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Penitencia, a través de Fundación Reinserta, apoya a niños y niñas en contacto con la violencia. [Música] [Música] [Aplausos] [Música] [Música] Las drogas, la salud mental y la normalización de la violencia. En las mujeres, lo hemos visto poco. Aquí vamos a escuchar a Sofía, una mujer acusada de matar a su mamá y a su hermana, de desvivir a su mamá y a su hermana, y que ha trabajado, ya estando muchísimos años en prisión, lo que es una verdadera inserción social. A ver qué opinan ustedes de este caso, que es bastante controversial.
Sofía, ¿cómo estás?
Eh, bien, algo acalorada. Hace mucho calor, ¿no? Aparte, en este penal particularmente hace mucho calor.
Ajá. El polvo, la altura sí influye mucho, la cantidad de gente.
Ajá. También es un penal, pues es de los más poblados, creo, de todo el país.
Sí, sí, es real. Un país, un penal histórico, aparte que tú llevas mucho tiempo recluida. ¿Todo el tiempo llevas aquí?
No, ingresé en el penal de Cautlán.
¿En qué año?
En el 2012.
2012, o sea, llevas 14 años privada de la libertad. Vas para 15 ya.
Así es. Y entraste en el 2012. No, voy para los 14. No.
Ah, vas para los 14, claro. ¿Y estuviste en Cotitlán y luego te trajeron para acá?
Así es. En Cotitlán estuve 3 años. Este, conozco el penal de bordo porque en algún momento me llevaron a una evaluación de psiquiatría, pero solo estuve aproximadamente 20 días allá, y en el área de observación, y el de más tiempo pues lo tengo de reclusión, lo tengo aquí en Ecpe.
En Ecatepec.
¿Te llevaron a bordo a hacerte estudios psicológicos?
Psiquiátricos.
Así. Psiquiátricos. ¿Qué salieron en esos estudios?
Este, yo previo a eso traía un expediente del Instituto Ramón de la Fuente con diagnósticos de personalidades múltiples, esquizofrenia fase dos y el trastorno límite de la personalidad.
¿Esto lo traes desde muy chiquita o cuándo te lo diagnosticaron?
M, tenía yo 18 años.
Okay. Cuando estuve internada en el psiquiátrico en el Ramón de la Fuente. Este, y para cuando yo ingreso a reclusión en Cotitlán, este, como un protocolo, vaya, tanto del área médica como para y de psicología para ver el tratamiento indicado, me llevan a hacer esa valorización al penal de bordo porque en Cuautlán pues no lo había, y ahí solo me mandaron con un diagnóstico, solo el de trastorno el límite de la personalidad.
Okay. Y este, vigilancia extrema era lo que decía mi nota América. Extrema. ¿Y cómo se ve eso en reclusión? Vigilancia extrema.
Pues ya se alivianaron un poquito. Pues la que, que la custodia en turno esté entrando pues periódicamente a tu celda durante las noches, igual a ver a revisar cómo estás, qué es en realidad lo que hacían en Cuautitlán, ¿no? Poco se habla de la salud mental.
Sí. Eh, tú que eres muy abierta de los temas e que que tienen que ver con tu vida, eh, cómo vives esos esos trastornos, o sea, para qué para ti, ¿qué significa la esquizofrenia? ¿Qué significa la personalidad límite? ¿Qué significa la personalidad múltiple? Este, ¿cómo las vives?
Okay. El enfoque es distinto. Hm. Son etapas. De inicio tuve que aprender a diferenciar entre si yo me lo imaginaba o si estaba sucediendo. ¿Okay? Y fue como te repito, a los 18 años cuando empecé a tener como que la ayuda o el tratamiento cuando estuve en el en el Instituto Psiquiátrico. Entonces fue difícil porque para mí eran situaciones que yo estaba viendo, viendo y escuchando. Entonces, aquí quiero argumentar que yo tengo un problema de consumo o de sustancias desde pequeña, desde los
Ajá.
Desde los 11 años.
¿Empezaste a consumir? En en eso es en contra de la esquizofrenia, ¿no? Se supone que cualquier eh trastorno de la mentalidad de la de la
Sí.
del mental va, o sea, y las drogas hacen un corto circuito muy cabrón, ¿no?
Así es. Entonces, actualmente lo lo sé. En su momento pues era como que otra mentalidad igual, ¿no? Inexperta, más inmadura y era algo al que no le tomaba tanta atención y creía yo o que espantaban en mi casa, ¿no? Como el de aquí asusta, aquí hay algún espíritu que está espantando o que podía ser parte de alguna alucinación por las sustancias que yo consumía o este o tal cual pues el que era era una realidad, ¿no? Comenzó con una amistad que yo tenía, este, y que de manera pues sí, o sea, algo muy muy común que mi familia o el papá de mis hijas pudiera conocer a las personas con quienes yo convivía, y resulta que nadie la conocía. Yo la conocí en el transporte público cada que venía de la escuela o sí, vaya, coincidíamos en el transporte, nos empezamos a hablar, a una persona.
Ajá.
Conozco su nombre, Rebeca, su físico, nadie la conocía más que yo, ¿no? Entonces, aparte también, obviamente ese modo de vivir, siempre que eres dependiente de algunas sustancias, te relacionas con personas equivocadas, tomas decisiones equívocas, y yo de la misma manera mis dos relaciones o matrimonios se se les pudiese decir este fueron eran relaciones tóxicas y destructivas. Eso también es parte de la personalidad límite.
Mm. Platícame, te ingresaron al psiquiátrico a los 18, ¿qué fue lo que llevó que te llevaran al o sea que tu familia dijera, "Okay, tenemos que que intervenir?" Precisamente que detonó el hecho de esta amistad Rebeca que nadie conocía. Ahí creo que más bien fui yo quien levantó la mano pidiendo ayuda al al darme cuenta que sí, que no, pero yo ya asistía a terapias este psicológicas individuales. Esto lo tomo desde niña. Eh, mi familia, mi familia es conservadora, tradicionalista. Este, sí me me inculcaron principios modales. Entonces, en ese aspecto sí estaban como que muy al pendiente de si alguna actitud no era como muy correcta. Pues llévala al psicólogo, llévala este a regularización, métela a cursos, este, mantenla ocupada. Si entre esas terapias, tanto familiares, porque también ellos iban, asistían a terapia individual, pues ya la psicóloga empezaba a hacer entrevistas de, "Oye, ¿y esto desde niña se comporta así?" Y desde niña sabías que tenía amigos imaginarios, entonces ya como que empezaron a poner un poquito más de atención. Entre esta relación destructiva que yo tenía, este, acumulé más de tres intentos de su en un día, y fue lo que la terapeuta determinó. Te voy a internar. Era un mismo día.
Ajá.
Dijo, "Te voy a internar porque ya rebasas así que los el el lo que puede pasar a lo mejor por impulso con alguien, pero ya más de tres intentos me tengo que internar." Entonces, esto es lo que a lo mejor fue h sí el detonante para tomar la decisión de internarme, y ya en durante el tiempo que estuve hospitalizada, pues te hacen estudios, tanto placas, un mapeo cerebral, este creo que es el enfalo, pero ellos me dijeron, me indicaron el mapeo cerebral y obviamente pues ya te arroja diagnósticos más precisos o más certeros que fue la primera vez que te diagnosticaron realmente, pero tú desde chiquita, digamos que tienes [Música] eh tintes, digamos, de de de este tipo de trastornos.
¿Qué trastornos?
Así es. Sí, tenía ahí unos cuantos más trastornos obsesivos, compulsivos.
¿Cómo empieza una niña de 11 años a consumir? ¿Qué te daba las drogas o o cómo fue que te involucraste con con las drogas?
Ajá. Mucho tiempo en varias personas que escucho expresarse de por curiosidad, por fuga, renegaba o decía que estaba mal, decía, "Eso es mentira."
¿Cuál fuga? Tú pones de pretexto la fuga de que no estás bien con tus papás, la fuga de que estás mal con tu familia. Y es mentira. En realidad lo consumes porque te gusta, porque es placentero y te convertiste en un adicto a la sustancia. Y quiero repetir lo que mencionaba hace rato, ¿no? O sea, en algún son etapas en donde uno es inexperto, donde soy inmadura y donde hoy hoy hoy sí descubro y digo, en mi caso definitivamente era la fuga, ¿no? En casa nunca me faltó nada hablando económicamente, hablando de pues darle la atención que requiere del médico, la atención, pues si va mal en la escuela pues que la que tenga regularización, ¿no? Que no le funciona, pues contrátale a una institutriz. Está enferma, pues llévala al médico, eh, es imperactiva, pues mete el artes marciales te cuando y por lo regular siempre yo de niña recibí un te quiero o un consejo del institutriz, del maestro de tawandom, de este x persona ajena o diversa a que fuese mi familia, ¿no? Entonces, en realidad esas sensaciones de cariño hm las confundía yo con las drogas. Esa sensación cuando alguien dice, "Estoy enamorado." Esa emoción, esa ilusión. Yo desde muy pequeña las maripositas en la panza las sentí justo antes de que iba a consumir. Entonces se vuelve grato tanto el la adicción a la a la sustancia, se vuelve placentero el la fuga que otras personas me mencionaban y que es en realidad era lo que yo lo que yo buscaba, no era tanto como el encajar en algún grupo, ¿no? Así fue como que era la curiosidad y llenar esa parte que para mí era satisfactoria o era placentera al consumir.
¿Cómo una niña de 11 años termina con drogas en la mano? ¿En qué entorno vivías que que terminaste con con drogas en la mano? ¿Hace que 25 años?
Así es. Fue sencillo. Eh, me metieron en una escuela militar privada. Entonces, el número de de alumnos hombres es mucho mayor al número de alumnas mujeres. Entonces, el género hace mucho la diferencia. Mujeres y era buena, era muy buena. Era creo que la primera de la clase, pero sí tenía un amiguito que llevaba drogas a la escuela, que llevaba marihuana y e intenté hacer la labor de, "No, no consumas, no, que mira, te hace mal." Y hasta lloraba si lo veía que consumía, este, le daba risa y me decía, "Ni mi mamá me dice lo que me dices tú." Y así como yo lloraba y, o sea, argumentaba que me dolía que consumiera, pues las demás, el demás grupo de amistad se daba cuenta, ¿no? Algunos tratamos de hacer lo mismo, el mismo intento. Juan, nunca lo olvidaré. Juan, por favor, ya no consumas. Juan, ya no te drogues. Juan, te hace daño. Y éramos varios. Y es real, al final consumíamos todos. No cambiamos nosotros a Juan. Juan, bajita la mano. A ver, prueba, a verdad, este, fúmate las tres. Y ya consumíamos todo el grupito de amigos desde los 11 años. Fueron las pruebas en alguna fiesta, en algún no con regularidad diario, ¿verdad? Pero él fue el que nos dio a probar, y ya éramos nosotros que nos acercábamos a Juan y oye, ¿no traes que nos invites, nos vamos de pinta y vamos a fumar? Y pues recuerdo eso fue de pruebas a los 11, a los 13 años yo ya sabía algunos puntos, algunas tiendas, dónde conseguir, dónde comprar, yo ya traía mi propio consumo.
Consumo.
Qué fuerte. Y pura marihuana, en una cosa te lleva a la otra. Y actualmente puedo decir que he probado la mayoría de drogas a vida y por haber, me faltan algunas cuantas por por probar porque hay drogas que son más severa la adicción, que son mucho más destructivas que la marihuana y que sí que sí me atore mucho tiempo en ese consumo.
¿Como cuál?
Ah, la cocaína, el cristal. Sí, son estás hablando de otro tipo de nivel de drogas. No quisiera volverlo a hacer en toda mi vida porque aparte salirte de ellas es durísimo, ¿no?
Exactamente. No, y destruyen mucho.
Sí, en realidad sí destruyen mucho. La dependencia es fuerte como lo acabas de mencionar. Este, perdón que a lo mejor lo repita, pero yo de la marihuana es en mi tiempo en libertad incluso llegué a asistir a las marchas en por la legalización de la marihuana, ¿no? Teniendo una opinión de que su uso no es tan malo. Hay drogas que son legales, que son, para mi opinión, más destructivas. El alcohol, por ejemplo, el alcohol, el cigarro, más destructivo todavía que la marihuana, ¿no? Entonces este, vaya, hablar de cocaína, de cristal, de este de manfetaminas, eso trasciende mucho más allá. Entonces ya no es como que hay es mejor, es buena, ¿no? O sea, hablando tanto físico, emocional, este de manera general, yo no quisiera, de verdad, yo deseaba no volverlo a hacer en toda mi vida.
Dices que en la esquizofrenia eh te pasaba mucho esto de tener amistades imaginarias.
Sí.
Eh, ¿cómo vivías el trastorno múltiple de la personalidad?
Ah, ese es complicado porque yo no lo identificaba tanto.
Okay.
Ajá. El de la esquizofrenia. Hm. Lo he escuchado incluso con otras personas y si algo algo tengo como que favorable es que me explican que hay desde la fase uno hasta fase 10 y que en una fase dos pues todavía se puede manejar.
Así es. Entonces escucho en la televisión, escucho con amistades o con conocidos que preguntan, "¿Escuchas voces?" Y a mí el terapeuta me dijo, "Debes diferenciar que no estás escuchando voces, es tu mente, no estás como tal, es auditivo, no está en tu mente, tú lo estás generando, entonces tú puedes controlarlo porque quien lo está generando eres tú, ¿no? Es algo que a mí de inicio me costaba trabajo porque yo decía, "No, pues si yo lo estoy viendo, yo lo estoy escuchando en casa el ver las sombras pasar, este, porque no pasaba más como que de esa amistad que tuve. Y que me derroté en el decir, no existe, ¿no? Este, la vi llegar, toco el timbre, le serví de desayunar, estuvimos a Rebeca a Rebeca, así es, estuvimos platicando un rato, este, me quejaba de mi relación o de mi matrimonio. Este, la verdad no recuerdo, o sea, en qué momento fue en el que me distraje, en qué momento, pero sí platicaba con ella, se sirvió. Eran unas emoladas lo que yo le serví, y después de un rato como que me distraje, vuelte y el plato estaba servido, intacto. Entonces, todo, todas las etiquetas o todas las críticas de, "¿Estás loca?" No existe nadie afuera, no hay nadie este, "Nadie tocó el timbre."
Mm.
Sí, me dolían, pero sí para mí era como que la alerta, o sea, el momento de decirte efectivamente necesitas ayuda. Nadie pudo ponerse de acuerdo como para hacerte sentir mal porque estaba sola. Yo le abrí, platiqué y nunca comió. No está, no existe. Este, cuando lo empiezo a manejar, estuve internada en una clínica de Aragón y fue después de haber estado en el psiquiátrico y el especialista de ahí me decía, "Yo he sacado a personas de esquizofrenia sin medicamento. El medicamento lo único que va a hacer es mantenerte dopada y tú tienes que aprender a diferenciar y a vivir con
Así es."
me dijo, "No, no, no es algo que se cure. Entonces vamos a a a enfocarnos mejor a los puntos de energía, a la respiraciones, incluso a la aromaterapia, pero sí debes como que diferenciar."
Exactamente.
Qué bueno, ¿no? Él me ayudó muchísimo.
Me imagino.
Me ayudó muchísimo. Me decía, este, hay bloqueos que uno hace en la mente por alguna mala experiencia o por un momento vivido muy fuerte, un trauma.
Así es, y tu mente lo bloqueó y la verdad a lo mejor ni siquiera lo recuerdas, pero tienes conductas o comportamientos por ese trauma, pero no sabes de dónde vienen por el bloqueo que tu mente realizó. Yo no lo no lo conocía, o sea, no sabía. Y gracias a eso fue como empecé como que a poder manejar esta situación de ver o escuchar y decir, "No, está en tu mente, no no está." No, este se me presentaban muy continuamente por esos años. Actualmente ya es difícil o me pasaba el hecho de que me me cachaba yo misma cuando ya estaba hablando sola, cuando ya estaba haciendo gestos, riendo y demás y no había nadie, ¿no? Y eso porque las demás personas se me quedaban viendo, ¿no? Y al sentir las miradas decía, "Ay, otra vez, ¿no? Pero aún con eso sí creo de poder tener una vida funcional."
Ah.
Ah.
Sí. ¿Qué te trajo a la cárcel, Sol? Parte de esto, parte de las adicciones, ¿qué fue?
H las definitivamente el consumo, el consumo, eh, y las malas decisiones, ¿okay?
Mm. No sé, el hecho de tener relaciones destructivas, el porque fui yo quien eligió, quien decidió y este y sí, desafortunadamente mi problema de consumo, de adicciones, de drogas que hasta no tiene mucho pude empezar a controlar porque como lo mencioné al inicio, he probado todas las drogas habidas y por haber, pero nunca me había drogado tanto o de la manera en que llegué a hacerlo a la cárcel.
Aquí fue donde más consumiste.
Sí, así es. Pues así sí he consumido mucho, insisto, he probado este, pero aquí sí vine a tener una depresión que ahora lo sé también, ¿no? Porque si son etapas este, pero sí fue un tiempo en el cual pues sí me tiré, me tiré deprimida, sin esperanza de de de poder hacer nada sola y y sí fue difícil, pero sí lo conseguí, y reitero, yo jamás en mi vida, o sea, no como esas etapas de que uno jura, pues juran un año y durante el año piden permiso, ¿no? No, no, no. Este me costó, me costó porque apenas le comentaba uno de de mis amigos, he perdido cosas que no que no podría recuperar ni con dinero, que no podría comprar.
Vaya.
Y entonces eso es como que lo que me mantiene muy firme de decir, nunca lo volvería a hacer.
¿Cómo qué, el hecho de de defraudar no tan a lo mejor no solo a las personas por consumir? Eh, me autotraicioné yo misma y llegaba el momento donde yo a las autoridades les decía, "No me gusta la persona en la que yo me he convertido." Eh, el hecho de ella mentir, manipular, defraudar, robar, este, y a veces no nada más porque porque por sentir la soledad, ¿no? Sino por el satisfacer el hecho de un de un problema de consumo, ¿no? Donde ya perdiste hasta tu estilo, tu personalidad, ya ni siquiera eras tú, ¿no? En su momento me dolieron mucho las ausencias de las personas, ¿no? El hecho de saber que, por ejemplo, que yo si yo hubiera llegar a tener una oportunidad de salir, sé que mamá, que mi hermana, que personas que estuvieron siempre conmigo, ya no están. El cariño o el amor de mi papá, que todo este tiempo ha estado resentido conmigo y que aú aunque ahí le ahí vaya echándole ganas el resentimiento, pues no le pasa. Me preocupa la manera enfermiza en la que él maneja esta situación porque solo lo daña.
¿A qué te refieres con que maneja la situación de de manera enfermiza?
Ah, vaya. Desde que mi mamá y mi hermana murieron, ya pasaron muchos años y mi papá a la fecha plancha, lava su ropa, sus zapatos, los acomoda donde estaban. Este sigue teniendo una vida, creo que ya hasta tiene novias, ¿no? Pero no se desprende como tal y sigue manteniendo esas cosas. Dice que eso a él le daña y algún noviazgo que sí llega a tener de alguna manera nuevamente sale a reducir el mi mamá este es que mi esposa es que mi esposa, algo que ya pasó hace mucho tiempo, ¿no?
Bueno, ¿cómo superas un trauma así?
Bueno, sí, al final tú estás aquí por el asesinato de tu hermana y de tu mamá y me imagino que tu papá vio eso, ¿no? ¿Cómo superas ver a tu hija y a tu esposa así muertas?
No es es difícil.
Así es. No creo que yo no lo digo que sea sencillo, pero si ya él ya como ha podido dar algunos pasos, ¿no? El hecho de ya poder tener una relación, no sé, que me me agrada, no es algo que me moleste, ¿verdad? Pero sí me preocupa, o sea, me preocupa el hecho de que él aún duerma en esa cama, aún se quiere aferrar a esa casa. Este, a lo mejor hasta mi mi familia le ha dicho, "Ven de la casa, vente a vivir para acá con nosotros." Si él argumenta, no son los recuerdos que yo tengo sentimentales, o sea, el valor sentimental de esa casa es o sea y eh el tener sus cosas, o sea, el seguirlas lavando, el seguirlas acomodando por colores, los zapatitos, este, de ambas. Supe un comentario, mi abuela por parte de mi mamá ya de mi papá, perdón, ya falleció y ella me hizo un comentario como en confidencia, me dijo, "Fuimos a ayudarle a tu papá a limpiar la casa porque pues es mucho trabajo de él, lo que él tenga que hacer de alguna manera sus actividades, más aparte limpiar la cama, la ropa, la todo que continúa haciendo. Y me dijo, "Y quise limpiar tu retrato" en la recámara de mi de mi mamá, donde falleció, donde pasaron los hechos, este, había mucha sangre y hay un retrato mío de cuando yo soy bebé y mi abuela me lo menciona, el retrato está salpicado de sangre y tu papá no quiere limpiarlo para si algún día tú sales de la cárcel, que veas la sangre de tu mamá en en tu retrato de bebé.
Madre.
Entonces yo no veo eso como que apunte a que estás muy bien emocionalmente o con lo que decimos algo mental. Sin duda, sin duda no solo pienso cómo superaso.
¿Dónde estaba tu papá cuando fueron asesinadas tu mamá y tu hermana?
Él en su trabajo.
En su trabajo. Pero llegó a casa y vio a tu mamá y pues vio cuando sacaban los cuerpos, ¿no? Y al siguiente día ambos fuimos a un peritaje de luminol. Entonces, obviamente sí se alcanzaba a ver todavía como que la sangre este, finalmente tenía que estar en el reconocimiento de los cuerpos también.
Claro.
Claro. Tú estuviste en ese proceso, a ti te detienen hasta después.
M.
Sí. ¿Qué pasó? ¿Qué pasó ahí? Porque sé que es algo que que también te gustaría aclarar y te gustaría platicar. Eh, ¿qué pasó? Sé que tuviste relaciones muy tóxicas y a veces no dimensionamos las consecuencias, ¿no?
Eh, cuántas personas que quizá nos están viendo están en relaciones que son sumamente dañinas? ¿Qué pasó, Sof, eh, ese día? Ah, bien. Em, me casé a los 18 años con una persona que no, pues igual éramos pequeños; o sea, no, no sabíamos cómo eran las responsabilidades. Entonces, era la clásica relación donde no trabaja, hay golpes, él tomaba, se enviaba. No duramos mucho tiempo. Este, mi embarazo fue todo el tiempo de alto riesgo. Prácticamente los 9 meses estuve todo el tiempo en algún hospital. ¿Por qué? Porque si salía o me daban de alta, él me ponía una golpiza y yo empezaba, ahora sí que, con sangrados y de regreso al hospital. ¿Consumías? No, no, no, no. Y ahí me decían, por ejemplo: “No sabes que, de verdad, tienes que estar en reposo”. Y él: “Quiero ir a ver a mi mamá y no me importa”, y caminaba; o sea, una relación así complicada, fea, cero compasiva contigo.
Así es. Yo hasta me río y digo: “¿Han visto los casos de Silvia Pinal?” Entonces, este es el mío, ¿no? Es el mío porque son así de trágicos, son así de sanguinarios, son así de lo que acabas de decir, ¿no? Sin piedad. Ah, estuve muy poco tiempo con él, estuve más o menos como un año, pero de mis amistades desde niña lo describo así: Todas las personas en donde vivamos, en X colonia, en algún fraccionamiento de por tu casa, siempre hay alguien que es conocido como “aquellos”. Cuidado, porque aquellos no reconocen que son bravísimos.
Exacto. Ellos pesan por dinero o ellos pesan porque son malos o ellos pesan porque están involucrados en algún X narcotráfico, pero son conocidos en cualquier lugar. Nosotros, cada quien tiene su ejemplo de la familia o de las personas que sabemos que son aquellos. Y yo estaba justo en esa edad donde precisamente me quería relacionar con ellos, que eran los malos y que, aparte, alguno de ellos me podía salvar del tirano con el que yo estaba casada, ¿no? Y aparte, pues sí era conocida desde muy niña, pues porque andaba en el de ingobernable, drogándome. Este, pues sí, ahora sí que de tremenda en la calle.
Eh, cuando yo me separo de esta persona, efectivamente llega él a hacerme sentir como que protegida, salvada. Este, esa persona que me golpeaba, que me rompía los vidrios de la casa, que no daba ni un peso. Él llegó a hacerse cargo de mí, de mi hija, a mantenernos, este, a no permitir que jamás volviera a golpearnos, que jamás volviera a… Pero efectivamente yo minimizaba el hecho de quién era él, de quién era su familia y de lo que se dedicaban, ¿no? Al contrario, yo creo que hasta me sentía orgullosa de haber podido este vivir con él, casarme con él, que era narco, eh, se dedicaban más como que al secuestro; este, sí, más al secuestro y sí vendían droga, pero, pero eran secuestradores más que nada.
Exacto. O sea, su venta de droga era mínima. O sea, compraba él a lo mejor una cantidad. Él compraba tanto pastillas, este, marihuana y él solo en su trabajo como que lo vendía también; mis cuñados, pero ellos tenían a lo mejor puestecitos donde disfrazaban, ¿no?, el hecho de de dónde salía tanto dinero. Para ese entonces uno de mis cuñados estaba también en reclusión. Ni siquiera recuerdo la verdad porque era la razón, porque iba y venía; o sea, así como salía, entraba, este, salía, entraba. Y en el con lo que yo vivía con él, a lo mejor no eran los golpes, pero continuamente las amenazas o de abandono, violencia psicológica. Y sí me lo dijo, sí me dijo: “Voy a matar a tu mamá.” No lo creí.
¿Por qué? ¿Por qué te amenazas así? Mm, cuando yo, bueno, cuando yo estoy con él, ya tenía yo a mi niña, este, la más grande, y 4 años tardé en volverme a embarazar, este, que de hecho, él siempre fue papá de ambas, ¿no? Pero cuando yo me alivié de la bebé, él hizo una llamada y le pidió a su mamá y a su hermana que fueran por la bebé. Este, sí escuché, sí me percaté de la llamada. Entonces hice cosas como esconder las llaves, como tratar de pedirle ayuda a mi mamá: “Ven por favor porque escuché que Daniel marcó y van a venir por las niñas, van a venir por la bebé”. No sé cuál era su intención de llevarse a la bebé. A lo mejor era el abandonarme y llevarse a la bebé. Tenían una fea relación ya.
Mm. Pues sí, sí, sí, sí. Por el hecho de que su familia a lo mejor siempre mencionaba: “¿Por qué con ella? ¿Por qué con la drogadicta de la banda, no? O sea, ¿por qué si querías tener algo bien, no te buscaste una mujer bien?” Además, ya tiene una hija de no sé quién fulano, ¿no? Y a mí siempre me dolía la etiqueta de ellos de que yo no era una mujer bien. Siempre quise caerles bien; o sea, siempre soportaba humillaciones, malas respuestas o que no me contestaran y siempre quería encajar con ellos. Aún, aún sabiendo que traía a lo mejor la etiqueta, pues decía: “Bueno, soy una persona que sí vengo de una buena familia, que sí me educaron, que estudié, que, o sea, a lo mejor yo decía, bueno, con calma, no, me las voy a ir ganando.” Y a lo mejor ese fue también uno de mis más estúpidos errores, ¿no? El querer… cuando se lleva… cuando el efectivamente sí llegan, ¿eh? Si llega la mamá, sí llega mi cuñada y sí se llevan a mi hija.
¿Qué edad tenía tu hija? Recién nacida. No me muero. Me acababa de aliviar. Me acaba de aliviar y yo, la verdad, pocos pasos podía dar porque pues traía, ahora sí que, la cirugía o, diciéndolo mejor, más bien traía la panza abierta, traía a mi otra niña agarrando y, y aparte con él que pues estaba más loco y hablándole yo a mi mamá pidiendo ayuda. Él se retrasó en la casa en empacar cuando ya se habían llevado a la bebé y eso me dio tiempo para que mi mamá llegara con muchas patrullas, con patrullas y nos comunicamos con su mamá y le dijo: “Entrégueme a mi nieta y le doy a su hijo”. Eh, la ventaja a lo mejor es que pues me alivié en un hospital de salubridad, dan una hoja de alumbramiento y todavía pues la niña no estaba ni siquiera registrada. Entonces, como que los policías municipales sí le decían a mis papás argumentos como: “No tengo cómo detenerlo, ¿no? Él es su papá”, y mi papá pues es que, ¿qué hago? Este, rompió la chapa, este, daños a la a la a la propiedad ajena, ¿no? Y ellos, bueno, mientras me da tiempo, ¿no? Y entre lo que argumentábamos alcanza a escuchar, la niña es recién nacida, no está registrada. Inmediatamente los policías lo subieron a la a la patrulla y le dijeron: “No, es secuestro. Aunque tú seas su papá, no está registrada, es secuestro, ¿no?” Ya fue cuando nos comunicamos con la mamá o, en este caso, sería mi suegra y mi mamá le dijo: “O sea, dame la niña”.
Ajá. “Dame la niña o me llevo, me lo llevo a él”. No, no, no se trata de eso. No, mire, estamos en tal lugar. Me subí a la camioneta, fui con mi mamá, recuperamos a la niña. Estos, estos momentos los tengo grabados porque sí se hizo algo grande. Regresamos hasta mi casa con la, con yo, ahora sí que, con la bebé. Tenían a Daniel en la patrulla y me dijeron: “¿Va a proceder?” Y yo: “No, no, ya tengo a mi hija y voy a arreglar las cosas con mi esposo”. O sea, el rostro de mis papás de, o sea, ¿cómo? De cómo. Ajá. ¿Cómo no vas a proceder? No, este, la, el rostro de mi suegra y de mi cuñada también molestos de: “Ya estamos hartas de ti, ¿no?” Y yo: “No, yo lo que no quiero es que se haga ya más mi, mi toote, ¿no?” Y era cierto, me decían: “Mi toote ya está hecho, ya vino la policía, ya vinimos todos, o sea, o sea, ¿qué onda?” No, voy a entrar a casa a arreglar las cosas con mi esposo, se los agradezco; o sea, prácticamente retírense y gracias, ¿no? Entonces, sí, sí fue el rostro de decepción de muchos e incluso en ese momento fue cuando él me dijo esas palabras de: “Voy a matar a tu mamá” después de todo este año.
Así es. No, yo, fíjatelo, no digas cosas, no estás bien enojado que dices cosas que no tienen sentido. No, voy a matar a tu mamá, ¿no? Y me tienen harta de que se metan y demás. Y sí, efectivamente, mi papá es como de un, no es más de las a cubrir apariencias. Este, no es el papá bravo, no es el papá bravo. ¿De qué le hiciste a mi hija? Mi mamá era así, ¿no? Mi papá era más de hablar, tratar de solucionar, este, y si no, pues no se puede. Tú quisiste estar ahí y se acabó, ¿no? Entonces, este, yo no tenía como que la familia con los hermanos que van y entonces órale, no, pues vamos a pegarnos para defendernos, no, yo no. Entonces era más como que para todo, mi mamá y mi hermana, mi mamá y mi hermana para todo. Y sabes que me tengo que ir a trabajar, ¿quién me cuida? Las niñas, mi mamá o mi hermana. Entonces él por eso se expresaba así de: “Ya me tiene harta tu mamá y la voy a matar”. Digas después, todavía incluso con mi mamá lo mencioné; o sea, o sea, hoy me, hoy lo recuerdo y digo, bueno, o sea, qué grado de inmadurez tenía yo, o sea, que simplemente diciéndomelo, o sea, focos rojos sí habían. Yo sabía quiénes eran. Ya mencionármelos era retirándome de ahí y yo me quería aferrar a esa relación que tenía e incluso en charlándolo con mi mamá en algún desayuno lo dije.
¿Por qué no le dices a mi mamá que me dijiste que la vas a matar? Confrontándolos. Mi mamá volteando y retándolo. Ah, me vas a matar. ¿Y qué te detiene? ¿Por qué no ahorita? ¿Por qué no de una vez? Pues él solo se sonreía y sí, sí lo dije, sí lo dije, señora, pero estaba muy molesto, ¿no? ¿Cómo creen? No lo haría, ¿no? Y, y sí fueron como que muchas cosas que se fueron juntando o acumulando. ¿Tu familia sabía que él se dedicaba al secuestro? No, sí sabían o sí se daban cuenta tanto ellos como la mayoría de las personas que pues obviamente algo turbio hacían, ¿no? Porque pues de dónde sacaban cantidades o simplemente las maneras de trabajar, ¿no? El, el tener diferentes camionetas, este, el hacían esto como como que las, la mercancía o las pacas de de bultos para a lo mejor donde se llevaban a las personas, pues no, pues pasaba desapercibido porque de alguna manera ellos se dedicaban a a ir a cargar mercancía y se iban supuestamente a la ciudad de México en las madrugadas porque era cuando llegaban los camiones para descargar, ¿no? Todos dábamos por hecho que era eso lo que hacían, ¿no? Yo sabía que no.
Desde muy pequeña llegué a estar yo presente cuando le disparaban a una persona. Este, llegué a ver videos que él traía en su teléfono, que me mostraba y que ahí sí yo, por querer ser aceptada, a lo mejor yo veía el video y sentía hasta ganas de vomitar, que se me bajaba la presión, sentía el, o sea, para mí lo grotesco que era verlo de cómo mataban a sus víctimas, por ejemplo. Ajá. Y tiempo después se te hace normal, se normaliza la violencia. Lo veo y ya no me causaba esa sensación de ay. O sea, pero las personas cuando ven una simple película de terror y sienten como… y yo me estoy luego hasta riendo, me río de decir: “Mira, le sacaron el ojo, ¿no? O sea, pues llegó un momento donde ya se me hacía muy normal, ¿no?” Llegaste a ser cómplice, digamos, de… No, no, jamás. De hecho, tenía como que ese, esa pelea junto con él, sus hermanos y demás, porque una vez con una sierra eléctrica le cortaron la cabeza a un perrito. En otra ocasión lo incendiaron y, y pues yo siempre era la que corría. O sea, si veía yo que el perro iba prendido en fuego corriendo, pues quería como que aventarle agua o quería salvarlo, ¿no? Y pues sí me ponía como que a insultarme con ellos de decir: “Es un animal, está indefenso, ¿cómo te atreves?” No, y esa ocasión cuando por allá por Tultepec, sí, Tultepec, es que no, no sé cómo se llame exactamente, pero sé que es en el municipio de Tultepec, en un llano. Este, ya habían cobrado el rescate de alguien, lo hincaron y me, solo me dijeron: “Acompáñame”. Yo los acompañé, por eso digo: “Cómplice como tal”. No, yo desconocía que traían a la persona atrás. Cuando nos bajamos, lo bajaron y lo, le dispararon. O sea, fue un tiro de gracia, murió. O sea, así sentí y me recordaron mis palabras cuando yo les decía de los animales, porque yo le decía: “Ponte con una persona, ponte con alguien de tu tamaño, porque haga un animal”. Y me dijeron: “¿Lo ves?” Y tiene el mismo tamaño que yo. Sí, también responde, ¿no? Sí, pero está amarrado, ¿no? Lo traía en desventaja. Bueno, pero ya te demostré que no nada más a un animal. De este tipo de frases que a mí Daniel también me decía siempre.
Este, un 10 de mayo, mi regalo fue como 1 kil y medio de [Música] marihuana y me decía: “Ahora dime que no te amo”. Cosas que hoy entiendo, ¿no? Que hoy digo, pues definitivamente, ¿en qué momento no pertenecía a una relación así? Y cómo tu regalo puede ser pues drogas. No, y que yo sintiera, qué bonito, ¿no? Qué romántico, me trajo mi marihuana para que yo tenga aquí en mi casa. ¿Por qué te odiaba tanto su familia? Por el hecho de, pues de que yo siempre había convivido tanto con él junto con sus amigos y que, pues, no sé, la mala fama, ¿no? El, el hecho de decir: “Ah, pues es que ella ya tiene una hija de alguien más de aquí”. Y aparte de todo, pues sí es conocida. Yo era conocida a lo mejor porque era leal. Quiero, quiero regresar a la parte donde dije, yo vengo de una familia de buenos principios, de modales. Este, económicamente no me faltaba absolutamente nada. Siempre fui enfermiza y conozco, yo conozco más de hospitales que de antros y te conozco desde el hospital de salubridad hasta los mejores hospitales del país. Gracias a que mi papá tenía un buen empleo, gracias a que mi papá pues siempre decía o procuraba darnos lo mejor. Entonces, hm, cuando yo empiezo a tener amistades que toda la diferencia vienen de la familia donde el papá los abandonó, donde no tienen estudios, donde, este, con trabajos van al día y comen o tienen algo para comer. A mí me educaron con mucha humildad, entonces me decían: “Sí, hoy lo hay, pero si no lo hay, no importa. No te cases con las marcas. Este, te enseño a trabajar y el día que no, no haya dinero de alguna manera sabes meter las manos”. O sea, no, no era despectiva con las personas. A mí así me, me educaron. Entonces, cuando yo tengo, empiezo a tener ese círculo de amigos, pues yo era la que llegaba y yo disparo las cervezas, yo pago esto, yo si corrieron al amigo de la casa, pues yo lo adopto. Este, que a un amigo les acaban de regalar una sala, ¿no? Y ver la ilusión del amigo de antes de que llegue mi mamá de trabajar, quiero que vea la sala. Y no tenían los fondos para pagar una mudanza. Y entre nosotros, pues tú y yo cargamos un sillón, tú y yo cargamos el otro y son a lo mejor vivencias que yo tengo de pequeña de decir: “Me quedo con eso, ¿no?” Yo sé que si yo le hubiera, hubiera pedido, a lo mejor pedido dinero a mi mamá, me hubiera dado para la mudanza de la de la sala de mi amigo, ¿no? Y aparte yo llegaba y mis papás me lo celebraban. Si yo llegaba de haber salido a convivir un rato a la calle y llegaba toda raspada: “¿Qué te pasó?” “Es que les ayudé a mis amigos a una mudanza con unos sillones”. Entonces como que mis papás era como que un indicaba que estaban haciendo buen trabajo.
Ajá. Te mira aún con que lo tiene; o sea, ella no es interesada, no es vividora, no es, o sea, sí va por el camino de la humildad y no le pesa, ¿no? De la misma manera que estaba yo conviviendo con ellos y nos veían como los drogadictos de la esquina que: “¿Qué onda?” “Me cortan mi pasto y ahorita les invito una cerveza”. Ándale. Sí. Y yo me ponía con ellos a tijerear el pasto cuando podía yo pedirle a mi papá y tener dinero para… Sí, por lo que sea, bien usado, mal empleado, pero podía tenerlo, ¿no? Entonces, este, estuve desde muy pequeña, de aquí para allá era conocida en la unidad; o sea, de que era yo la única mujer que andaba con una bola de, de, de otros más cabrones y de alguna manera tomando, consumiendo y si nos sacábamos algún tiro, pues yo iba a estar también ahí y era conocida como “la morado”, ¿no? Este, porque me pintaba el cabello aparte de colores; o sea, sí tenía esa etapa de muy parecido a los porros, ¿no? Todo el cabello rosa, todo el cabello morado, todo. Y tuve una etapa de nini, dejé de estudiar, no trabajaba, mis papás me daban dinero y todo el tiempo callejera, callejera, callejera y aprendí cosas en la calle, la lealtad, este, a sobrevivir de alguna manera, ¿no? Este, y yo creo que esa era la razón más grande por la cual ellos decían: “Con ella”.
Y desde muy niña estoy acostumbrada de todas las personas de la familia o de quien me rodea a escuchar: “Bonita, inteligente. Sofía es muy bonita y es muy inteligente, pero ni su familia ni pocas personas te pueden hablar de qué sientes, Sofía. ¿Qué siento? ¿Qué pienso? O en realidad, o sea, sí, ¿no? O sea, el… y en ese momento, ¿qué sentías? O, o ¿por qué hacías o qué, qué te dolía? Qué te gustaba. Digo, me imagino que no era fácil llegar a conocerte. Seguramente eras una mujer con muchas capas emocionales.
Sí. Que pretendía mucho y que no… y que vivía con una adrenalina constante todo lo que, todo el tiempo.
Todo el tiempo. Y aparte también mis amistades, la mayoría y hasta no amistades, las personas se alejaron de mí por el miedo a él, por el miedo a su familia. A ti te daba miedo él.
Sí. Ahora lo reconozco; en su momento… No, no, no. En su momento nunca lo reconocí, al contrario. Entonces, me estabas contando que lo confrontaste con tu mamá, le dijiste: “Dice que te va a matar”.
Ajá. ¿Y qué pasó después? Pues solo de la charla se quedó en que no, que no era verdad, que solo había sido un impulso y hasta ahí. Pero, o sea, hice este intro en el, en la situación del por qué yo lo, como que lo idolatré. Para mí él era como un Dios que me había salvado, que estaba conmigo y, y en algún momento me hizo creer efectivamente que yo era afortunada o que él me hacía el favor de estar contigo, de estar conmigo.
Así es. Rogaba, me, me ponía de su tapete para que hiciera conmigo lo que él quisiera. Comencé a trabajar porque nos hacía falta. Ya iba a tener ya una segunda hija. Este, eso me hizo el hecho de que batallé por una escolaridad o algún papel que me faltaba. Mi papá era director de seguridad en Movistar, vio la manera de ingresarme y aún así, él siendo director, el de recursos humanos, le dijo: “Necesito, Ajá, que tenga este papel y de cu… en cualquier te la acomodo, asistente, pero sí necesito que cubra la escolaridad.” Las palabras de mi papá eran: “Me pongo a pensar, si yo que aquí puedo echarte la mano, se complica en otro lado que tú busques va a ser difícil, hija. Yo te pago que termines la escuela.” Eso me hizo como que salir de ese, de esa burbujita donde yo estaba, relacionarme con más personas, este, empezar a trabajar, tener yo mi dinero, adquirir seguridad y darme cuenta que habían muchas personas dispuestas a valorarme y yo me enfrascaba con este, con Daniel. Entonces empiezan a cambiar los papeles y desde el momento en el que les decía, este, “Me voy a ir”, pues “vete”. “Es que voy a empacar”. “Sí, pues me voy a ir yo a a casa de mi mamá en lo que tú empacas, en lo que tú te vas”. Este, y no se iba; si se iba, finalmente regresaba. Me explicó la especialista, las personas con una condependencia están así enganchadas. Tú sientes que tu vida se acaba sin él, pero él no puede vivir sin ti. Y siempre dije: “No, este está mal”. No, no lo conoce. A lo mejor a todas las demás y sus años de experiencia y de estudios, pero a él, a él no lo conoce, ¿no? Él sí de plano y sí, él me la terapeuta me lo decía: “Es una lástima, Sofía. Es una lástima con lo inteligente que eres. De verdad, él no podría estar sin ti”. Y cuando yo empecé como que a hacer esas cosas de decir: “Bueno, vete”. Y comprobaba que no se iba, los papeles empiezan, como te digo, a cambiarse. Entonces, ya tenía más la seguridad de decir: “Pues si quieres vete”. No, empecé a… del psiquiátrico, salgo con recetas y empiezo yo. De por sí ya era como muy adicta.
A los, a los fármacos, a las pastillas. Exactamente. Yo tengo un problema, actualmente lo sigo teniendo, al consumo de los chochos, sí, del clonacepam, del diasepam, de la carbaceepina, este, tengo un problema de consumo, hasta lo toco el tema y me sudan las manos, ¿no? Este, y obviamente si no los tenía me ponía mal y bajo el efecto de peor, que fue con las veces que me quise suicidar y demás.
Pero cuando a mí me internaron y salgo con recetas, me era mucho más sencillo conseguirlas. De momento, en el mercado negro o andaba ahí en algunas farmacias que no es permitido que te vendan medicamento de ese sin receta, pero yo les daba a lo mejor un chesco extra, pero lo consumía. Cuando yo salgo, te digo, y ya tengo recetas, pues para mí es mucho más sencillo andar todo el tiempo intoxicada. No, no tengo alguna intención de mentir o hablar de más, pero yo me tomaba una caja. La caja trae 30. Y con cinco pastillas ya andas, me dio mal con tres, o sea, 30. A mí el efecto me duraba una semana donde hacía y deshacía y esa vida funcional que yo consideraba tener se acabó. O sea, ya ahí sí mis hijas eran testigos de que yo andaba rodando por la escalera, de que andaba mal.
Entonces, una vez más levanto la mano con mis papás pidiendo ayuda y me internan en una clínica donde estuve hablando con este especialista que dijo que era muy bueno. Le pedí a mi mamá, "Por favor, no saques a Daniel de la casa. Yo vivía en una casa que mis papás me habían regalado. Espera que yo salga de aquí y yo lo arreglo." Y no, mi mamá definitivamente estaba muy molesta con él y fue lo primero que hizo. El tratamiento de Sofía nos está saliendo muy caro, así es que te pido que te salgas de la casa porque la voy a vender, traspasar para apoyarnos de ahí. Durante este tiempo que yo estuve internada, él asistía periódicamente a visitar a mis hijas y era humillado tanto como por mi mamá, por mi hermana. Me pongo en el lugar de ellas y obviamente esa parte afectiva pues obviamente no lo, no lo podían ni ver, ¿no? Entonces él me mencionaba, yo llego y quiero dar dinero y mi mamá me dice, "Cómprate algo tú, ayúdate tú, porque yo de las niñas pago cantidades el triple de colegiaturas, de del doctor, de la consulta, del medicamento. No, a mí no me traigas tus cosas." Que mi hermana hace, o sea, comentarios como el de, "Me voy a salir y me mandas un mensaje cuando esté bueno para nada, ya no esté aquí, ¿no?" Y con la personalidad que él tenía de ser muy malo, pues como que sí se aguantaba. Ajá. Se aguantaba el de, "Ay, no, salgo yo de..." Cuando estuve internada y cuando lo empiezo a ver, él, ah, sí, quiero como que enfatizar que él no consumía. Si la que alguien tenía un problema aquí de adicción era yo, ¿no? Hasta ese entonces. Pero él ya se cambian los papeles y ahora el que empieza a rogar es él.
Desde que yo salgo, mis papás no me permiten regresar a mi casa. "No te vas a quedar a vivir con nosotros y y si quieres echarle ganas por las niñas, te vamos a ayudar." Entonces él asistía a visitar a las niñas y me decía, "Este, vamos al parque." Ahora era algo que a mí me costó mucho trabajo, porque yo ya llevaba años, entre comillas, de independiente, viviendo en mi casa con mis reglas y el llegar nuevamente a casa de mis papás en un cuarto que ellos me arreglaron muy bonito, pero reglas de ellos, tiempos de ellos para mí era muy complicado, que obviamente ahorita lo pienso y digo que tonta, ¿no? Entonces, cuando él se acercaba a las supuestas visitas, me decía, "Vamos, vamos a llevar a las niñas al parque." Pero me decía, "Traigo marihuana y traigo unos chochos." Entonces, de esa manera yo definitivamente me salía con él, aunque él no consumía, pero ya era diario porque eran las únicas oportunidades que yo tenía para consumir, porque en casa de mis papás obviamente todo iba a estar más controlado. Claro. Eh, no sé cuántas visitas tuvo así con las niñas, como tres o cuatro en las que nos íbamos al parque y yo estaba drogándome mientras que él estaba ahí conviviendo con las niñas y me rogaba que regresáramos, que que de verdad no me olvidara, que su familia, que sus hijas. Y tuvimos una discusión fuerte, me dejó esta cicatriz que tengo aquí en el avión, ¿no? Y sí, me lo abrió en cuanto esto sucedió. Sí, sí, sí se ve. Este sí tenía el labio así, tal cual era como el chorrito de sangre era mucho, o sea, sí se veía paraoso cuando a lo mejor nada más era lo de una puntada que jamás me había pegado.
Entonces de esta, de esto que sucedió esa noche, porque fue en la noche, tuvimos una plática seria, mis dos, o sea, mi papá, mi mamá y mi hermana, los cuatro, en donde los cuatro me argumentaban. "Nosotros vivimos tranquilos, Sofi. Tú estás acostumbrada por tus amigos, por la familia de él, por lo que sea, pero aquí no. Aquí no hay gritos, no hay golpes, aquí no hay de que vino la banda de no sé quién contra la banda de No. Y nos hemos esforzado por tener a las niñas tranquilas, así es que pues son las reglas de aquí y aquí no queremos volver a ver a Daniel." Mm. Fue una noche antes de que ellas murieran. Y también mi papá me acuerdo que me dijo que él ya estaba cansado. Dijo, "Yo ya no te creo. Yo no confío en ti y como todo ser humano, me esfuerzo a diario por sacarte de mi corazón a diario. Y lo voy a conseguir porque si te sigo ayudando o por si sigo diciendo es porque eres mi hija. Ajá. Pero pero lo voy a conseguir y te quiero sacar de mi corazón." Entonces, a lo ni tan convencida les dije que sí, que aceptaba su apoyo, que me quería quedar a vivir ahí y que pues las reglas estaban bien, que Daniel no volviera a entrar.
Al siguiente día yo me levanté a empecé a listar a mis hijas para el kínder porque la pequeña asistía, yo la llevaba desde el maternal, pero sí sonó el teléfono y era Daniel y a Daniel le mencioné, "M, ya no vas a ver a las niñas." Sí, sí, sí. Se alteró. Lo escuchaba en el teléfono gritando, insultando. "Voy a matar a tu mamá," volvió a decir, "No, este, no las vas a ver en cuánto tiempo son mis hijas, solo en lo que se calman las cosas. No sé, dos meses ahorita no vengas ni vas a ver a las niñas." Llevé a mis hijas al kínder, volví y la verdad es que mi papá ya se había ido a trabajar, pero mi mamá y mi hermana me hablaban poco o si ellas estaban platicando y yo me acercaba, se quedaban calladas. Lo entiendo, ¿no? O sea, la molestia, la preocupación, todo lo que yo ocasionaba, ¿no? Antes de casarme, casada, todo el tiempo era correr porque Sofía o está intoxicada o Sofía una sobredosis o Sofía algo, ¿no? [Música] Este, creo que me tomé un vaso de leche, les medio hablé, pero no, no, no me hacían caso. Y mi mamá dijo, "Me voy a ir a bañar." Mi, mi hermana acostumbraba a fumar, pero solo en la azotea. Entonces, eso es lo que yo recuerdo. Mi mamá a la ducha y mi hermana a la azotea. Y como en todas la mayoría de las familias o en la mayoría de las casas, cuando te vas a poner a hacer limpieza o labores domésticas, pones música, le subes bien fuerte, ¿no? O sea, en lo que estás limpiando y así era. Este, el volumen de la música era muy alto entre lo que mi mamá se bañaba y yo me metí a bañar también. Me salí de bañar y cuando yo me salí de bañar todavía me vestí, todavía medio me sí, no sé, medio me cepillé, pero en el inter de una canción a otra siempre hay un pedacito de silencio. Entonces yo estaba amarrándome el tenis cuando se acabó esa canción y estuvo ese pedacito de silencio y alcancé a percibir como un grito de la de la habitación de mi mamá. La casa de mis papás es, es grande, no era como mi casa, sí es grande. Tienes que atravesar del cuarto donde ellos me habían arreglado todavía un pasillo, un pasillo que te lleva unas escaleras de caracol que dan hacia las, a la azotea donde yo tenía entendido que estaba mi hermana y ese pasillo llega al jacuzzi de mis papás que todavía da una vuelta hacia la habitación. O sea, sí es, sí es amplio. Escuché los gritos, corrí. Cuando yo corrí y abrí la puerta del cuarto de mi mamá, ¡h! la imagen que tengo es mi mamá desnuda, bañada en sangre, bañada en sangre y Daniel acuchillándole la, a la altura de la garganta. Sí, grité e intenté irme hacia él cuando soltó a mi mamá. Mi mamá en el suelo, los ojos los tenía abiertos, ¿sí? La mirada perdida, pero la mano le brincaba así como esos videos que había visto, como no sé, o sea, si algo de ahorita, por ejemplo, debo mencionar que ver la parte de la sangre o sanguinaria no sentí nada por el hecho de que estaba acostumbrada a verlo. Sentía el dolor por el vínculo de que era mi madre. Sí, me le fui como que encima, pero más tarde yo entre lo que yo reaccionaba cuando el cuchillo ya lo tenía yo en la garganta. Y ahí comenzó más bien la súplica por mi vida. Ni recuerdo qué decía y en qué orden, pero sí le decía que por favor, que pensara en las niñas, que no me matara y y le decía cosas como que lo amaba y como para convencerlo, ¿no? De que, de que no me fuera a matar a mí. Pero mientras que tenía el cuchillo yo y entre las, el forcejeo, las maniobras, porque nuevamente salimos los dos caminando por el pasillo, yo con el cuchillo, yo trataba de hacer ruido, o sea, como que pisar fuerte, abrir la puerta, tropezar para que mi hermana escuchara, para que mi hermana alcanzara a oír y ella, no sé, pidiera ayuda, algo, ¿no? De ahí eh partimos, atravesamos el cuarto donde yo me estaba quedando y me llevó hacia la habitación de mi hermana. Cuando abrió la puerta, mi hermana estaba acostada en su, en su cama, ella ya estaba muerta. Obviamente yo no lo sabía. Yo primero la había matado a ella y luego la diferencia que en el cuarto de Araceli no se veía tan, tan aparatoso porque ya estaba acostada en su cama y pues la sangre se estaba yendo hacia el colchón, solo se veían cosas tiradas. En el de mi mamá, sí, o sea, en la recámara de mi mamá sí se veía como que si había hecho ella lo mejor luchado, vaya. No, y ya estaba el cuerpo de mi hermana, ahí me tuvo un rato hincada, jugaba con el cuchillo en mi cara, este, me decía cosas como, este, "Estás pendeja, cómo te voy a matar a ti si eres lo que más he amado en mi vida. A ellas, a ellas lo hago porque porque nunca me, nunca me respetaron. A mí nadie me hizo bajar y por ellas me dejaste. Siempre fue tu mamá y tu hermana y por ellas me dejaste. Ahora mis hijas," o sea, que era quitarme, robarme a mi familia o y y él concluyó o cerró con el, "Ahora dime que no te amo." La misma frase que me decía, no sé, al ver que los dos nos esforzamos por la fiesta de 3 años de la niña, ¿no? Y y ver a a Jade con sus juguetes y demás, me abrazaba y me decía, "Dime que no te amo." No. Yo todavía sí, "Gracias, mi amor." Y el 10 de mayo con mi regalo de marihuana y ahora dime que no te amo. Y él a lo mejor alardeaba o lo hacía alusión en el hecho de que su familia no me quería con él, de que más sin embargo él se iba conmigo. Ajá. Este de que estuve en el psiquiátrico y que él se iba conmigo, de que a lo mejor yo tenía un problema de consumo y él seguía conmigo. No siempre hacía alusión en esa frase, "Dime, dime que no te amo." Y cuando mató a mi mamá y a mi hermana, me lo volvió a decir. "Ahora dime que no te amo." "¿Cuántas personas matan por amor?" Ya, de la misma manera dije, "Por favor, yo también te amo, no me mates, por favor." Y demás. Me encerró en el baño y no me encerró en el baño con llave, pero ante lo que yo estaba viendo pues no iba a intentar salir, no escuchaba ruidos, o sea, ruidos como de que subía nuevamente a la azotea, de que otra vez bajaba, este, pues vaya, ruidos en la casa y seguía corriendo la música. Llegó un momento donde yo pues obviamente escuchaba que no, que ya no había ruido mientras que estuve en el baño. Creo que fueron de los momentos más difíciles que he vivido en mi vida. Ni siquiera cuando las vi porque ya en el baño tenía la imagen grabada de, ya en el baño yo sola, pues sí veía a mi mamá pues muerta, este, a lo de mi hermana, más los problemas o trastornos que tengo. Mi mente me atormentaba de una manera terrible. Este, escuchaba, yo ni siquiera estuve cuando solo alcancé a escuchar el grito, ¿no? Pero yo sí en mi mente tenía prácticamente la película que estaba sucediendo, o sea, sí me atormentaba.
Cuando salí, este, ah, omití una parte, eh, antes de que me metiera al baño, él me dijo, "Tú me denuncias y yo regreso por ti, por tus hijas y tu papá." Y y nos morimos todos, o sea, obviamente con insultos, pero sí decía, "Nos carga todos. Y sabes que puedo, incluso a mí agarrándome al primero que le mando meter un plomazo en la cabeza a tu papá." Entonces, cuando yo dejé de escuchar ruidos, este, como que ese no sé, como que ese reflejo, no sé si estoy utilizando la palabra correcta, ese instinto. A mí lo primero, lo que pensé fue mis hijas. El kínder de mis hijas estaba a dos cuadras. Entonces fue lo que hice, lejos de denunciar, de ver, yo ya sabía que estaban muertas, corrí por ellas y fue un alivio al alma así cuando porque ni siquiera el horario de salida, eso fue antes. Yo se las había llevado yo y sus, o sea, al kínder, regreso y solo fue como que el desayuno o la parte de la ducha cuando sucedieron las cosas, pues tenían a mucho ellas en la escuela, aproximadamente dos, tres horas. En cuando yo llegué dije, "Por favor, vengo por Jade y por Maya, permítame." Y cuando escuché que gritaron, "Jade y Maya, su mamá," sí sentí ese alivio de que él no había ido por ellas, de que estaban todavía ahí. "¿Temiste que también le había hecho lo mismo a ella?" Pues mínimo que ya había ido por ellas, pues en algún momento intentó robarlas. Dije, él va a ir directo al kínder por ellas. Y pues como si es un kínder privado donde hay una foto de quiénes pueden ir por ellas y solo podíamos ir por ellas, él, mi suegra o yo. Entonces este sí sentí mucho, mucho alivio de que ellas a dónde estaban, de ellas. Con ellas regresé a casa, o sea, vaya, a la casa de mis papás y todo el camino los cuerpos ahí, los cuerpos siguían en la casa. Ajá. Yo salí sabiendo que estaban ellas ahí. Yo corrí por mis hijas. Regresé con ellas, pero sí iba el camino llorando. A lo mejor la más grande era la que me preguntaba, "Mamita, ¿qué tienes?" "Nada, nada." Llegué con ellas y en la sala les dije tal cual, "No pueden subir. Ninguna puede subir." Y yo volteaba a ver si había manchas de sangre para que las niñas no vieran, ¿no? Y si veía él como que así limpio, agarraba el trapo y le limpiaba y empecé a marcar. Este, tenía amistades de la clínica que había salido y hubo una persona que me dijo, "Háblale a la policía, háblale a tu papá, no toques nada de la casa." Y yo sí estaba algo alterada ya, más que nada porque ya las tenía, ¿no? Luego fui por las niñas corriendo, él se metió, pasó esto, este, no, la policía. No tengo ningún número, o sea, sí tenía esa desesperación de no sé, bueno, "Avísale a tu papá." "¿Cómo le voy a decir a mi papá?" No tengo ni la fuerza ni ni las palabras ni el valor de decirle a mi papá. Perfecto, "Yo me comunico con tu papá. Háblale a la policía, sal, grítale a los vecinos, qué sé yo." Fue lo que hice. Este, Jade se quedó junto con la otra niña en la sala, había un sitio de taxis y empecé a pedir ayuda. Este, llegó, llegó la policía municipal y así como ellos llegaron de eh también pedí el apoyo de están mis hijas, por favor, por favor, no. Este y ya habían, ya tenían las armas y nada más deje que mis hijas no vean. No, se metieron a la casa de la vecina y efectivo, así tal cual como se metieron a las niñas, ellos entraron a la casa y me decían, "Es que todavía puede haber alguien." "¿Qué sucedió?" No sé. "Fui por mis hijas a la escuela. Cuando llegué las encontré así." Igual hacen la revisión y salen y me dicen, "Señora, ¿y por qué no dijiste la verdad?" Pues por esa razón, por el miedo de que él me dijo, "Me denuncias, regreso por ti, tu papá y tus hijas." Y marcó. Yo estando la policía, él me marcó. "Hija de tu... yo sé que la policía está en tu casa y nada más se te ocurre... No voy a decir nada, por favor. Ya no hagas nada." Y al tal vez ahorita el platicarlo me es más sencillo porque es como la número 56, 57 veces que lo platico. Claro. Este, obviamente hay muchas cosas que, que si yo pudiese hubiese cambiado ahorita que veo. Sí, pero en el momento no. No, no, no es distinto. Es, es el miedo. O sea, ahorita lo recuerdo y digo, "No, qué tonta, ¿no?" Pero sí estaba muy asustada. Aún con que ya los conocía, yo estaba viendo de lo capaz que estaba haciendo él, haciéndolo él. Ya no de, vengo con la gente, este, mandé como él decía, mando a que le dispare. No, no lo hizo él. Exactamente. Entonces yo estaba viendo como que la capacidad y por eso enfatizo el de que cuando yo estaba en el baño no estaba encerrada con llave, pero la pura emoción, los puros, el miedo, lo que yo estaba teniendo en mi mente no me permitía salir y ni no iba a salir por el miedo que yo sentía. Y cuando llegó la policía, cuando yo pedía ayuda, yo decía, "No lo sé, no lo sé. Fui por mis hijas, regresé y las encontré así." Empiezan bienmente a hacer como que la, las investigaciones. Este, cuando yo me comunico con mi papá, mi papá ni siquiera me preguntó, "¿Hija, ¿qué está pasando?" Esta persona que tenía de amistad, él ya se había comunicado y yo cuando volví a marcar y le dije a papá, "No sé qué hacer, están las patrullas, hay policía, yo estoy sola, no, no sé qué hacer." Y él solo me dijo, este, "Estoy en el estacionamiento, me estoy subiendo al carro, ya voy para allá." Nunca preguntó qué pasa, nunca. No sé si él o se lo imaginaba o no quería ni pensar en eso. Y él trabajaba en Santa Fe, donde está la plaza Santa Fe por ahí a esas alturas, a que para Tultepec. Me dijo, "Me voy en la autopista, me hago 40 minutos, voy para allá." Este, cuando él llegó, ya habían cerrado la cuadra, este, ya estaba, ahora sí que ya la policía ya habían dado aviso a Protección Civil y él ignoró tanto policía, gente, él llegó queriendo directo abrir la puerta de la casa y ya lo empezaron a jalar. "No, señor." Y él gritaba, "Déjenme, déjenme, es mi casa, es, es mi familia, es mi esposa." Vi, vi como parado se le, se le doblaba una rodilla. Este, e veía como personas lo abrazaban y mi papá empezaron a sacar los cuerpos y gritaba que no. Mm, "¿Qué escena?"
Sofía está en calidad de detenida o está... No, no, no, no. Lo que pasa es que ella fue la que lo reportó y necesito que vaya al Ministerio Público a reconocer cuerpos, a dar ahora sí que su declaración y nada más. Pasamos todavía una noche ahí en el Ministerio Público. Así es. Y nos dijeron, "Bueno, en la mañana ya seguimos para ir a hacer la prueba." Y tú seguiste con la versión de que tú no sabías nada. Y ya. Ah, para previo a ir a la prueba de luminol en la noche en el Ministerio Público. Ah, las palabras de mi papá [Música] fueron... Mi papá había tenido una infidelidad con una, para hacia mi mamá con una de sus primas, algo que primas de tu mamá o de tu prima de mi papá. Algo que como menciono, su familia es conservadora. Traos algo que no es, no es permisivo por nada. De hecho, la infidelidad, ¿no? Y menos con la prima, ¿no? Claro. Algo que también a mi mamá le dolía que tanto mi hermana como yo le habíamos dicho, pues "Déjalo, ¿no? O sea, ¿por qué estás?" Por lo que te da, por lo... Ajá. O sea, "¿Cómo no?" Entonces, ah, mi papá me lo dijo esa noche en el carro. "Tanto me esforcé por volver a conquistar a tu..."
Mamá, ¿por qué me perdonará la falta que yo tuve? Ella y yo hicimos la promesa de que si cualquiera de los dos muriera antes, nos íbamos a incinerar; nuestras cenizas las pondríamos en una planta para que yo pudiera ver todos los días, o todo el resto de mi vida, esa planta que yo sabía que ella iba a seguir viviendo o alimentándose de ahí. Pero ahora resulta que, como unos desalmados, me la mataron. El cuerpo, como puede estar su… o sea, su gesto, a investigaciones, no lo puedo cremar.
Yo me quedaba callada escuchándole y me dijo, "¿Sabes que yo desearía que hubiese sido quien fuera, menos ellas dos?" Pues sí, papá. No, no me estás entendiendo. Quien sea, quien sea, menos ellas dos. Sí, papá, que preferirías que hubiese sido yo. Si me entendiste, ¿verdad? Pues ya hay que procurar descansar y ya el siguiente día, con las pruebas de luminol, me dicen: "Te vas a quedar detenida. Las chapas o las cerraduras de la casa no están forzadas. Mm, hay indicios de que se limpió. Entonces eres la principal sospechosa porque es tu domicilio, entonces te vas a quedar detenida."
Y todavía cuando me decían que me quedaba detenida, si a mí algo me dolía era el no poder asistir a un velorio, poder llorarles, ¿no? Todo lo que me había estado aguantando, todo lo que había estado como que fingiendo: no pasa nada, no sé nada, ¿no? Y sí volteaba a ver a mi papá y le decía: "No, papá, mis hijas… y mis hijas… y no me voy a poder despedir de mi mamá." Ay, me decía: "¡Hija, es que las pruebas apuntan a que algo tuviste que ver, ¿no?" Ah, ¿tú viste algo que ver? ¿Crees que tu mente te jugó chueaco con alguna parte de la historia? No, no, no participé ninguna conducta en… en nada. No.
¿Dónde está Sof? Prófugo. Nunca lo agarraron. No, está en tu carpeta. Este, sí, cuando nos da… me llega a mí la hoja de acusación, este, vienen el encabezado, ¿no? La acusación por el homicidio para Daniel, Sofía Guido; o sea, tanto el nombre de él como el mío. Algo que me argumentaban mucho algunos defensores es el… pues de hecho yo los vi en el Ministerio Público cuando decía Nico, bajo qué no la vamos a llevar, no, no hay huellas, no hay arma homicida, no hay nada, ¿no? Y ellos, pues sí, pero hay una nota que es su letra, ¿no? Ah, pues ya con esas nos la llevamos, ¿no? Y ¿qué decía la nota? Este, eso te pasa por andar con hombres casados; notas que yo hacía para trabajos que ellos hacían, que él ya tenía, o sea, ellos tenían incluso en una… en una como en una mariconera o… que… que pues yo participaba a lo mejor en: "Oye, escríbeme aquí esto" y ya. Sí, era mi letra, no en el caso… en esto… y… y hubo contradicciones cuando a mí me preguntaba el Ministerio Público porque yo no volví a entrar a las recámaras, o sea, yo no escuché ruido, yo me salí corriendo por mis hijas y no las dejé subir.
Y cuando a mí me decían: "Bueno, ¿y tú te fuiste a llevar a tus hijas?" No. Ajá. "¿Y cuando te fuiste, ¿qué estaban haciendo tu mamá y tu hermana?" Y yo decía: "Ella se subió a la azotea y otra a bañar." Y la otra a bañar. Sí, ¿no? ¿Y cómo sabes que los mataron si no estabas tú? Claro, te contradiste cañón en la declaración. ¿Alguna vez has dicho la verdad? Los cuerpos… Ah, sí, ya los… los cuerpos ya estaban incluso envueltos. Yo no sabía que estaban envueltos cuando fue… no, mi juicio. Porque vos estabas en el baño, seguramente. Exactamente. Yo solo escuchaba ruidos que subían y bajaban. Supe que eran con lazos… con lazos de… de los tendederos, ¿no? Y de eso yo me di cuenta ya hasta que estaba en la audiencia. O sea, ya cuando en la audiencia o en la pantalla aparecían ya los… pues todo el dictamen de criminalística, ¿no? De las fotografías, pues ya había el colchón con la sangre, cómo había arrastrado el cuerpo, que el cuerpo ya estaba envuelto y pues yo ya no había regresado a ver todo eso. Entonces había obviamente contradicción entre el… entre la versión que yo daba y cómo los habían encontrado. Claro, ¿no? Este, entrevistaron a mi hija; mi hija menciona: "Vi que mi mamá limpiaba, no, no nos dejaba subir a los cuartos" y yo entendí que se robaron a mi mamá abuelita y a mi tía. Estaba obviamente pequeña, ¿no? Entonces, ya que ellos… que la niña mencionara: "Vi a mi mamá limpiar", ¿no? Pues sí, fue el… No, pues ella algo tuvo que… y que no… no… no… no las dejaste subir, algo sabías. Este, claro. Sí, así es.
¿Cuándo es que hablas de la verdad por primera vez? Ah, ¿cuándo es que hablas por primera vez de lo que es? Pues yo creo que fue más bien en alguna sesión de psicología aquí recluida, y porque… este… por este problema de consumo… de consumo que yo tenía y que agotaba todas las opciones para dejar de consumir, le suplicaba al director del centro que me trasladara, que me trasladara a un centro donde mi consumo estuviera más controlado, a donde fuera, que no hubiese drogas, que no importaba, que no me gustaba quién era yo. Entonces, a haoté el hacer ejercicio, comer dulces, mantenerme ocupada, leer, unirme a algún grupo religioso, este… o sea, hice todo con deptivos. Ajá. De que yo ya no quería consumir. En algún momento el centro me aisló y estuve como dos meses más o menos aislada para no tener contacto con la población y no consumir. Y todo lo que acabo de mencionar, vi toda la película, toda… toda la película y yo misma me derroté en el decir: "Pues sí".
¿Cuál es la relación de Sof con tu papá hoy en día? Complicada. Mejor te viene a ver una o dos veces al año, apenas; de antes no venía. ¿Cómo le comentaste la verdad? Por la razón de que mis hijas empezaron a crecer y ellas son las que pedían venir a verme, porque anterior a eso, yo con ellas… todo el tiempo en reclusión… las he visto dos veces, tres veces en 14 años. Solamente venido tres veces a verte y apenas porque mi comunicación con ellas era a escondidas, a escondidas de que la familia no quería que hablara con ellas, de que yo no podía marcarles de un teléfono público porque sale la leyenda de… de un centro penitenciado, que es de un reclusorio, etcétera. Entonces, si les pagaban un plan, pues obviamente a las perjudicadas eran ellas porque les quitaban el teléfono y demás. Este, están en una edad donde a mí me preocupa demasiado. Adolescentes. Así es. Ah, una de ellas la vi siempre hablando y teniendo amigos imaginarios. Sé que lo que yo tengo es hereditario. Este, ya obviamente pues no… no pude estar ahí para… para darle un seguimiento… para lo que me preocupaba… para estar a un lado de ellas.
¿Qué sentencia tienes? 70 años. Por cada uno de los muertos. Por dos. 70. Así es. Y mi papá viene a visitarme con motivo de que quiere vender la casa que yo tenía y que quiere que le firme los papeles para poderla vender. Y no en realidad por verme a mí. Todas mis llamadas con él, este… pues sí son… Aprovecha cualquier momento para volverme a decir que por mi culpa no están ellas. Papá, pero yo no las maté. Sí, pero ¿cuántas veces te dijimos que lo dejaras? Y no lo dejaste y tú fuiste ese vínculo para que ellas no vivan. Yo no descanso. Yo hasta la fecha no descanso. Le he reclamado el hecho de decir: "Si las cosas fueran diferentes, papá, si tú hubieses sido el sospechoso, yo jamás te hubiese dejado en un lugar así. Si mi mamá estuviese viva, mi mamá no me hubiese dejado aquí." O no se hubiese olvidado de mí. Y aprovecha decirme: "Sí, pero tu mamá no vive." Porque si te acuerdas, ¿por qué no? Está muy enojado, mucho. Ajá. Ya cuando asistió en algún momento a la visita él solo, tuve esta oportunidad de… como ahorita contigo… el decirle las cosas pasaron, sucedieron así.
¿Le ayudó saber la verdad? Mm. Él me dijo que no descansaba, que quería saberlo, pero cuando terminé de platicarle me dijo: "Bueno, pues no está ni tu mamá ni tu hermana como para… para reforzar esa versión que dices tú." Entonces, no sé, él como que tanto quiso escucharla y cuando le dije cómo pasaron las cosas, como que aún así hay algo que dice: "Mm, pues sí, pero… pero solo tengo tu palabra, ¿no? Y han pasado ya… pues ya mucho tiempo." Siempre insiste en encontrarlo. A Daniel no hace nada por encontrarlo, pero sí me pregunta. ¿Tú crees que Daniel sigue vivo? Sé que sí. ¿Sabes que sí? Y no está en la cárcel. No, no, pero no tengo como mucha comunicación con personas en el exterior. Es complicado. Aquí con trabajos medio puedo generar o tener. No tengo visita, he estado enferma. Hace poco me operaron… muy… hace muy reciente y la mayor parte de mi reclusión estuve enferma, realmente enferma. O sea, hemorragias, el tejido endometrial se propagó en mis órganos. Entonces, sola, aparte enferma y échale ganas. Y en este sistema es algo complicado. Este, y aparte droga adicta, ¿no? Ya de alguna manera fue cuando dije: "No, no, no. Ya." Y una visita que tuve de mis hijas, ¿no? El… el poder decir: "Para toda mi vida ya no."
Y como cuando has visto a tus hijas, ¿cómo… cómo te llevas con ellas? Bien, bien. Me… me tienen mucha confianza. Y sí puedo decir que aunque han sido ya 14 años los que han pasado, yo conozco de ellas mucho más que las personas que me han apoyado en convivir con ellas diario. ¿Te preocupa que vean esta entrevista? No, no, no, no. Hasta de hecho lo había comentado, ellas todo lo contrario quieren que yo luche, que haga todo lo posible por la justicia. Así es. Entonces sí, sí tienen como que algo de conocimiento y… y todo lo… siempre preguntan: "¿Y qué te han dicho? ¿Y qué has visto? Si mi abuelito no nos quiere dejar, este… no nos quiere llevar…" Pues te digo, ya una de ellas ya va a cumplir la mayoría de edad reciente y es: "Mamá, yo voy, yo saco la credencial y llevo a mi hermana." El día que mi papá se decidió a contarles: "Es que tu mamá, o sea, Sofía está en la cárcel por esta razón", ellas ya lo sabían por mí. Claro. Y su respuesta fue: "Sí. Sí sabemos y aún así queremos ir a verla." Y me preocupa la pequeña; me pregunta por su papá. La pequeña no hace más que preguntar por su papá. La familia de Daniel está cerca de ellas. La familia sí. Él no, pero la familia sabe dónde está Daniel. Así es. Y ella lo que… lo que quiere… "Quiero que salgas para que me lleves a buscar a mi papá."
¿Y por qué quieren saber de su papá? Pues porque tal vez en el caso de Jade, hm, el de mi primer matrimonio, en el tiempo que yo estoy en la cárcel, resulta que sí se quiso hacer cargo. Si apareció mencionando: "Yo soy tu verdadero papá" y ahí de repente lo ve. Pero Mayita no tiene nada, ninguna figura, ni del papá ni de la mamá. Y ella pues sabiendas de que él está prófugo, que él está fuera, dice: "Pues él sí puede verme." Luego llora y me dice: "Yo siento que ella no me quiere. Yo siento que ni se ha de acordar de nosotros. Yo no tengo luego respuestas." Pues no, ¿qué contestas ante eso, no? Pero el hecho de saber que la edad… o que me han confiado alguna de ellas luego en que se andan involucrando, con quiénes se juntan, pues veo como que el miedo, ¿no?, a que se repita los patrones, amistades que tengo y que me dicen: "No, es que, ¿qué crees que tengo a mi… a mi novio tal o mi esposo?" Que lo veo y digo: "No, ponte abusada, minimizas." Ay, no, porque a ti te pasó esto, Sofía quiere decir que al rato él me va… me va a matar y pienso en lo mismo. O sea, es algo que inmediatamente siento. Noviazgos que ellas me cuentan: "Es que tengo un novio y lo amo tanto, mamá, pero tiene… personalidades… tiene este trastorno de personalidades múltiples. Y yo… y luego de repente se enoja mucho, mamá, y se pone agresivo, pero su otra personalidad." Sí. Y yo dije: "Ah, no, ¿y con cuál de los siete andas, ¿no? O sea, trato de bromear con ella, ¿no? Como: '¿Cuántas personalidades tiene?'", ¿no? Pues uno es muy cariñoso, en el otro… "Ay, ¿y con cuál de los siete es con el que andas tú?" No, o sea, trato como de no prohibir, no imponer para que no… pero hacerlas ver, pues es que qué puedes imponer de aquí adentro. Claro. Y para que me siga platicando, ¿no? De alguna manera. Pero así me preocupa mucho porque yo ya lo viví. Claro, porque digo: "No, o sea, este… este muchachito al rato se va a aventar de que tenía la personalidad del asesino y jugó con eso" y digo: "No, Sofía, no me ha reír porque está muy raro que me ría."
Sofía, gracias, gracias por… por contar tu historia, por… eh… por… por enseñarle al… al mundo… así que estas son las historias de las mujeres en prisión, ¿no? Eh, somos muy buenos para juzgar, somos muy buenos para señalar, somos muy… somos muy buenos para discriminar. Así es. Es real. Sin entender, ¿no? También el trasfondo y que las cosas… y tu ejemplo es muy claro que las cosas no son blanco y negro, hay un chingo de grises en medio. Entonces, gracias por este espacio, gracias por esta entrevista. Sí, pues al contrario, ¿no? A mí también me sirve mucho. Desahogo. Así es. Gracias. [Música] [Aplausos] [Música] Oh. [Música]