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Àlex Roca: Quan el límit te'l poses tu - Els meus fills

3Cat48:27

Transcription

# ¿Os imagináis que el pediatra os comunica que vuestro hijo, que tiene 6 meses, tiene un virus en el cerebro y no os puede garantizar si vivirá o si morirá? ¿Y que, si sobrevive, posiblemente no podrá hablar ni caminar? ¿Cómo pueden unos padres seguir adelante con una noticia como esta? Àlex Roca tiene parálisis cerebral y una discapacidad física del 76%. Pero nada lo detiene; no para de ponerse retos y de prepararse para superarlos. Hace triatlones, carreras de montaña, y es la única persona con parálisis cerebral que ha conseguido acabar la Titan Desert, la carrera en bicicleta más dura del mundo. Àlex tiene una máxima: "Tu límite te lo pones tú". Hoy entramos en la vida de Àlex Roca, y conocemos a los padres de este campeón. # # # ("Travel song", Tom Hillock) # Va. Tiene que ser suave. Àlex se está preparando para la triatlón que se hace mañana en Barcelona. ¡La verdad es que tengo unas ganas de conocerlo! Porque alguien que tiene como lema de vida "el límite te lo pones tú" seguro que tiene muchas cosas que explicar. # ¡Empiezas la secuencia, ya! Buena entrada. Bien. Muy bien. Hola. Hola. Me parece que aquí interrumpo algo. Hola, Àlex. Tú eres Albert, ¿no?, el fisio. Soy Albert, sí. Y Maria Carme, su pareja. ¿Qué tal? Estoy un poco nervioso. Tengo que tranquilizarme un poquito para, mañana, poder estar bien. ¿Y nervioso, por qué, Àlex? Porque mañana... es el día de la triatlón. Triatlón es correr, bici... y nadar. ¿Qué es, para ti, lo más fácil y lo más difícil? Para mí... lo que peor se me da, primero, es nadar. Porque, como no tengo control de la glotis, me puedo llegar a beber todo el mar. Y lo que mejor se me da es la bicicleta, y lo que más me gusta. Perdona que te lo pregunte así, Àlex, pero al tener la parálisis cerebral, ¿es que medio cuerpo lo tienes paralizado y medio no? A mí lo que me pasó es que yo tengo un 76% de discapacidad física, y me causó una hemiplegia, que era que la parte izquierda del cuerpo no la tenía del todo bien. Pero en la parte derecha, también, incluso, hay un poco de... de parálisis, pero poquita, y funciona muy bien. Una de las cosas, una de las virtudes de Àlex... es el trabajo mental, la fortaleza mental que tiene, y que se puede sobreponer a todas estas dificultades. ¿Sí, Àlex? Tienes fortaleza mental. Creo que la Titan me ha ayudado y me ha hecho más fuerte mentalmente. Ya hablaremos de la Titan, ya. Por la tele no pareces tan alto, ¿eh? ¿Sabes cuando conoces a alguien que es famoso? Yo lo veo y digo: "¡Chico, sí que eres alto!" # ("Alice on the beach", François Brousseau & Martin Duru & Jean-Sébastien Nouveau) # Maria Carme, ¿y mañana es la primera triatlón que harás o no? No, es la tercera. ¿La tercera? Sí. Porque, justo cuando empecé a estar con Àlex, el primer año me preparaba y me uní a él. O sea, ¿hace 3 años que estáis juntos? Casi, prácticamente. ¿Cómo os conocisteis? Àlex da charlas motivacionales desde hace bastante tiempo, y fue a parar a mi escuela, al lugar donde yo estudiaba. Y así nos conocimos. Dio la charla y me impactó muchísimo su historia de vida, y bueno, por la noche le envié un mensaje... agradeciéndole todo lo que me había transmitido y todo lo que me había enseñado en aquella charla. ¿Y él? Él quedó... estupefacto, quedó muy, muy, muy extrañado de mi mensaje. Pero creo que le gustó. Estuvimos 4 meses siendo amigos y no pasaba nada en absoluto; éramos amigos, solo. Hasta que un día Àlex me dijo: "Es que yo no puedo tener amigas". Y claro, aquí fue un: "Ostras, Maria Carme, ¿qué pasa aquí?" Y le dije: "Si no podemos ser amigos, pues nada". Pero lo echaba mucho de menos, después. Y empezó así, con una amistad, con un mensaje. Y aquí se inició todo. Maria Carme, ¿tú en algún momento pensaste: "En qué me estoy metiendo"? Recuerdo, sobre todo, el primer día que quedamos como amigos, que me frustré un poco porque no lo entendía. Porque, claro, yo no sabía lengua de signos, y me lo escribía todo en el móvil. Y claro, para decirme una cosa estábamos un buen rato. Y fue un... "Ostras..." Yo tuve momentos de sí, no, sí, no... Igual que él conmigo, ¿eh? Pero claro, tú llega un momento... que lo tienes que presentar a tu familia, por ejemplo, Àlex. ¿Qué te dijeron? Recuerdo el momento perfecto en que... Bueno, yo, con mi madre, tengo una relación muy estrecha, y ella desde el primer momento me incitó a que lo probara, porque notaba que yo sentía algo diferente de lo que nunca había sentido. ¿Y se llevan muy bien, con mis padres? ¿Sí? Sí, lo quieren mucho. Nos ha enseñado mucho, en casa. Con todo, creo. ¿Os ha enseñado qué? Pues me ha enseñado a... Bueno, a valorar la vida. Él, que tiene un hándicap encima, puede hacer lo que quiere, ¿por qué yo que no tengo ninguno, entre comillas, no puedo hacerlo? Pues venga, mañana, ¿a la triatlón? Pues venga, a la triatlón. Es este lema, ¿no?, de "El límite te lo pones tú". Y, realmente, ahora que lo acabo de conocer, me ha parecido una persona muy... como muy mágica. Ahora que dices eso, ¿el mensaje que le envié sabes qué decía? Decía que hay personas mágicas en el mundo y que cuando te topa su magia no puedes echarte atrás. Y Àlex es una persona... Especial. Especial y mágica. Especial, que te transmitirá algo que quizás otra no te puede transmitir. Ay, mira, ya viene Àlex. Ah, muy bien. Pues venga, vamos. Vamos. Sí. ¿Qué tal, Àlex? Muy bien. ¿Vamos a buscar los dorsales? ¿Vais a buscar los dorsales? Dice Àlex si te apuntas. ¿Yo? ¿Puedo venir? Aún me animaré y me apuntaré a la triatlón de mañana. No te rías. Lo haría bastante bien. Claro que sí. Àlex, ¿y quién conduce? ¿Tú conduces? ¿Pero es un coche adaptado? ¿No? Es un coche que lleva una bola... ¿Ah, sí? ¿A ver? Es un cambio automático, y lo único que cambia es que lleva la bola él para dominar más a la hora de hacer movimientos, a la hora de aparcar, a la hora de tener un movimiento como ahora, por ejemplo. Àlex, no te importa que vayamos detrás, las dos, ¿eh? Como si fuéramos en taxi. Pero así vamos charlando. # Colgando del cuello los juguetes. # Del cuello los juguetes. # Rodeada de flores y billetes. # Flores y billetes. # 'Tamo Worldwide a machete. # Así sí. # Y mira, bang-bang si con nosotros te entrometes (Pa-pa-pa). # No quiere que lo aprete. # Me da igual si tu amor me compromete. # # ¿Y aquí es donde uno coge el dorsal, no? Exactamente. ¿Qué emoción, no, este momento, Àlex? Mucha. -¿Venís a buscar el dorsal? -Sí. Àlex Roca. 2.465. -La camiseta. -Oh, qué chula. Muy bien, qué chula. ¿Cómo estás? ¿Todo bien? ¿Con ganas? ¡Gas, Àlex! ¡Gas, eh! (mujer) ¡Mucha suerte! ¡Enhorabuena, eh! Es..., de verdad, admirable. Es admirable, lo tuyo. ¡Tío, si no paran de saludarte! ¡Es buenísimo! Àlex, y esto de aquí es el recorrido de mañana. O sea, primero, nadar, después... Bici. Bici. ¿Y después? ¿Y después? La carrera. La roja, otra vez. La roja. Ah, y tenéis que firmar... El dorsal que te toca. Nos han dicho que podemos firmar encima. 2.646. Dos mil seiscientos... cuarenta y seis. Àlex siempre firma con "Gas". ¿Gas? Así. Gas. Muy bien, Àlex. Muchas gracias. Muy bien, habéis quedado muy guapos. Àlex anima a muchas personas. ¿Para seguir luchando en la vida? Es una inspiración para las personas que hacen deporte y que no lo hacen, y para las personas que tienen, entre comillas, discapacidad... y para las que no, para todos. ¿Y mañana, gas? Mañana, gas. Este será mi lema de la vida, también. Gas. Àlex, paseando por aquí me he dado cuenta de que eres una celebridad, en este mundo, y mucha gente te hablaba de la Titan Desert. ¿Eh? Es como tu... gran éxito en la vida. Deportivamente, sí que, ciertamente, es... el reto más fuerte que he realizado jamás. Y el éxito más fuerte que he tenido. Pero..., personalmente, yo pienso que no lo es, como persona. ¿No? Como persona, ¿qué es? ¿Cuál es tu gran éxito? Yo creo que es ser feliz. Porque, si eres feliz, tienes mucho. Te quiero enseñar unas imágenes, Àlex. El momento que intentaste la Titan Desert... Porque lo intentaste un año y no lo conseguiste. Y estabas muy enfadado. No te gusta perder. No te gusta perder nunca. En nada. Mira. Pues ha sido mi hermano pequeño, pero en muchas cosas ha sido el referente, para mí. El tío... es un luchador como ninguno, y bueno, nos ha enseñado a todos a luchar. Es una carrera durísima, ¿eh, Àlex? 600 kilómetros por el desierto, 6 días... ¿Lo más duro, qué es? El calor. Y, psicológicamente, que ves que todo es plano, todo es igual, y piensas: "¿Qué hago yo aquí?" Pero después, a medida que vas avanzando, poco a poco, te das cuenta de la razón por la que estás allí. ¿Y cuál es la razón? ¿Por qué lo haces? Porque me gusta, me gusta luchar contra mí, contra mi cuerpo. Yo recuerdo una época, de pequeño, que no me gustaba ir a la calle, porque todo el mundo me miraba. Y yo pensaba: "¿Qué soy, un monstruo?" Y la Titan, creo que es un reflejo... de todas esas etapas que he ido superando en mi vida. Y yo, como he luchado siempre por seguir adelante, cada etapa tenía que luchar, ¿no?, también? Ahora ya no te miran, ¿eh? Ahora ya no te miran con cara rara, ¿no? Bueno, a veces, sí. ¿Sí? Eres la única persona con parálisis cerebral que ha podido acabar la Titan Desert. Lo conseguí gracias a mi equipo. Porque, sin cada uno de ellos, yo no habría podido hacer nada. Porque es como la vida, ¿no? Como la familia, los amigos, los padres... Todos los que te hacen florecer, ¿no? Porque una persona sola no puede llegar a ningún sitio, si no está en un buen entorno. Tú y Maria Carme hacéis un buen equipo. Has encontrado aquí una compañera para la vida fantástica. Es una crack. Y siempre... está conmigo. Y confía en mí. Antes me explicaba cuando te envió aquel mail, el día que os conocisteis. Tú, ¿cómo te quedaste, cuando recibiste un mensaje de ella? Mi amigo, justo en la charla, me dijo: "Tú, tú, tío, yo creo que esta te mira mucho, ¿no?" Y yo le dije: "¿Pero qué dices?" Y por la noche, me envió un mensaje y yo le dije a mi amigo: "Tío, tío, tenías razón". Àlex, y ahora hace unos meses que vivís juntos. Ha cambiado un poco, porque antes estaba muy mimado, porque era... el niño, ¿no?, de casa. Me despertaba y ya está, ya tenía el desayuno, y lo único que tenía que hacer era ducharme, vestirme y comer. Y ahora, tengo que hacer la cama, tengo que fregar los platos... Claro. O sea, te ha puesto a raya, ¿eh? Un poco. Yo siempre le digo: "¿Por qué no puedes fregar platos o poner el lavavajillas, si has hecho la Titan Desert?" ¡Eh, muy bien, eh! La excusa de la Titan Desert le sirve mucho. Yo, ahora, hoy, me he preguntado por qué fui a la Titan, ¿no? Y creo que es porque ella tenga excusa para ir diciendo. Me has dicho que mañana, en la carrera, en la triatlón, vendrán tus padres. Dime, ¿cómo son? Con mi madre puedes hacer una película, porque le gusta mucho hablar. ¿Sí? Y mi padre es una persona muy graciosa, pero a la hora de expresar sus sentimientos es un poco cerrado. A ver si tú puedes intentar que hable un poquito. ¿Sí? ¿Crees que tu padre ha sufrido mucho contigo? Muchísimo. Como mi madre. Pero mi padre es una persona que se lo guarda dentro. Y mi madre lo expresa más. Àlex, ¿tú has llegado a donde has llegado gracias a ellos? Clarísimo. Sin ellos yo no estaría aquí, seguro. Porque les debo todo, a ellos. Ángeles, Miquel, ¿sabéis qué me dijo vuestro hijo ayer? Que sin vosotros no habría llegado a donde ha llegado. -Bueno... -Nos hará llorar. Es verdad, nosotros hemos sido unos padres... que, como todos los padres, hemos querido lo mejor para nuestros hijos. En este caso concreto de Àlex, él, a los 6 meses, tuvo una afectación, que fue un virus que le entró en el cerebro. Y nosotros, en ese momento, dijimos: "Bueno, pues... nos ha tocado esto, pues luchamos por esto, ¿no?" Él tuvo una encefalitis vírica herpética, que eso viene a ser, más o menos, como si tuvieras una pupa en los labios, un herpes, pero dentro del cerebro. No sabíamos si viviría o si moriría. Como lo tenía, no lo tendría nunca más. Había un médico que me dijo que lo mejor que me podía pasar era que se muriera, porque quedaría un vegetal que no me podría comunicar con él. Pero bueno, se salió. Y desde que se salió, creo que ha sido un luchador muy bestia. La verdad es que fue muy duro, porque Àlex salió del hospital pero comía por la nariz. -Comía con un tubo... -Con sonda. Con sonda. Y entonces, claro, como madre, es como volver... volver a aprender a ser madre, ¿no?, porque a mí me daba mucho miedo, yo no sabía si sabría hacer lo que la enfermera hacía, ¿sabes? No dominaba la boca. Tan horrible era que no dominaba la boca, que, a lo mejor, tú lo hacías beber con un vaso... y entonces cerraba la boca de golpe tan fuerte que rompía el cristal. Rompía el cristal, se quedaba con los cristales dentro de la boca... Entonces, ostras, tú tenías que intentar sacar los cristales, entonces él me mordía a mí, yo llorando, él llorando... Los dos llorando. Porque me estaba destrozando el dedo. De verdad es que hemos aprendido mutuamente todos, de esta situación, porque, claro, lleva a extremos muy bestias, que todos lo pasamos mal, que no es culpa de nadie, que es culpa de la situación, ¿no? Entonces, eso te une, ¿no? La llegada de Àlex, os cambió mucho, me imagino, ¿no? Cambió todo. Creo que nos... nos dio valores, valores mucho mejores. O sea, valores más reales sobre lo que realmente vale la pena la vida. # ("Homeward", VideoHelper) # Víctor, eres el único de la familia que no conocía. Sí. Porque ya he conocido a vuestros padres, y me han parecido una pareja fantástica, muy fuertes, muy optimistas. ¿Es así? ¿Tú los ves así también? Mucho. La verdad es que han tenido adversidades, y con Àlex siempre lo han visto superpositivo, supernormal, nunca nos han puesto ninguna limitación, nos han apoyado en todo lo que hacíamos... Víctor, ¿y qué supone tener este crack como hermano? Desde el primer momento, lo he querido muchísimo, siempre hemos jugado juntos, hemos hecho bromas, me ha pegado, me tiraba de los pelos que no veas... Cuando nos enfadábamos, él, aquí donde lo veis, estaba así, pero él sabía rápido la técnica, y era coger los pelos y tirar bien fuerte, y así sabía que yo paraba y ganaba. Àlex, ¿y tú, qué me dirías del Víctor? ¿Te ha hecho de hermano mayor? Es el mejor hermano que he podido tener, porque siempre ha estado a mi lado, ha hecho todo lo que ha podido por mí. ¿Queréis ver lo que han dicho vuestros padres de vosotros? Y tanto. Pues mira. A ver. Para Víctor fue muy duro, también, porque hicimos como dos bandos. Mientras estábamos en el hospital, Miquel y Víctor era un bando y yo y Àlex éramos el otro. Y cuando yo llegaba a casa y le decía a Víctor: "¿Qué has hecho?", "Ya se lo he explicado a papá, vete, vete con Àlex". Pero después lo ha querido con locura. Claro, pero me imagino que cuando pasa esto que os ha pasado en la familia, siempre hay el peligro de que... ...descuidéis a alguien. Claro, que te vuelques tanto al niño que te necesita tanto... que te puedas descuidar del otro. No, no, porque nosotros hemos tenido la gran suerte... que nosotros hacemos una familia con nuestros dos hijos, pero al mismo tiempo tenemos todo el entorno, que es muy potente, ¿no? Y... Nos han ayudado mucho. Sí, sí que es verdad. (Ángeles) No, es verdad. Cuando no hemos podido, hemos tenido la suerte... que tanto mis padres como los suyos, que ahora no están, aquello que... te hacían una llamada, y entonces tú decías: "Escucha, ¿sabes qué?, no estoy para hablar". Y cuando no te dabas cuenta, estaban aquí. Y dices: "Ostras, ¿qué hacéis?" "Escucha, id al cine o..., nos quedamos nosotros". Y eso, ostras, no tiene precio. No tiene precio, que cuando ves que no puedes más, que no tengas que pedir ayuda es un gran qué. ¿Qué, Àlex? Hombre, es muy emotivo. Y ahora que he sido padre y reflexionas un poquito más sobre cómo debe haber sido lo que han vivido, que a los seis meses... te den una noticia así... Y... son supervalientes, al final, cómo lo han llevado... y cómo nos han hecho sentir a nosotros desde el primer momento. O sea, nunca han tenido dudas, y seguro que han pasado muchos momentos, pero, de alguna forma, lo llevaban ellos... y nunca lo han transmitido hacia nosotros. Una doctora de Sant Joan de Déu, la doctora Vernet, es una persona que también me ayudó mucho a saber hacer eso que cuesta mucho. Cuando ves que tienes un hijo que te necesita más, sin querer, te das a él, ¿no? Y esta doctora siempre me preguntaba por Víctor. Y yo: "No, no, te confundes, es Àlex". Y dice: "No, no, yo te pregunto por Víctor". Por Víctor. Y yo, ostras, yo me... "¿Pero por qué?" Dice: "Porque es que es Víctor. Porque yo ya sé que de Àlex te preocupas, pero de Víctor?" -"No lo olvidéis, Víctor..." -"No lo olvidéis". "Estad pendientes de él, también." Claro, lógicamente, ¿no? Yo sinceramente no tengo esa sensación de que mis padres hayan estado más con Àlex, simplemente era una cosa que notaba como familia, que era lo que tocaba en ese momento. E intentaba pues siempre llevar esta faceta de hermano mayor, pero también un poquito de protector. Y si alguien se reía de él porque se le caía la baba, le echábamos la bronca y decía: "¿Cómo que te ríes? ¿Quién se ha reído de ti? Vamos a ver quién se ha reído de ti, y quién ha sido, y aquel..." Iba a su cuarto y Àlex con la baba quería ver todo lo que hacía... además ensuciando todo con la baba. "Estoy harto de tus babas". Y el otro: "Yo más que tú, estoy harto de las babas. ¿Qué te crees?" Porque esto de las babas le ha pasado siempre, ¿no? Claro, él tiene la parálisis aquí arriba... (Ángeles) Y él no se da cuenta de que se le cae... Y entonces dice: "Yo estoy... ¿Tú estás harto? Tú solo me ves un rato y las tienes un rato y yo las tengo todo el día, las babas. ¿Qué te piensas, que no estoy harto yo, de mis babas?" Te daba mucha rabia, ¿no, Àlex? Es un rollo. Con el trapo aquí... secando. Sí. Al final, te acostumbras. ¿Y los niños se reían de ti? A ver, había alguno que sí que se reía, algún "cabrón" más de estos que lo llevábamos a raya, pero creo que lo que más era... no era... pues que mirabas como que se te quedaban mirando, ¿no? O sea la gente... no todo el mundo se ríe, creo que es un porcentaje pequeño, pero sí que te mira diferente, o... o... "Mira, mira, mamá, este niño", ¿sabes?, así como más a escondidas. La gente, de alguna manera no se da cuenta, pero dices... ¿sabes?, que lo estás mirando... y lo estás tratando como a una persona diferente. ¿El no poder hablar es lo que siempre has llevado peor? No sé si hablar o el tema de la baba. Si una persona no sabe lengua de signos, pues no me puedo comunicar muy bien. Pero el tema de la baba, desde pequeño, se veía mucho. Si una persona no habla, tú no lo ves. Pero la baba, al final, hacía que me miraran diferente. ¿A partir de qué momento Àlex empieza a caminar? 3 años y medio... Él caminaba arrastrándose, o sea, de culo con la mano derecha, iba haciendo así... De hecho, tenía todos los pantalones pelados por detrás. Y entonces, de repente, mi suegro, su padre, claro, que es un hombre muy pertinaz: "Ostras, esto... esto lo tenemos que... Este chico tiene que caminar, y tiene que caminar, tiene que caminar". Y nosotros ya hacíamos cosas, lógicamente. Pero él se empeñó en que lo tenía que hacer caminar. Y, oye, cogió sus trucos... Con una toalla por aquí detrás de los brazos y no sé qué... y por el pasillo de su casa. Hasta que un día, pues lo apoyaba en la pared, y de repente dio un paso, dos... y empezó, ¿no? Y así empezó a caminar a los 3 años, 3 años y algo. Hasta esa edad no caminó. No sabíamos si caminaría. Es como ver un milagro, ¿no? Cuando él se vio caminando, no sé, era el hombre más feliz del mundo. ¿Tú recuerdas aquel momento? Sí, sí. # (Miquel) A nivel de escuela, pues, claro, ha tenido todo el apoyo que ha necesitado. Quiero decir que allí era uno más. Los compañeros, todos lo querían, todos estaban... era uno más dentro de esa comunidad. Y claro, todo esto, a Àlex, lo ha formado muy bien. Y Àlex es lo que es, en buena parte... Gracias a la escuela. -¿Es verdad o no? -Sí. Desde el primer día, me trataron bien y fui bienvenido. Un día a la semana, una profesora venía... y explicaba lengua de signos a toda la clase, o sea, nos enseñaron a todos. Para mí fue bestial, claro, porque todos mis compañeros me entendían... y yo podía hablar con ellos. La sorpresa fue cuando acabó el curso y, en Navidad, toda la clase cantó una canción con signos, y es que toda la clase sabía signos. Tuvo unos compañeros maravillosos. Los profes, también. O sea... era una pasada. Era una pasada, sí. Allí lo formaron como persona. sí. Espera un momento, que os quiero enseñar una cosa. -(mujer) Hay una madre y un padre... -Ah, mira. ...que nos explican todo lo que han pasado, todas las dificultades, todos los tropiezos. Pero, sobre todo, lo que nos explican no solo con palabras... sino con la mirada y con la manera de hacer, es una pasión, una lucha personal, para que este niño salga adelante. Porque realmente los ha puesto a prueba. ¿Hm? Y los pone a prueba, pero tienen clarísimo que tiene que salir. Y sientes que harán lo que haga falta y que estarán allí para que Àlex salga adelante. Les transmito que ¡qué suerte tiene Àlex de tener los padres que tiene! Es la directora de la escuela y la verdad es que fue una persona... Mira, cuando quise llevar Àlex a la guardería... en la que había ido Víctor, cuando lo vieron, me dijeron que no lo podían coger. Y yo dije: "¿Pero por qué?" Y dice: "No, porque este niño nos dará mucho trabajo". "¿Mucho trabajo?", yo dije. "Pero si no se mueve. Es el niño que menos trabajo os dará", intentando romper el miedo, ¿no? Y entonces, al final, sí que lo cogieron y... y... Estuvo muy bien, sí. Estuvo allí dos años. Pero Rosa, todo lo contrario. Rosa, cuando hicimos la entrevista, se metió en nuestra piel y nos dijo que sí, que por supuesto. Que los niños aprenderían mucho de Àlex. Ostras. Àlex es el niño que lo expresa todo con la mirada. Porque su dificultad en la comunicación hace que sea difícil. Es un niño que, de entrada, le cuesta sonreír. Pero es un niño con una gran capacidad de lucha, con unas ganas locas de decir "aquí estoy" y, sobre todo, "fijaos, porque estoy aquí y, por lo tanto, dadme herramientas". Ella es mi madre profesora, que siempre... ha confiado en mí y siempre ha querido que me esforzara, y pensara y avanzara. No decía: "A Àlex no le hagáis esto, no le hagáis hacer esto que no puede". Intentaba motivarme y "estrujarme" el cerebro. Ve que yo soy igual que el resto y que podía... que podía evolucionar y le estoy muy agradecido porque se dio cuenta, ¿no? Mm-hm. Àlex en la escuela y en casa se sentía que le daban apoyo, y se sentía bien. Pero, claro, cuando salía, pues la gente... lo hacía sentir muy mal. Parte de nuestra tarea era, precisamente, hacerlo fuerte ante todo esto. Si hay alguien que te hace sentir mal, pues le enseñas el dedo, y sales y ya está, y tienes tanto derecho como los demás. No es que me sienta muy orgullosa de eso, porque empezó a salir... y esto del dedo le encantó. ¿El dedo, eh? Sí. -Le iba sacando el dedo a todo el mundo. -Pero ahora lo tenemos que frenar. -Y dice: "Frena". -Cuando había... Éramos piezas, eh. La verdad es que nos lo pasábamos bien porque estábamos distraídos, sí, sí. Podríamos decir que-que... que no éramos muy obedientes a veces. La más fuerte de todas, cuando yo estaba... No, esto no lo explicaremos. Esta, no. Esta, no. ¿No? Esta es una animalada. Esta, no. Esta, no. ¿Àlex, y tú tenías alguna afición, algo que te sirviera para superar los malos momentos? El Barça le gustaba mucho. Y después una cosa muy rara. Yo miraba los toros en la tele, no sé por qué, no sé si... Hubo una época que le dio por los toros. Y en casa nadie miraba los toros y él hacía de torero. Esto lo he entendido. Esto lo he entendido yo. Hacía de torero. Todos le decían: "¿Pero qué estás mirando? ¿Qué haces mirando los toros?" Y Àlex era el torero. Àlex, dime que se te ha pasado la época de torero. Se le ha pasado, sí. ¿Se te ha pasado? Sí. ¿Un poco? De torero, no tengo ninguno, para enseñarte. Pero ya que te gusta tanto el Barça, tengo un mensaje, no es de un torero, no es de un torero, pero ya que te gusta el Barça... La sensación que tienes cuando..., al menos la que yo tuve cuando vi a Àlex, era de bondad, era de... de ilusión. Y al mismo tiempo... tiene una fuerza y transmite una energía, que... que... que contagia. Es-es una persona dulce, ¿no?, con un espíritu de superación. Durante mi presidencia, yo tenía eh... la suerte de poder contactar con él y él me decía cosas y yo le decía cosas, sí. Y... y yo creo que esta relación nos iba muy bien a los dos, ¿no? Cuando había algún partido o alguna cosa, él me hacía algún comentario... y yo le comentaba también lo que había pensado. Y a mí me, la verdad, es que Àlex me... me ayudó mucho a... a coger fuerzas... en momentos de dificultad, ¿no? De aquello que dices... Personas como Àlex ayudan a eso, a que en momentos de dificultad tú puedas también superar determinadas situaciones. A mí me gusta mucho el fútbol, y hablar con él era algo desorbitado. Porque yo era pequeño y pensaba: "Estoy hablando con el presidente del Barça". (Ángeles) Se conocieron a... no sé. La circunstancia que se conocieron en un quiosco, cuando él era presidente del Barça. Él, cuando alguien le interesaba, ya salía disparado... y empezaba a hablar con signos. Y entonces yo lo traducía. Y entonces yo no sabía ni con quién estaba hablando, pero entonces sí que vi que era Laporta. Pero Àlex decía: "Me encanta". Y yo a él le traduje: "Me encantas". Pero, claro, él me iba mirando, y yo digo: "A mí no, ¿eh?, me encantas. Le encantas a él. Y yo le estoy traduciendo 'me encantas, te he elegido a ti'". Y es que él estaba alucinado de haberlo encontrado. Y entonces fue como una historia de esas... impresionante. Que él: "Ostras, ¿quieres ir al campo? Ven a mi casa, te doy las entradas. Escucha, tú, ten mi teléfono". Y yo, "Ostras, no". -"Tranquilo, tranquilo, no hace falta... -...no hace falta que le des todo". -"Escucha, que no hace falta". -Sí, se volcó allí... Y a raíz de eso surgió una amistad que aún dura hasta hoy. ¿Pero, Àlex, cuando Jan Laporta dice: "Me ha ayudado mucho", en qué crees que le has ayudado? Yo no le he ayudado en nada. Él me ha ayudado a mí... Es un chico que ayuda porque te hace ver la vida y las circunstancias de una manera muy especial. Entonces no me extraña que con Jan, pues en algún momento que él hubiera tenido alguna inquietud o algo diferente dentro de su vida, pues ver Àlex con el empuje que tiene, pues, posiblemente le haya ayudado en algo, como nos ayuda a muchos de nosotros. ¿Y a ti, en qué te ha ayudado? Bueno, a mí Àlex me ha ayudado pues a... a poder valorar las cosas y a ver que, ante cualquier reto, siempre hay una solución. Y además, yo que soy una persona muy optimista, pues aún me ha ayudado a convencerme de que el optimismo es una gran virtud. (ríe) (Miquel) Nunca hemos ido con el "pobrecito", nosotros, ¿sabes? "Ay, pobrecito Àlex, pobrecito, ven aquí que...", no, al contrario. Quiero decirte que hemos intentado siempre hacerlo fuerte. Y, bueno, él tiene un carácter así, pero el entorno nuestro ha sido igual, siempre, ¿no?, nunca compadecerlo. O sea, que sí que es consciente de sus cosas, pero al mismo tiempo que él valorara la suerte que había tenido. Porque estamos convencidos de que ha sido así. Porque aún es ahora que vemos algún niño, alguna persona con parálisis cerebral, y: "Mira, Àlex, tú podrías estar así. Da gracias de cómo estás". -Tiene eso a favor, ¿no? -Claro. Sí, no. Y claro, él ha crecido con ese convencimiento, que él es un afortunado. No es un pobre chico que ha tenido esta minusvalía y que todo el mundo corre, todo el mundo habla y no sé qué y él no, no, no, al revés. O sea, tú eres un afortunado porque podrías estar fatal, bueno, en estas circunstancias, y en cambio, no ha sido así. Yo pienso que la vida es un regalo. Y si piensas por qué me pasó a mí, por qué... nunca avanzas. Tienes que pensar: "Yo estoy aquí, tengo cabeza, tengo ideas y tengo sueños". Tienes que valorar mucho dónde estás y luchar por lo que tú quieras, ¿no? Que sea feliz es lo que siempre hemos querido. ¿Y ahora lo veis feliz? -Sí, ahora lo vemos feliz. -Está superfeliz. Ahora demasiado. Ahora ya le digo que está en la "cresta de la ola". Que le está saliendo todo... Todo esto no es normal. Esta euforia que está viviendo de popularidad y todo lo que le está pasando, que no es normal, pero que disfrute. ¿Estás viviendo la vida que tú quieres, la vida que tú has elegido, no, Àlex? Más adelante no sabemos cómo será, pero ahora disfruto muchísimo y hago charlas en empresas o en colegios. Y después me entreno, ¿no? Me entreno para los retos. Él dice que el límite te lo pones tú, y yo pienso que él no ve su límite. Él hay un momento que se olvida de su limitación. Y entonces quiere hacer todo aquello que ve que hacen los demás y le encantaría hacer. Y entonces es eso lo que lo lleva a hacer estas barbaridades. Porque yo, a veces, me pongo a llorar y le digo: "¿Pero, Àlex, tú dime la verdad, tú ves tu límite... o... o no lo ves? Tú te ves como los demás, tú te ves como Víctor o como..." Y entonces, a veces, me dice que sí, que se ve como... Tu madre sufre. Mi madre es como la madre de un motorista llamado Àlex Crivillé. Antes de cada carrera le decía: "No corras. No corras. No corras". Y... si no corres, no puedes quedar primero. Pienso que hemos conseguido lo que quería, ¿no?, que Àlex fuera feliz, que fuera independiente. Ha sido mejor de lo que yo pensaba. Porque la verdad es que aprendí a vivir el día a día con el... con Àlex, porque si no me agobiaba mucho. Siempre lo decíamos. Siempre pensábamos: "Y dentro de un mes, dentro de un año y dentro no sé qué", y pensaba: "Ostras, no hace falta que vayamos tan lejos..." -El día a día. -Día a día, tú, día a día, que... Mañana... Hoy, tratamos el hoy, solucionémoslo, y mañana... -Ya veremos lo que hacemos. -...ya veremos. Àlex, ¿cómo es "mi madre" en lenguaje de signos? Mama. ¿Así? Mi madre. ¿Y "mi padre"? Así. ¿Y cuando dices "mis padres"? Todos juntos. Los padres. ¿Estás nervioso por la triatlón de mañana? Mucho. ¿Sí? ¿Estás nervioso o qué? No. Un poquito. Pues mañana os veré en la triatlón. Muy bien. Nos vemos mañana. # ¡Àlex, duro, eh, campeón! ¡Dale fuerte! Estoy un poco nervioso, pero no mucho, eh. Con mi primo, que es un crack, que es Álvaro. Es el único primo que tengo que sabe lengua de signos. Le tengo mucho cariño. Todo lo que sea hacer cosas con Àlex, a mí, me encanta. ¡Hostia, qué guapo! # (altavoz: hombre) ...el acceso al punto de salida. Àlex "el Roca", este deportista con mayúsculas. Él participa con una parálisis cerebral de más de un 70%. Él siempre lo dice y su lema es bien claro: "El límite te lo pones tú", "el límite lo pones tú". Y lo que hace él en cada competición a la que participa es romper ese límite, superarlo, porque no hay nada imposible cuando Àlex Roca se empeña en hacer una prueba deportiva que sería evidentemente impensable para una persona con su discapacidad. ¡Brazos en alto! ¡Palmas! ¡Palmas! ¡Palmas! ¡Palmas! ¡Aplaudiendo! ¡Aplaude el público, eh, aplaude el público! ¡Uno, dos, tres...! ¡A nadar! (bocina) ¡Vamos! (Ángeles) Estos momentos, para mí, cada vez que empieza algún reto de estos, para mí... estoy como... un poco como flotando, ¿sabes? Intentando que se acabe y ya está, y que esté todo bien. (hombre) Veis siempre a Àlex... bien fuera del agua... porque si no se ahogaría en un nada. -Ya está. -Ya está. (hombre) El hecho de no poder cerrar la boca... por eso tiene que estar siempre sobre la tabla. y, evidentemente, ayudado... arrastrado por su compañero. Bueno, pues Àlex ha empezado ya. Veis que tiene que tener la cabeza por encima del agua porque, como nos explicó, tiene un problema... y se tragaría, decía él, todo el mar. A ver si le va bien. (Miguel) Esto del agua es lo más complicado, es lo que peor lleva. No tiene estabilidad, lo tienen que ayudar mucho. Con el resto es suficiente pero con esto le cuesta mucho, necesita colaboración. Se hunde, le cuesta mucho mantener el equilibrio... El tema de la glotis. Míralo. Ya ves la tabla allí. Ah, ya está aquí Àlex. Ya está aquí, Àlex. (aplausos) # ¡Uno, dos, tres! (bocina) ¡Vamos, vamos! (hombre) En el momento en el que acaba de llegar... acaba de llegar Àlex Roca! ¡Àlex Roca completa los 750 metros de esta competición! ¡Bravo, bravo! -¡Bravo, bravo! -¡Bravo, bravo! ¡Campeón! ¡Àlex! ¡Venga, "campeón", que tú puedes! ¡Hòstia! -Yo veía que hacía así... -Álvaro, ¡muy bien, eh! Seguimos tirando. ¡Muy bien, Àlex! ¡A tope! -¡Venga, ánimo! -¡Venga, campeón! ¡Venga, ánimo! ¡Bravo! (silbato) ¡Bravo! ¡Bravo! ¡Venga, que queda poco! ¡Venga, venga! ¡Vamos! ¡Venga, venga! ¡Vale, vale, vale, vale! Àlex todo el recorrido ha estado pendiente de dónde estaba Maria Carme. Y, la verdad, si yo iba con la bici y me señalaba, y yo no lo sabía muy bien, pero bueno. Hemos visto a Maria Carme dos veces. Cuando hemos pasado, ¿no? Y ahora otra vez viniendo. Vale, vale. ¡Hola! ¡Gemma! ¿Qué tal? ¿Lo veis bien, con fuerza, o qué? Está fuerte. Está fuerte. Va con su primo, Álvaro, Maria Carme... Y bien, bien. Ahora debe estar a punto de llegar ya, y contentos. Ay, madre mía. Ya ha pasado lo del agua, que es lo peor. Qué bien. Debéis estar muy emocionados, ¿no? Recto, recto, ha salido. ¿Sí? Porque es un luchador. Es un luchador. Es increíble. ¡Qué bien! Ay, que nos emocionaremos, ¿eh, hoy! Yo ya... yo ya tengo ganas de llorar, solo de veros. # -¡Venga, muy bien! -¡Bravo! ¡Àlex! ¡Bravo! ¡Bravo! ¡Venga! (silbidos y gritos de ánimo) ¡Uooh! ¡Bravo! # ¡Eeei! ¿Qué pasa! ¿Todo bien? ¡Crack! (hombre) Tú corres con Àlex... ¡Lo ha conseguido! ¡Àlex! ¡Muy bien! ¡Muy bien! ¡Muy bien! ¡Muy bien! # ¡Mira, mira cómo baila! #