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EL CIELO NECESITA OBREROS | PASTOR ERNESTO CUEVAS

Pastor Ernesto Cuevas1:13:53

Transcription

que el Señor te necesita. Las almas se están perdiendo. Las vidas están atadas, están oprimidas, están cautivas. Hay una cosecha de millones de almas allá afuera. Y no es los ángeles que la van a buscar, la vamos a buscar nosotros. Nos convertiremos en las manos del Señor. Nos convertiremos en los pies del Señor. Seremos las bocas del Señor. Seremos los ojos del Señor. Seremos las manos del Señor. Vamos a sacar al cautivo. Vamos a libertar al oprimido por el ¿Quién me dice amén a eso?

Te voy a decir algo, ya lo que Dios me está revelando. Todos los que quieran trabajar para el reino, los recursos del reino le estarán disponibles. ¿Qué tú me estás diciendo, Señor? Que todos sus bienes, todos sus recursos, todo su poder está a tu disposición. Y no solo eso, el Señor te pone ángeles a tu servicio. Lucas, capítulo 10, versículo 2. Por favor, en el nombre de Jesús. Cuando lo tenga con gozo, dígame amén. Amén. Voy a leer un solo verso. En el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Leemos y decimos, "Amén. Amén. Y le decía, "La mí es a la verdad es mucha, más los obreros, ¿qué? Pocos. Por tanto, dice el Señor, rogad, orad al Señor de la mz que envíe obrero a su mz."

Levante la mano y dé gracias. Gracias, Padre, por tu palabra. Pedimos que nos hable, que nos instruya, que nos bendiga, que mientras hablamos tu palabra, la fe de tu pueblo crezca, que tú sanes al que vino enfermo, liberte al cautivo y salve aquel que está perdido en el nombre de Jesús. Amén. Vamos a darle un aplauso fuerte a Dios y hágalo con fuerza. ¿Alguien puede decir aleluya? Aleluya. Gloria a Dios. Cristo viene. Aplaude a Dios porque yo lo creo. Celebre eso. Cristo está a la puerta. Nuestra redención está cerca que más cerca que cuando creímos.

Escucha el tema de hoy, hermano. Quiero hablar. El Señor puso en mi corazón para hablar bajo el tema, el cielo necesita obreros. Esa es la buena noticia que te tengo. El cielo necesita obrero. Dígaselo al que está a su lado. El cielo necesita obrero. Dígalo fuerte. El cielo necesita obrero. ¿Habrá alguno aquí? Dios mío. Aplaude a Dios. Yo te veo como un obrero. Esa es la noticia que traigo. Que el cielo necesita obrero.

En lo natural. Un obrero es un trabajador, un empleado, alguien que está contratado para brindar su servicio y que recibe un salario a cambio de su trabajo. Eso es un obrero. Me llama la atención que Jesús dijo, "A la verdad, la mesa es mucha y los obreros son pocos." Hablando del trabajo que necesitamos hacer. Cuando se habla de miel, se habla de cosecha, se habla de fruto, se habla de la siega, de los frutos que hay que recoger para el Señor. Y el Señor dijo, "Alzad vuestra mirada y mirad que los campos están blancos, ya es hora de la siega." Y le dijo a sus discípulos, "Orad al Señor de la m." El Señor de la M, usted sabe quién es, ¿no? Verdad, que envía obreros a su mz. Porque a la verdad el trabajo es mucho y los obrero poco.

En lo espiritual, en lo espiritual la mía representan las multitudes que están perdidas. ¿Alguien puede entender eso? Las personas sedientas que están sin Dios, sin esperanza y que van camino a la perdición eterna. Esas esa es la armas perdidas que necesitan ser llevadas al reino de los cielos. que necesitan ser sanadas, libertad. Y Jesús dijo, "La mes es mucha, el trabajo es mucho y los obreros son pocos." Pero el Señor me ponía en mi corazón, "Habla de eso porque necesito obrero." Dame una señal. ¿Algún obrero por aquí allá? Gloria a Dios. El Señor necesita obreros y dijo, "Rogad al Señor de la m que envíe obrero." Y se lo pidió a sus discípulos, quiero que oren, clamen para que el Señor envíe obreros. Y cuando ellos empezaron a orar por los obreros, porque el Señor le dijo, "Rogad por los obreros para que el Señor envíe obrero a su trabajo, a su mes." Entonces, después que ellos empezaron a orar, le dijo, "Ahora vayan ustedes." No sé si entendiste, lo pone a orar y después le dice, "Ahora vayan." Eso es todo. Todas frecuencia. Voy a empezar con ustedes. Cambie el líder un y ahí se habla de 70 que envió. Primero le dice que oren y después le dice vayan. Esto me da a entender que los que están orando para que el Señor envíe obrero, el primero que vas a ir eres tú. Gracias por ese grupo que se puso contento. Aleluya.

El Señor necesita obrero, persona dispuesta a trabajar. No se necesita experiencia. El Señor no está buscando obreros con experiencia porque hay empresas que ponen un publicado, hay vacantes, bastante disponible, pero tienen requisito. Personas con experiencia. El Señor me dijo, "No necesito que sean experimentados. Vengan todos sin experiencia, que el que te llama te va a capacitar." Alaba la gloria del Señor. Wow. Aplaude a Dios. Sí, hay empresas que siguen trabajadores con experiencia y de hecho lo entrevistan para ver su currículum y algunos no califican, dice, "No, usted no califica para ese puesto." Pero el Señor me revelaba que aquí todos califican. Ay, Dios mío. ¿Dónde está los que dicen amén a eso? El reino de los cielos piensa diferente y el Señor me dijo, "Hay disponibilidad para trabajar. Todo el que quiera trabajar, hoy quiero que lo contrate, Dios mío. Ay, Padre de la gloria, hoy te van a contratar. Ponte contento, hermano. Esos que no están trabajando, hoy te van a dar trabajo. Ay, Dios mío. Aplaude a Dios ahora. ¡Aleluya! Lo que el Señor quiere para ponerte a trabajar es que tú desees trabajar, porque no te van a poner a trabajar si tú no quieres. El Señor no va a obligar a nadie a trabajar en su viña, a nadie. El Señor quiere que nazca de nosotros ese deseo de ir y trabajar. Así que lo primero que el Señor quiere para ponernos en su obra, en su viña, es que haya disposición, deseo, deseo y disposición que alguien le diga al Señor, como dijo Isaías, "Heme aquí." ¿Habrá alguien que diga esa palabra? Vamos. Habrá alguien que diga esa palabra, "Heme aquí."

Algunos no quieren trabajar en el reino porque creen que Dios no paga, pero hoy te voy a enseñar todo lo contrario. Te quiero decir que el Señor paga y paga bien. Que yo no he visto una persona que pague mejor que nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Ay, Dios mío. ¿Quién se atreve a decir amén a eso? Él paga y paga bien. Y si usted no está trabajando, empiece y usted va a ver los resultado. Ya llevo 35 y pico de años trabajando y no me arrepiento. Ay, santo. Me siento orgulloso de trabajar para el Rey de Reyes y Señor de Señores. ¿Quién más? ¿Quién más se siente orgulloso? Sí. Oye, oye, yo no he tenido una labor más eficaz que esta que el Señor me ha puesto a hacer y es un trabajo que lo me deleito porque hay trabajo, hay trabajadores que trabajan en lugar que lo hacen a regañadiente, que trabajan por necesidad, que trabajan porque es obligado que hay que trabajar, pero hay otros trabajadores que trabajan, pero trabajan con deleite, deleitándose en los que están trabajando. Dios mío, yo no sé usted, pero yo me estoy delentando, trabajando para el Rey de Reyes y Señor de Señores. Alguien aplauda a Dios si usted lo dice también. Alguien puede decir aleluya.

Así que lo que el Señor pide de ti para ponerte a trabajar en su viña es que tenga deseo de trabajar. Deseo de trabajar y disponibilidad de trabajar. Si tú tienes deseo y disponibilidad de trabajar, el Espíritu Santo te dará la gracia, te dará la sabiduría, te dará la capacidad para hacer el trabajo que él necesita que tú hagas, pero también te dará la unción, te dará el poder, te dará la autoridad para que haga la obra que él quiere que tú hagas. Aplaude a Dios porque él lo va a hacer. Jesús prometió que el Espíritu Santo nos va a ayudar. hacer el trabajo que necesitamos hacer. Amén. ¿Quién dice amén a eso? Amén. Y Jesús dijo algo en Lucas, capítulo 10, verso 7, dijo, "El obrero es digno de su salario." Oiga, me llama esto la atención que el Señor dijo, "El obrero es digno de su salario, dando a a entender que en el reino nadie trabaja de balde, porque él habla de que el Señor necesita obrero, pero más abajo dice, "Y el obrero es digno de su salario." Esto está enseñando que él no nos va a poner a trabajar sin pagarnos. Y te lo voy a demostrar por la Biblia, aunque yo sé que usted y yo le trabajamos hasta de gratis. Gracias por eso. Agradecido. Hay gente que no le trabaja de gratis a nadie. Desde que le hablan de un trabajo, ¿cuánto es? ¿Cuánto me va a pagar? O le dice, "Mire, eso te cuesta tanto." Yo le he dicho a Jesús, "Si tú quieres, yo te trabajo de gratis." Alaba la gloria de Dios. Pero el Señor es tan bueno que aquí nadie le va a trabajar sin pago. Te lo voy a demostrar por la Biblia. El Señor me revelaba que a nadie va a poner en su reino a trabajar de barde. Todo el que trabaja para el Señor tendrá su salario. Amén. Dios mío, ¿dónde están esa gente que dice amén? El obrero es digno, dijo el Señor, de su salario. Y el salario es el pago que recibe el obrero a cambio de su trabajo. Todo el que trabaja para el Señor será recompensado por su trabajo. Y vuelvo y te repito, el Señor paga y paga bien. Aquí se da regalía. Bonos extraordinario. Alaba la gloria de Dios. Aquí se da doble sueldo. Alaba la gloria. Por favor, ¿dónde están los que han trabajado en empresa buena? ¿Saben lo que dan allí? que en esas empresas que le gustan pagar, reconocer los trabajos, los trabajadores que trabajan, esas empresas dan doble sueldo, regalía, pero también dan bonos, bono de reconocimiento, ¿sí o no? ¿Sí o no? Pagos extraordinarios, incentivos. Hm. A otros le dan eh eh le pagan sus vacaciones. Alabado sea el nombre del Señor. Porque son buenos trabajadores y la empresa la empresa quiere reconocer su labor tratando de que ellos se sientan cómodos, que trabajen con alegría, con satisfacción y la empresa paga esos empleados para que para que tengan una buena remuneración. No sé si me entendiste. No sé si usted ha trabajado en alguna empresa así que usted no se quiere ir. ¿Alguna vez usted trabajó en una empresa que no se quiere ir? Porque le dan buen sueldo, le pagan sus horas extra, le dan reconocimiento, bono. Al final del año, la empresa de las ganancias saca una parte para bonificar a los empleados. Dios mío, mira cuánta gente alegre. Yo trabajé en empresa así cuando trabajaba en lo secular, que de repente una temporada en el año anunciaban, "Hay bonificación, la van a entregar en este mes." Uno se ponía contento. Alaba la gloria de Dios. Eso era algo extraordinario que la empresa daba como un regalo de los beneficios que habían obtenido. Y de repente la empresa daba conforme a las ganancias que recibían. Y usted sabe lo contento que yo me ponía cuando me daban esa bonificación. Alaba la gloria de Dios. ¿Quién alguna vez recibió una bonificación? Pero también recuerdo que me pusieron, me dieron un reconocimiento en una de esas empresas que trabajé, el gerente me llamó y me dijo, "Ernesto, queremos honrar tu labor en este en esta empresa y reconocemos que tú has sido un vendedor sobresaliente, que tú has sido de los que más ha vendido en este año y queremos reconocer tu trabajo." Y recuerdo que me sentó en su oficina y me dijo, "Vaya agarrando." Y me pasó un cheque. Yo dije, "¿Cómo alaba la gloria de Dios?" Y me dijo, "Y abre el sobre. En el sobre usted tiene un fin de semana en un hotel para que se vaya con su esposa. Ya está reservado, todo pago. Esa es una remuneración de su servicio. Ay, Dios mío. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Mire, hermano, yo me puse que los dientes se me veía, la muela se me veía allá atrás. Yo dije, "Pero de aquí nadie se quiere ir. Y recuerdo que también me dieron una placa. Eso fue reconociendo mi labor. Y si eso es lo natural, hermano, yo me imagino al Rey de Reyes. Ay, Dios mío. Padre de la gloria. Aquel que dice, "El obrero es digno de su salario." Lo está diciendo el Señor. El obrero es digno de su salario, como diciéndonos a nosotros, "Te voy a pagar el trabajo que estás realizando." Y en una ocasión Pedro le dijo al Señor, "Yo quiero saber cuál será mi pago, cuál será mi recompensa por servirte." Y la Biblia dice en Marcos 10:28 que le dijo Pedro al Señor, "He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido." Y respondió Jesús y le dijo, "De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, hermano, hermana, padre, madre, mujer, hijo, tierra, por cualquiera, por causa de mí y del evangelio, que no reciba aquí 100 veces más ahora." ¿Cuándo dije? ¿Cuándo dije ahora? Que reciba 100 veces más ahora en este tiempo. Casa, hermano, hermana, padre, hijo, tierra con persecuciones y en el reino, en el siglo venidero, la vida eterna. Wow. Dios mío. Aplauda a Dios. Ahora celebre eso.

Me llama la atención la pregunta que hace Pedro, porque Jesús está hablando de ese tema de remunerar. Y Pedro aprovecha y dice, "Señor, quiero hacerte una pregunta. ¿Cuál será mi recompensa o nuestra recompensa? nosotros que lo hemos dejado todo y te hemos seguido como diciendo, "Señor, yo dejé de pescar peces para seguirte a ti. Dejé el trabajo secular para ayudarte en el ministerio. Me gustaría saber, eso es Pedro, cuál será mi recompensa a mí, que lo he dejado todo para estar contigo y seguirte." Y yo me imagino también a Pedro diciendo, "Aquí nosotros no tenemos sueldo." Porque creo que Jesús no le daba sueldo fijo a Pedro. Yo entiendo que Jesús no le tenía sueldo fijo a nadie. Porque Jesús dijo, "Si alguno quiere seguirme, sígame." Pero Pedro está diciendo, "Señor, yo quiero saber cuál es mi recompensa." Y aquí me llama la atención que Jesús dijo, "No hay ninguno, oiga, ninguno que haya dejado casa, hermano, hermana, padre, madre, hijo, tierra por causa de mí, del evangelio, que no reciba aquí 100 veces más." Wow. Yo te quiero hacer una pregunta. ¿Qué tú has dejado por causa del Señor? Te la puse difícil por aquí. ¿Qué tú has dejado? ¿Qué ha dejado? Pon algo, mencióname algo. ¿Qué dejaste? Algo de valor que tú dejaste para dedicarte a servir al Señor. A algo que tú renunciaste para decirle sí a Jesús. A algo que tú renunciaste para trabajar para el Rey de Reyes y Señor de Señores. ¿Habrá algo que tú recuerdes que dejaste? Ahí abarca todo, familia, tierra, propiedades. El Señor le dijo a Pedro, "A lo que dejaste, añádele 100 veces más." ¿Cuánto tú te ganabas, Pedro, pescando? Pedro, ¿qué tú hacías a diario? ¿Cuánto fue lo más que hiciste en un día? Ay, yo me imagino a Pedro. Bueno, señor, si hubiera sido en un dominicano, bueno, yo me ganaba 2000 diarios. Bueno, pues ahora ponle 100 veces más esos 2000. Alguien alabe a Dios. ¿Alguien puede alabar a Dios por lo que estoy diciendo? No, no sé si estaré entendiendo, pero el Señor me revelaba que esto no solo es para Pedro, que hay cosas que nosotros hemos dejado por seguir a Cristo. No sé si usted puede recordar algo, pero hay personas que hemos dejado algo por amor al reino. Sí, hay personas que Dios lo ha llamado al ministerio que ha dejado algo por servir al Señor. El Señor te está diciendo, pon 100 veces más eso que dejaste. Y le voy a decir algo, hermano. Jesús no entretiene a nadie. Jesús no es un político de estos mentirosos que cuando están en campaña ofrecen Villa y Castilla. Vota por mí que te voy a llevar a tal sitio. Vota por mí que tu situación va a cambiar. Vota por mí que tú vas a gobernar conmigo y después que ganan usted le llama y no te cogen la llamada, por favor. Gracias por esos políticos que saben lo que yo estoy diciendo. Aquí el Señor no viene a entretener a nadie ni a vendernos sueños. Lo que te estoy diciendo que Jesús es fiel y es verdadero y lo que él promete lo cumple. Wow. Dios mío. ¿Dónde están los que me dicen amén? ¿Dónde están los que dicen amén? Eso. Yo soy testigo de que el Señor cumple lo que promete. ¿Quién más puede testificar de la fidelidad de Dios? De la fidelidad de Dios. Y yo le he hecho la historia de cuando el Señor me dijo, "Deje el trabajo." ¿Cómo? deja el trabajo que tiene y dedícate a tiempo completo. Yo le dije, "Bueno, Señor, confírmame esto porque me estaba yendo bien. Me lo confirmó." Yo dije, "Espérate, confírmamelo otra vez." Sí, porque no estoy dejando cualquier trabajo, estoy dejando un trabajo bueno que me está yendo bien, que soy gerente de ventas con vendedores y que me están pagando. Y el Señor me dijo, "Deja el trabajo y dedícate a tiempo completo." Cuando lo hice, hubo una explosión en el ministerio. El Señor empezó a expandir nuestro ministerio. Me di de cuenta que dejar cosas por amor al Señor hace que los cielos se te abran. Yes. Gracias por ese grupo. Te estoy diciendo que dejar cosas por amor al Señor hace que los cielos se te abran. Y yo me fui a este pasaje donde Jesús le dijo a Pedro, "Lo que tú dejaste aquí recibirás 100 veces más." Y yo dije, "Pero si tú me vas a dar 100 veces más de lo que yo estoy dejando, esto se va a poner bueno." Ay, gracias por ese grupo. ¿Dónde están los que están entendiendo lo que estoy diciendo? No sé lo que tú has dejado por amor al Señor o lo que tendrás que dejar, porque no todos somos llamados a tiempo completo. A mí el Señor me llamó a tiempo completo, pero le voy a decir algo. Lo que el Señor ha estado haciendo conmigo sobrepasa lo que yo dejé en el mundo. Yo puedo darle testimonio de que el Señor me ha devuelto mucho más por encima lo que yo dejé por amor a su nombre. Esto me da a entender que él no miente, que él no falla, que él es fiel y es verdadero. Y todo el que trabaja para Dios es digno de su salario. Alguien aplauda a Dios porque ahí yo te veo. La pregunta es, ¿quieres trabajar para el reino con ese grupo, Señor? Tírale una foto ahí. Heme aquí. Heme aquí, Señor. Te dice una pregunta. quiere trabajar para el reino, para el Rey de Reyes, para esta empresa, pues tu trabajo no será en vano. La Biblia dice que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. Y Pablo escribe que a su tiempo cegaremos si no desmayamos y que el agricultor, el que siembra, siembra con esperanza. esperando de cosechar los frutos. Y Pablo le escribió a Timoteo y le dijo, "El Señor te dé entendimiento de lo que te digo, que lo que tú siembras, la tierra te lo va a devolver para atrás." Dios mío, ¿dónde está lo que dicen amén a eso? Aplaude a Dios. Yo creo que Dios va a hacer algo con nosotros. La pregunta es, ¿quiere trabajar para el reino? Am, pues hoy el Señor te está diciendo, "Te necesito, Dios mío." ¿Qué dije? ¿Qué dije? ¿Qué dije? ¿Qué dije? Que el Señor te necesita. Las almas se están perdiendo. Las vidas están atadas. Están oprimidas, están cautivas. Hay una cosecha de millones de almas allá afuera. Y no es los ángeles que la van a buscar, no la vamos a buscar nosotros. Predícalo. Nos convertiremos en las manos del Señor. Nos convertiremos en los pies del Señor. Seremos las bocas del Señor. Seremos los ojos del Señor. Seremos las manos del Señor. Vamos a sacar al cautivo. Vamos a libertar al oprimido por el ¿Quién me dice amén a eso? Y te voy a decir algo, ya lo que Dios me está revelando. Todos los que quieran trabajar para el reino, los recursos del reino le estarán disponibles. Yes. Debiste agarrar eso. Yes. Si debiste echarle mano así. Señor, quiere que te lo repita, que todo el que quiera trabajar para el reino, los recursos del reino estarán disponibles para para ti. ¿Qué tú me estás diciendo, Señor? Que todos sus bienes, todos sus recursos, todo su poder está a tu disposición. Y no solo eso, el Señor te pone ángeles a tu servicio. Amén. trabajarán contigo. Dios mío. Agarra eso, agarra eso. Te estoy diciendo que los ángeles trabajarán contigo, caminarán contigo, te protegerán, te ayudarán, te esforzarán, te cuidarán, te prosperarán. Los cielos se te van a abrir. Agarra eso. Hay gente que Dios la va a sacar del anonimato solo porque hoy deciden trabajar para él. Hay gente que los cielos se le van a abrir solo porque quieren tener recursos para que el reino avance. Así es. Son gente que no están pensando en lo material, están pensando en lo eterno. No están pensando en yate, no están pensando en villas, no están pensando en aviones, están pensando en el reino. Hame una señal para que Dios te vea. Dios me está diciendo que te diga que los recursos se van a activar a tu favor. Se activa. Y he aquí que en todo lo que emprendas te bendeciré. He aquí que todo lo que haga te prosperaré, será indenible. Mi gracia está contigo, te dice Dios. Te estoy llamando como obrero y yo como patrón tuyo te voy a bendecir. Todo lo que estaba retenido se va a soltar. Suelta, Dios mío, alguien agarre eso. Siento la presencia de Dios. Vive Jehová en cuya presencia estoy. Dios me está diciendo, profetízale. Voy a profetizar. Agarra eso. Agarra eso. Dios me está diciendo, profetízale. Prepárate que en los próximos días va a haber una explosión de milagros. Sí, sí, así. Si te estoy diciendo que va a haber una explosión de milagros, tu empresa va a crecer, tu negocio se va a desarrollar, tu trabajo va a ser pagado, todo lo que el te retuvo hoy lo va a soltar. Se suelta. Agarra, agarra, agarra. Aquellos que le están diciendo a Dios, "Bendíceme y verá como invierto en tu reino." Dios me dice que te diga, "Te voy a bendecir, te voy a prosperar. Abren laser. Te voy a abrir puerta. Te voy a abrir camino. Agarra eso. Abren caminos. Agárralo. Oh, se abren los cielos. Agárrale la mano a alguien y dile, "Prepárate, prepárate, porque se aproxima algo grande." Dígale, "Prepárate, te vas a convertir en la mano de Dios en la tierra." Dígale, "Ay, Dios mío. La mano de Dios. Dile, "Prepárate porque Dios está contando contigo. Es a ti que Dios te va a usar. Aplaude a Dios. 30 segundos. Se abren las puertas. ¡Uh! Se abren las puertas. ¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay! Se abren las puertas. Alabe a Dios con fuerza. Se abren las puertas. Celebre, celebre. Se abren las puertas. Dios me dice, "Profetízale. Viene algo grande. Viene de una gran lluvia se oye. Donde otro no cosecha, tú vas a cosechar. Donde otro no prospera, tú vas a prosperar. Donde otro se abre camino. Dios mío, celebra, celebra. Se oye. ¿Cuántos creen esa palabra? Amén. Siéntese un momento. Viene de camino. Mire, la palabra me dice, "Y todo lo que Jehová y todo lo que David hacía, Jehová lo prosperaba. Y donde quiera que que David iba, Jehová le daba la victoria. Wow. Todo lo que David ponía la mano, Dios lo bendecía. Donde quiera que iba, Jehová le entregaba la victoria. ¿Por qué sucedía esto? Porque el corazón de David era conforme al corazón de Dios. Y el hombre tenía una visión del reino. El propósito de David era establecer el reino en Israel, fortalecer al reino para luego guiar ese pueblo a la adoración a Dios. Cuando él agradó a Dios, dice que donde quiera que David iba, Jehová lo prosperaba y que donde quiera que llegaba, Jehová le daba la victoria. No hubo un enemigo que enfrentara a David sin que David lo derrotara. La Biblia dice que Jehová le daba la victoria, pero eso no es solo para David, también es para nosotros. Es predícalo. Donde quiera que vayas, Dios te va a bendecir. Donde quiera que vayas, Dios te va a entregar la victoria. Todo lo que emprendas, Dios bendecirá la obra de tus manos. ¿Por qué Dios lo hará? Porque tú eres la boca de Dios en la tierra. Tú eres el instrumento que Dios va a usar para que su obra avance. a quienes Dios va a usar para que su obra avance a sus hijos, a su pueblo, a los que le creen, a los que tienen la visión del Padre, aquellos que no están pensando en su propio beneficio, sino en el beneficio del reino. Yes. Esa gente que le están demostrando a Dios que piensan en el reino, que piensan en las almas, que tienen una visión tan fuerte de las almas, que donde quiera que ven algo están pensando en el reino, ven un play y dicen, "Wow, ahí que ha una campaña." Yes. Ven un local y de una vez dice, "Ahí, ahí podemos poner una iglesia. Ven las almas perdidas y dice, "Aquí hay que venir a una actividad. Aleluya. El reino. No están pensando en cosas pasajeras, están pensando en lo eterno. Esa gente que tienen ese corazón, Dios lo va a bendecir. Es porque vuelvo y te digo, las almas no es los ángeles que la van a recoger, somos nosotros. Y todo el que esté pensando en las almas es un candidato para que Dios lo bendiga y lo prospere. Wow. Aplaude a Dios ahora. Aleluya. Alaba a Dios. Y vuelvo y te digo, el Señor paga y paga bien. Yo no he tenido necesidad de volver a emplearme, no lo necesito. Porque Dios me dijo, "Trabaja para mí, Dios mío. Todavía me acuerdo cuando me lo dijo, trabaja para mí. Dedícate a tiempo completo. No te estoy llamando a tiempo completo, pero trabaja. Y si Dios te confirma que a tiempo completo, hazlo. Aleluya. ¿Cuánta gente aquí? Alguien diga algo. Alguien diga algo. Y te voy a dar otra enseñanza de que el Señor paga, de que aquí nadie va a trabajar de Be. Nadie. Aunque quiera trabajar de Balde, el Señor no lo permite. Te va a pagar. Te voy a decir por qué. Mateo capítulo 20 versículo 1 en adelante, Jesús hizo una parábola diciendo, "Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obrero para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña y saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados y le dijo, "Id también vosotros a mi viña y os daré lo que sea justo." Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de la hora sexta y novena e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados. y le dijo, "¿Por qué estáis aquí todo el día desocupado?" Ellos le dijeron, "Porque nadie nos ha contratado." Y él le dijo, "Id también vosotros a mi viña y recibiré lo que es justo." Cuando llegó la noche, el Señor le dijo a el Señor de la viña dijo a su mayordomo, "Llama a los obreros." Aleluya. Aleluya. Si cuando se terminó la labor, el Señor le dijo al mayordomo, a su mayordomo, "Llama a los obreros y págales. Págale el jornal comenzando desde lo postrero hasta lo primero." Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno denario. Y al venir también los primeros pensaron que lo había que habían de recibir más, pero también ellos recibieron cada uno denario. Y al recibirlo murmuraban contra el padre de familia diciendo, "Estos postreros han trabajado solo una hora y los ha hecho iguales a nosotros que hemos soportado la carga de todo el calor del día." Y el Señor respondiendo le dijo a uno de ellos, "Amigo, no te agravio. No conviniste conmigo en un denario. Toma lo que es tuyo y vete. Pero si quiero dar a este postrero como a ti, ¿no me es lícito hacer lo que yo quiero con lo mío?" Es es por favor. ¿O tienes tú envidia de que yo soy bueno? Por cuidado. Ay, ay, ay, ay, ay. Él es bueno. No sé si entendiste esta parábola, pero aquí se habla de un padre de familia que tiene una viña y tiene que recoger los frutos. Y se habla de obreros, gente que están desempleada, que están en la plaza haciendo nada. Si hay gente que no está haciendo nada. por favor. Dice que el padre de familia salió y dice, "¿Qué haces ahí?" "No, nadie nos ha contratado. Aquí estamos haciendo nada." le dijo, "Id y trabajad en mi viña y le daré lo que es justo." Lo que te estoy diciendo es que hoy a ti te están contratando. Yes. Tú que no estás trabajando todavía, el Señor te está diciendo, "Ve a mi viña y trabaja, que yo te pagaré lo que es justo." ¿Entendiste eso? Los trabajadores somos nosotros. Y ese señor, dueño de esa viña es Jesucristo. ¿Alguien puede alabar a Dios? Por eso, aleluya, yo estaba como esos trabajadores, como esos obreros desempleados y el Señor me dijo, "Ven a trabajar como te está llamando a ti. Hoy el Señor te está llamando. Y te voy a decir algo. Tú no te convertiste para estar sentado en una silla siendo predícalo, por favor. Si aunque se te vaya el gozo, te lo voy a decir. Dios no te salvó para que tú cada semana de tu casa a la iglesia sentarte a hacer nada. los domingos usted no está siendo productivo. Si aunque se te vaya el gozo, te lo voy a decir. Si ustedes los creyentes que se conforma de ir a su casa, venir a la iglesia y sentarse y no se preocupa por las almas, qué seriedad. y no le predica a nadie, ni a su casa, ni a su vecino. Por favor, si usted no recoge la cosecha, si usted no sable a recoger los frutos, usted está siendo improductivo. Y el Señor me dice que te haga una pregunta. Desde que te convertiste hasta hoy, ¿cuántas almas te has ganado? Por cuidado. My God. Dios mío, Padre, no le bajes, no le bajes. Y si no te la ha ganado, ¿con cuánta de ellas tú has contribuido para que se conviertan? Por lo menos le traíste a la iglesia, le invitaste a un culto, le invitaste a una campaña, porque tal vez tú no sabes predicarla, pero si tú la traes aquí, yo le predico. Yes, yes, yes, yes. Ah, gracias por eso. Sí, porque algunos tienen como excusas, pero pastor, es que yo no sé predicar, yo no sé hablar. Uy, bueno, pues como hizo Natana, como hizo Felipe que trajo a Natanael. Felipe le dijo a Natanael, "Mira, encontré a Jesús, el Cristo, el Mesías." Y Natanael le dijo, "¿Cómo al Mesías?" "Sí, de Nazaret." "De Nazaret. ¿Y de Nazaret ha de salir algo de bueno?" Y Felipe le dijo, "Ven y ve. Yo quiero que tú te encuentres con él." Conócelo. Lo invitó. Yes, yes, yes. Lo trajo al culto, lo trajo al Mesías. Yes. Cuando Jesús ve a Natanael, no había llegado y dijo, "He aquí un verdadero israelista en el cual no hay engaño." Oiga, llegando Felipe trayéndolo y Jesús dándole una profecía de una vez. He aquí un verdadero israelita en el cual no hay engaño. Natanael queda sorprendido y dice, "Pero, ¿de dónde tú me conoces? Si te estoy viendo ahora." Y le dijo, "Antes que Felipe te llamara, yo te vi debajo de la higuera." Por favor. Ay, ¿dónde están los que alaban a Dios? Profes a ti no te trajo Felipe. Felipe fue el medio que yo utilicé para traerte. Aleluya. Pero antes que él te llamara, yo te vi debajo de la higuera. Yes. Cuando Jesús le soltó esa palabra a Natanael, dijo, "Tú eres el rey de Israel." Le dijo, "¿Por qué te dijo? Porque te dije eso, ¿cre? Ya creíste, pues te voy a decir algo más grande. Desde hoy en adelante verá los cielos abiertos. Sí, sí, sí. Y al hijo de ay, Dios mío. Y a los ángeles subiendo y bajando sobre el hijo del hombre. La Biblia dice que desde ese día Natanael dijo, "De aquí no me saca nadie." Alaba. Y se pegó del Mesías. ¿Quién más? ¿Quién más hizo eso? De aquí no me saca nadie. Pero, ¿quién lo trajo? Felipe. Usted haga, conviértase en un Felipe. Yes. Pastor, yo no sé predicar mucho. Tráemelo que yo yo le voy a predicar. Acércalo. Gracias por ese grupo. Y le voy a decir, "Señor, cuando se convierta anótaselo a él, porque yo no quiero que tú no tengas ni un fruto allá arriba." No, no, no, no. Yo quiero que tú tengas fruto, fruto, fruto. Está aquí la iglesia. Yo oro a Dios para que tu corona por lo menos una estrellita tenga, por favor. Sí, porque hay gente que Dios le va a dar corona. Alaba la gloria de Dios, pero sin estrella. Corona sin estrella, porque no se ganaron ni un alma. Yo quiero que tu corona tenga por lo menos una estrellita. Una. ¿Quién se atreve a a ganarse más de una estrella? Algo. Yes. Conviértete en un ganador de alma, hermano. Usted no tiene que ser un predicador sobresaliente para ganarse las almas. Yo me recuerdo que acabándome de convertir, yo dije, "Voy a empezar por mi casa." Y cuando me convertí a pocos días, le dije, "Mamá, siéntese ahí, dime, mi hijo, yo me convertí." Ah, sí. Y encontré algo bueno y por ahí me fui, le prediqué. Cuando le prediqué, "¿Te gustaría aceptar a Cristo?" Claro, mi hijo. Digo, pues levante la mano, me la gané. Mi alma te alaba. ¿Dónde están los que alaban a Dios? ¿Dónde están los que alaban a Dios? Le prediqué a mis hermanos y hasta papá que está ahí también le prediqué. Usted haga lo mismo. El deseo de Dios no es que tú te salves solo. Dime algo. Amén. que el deseo de Dios no es que tú te salves solo. El Señor no le dijo a Noé, "Entra tú solo al arca." Le dijo, "Entra tú y los tuyos entren al arca." Y Noé, que fue sabio, entró a su esposa, entró a sus tres hijos y los hijos entraron las tres esposas. Alaba la gloria de Dios. Alguien, alguien alaba a Dios. Por eso, ¿quién más se va a esforzar por su familia? Haga un compromiso. Hag un compromiso, hermano. Este año proponte ganarte a alguien. Comienza por lo menos con lo de tu casa. El problema es que algunos no tienen testimonio en su casa. Uy, por favor, por favor, por favor. Ay, Dios mío. Ahora sí esto se va a poner serio. Que hay algunos que en su casa no tienen testimonio porque su comportamiento le dice a sus padres que él no ha nacido de nuevo. Su comportamiento le dice a sus hermanos que él no ha nacido de nuevo. Y hay gente que no tiene legalidad para predicarle a los suyos. Porque los primero que se tienen que dar cuenta que tú cambiaste son lo de tu casa. Predícalo. Yes, yes, yes, yes, yes, yes. Alaba a Dios. Y puede si si lo primero que se tienen que dar cuenta que tú cambiaste son los de tu casa. Por eso la palabra de Dios dice a las mujeres, ganad con vuestras buenas obras vuestros maridos. La mujer con las buenas obras convence al marido, pero una mujer peleona, chismosa, uy, cacareando desde por la mañana hasta en la noche, por favor, que dice que se convirtió, pero el esposo no ve el cambio. Aunque se te vaya el gozo, te lo voy a decir. Que vuelva. Yo he oído mujeres dando testimonio que se ganaron a su marido por su buena conducta, que después que se convirtió el esposo dijo, "Pero, ¿y qué es lo que le pasa a esta mujer? Esta mujer no era amorosa y ahora mira cómo me trata. Esta mujer era descuidada y mira cómo me atiende. Antes vivía peleando, ya no me pelea. Antes era celosa, ya no me cela. Y yo he escuchado testimonio de sierva que el marido le ha dicho, "Yo voy a ver a quién es que tú estás viendo allí en la iglesia. Voy para allá, voy para allá." Alaba la gloria de Dios. Y he escuchado testimonio de maridos que han venido a ver qué es lo que pasó en la iglesia y que quién fue que se la cambió en la iglesia. Porque esa mujer no es la misma, no es la misma. predícalo. Y esos maridos terminan convirtiéndose porque la mujer cambió con un cambio radical que el marido dice, "Esta mujer me la cambiaron." Y cuando viene a la iglesia se da cuenta que fue Jesús que se la cambió. Alaba la gloria de Dios. Y terminan diciendo, "Yo quiero a ese que tú tienes." Y a veces es lo contrario, el marido que se convierte. ¿Dónde están los maridos convertidos aquí? Gracias por ese grupo. Maridos que se convirtieron y llegan a la casa diciéndole, "Mi amor, ya yo soy un nuevo hombre. encontré a Jesús, encontré a Cristo y ese hombre con su testimonio empieza a ganarse a su esposa porque el que la maltrataba ya no la maltrata. Yes, yes, yes. El que la ofendía con palabra ahora no la ofende. El que era duro, ahora suelta. Alaba la gloria de Dios. Por favor, alaba ahora. ¿Dónde están los hombres? Alaba ahora. El que antes vivía en la calle mujereando, ahora está metido en la casa y en la iglesia. Se acabó. El que estaba bebiendo ya no bebe. El que a la semana de cobrar ya no tenía dinero, ahora le alcanza. Dice la esposa, "No, yo tengo que ver qué fue lo que me le hicieron este marido y tengo que ver a quién fue que encontró en la iglesia." Y coge para allá. Y cuando llega se da cuenta que fue que Cristo lo transformó. He escuchado testimonio de mujeres que se han convertido porque su esposo cambió. Ahí te quiero yo. Yes. ¿Quién me dice amén, pastor? ¿Quién me dice amén? Ahí te quiero yo. Que que el Señor pueda ver el cambio en tu vida y que los de tu casa den testimonio de ti, que tu esposa sea la que diga, "Wow, ese hombre ha cambiado. Ese hombre no es el mismo. Ese hombre es una nueva criatura y eso provoca que otros quieran tener lo que tú tienes." Aleluya. Aplaude a Dios. Ahora termino. Aleluya. De esta parábola que leímos la última, el padre de familia hizo un acuerdo con los trabajadores y le dijo, "Le voy a pagar un denario a cada uno que vaya a trabajar a mi viña. Un denario es el pago de un jornalero de aquel entonces." Y dice que ellos aceptaron, comenzaron a trabajar. Pero lo que me llama la atención es que el Señor llama un primer grupo iniciando el día, pero dice que luego sale otra vez y fue y buscó otro grupo a la hora tercera del día. Luego va a la hora sexta y a la hora novena del día. Y luego va a la hora undécima, cuando ya nada más queda una hora de trabajo. Y dice que hallando ese grupo, ese último grupo, trabajó una hora. Y aquí viene algo que me llama la atención y es que el Señor dice al mayordomo, "Págale a todos, pero quiero que empiece por los postreros, por los últimos que llegaron." Wow. La Biblia dice que le empezaron a pagar un denario al que trabajó una hora. Los que

Trabajaron el día entero, se pusieron contentos. Dijeron: "Bueno, si a lo último le están dando y están dando un denario, a mí me van a dar dos o tres. Porque nosotros cogimos todo el calor del día."

Y dice esa parábola que algunos se enojaron cuando le pagaron un denario. Dijeron: "Señor, pero nosotros trabajamos todo el calor del día, el día completo, toda la carga. ¿Y cómo tú nos pagas? Igual que a este último que llegó. Este llegó una hora."

Él le dijo: "¿Te sientes mal porque yo soy bueno? ¿No puedo yo hacer con lo mío lo que yo quiera? Wow. No combiné yo contigo darte un denario por el día de trabajo. Lo que le tengo buena noticia es que a los que no están trabajando te van a pagar igual que los que han trabajado todo el día."

My God. Ay, Dios mío. Alguien alabe a Dios. Aleluya. Alguien alabe a Dios.

El Señor le dijo: "Amigo, no te hago yo agravio. No convin, no convinimos en pagarte un denario. Toma lo que es tuyo y vete. Pero quiero dar a este postrero como a ti. ¿Y no me es lícito hacer con lo con lo mío lo que quiero? ¿O tienes tú envidia de que yo soy bueno?"

Esta parábola no se enseña que el Señor paga. Y le dijo a su mayordomo: "Págale a todos, a todos no van a pagar aquí."

¿Quién se atreve a decir amén, pastor? ¿Y cuáles son los días de pago? Ese el problema que aquí no hay día, no hay 15. Usted no puede decir: "Yo cobro el 15." Usted no puede decir: "A mí me pagan los 30 o a mí me pagan los domingos, los fines de semana." Aquí no hay día.

El Señor te dice: "Trabaja." Pero te voy a decir algo. Lo bueno de esto es que aquí sorprenden con pago. Yes, yes, yes, yes, yes, yes. ¿Te gozas ahí en lo que dije? Sí. Aquí sorprende. Hay veces que yo no estoy esperando pago y de repente plin llegó. ¿Cómo? Digo, esto que el Señor puso en mi corazón, enviarte esa ofrenda. Digo, pero yo no estaba esperando ese pago. Alaba la gloria de Dios.

Lo que Dios me está diciendo que te diga que te va a sorprender en lo próximo. Yes. Agarra eso. Agárralo. Te van a sorprender en los próximos días. Amén.

El Señor vive sorprendiéndome, hermano. En el camino permite que hayan oportunidad de negocio. Gente que Dios le está dando oportunidad de negocio para que se ganen un buen dinero. Eso es un pago. Que de repente a ti te llegó un trabajo que tú no esperabas. Pago. Yes. Yes. Que de repente la contrata en vez de dársela a otro te la dieron a ti. Pago. Yes. Agarra eso. Agarra. Yo sé lo que te estoy hablando. Eso es pago. Esa es la forma de Dios pagarte.

Porque de repente te enfermaste y tenías que gastar un dinerar en la salud y Dios viene y te sana en un instante. Por favor. M. donde tú pensabas que iba a gastar miles, de repente Dios te sana y no tiene que pagar un centavo. Eso es pago. Gracias por ese grupo. Te estoy diciendo que eso es pago. Cada vez que Dios te sana, pago.

Pero otra manera de Dios pagarte es que cuánto, ¿cuántas veces Dios no nos ha librado de accidente? Yo puedo hablar por mí, hermano, que me he visto, hermano, envuelto en accidente, que pude haber chocado, pero no choqué porque Dios me guardó, me cubrió, no permitió que hubiera un accidente. Eso es pago también. ¿Quién quién entendió eso? El que Dios te proteja de un mal, eh, de una desgracia.

Como en estos días que me llama una pareja de aquí de la iglesia: "Pastor, se armó un un incendio en nuestra empresa a las 12 de la noche un fuego." Le digo: "¿Y qué pasó?" Que un vecino a las 12 de la noche estaba despierto y vio el fuego y nos llamó y llamar los bomberos y ese fuego lo apagaron de una vez. Ahí no debió de quedar nada en la empresa, pero Dios lo cubrió, Dios mío. Dios lo guardó como diciendo: "A mi siervo nadie le va a quemar su negocio."

¿Quién siente a Dios aquí? Porque yo lo estoy sintiendo fuerte. Él está aquí. ¿Quién puede alabar alabar a Dios con libertad? Póngase de pie un momento. Aleluya. Dígame si eso no es pago. Vamos, hable. Dígame si eso no es pago. A las 12 de la noche, ¿quién está pendiente a que algo se prenda o no? A las 12 de la noche, la mayoría de vecinos están acostados viendo televisión. Pero Dios que sabe todo y que esa es una empresa de sus hijos, con lo que ellos sustentan el reino, con lo que ellos bendicen el reino, eso no se puede quemar. No, no, no, no, no se le quemará otro. Dios mío. Pero un hijo de Dios. Ah, no, no, no, no.

¿Dónde están los que alaban a Dios? Óigame, ellos me testifican que los bomberos llegaron de una vez y no hubo ningún daño. Lo que se quemó fue algo insignificante. Y lo que ellos me testifican que ahí había muchos combustibles, tí. Wow. Había tiner cerca de donde se armó el fuego. ¿Usted sabe lo que significa eso? La intención del era quemarle su empresa y todo, pero fracasó. Fracasó.

Los que habitan al abrigo del Altísimo moran bajo la sombra del omnipotente. Diré yo a Jehová: "Esperanza mía y castillo mío, mi Dios, en quién confiaré." Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estará seguro. Aplaude a Dios ahora. Aplauda a Dios ahora.

¿Cuántos habitan al abrigo del Altísimo? Yo quiero ver ese demonio que vaya a buscarte a ese lugar, al abrigo del Altísimo. Mi Dios, tú te le puedes reír. Si tú estás bajo el abrigo del Altísimo, te le puedes reír al Ven, búscame. Ven, predíco. Yes. Ven, métete aquí. Atrévete. Atrévete. Es Jehová. Tú eres loco. Es Jehová, mi espos.

¿Dónde están los que habitan al abrigo del Altísimo? Jehová y moran bajo la sombra del omnipotente. Jehová es mi escudo. No hay demonio que te busque allí. No hay brujo que te busque allí. No puede. No hay espíritu que te busque allí. No puedes. Dios, Dios te está diciendo: "Te tengo bajo mi sombra, te tengo bajo mi sala, te tengo cubierto." Celebra eso. Celebra. Celebra, celebra, celebra, celebra. Quiero que celebre 30 segundos al que habita al abrigo del Altísimo. Este año nos escondemos bajo ese abrigo. ¿Quién me dice amén, pastor? Sí. Escóndete, escóndete. Éntrate bajo ese abrigo que ahí el enemigo no te va a buscar. Ahí el enemigo no te va a encontrar. Él no es loco.

Nosotros hoy venimos bajo el abrigo del Altísimo, al que habita. Y óigame esto. No solo tú estás bajo el abrigo del Altísimo, sino que tu familia está bajo ese abrigo. ¿Quién me dice amén? Agarra eso, agárralo. Dios me está diciendo que te diga que tu familia está bajo el abrigo. Por eso alguno de tus hijos no ha muerto, porque Dios lo tiene guardado. Ah, recibe esa palabra. Hay hijos tuyos que el enemigo ha intentado quitarle la vida, pero no ha podido porque también lo tengo bajo el abrigo. Al que habita bajo el abrigo. Deja que ella celebre. Yo sé lo que ella está celebrando. Dios le está diciendo: "Tus hijos, tus hijos lo tengo bajo mi abrigo." Alguien celebre, alguien celebre. ¿Dónde están los que dicen amén? No hay que toque tus hijos. No hay demonio que toque tus hijas. Dios los tiene guardados. Dios los tiene cubiertos.

Yo siento a Dios aquí. Empiece a adorar a Dios aquí al que habita. Empiece a dar gloria a Dios. Empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias por lo bueno que él es. Empiece a dar gracias por lo bueno que ha sido. Empiece a dar gracias por las cosas bellas que ha hecho con nosotros. Empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias. Empiece a decir gracias, Padre. Gracias, Señor. Dígale, gracias porque me has guardado. Gracias, Señor. Dígale, gracias porque me has bendecido. Dígale, gracias porque me has prosperado. Dígale, gracias. Vamos, algún agradecido que eleve su voz en alto. Gracias, gracias, Señor. Vamos, vamos a adorar a Dios. Señor, adoremos a Dios un momento. Gracias, Señor. Adoremos a Dios por su gratitud. Adoremos a Dios por sus bondades. Oh, gracias. por lo bueno que has sido. Oh, gracias rey porque has sido bueno. Adoremos a Dios. Adoremos a Dios. Mi vida ha sido tan la fiel. Oh, Dios. Gracias, Rey. Ha sido fiel. Declárelo. En mi vida ha sido bueno.

Yo quiero orar por esos obreros que quieren trabajar para Dios. Yo quiero que tú pases al altar. Quiero orar por eso que me dicen: "Pastor, quiero trabajar para mi rey." Sí, quiero trabajar con toda mi fuerza, con toda mi energía, con mis dones, mis talentos, mis recursos. Quiero trabajar para él. Pero también si tú eres de los que ya estás trabajando y me dices: "Pastor, yo quiero seguir trabajando." Ven, pasa también. Porque te quiero decir algo, Dios va a recompensar tu trabajo. Yo lo haré. Tú vas a ver la mano de Dios obrando a tu favor. Obedeceré. Y yo siento que en este año va a venir algo grande a tu favor. Algo poderoso se va a sortear a tu favor. Dios va a remunerar tu trabajo. Dios va a remunerar tu esfuerzo. Dios va a remunerar tu sacrificio, tu fidelidad. Dios va a remunerarte. No te va a quedar sin que Dios te pague. El rey te está diciendo, el rey te está diciendo: "Te voy a bendecir. Vas a ser el instrumento de bendición en mis manos."

Empieza a dar gracias, por favor. Empiece a dar gracias. Vamos ahí donde está. Levante las manos y empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias. Vamos, empiece a dar gracias. Empiece a dar gracias. Vamos a hacer algo mejor todavía. Agarre la mano del que está al lado y levántela. Venga, que nos vamos a unir todos porque yo siento que algo se va a romper ahora. Levántele la mano en alto y empiece a orar por él. empieza a pedirle: "Señor, remunera su trabajo, Señor. Bendice la obra de sus manos, Señor. Ábrele los cielos." Empiece a orar por él. Dígale: "Señor, aquí está tu siervo que está trabajando para ti, que quiere trabajar para ti. Señor, te pido que lo bendiga." Empiece a orar por él. Empiece a levantar una oración a favor de su de su de su hermano. Empiece a decirle: "Señor, bendice la obra de sus manos." Empiece a decirle: "Señor, empieza a prosperarlo. Que todo lo que estaba retenido se suelte, se suelte, se suelte." Declare que se suelte ahora, que se liberen ahora. Clame para que ángeles, ministradores, empiecen a obrar a su favor. Activan los ángeles. Activamos los ángeles. Estamos activando los ángeles. Activa los ángeles. Ángeles guerreros. Ángeles ministradores, ángeles con espada de fuego. Ángeles, ángeles con espada de fuego. Atentos, ángeles, atentos con ella. Ángeles con espada de fuego. Allá está cayendo el poder allá. Ángeles con espada de fuego. Se está metiendo aquí. Se está metiendo aquí. Se está metiendo aquí. Allá. Allá. Atentos. con ella está cayendo el poder, está cayendo la unción. Sigue intercediendo, sigue. Ángeles, ángeles, ángeles, ángeles. Ahora muévanse, muévanse. Liberten, rompan los yugos, rompan las cadenas. Fuego de Dios. Fuego de Dios. Fuego de Dios. El fuego, fuego, el fuego, el fuego. Está cayendo un fuego. El fuego de Dios está cayendo. Fuego. El poder del Espíritu Santo. El poder del Espíritu Santo. Atentos. Está cayendo. Anderá. Atentos con ella. El poder del Espíritu Santo se está haciendo. Cayó allá. Cayó allá el poder de Dios. Fuego, fuego, fuego, fuego, fuego, fuego, fuego. Todo lo que te hace la guerra te suelta. Todo lo que te hace la guerra sale fuera, fuera, fuera, fuera, fuera. Cayó el poder, cayó la gloria. Hay algo grande sierva sobre ti. El poder de Dios cayó sobre ti. Poder. Atento con ella. Atento con ella. Poder. Poder. Poder. Poder. Poder. Atentos con esta. Atento. Agárrala. Llegó. Fuego. Fuego. Fuego. Fuego. Fuego. Clame, clame, clame, clame. Fuego. Fuego. Llegó. Llegó. Llegó. Llegó. Llegó. Llegó. Llegó el poder. Llegó el poder. Llegó. Llegó. Llegó. Siga alabando. Llegó. Siga alabando. Llegó. Algo está pasando. Llegó. Algo está pasando. Llegó. Hay un fuego. Hay un fuego. Llegó. Dios mío. Llego. Llegó. Llegó. Llegó. Siento algo poderoso para ti este año. Dios va a honrar tu fidelidad. Dios va a honrar tu entrega. Honrar tu sacrificio. El poder de Dios está sobre ti. La unción de Dios está sobre ti. Camina, camina, camina, camina. Levántele la mano al que está al lado. Levántesela. Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay. Algo poderoso se está soltando sobre ti. Algo poderoso se está soltando sobre ti. Dios me dice que te va a honrar. Te va a honrar. Te va a honrar. Prepárate que te van a pagar. Te van a pagar. Te van a pagar. Llegó. Wow. Hay un fuego fuerte. Hay un poder cayendo. Llegó. Fuego. Fuego. Atentos con esta, atentos con esta. Fuego, fuego. Hay fuego. Fuego, fuego, fuego, fuego del espíritu. Fuego, fuego, fuego, fuego. Alguien adore. Fuego en el altar. Alguien adore a Dios. Adorador. Trabaja, trabaja, trabaja, trabaja. Que algo grande viene. Algo grande viene, algo grande viene. Trabaja, trabaja, trabaja, trabaja, que algo grande viene para ti. Prepárate, prepárate, prepárate. Quiero, quiero Jesús, el que pelea mis batallas. Quiero Jesús, el que mueve las montañas. Llegó mi amado, llegó mi amado. Llegó mi amado, llegó mi amado. Llegó Jesús, el que pelea mis batallas. Llegó Jesús, el que mueve las montañas. Llegó mi amado, llegó mi amado, llegó mi amado. Llegó llego, llego, llego, llegó. Oh, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó el amado, llegó, llegó, llegó, llegó. Dios mío, ¿dónde están los que han sentido algo especial hoy? Llegó el amar allá. Aún lo que no pasaron, levante la mano. Llegó el amar y diga: "Gracias, Padre." Dile: "He aquí tu obrero. Di, he aquí tu obrero. Estoy dispuesto a trabajar. Voy a trabajar para ti. Lo haré con amor. Lo haré con entrega, con dedicación, con espero, con fidelidad. para ti esfuerzo. Trabajaré para ti. Trabajaré para ti y para tu reino. Aquí estoy." Dígaselo. Dígale: "Aquí estoy." Dígale: "Usa mis manos. Usa mi boca. Todo lo que soy lo rindo a ti. Está a tu disposición. Heme aquí, Señor." Dígaselo. Heme aquí. Aquí. Alguien dele un aplauso a Dios. Heme aquí. Aplauda. ¿Cuántos pueden gritar gloria a Dios? Vamos, alguien grite gloria a Dios y a su nombre abrace al que le queda cerca y dígale: "Bienvenido a trabajar en el reino." Dígale bienvenido.