuestra da cada individuo un nombre personal.

Los individuos de algunas especies de cetáceos dentados tienen sus propias marcas individuales. Los delfines mulares, por ejemplo, se reconocen entre sí por su silvido característico. Sus silvidos contienen una nota personalizada con la que indican a los demás miembros del grupo quiénes son. Por ejemplo, si digo, "Hola, soy Audra y estoy por aquí", se trata de una información muy importante en situaciones en las que muchos animales, a veces cientos, viajan juntos o se relacionan. El individuo intenta mantener el contacto con sus compañeros más cercanos entre los muchos animales presentes. Cada delfín no solo tiene su propia firma, sino que la adoptó desde muy joven. Cada vez hay más pruebas de que otras especies de cetáceos dentados también lo hacen. Resulta difícil comparar estos sounds con los nombres humanos, ya que no los utilizan de la misma forma que nosotros, pero no cabe duda de que cada animal tiene su propia etiqueta personal. Descubrimientos sorprendentes como este ponen en duda nuestras ideas previas sobre el lenguaje. Como hemos visto, algunos animales incluso parecen utilizar algo parecido a un hombre. Todas las aves y muchos mamíferos, como los cánidos o los etáceos tienen una capacidad de comunicación mucho más compleja y diversa de lo que pensábamos.

Algunos animales como el Avelira imitan las llamadas de otras especies. Incluso imitan sounds técnicos creados por los humanos. Tratan así de impresionar a los demás, pero todos estos animales son también capaces de entender lenguajes de otras especies como nuestro habla. ¿Nos entienden cuando les hablamos? Este perro sigue las instrucciones de su adiestrador. No puede verle la cara, así que tiene que escucharle. Mientras sean palabras sencillas, es capaz de entenderlas. Sí. Sentado. Tumbado. Tumbado. Sí. Arriba. Sí. Sentado. Arriba. Sí. Se ha demostrado que muchos animales entienden parte de nuestro lenguaje y en algunos casos incluso pueden distinguir entre distintos idiomas. Si queremos interactuar con animales, tenemos que encontrar la mejor manera de hacerlo. Hay que tener en cuenta que están acostumbrados a oír un determinado idioma. Cada idioma tiene un sound diferente, por eso es más probable que respondan a una lengua que están acostumbrados a oír. Si un animal está acostumbrado a oírnos en español o en español e inglés y de repente empezamos a hablar en un idioma que suena completamente distinto como el alemán, podríamos desmotivarlo basándose en nuestros movimientos o posturas. Puede que aún sea capaz de entender lo que queremos que haga. Sin embargo, si dejamos de dar una orden verbal en un idioma concreto, a los animales les resulta más difícil entendernos.

Todos los animales se comunican, hasta las plantas se comunican, pero los animales se comunican todos. Claro, dentro de la misma especie, sin duda, dentro del mismo grupo, los que son sociales constantemente, ¿no? Lo que pasa es que nosotros utilizamos símbolos y en eso somos únicos, es decir, atribuimos significados a las palabras o a los signos y en eso somos la única especie que es capaz de hacerlo. ¿Qué ha permitido al ser humano crear lenguajes simbólicos, transmitirlos y mejorarlos de generación en generación? ¿Podría ser la cultura la diferencia clave que buscamos?

Algunas cosas son completamente naturales. Dormimos, comemos, tenemos relaciones sexuales. Todo esto es innato, pero la forma en cómo lo hacemos la hemos aprendido de nuestros antepasados y la transmitimos a nuestros descendientes. Ahora sabemos que los chimpancés y muchos otros animales hacen lo mismo. Muchas especies animales enseñan a sus crías a enfrentarse a la vida. Transmiten conocimientos específicos que son cruciales para la supervivencia. Esto es cultura porque se trata de enseñar y heredar conocimientos. Cuando un conocimiento o una habilidad se transmite repetidamente dentro de un grupo, se extiende gradualmente y acaba convirtiéndose en un rasgo de comportamiento de esa especie.

Hay ejemplos muy interesantes de osos pardos, sobre todo en Norteamérica, que enseñan a sus ocesnos a pescar y les transmiten las técnicas. Por supuesto, debido a la evolución, todo oso pardo desea instintivamente comer pescado, pero la forma de hacerlo se transmite mediante el aprendizaje. Las formas de interacción de las especies sociales también se consideran parte de una cultura, ya que las distintas formas de contacto se transmiten dentro de un grupo. Esto parece especialmente complejo en el caso de las llenas manchadas. En esta especie existe una jerarquía claramente estructurada, encabezada por una hembra dominante. Llevarse bien con la matriarca es vital para todos los miembros del clan. Un vínculo familiar con la líder da al individuo una ventaja considerable. Las hijas de la líder tienen numeros privilegios, lo mismo que las hermanas. Los individuos que no están emparentados con la matriarca participan regularmente en actividades sociales para ganarse la amistad de la matriarca o de una de sus hermanas o primas. Un clan puede constar de 30 a 40 individuos. Si una llena ocupa un rango inferior en la jerarquía, intenta ganarse la simpatía de las llenas de mayor rango, cuidándolas, mostrándoles cariño o ayudándolas en las disputas. Por ejemplo, si hay un conflicto entre dos llenas, un individuo subordinado ayudará al de mayor rango a ganar la pelea. Lo hace por propio interés con el fin de establecer buenas relaciones con la llena de mayor rango. Este comportamiento puede considerarse una forma de política y la política forma parte de la cultura.

Un ejemplo especialmente curioso es el de las nutrias marinas. En California, las nutrias marinas utilizan piedras para romper las conchas de los mejillones, mientras que en Alaska no lo hacen. Tales diferencias ilustran que se trata de especies con una cultura y que actúan de forma diferente en distintos hábitats porque han aprendido su comportamiento de sus antepasados. A los animales que cazan no les basta con el instinto. Se necesitan técnicas y estrategias de casa, sobre todo cuando casan en grupo. Los animales jóvenes aprenden estos procedimientos observando a casar a con géneres mayores. A los animales más jóvenes se les enseña la técnica de casa. Las orcas, por ejemplo, salen de casa con sus crías. Una vez localizada una potencial presa, el grupo utiliza una estrategia especialmente adaptada a las características de la víctima. En el caso de una joven ballena jorobada, las orcas emprenden la persecución a gran velocidad para agotarla. En cuanto la alcanzan, la ponen boca arriba de forma coordinada para impedir que respire. Las orcas jóvenes observan atentamente la operación. Aunque la ballena está exhausta, una de las orcas la sujeta por la aleta caudal para evitar que se resista. En cuanto la presa está muerta, las orcas comienzan a comérsela. Con los años, las orcas jóvenes habrán aprendido la estrategia de casa y la transmitirán a las siguientes generaciones.

La cultura, un valor que siempre se ha atribuido solo a los humanos, no es por tanto exclusiva de nuestra especie. Un mono cappuchino enseña a uno de sus congéneres a partir nueces. Podríamos enumerar cientos de ejemplos de cultura practicada por los animales. Pero, ¿por qué el Homo sapiens es el único que ha sido capaz de expandir su cultura de una forma tan extraordinaria?

Resumamos. Hemos visto que nuestro lenguaje se diferencia del de otros animales porque puede expresarse con símbolos. Esto le permite hacerse universal. También hemos hablado de las capacidades mentales. Aunque los humanos cada vez obtenemos mejores resultados en los test de inteligencia, en muchos aspectos somos inferiores a otras especies animales. La inteligencia, la capacidad de aprender con rapidez y comprender conceptos, está presente en muchas especies, pero ninguna de ellas ha sido capaz de utilizarla para alcanzar el vertiginoso ritmo de desarrollo que tenemos nosotros. Seguimos sin saber el por qué algo se nos escapa. Hay muchas especies que también tienen todas estas habilidades mentales. ¿Por qué hemos evolucionado de una forma tan extraordinaria?

El término intelecto resume cuatro características algo más pronunciadas en los humanos. inteligencia, razonamiento, lenguaje y cultura. En nuestro caso, ¿podría la suma de todas estas cualidades marcar la diferencia decisiva? ¿Tienen otros animales el mismo intelecto que nosotros? Quizá no, pero también los juzgamos según nuestros propios criterios. Distinguimos entre nuestra inteligencia y la de los animales que juzgamos inferior. Pero de hecho, muchos animales son en algunos aspectos más inteligentes que nosotros. Los chimpancéses tienen áreas de pensamiento espacial más complejas que los humanos. Un pulpo piensa con la ayuda de cada uno de sus tentáculos. Eso es algo completamente distinto. Creo que nos consideramos superiores porque utilizamos como referencia lo que a nosotros nos parece importante. Los animales sí tienen intelecto, solo que no el mismo que el nuestro.

Lo que distingue mentalmente a los seres humanos de los demás animales no es el intelecto, la capacidad mental o la cultura. Es la imaginación. La imaginación. La imaginación. La imaginación. Sí, es un poco el reino de la especie humana. Somos la especie, se podría decir así, más imaginativa. Utilizamos nuestra imaginación cuando observamos el mundo. Si creemos que el mundo que imaginamos es mejor, nos proponemos cambiarlo. Y si reconocemos que el mundo que hemos imaginado es peor, entonces intentamos evitar que se haga realidad. Estas intervenciones en nuestras vidas y nuestro entorno crean la historia. La historia es el registro de cómo cambiamos nuestro comportamiento cultural y lo hemos cambiado mucho porque lo hemos imaginado de otra manera.

La imaginación es la clave. La capacidad de observar el mundo que nos rodea, de imaginar cosas nuevas, nuevas posibilidades y de intentar hacerlas de realidad es algo profundamente humano. La imaginación es lo que distingue a los humanos de los simios, de las ardillas y quizá incluso de las ballenas. La razón principal de la gran diferencia entre los humanos y todas las demás especies es, por lo tanto, la imaginación. Pero, ¿de dónde procede? ¿Cómo se genera? La ciencia aún no lo tiene claro. Sabemos que de todas las zonas del cerebro, el óvulo frontal situado detrás de la frente es la más importante para la imaginación. Sin embargo, estudios recientes sugieren que también interviene una compleja red neuronal en otra zona del cerebro. Por tanto, la imaginación y la creatividad no se generan en una área específica. Esta compleja interconexión que no se da necesariamente en otros animales es posible gracias a la estructura única de nuestro cerebro. Esto nos permite dar rienda suelta a nuestra imaginación.

La neurociencia afirma incluso que el entrenamiento regular aumenta el poder de la imaginación, ya que mejora los circuitos neuronales y su velocidad. Podemos así aumentar nuestro poder de imaginación. Cuando se es muy creativo e imaginativo y el cerebro humano se activa en las áreas correspondientes, se crean nuevas conexiones. Cuanto más piensas, cuanto más colaboras con otros y desafías tu propia imaginación, más conexiones se crean. Esto abre nuevas posibilidades para la biología neuronal, el comportamiento y la interacción. A medida que se inventaron las herramientas de piedra, eso fue cambiando la dieta y las formas de manejarse por el mundo, lo que también produjo cambios en el cerebro y el cuerpo. Los seres humanos hemos cambiado a lo largo de millones de años simplemente pensando juntos. Así que nuestro poder de imaginación ha aumentado a lo largo de la historia, lo que nos ha permitido transformar constantemente nuestra forma de vida y eso ha hecho aumentar la diferencia entre nosotros y el resto de los animales.

Desde nuestros inicios hasta hoy, los humanos también hemos utilizado la imaginación en otros ámbitos de nuestra vida. ¿Qué importancia tiene la imaginación para nuestro desarrollo como seres humanos? La imaginación es importante en muchos sentidos. Sin embargo, yo diría que la forma en que nuestra imaginación influye en nuestras emociones es la más importante. Por ejemplo, solo puedo sentir gratitud si puedo imaginar que la persona que hizo algo por mí realmente tenía en mente mis intereses. Y la gratitud es increíblemente importante para construir relaciones duraderas y amistades que se caractericen por dar y recibir. Así que la imaginación es tan importante porque influye en nuestra forma de sentir.

La creatividad y la imaginación son la clave. Pensemos en nuestros antepasados. En cuanto fueron capaces de hacer una piedra a un objeto afilado, esto les permitió comer nuevos alimentos. Los nuevos alimentos hicieron que su cerebro creciera. Un cerebro más grande les permitió tener nuevas ideas. Estaban constantemente trabajando juntos, coordinándose e intercambiando información. Un nuevo conocimiento, una nueva información, una nueva muestra de inteligencia no es algo que se queda a una sola persona, sino que se comparte y se difunde. La creatividad y la imaginación humana son la razón de que estemos aquí y son facultades cooperativas.

¿Dónde se ponía de manifiesto la cooperación imaginativa en el pasado? Hay una serie de rituales compartidos en los que la gente tenía una idea común de lo que había que hacer cuando alguien moría o de lo que había que hacer en una época del año determinada. Todos estos ejemplos de cooperación imaginativa fomentan nuestro sentimiento de pertenencia y desempeñan un papel importante en la sociedad. Morena, dame la mano, dame la mano, dame la flor, dame la creación de identidades simbólicas que podemos llamar religión o podemos llamar patria o podemos llamar equipo de fútbol al que nos escribimos. Es decir, simplemente la capacidad de crear identidades que van más allá de la biología, que pueden unir individuos que no son de la misma familia, nos ha permitido ampliar el tamaño del grupo muchísimo más allá de los límites de la biología y por lo tanto eso es lo que nos ha dado la fuerza, la fuerza del grupo, la fuerza de la tribu, la fuerza de la India, es decir, la pertenencia. Eso es lo que es exclusivamente humano. Nosotros pertenecemos a entidades supraindividuales que están formadas, en fin, por personas que comparten creencias. Muchas veces la imaginación colectiva nos ha permitido formar muchos grandes grupos o asociaciones. Esto conlleva superioridad numérica, camaradería y un sentimiento de pertenencia que nos hace progresar aún más.

¿Y la religión es un producto de nuestra imaginación? ¿Por qué solo la practica nuestra especie? A menudo me preguntan qué significa la religión en el contexto de la imaginación y la creatividad. Permítanme expresarlo de este modo. Todas las personas son capaces de ser religiosas, es decir, de imaginar que hay algo más que el aquí y el ahora, pero las religiones, las instituciones y estructuras organizadas son bastante nuevas. La capacidad de profesar una creencia, de experimentar lo trascendente, es una capacidad muy humana que está relacionada con nuestra imaginación, con nuestra capacidad de sentir algo más que el aquí y el ahora. Religiones, instituciones, iglesias, costumbres, leyes. Todo ello ha sido creado recientemente por los seres humanos y forma parte de nuestra creatividad. Todos podemos ser religiosos, pero cómo lo hagamos depende de la cultura y la historia. Y todo esto está ligado a nuestra imaginación.

Pero la imaginación implica siempre progreso y mejora. Hechos como la guerra, el trato irrespetuoso que damos a nuestro medio ambiente, nuestra tendencia a contaminarlo y acabar con las especies. El hecho de que estemos exacervando los peligros del cambio climático, interfiriendo en nuestro entorno con tecnologías que solo crean más problemas. Todas estas cosas parecen ser el reverso de la imaginación humana. Hablamos de imaginación, creatividad y colaboración de una manera asombrosamente optimista, pero también existe un lado oscuro. La colaboración, la imaginación y la creatividad también nos permiten hacer las peores cosas. Podemos imaginar a otros seres humanos como inhumanos y matarlos y mutilarlos. Todo esto también forma parte de nuestras capacidades. Podemos imaginar lo maravilloso, pero también lo cruel y hacerlo realidad. Sin embargo, es innegable que nuestra imaginación es capaz de brillar.

El arte es producto de nuestra imaginación, pero nuestra imaginación es también producto de nuestro arte. trabajar juntos, imaginar el mundo, verlo tal como es, crear nuevas posibilidades, pintarlas en las paredes de las cuevas, tallarlas en hueso, piedra y madera y compartirlas así unos con otros no solo es una expresión de nuestra imaginación, sino que también da lugar a nuevas posibilidades, nuevas ideas, nuevas concepciones y más arte. La imaginación y todo lo relacionado con ella es lo que más distingue a los humanos de otras especies. Nos ha hecho diferentes y nos ha permitido desarrollarnos mentalmente mucho más rápido que otros animales. Nos ha permitido realizar descubrimientos e inventos y adquirir conocimientos que han cambiado nuestras vidas para siempre. Incluso Albert Einstein dijo que utilizó su imaginación y no las matemáticas cuando desarrolló su legendaria ecuación.

Trabajos recientes de varios científicos confirman y amplían esta teoría. Sorprendentemente, para resolver este enigma que tanto ha fascinado a la ciencia, los expertos tuvieron que recurrir, sobre todo a su imaginación. sin darse cuenta de que era ella misma la solución al enigma.