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Bienvenidos y bienvenidas a esta open class sobre neuro mitos en educación de la Universidad Internacional de La Rioja. Mi nombre es Aitor Álvarez y soy el director académico del Máster en Neuropsicología y Educación. Hoy tenemos la suerte de contar además con un invitado, el doctor Luis Miguel García Moreno, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid, del departamento de Psicobiología y Metodología de las Ciencias del Comportamiento.
Además, un experto conocedor del tema. Lleva muchos años ya conociendo y estudiando los neuro mitos y, concretamente, también los neuro mitos en el ámbito educativo. Tema interesante e importante, tanto en el campo científico como en el campo educativo. Y además, es uno de los de los problemas recurrentes, el tener que desterrar estas creencias erróneas. Pero además, en el ámbito de la educación es quizá uno, no me atrevo a decir el que más, pero sí uno de los que más arraigo tienen los neuro mitos y más difusión tienen.
Entonces, claro, el tratar de desmontar todo eso para transmitir lo que es un poco el conocimiento neurocientífico básico, cuesta bastante trabajo. A mí me parece muy importante, Luis Miguel, centrar un aspecto que es: sabemos que los neuro mitos son creencias erróneas, surgen de una mala interpretación de resultados de investigación en neurociencia. Pero realmente, ¿un neuro mito es todo falso? ¿Todo verdad? Porque yo creo que es uno de los primeros aspectos que a lo mejor tendríamos que matizar.
Los neuro mitos que son totalmente falsos son los mejores, porque se desmontan enseguida. Es decir, cualquier investigación básica puede comprobar que eso no es cierto. El mayor problema es que una gran cantidad de estos neuro mitos son interpretaciones, simplificaciones de aspectos que sí tienen una base cierta. Porque esa base se puede distorsionar, se puede adornar, se puede tergiversar, se puede reinterpretar. Pero el hecho de que quede algún resquicio de verosimilitud es lo que hace que sea más difícil de erradicar. Entonces, no todo es blanco o negro en el ámbito de la neuro mitología.
Ahora, si no todo es falso ni todo es verdad, ¿por qué se mantiene el neuro mito como tal? Es falso, la afirmación que podemos considerar que es un neuro mito es la afirmación falsa. Pero en esa afirmación puede haber algún detalle que tenga algo de certeza, que quizá es lo que hace que se mantenga. Exactamente. Y luego, también hay otros factores que mantienen los neuro mitos. Para cualquiera es mucho más asumible una verdad simplificada que una verdad compleja con todos los matices, con un cierto grado de incertidumbre, con a veces pruebas insuficientes.
Entonces, es más fácil agarrarse a ese enunciado que te plantea una verdad absoluta como si no admitiera réplica, que entrar en el ámbito de la incertidumbre. Es decir, es que esto depende, hay situaciones en las que sí, pero tiene que darse. Si empezamos con esos condicionantes, es como que produce un cierto rechazo. Me voy a lo simple, sobre todo si es una idea que quiero vender, tanto en el ámbito educativo como comercial, donde se hacen consignas cortitas y fáciles. Si ya empiezo con los matices, se me diluye, por así decirlo, la capacidad de comunicar.
Claro, hay una cuestión y es que en educación, no se utiliza, en el ámbito donde más arraigan los nacimientos. Claro, yo puedo imaginar, yo siempre me pongo la disposición y es que la creencia mía es esa, y yo creo que la de todo el mundo, que tenemos muy buenos docentes. Los docentes son personas muy implicadas y lo que siempre quieren es mejorar el rendimiento de sus alumnos. Entonces, quizá puede ser que haya un aspecto emocional o de profesionalidad llevado más allá en el ámbito educativo, que digan, oye, pues quizá este resquicio, esta metodología, este programa, no sé si científicamente está demostrado, pero es que quiero que que funcione. Es más querer que a lo mejor la realidad.
Yo esto estoy totalmente de acuerdo con ese planteamiento. Es decir, en el ámbito de la docencia, como yo digo, a pie de obra, o sea, el señor, la señora que está en el colegio, que está en el instituto, que se está pegando todos los días con los chavales, que se están quebrando la cabeza para ver qué puede hacer para motivarles, para conseguir sus objetivos. Entonces, un tipo de profesional que está muy abierto a cualquier posible sugerencia que le pueda ayudar en su trabajo, es una persona inquieta que busca respuestas. Claro, si a eso le añades que desde hace unos años aquí estamos sufriendo una especie de fiebre por lo "neuro", que a cualquier cosa le pones el prefijo "neuro" y lo vendes como si fuera bueno, Óscar, ha sido un docente, le dices "programa neuroeducativo", "programa de intervención neuroeducativa para el lenguaje, para las matemáticas". A priori, lo acoge. ¿Funciona? Los que funcionan, pero funcionan. Eso lo dejamos para un segundo análisis. En principio, el docente eso lo ve como atractivo.
¿Cuál es el problema? Ese docente no tiene formación en neurociencia. Lo que sabe, no puede saber, porque se lo ha conseguido él mismo por sus inquietudes, pero en general no tiene una formación que le permita discriminar si lo que le están diciendo con ese programa es cierto o tiene una mínima base empírica o es un neuro mito. Entonces, ya está predispuesto para caer. Y luego, lo que funciona, no funciona. Es decir, ¿qué vas a reclamar? ¿Que me devuelva en el año perdido al niño? Lo veremos después. Porque yo creo que a partir de algunos neuro mitos que analizaremos en esta open class, podemos podemos llegar a una conclusión.
Pero has dicho una cosa que me parece muy interesante. Hay una fiebre por lo "neuro". Sí, pero ciertamente, yo creo que la neuro aplicada a la educación funciona y es necesaria. Quizá una de las dificultades que yo creo que ha habido y que ha fomentado los neuro mitos es que no ha habido un mediador entre la neurociencia y la educación. Y quizá ese papel es el que podría cubrir ahora el docente que se forma en neuroeducación. ¿No podría ser así? Es decir, neurociencia y educación parecen dos disciplinas que desde siempre se han movido en paralelo, progresan, pero tienen dificultad para tocarse y tienen mucho que aportar se recíprocamente.
Hay que llevar el conocimiento neurocientífico al aula, por supuesto. Pero es que también el neurocientífico tiene que saber cuáles son las necesidades del aula. Es decir, tiene que orientar su investigación en aspectos concretos que puedan beneficiar al realojo diario en el aula. Por eso es necesaria la interrelación entre ambos tipos de profesionales. O sea, ya no es aquello de que venga la neurociencia a salvar la educación. No, la educación se defiende muy bien ella sola. Lo que necesitamos es establecer puentes de manera que el neurocientífico le traslade conocimientos al educador que él pueda aplicar en el aula, en el aula. Pero el educador le diga al neurocientífico, oye, necesito saber por qué ocurre esto, no necesito explicaciones para esto otro. Y así es donde se crea una dinámica donde progresa lo que entendemos por neuroeducación.
Una relación bilateral, totalmente. Y que además, de alguna manera, repercute positivamente en la neurociencia por su investigación, pero por supuesto que revierte en algo positivo en el aula. Es que ya estaríamos estaríamos hablando de una disciplina convergente, donde ya habrá neurocientíficos que su ámbito de estudio sea el ámbito educativo y que sus diseños de investigación tengan que ver directamente con la educación, con la actividad en el aula, con los problemas de aprendizaje en el aula, etcétera, etcétera. Por tanto, la neuro en la educación está de moda, entre comillas, pero esa moda es necesaria para llegar a un entendimiento entre las dos, precisamente para evitar el objetivo de la clase, los neuro mitos. Para que el educador sepa de neurociencia lo suficiente para poder discriminar y el neurocientífico sepa lo que necesita el educador y poder diseñar. Entonces, es imprescindible que se asegura que ambas disciplinas convergen.
Y centrándonos en neuro mitos, que esta formación va encaminada a establecer puentes entre las dos ciencias, pero sobre todo centrándonos en los neuro mitos, como tú comentabas ahora, hay investigaciones que indican que todavía están muy arraigados en el ámbito educativo. Yo te quería lanzar un primer neuro mito que seguro que todas las personas que nos están viendo y escuchando lo han oído alguna vez: ¿qué porcentaje de nuestro cerebro utilizamos? Es el neuro mito por excelencia. Pero yo creo que casi ni siquiera con formación neurocientífica, solamente con sentido común, se puede combatir este. Este es de los que se puede demostrar que es absolutamente falso.
La naturaleza es sabia. ¿Crearía la naturaleza un órgano de aproximadamente algo menos de kilo y medio para tenerlo dentro de la cabeza, si el 80%, el 90% no sirve? De ese órgano, nos sirvieran a nada más que para evitar que se deforme el cráneo. Es decir, es absurdo. Incluso su origen se pierde en la noche de los tiempos. Nadie sabe cuándo surge. Hay algunos que dicen, no, de cuando no había técnicas de neuroimagen, que las lesiones en el lóbulo frontal, en la parte anterior de la cabeza, no provocaban déficits claros en el lenguaje, en el movimiento, etcétera. Y a lo mejor por ahí surge. Eso también hay que, ese dato, también hay quien dice que a lo mejor surge de una mala interpretación del psicólogo, bueno, de las palabras de William James, en la que dijo que en un momento dado, en una actividad cotidiana, no, pues no utilizaríamos más que el 10% de nuestros recursos porque no se necesitan. Quizá esa es la mala interpretación, que no es que origina el mito, pero sí que a lo mejor ha difundido, sino probablemente esa y otras muchas similares.
El problema es cuando decimos, vale, ¿qué estoy haciendo en una actividad cotidiana? Imagínate algo tan sencillo como tomarme un café. Estoy viendo lo que hay delante de mis ojos, sino todo el sistema visual activado. Estoy escuchando los sonidos a mi alrededor, todas las redes del sistema auditivo funcionan. Al, estoy por así decirlo, probando el café y experimentando. Podríamos seguir desmenuzando el contacto de la taza en mis manos, sistema somático sensorial, actividad hormonal que no cesa, actividad digestiva, mis propios recuerdos de los cafés que me ha tomado antes para comparar el sabor. Eso por no ponerte a 100. Mientras me tomo el café, estoy pensando en el trabajo, recuerdo vacacional. Es decir, incluso hay una red cerebral que cuando estamos absolutamente relajados, sin hacer nada, está activado el circuito de por defecto, que se llama. Por tanto, ya que incluso para estar sin hacer nada necesitamos que se activen ciertos circuitos cerebrales, que no van al 10%. Utilizamos el 100% del cerebro. Otra cosa es que unos lo utilicen y no es cuestión de porcentaje exacto. Utilizamos el 100% de nuestro cerebro.
En relación con esto y con la utilización del 100%, podríamos nombrar otro neuro mito, que es el de hemisferio izquierdo, hemisferio derecho. No, porque estamos hablando de un 100%. Es cierto que hay diferenciación entre los dos hemisferios. También una mala interpretación. ¿Hay algo de verdad o quizá el cerebro funciona de una forma global? Hay algo de verdad y esto es por eso más difícil de erradicar. Si les ha dicho que el hemisferio izquierdo lógico, analítico, el hemisferio derecho holístico, global, etcétera. El hemisferio derecho es el de los artistas, el hemisferio izquierdo racional, lógico, racional. Bueno, eso ya es simplificar y reinterpretar. Y por así decirlo, como un par de aspectos contundentes para cuestionar esta diferenciación.
Es decir, cuando yo muevo mi brazo izquierdo, lo están moviendo circuitos cerebrales de mi hemisferio derecho. Pero cuando me muevo brazo derecho, igual. De acuerdo. Cuando yo toco la palma de mi mano, esa sensación la está experimentando el hemisferio contrario. Es decir, qué áreas sensoriomotora es prácticamente trabajan igual en ambos hemisferios. Donde podemos encontrar diferencias, que las áreas de asociación, donde se integran muchas señales de una modalidad o de otra y se genera una representación mental, una representación cognitiva de un nivel superior. Pero claro, el problema es que ambos hemisferios están interconectados por cientos de miles de axones, las prolongaciones que comunican las neuronas de neuronas. Y luego están trabajando integrados.
Sí, es cierto que en algunos procesos, en algunas situaciones, hay como una cierta predominancia de uno de los dos hemisferios sobre el otro. Pero una predominancia dentro de la complementariedad. Que quizá, perdona, el ejemplo prototípico, lenguaje. Si de ahí surge esta diferenciación, porque cuando todavía no disponemos de técnicas de neuroimagen, se observa que una persona con una lesión el hemisferio izquierdo tenía más problemas lingüísticos que una persona con una lesión del hemisferio derecho. Y con técnicas de neuroimagen, siempre sabemos que hay circuitos más especializados para el lenguaje en el hemisferio izquierdo, pero que también y circuitos para lenguaje en el hemisferio derecho. Que al fin y al cabo, que cuando yo escucho una palabra con el oído izquierdo, con el dedo derecho, se procesará en el espacio contrario.
Otra cosa son ciertas habilidades instrumentales, ciertas cuestiones semánticas, categoría digital, que pueden implicar más al hemisferio izquierdo que al hemisferio derecho. Pero el lenguaje como tal, si decimos, hay un hemisferio para el lenguaje, no hay uno que trabaja un poquito más, hay otro que trabaja un poquito menos, pero trabajando los dos. Que quizá, como te quería comentar ahora, es muchas veces en algunas ocasiones, muchas veces, una cosa, por lo menos algunas ocasiones, sí que hemos visto que en algunos centros educativos, invitado a de alguna manera, intentar identificar si un alumno es más del hemisferio, por decirlo de forma sencilla, norte o sur, es más valor, más no surf, más izquierdo, más derecho. Y eso ha existido en los centros. Y quizás sea un planteamiento que es totalmente erróneo, debido a que no hay una una predominancia.
Personalmente, creo que es un planteamiento erróneo, porque es que aprendemos con todo el cerebro, por decirlo de alguna manera. O sea, la capacidad de aprender es una es una capacidad inherente a la propia configuración de las neuronas. En el momento que hay dos neuronas que se conectan entre sí, allá hay posibilidad de aprendizaje. Y esa posibilidad de aprendizaje se distribuye por todo el cerebro. El problema es de nosotros, los psicólogos, neuropsicólogos, educadores, etcétera, a la hora de interpretar el comportamiento. Es decir, pues decimos, hay un área para el lenguaje, hay muchos circuitos cerebrales que participan en el lenguaje. Claro, ahora hay un circuito más restringido para procesar un sonido relacionado con el lenguaje, fonema. Sí, claro, eso es más fácil de localizar. Pero es que el lenguaje no es discriminar un fonema, el lenguaje es mucho más ancho, más complejo.
Entonces, a la hora de definir qué buscamos en cada hemisferio, el problema no es la respuesta, es el planteamiento del propio problema. Por tanto, una quizá mala interpretación de las áreas de algo de verosimilitud o algo de certeza, que hay, es que efectivamente hay algunos aspectos diferentes en el funcionamiento de ambos hemisferios, pero no tanto ni para considerar que los niños son hemisferio izquierdo o derecho, o considerar que el hemisferio izquierdo tiene una serie de atribuciones y el hemisferio derecho otra. Es totalmente distinto y estarán más más relacionado, por tanto, no con el hemisferio izquierdo-derecho, sino con el desarrollo del talento, aprendizaje, mensaje en general, pero no porque el alumno utilice más un hemisferio que otro, soy una ausencia de cualquier tipo de lesión, alteración estructural.
Sobre esto de que en los centros educativos muchas veces buscamos, por supuesto, el mejor rendimiento de nuestros alumnos. Yo estuve como orientador 14 años en un colegio de secundaria. Y entonces, hablando con colegas, siempre decían, es que es bueno, es muy bueno conocer, ya no solo el hemisferio izquierdo-derecho, si el alumno no utiliza más, sino qué estilo de aprendizaje tiene el alumno. Muy unido, ¿no? A un neuro mito de que predominancia tiene el alumno a aprender a través de un sistema sensorial, de una manera auditivo, sinestésico, visual. Sí, claro. El problema es que los estilos de aprendizaje se ha utilizado como excusa de muchas intervenciones educativas. Pero ¿a qué nos referimos? Porque lo que está claro es que cuando yo estoy procesando una información, el que intervengan más canales de procesamiento facilita el que yo pueda, por así decirlo, consolidar ese aprendizaje.
También es cierto que la propia manipulación o la propia realización de determinadas prácticas consolida el aprendizaje. Ahora, yo no conozco pruebas reales que digan que si se trata de aprender una lista de 100 palabras, un niño lo aprenda mejor si las lee y otros si las escucha leídas, que eso está muy extendido. ¿Me entiendes? Entonces, depende lo que queramos enseñar. Si queremos a un niño enseñarle a hacer una serie de movimientos gimnásticos, ahí el tema auditivo, como no sea el del sonido del cuando tiene que empezar y tiene que practicarlo, es decir, es que hablar de aprendizaje depende lo que queramos aprender.
Entonces, lo de los estilos de aprendizaje, yo creo que es una cosa que se ha sobredimensionado y que yo creo que todos los cerebros aprenden igual. Porque hay muchos factores que no se contemplan en cuenta en este planteamiento. ¿Qué pasa con la motivación para aprender? Si tú disfrutas más viendo las cosas, hay más motivación. Si tú disfrutas más escuchando. Pero no todos los contenidos que se tienen que aprender se pueden organizar según esa distribución. Es inevitable que trabajen todos por la ganancia de las emociones y la motivación. Incluso cuando decíamos, el que se mantengan los neuro mitos en el ámbito educativo, porque emocionalmente están muy arraigados en la sociedad. ¿Ya? O sea, una una verdad poco interesante, ¿no? Pues queda eclipsada por una mentira muy emocionante. Emocionante.
Pero entonces, también en cuestión de los neuro mitos, las emociones tienen mucho, mucho peso. Y las emociones también en el ámbito de los padres. Porque si hablamos de los docentes, también deberíamos hablar de toda la comunidad educativa, incluyendo esa figura tan importante en el proceso de aprendizaje que son los padres. Yo hay una cosa que siempre imagino y me parece ciertamente pues curioso, y es los papás que se compran la colección de todas las sonatas de Mozart, poner por las noches a los niños porque "mejora el rendimiento, mejora la memoria", el llamado efecto Mozart. Esa música de Mozart que hace que los niños tengan un mejor rendimiento académico. Parece que funcionan también Rolling Stones o Guns and Roses.
A ver, eso se puso, se puso muy de moda porque hicieron un estudio en el cual ponían, no sé si eran cinco o diez minutos, una sonata concreta de Mozart, además a los niños, y después les pedían que resolvieran unas pruebas. Y vino efectivamente alguien y decir que no solo con Mozart, o con otros músicos también, o con música rock, y vieron que el efecto era el mismo. Claro, es decir, escuchar música, escuchar música, así que no solo Mozart. Pero que no es a lo mejor la música que puede tener de fondo mientras haciendo otras cosas, la central. Es escuchar música, provoca un post-efecto, incrementando la atención y la concentración. Atención y concentración para resolver una tarea es fundamental.
Entonces, estamos consiguiendo un post-efecto que dure unos minutos. O sea, autoridades que puede que manera Mozart todas las noches, vas a ser un genio. Probablemente vas a ser un melómano, pero no sé hasta qué punto es a ser un genio puede serlo uno, pero no va a ser por escuchar algo que no quiere decir que sea malo escuchar a Mozart, en absoluto, ni escuchar música. Todo lo contrario, porque incluso se ha demostrado que tocar un instrumento, por supuesto, algo muy positivo. Si no, y el propio aprendizaje de la música. Es decir, la música está muy relacionada con el lenguaje, está muy relacionada con con otros aspectos emocionales, espaciales, y todos. O sea, la música, tanto como sujeto pasivo, escuchar música cuando te apetece, como ejecutarla, como tocando un instrumento y tal, es una actividad terminantemente recomendable, o sea, absolutamente recomendable. Y la música, escuchar música, tiene un post-efecto positivo. Ahora, que sea Mozart concretamente, es lo que no está, es lo que está claro.
Que ya se va a utilizar el nombre de "efecto Mozart", pero hay algún trabajo por el que ha visto que un efecto similar se produce con otro estilo de música, incluso lo que parece ser música rock, puede parecer más estridente, más, no produce el mismo. Escuchar música, la estimulación, exacto. Desde la estimulación musical tiene ahí, parece ser, un efecto atencional que mejora un rato la atención, porque tienes aprovechando el efecto de ese tiempo que se está escuchando música. Y por quitarle un poco de hierro, de ahí surge aquel dicho de "la música amansa las fieras". No es que centra la atención, pero en un periodo breve de tiempo. Claro, además, la música produce endorfinas, que generan sensaciones placenteras, gracias al cerebro, con lo cual fenomenal. Es una práctica absolutamente recomendable.
No quiero dejar de hablar de neuro mitos. Hay muchos, sería imposible hacer un listado de neuro mitos. Los podemos inventar alguna para crear lo fácil que es. O sea, en otro habla, no, porque al estar hablando de ello, no tendríamos ese efecto. Pero podemos lanzar un par de consignas. Los canales adecuados, podemos generar perfectamente los micro mitos. Y emociona, lo conseguiría muy. Hoy sí, sí, parece atractivo, si lo sabes vender, si tiene ese puntito de verosimilitud que queríamos al principio. Y por desgracia, es fácil vender.
Pero no me quiero, no quiero pasar a otro tema sin hablar de otro neuro mito que está muy extendido, tanto en el ámbito educativo como también en los padres, que es la importancia de los tres primeros años de vida en el aprendizaje. Son importantes, es un momento de desarrollo cerebral, yo muy importante. Yo no descartaría tampoco en el cuarto, en el quinto y el sexto. Pero ¿y el atraso? Ya, casacas. Vamos a ver. Es decir, somos la especie, creo, cuyas crías nacen en un estado de desarrollo más inmaduro. Es decir, nacemos con el cerebro menos que a medio hacer. Eso implica una infancia muy prolongada, un periodo de maduración cerebral muy largo. De hecho, hay estudios que más o menos establecen que la maduración completa del cerebro ocurre casi al final de la tercera década de vida, es decir, 30 años. Madurando, asegurando, estableciendo más de las conexiones, reorganizando el cerebro.
Es cierto que las redes cerebrales no maduran todas de un modo sincrónico. Cuando nacemos, hay algunas redes que ya están maduras, hay otras que están prácticamente esbozadas y hay otras que están a medio camino. Entonces, la maduración del sistema nervioso es lo que decimos hetero-crónica, es decir, cada región, cada circuito tiene sus propias etapas, tomando el desarrollo de un modo global. Sí, es cierto que hay como ciertos períodos de desarrollo acelerado o ventanas de desarrollo, momentos en los que el potencial de aprendizaje es algo mayor para según qué tipo de procesos o qué tipo de actividades. Esto no es matemático, no vayamos a quedarnos ahora con un calendario, decir, de 3 a 6, más de mayas y de 6 a 8, geografía. No, esto es absurdo.
Quiere decirse que hay ciertas áreas que a lo largo del desarrollo, de repente, un área que más o menos iba madurando muy despacio, de repente en dos años pega y madura rápidamente. Hay otras áreas que tardan darnos más tiempo. Es decir, son calendarios, por así decirlo, distintos. De acuerdo. Claro, en que están implicadas esas redes, pues aquellas actividades, aquellos procesos sensoriomotrices, cognitivos, en los que participan esas redes, maduran. Porque acabó la adquisición de habilidades está determinada por el proceso de maduración de las redes cerebrales. Hasta que las redes lingüísticas no maduran adecuadamente, no podemos desarrollar todo el potencial lingüístico. Hasta que las redes emocionales no maduran plenamente, no podemos llegar al nivel, por así decirlo, estable de maduración emocional. O sea, que todo lo que es nuestra nuestra progresión a lo largo de la infancia, adolescencia, en la adquisición de habilidades, viene determinado, aparte de, claro, lógicamente, la estimulación, del desarrollo de las áreas cerebrales.
Es decir, un sujeto que no está expuesto a sonidos lingüísticos, no adquiere el lenguaje, porque porque las redes lingüísticas están madurando, pero no reciben estimulación, con lo cual no aprenden a trabajar. Entonces, lo que se trata es de que en estos periodos de desarrollo tengan la estimulación adecuada para adquirir. Que esos no logos son muy importantes, las habilidades adecuadas. Es esa es el momento de recibir la estimulación adecuada en el momento adecuado. Claro, pero pero cuidado con esto del momento adecuado, que parece que es que si pasas y que, que no hay un momento. Y están más, depende para qué, depende para exacto. Porque cuando hablamos de los períodos críticos en el aprendizaje, volvemos a lo que decíamos antes, no. Un período crítico puede ser en el desarrollo embrionario, cuando se produce la diferenciación sexual. Si en unos pocos días no aparecen ciertas hormonas producidas por el cromosoma y se produce una diferenciación, una diferenciación hacia el género femenino, eso sí depende de los días. Pero la adquisición del lenguaje, tengo muchos a muchos años.
Entonces, no podemos decir que sean los nueve años, no has adquirido lenguaje, ya no vas a hablar en la vida. Como si has estado nueve años sin estimulación lingüística, es muy difícil que llegues a ser un hablador experto, de acuerdo, pero vas a poder aprender a comunicarte. Has dicho una cifra que a mí me gustaría retomar, a los 30 años aproximadamente. Aproximadamente, hay una madurez no cerebral. Pero ciertamente, se ha demostrado que la plasticidad del cerebro va más allá. Y se ha demostrado últimamente que hay posibilidad de mayor crecimiento. La plasticidad, la plasticidad neuronal dura toda la vida. Es cierto que eso viene relacionado con lo que hemos dicho antes. Cuando el cerebro se está construyendo, está madurando, eso lo que implica que las conexiones neuronales se están reorganizando. En ese momento, la plasticidad, el potencial plástico del cerebro es muy alto.
Cuando ya todas las conexiones se han consolidado, la posibilidad de cambiar esas conexiones va disminuyendo. Pues claro, la plasticidad cerebral en una persona de 60 años es mucho menor, es mucho menos potente que en un niño de 10 años. Pero sigue habiendo. Pero siga la plasticidad de la base del aprendizaje. Si no hay plasticidad cerebral, no hay aprendizaje. Mientras seamos capaces de aprender algo, es porque hay plasticidad cerebral, plasticidad sináptica o plasticidad neuronal. La cuestión es que es como, no sé, a lo mejor la metáfora que va a poner es un poco atraída por los pelos, pero cuando tú estás construyendo una casa, mientras está el proceso de construcción, es mucho más fácil introducir cambios. Vamos ahora a la luz, quiero que vaya por aquí. Nada, es como está sin solar, es una pequeña rosa y tal. Ahora, cuando terminó la casa y quieres cambiar las funciones, una luz, es mucho más, pero se puede hacer. Se puede hacer, cuesta más trabajo, pero se puede hacer. Cuesta más dinero.
Y se ha demostrado también en algunas investigaciones, como la famosa investigación de los taxistas londinenses, en lo que se veía que había un desarrollo, no, después de esa preparación que ellos tienen que hacer para presentarse a taxista. También hay investigaciones con los pianistas, que se ve que se desarrolla posteriormente y no a una edad concreta, sino posteriormente, cuando se ponen a trabajar y reciben una estimulación. Respecto a el cerebro es un órgano que responde al entrenamiento. Entonces, una persona que trabaja permanentemente con mapas espaciales, teniendo que imaginar, diseñar recorridos, conocer toda una serie de hitos topográficos para orientar en una ciudad, lógicamente las redes, en este caso, las redes hipocampales relacionadas con el aprendizaje espacial se vuelven mucho más robustas. Una persona que tiene que trabajar integrando motricidad con audición, etcétera, como puede ser un músico, por supuesto que las conexiones entre las áreas motoras, somatosensoriales, auditivas, etcétera, son mucho más robustas. Y el entrenamiento modifica el órgano durante toda la vida.
Claro, también es mucho más fácil aprender a tocar el piano a los 10 años que a los 60. Es mucho más difícil. Exacto. Es decir, lógicamente, la posibilidad de respuesta que tiene el cerebro a los 60 años es más limitada, no nula, es más limitada. Pero es importante saber que cuando hablamos de neuroeducación, debemos abarcar no solo los tres primeros años de vida, entonces en todo el ciclo, evitar todo el ciclo vital. Porque también ahora hay bastantes trabajos teniendo en cuenta un poco las enfermedades neurodegenerativas, etcétera, que recomiendan que las personas mayores aprendan algo, que aprendan idiomas, que aprendan a tocar un instrumento, que aprendan el juego. Es decir, que el hecho de forzar al cerebro a aprender también es una forma de ralentizar el posible deterioro. Y cuidado que estamos a punto de meternos en el terreno de los neuro mitos. Eso no quiere decir que cualquier persona por el hecho de que se haya puesto a estudiar inglés a los 60 años no vaya a tener Alzheimer. Puede ocurrir.
Cierto que el tener una actividad de ese estilo a partir de ciertas edades, aparte de ser entretenido y gratificante, digamos que ayuda a mantener un cierto nivel de funcionamiento cerebral. Hay personas con circunstancias especiales que no se benefician de ello o se benefician menos. Las diferencias individuales son algo real que no tenemos que olvidar. Podríamos hablar de muchísimos neuro mitos más. Quizá estos sean los los que más extendidos están. Podríamos hablar de la atención, podríamos hablar de la dislexia, podríamos hablar de muchos campos que están muy relacionados con los neuro mitos. Pero sí que me gustaría matizar una cosa. Después de todo esto, ¿se puede educar con neuro mitos en la escuela? ¿Se está haciendo esto con nuestros docentes? Los docentes que se preparan, además, con una con un esfuerzo cada día mayor, lo hace muy bien. Como decíamos antes, este interés por lo "neuro", parece que está ayudando a eliminar algunos neuro mitos. Sí, pero sabemos que se puede educar. Ahora, ¿perjudicial o al menos no beneficioso?
A ver, son son muchas generaciones de niños, jóvenes, etcétera, que han ido pasando por las escuelas, los institutos, etcétera, y que han llegado a conseguir grandes logros. Muy mal no se ha hecho. ¿Qué ocurre? Que es cierto que la neurociencia puede aportar algo que optimice el esfuerzo que hacen estos profesionales y que incluso redunda positivamente en su propio grado de satisfacción con los resultados. O sea, la neuroeducación no viene a cuestionar el papel de los docentes, todo lo contrario, viene a aprender de ellos y aportar en la medida que yo puedo aportar lo poquito que sé de esto y al mismo tiempo me beneficio de todo lo que estoy aprendiendo en el ámbito del día a día en la escuela. Entonces, ese es un poco el planteamiento. Aquí no se trata de enmendarle la plana a nadie. Eso la neurociencia no viene a decirle a nadie lo que tiene que hacer. Decir, no, yo sé esto, si te sirve, utilízalo y a cambio me das más pistas de por dónde podrás seguir tras seguir trabajando.
Desde cierto es que existen programas y maneras de trabajar que están basadas en neuro mitos y que si no perjudican, aunque tú lo decías antes, no podemos recuperar los años de esos niños que ya han pasado por nuestras aulas, pero si no perjudica, por lo menos sí que podemos decir que a lo mejor no benefician o consiguen los objetivos. No lo sabemos tampoco. Yo me conformaría con que ciertas prácticas, lo máximo que consigan es que te quedes igual. Eso, o sea, me preocupa que ciertas prácticas puedan tener efectos contraproducentes. Tenemos un ejemplo, no sé cómo vamos el tiempo, pero te pongo un ejemplo. El tema de la sobreestimulación. Y hace muchísimos años, por una serie de trabajos que se hicieron con modelos animales, etcétera, pues parecía que estimular todo lo posible a los niños iba a poner su cerebro como a pleno rendimiento, relacionado con eso del 10%, ¿te suena que hemos dicho al principio?
Entonces, claro, llega algún momento que el niño estaba tan sobreestimulado que prácticamente tenía problemas de atención, porque tenía tanta estimulación, tantos canales abiertos, que ya le costaba. Después de eso, se ha tenido una segunda lectura en décadas más recientes, que es la sobrecarga de actividades escolares, con aquello de que el niño tiene que aprender idiomas, tiene que aprender dos o tres deportes, tiene que aprender música, ajedrez, etcétera. Y de repente, pues probablemente sea lo mejor, adquiera todos los aprendizajes, pero estamos teniendo niños con consultas con ansiedad, depresión, con 10 u 11 años, que antes era impensable. Cuando el niño sumar esa ocupación era ese lugar. Eso es directamente perjudicial. Eso es perjudicial. Pero hay programas que de verdad que no son ni perjudiciales, pero tampoco beneficiosos. Por eso digo que me quede como estoy, ¿me entiendes?
Entonces, hay que ser muy cuidadosos con ciertas afirmaciones que pueden llegar a pasar esa línea roja, decir, no solo no cumplen su objetivo, sino que pueden tener efectos colaterales indeseables. Y la formación en neurociencia, la formación neuroeducación haría que ese puente, como decíamos antes, entre neurociencia y educación existiera y, por tanto, todas estas cosas las pudiéramos controlar. Me gustaría lanzarte, son muchas personas las que hoy nos están viendo, porque eso quiere decir que hay mucho interés por este tema. Me gustaría lanzarte algunas de las preguntas que nos han hecho, brevemente, porque hay muchas que eran de carácter práctico, que posiblemente en futuras open class intentaremos darles respuesta. Otras que a lo mejor ya hemos dado respuesta con nuestra conversación de hoy, pero bueno, rápidamente y para no alargar nos mucho más.
Por ejemplo, Jacqueline, que nos preguntaba cómo contrarrestar los mitos en neuroeducación, que quizá va un poco encaminado. Es decir, pues igual que a lo largo de la historia, es decir, los mitos se combaten con información. O sea, si yo tengo información, no me pueden engañar. Entonces, por eso debería incurrir e incluirse en la formación de los docentes, conocimientos de neurociencia para que ellos mismos puedan tener una base sobre la cual desmenuzar ciertas informaciones y considerar si son ciertas o no. Entonces, y luego, bueno, pues que no tenga esa formación, tiene acceso a adquirirla y a buscar información, formación, bases de datos, en artículos, revistas científicas, para poder confirmar si eso es cierto o no lo es.
Nos decía, afirma Paula, pero en un chip, quizá una consigna para facilitar esto en educación y en neuroeducación: desconfiemos de lo fácil. Si te venden algo como muy fácil, desconfía. Buen consejo. ¿Cómo romper neuro mitos ante otras colegas que no saben de neuro neuroeducación y son escépticos ante la propuesta de cambio? Quizá iría un poco en esa alineación, la información. Y después, varios, varias personas que nos están escuchando y viendo, nos preguntaban sobre alguna recomendación de libros sobre neuro mitos para intentar luchar contra esta. Libros concretos, yo no, vamos, ni me atrevería, ni creo que sea recomendable, porque la neuro mitología es algo dinámico, es decir, pueden surgir nuevos neuro mitos. Sería imposible hacer un catálogo de neuro mitos. Yo lo que creo que la gente se tiene que formar en la ciencia, tienen que leer artículos científicos.
Decir, "es un programa que estimula la amígdala para el aprendizaje", la lectura de "te", buscar realmente cuál es el papel de la amígdala cerebral, a qué intervención tiene, cómo se relaciona con el aprendizaje y a partir de ahí sacar tus propias conclusiones. Yo creo que más que un libro, la gente lo que tiene que buscar es sus propias fuentes de información, generalmente en fuentes fiables. Ya no te vale cualquier página, imagen, red, sino revistas científicas, libros contrastados, contrastados, porque publicar un libro a veces es relativamente, es relativamente fácil, tú te mismo te puedes pagar la edición. Y entonces, en ese sentido, yo creo que la mejor forma no es un libro, sino es la forma es buscar esa información.
Desde luego, Luis Miguel, yo creo que que a la gente que nos está escuchando le ha podido quedar muy claro algunos aspectos sobre los neuro mitos que hemos visto y sobre todo la necesidad de la formación del ámbito educativo y esa esa relación con la neurociencia. Te agradezco muchísimo que hayas dejado de ir con nosotros y esperemos poder contar contigo en futuras ocasiones. Agradecemos muchísimo a la gente que nos has estado viendo y esperemos que hayamos dado respuesta a todas sus dudas o por lo menos les hayamos puesto en la pista de esa necesidad, ese interés por la formación en la neurociencia, en el que un maestro se enfrenta a sus alumnos y por lo menos una vez que va a aplicar una metodología, va a aplicar un programa, o por lo menos, como tú decías, algo que es muy fácil, le haga sospechar, le haga buscar y, por tanto, acercarse a la neurociencia. El crítico. Muchísimas gracias, Luis Miguel. Muchísimas gracias a todos y hasta la próxima.