Transcription
Hoy vamos a hablar del sometimiento, que es una conducta y está asociada, porque es complementaria, de la que vimos la semana pasada, que tenía que ver con la amenaza. En el sometimiento hay obediencia y sumisión. Vamos a diferenciar la, en primer lugar, de la necesidad de conformar al otro. Porque muchas personas dicen: “Yo me someto siempre al deseo del otro”, y en realidad no se están sometiendo al deseo del otro, sino a su propio deseo de no decepcionar al otro, que es totalmente distinto. Temo tanto decepcionar, no gustarle, que termino haciendo lo que él quiere. Esto no es sometimiento; esto es conformar al otro. El sometimiento real es cuando casi uno no tiene opciones. Sartre hubiera dicho que siempre elegimos, pero no es lo mismo entre elegir decepcionar al otro que estar eligiendo entre la vida y la muerte. Y alguien que en la guerra tiene que salir a pelear se está sometiendo a una ley, porque si no es desertor; la famosa obediencia debida. No hay opción, pero, o cuando hay peligro de muerte, violencia, el temor a ser echado en la calle sin ninguna, sin ningún recurso. Esto es un real sometimiento.
En el sometimiento, la persona se queda sin autoestima porque siente que realmente no tiene recursos. Entrega a toda su libertad al otro, y a veces termina sintiendo que el otro la guía y que la protege. Es como en el síndrome de Estocolmo, donde uno termina casi enamorado de su guía porque siente que no tiene otra y confunde esto con cuidado o con protección, y se confunde y no sabe si se somete por miedo o porque realmente no está en condiciones de elegir. Porque esta es otra vertiente: la persona que se somete, al perder la libertad, pierde también la responsabilidad, y esto a veces prende. Hay personas que entregan su libertad para no ser responsables y entonces dicen: “Bueno, yo no, no tengo la culpa, yo en realidad no elegí, eso me sometía”, y esa conducta la extienden a muchas áreas; algunas donde realmente no tienen opción y otras porque, como estaban tan acostumbradas a esto, siempre entregan su poder y su responsabilidad. Entonces, esto es algo para tener en cuenta, que sería la beta que hace que a veces uno quede instalado en esa conducta, aun cuando ya el peligro no es tanto. “Bueno, me pasé muchísimos años en esta situación y ahora podría irme, pero me quedo porque ya no tengo, no tengo confianza en mí”. Esto es fundamental para poder ver siempre lo que está detrás de esta conducta: es el miedo, y este lo vamos a tratar mañana. Miedo en todos los niveles. La emoción de miedo puede, obviamente, no solamente está ligada a esta conducta, está ligada a muchas, pero la vamos a ver porque en esta fundamentalmente lo que hay es miedo.
Lo que me parece importante ver en el sometimiento es lo que causa en el otro. Porque así como uno entrega su libertad y deja que el otro lo guíe, el otro aumenta su control. Entonces, el otro termina convencido que es el que tiene que decidir; inclusive hasta se puede quejar de que: “¡Trabajo yo, me tengo que hacer cargo de todo!”. Aumenta el control y aumenta la exigencia, porque, porque cuando ves que el otro se somete, cada vez exige un poco más, porque además mejora el rendimiento. Digamos: “Bueno, logró mejor lo que yo quería; si yo quería que hiciera sexto, ahora me enojo y te exijo que lo hagas mejor aún”. Es como una escalada en donde no hay un freno. Esto es importante entender que en esta dinámica cada uno está reforzando al otro. [Música] El sometedor, cada vez más confirmado en su lugar, aprieta más la tuerca, digamos, y el sometido [Música] se termina convenciendo que esa es la única salida y la mejor salida, porque probablemente siempre fue la única. Porque si hay violencia o amenaza no había otra, pero el tema es que se convenza que es lo mejor, porque él realmente no sabe. Bueno, los dijo pensando con este sometimiento que me parece que es clave en muchas relaciones, y como les dije, diferenciarlo de la necesidad de conformar.