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HABLALE A LA PEÑA | PASTOR ERNESTO CUEVAS

Pastor Ernesto Cuevas1:13:09

Transcription

Verso 7, por favor. Cuando la encuentre, diga: "La tengo, pastor." Mire lo que dice allí la palabra de Dios, en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Leemos. Amén.

Y habló Jehová a Moisés diciendo: "Toma la vara y reúne la congregación, tú y Aarón, tu hermano, y habla a la peña a vista de ellos." ¿Qué va a hacer? "Hablad a la peña a vista de ellos." Y dice Jehová: "Y ella, ¿qué?" Declare eso conmigo. "Y ella ella dará su agua. Y le sacarás agua de la peña y dará de beber a la congregación y a sus bestias."

Levante las manos y dé gracias. Padre, gracias por tu palabra. Te rogamos que nos hables, que nos instruyas, que mientras hablamos tu palabra, la fe de tu pueblo crezca. Te pedimos que sane al enfermo, que liberte al cautivo y que salve al que está perdido, en el nombre de Jesús. Dele otro fuerte aplauso al Señor. Hágalo con fuerza, con júbilo. [Aplausos] Y a su nombre.

Mira el tema de este mensaje. Háblale a la peña. Usted puede decir eso conmigo. Dígale al que está al lado: "Háblale, háblale a la peña." Peña. Ese es el tema.

Cuando el Señor le dio esta orden a Moisés, el pueblo de Israel se encontraba en un desierto donde no había agua para beber. La palabra nos enseña que llegaron al desierto de Zin. Al pueblo se le agotó el agua, se le acabó el agua que traían. Por la falta de agua, en ese momento algunos, algunos empezaron a desesperarse, otros empezaron a preocuparse porque ellos sabían que cerca de ese lugar no había río, no había mares, y solo un milagro de Dios podía mantenerlos con vida. Estamos hablando que se encuentran en un desierto donde solo hay sol y arena. ¿Está aquí? Amén. Lo que complicaba las cosas, que no eran pocas personas, había más de un millón de personas. Aleluya. Eso era lo que complicaba la cosa, que no eran 5,000 ni 10,000, eran más de un millón de personas, sin contar los animales. La Biblia dice que cuando ellos se ven sin agua para comer, para preparar los alimentos, para beber, para lavar la ropa, para bañar a los niños. ¡Ay, Dios mío! Esto empezó a llenar el corazón de algunos de temor, de duda. "¿Qué vamos a hacer? No tenemos agua, tenemos alimento, pero no hay cómo cocinarlo. No hallamos qué conseguir para lavar la ropa y hacernos."

Y en medio de esa necesidad, algunos empezaron a buscar un culpable. [Música] Se quisieron señalar a alguien de quién era el culpable de esa situación. Y usted sabe a quién se dirigieron, ¿no? Verdad. A Moisés. Dijeron: "Moisés es el culpable de que nosotros estemos aquí en un desierto sin agua. No tenemos agua para beber, ni para preparar los alimentos, ni para bañarnos. Y dentro de poco moriremos." Y dijeron: "Moisés es el culpable." Y fueron donde Moisés y le dijeron: "Danos agua. El agua se nos terminó."

Algo que me llama la atención de este pasaje. Me preguntaba: "Señor, ¿por qué permitiste que el agua se acabara? Si tú sabías que el agua se estaba acabando, ¿por qué no hiciste un milagro antes de que el agua se acabe?" ¿Está aquí? ¿Me está entendiendo? Pero he aprendido que a veces Dios permite que se acaben nuestros depósitos. A veces Dios permite que se agoten los últimos recursos que tenemos, y muchas veces es para probarnos. Sí, tú vas a ver que la cuenta bancaria empieza a bajar, a bajar, a bajar hasta que se queda en cero, y las ventas empiezan a bajar, a bajar hasta que no vendes. Y uno se pregunta: "Dios, ¿qué está pasando?" Y lo que menos se imaginan algunos es que Dios posiblemente te esté probando.

Ahí se te fue el gozo. Sí. Sí, porque he aprendido que algunos nada más levantan la mano y alaban a Dios cuando le está yendo bien, cuando le aprobaron el préstamo, cuando le dieron la visa, cuando la novia le dijo que sí. Ahí levantan la mano y no hay que decirle: "Alaba a Dios." Él mismo la levanta y dice: "Mi alma te alaba, Jehová." [Música] Bueno, por favor, ¿dónde están los que alaban a Dios aquí? Los que me motivan a predicar. ¿Dónde están los que me ayudan a predicar allá arriba. Pero he aprendido, amado, que en la buena cualquiera alaba a Dios. En la salud cualquiera alaba a Dios. Cuando la empresa está vendiendo el negocio, eh, está uno que se ve la última muela. [Música] Cuando te está yendo bien en el trabajo, alabas a Dios. Cuando te aprueban el préstamo, ¡ay, santo! Ahí cualquiera alaba. Pero, ¿y cuando las cosas se cambian? Que Dios permite que las cosas se vuelvan contrario a lo que tú esperabas, que el préstamo que pediste te lo negaron, que la visa que fuiste a a pedir te la negaron. Sigue alabando. [Aplausos] Que te fuiste a hacer el análisis, saliste enfermo. Sigue alabando ahí. Diga algo. ¿Dónde están los que alaban a Dios?

Si a veces Dios va a esperar que se te agoten tus recursos, y Dios sabe que se te está acabando, pero él quiere ver la actitud que tú tienes. Él quiere ver hasta dónde tú le crees. Él quiere ver si tú eres fiel en la buena y eres fiel en la mala. Si eres fiel en la abundancia y eres fiel en la escasez, Dios te va a probar. Aplaude a Dios ahora. Aplaude fuerte. Mire, se lo voy, se lo puedo asegurar. Dios quería probarlo. A Dios no le sorprendió eso. Dios sabía que el agua se iba a acabar y por eso tenía la salida. Ya él tenía una roca preparada, tenía una peña, y esa peña ya tenía el agua dentro. Mi alma te alaba. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Hoy venimos a hablarle a la peña. ¿Dónde está lo que me dice? Hame una señal. Diga conmigo: "Hoy le vamos a hablar a la peña." Diga allá arriba: "Hoy le vamos a hablar a la peña." [Música]

Pero ahí se levantaron dos o tres rebeldes, formaron un grupo y fueron donde Moisés le dijeron: "Danos agua, no tengo. Sácala." [Música] "Tú fuiste que nos trajiste aquí. Tú eres el responsable." Porque hay gente que nada más está contigo mientras tú lo estás bendiciendo. Pero cuando tú le estás fallando, cuando tú no le resuelves su necesidad, empiezan a sacarte las uñas. Y en ese en ese caso, en ese en ese proceso, Moisés se dio cuenta los que estaban con él y los que no estaban con él. En la mala tú te vas a dar cuenta lo que en verdad te respaldan y lo que no te respaldan. ¿Está aquí? Ay, ay, ay, ay, ay. ¿Cómo Jehová que se lo repita así? Que en la mala es que tú te vas a dar cuenta quiénes son tus amigos. En la mala es que tú te vas a dar cuenta quiénes son los que te aman. En la mala es que tú te vas a dar cuenta lo importante que tú eres para ellos. No en la buena. Porque en la buena cualquiera te sigue, en la buena cualquiera te busca. Aleluya. A fulano le está yendo bien. Llámalo. Sí, tiene un dinerito ahí. Llámalo. Sí. No, ahí no me llamo solamente. Búscame en la mala. Búscame en los problemas. Por eso, por eso dice un refrán que los amigos se conocen en los hospitales y en la cárcel. [Aplausos] Se te fue el gozo.

Un grupo fue donde Moisés: "Danos agua." La Biblia dice que lo presionaron, se le rebelaron. Y cualquiera no quiere estar en el lugar de Moisés en un momento así. Amén. Un grupo presionándote. Hm. Para que tú le suplas su necesidad. ¿Por qué no le por qué no fueron animarlo, Moisés? "Vamos a orar." "Moisés, vamos a clamar contigo." "Aquí estamos para ayudarte a orar, no a criticar, a juzgar." Algunos empezaron a dudar y le dijeron: "Moisés, fracasaste. Moriremos. Dios nos dejó solo. Moriremos nosotros y nuestros hijos y nuestras bestias." Y Moisés, como humano, no sabía qué hacer. Y como todo creyente, cuando no sabe qué hacer, lo que debe orar. Eso fue hacer Moisés. Alaba a Dios. Dale un aplauso a Dios. Alguien dele un aplauso a Dios. [Aplausos]

La Biblia dice en Éxodo 20:6 que Moisés se fue de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión. ¿Quién estaba en el tabernáculo de reunión? Jehová. Cada vez que había un asunto importante, Jehová le decía: "Vete al tabernáculo." El tabernáculo de de reunión era el lugar de de intimidad, donde Dios hablaba, donde Dios direcionaba. Cada uno de nosotros tiene que tener un tabernáculo en su vida. Gracias por ese grupo. ¿Dónde están los que ya tienen un tabernáculo donde mora la presencia? Si Moisés y Aarón se fueron al tabernáculo de reunión, versículo 6, y se postraron sobre su rostro, como diciendo: "Dios, este pueblo está desesperado. No tenemos la solución." Porque como líder, a veces no tenemos la respuesta a la necesidad de la gente. Como líder, a veces no hallamos qué hacer al problema, pero ese es el momento donde tenemos que ir al tabernáculo de reunión y postrarnos eh de rodillas. Y dice que ellos clamaron a Jehová, y Jehová dice, y la gloria de Jehová apareció sobre ellos. Wow. Aplaude a Dios. Ahora, cada vez que tú clames, la gloria de Jehová aparecerá. ¡Ay, Dios mío! Porque Dios no solo está con nosotros en la buena, Dios está con nosotros en la mala. Dios no solo está con nosotros en la bonanza, también está con nosotros en el proceso. Dios no solo está contigo en la salud, Dios también estará contigo en la enfermedad. Dios no está solo contigo en la abundancia, Dios estará contigo también en la escasez. Dios no solo estará cuando el matrimonio marcha bien. No, no, no, no. Cuando se mete el conflicto al hogar, Dios se meterá a tu matrimonio también. Alguien alabe a Dios cuando llegue el problema a la familia. ¡Ay, Dios mío! Alguien aplauda a Dios. Siento su presencia. Alguien celebre.

Cuando no sabemos qué hacer, hay que hacer lo que hizo Moisés. ¿Cómo te sientes hoy? No sabes qué hacer. Vete al tabernáculo, póstrate. Aleluya. En ese momento que Moisés no sabía qué hacer ni qué decir a esa multitud sedienta y desesperada, él dijo: "La respuesta Dios la tiene." Hermano, cuando me han llegado problemas que yo no sé qué hacer, me voy de rodilla y le digo a Dios: "Muéstrame la salida, abre la puerta." Y ese Dios que usted y yo clamamos es un Dios poderoso. Aleluya. Que solo está esperando a que tú ores para que la gloria de Jehová sobre aparezca sobre ti. Aparezca sobre ti. ¿Está aquí la iglesia? Moisés sabía que la salida estaba en el Dios que le dijo: "Vete y saca al pueblo y llévalo a la tierra prometida." Moisés sabía que la respuesta Dios la tenía, que solo necesitaba buscar dirección para resolver ese problema. Así que cada día, como líderes, nosotros tenemos que hacer como Moisés. Cuando te sientas impotente, clama a Dios. Cuando no sabes qué hacer, busca la respuesta divina. ¿Está aquí? No te muevas sin dirección. Alguien dice amén. Dale un aplauso a Dios. No te muevas sin dirección. Debes estar confiado de que no hay problemas que Dios no lo resuelva. Nunca pierdas la fe, nunca te desplomes. Dios siempre tiene la salida. ¿Quién me dice amén, pastor? Sí, sí. Oye, oye. No, no he visto el primer problema que se le lleve al Señor que diga: "Yo no puedo arreglar eso." No conozco ese primer problema. Que Dios diga: "No tengo la salida a tu problema." De hecho, todo el que le llevó un problema a Jesús, Jesús se lo resolvió. Yo no he hallado un primer pasaje que diga: "Y le llevaron ese enfermo y Jesús no pudo hacer nada. Y le llevaron una necesidad y Jesús no hizo nada." Yo no he encontrado el primer pasaje. Todo el que creyó un milagro, Jesucristo se lo daba. Alaba la gloria del Señor. Y ese maestro está aquí en este día. Aplaude a Dios. ¡Aleluya!

Dios. Cuando Moisés y Aarón se postraron sobre su rostro, la gloria de Jehová apareció sobre ellos. Y Jehová habló con Moisés diciendo: "Toma la vara, reúne la congregación tú y Aarón y háblale a la peña y quiero que le hable a vista de ellos y ella te dará su agua." Wow. Me llama la atención que que no dice "ella te dará agua", no, "ella te dará su agua." Cristo es la fuente. [Aplausos] La fuente de oré que está brotando. Él es la la peña que salta para vida eterna, que da agua para vida eterna. ¿Está aquí? Amén. Y Jesús dijo: "Yo soy el agua viva y el que a mí viene no tendrá sed jamás." [Aplausos] Aplaude a Dios ahora. Aplaude. Celebra. [Aplausos]

Y Jehová le dijo: "Y ella te dará su agua y le sacarás agua de la peña y dará beber a la congregación y a sus bestias." Wow. Dios le dio dirección. Amén. Dios le dijo el escenario que iba a preparar. Prepara al pueblo y quiero que haga este milagro a vista de ellos para que sean palpables, para que sean testigo de que para mí no hay nada imposible. Porque Dios pudo haberle dicho: "Vete y háblale a la peña sola." No, hazlo a vista de toda la congregación. Quiero que ellos sean testigos del Dios que sirven. Quiero que ellos sean testigos del Dios tan poderoso que ellos tienen. Háblale a la vista de ellos y la peña te dará su agua. La orden fue clara y específica. Jehová le dijo: "Toma la vara, reúne la congregación y háblale a la peña a vista de ellos."

Ahora me sorprende algo y es que uno se pregunta, ¿qué pasó con Moisés? Porque la la orden era clara. Reúne al pueblo, a vista de ellos, háblale a la peña. Pero pasó algo aquí. Número uno, que uno se pregunta: "¿Y la peña oye?" ¿Cuándo usted ha oído una peña que oye? ¿Usted ha escuchado algo alguna vez algo así que una peña escuche? Pero Dios está diciendo: "Háblale a la peña." Uno se pregunta: "Señor, ¿y la peña tiene oído?" Te voy a decir que sí, porque la peña es una persona en ese lugar. Wow. Dios mío. ¿Alguien entendió eso? La peña es Cristo. ¿Alguien puede decir amén a eso? La peña es Cristo. Lo que el Padre le está diciendo: "Háblale a Cristo, háblale a la roca, háblale a la peña y ella te dará agua. Te dará su agua."

Padre, gloria. Solo necesitaba obedecer y creer. He aprendido, hermano, que estas son dos cualidades para el creyente, para ver un milagro: obedecer y creer. Eso era lo único que Dios estaba esperando de Moisés. Tú obedece y cree lo que te estoy diciendo. No cuestiones. "Señor, ¿y de dónde la peña va a sacar esa agua?" Eso no es problema suyo. ¡Ay, gracias! ¿Me entendiste, Señor? "Pero somos más de un millón de personas. Estamos hablando de miles y miles y miles de galones de agua." Ese no es problema suyo. Háblele a la peña. Porque a veces queremos que Dios nos revele cómo es que va a ser el milagro. ¿Le ha pasado eso? A mí me pasó. Am, cuando Dios me dijo: "Te voy a pagar la deuda." Yo le decía: "Sí, pero explícame cómo. Pues yo no gano dinero y lo que estoy haciendo, haciendo 300 y 500 pesos diarios en ese entonces, eso no da para nada. Explícame." Y Dios me dijo: "No te voy a explicar nada." [Aplausos] Si yo sé que tú eres como yo, que a veces quieres que Dios te explique: "Señor, ¿y cómo es que me vas a dar ese trabajo? Señor, ¿y cómo es que voy a abrir ese negocio? Señor, ¿y cómo es que voy a lograr esa venta?" A veces queremos que Dios nos explique, pero Dios me enseñó en ese entonces que la responsabilidad mía es creerle y la responsabilidad de él es hacerlo. Amén. Hay momentos que Dios no te va a explicar nada, ¿me entendiste? Si hay momentos que Dios no te va a dar directrices, solamente te va a decir, como le dijo Abraham: "Camina, levántate y camina. Sal de tu tierra y de tu parentela." "¿A dónde?" "A la tierra que yo te mostraré." "Sí, pero ¿dónde está la tierra? Dame, dame dirección. ¿Para dónde cojo? ¿Para el norte, para el sur, para el este?" Hay momentos que Dios no te va a decir para dónde que vas, solo te va a decir: "Levántate y camina." Dios mío, ¿dónde están los que le creen a Dios aquí? No sé si entendiste. Jehová no le dijo: "Levántate y ve a la tierra que te mostré." "A la tierra que te mostraré." Gloria a Dios. ¿Entendiste? No sabía para dónde iba. Pero aquí está la confianza que cuando tú crees en Dios, cuando tú crees que Dios tiene total control de tu vida y de tu familia, tú te mueves y él se encarga de guiar tus pasos y te va a decir: "Dobla a la derecha aquí, dobla aquí, dobla aquí, detente. Párate ahí." ¡Ay, mi alma te alaba! ¿Dónde están los que alaban a Dios? Conozco a un Dios que guía a su pueblo. Aplaude a Dios fuerte. Aleluya. [Aplausos]

"Señor, ¿y cómo es que tú vas a cambiar ese hombre? ¿Y cuándo es que lo vas a cambiar?" "No te voy a decir cómo lo voy a hacer ni dónde lo voy a hacer. Yo te dije que lo voy a cambiar y tú solo tienes que creer que lo voy a cambiar." Gracias por ese grupo que entendió.

Jehová le dijo a Moisés: "Háblale a la peña y ella te dará de su agua." Gloria a Dios. Gloria a Dios. Háblale porque la peña es una persona y ella te va a oír, ella te va a escuchar y te dará de su agua. Así que la peña es la fuente. El Señor le habla a Moisés, le dijo: "La piedra ya tiene el agua que tú necesitas. La peña ya está preparada, solo esperando que tú hables." ¿Tú entendiste lo que te dije? Que ya la peña está esperando que tú hables para darte el milagro que tú necesitas. Dentro de la peña ya está lo que tú necesitas. Es lo que Jehová le está diciendo. Háblale que ella te dará de su agua. Y ella tiene el agua dentro y tú solo tienes que hablarle. Así que, hermano, escúcheme. Este camino se trata de fe y obediencia. ¿Por qué a veces no vemos los milagros? Porque somos desobedientes. ¿Por qué a veces no vemos la gloria de Dios por incrédulos? ¿Por qué a veces no vemos la mano de Dios? Porque dudamos. ¿Por qué a veces no vemos la gloria de Dios? Porque vemos más grande el problema que el Dios que le está morando. Porque a veces no vemos la gloria de Dios. Porque a veces vemos más grande la enfermedad que el Dios que te puede sanar. ¿Por qué a veces no vemos los milagros? Porque necesitas llenarte de fe. Aplaude a Dios. Llénate de fe esta mañana. Aplaude a Dios. Celebra tu milagro porque hoy le vamos a hablar a la peña. Dios me dijo: "Hoy le vas a hablar a la peña." Ah, por favor. ¿Dónde están los que vinieron a hablarle a la peña hoy? Hm. Una señal. Hame una señal. Diga: "Hoy le voy a hablar a la peña." Diga: "Voy a hablar con la peña." Y la peña se llama Cristo. Cristo tiene la solución a mis problemas. Cristo tiene la salida a mi situación. Alguien aplaude a Dios porque Dios lo va a hacer. Aleluya.

Así que quiero que esto se te quede. Si quieres un milagro, necesitas fe y obediencia. Debemos de aprender a obedecer a la palabra. Gloria. Y aquí no se hacen las cosas como yo digo, se hacen como él dice. Y en tu vida no se van a hacer las cosas como a ti te dé el deseo. Usted tiene que aprender a hacer las cosas como Dios te está diciendo que la hagas. Porque si no la haces como Dios te está direccionando, te va a traer consecuencia. Sí. Ahí se te fue el gozo. Yo sé. Sí. Porque a veces le dicen a uno: "Pase aquí adelante." "No, Dios me puede sanar desde aquí atrás." Sí, pero si te están diciendo: "Pase aquí adelante." ¿Cuál es el problema? Que tú no puedes pasar aquí. Tú quieres que suceda allá. No fue a la manera de Moisés, fue a la manera de Dios. Amén. Ya él tenía la directriz. Vete al pueblo, coge la vara y háblale a la peña. Moisés arrancó para el pueblo, reunió la congregación y empezó a hacer algo. Le preguntó al pueblo, capítulo 20, verso 10 de Números. Oiga lo que dijo Moisés. "Oíd ahora, rebeldes." Estaba airado. [Música] Pero yo lo entiendo. Es que lo estaban presionando, hermano. Pero Moisés le dijo: "Oíd, rebeldes. Lo que está diciendo a los que se me rebelaron, a los que creían que fracasé, a los que creían que yo no iba a salir de este problema, a los que apostaban que fracasé. Escúchenme, rebeldes." Y está en pregunta: "¿Os hemos de hacer salir agua de esta peña?" Como diciendo: "¿Podemos nosotros hacer salir agua de esta peña?" Está en pregunta. Se lo está preguntando a los rebeldes. "¿Qué ustedes dicen? Rebelde, ¿qué ustedes dicen? ¿Puedo hacer salir agua de esta peña?" Ya él tenía la palabra y él tenía la revelación y él sabía que la peña iba a brotar, pero está confrontando a unos incrédulos que dudaban de él. Gloria a Dios.

Entonces, aquí está el error. Alzó Moisés su mano y golpeó la peña con la vara dos veces. Wow. ¿Qué pasó, Moisés? ¿Qué te pasó? Dios no te dijo: "Golpéala." Dios te dijo: "Háblale." Gloria [Música] a Dios. Gloria a Dios. Pastor, pero ¿y cuál es? ¿Cuál es el problema? Así que, que no es a la manera tuya, que no es a la manera mía, es a la manera de Dios. ¿Está aquí? Aplaude a Dios. Esa es la manera de Dios. [Aplausos] Lamentablemente Moisés desobedeció. No le habló a la peña, la golpeó, le dio dos golpes. Pero algo que me revela esta historia es que Dios es tan bueno que por no dejar en vergüenza a Moisés, porque hubiera sido usted y le dice: "No te voy a dar ninguna agua." [Música] ¿Sí o no? Si se hubiera sido usted le dice: "Moisés, me pegaste. Me diste duro y dos veces me diste. Ahora no te guagua." Pero Dios es tan bueno que dijo: "No puedo dejar en vergüenza a mi siervo. Aún cuando me pegó, wow. Aún cuando hirió, aún así le voy a dar lo que necesita." Aplaude a Dios ahora. Aplaude. Wow. [Aplausos] Golpeando la peña, dice que salieron muchas aguas y bebió la congregación y sus bestias. Brotó tanta agua, hermano, que llenaron todas las vasijas. Pero estamos hablando de que cogieron millones de galones. ¿Cómo, pastor? ¿Y de dónde usted saca eso? Bueno, pues si eran más de un millón de personas, estamos secos. Hm. No hay agua, aparece el agua, todo el mundo tiene la vasija vacía. Imagínese un millón de personas con las vasijas vacías. ¿Cuántos millones de galones usted cree que había que sacar? Aleluya. Porque ellos no solo bebieron, ellos bebieron y acumularon agua para varios días. O sea, que la roca tenía más agua que darle que la que ellos necesitaban. Wow. Celebra eso. Dios tiene más que darte que nosotros que pedirle. Aleluya. Dios tiene más que darte que tú lo que necesitas. ¿Está aquí, está entendiendo? Lo que Dios tiene es más grande que la necesidad que tú tienes.

La Biblia dice que salieron muchas aguas. Bebió la congregación y sus bestias. Dios hizo el milagro, pero después llamó a Moisés y Aarón al capítulo. Vengan acá, vuelvan al tabernáculo. ¡Ay, santo! Ahí viene, ahí viene lo fuerte. Número 20, verso 12. Y Jehová dijo a Moisés y Aarón: "Por cuanto no creíste en mí para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que le he dado." Tú acabas de cerrarte el camino, no entrarás. Es duro, hermano, que después que usted saca un pueblo para llevarlo a la tierra, que ellos entren y usted se quede. Dios le dijo: "Por cuanto no me creíste." Wow. Yo le pregunté a Dios: "¿Por qué no dijiste por cuanto no me obedeciste?" Porque lo que hubo fue una desobediencia. Sí, pero además de la desobediencia hubo, parece que hubo incredulidad. Aleluya. Porque Dios le dice: "Por cuanto no me creíste." Wow. Dios le dijo eso. Por cuanto no me creíste, no creíste en mí para santificarme. Lo que yo te dije me iba a santificar delante del pueblo. Si lo hubiera hecho hablándole, otra cosa hubiera pasado. ¿Está aquí? ¿Me está entendiendo? Esto me enseña que se hacen las cosas a la manera de Dios. Amén. ¿Cuántos quieren hacer las cosas a la manera de Dios? Levanta la mano para que Dios te vea. Yo te aconsejo que la haga a la manera de Dios.

Pero uno, como como predicador, se pregunta: ¿qué pasó con Moisés? ¿Por qué golpeó la peña? ¿Por qué no le habló? ¿Por qué será que se le olvidó? Uno dice: "¿Será que se le olvidó?" "¿Será que se confundió?" Porque Dios le dijo: "Toma la vara y háblale." Y tal vez él confundió. "Toma la vara con golpea." ¿Está aquí? O uno piensa: "¿Será que se airó tanto con el pueblo que dejó que la ira lo controlara?" No sabemos qué pasó, pero no vale mejor escuchar bien lo que Dios está hablando. Amén. Amén. Y si Dios te está diciendo: "No vayas, no vayas." Y si Dios te está diciendo: "Ve, no te quedes." [Risas] Ahí, ahí. Alaba, alaba. Alaba a Dios. Gloria.

Mire, en Éxodo capítulo 17, verso 6, está una historia muy similar que uno se pregunta, ¿o es la misma historia o es una historia similar a lo que pasó? Porque en el capítulo 20 Dios le dijo: "Háblale a la peña." Pero en el capítulo 17, verso 6 de Éxodo, Dios le dijo: "Golpeará la peña." ¿Me está entendiendo? Éxodo capítulo 17, verso 6. Jehová le dijo: "He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; golpeará la peña y saldrán de ella aguas y beberá el pueblo." Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. Yo estoy por pensar que este otro acontecimiento es diferente, porque Dios le está diciendo: "Yo voy a estar encima de la peña y tú le golpearás y ella te dará agua." Y dice que Moisés lo hizo así. Entonces, esto me da a entender que fueron como dos eventos muy diferentes, pero estamos hablando de 40 años en un desierto. Es probable que este acontecimiento pasara primero que el que el que estamos tocando. Y tal vez Moisés pensó: "Bueno, pero la otra vez yo la golpeé y Dios lo hizo, la golpearé de nuevo." Hermano, he aprendido que las cosas no siempre se hacen de la misma manera. Hay que hacer como Dios está diciendo. ¡Ay, Dios! No sé si entendiste eso. Yo le le pedí a Dios: "Revélame por qué aquí en Éxodo 17:6 le dice: 'Golpea la peña', pero en el libro de Números le dijiste: 'Háblale'." Y el Señor me daba la siguiente revelación, que usted es libre de si quiere pensar igual que yo. Y es que la primera vez que Dios le habla es por obra. Golpea, dale. Acciona. Cuando tú la golpees, cuando tú acciones, cuando tú obres, ella te dará agua. La ley. Ahora no le vas a golpear, le vas a hablar. La gracia. [Música] Dios mío, ¿dónde están los que alaban a Dios? No sé si me estaré entendiendo. [Música] Pero ya la peña fue herida, ya la peña fue maltratada, ya la peña sufrió por nosotros y por sus heridas fuimos nosotros curados. ¿Está entendiendo? Por su muerte nos dio vida. Él vino a cumplir las obras de la ley, pero ahora no es por obra, es por gracia. Ahora no somos salvos por las obras, somos salvos por la gracia. Y Dios te está diciendo que no es por obra, sino por fe. Dios te está diciendo: "No la golpees, que ya él fue golpeado. Ahora háblale que él te va a dar de su agua." Alguien está aquí, aplaude a Dios, aplaude. Celebra, porque ahora en pocos minutos le vamos a hablar. ¿Dónde están los que los que me dicen amén a eso? Háblale a la peña. Háblale. Yo creo que este es el tiempo de hablarle a la peña. ¿Quién me dice amén, pastor? Sí, sí. Este es el tiempo de hablarle a la peña, no de golpearla. El tiempo de golpearla ya pasó. Dios te está diciendo: "No lo golpees más. Ahora háblale." [Música] ¿Está aquí? ¿Está aquí? El golpear la peña le costó a Moisés no entrar a la tierra prometida. Hermano, la Biblia dice que después de que Dios le puso ese ese castigo, Moisés le rogó a Dios en varias ocasiones. Y tú sabes lo que Dios le dijo: "No me hables más de ese asunto. No me toque más el tema. Dije que no entrarás a la tierra y no entrarás." Dios, porque Moisés le rogaba: "Déjame entrarla, déjame entrar." Y Jehová le dijo: "No, la verás de lejos, la contemplarás de lejos." Y cuando ya estaban en los límites de la tierra, Jehová le dijo: "Designa uno en tu lugar. Pondrá en tu lugar a Josué, porque tú no entrarás. Y sube a la a la a la cumbre del monte porque allí te la voy a mostrar. La verás a lo largo y a lo ancho." Wow. Aleluya. Oiga, lo subió a una cumbre de un monte allá en lo alto. Y yo no sé qué minúsculas Dios le puso a Moisés, pero desde allá un hombre con 120 años está contemplando los frutos, está contemplando la leche, está contemplando la miel. Alabado sea Dios. Él empezó a gozarse. Era como Dios diciéndole: "Mira, contempla mi fidelidad. Contempla de que yo soy fiel a lo que te prometí. No, no te voy a dejar entrar, pero no morirás sin contemplar la promesa." ¿Dónde están los que alaban a Dios? Porque te tengo buena noticia. Tú no la vas a contemplar de lejos. Tú la vas a pisar. Mi alma te alaba. Tú no la vas a ver de lejos. Tú la vas a disfrutar, te está diciendo Dios, porque en esta mañana tú no vas a golpear la roca, tú no vas a golpear la peña. Tú le vas a hablar a la peña y la peña te dará de su agua. ¿Dónde está los que me dicen amén? Dile al que está a tu lado: "Tú vas a entrar en la buena tierra." Dile: "Prepárate, que verás la promesa. Disfrutarás la promesa. Dios te va a meter en la buena tierra." Di, ay, por favor, díselo a alguien. Dios te va a meter en la buena tierra. Celebra, celebra, celebra, celebra. Wow. Dios mío, ¿dónde están los que dan gloria a Dios? Aleluya. [Música]

Siéntese unos segundos. Ya terminó. Este es el tiempo de hablar. El poder de la palabra. ¿Usted sabía que hay palabra en la boca? Perdón, hay poder en la boca. Lo que tú hablas tiene poder y más si tiene la unción del Espíritu Santo. Gracias por ese grupo que Sí, sí, sí, sí. Tú tú no te imaginas el poder que tenemos en la boca. Jesús no demostró el poder que fluye a través de la palabra. Cuando vio aquella higuera estéril y le dijo: "Te secarás. Gloria. Nadie comerá fruto de ti jamás." Y se fue. Al otro día que vuelven a pasar por el camino, Pedro se llena de asombro. Dice: "Maestro, mira cómo se secó la higuera." Se secó hasta la raíz. Y Jesús le dijo: "¿Usted sorprende de esto? De cierto os digo, oiga lo que le dijo Jesús, que no solo podéis hacer esto de la higuera, sino que cualquiera que le diga a este monte: 'Quítate y échate en el mar', y no dudar en su corazón, lo que diga, le será hecho." Aplaude a Dios que yo sé que te conviene eso. ¿Alguien alaba a Dios? Puede decir aleluya. Aleluya. Lo que Jesús le está diciendo: "No te sorprendas con lo que acabas de ver, que mayores cosas mayores pueden hacer si me creen. No solo esto podréis hacer, ustedes también tienen el poder de hacerlo." Lo que te voy a decir hoy es que le hable al problema. ¿Está de acuerdo? Le quiere hablar al problema, a lo que te está agobiando, háblale. A lo que te está quitando el gozo, háblale. A lo que te está quitando la paz, tu comunión con Dios, háblale. No dejes que el problema te entre en depresión. ¿Está aquí? Este es el tiempo de hablarle al problema, pero también primero le vamos a hablar a la peña. Se trata de fe, hermano, de creer. Se trata de confesar. Tú tienes que cambiar ese lenguaje negativo. Cambia ese lenguaje negativo. Cámbialo. ¿Por qué te aconsejo eso? Porque la fe no opera en lo negativo. Dios no opera con gente incrédula. Dios opera con gente que cree la palabra, con gente que cree el mensaje. ¿Está aquí la iglesia? Creo que estamos en el tiempo de hablarle a la peña y no de golpearla. Háblale. Es cuestión de fe. Golpear la peña es cuestión de obra. Y no es por obra, sino que es por fe. Hoy le vamos a hablar a la peña. ¿Qué necesitas que la peña te dé? Es una pregunta para ti personal. ¿Qué necesitas? ¿Qué quieres sacar de ella? Hoy yo siento orar por los enfermos aquí. Yo quiero orar a la peña hoy. Y yo sé que tal vez algunos no están enfermos, lo que quieren es otro problema. Bueno, pues usted le va a hablar a la peña para que le resuelva ese problema que usted tiene. Vaya poniéndose de pie. Usted le va a hablar a la peña. ¿Está aquí conmigo? Dios te dice: "Utiliza la palabra, háblale a la peña." Utiliza la fe, no la fuerza, no el accionar, no el obrar. Dios quiere que tú le hables. Háblale. Y hoy me quiero unir a tu fe para que le hablemos juntos a la peña. ¿Quién me dice amén? Amén. El milagro que necesita está dentro de la peña y yo creo que Dios hará un milagro para alguien hoy. Puede dar gloria a Dios. Levante sus manos y empiece a darle gracias. Empiece a darle gracias a la peña. La peña es Cristo. La peña se llama Jesús. La peña es una persona. La peña es una persona. ¿Cuántos creen que Dios es grande? Grande eres tú, Señor. Tus milagros son grandes y no hay nadie como tú. No hay nadie como tú. No hay nadie. No hay nadie. No hay nadie. Yo quiero que los que vinieron enfermos, venga, pase aquí. Usted que vino por su milagro, venga, pase. Yo quiero unirme a tu fe. Yo quiero unirme a tu fe. Vamos a cantar esa alabanza. Declare conmigo: "No hay nada. Nadie como tú. Grande eres tú. Grandes tus milagros son. No hay nadie como tú." [Música] "No hay nadie como tú. Grande eres tú. Grandes tus milagros son." Levante su voz. "No hay nadie." Confiese eso. Declare eso. Dígaselo. "No hay nadie como tú. Grande, grande eres tú. Grandes tus milagros son. No hay nadie como tú. No hay nadie como tú." Diga: "Altísimo, milagroso, milagroso Salvador. No hay nadie como tú. No hay nadie como tú, altísimo, milagroso Salvador. No hay nadie como tú. No hay nadie. No hay nadie. No hay nadie como tú."

Todo el que pasó aquí está enfermo, levante la mano. Los que vinieron con alguna situación de salud, ¿okay? Pues primero vamos a orar por ustedes por sanidad y luego ustedes se van a retirar y van a venir los que tienen otra situación, porque hay algunos que no están enfermos, pero necesitan que la peña le haga un milagro. Y hoy no hay límite. Ay, no sé si me entendiste, pero creo que hoy no hay límite. Venga, ayúdame a ungirlo. Juan y Carmen Marino. Vengan. Lo vamos a ungir con aceite. Lo vamos a ungir con aceite. Y yo confío de que alguien va a ser sanado hoy. ¿Quién me dice amén? ¿Quién me dice amén? Su milagro viene de Jehová. No ponga su fe en el hombre. Nosotros lo que vamos a hacer es que vamos uniéndonos a su fe para que Dios haga lo que usted necesita. Yo confío de que Dios va a sanar a alguien aquí hoy. Sí, yo lo confío. Yo confío. Yo confío. Yo confío. ¿Dónde están los que dicen amén? ¿Dónde están los que dicen amén?

¿Por qué usted tiene ese tapón en los oídos? ¿Por qué? ¿Qué tiene? Tengo una a veces me sale pedazos de excreción en el oído y ahora me sangró. Yo te voy a ungir ese oído. ¿Tú crees que Dios te puede secar ese oído de esa secreción? Yo confío que Dios lo va a hacer. ¿Y tú qué tienes en el oído? ¿Por qué tiene eso ahí? Para la ansiedad. Señor, conozca un Dios que sana la ansiedad también. Que no necesita esos parches. [Música] Dios te va a sanar, varón. ¿Tú lo crees? Te voy a ungir la cabeza hoy. Yo confío de que Dios lo va a hacer. Empecemos a orar, hermano. Empecemos a orar. Empecemos a ungir. Empiece a orar por ellos. Padre, gracias por sanar este oído. Declaro que te secas. Secreción te seca. Ahora todo sangrado se detiene ahora mismo por el poder de la palabra. La roca, la peña que Cristo hoy te sana. Declaro tu sanidad, hijo. Recibe sanidad ahora. Espíritu de opresión. Suéltalo ahora en el nombre de Jesús. Ahí está la mano de Dios sobre ti. Ahí está. Ahí está. Ahí está. Ahí está Dios sanando. Ahí está Dios sanando. Ahí está Dios sanándote. Ahí está Dios sanándote. Te unjo el oído como contacto y declaro que toda ansiedad te suelta. Espíritu de ansiedad, toda depresión. Escúchame bien, espíritu, por el poder de Jesucristo, te ordeno que lo sueltes. Vas a soltarlo. Ansiedad te ato. Ahora recibe sanidad. Ahora, ahora, ahora declaro tu sanidad en el nombre de Jesús de Nazaret, por tus llagas, Señor. Estoy profetizando que tú secas toda hernia. Estoy declarando que toda hernia se seca por el poder de tu palabra. Sécate en el nombre de Jesús. Por tu llaga, papá. Por tus chagas, por tus chagas, por tus chagas, por tus chagas, por tus chagas. ¿Con qué tú viniste, varón? Quiero orar específicamente. Corazón de atleta. Úntate aceite en el pecho. Quítate ese botón y úntate aceite. Padre, le hablo a su corazón, le hablo a su sistema cardíaco. Escúchame bien. Te vas a normalizar. Dios hoy te pone un corazón nuevo. Recibe ahora. Recibe un corazón nuevo en el nombre de Jesús de Nazaret. En el nombre de Jesús de Nazaret. En el nombre de Jesús de Nazaret. ¿Tú qué tienes? Eh, levanta las manos. Hoy le hablo a tu sangre. Le hablo a tu sangre. Declaro sanidad en tu sangre. Declaro que Dios te crea sangre nueva hoy. Ahora. Ahora. Ahora. Ahora todo espíritu del en tu ADN te suelta. Ahora, ahora, ahora. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Suéltala. [Música] Todo presión del Te desligo. Leucemia. Llámate como te llames. Te vas a secar desde la raíz. Te vas a secar desde la raíz. Señor, normaliza su sangre, normaliza la presión, el azúcar. Gracias, papá. Gracias, papá. ¿Dónde están los que dicen amén? Padre, oro por este hombre. Reprendo toda enfermedad en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Todo problema cardíaco, todo problema, Dios mío, depresión alta, ahora mismo se normaliza por el poder de tu palabra. Declaro que se normaliza el colesterol. Declaro que se normaliza el azúcar. En el nombre de Jesús de Nazaret, sé sano ahora por tu llaga, Padre, por tu llaga. Declaro sanidad sobre él. Declaro sanidad ahora. Todo opresión del Suelta su cuerpo en el nombre de Jesús de Nazaret. Por tus llagas declaro sanidad sobre él. Declaro sanidad ahora por tus llagas. Padre, gracias por sanar tu hija. Gracias por sanarla. Declaro el milagro que pasaste a buscar. Háblale a la peña, háblale, háblale, háblale.

A la peña que hoy la peña te dará el milagro que necesitas. Háblale a la peña en esta hora. Dios, gracias por este milagro. Gracias, Padre. Gracias por sanarla. Profetizo la sanidad. ¿Quién más empieza a dar gracias por su milagro? Gracias, Padre. Gracias, Padre, porque la sanaste. Declaro que estás sana por tus chagas. Empiece a dar gracias ahí ya usted que le oraron, empiece a dar gracias. Gracias por sanarla, gracias por liberarla. Gracias, Padre, porque esta enfermedad no tiene parte en ella. Por tu llaga ella fue sanada en la cruz del Calvario y por su llaga declaró la sanidad. Alguien empiece a dar gracias por ella. Alguien empiece a dar gracias. Alguien empiece a dar gracias.

Gracias, Padre. Gracias por sanar tu siervo. Gracias, Dios mío. Hablo, hablo a su sistema. Hablo a sus órganos, hablo a sus tejidos en el nombre de Jesús. Hablo a sus huesos. Hablo a sus huesos. Hablo a sus huesos. Hoy me uno a su fe para pedirle a la peña que los sane, para pedirle a Cristo que los liberte. Toda opresión, toda enfermedad, toda dolencia sale ahora. Sale ahora. Declaro sanidad en su corazón. Declaro sanidad en sus venas. Declaro sanidad en sus huesos. Por tus llagas. Por tus llagas declaro el milagro. Declaro el milagro. Ahora declaro el milagro. Ahí está Dios. Ahí está Dios varón sanando. Ahí está Dios sanando. Ahí está Dios sanando. Dije que ahí está Dios. Siento el poder de Dios sobre él. Di que siento el poder de Dios sobre él. Atento con él. Atento. Siento el poder de Dios más. Ahí está. Ahí está Dios. Ahí está Dios. Ahí está Dios. Ahí está Dios sanando.

Gracias, Padre. Gracias, Señor. Gracias, Padre. Lo unjo con aceite. Ungjo su pierna. Ungjo sus huesos. Recibe fuerza en las piernas. Recibe fuerza en los huesos. Recibe fuerza en los tendones. En el nombre de Jesús profetizo nueva fuerza en las piernas. Nuevas fuerzas. Declaro sanidad en su columna. Adiscal, sécate. Te secas. Ahora declaro que Dios te da fuerza de búfalo. Declaro que Dios renueva tu fuerza como el águila. Ahora Jehová. Ahí está el poder de Dios sanando. Ahí está. Ahí está. Ahí está. Ahí está Dios. Ahí está Dios. Ahí está Dios. Dios me dice que el milagro sobre ti está hecho. Levanta las manos. Levanta las manos. Hoy es el día de tu milagro. Dios mío, dije que hoy es el día de tu milagro. Te veo en el quirófano. Ahora recibe sanidad. Ahora recibe sanidad. Ahora recibe sanidad. Ahora recibe.

Gracias, papá. Toma, úntate, ponte la mano en el estómago. Estamos terminando ya. Vamos a seguir orando por las demás necesidades. Extienda la mano para acá. Dolor de estómago, suéltala. Opresión estomacal, llámete como te llame, gastritis, úlcera, cual sea el problema, suéltala. Suéltala. Suéltala ahora. Suéltala. En el nombre de Jesús, ahí está Dios sanando. Ahí está Dios sanándote. Recibe tu milagro, hija. Recibe tu milagro. Recibe el milagro. Ahí está. Ahí está Dios sanando. Ahí está. Ahí está. Ahí está. Empieza a darle gracias. Empieza a dar gracias que el milagro está hecho. Empieza a dar gracias. Empieza a dar gracias. Empieza a dar gracias.

[Música] Siento un milagro sobre ti, sielva. Hoy la roca te escuchó, la peña te escuchó. La peña me está diciendo, "Dile que la escuché. Dile que escuché su oración. Dile que escuché el clamor que me hizo. Dile que hoy es el día del milagro. Recíbelo. Atento con ella. Recíbelo ahora. Ahora. Siento el poder de Dios sobre ti. Camina, Dios te dice, camina que yo te voy a guiar. Alguien alabe a Dios por ella. Los demás que no están enfermos, que necesitan un milagro, venga aquí, corra, corra. Venga, usted que necesita otro milagro que no sea sanidad, venga, venga, corra, corra que me voy a unir a su fe. Corre que me voy a unir a su fe. Corre. Grande eres tú. Ayúdalo a parar. Tus milagros sonú. No hay nadie como y no hay nadie como tú. Grande eres tú. Grandes tus milagros son. No hay nadie como tú. Declárelo. No hay nadie altísimo. Miloso Salvador. No hay nadie como tú. La pierna. ¿Por qué tú sabatón? Te di una trombosis. Me uno a tu fe y declaro restauración en tus tejidos. Declaro restauración en tus huesos y toda obstrucción en tus venas hoy se va. El fuego del Espíritu Santo está sobre ti, varón. Siento que a ti todavía te queda vida y si esa trombosis no te pudo matar, menos podrá matarte ahora. Siento el poder de Dios sobre él ahora. Siento el poder de Dios sobre ti. Veo a Dios limpiando tus arterias. Veo a Dios limpiando tus arterias. Recibe sanidad en tus huesos. Recibe sanidad en tus piernas. Recibe sanidad en tus brazos. Empieza a dar gracias, varón. Empieza a dar gracias porque vas a hacer lo que no podías hacer.

Todo el que pasó, levante la mano. Ve acá, ve acá. ¿Qué tú necesitas que Dios haga? Porque en ti hay un milagro. ¿Qué tú necesitas? Háblame, háblame que estoy contra el tiempo. Mírame. ¿Qué viniste a buscar? Sí, pero ¿cuál? Para llorar específicamente. ¿Qué necesitas?

[Música] Yo me uno a tu fe y hoy te voy a recomendar el mejor abogado. ¿Cuántos se unen a la fe de ella? Amén. Todo el que vino con problemas, levante las manos, háblele a la peña y dígale, "Dame agua, necesito que me ayude." Gracias. Hable con la peña. Dígale cuál es su necesidad. Dígale cuál es su situación. Dile, "Socóreme, Jesús." Dile, "Ayúdame, Jesús." Alguien empiece a invocarlo. Me uno a la fe de tus hijos. Me uno a la fe de tus hijas para declarar que no importa cuál sea la necesidad, ahora mismo la peña te suple lo que necesita. Todos aquellos que están en escasez, hoy la peña te provee. Hoy la peña te suple. la necesidad que tengas. Levanta la mano y empieza a dar gracias. Todo problema de justicia declaro que el poder de Dios se posa sobre ti. Oh, el poder de Dios va a estar contigo en cada situación, en cada caso, en cada oh, en cada situación. Dios estará contigo. Me uno a tu fe. Recibe el milagro. Recibe el milagro. Recibe el milagro. Recibe el milagro. Recibe el milagro. Recibe el milagro. Recibe. Ahí está Dios. Ahí está Dios. Recíbelo. Recibe el milagro. Recibe el milagro. Recibe el milagro que pasaste a buscar. Recíbelo. Recibe el milagro. Recibe el milagro. Recibe el milagro. Recíbelo. Recíbelo. Me uno a tu fe. Recibe el milagro. Conforme a tu fe. Dios lo hará. Conforme a tu fe. Sal de la estrechez. Sal de la escasez.

[Música] Profetizo tu milagro. Profetizo el milagro. Oro por ese familiar que tienes enfermo. Me uno a tu fe para que Dios haga el milagro con ella. Declaro sanidad en esa persona que tú necesitas. Recibe el milagro. Recíbelo. Tú estás aquí, pero Dios está allá. Tú estás aquí, pero Dios está allá. donde ella está sanando. El poder de Dios la está sanando.

[Música] Me uno a tu fue, varón. Me uno a tu confesión para hablarle a la peña. Señor, ayúdalo. Señor, socórrelo. Señor, ábrele la puerta. Alguien alabe a Dios. Alguien alabe a Dios. Me uno a la fe de este joven, Dios mío. Me uno a su fe para declarar el milagro. Ahora, ahora, ahora, ahora. Declaro puertas abiertas. Declaro puertas abiertas. Un Señor que es varón. Recibe tu milagro. Recibe tu milagro. Recibe tu milagro. Veo una puerta que se está abriendo a tu favor. Veo a Dios abriéndote una puerta. Dios me dice, "Dile que yo soy el que abro y nadie cierra. Dile que yo soy el que tiene la llave.

[Música] ¿Dónde están los que dan gloria a Dios? Oro por tu milagro. Me uno a tu fe. Profetizo tu milagro. Declaro tu milagro. Declaro el milagro. Hoy le hablamos a la peña a tu favor. Dios se pone de pie. A tu favor Dios se pone de pie. A tu favor Dios se pone de pie a tu favor. Alguien diga gloria a Dios. Levante la mano y empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias. Padre, gracias, Padre. Gracias por tu siervo. Gracias por la unción pastoral que le diste, Padre. Gracias por levantar un pastor. Gracias por la unción pastoral que le da tu hijo. Profetizo que Dios te cubre hoy. Profetizo que la unción de Dios está sobre ti ahora. Recibe el milagro que veniste a buscar. Recíbelo. Recíbelo ahora. Recíbelo ahora. Recíbelo ahora. Recíbelo. Recibe el milagro, mujer. Recibe el milagro que vinieron a buscar. Recíbelo. Empieza a dar gracias. Dios mío. Dios te dice, "No temas porque yo estoy contigo. No desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo. Ven acá. Es más grande que problema. Levanta las manos que tienes un gran Señor. Óyeme, Dios te dice que va a secar tus lágrimas hoy. Dios me dice que va a secar tus lágrimas. No hay problema que él no pueda resolver. Y aunque otros no te han podido ayudar, me dice el Señor, él me dice, "Dile que yo sí la voy a ayudar." Así que el Señor te está diciendo, lo que no te ayudaron no lo vas a necesitar. Yo te voy a ayudar. Yo te ayudo. Yo soy tu socorro. El poder de Dios está sobre ti. Recibe el milagro que necesitas. Recíbelo. Ahí está. Ahí está. Ahí está. Ahí está. Ahí está. Ahí está. Recibe el milagro que viniste a buscar. Recíbelo, recibe tu milagro. Ato y reprendo todo espíritu del de escasez, de miseria, de estancamiento. Óyeme bien, espíritu de estancamiento. Vas a salir de su casa, vas a salir de su familia, vas a salir de su territorio. Espíritu del de escasez, de miseria, fuera, fuera, fuera. Levante la mano y de gracias. Draci milagro. Empiece a dar gracias. Diga gracias, Padre, por mi milagro. Vamos, alguien diga gracias. Alguien diga gracias. Alguien diga gracias. Alguien diga gracias.

[Música] Vamos, diga gracias por mi puerci.

[Música] Gracias. Diga, yo recibo el milagro. Diga conmigo, yo recibo el milagro. Diga conmigo, "Yo recibo mi milagro." Vamos, alguien que lo crea, por favor. Alguien que lo crea, diga, "Yo recibo mi milagro." Diga, "Yo recibo mi milagro." Diga, "Yo recibo mi milagro." Dígalo. Yo lo recibo. Diga, "Yo lo recibo." Diga, "Gracias, Jesús." Alguien dele gracias al maestro. Alguien dele gracias. Alguien dele gracias. El milagro vi. ¿Dónde están los que celebran el milagro hoy? Los que celebran su milagro. Empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias. Diga gracias. Alguien bata sus manos. Alguien bata las manos y dele gracias. Dele gracias.

[Música] Yo creo que viene ya lo creo. Lo abrás el milagro. Otra vez dígalo otra vez. Lo creo. Lo abrazo. El milagro viene ya. Lo creo, lo abrazo, el milagro hecho está. Lo crezo,

[Música] el milagro viene ya. Lo creo, lo abrazo. El milagro de hecho está. Dale un aplauso a Dios, por favor. Con esto termino. ¿Qué decía ahí mismo? Quédese ahí mismo, por favor, porque solo voy a hacer una pregunta para despedir. ¿Quién es amigo que no sea creyente que quiera a Cristo hoy? Si quiere a Cristo, levántame la mano. Quiero orar por salvación. Salvación. ¿Algún amigo, alguna amiga que me diga, "Pastor, ore por mí?" ¿Habrá alguien? ¿Habrá alguien? Quiero orar por salvación. Salvación. Si hay, pues está bien. Abrace al que está a su lado, bendígalo y dígale, "Yo celebro tu milagro. Dígale, yo celebro tu milagro. Venga, venga. Si quiera Cristo, venga, venga, venga. Si lo quieres, si lo quiere. ¡Aleluya! Aleluya. Salude a su hermano. Bendígalo. Nos vemos mañana en el matutino. Dios bendiga.