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Tendencias en la seguridad global

Fundación INCIPE1:10:42

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Buenos días y bienvenidos a esta nueva sesión de la Fundación Incipe con la que iniciamos el curso académico 2025-26. Con una ponencia destinada a lograr una mejor comprensión del contexto global de seguridad en el que nos hallamos, del que venimos y hacia el que nos dirigimos.

Se trata, sin duda, de un ejercicio crucial dentro del movedizo tablero geoestratégico en el que nos encontramos, marcado por una creciente sensación de confusa transitoriedad desde un orden internacional que ha sido bastante estable y con reglas consagradas hacia un nuevo contexto mundial con reglas de juego, actores principales y contornos a un pendiente de concretarse.

Para descifrar los principales parámetros de tan complejo panorama y proceso de transformación del orden internacional, hoy contamos de nuevo en Incipe con la participación de un prestigioso diplomático y escritor español que ha volcado buena parte de su larga carrera de más de 40 años en el análisis y la prospectiva de las grandes cuestiones internacionales. Me refiero al embajador don Fidel Sendagorta, licenciado en derecho, nacido en Madrid, que ha cubierto un denso y importante recorrido profesional que, por lo que se refiere al exterior, ha cubierto puestos de consejero de las embajadas de España en Cuba, en Marruecos y también en la representación permanente de España ante la Unión Europea y que le ha llevado a ser embajador de España en Egipto, de 2010 a 2014 y en Japón de 2022 a 2025.

Junto a tales destinos en el extranjero, el embajador Sendagorta ha ocupado también una serie de puestos de gran relevancia en nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores que le han permitido acumular una larga experiencia y reconocida capacidad de análisis en temas globales. Me refiero en primer lugar a su condición de jefe de la división o del departamento de análisis y previsión del ministerio del año 2002 al 2007. También el hecho de que haya sido director general para el Mediterráneo, el Magreb y Oriente Medio de 2008 a 2010, para ser pocos años después director general para América del Norte, Asia y Pacífico y finalmente ser el director general global de la política exterior y de seguridad.

Todo ello sin olvidar que ha sido investigador invitado en el Welfare Center for Science and International Affairs de la Universidad de Harvard y secretario general de la Fundación Consejo España-Estados Unidos. De su pasión por las relaciones internacionales dan buena cuenta dos de las obras de las que es autor: Europa entre dos luces (2007) y Estrategias de poder: China, Estados Unidos y Europa en la era de la gran rivalidad (2020), siendo al mismo tiempo también autor de preciosos poemarios. Reconocido por el rigor de su pluma, la profundidad de sus planteamientos y lo ponderado de sus reflexiones, contar hoy de nuevo con la participación en INCIPE del embajador Sendagorta es un verdadero honor y un placer para esta fundación.

Estamos seguros de que su ponencia va a suscitar mucho interés, aunque su tarea no es muy sencilla por la amplitud y complejidad del tema que hoy nos va a ofrecer en su ponencia. Buenos días, muy querido Fidel, y muchas gracias por haber aceptado de nuevo una invitación de INCIPE con una ponencia que nos vas a dedicar sobre las tendencias en la seguridad global. Una introducción, sin duda, muy útil para todos nuestros oyentes en un año que va a estar, va a seguir estando cargado de gran interés y gran seguimiento de la política internacional, no solamente por parte de quienes nos dedicamos a esta área del pensamiento y de la ciencia, sino también por parte del público en general.

Pero antes de darte la palabra, déjame que se la pase muy brevemente a nuestro director general, el profesor Garrido, para que recuerde a nuestros cómo funciona este tipo de sesiones. Muchas gracias y a ti, Vicente.

Muchas gracias, Ricardo. Muchas gracias, embajador. Muchas gracias también a nuestro ponente de esta mañana, abriendo el curso académico nuevo, al embajador Fidel Sendagorta. Debido precisamente al periodo vacacional, recordarles, más necesario quizá hoy, cuál es la dinámica de este tipo de actos. En primer lugar, decirles que tras la intervención del embajador Sendagorta, abrirá un turno de debate basado en las preguntas que ustedes hayan formulado a través del chat de YouTube. Aquellos que no nos la hayan hecho llegar por otras vías ya, les pido encarecidamente que no dejen sus preguntas, que ruego sean preguntas más que largas reflexiones para los últimos 10 minutos de la sesión, que tenemos previsto terminar como muy tarde a las 13:10, es decir, de aquí a este momento en una hora. Así que yo le trasladaré las preguntas al ponente, al embajador Sendagorta, no necesariamente, no se preocupen, por orden de formulación, sino por afinidad temática para evitar volver a los temas, para evitar reiteraciones. Y sin más, querido Fidel, querido embajador, pues tienes la palabra.

Buenos días y muchísimas gracias al INCIPE, al embajador Ricardo Hardliner, querido Ricardo, y al director general Vicente Barrido, querido Vicente. Es un placer compartir con vuestro público, muy experto en cuestiones internacionales, algunas reflexiones sobre cuestiones de seguridad. Y trataré de responder a las preguntas: ¿qué cambios relevantes ha habido en la seguridad global en los últimos meses y hasta qué punto ha influido en estos cambios el nuevo presidente de los Estados Unidos? Vamos a abordar estas preguntas examinando la evolución reciente en tres regiones de especial importancia para la seguridad mundial: Oriente Medio, Europa y Asia Pacífico.

Voy a empezar por Oriente Medio. Y ustedes recuerdan bien que Israel sufrió el 7 de octubre de 2023 el peor ataque de su historia reciente. El país vivía una falsa sensación de seguridad y un fallo colosal de su inteligencia hizo que la operación de Hamás le tomara por sorpresa. Como respuesta, en un año y medio, Israel ha lanzado una guerra devastadora contra Hamás en Gaza. Ha asestado a Hezbolá golpes tan duros que tardará años en recuperarse. Ha mantenido a raya a los hutíes y, finalmente, ha lanzado un ataque a su gran enemigo, Irán, en el que ha liquidado a altos jefes militares y destacados científicos. Ha desarbolado su defensa aérea y ha golpeado, con ayuda de Estados Unidos, las instalaciones nucleares del país con el objetivo de detener su programa para construir armas nucleares. A ello se suma la caída del régimen de Asad en Siria, no provocado por Israel, pero que constituye sin duda también un duro golpe para el régimen iraní. El coste para Israel en términos diplomáticos y de opinión pública de la operación de Gaza ha sido indudable, pero la mayoría de la sociedad israelí ha asumido el precio de recuperar la capacidad de disuasión frente a sus enemigos, es decir, Irán y sus aliados en la región. Se puede argumentar que solo un acuerdo de paz con los palestinos dará a Israel una seguridad más duradera que la puramente basada en una lógica militar. Pero lo cierto es que a día de hoy, en Israel, son mayoría los que piensan lo contrario. El sentimiento no puede ser más opuesto ante Irán. La llamada "guerra de los 12 días" ha puesto de manifiesto con crudeza la vulnerabilidad de la defensa iraní. El dilema de los dirigentes del régimen radica en que ahora están más convencidos que nunca de que necesitan tener armas nucleares para impedir que un ataque similar pueda volver a ocurrir en el futuro y, al mismo tiempo, son conscientes de la determinación israelí para impedirlo. En todo caso, la estrategia de disuasión iraní, basada en buena parte en la capacidad de respuesta de las milicias proiraníes en la región, ha quedado desacreditada casi por completo. Irán deberá reconstruir su política de seguridad desde cero.

Otro actor importante en la región es Arabia Saudí. Recordemos que en vísperas del ataque de Hamás a Israel, Riad negociaba con Washington un acuerdo de seguridad a cambio del reconocimiento de Israel en el marco de los Acuerdos de Abraham. De hecho, el momento de la operación de Hamás en suelo israelí parecía elegido precisamente para boicotear dicho acuerdo. Pero después de este contratiempo, no menor, los saudíes pueden congratularse ahora, aunque sin expresarlo en público, por el golpe asestado por Israel a Irán, que desde Riad se contempla como un refuerzo a la seguridad propia. También contribuye a mejorar sus perspectivas la victoria de Trump y el hecho de que Arabia Saudí haya sido el primer país que el nuevo presidente ha visitado oficialmente en el marco de una gira por el Golfo. De manera que, en algo más de un año, han cambiado las tornas en Oriente Medio, aunque la inestabilidad crónica de la región no permite hablar de un nuevo status quo duradero.

Vamos a pasar ahora de Oriente Medio a Europa y voy a empezar por una doble sacudida que ha sufrido el continente en los últimos años, que sin duda está alterando toda nuestra visión del mundo. En primer lugar, la invasión rusa de Ucrania en 2022 ha devuelto a Rusia la condición de amenaza principal para Europa, un papel que había desempeñado el terrorismo yihadista en las dos décadas anteriores. También ha obligado a reconsiderar su política de neutralidad a dos vecinos de Rusia como Suecia y Finlandia, que se han convertido en miembros de la OTAN. Y tanto para ellos como para el resto de países europeos, la agresión rusa ha acabado con el dividendo de la paz posterior a la Guerra Fría y está llevando a un aumento generalizado de los gastos de defensa.

El segundo shock para Europa ha sido una segunda administración Trump con posiciones mucho más extremas que la primera. Ya sea la afinidad mostrada por el actual presidente con Putin, su intento de humillar al presidente ucraniano, su ambición declarada de adquirir Groenlandia o la utilización de la seguridad que Estados Unidos proporciona a Europa para obtener ventajas comerciales. La actitud de Washington ha dañado seriamente la confianza entre ambos lados del Atlántico.

Empecemos por Ucrania y la situación sobre el terreno en el cuarto año de guerra. Como han señalado algunos historiadores militares, se trata de uno de los pocos ejemplos en la historia de una guerra de posiciones, un tipo de conflicto que se creía ya desaparecido. Los únicos antecedentes son la Primera Guerra Mundial y la guerra entre Irán e Irak del 80 al 88. La otra característica notable de este conflicto es que los drones han sustituido a los cañones como arma dominante en el campo de batalla, es decir, la que causa mayores bajas en el otro campo. En una guerra de desgaste como la que allí se libra, el peso de la economía y la capacidad de reclutamiento se convierten en elementos decisivos. En este caso, ambos favorecen a Rusia. La moral es otro factor importante y parecía que este factor daba la ventaja a Ucrania, pero lo cierto es que no hay signos de que la sociedad rusa haya disminuido su apoyo a Putin y, por tanto, a la llamada "operación militar especial". Ambas partes han sufrido un número muy elevado de bajas y un quebranto considerable en sus economías. Y podría suponerse que tanto en Moscú como en Kiev hay incentivos para buscar una salida al conflicto.

El presidente Trump ha emprendido un esfuerzo de mediación que ha tenido sus primeros hitos en la cumbre de Alaska con Putin y su reunión en Washington con Zelenski, acompañado por varios líderes europeos. Si en la primera reunión Putin llevó la conversación hacia las concesiones territoriales que debe aceptar Ucrania, en la segunda reunión en Washington, los europeos consiguieron que la discusión se centrara más bien en las garantías de seguridad que se deben otorgar a Ucrania. Respecto a estas últimas, las ideas que los europeos están intercambiando con los norteamericanos implicarían la creación de una zona desmilitarizada en la que habría tropas para el mantenimiento de la paz de un país aceptable tanto para Rusia como para Ucrania. Una segunda línea de defensa con tropas ucranianas armadas y entrenadas por países OTAN y una tercera línea más en profundidad con tropas europeas cuya misión sería de disuasión ante una posible invasión rusa. La cuestión es que los europeos no van a poner botas sobre el terreno si no cuentan con apoyo norteamericano, que en ningún caso sería con tropas, sino en todo caso con inteligencia, vigilancia y apoyo aéreo. Pero incluso así, hay sectores en la administración que quieren evitar cualquier involucración de Estados Unidos en un conflicto que pueda arrastrar a Washington a un conflicto no deseado con Rusia. Una alternativa, si no se lograra un acuerdo sobre las garantías de seguridad, sería la sugerida por Phil Gordon de replicar la Taiwan Relations Act de 1979, por la que Estados Unidos se comprometió a proporcionar a la isla el armamento necesario para su defensa. Para evitar las objeciones de Washington sobre el coste de este arreglo para el tesoro norteamericano, se podría profundizar en la vía ya emprendida de suministrar a Ucrania equipos de defensa norteamericanos financiados por países europeos.

Puede extrañar que entre los líderes europeos que han formado el grupo de contacto con el presidente norteamericano esté el presidente finlandés Alexander Stubb. Y la razón no es solo porque haya establecido con Trump una relación cercana jugando al golf. Finlandia proporciona un ejemplo histórico que puede ser una referencia para Ucrania. En efecto, Finlandia combatió en 1940 contra la Unión Soviética, tuvo que ceder el 10% de su territorio y fue obligada a ser un país neutral, pero mantuvo su sistema democrático y su independencia, y eso le permitió alcanzar altos niveles de bienestar y prosperidad para sus ciudadanos. Las lecciones para Ucrania, según Stubb, serían que Ucrania puede hacer concesiones territoriales de facto y aún así ser un país de éxito. Segundo lugar, podría renunciar por el momento a ser miembro de la OTAN, una posibilidad que además no está ahora a su alcance por la oposición de Washington y de algunas capitales europeas. Y en tercer lugar, podría seguir adelante con su candidatura a la Unión Europea y beneficiarse de sus enormes ventajas económicas y políticas. En todo caso, a día de hoy es más probable una paz frágil y un conflicto congelado sin solución definitiva que un acuerdo de paz que proporcione estabilidad y sea sostenible en el tiempo. Como dice hasta ahora jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Francia, general Burkhard, hemos pasado de tener guerras por elección como Afganistán, Irak o Mali a guerras impuestas como es la de Ucrania, en la que el país se juega su existencia como nación. Y frente a aquellos que piensan que Rusia saldrá de este conflicto debilitada por su gran número de bajas y su alto costo económico, el general Burkhard sostiene que, por el contrario, tendremos una Rusia rearmada, endurecida en el combate y dispuesta a atacar a otros países europeos de aquí a unos pocos años. De manera que Ucrania va a seguir siendo el centro de las preocupaciones europeas en materia de seguridad por un tiempo prolongado.

El problema para Europa es que la solidaridad transatlántica no puede darse ya por supuesta. Los líderes europeos desean evitar a toda costa que unos términos desfavorables para Ucrania en el eventual acuerdo de paz abran el apetito de Rusia sobre otros países de Europa oriental. Estados Unidos, por el contrario, no considera que Ucrania, una Ucrania que caiga bajo la órbita rusa, sea perjudicial para los intereses norteamericanos. De hecho, no pocos analistas consideran que Washington aspira a un concierto de hombres fuertes con China y Rusia, cada cual con sus respectivas zonas de influencia exclusiva, en el que la competencia entre ellas no excluya una cooperación para promover intereses comunes. Por otra parte, es de dominio público que Trump desea acabar cuanto antes con la guerra de Ucrania, aunque sea en perjuicio del país agredido, para obtener el ansiado Premio Nobel de la Paz.

En todo este proceso, la debilidad europea es más que evidente y se ha manifestado este verano en dos momentos relevantes. En la cumbre de la OTAN de La Haya, los aliados europeos aceptaron un nivel de gasto en defensa del 5% del producto interior bruto, 3.5% en defensa propiamente dicha y el resto en infraestructuras civiles y de seguridad. Como ustedes saben, Europa necesita, sin duda, invertir más en su propia defensa y especialmente ante la perspectiva del anunciado repliegue de las fuerzas norteamericanas del continente. Pero desde luego, la manera en que se fijó la cifra de gasto y se terminó aprobando fue una imposición y no una negociación entre países amigos. Pocas semanas después, la presidenta de la Comisión Europea, señora Von der Leyen, y el presidente Trump anunciaban un acuerdo comercial por el cual los productos europeos pagarán los aranceles del 15%, mientras que los productos industriales norteamericanos entrarán en Europa libre de aranceles. Como saben, el acuerdo tiene otras cláusulas onerosas para la Unión Europea y cayó como un jarro de agua fría sobre aquellos que pensaban que la Unión Europea tenía en el terreno comercial bazas importantes que le permitían negociar de tú a tú con Estados Unidos. Pero este error de apreciación procedía de un deficiente análisis del nuevo panorama geopolítico.

Tanto en el seno de la OTAN como en la relación Unión Europea-Estados Unidos, Europa no puede plantar cara a quien la protege y podría dejarla sola frente a una Rusia belicosa y con una Ucrania necesitada del apoyo militar norteamericano. En este sentido, una de las negociadoras europeas, Sabine Weyand, ha afirmado recientemente que "estamos pagando el precio de no haber querido escuchar la alarma del despertador durante la primera administración Trump y habernos vuelto a quedar dormidos". La gran lección de estos dos momentos de sumisión es que Europa no podrá salir de esta situación de debilidad hasta que deje de depender de Estados Unidos para su defensa. En este sentido, los compromisos adquiridos en la cumbre de La Haya pueden ser el principio de un proceso, siempre que las limitaciones fiscales que sufren no pocos países europeos debido al declive demográfico –y hemos visto ahora el caso de Francia con la dimisión del primer ministro Bairú por este motivo–, o sea, estas limitaciones fiscales, esperemos que no impongan barreras y obstáculos para este aumento mantenido del gasto en defensa que necesitamos. Creo que solo el poder militar puede comprar respeto a la Unión Europea. Rusia tiene una economía del tamaño de la italiana, pero está entre las tres superpotencias mundiales.

Pero no basta con un aumento de los recursos dedicados a la defensa. Los europeos debemos pensar lo impensable: que la era en que Europa podía contar con la protección de Estados Unidos está concluyendo, para bien o para mal. Organizar una defensa europea que merezca este nombre es una tarea inmensa. Se podría construir en el marco de la Unión Europea, pero entonces quedarían fuera dos de las principales potencias militares del continente: el Reino Unido y Turquía. También Noruega, un actor relevante en el flanco nórdico. De ahí que la opción de una OTAN europea con el refuerzo de Canadá presente ventajas considerables. Además, supondría partir de una estructura de mando ya existente con planes conjuntos, interoperabilidad de los equipos y, en definitiva, la práctica de muchos años que aporta la alianza. Que la OTAN es una buena marca para la defensa es evidente cuando de lo que se trata es de mantener los niveles de disuasión en todas las direcciones, pero hoy en día, especialmente hacia una Rusia agresiva, este factor intangible cuenta y cuenta mucho. Se puede pensar que nunca será lo mismo sin Estados Unidos, pero los norteamericanos han dejado su impronta en la alianza y este sería su legado más valioso, incluso aunque se fueran en todo o en parte.

Quedaría por abordar un factor esencial en la disuasión, como es un componente nuclear. El debate está ya servido cuando el presidente Macron se muestra dispuesto a estudiar fórmulas para extender la protección nuclear francesa a otros países europeos, y líderes como el primer ministro polaco y el canciller alemán le han tomado la palabra. El peor escenario sería una retirada unilateral y abrupta de Estados Unidos de la Alianza Atlántica, sin dar tiempo a los demás aliados para afrontar esta situación. El objetivo, por tanto, sería una gradual entrega de responsabilidades de Washington a los aliados europeos y Canadá para estar en condiciones de asumir en 5 a 10 años toda o casi toda la carga financiera y militar que ahora soportan los norteamericanos. Este escenario es parte de la base de un repliegue militar de Estados Unidos de Europa. Es verdad que esta hipótesis la han evocado destacados representantes de la administración, empezando por el secretario de Defensa, Pitt Hexet. Por eso conviene analizar las ideas sobre seguridad y defensa que se manejan en la Casa Blanca y que se podrían resumir en tres trazos.

En primer lugar, mostrar fuerza, pero evitar verse involucrados en conflictos. Segundo lugar, que los aliados paguen íntegramente por su defensa. Tercer lugar, priorizar el desafío que supone una China en ascenso. Es decir, que a una política extremadamente agresiva en lo comercial se corresponde una posición de cautela en materia de seguridad. El ataque a las instalaciones nucleares en Irán no constituye una excepción, sino que se llevó a cabo porque el presidente no apreciaba que hubiera riesgo de escalada y concluyó que se podía apuntar un éxito a un bajo coste. Aún así, fueron notables las críticas que se produjeron dentro del mundo MAGA en contra de que Estados Unidos se implicara en un nuevo conflicto en Oriente Medio. En esta actitud prudente ante los conflictos influye sin duda la mala experiencia de las llamadas "guerras interminables" de Afganistán e Irak y el deseo de la mayoría de la sociedad norteamericana de evitar caer en ellas en el futuro. También pesa el cansancio de Estados Unidos de las cargas que ha conllevado su posición de liderazgo en estos últimos 70 años, tanto para mantener la Pax Americana como para tutelar un sistema económico internacional basado en la posición central del dólar. La América que representa Trump quiere liberarse ahora de estas ataduras y tener las manos libres para utilizar su poder, para monetizar su hegemonía, como ha dicho el primer ministro Carney, y competir con su único rival serio, que no es otro que China.

En esta nueva visión del mundo de Estados Unidos hay una paradoja evidente entre el propósito de recuperar la grandeza perdida, incluso físicamente, mediante una expansión territorial como la que se pretende con Groenlandia, y el instinto proteccionista y de repliegue militar de Trump. Pero entonces, ¿hasta qué punto podemos hablar de repliegue? Sabremos más detalles en los próximos meses cuando se presenten la Estrategia de Defensa Nacional y la Revisión de la Postura Global para los próximos años. Por el momento, sabemos que la persona encargada de preparar el documento de estrategia es el número tres del Pentágono, Elbridge Colby, que se autodefine como "priorizador" frente a los aislacionistas y los intervencionistas en materia de seguridad nacional. Para Colby, Estados Unidos debe ser consciente de sus limitaciones y priorizar sus recursos para el objetivo estratégico principal de Estados Unidos, que es la disuasión de China. Ello implica un redespliegue de los medios militares disponibles para reforzar la presencia en el Indopacífico a costa de disminuir las capacidades en Europa y en Oriente Medio.

En Europa ya hemos visto cómo se han repetido las advertencias de esta administración para que los europeos nos hagamos cargo de nuestra defensa. El propio vicepresidente Pence declaró en una entrevista hace unos meses que "no es el interés de Europa y tampoco el de Estados Unidos que Europa sea un vasallo permanente de Estados Unidos en materia de seguridad". Pero también en Asia, que es el área prioritaria, Washington está presionando a Corea del Sur para que aumente sustancialmente sus gastos en defensa. En cuanto a Oriente Medio, Estados Unidos quiere basarse en su doble relación con Israel y Arabia Saudí para mantener los equilibrios en la región, permitiendo así un repliegue gradual de las fuerzas militares norteamericanas. En cuanto a la Revisión de la Postura Global, un informe del Think Tank Defense Priorities, elaborado por dos expertos cercanos a la actual administración, propone reducciones de tropas muy significativas en Europa: disminuir 30.000 soldados de los 90.000 actualmente desplegados, reducir los escuadrones de combate a cuatro y reducir el número de destructores desplegados en rota de los cinco actuales que estaba previsto aumentar hasta seis, para dejarlos en tres.

A la espera de la presentación de esta Revisión de la Postura Global, conviene detenernos también en el panorama de seguridad en Asia Pacífico. Empecemos por Taiwán, que es seguramente el punto más sensible de la seguridad mundial, porque es en el único que se podría producir una cuarta guerra mundial, una tercera guerra mundial entre las grandes superpotencias, Estados Unidos y China. Washington ha seguido en las últimas décadas la doctrina de ambigüedad estratégica respecto a si Estados Unidos intervendría o no en caso de ataque de la República Popular China a Taiwán. Biden moduló esta política dando por hecho que Estados Unidos apoyaría a Taiwán en caso de conflicto, y ahora Trump da un paso atrás y alguno de sus colaboradores incluso ha llegado a afirmar que Taiwán no es un interés existencial para los Estados Unidos. También es significativo que Washington no haya autorizado este verano una escala en Nueva York del presidente taiwanés Tsai Ing-wen. Pero son movimientos tácticos de Trump cuando, en paralelo, está negociando con China un difícil acuerdo comercial y no conviene concluir aún que estamos en un verdadero cambio de política.

Desde el punto de vista de China, el objetivo de la reunificación nacional es esencial para la legitimidad del Partido Comunista Chino y de su actual secretario general, para ponerse a la par con los otros grandes líderes históricos que alcanzaron hitos en la integridad territorial: Mao respecto al Tíbet y Deng Xiaoping por lo que se refiere a la posesión de Hong Kong. Xi Jinping aspiraría a lograr la unificación con Taiwán antes de su retiro, quizás ya en la década de los 30. Él mismo ha afirmado que este objetivo no se podría posponer indefinidamente de una generación a la siguiente. Por otra parte, la modernización en curso del Ejército de Liberación Popular Chino implica la creación de una zona naval y aérea en torno a Taiwán, a la que no puedan acceder las fuerzas enemigas en caso de conflicto (anti-access denial). Para que la invasión de la isla tenga posibilidades de éxito, China necesita acumular en la zona una fuerza abrumadoramente superior a la de Estados Unidos. Este objetivo se logrará previsiblemente tras el actual plan quinquenal que concluye en 2027. Sin embargo, no cabe esperar que el liderazgo chino corra riesgos militares que pudieran retrasar su ascenso a la cumbre del poder mundial con una inversión prematura de Taiwán. Ahora bien, que Pekín no quiera correr esos riesgos hoy no significa que no pueda hacerlo en el futuro, por ejemplo, en un escenario de extrema debilidad interna en los Estados Unidos.

Taiwán no es sino el más peligroso de los escenarios que se plantean en el marco de la rivalidad entre China y Estados Unidos. El espacio marítimo del Mar de China Meridional y el Mar de China Oriental constituyen también un escenario de roce con peligro de escalada entre las dos superpotencias, pero también entre China y Vietnam, China y Filipinas, y China y Japón. Por otra parte, la competición en el terreno tecnológico es actualmente el campo central del antagonismo entre China y Estados Unidos, con repercusiones tanto sobre el campo económico como en el militar. Y ambas potencias están utilizando la vulnerabilidad creada por la dependencia de ciertos productos y materiales para lograr objetivos políticos. Es el caso de la prohibición norteamericana para exportar semiconductores avanzados a China, por motivos de seguridad y también para intentar retrasar el avance tecnológico chino en inteligencia artificial y en otras tecnologías punta. China, por su parte, ha impuesto restricciones a la venta de tierras raras a Estados Unidos, un campo en el que cuenta con el 75% del mercado mundial, con el fin de extraer concesiones en materia arancelaria.

En los próximos años, la competición en el desarrollo civil y militar de la inteligencia artificial va a intensificarse, ya que un salto tecnológico por parte de una de las superpotencias podría dejar a la otra en una situación de peligrosa debilidad, como sucedió con la creación del arma atómica. Por eso, el CEO de Palantir, Alex Karp, ha propuesto el lanzamiento de un nuevo "Proyecto Manhattan" con la plena colaboración de la administración y de Silicon Valley.

Respecto a otros puntos calientes de la región, hay que subrayar que para Corea del Norte, los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán no han hecho sino reafirmar a Pyongyang en su política de disuasión nuclear. Pero la indefinición sobre el mantenimiento de la protección norteamericana a sus aliados ha abierto un debate en Seúl sobre la necesidad de dotarse de armas nucleares, que más tímidamente, pero también empieza a apuntarse en Tokio. También hay una dimensión nuclear en el reciente conflicto armado entre India y Pakistán. A pesar de la animadversión entre ambos países, esta crisis ha vuelto a demostrar que es difícil una escalada en una guerra convencional entre dos potencias nucleares, ya que siempre está presente la amenaza de la destrucción mutua asegurada. Sin embargo, este enfrentamiento limitado, que ha acabado en tablas desde el punto de vista militar, ha resultado una victoria política para Pakistán, ya que a Modi le ha costado una crisis seria con Trump por negarse a reconocer la mediación norteamericana y a pedir el Premio Nobel para el presidente norteamericano, como se hizo su colega pakistaní. A su vez, estas tensiones entre India y Estados Unidos han impulsado a Modi a buscar un acercamiento a China y a realizar su primera visita a este país en los últimos 7 años.

En este repaso a la situación de seguridad en el mundo se pueden, por tanto, para ir terminando, extraer algunas conclusiones. En primer lugar, hay tendencias que van más allá de la personalidad del actual presidente norteamericano, y creo que el repliegue de Estados Unidos es una de ellas. Es perceptible en la sociedad norteamericana un cierto cansancio de haber llevado durante muchas décadas el peso de la púrpura. En segundo lugar, la competencia de Estados Unidos con China va a ser cada vez más encarnizada en el campo tecnológico, especialmente por las perspectivas abiertas por la inteligencia artificial. Sin embargo, hay cautela por ambas partes para no deslizarse por la pendiente de un conflicto militar. En tercer lugar, la debilidad europea ha quedado de manifiesto en un momento de agresividad rusa y de disminución del compromiso norteamericano en la seguridad del continente. Y finalmente, el arma nuclear ha demostrado su valor disuasorio en negativo para Irán y en positivo para Corea del Norte. Será difícil que el régimen de no proliferación resista a esta constatación.

Muchas gracias.

Pues muchas gracias, Fidel. Muchas gracias, embajador. Y sin duda alguna, tus reflexiones han despertado también el interés de la audiencia y además se han correspondido con varias preguntas. En primer lugar, vamos a entrar en las de carácter, digamos, más genéricas. Con una pregunta que hace el embajador Carlos Sánchez de Boado, al que quiero saludar desde aquí también. ¿Me vas a permitir, embajador, que alguno de los adjetivos que utilizas los suavice? Entonces, el embajador pregunta acerca de, dada la tendencia errática del presidente Trump, ¿es previsible una búsqueda de soluciones orientales? En ese sentido, quizá saber tu opinión, Fidel, embajador, acerca de si son posibles modelos de gobernanza o soluciones provenientes de Oriente. Creo que se refiere más el embajador Carlos Sánchez de Boado. Muchas gracias.

Bien. Bueno, yo creo que ese debate está muy presente en estos momentos en Estados Unidos. Pero curiosamente, no es ya porque Trump, como tú dices, Carlos, tenga una conducta errática, sino porque Estados Unidos está verdaderamente inquieto de que China les pueda superar en campos como el tecnológico, en campos como infraestructuras en las que ya le ha superado, y en definitiva, en el campo económico y militar. Y entonces hay verdaderos sectores ideológicos que apoyan al movimiento MAGA, por tanto, a Trump, que yo diría que se fijan en el modelo de China como un modelo de éxito, es decir, un modelo más autoritario, incluso autocrático. Hay incluso algún ideólogo que propone que Estados Unidos se tiene que convertir en una especie de monarquía absoluta y tiene que dejar la democracia tal como la conocemos. Gente importante de Silicon Valley ha también apuntado en direcciones similares, es decir, que hay una, digamos, un cierto desconcierto ante la ventaja que está adquiriendo China en todos los campos y la pregunta de si no es su modelo de gobernanza el que está permitiendo estos éxitos, modelo de gobernanza que debe ser imitado también por Estados Unidos. No digo que eso sea, desde luego, un pensamiento mayoritario en el país, en Estados Unidos, pero que ya es llamativo que surjan estas ideas que no solamente son en el plano político. Por ejemplo, la política industrial que ya empezó la administración Biden, pues es una política industrial que trata de alguna manera de replicar la política industrial china, es decir, un intervencionismo mayor del Estado para conseguir objetivos tecnológicos y de aumentar la industria americana en ciertos sectores estratégicos. Y esa política industrial, de otra forma distinta, también la ha seguido, la está siguiendo la administración Trump. Es decir, que de alguna manera, el "libro chino" es un libro que se está consultando también desde Estados Unidos y hasta me diría, me atrevería a decir, en Europa, por lo que se refiere también a la política industrial para tratar de competir con China con sus mismas armas.

Muchas gracias. El, perdón, el almirante Treviño, María Treviño, se interesa y pregunta acerca de qué implicaciones tiene el acercamiento entre China, India y Rusia para el equilibrio del poder global, especialmente tras la reciente cumbre de la OCS, Organización de Cooperación de Shanghái, y si realmente ese acercamiento no desequilibra el teatro estratégico.

Bueno, yo creo que todavía es pronto para ponernos en esa hipótesis. Ha habido una visita de Modi a China por primera vez en 7 años, por lo tanto un acercamiento a China. Pero para India, las cosas siguen siendo estratégicamente las que son. En primer lugar, no quiere ponerse en manos de ninguna potencia, ni de Estados Unidos, ni tampoco de Rusia. Quiere tener los huevos repartidos en varias cestas. Y por otra parte, considera que su desafío mayor para su seguridad sigue siendo China y lo va a ser durante muchos años, décadas y posiblemente siglos. De manera que yo creo que en la posición de Modi ahora hay más tacticismo que estrategia, que es natural y es comprensible porque creo que Estados Unidos ha cometido un error colosal frente a la política bipartidista que han seguido las administraciones americanas de tratar de arrimar lo más posible a India al lado occidental y a Estados Unidos. Pues han conseguido enfadar a Modi y a crear una crisis ahora entre los dos países que pienso que se arreglará más pronto que tarde, pero bueno, dejará sus heridas porque esto ha sido también una, de alguna forma, una bofetada al orgullo nacional indio y esas heridas en el orgullo pues tardan en curarse. Pero yo creo que los intereses de India le van a conducir a reconducir, a recuperar su relación con Estados Unidos, y que es en beneficio de ambas potencias, y de seguir con su política de equilibrios entre Estados Unidos y Rusia, a la que no va a renunciar. Es decir, India lo que no quiere es depender de un solo proveedor de armamentos. Antes era de Rusia, pero ahora ha ido diversificando y ha ido comprando armamento a países europeos, a Estados Unidos, y quiere ir diversificando, pero tampoco quiere entregarse a Estados Unidos para depender de su seguridad, de sus suministros de armamentos, etc. Y en cuanto a China, pues bueno, yo creo que Modi procurará alcanzar un *detente*, pero Modi sabe que son dos potencias que aspiran a estar en lo más alto del mundo. China lo ha conseguido prácticamente ya, la India lo pretende también en las próximas décadas y de alguna forma están condenadas a una competencia cada vez más cruda.

Muchas gracias. Siguiendo en la misma región, pero con un tema diferente, uno de los participantes se interesa cómo influye la cooperación energética, como el proyecto del gaseoducto entre Rusia y China, vía Mongolia, en la seguridad energética de Asia.

Bueno, para China, la seguridad energética es pues una de las grandísimas prioridades estratégicas que tiene el país. ¿Por qué? Precisamente porque tiene esa vulnerabilidad a la que siempre hacía referencia nuestro querido Joseph Nye cuando hablaba del Estrecho de Malaca como centro de la geopolítica mundial, porque por allí pasaban, pasan todo el tráfico de no solamente de mercancías, sino también de petróleo y gas que vienen a suministrar hidrocarburos a China. Entonces, China sabe que ahí tiene un punto débil, que en caso de conflicto, pues sería fácil de cortar el Estrecho de Malaca. Y su obsesión es ser lo más autosuficiente posible en energía, y eso tanto a través de una relación privilegiada con Rusia, y ahora el nuevo gaseoducto así lo muestra, como también pues por un esfuerzo mayor, contradictoriamente, un esfuerzo mayor tanto en energías renovables como en producción de carbón, que es la única energía abundante que tiene China en su subsuelo. De manera que yo creo que el objetivo de la seguridad energética de China es super prioritario y eso, bueno, beneficia esa relación cada vez más especial entre Rusia y China y va a ir a más, sin duda ninguna.

Muchas gracias. También nuestro fiel seguidor, amigo y bien conocido Manuel Medina pregunta acerca de las estrategias de los países del Pacífico Sur. En concreto, ¿qué posición adoptan los países del Pacífico Sur con respecto al control por parte de China del Mar del Sur? En ese sentido, quizá también añadir cómo consideras que la estrategia de la línea de nueve puntos de China, qué relevancia puede tener y si representa o puede representar una amenaza directa para la libertad de navegación en la región.

Bueno, la línea de nueve trazos china es muy controvertida y no está avalada por el derecho internacional, como vimos en la resolución de arbitraje del Tribunal de Derecho del Mar, de hace pues ya creo que una década o así, en favor de Filipinas y en contra de las tesis chinas. Pero China, yo creo que nunca va a renunciar a esa línea de nueve trazos. China siempre ha tenido una preocupación estratégica y es quedarse encerrada en el continente y no ser capaz de llegar al Pacífico. Y por lo tanto, el tener el Mar del Sur de China bajo su control es un objetivo que ellos consideran vital y al que no van a renunciar, por mucho que eso les esté causando roces constantes pues con Vietnam, con Filipinas, con Estados Unidos y otros países occidentales que quieren demostrar que el libre paso pacífico es un derecho reconocido universalmente. De manera que esos roces se van a continuar, pero China no va a dar ni un paso atrás en su designio de control del Mar Meridional de China. Y bueno, en cuanto a los países del Pacífico Sur, bueno, es uno de los, indudablemente, uno de los centros de competición estratégica entre, yo diría, China por un lado y Estados Unidos, Australia, Japón por otra. Estados Unidos, Australia, Japón han querido estos últimos años pues aumentar su diplomacia, su ayuda al desarrollo, su, digamos, su intento de...

impedir que eh que la seducción china a base también de financiación de proyectos y de eh de apoyo en todos los campos.

Eh, pues le convierta al Pacífico Sur en un mar eh dominado por China. Eh, lo que no sé es en estos momentos con las directrices de la nueva administración Trump, pues por ejemplo desaparece la ayuda del desarrollo, que era una de los instrumentos importantes que tenía Estados Unidos para lidiar con con países eh amenazados por el cambio climático y con problemas de pobreza.

Eh, de manera que eh yo estoy convencido que Australia y Japón siguen teniendo muy claro que tienen que eh estar cada vez más presentes en esa región para impedir que China vaya avanzando, pero eh no tengo tan claro eh el papel de Estados Unidos en esta nueva etapa.

>> Sí. Eh, gracias de nuevo. Con respecto a la seguridad y defensa, un aspecto que ha ocupado especial atención en la ponencia y sobre todo al al papel que desempeña Estados Unidos, eh varios participantes se interesan eh especialmente en que una vez que asumimos o viene él hace una afirmación, Alejandro Fernández, la eh pregunta, ¿por qué la administración Trump ya no ve conveniente seguir apoyando a Europa en materia de segurdefensa? Y si eso es así, ¿qué opciones realistas tiene la Unión Europea para garantizar su propia seguridad y defensa? Si el apoyo estadounidense deja de producirse, ¿se convertirá en un factor estructural para futuras administraciones?

O sea, yo creo que en Estados Unidos eh hay una un estado de opinión en la opinión pública, pero eh en la clase política, sea republicanos o demócratas, de que Estados Unidos eh que en su día asumió la pesada carga de ser el gendarme del mundo, pero que en estos momentos debe dedicar esos recursos a concentrarlos sobre su principal eh adversario, que es China, y eh y a disuadir que China pueda eh pues por ejemplo h tratar de reunificar Taiwán por la fuerza.

Eh, por lo tanto, el el que Estados Unidos pretenda que los europeos, que ellos consideran que son pueden permitirnos perfectamente eh pagar por nuestra propia seguridad, pues tenemos que hacerlo porque est éramos de alguna manera unos eh free riders o como diríamos en España, unos aprovechat de eh de la protección que que nos daba Estados Unidos y que y que Europa ahora tiene que tiene que eh mirar por sí misma también en el plano de la seguridad.

Eh, por lo tanto, yo creo que esto que ya se veía eh en la primera administración Trump eh y que los presidentes norteamericanos pues incluso Obama ya lo venían diciendo, eh, pero sin digamos sin la brusquedad de esta administración Trump, eh, pero es una línea que yo creo que no se va a interrumpir aunque haya un cambio de administración dentro de 3 años, eh, en la línea de de decir Estados Unidos va a dejar que Europa haga más esfuerzo en defensa de su propio continente y nosotros vamos a aprovechar esos recursos para llevarlos al Indo Pacífico. Eso yo creo que no va a cambiar.

Por lo tanto, Europa eh pues nos tenemos que poner las pilas. Eh, una parte es gastar más y mejor, otra parte es eh encontrar una estructura eh que nos convenga para armar un una eh una seguridad de Europa sólida. Yo citaba la posibilidad de crear eventualmente, según se vaya retirando Estados Unidos de la OTAN, una OTAN europea o cuasi europea, porque estaría Canadá también.

Eh, pero hay otras fórmulas. Hay la fórmula de de las cooperaciones reforzadas para la defensa dentro de la Unión Europea. Eh, hay habría la fórmula de crear una Europa eh fuera de la Unión Europea, una Europa de política y seguridad en la que ya se invitaría desde el principio a entrar a Reino Unido y y seguramente también a a otros países, a Noruega y a eh a Turquía.

Eh, yo veo que hay una una conciencia de que Europa que Estados Unidos va en serio y que Europa tenemos que eh cargar con esa responsabilidad por nosotros mismos esa conciencia cada vez más amplia en las capitales europeas, en Bruselas y eh y sin duda va a llevar a focalizar nuestra atención y la voluntad política en cómo avanzar en una defensa europea.

Eh, ya digo que tenemos unas limitaciones y la primera de ellas es una limitación fiscal porque la situación de desventaja demográfica que sufrimos los la mayor parte de los países europeos hace que en el futuro haya que gastar cada vez más en pensiones y en gasto social y va a quedar menos recursos para otros prioridades como pueden ser la defensa.

Por lo tanto, ahí tenemos ese peligro y tenemos que encontrar también fórmulas de financiación quizás mancomunadas en en Europa para eh poder reforzar nuestra defensa sin afectar el estado de bienestar.

>> Muchas gracias. Muchas gracias. Pues cuatro últimas preguntas, eh algunas más concisas, otras que quizá implicarían una nueva intervención.

Eh, América Latina, Luis Alfonso Vanul, eh graduado en Relaciones Internacionales, os gusta que la gente joven también se conecte a estos a nuestros eventos. Pregunta, ¿qué papel tiene América Latina en estas nuevas tendencias en la seguridad global?

Eh, bien. Bueno, América, ni América Latina ni África los las he tratado en este repaso que he hecho porque lógicamente por por tiempo me he querido concentrar en las grandes focos de seguridad o de inseguridad que afectan a todo el mundo. Lo que pasa en América Latina desde el punto de vista de la seguridad pues no es de interés universal. interesa a Estados Unidos, interesa algún país europeo como España, pero eh no interesa a todo el mundo. Y en África podemos decir lo mismo.

Ahora, hay e hay alguna evolución interesante. La primera es la idea esta de que Estados Unidos bajo la administración Trump pretende una un concierto de grandes potencias, cada cual con su zona de de exclusiva de influencia y eh para Estados Unidos la las Américas, vamos a decir, eh sería esta zona de influencia exclusiva como en fin, como ya lo fue desde la doctrina Monro.

eh el eh las presiones sobre Panamá para eh expulsar a las empresas chinas eh que están en puertos en la entrada y en la salida del canal, pues ha sido una muestra de que Estados quiere Estados Unidos quiere eh reamericanizar eh el canal y por lo tanto tener pues más control eh los tránsitos en en el continente, pero también vemos como su presión en estos momentos sobre Venezuela, que es un aliado, vamos a decir o amigo de China, eh pues demuestran que Estados Unidos quiere demostrar que eh que no va a permitir que un competidor como China eh le vaya comiendo el terreno en el continente latinoamericano.

Eh, no estamos hablando de de verdaderos conflictos, pero si estamos hablando de de una tendencia a la que hay que prestar atención porque, sin duda ninguna está en las mentes de los que dirigen eh pues el Pentágono, la Casa Blanca eh y el Departamento de Estado en en Washington.

Eh, pero h no me atrevería a ir más allá porque ya digo que América Latina no está, digamos, en el en el en el en el radar de las grandes potencias por lo que se refiere a a seguridad.

>> Muchas gracias. Eh, como experto en análisis de previsión de política exterior, pregunta otro participante, eh, que es usted, ¿nos podría decir cómo ve el futuro del análisis y la previsión en materia de política exterior a la luz del desarrollo de la inteligencia artificial? ¿Y en qué medida los ataques híbridos por esa vía en las redes sociales trastocan la definición y transparencia de los enemigos en lo que es la guerra entre estados? convirtiéndola algo más parecido al terrorismo que a los conflictos regidos por el derecho de guerra.

Bueno, es es un tema muy complejo. Eh, el la inteligencia artificial pues va a alterar todas nuestras vidas y nuestros usos eh en todos los campos, también en el de la inteligencia y en el del análisis.

Eh, pero todavía no sabemos de qué maneras, porque yo creo que eh en las empresas la introducción de de las eh plataformas de inteligencia artificial eh se están eh están yendo muy deprisa, pero eh los gobiernos y los estados yo creo que son más más prudentes. Yo, por ejemplo, me pregunto cuando yo estaba en análisis y previsión, ¿consultaría con chat GPT para ciertas cosas? Sí, naturalmente que sí, porque me facilitaría muchísimo el trabajo de reunir pues pues no sé, por ejemplo, estadísticas sobre eh el crecimiento demográfico en los países de Extremo Oriente y y qué efecto eso va a tener sobre eh sus nivel de gasto social, vamos a decir, ¿no?

Pero pero yo por otra parte pienso que el análisis de alguna manera, la inteligencia artificial opera sobre lo que ya hay en colgado en en internet.

Eh, y a veces el análisis tiene que ir más allá, tiene que ser capaz de pensar lo impensable. Y no sé si la inteligencia artificial lo que está de alguna manera es ordenando lo que eh el estado de la cuestión ahora, pero no ve o no no tiene capacidad de de indagar en en posibilidades que son eh desconocidas, pero que pueden ser el día de mañana pueden ser reales, ¿no? Y por lo tanto, pues yo creo que los analistas humanos pues van a tener y la inteligencia humana va a tener siempre un papel creativo para tratar de de ver de ver posibilidades y tendencias que eh que no son no son evidentes en el momento en el que estamos hablando, pero que pueden ser decisivas en en unos años a unos años vista Y y bueno, sobre inteligencia artificial quería añadir otra cosa y es que eh aunque todo indica que va a ser uno de los vectores de competencia militar eh los usos de inteligencia artificial, eh, pero hay una de alguna manera buena noticia que ha pasado bastante desapercibida y es que en la última cumbre de Biden con Shinping llegaron a un acuerdo para que eh las armas nucleares eh la decisión de eh lanzarla solo pudiera estar en manos humanos en manas y no pudieran eh lanzarse mediante un proceso eh derivado de la inteligencia artificial.

Es decir, que eh es a mí me interesa porque es el primer acuerdo que a lo mejor es el inicio de un proceso de como pasó también con las armas nucleares de tratar de regular eh el uso de la inteligencia artificial para evitar accidentes y catastróficos que afectaran a todo el mundo.

Pues tenemos dos últimas preguntas. Eh, una de ellas se refiere al papel de las Naciones Unidas, cómo y con el apoyo de qué países podrían las Naciones Unidas recuperar, al menos en parte el papel y la autoridad que le corresponde.

No, eh no es no es un momento muy muy optimista para hablar de Naciones Unidas. eh Naciones Unidas pues ha sido ha sido se ha visto impotente ante el dos de los conflictos eh que están sobre la mesa en estos momentos en el mundo, el de Ucrania y el de Gaza. y el juego de los vetos respectivos pues ha impedido ningún una clase de consenso, de acercamiento, de manera que hay esa impotencia de la organización.

Eh, y sinceramente es verdad que no es el foco de mi atención prioritaria, eh, está más centrado en la seguridad, pero no he percibido en las eh lo que estoy leyendo en publicaciones internacionales eh que haya realmente en estos momentos iniciativas para recuperar a Naciones Unidas como un un foro eh, digamos, no solamente dinámico, sino también eficaz en cuanto a su capacidad de de influir sobre los acontecimientos, sobre el terreno, ¿no? Vamos a tener ahora dentro de unos días la Asamblea General de Naciones Unidas y la Semana Ministerial eh en la que bueno, va a haber eh los discursos al uso, pero discursos al uso que van a tener que tener, digamos, una visión más allá de este momento. de de estancamiento de la organización y por lo tanto pues esperemos a ver qué ideas traen los los países más implicados y los más responsables, los principales contribuyentes a Naciones Unidas para eh para ver cómo se recupera esta organización en un mundo que ya está cambiando de maneras eh muy radicales.

Pues vamos a concluir con una pregunta de también un buen amigo de esta casa y bien conocido por todos, Felipe Maraña Marcos o bien simplemente Felipe Sagú, eh, que te da la enhorabuena por la intervención, embajador, y señala si podrías, es la pregunta más difícil que he dejado para el final, ¿podría compartir con nosotros breve reflexión sobre la posición de España? en este panorama sus vulnerabilidades y fortalezas posibilidades.

Muchas gracias, Felipe. Bueno, Felipe, muchas gracias por tu pregunta, pero bueno, eh, me es difícil eh digamos incursionar sobre temas que toquen la política interior en España porque creo que no es mi papel.

Ahora bien, si hablamos genéricamente, yo creo que eh España a eh es consciente y hablo tanto el gobierno como de la oposición, eh es consciente de que vivimos en un en un el comienzo de un mundo que no es eh no no va a tener continuidad tal como lo conocíamos, que la protección norteamericana en Europa va a ir disminuyendo y que se espera de nosotros que sumamos nuestras cargas. Y yo creo que esa eh esa conciencia está calando también en España, a pesar de que podamos estar más lejos de escenarios eh los escenarios de guerra de de Ucrania y de que los escenarios del norte de África, Sagel, como han sido han sido preocupantes en los últimos años por por el aumento de los grupos jihadistas, especialmente en Sagel, eh, pero bueno, no hay ahora una inquietud máxima por podría verla si de pronto pues se producen ataques eh dirigidos contra españoles o intereses españoles, pero de momento eh no tenemos esa inquietud directa.

Eh, pero aún así yo creo que sí que sí ha calado políticamente la idea de que de que eh España en esto junto a los otros demás países europeos tenemos que plantear alternativas de autonomía estratégica que no es que no es que sea una eh digamos una doctrina que estamos creando frente a Estados Unidos, sino que Estados Unidos nos está pidiendo que seamos más autónomos. desde el punto de vista de la seguridad y y en ese sentido esta cita que esta cita que he hecho del vicepresidente Bans de que ni a Estados Unidos le conviene tener países vasallos e ni Europa le conviene ser que seamos países vasallos. Es es utilizar un lenguaje muy fuerte, pero creo que es un lenguaje que todos entendemos. Es decir, tenemos que poder levantarnos sobre nuestros propios pies en materia de defensa, depender cada vez menos de Estados Unidos. No va a ser fácil, va a a tomar su tiempo, pero si no empezamos hoy, eh vamos a perder unos años preciosos. Y yo veo que hay movimientos eh los que me gustaría ver a España activa en la Unión Europea también eh para el desarrollo de las mediante estos fondos europeos de de nueva creación para el desarrollo de la de una industria europea de de equipos de defensa en la que participemos muy activamente con nuestras empresas del sector.

>> Pues muchas gracias. Ahora sí que hemos terminado eh con el turno de preguntas. Muchas gracias por eh por no solamente por la ponencia, excelente, sino por tus respuestas. Embajador. Eh han quedado algunas preguntas en el tintero, pero creo que la que formulaba Joaquín Garro, también ha sido seguidor de nuestros actos, estaba ya integrada en la respuesta y pregunta y respuesta de del almirante Treviño y alguna otra.

Eh, pues como decíamos, el tiempo es limitado y y debemos necesariamente poner fin en algún momento que no ha sido posible trasladar. Antes de dar por finalizado y concluir este evento, eh, pues me gustaría pasar la palabra al secretario general, embajador Ricardo Díaz Claina, para eh que haga una reflexión final y y la actividad.

A ti, Alc. Sí, muchas gracias, Vicente. Bueno, solo me queda por agradecer de todo corazón al embajador don Fidel Sendorta, nuestro querido amigo Fidel, por esta excelente ponerencia que nos ha ofrecido en el día de hoy, con un esfuerzo realmente encomiable de de lograr algo muy sintético sobre un tema tan complejo y que y que ha conseguido además que nos haya atraído de forma muy particular por la profundidad, eh rigor y carácter omnicomprensivo de su análisis de las tendencias de seguridad a escala global.

Yo creo que es un magnífico inicio de curso para esta fundación. El haber podido contar con sus palabras nos incita a todos a seguir reflexionando y nos va a servir de de inspiración para los próximos meses de trabajo. Por lo tanto, muchísimas gracias de nuevo, Fidel. Muchas gracias también a todos nuestros oyentes por su fidelidad y por seguirnos ya desde el principio de curso con tanto interés y a ti, Vicente, por esa ágil ese ágil manejo de las preguntas que nunca es fácil de gestionar, sobre todo habiendo tantas como ha habido hoy y de gente tan importante. A todos muchas gracias y hasta muy pronto.

>> Gracias. M.